sábado, 26 de febrero de 2011

Y ESTO APENAS ES UNA SEÑAL DE LO QUE VIENE...

Catedral del Santísimo Sacramento en Christchurch (Nueva Zelanda), antes del terremoto

Catedral del Santísimo Sacramento en Christchurch (Nueva Zelanda), después del terremoto

QUE SE PREPARE LA APÓSTATA ROMA, SU CASTIGO VENDRÁ PRONTO

jueves, 24 de febrero de 2011

Mons. MARCEL LEFEBVRE: LOS PENTECOSTALES (Y "CARISMÁTICOS") SON UNA PARODIA DE LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO

Los carismáticos dicen ser "católicos", pero sus reuniones dan la impresión de ser protestantes
Ante el fenómeno "carismático" de los protestantes y su irrupción en el Catolicismo, Mons. Marcel Lefebvre levanta su enérgica voz profética para denunciar que éstos movimientos son una cruel parodia del Espíritu Santo.

Mons. Marcel Lefebvre, representante del Sacerdocio Tradicionalista

Actualmente se habla con frecuencia en la Iglesia del Movimiento Pentecostal y de la Renovación Carismática. Efectivamente hay muchos católicos hoy en día que intentan recibir la gracia del Espíritu Santo por un camino diferente que en definitiva nos llega a través del Protestantismo. El Movimiento Pentecostal es de origen protestante (1) y ha entrado en la Iglesia (2) transformándose en el Movimiento de la Renovación Carismática. Hay que decir con claridad que estas manifestaciones son cada vez más frecuentes en la Iglesia y siempre con la autorización de las autoridades eclesiásticas (3).

En el mes de Noviembre de 1984, durante la reunión que tuvo lugar en Munich conocida como Katholikentag, todos los Cardenales y Obispos alemanes se congregaron junto a más de ochenta mil fieles. Todo el mundo fue testigo de estas extrañas manifestaciones que tuvieron lugar generalmente antes de administrar el Sacramento de la Eucaristía. Y no cabe duda que ante tales manifestaciones uno se pregunta si estaban inspiradas por el verdadero Espíritu de Dios o se trataba de otro espíritu.

Más o menos y también por entonces, en Graz (Austria), tuvieron lugar una serie de manifestaciones carismáticas ante el Obispo de este lugar, el cual afirmó que en adelante serían aceptadas en la Iglesia Católica como un medio para atraer a los jóvenes cuya práctica religiosa cada vez era menor. Tal vez, siguió diciendo, sea un medio para que renazca la vida cristiana entre la juventud.

Al mismo tiempo, en Paray-le-Monial, se celebran frecuentemente reuniones de este tipo, adornadas con ciertos elementos tradicionales.

Concretamente aquí, en Paray-le-Monial, hay jóvenes que pasan la noche en adoración ante el Santísimo Sacramento, rezando el Rosario y dando testimonio de un auténtico espíritu de oración. Por lo tanto hay un aspecto curioso y extraño en el que se mezclan a la vez la Tradición y esas manifestaciones raras y nada habituales en la Iglesia.

¿Qué podemos pensar de todo esto? ¿Habrá que creer que es un nuevo camino abierto con ocasión del Concilio Vaticano II, e incluso algunos años antes, para recibir el Espíritu Santo?

El Movimiento Pentecostal es de origen protestante y ha entrado en la Iglesia transformándose en el Movimiento de la Renovación Carismática

Todo parece indicar que estas nuevas manifestaciones no son acordes con la Tradición de la Iglesia. ¿De dónde procede el Espíritu Santo? ¿Quién nos da el Espíritu Santo? ¿Quién es el Espíritu Santo?

¿De dónde procede el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo es Dios y procede de Yahveh y de Jesucristo

El Espíritu Santo es Dios. Spiritus est Deus, dice San Juan. “Dios es Espíritu”. Y Dios quiere que le recemos y le adoremos en espíritu y en verdad. Así pues más que manifestaciones sensibles, externas, se trata de una actitud espiritual que debe mostrar nuestra vinculación con el Espíritu Santo. En el Evangelio Nuestro Señor Jesucristo anuncia a los Apóstoles que recibirán el Espíritu Santo, que les enviará el Espíritu Santo. El Espíritu Santo, Espíritu de verdad, de caridad, que glorificará a Nuestro Señor porque tomará de El y lo dará a conocer. Mittam eum ad vos. “Yo os lo enviaré”. Este Espíritu procede de Nuestro Señor Jesucristo y del Padre. Lo decimos en el Credo: Credo in Spiritum Sanctum, qui ex Patre Filioque procedit. “Que procede del Padre y del Hijo”. Esta es la Fe católica: creemos que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo y que Nuestro Señor Jesucristo ha venido precisamente a la tierra para comunicarnos su Espíritu, para infundirnos su vida espiritual, su vida divina.

Los Sacramentos

¿Cómo se nos da el Espíritu Santo? ¿Qué medios usa Nuestro Señor? ¿Se vale de estas manifestaciones (4) que vemos en la Renovación Carismática y los Pentecostales? En absoluto. Es por medio de los Sacramentos, instituidos por El, que nos comunica su Espíritu.
Nosotros sólo podemos recibir el Espíritu Santo a través de los Sacramentos, NO POR OTRA VÍA

Debemos insistir de forma especial en esta verdad de la Tradición: Nuestro Señor nos comunica su Espíritu por el Bautismo. Se lo dijo a Nicodemo en la entrevista nocturna que mantuvo con él. “El que no renace del agua y del Espíritu Santo no entrará en el Reino de los Cielos”. Debemos renacer del agua y del Espíritu Santo. Además Nuestro Señor comunicó también de esta forma su Espíritu a los Apóstoles. Primeramente recibieron el bautismo de Juan y después en Pentecostés recibieron el Bautismo del Espíritu. Y justo después de haber recibido el Espíritu Santo, ¿qué hicieron?

Creo que deberíamos meditar con más atención la gran realidad de nuestro Bautismo. Es una total transformación la que se opera en nuestras almas con motivo de la recepción de este Sacramento

Lo que hicieron los Apóstoles fue bautizar; comunicaron el Espíritu Santo a todos los que tenían Fe, a todos los que creían en Nuestro Señor Jesucristo.

Es así cómo la Iglesia, bajo la influencia y el dictamen de Nuestro Señor Jesucristo, comunica el Espíritu Santo a las almas a través del Bautismo. Todos nosotros hemos recibido el Espíritu Santo el día de nuestro Bautismo. Creo que deberíamos meditar con más atención la gran realidad de nuestro Bautismo. Es una total transformación la que se opera en nuestras almas con motivo de la recepción de este Sacramento.

Los otros Sacramentos vienen a completar esta efusión del Espíritu Santo recibido en el día de nuestro Bautismo.

El Sacramento de la Confirmación nos comunica también todos los dones del Espíritu Santo con gran profusión, ya que tenemos necesidad de ellos para alimentar y fortalecer nuestra vida espiritual, nuestra vida cristiana.

Y eso no es todo. En efecto, Nuestro Señor Jesucristo ha querido que dos Sacramentos en particular nos comuniquen su Espíritu de forma frecuente, con el fin de mantener en nosotros la efusión de su Espíritu. Son los Sacramentos de la Penitencia y de la Sagrada Eucaristía. El Sacramento de la Penitencia refuerza la Gracia que hemos recibido el día de nuestro Bautismo y purifica nuestras almas de nuestros pecados. No podemos pensar en recibir numerosas gracias del Espíritu Santo si estamos contristándole por el pecado. El Sacramento de la Penitencia restituye pues en nosotros la fuerza del Espíritu Santo, la virtud de la Gracia.

¿Qué diremos del Sacramento de la Sagrada Eucaristía que nos es dado por la celebración del Santo Sacrificio de la Misa? Es en ese preciso instante en que el Sacrificio de la Misa se consuma, continuándose así el Sacrificio de la Redención, cuando el Sacramento de la Sagrada Eucaristía se realiza. Esta gracia fluye del Corazón traspasado de Nuestro Señor Jesucristo. La Sangre y el agua que salen de su Sagrado Corazón significan las gracias de la Redención y al mismo tiempo nos comunican su vida divina. En la Sagrada Eucaristía recibimos a la vez la santificación de nuestras almas al alejarnos del pecado y la unión con Nuestro Señor Jesucristo, y en todo esto se nos comunica la fuerza del Espíritu Santo.

Los Sacramentos del Matrimonio y del Orden santifican a la sociedad. El primero santifica a las familias y el segundo es conferido para comunicar precisamente el Espíritu Santo a todas las familias cristianas, a todas las almas. Son momentos en los que Nuestro Señor Jesucristo nos da realmente su Espíritu, Espíritu de verdad, de caridad y de amor.

Finalmente el Sacramento de la Extremaunción nos prepara para recibir la verdadera y definitiva efusión del Espíritu Santo, cuando recibamos nuestra recompensa en el Cielo.

No tenemos derecho a escoger otros medios


Estos son los medios que Nuestro Señor Jesucristo ha querido emplear para comunicarnos su vida espiritual, su propio Espíritu. No tenemos derecho a querer y escoger otros medios distintos de los que Nuestro Señor Jesucristo nos ha dado, esos medios que El mismo ha instituido tan sencillos, tan bellos, tan eficaces y tan simbólicos al mismo tiempo. No pretendamos recibir el Espíritu Santo mediante simples manifestaciones externas o gestos originales. Es muy de temer que todas estas manifestaciones sean inspiradas por el espíritu del mal, precisamente para engañar a los fieles, haciéndoles creer que reciben el verdadero Espíritu de Nuestro Señor. Y no es verdad, no reciben el Espíritu Santo sino otro tipo de espíritu... Cuidado con dejarnos engañar por estas corrientes, velando para que no lo sean tampoco nuestros familiares. Hagámosles ver que nuestro Señor Jesucristo puso todo su empeño en comunicarnos el Espíritu Santo a través de los Sacramentos que El mismo instituyó.

La verdadera acción del Espíritu Santo en las almas: los dones del Espíritu Santo


Así pues, ¿cómo actúa el Espíritu Santo en nuestras almas? Primeramente alejándonos del pecado, mediante los dones de fortaleza y de temor de Dios. Especialmente el temor filial y no el temor servil, aunque puede ser útil el temor que nos infunden los castigos, guardándonos fieles a nuestro Señor Jesucristo y a sus Mandamientos. Pero es el temor filial el que debemos cultivar. Es este temor el que nos infunde el Espíritu Santo. Temor de alejarnos de Nuestro Señor Jesucristo que es nuestro todo, de alejarnos de Dios, del Espíritu Santo. Este temor debería ser suficiente y eficaz para apartarnos de todo pecado voluntario, sea el que sea. Que nuestra voluntad no se aleje de Dios por el apego a bienes contrarios a la Voluntad divina. Este es el primer efecto de los dones del Espíritu Santo.

A través de los Dones de Consejo y Sabiduría el Espíritu Santo nos inspira el sometimiento a la Voluntad de Dios; el Don de Consejo perfecciona la virtud de Prudencia. Todos tenemos necesidad en nuestra vida de saber cuál es la Voluntad de Dios para poder cumplirla. No siempre es fácil. Hay momentos en que debemos tomar ciertas decisiones, que son sin duda complicadas, y es entonces cuando suele ser difícil conocer la Voluntad de Dios. El Espíritu Santo nos ilumina por los Dones de Consejo y Sabiduría.

La Tercera Persona de la Santísima Trinidad nos mueve también a la oración, a la unión con Nuestro Señor Jesucristo, a la unión con Dios Padre mediante la plegaria. He aquí el Don de Piedad, uno de los siete Dones del Espíritu Santo. El Don de Piedad se manifiesta especialmente en la virtud de la Religión que lleva las almas a Dios. Virtud de la Religión que forma parte de la virtud de Justicia, pues es justo y digno que tributemos un culto. Y el culto que Dios Padre quiere se lo tributamos a través de la Persona de Nuestro Señor Jesucristo, mediante el Sacrificio del Calvario. Por la celebración del Santo Sacrificio de la Misa Dios Padre ha querido que le tributemos todo honor y toda gloria por Nuestro Señor Jesucristo, con El y en El.

Esto es lo que la Iglesia nos pide que hagamos cada Domingo: unirnos al Sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo. Es la oración más bella y más grande. En la Santa Misa el Espíritu Santo nos inspira esta virtud de la Religión, espíritu de piedad profunda, realidad espiritual mucho más que sensible.

Una frase muy repetida: la participación activa en la Liturgia

De nuevo nos vemos obligados a decir que hay un error en la reforma litúrgica: la repetición machacona sobre la participación de los fieles. Yo mismo oí de labios de Monseñor Bugnini, pieza clave en la reforma litúrgica, decir lo siguiente: “La reforma litúrgica ha tenido como objetivo hacer participar a los fieles en la Liturgia”.

¿De qué participación se trata? Esta es la pregunta. ¿Una participación externa? ¿Una participación oral? Estas formas no son siempre la mejor manera de participar. ¿Por qué la participación externa? ¿Por qué estas ceremonias? ¿Por qué estos cantos? ¿Por qué estas oraciones vocales? ¿Acaso es con el fin de llegar a la unión interior, a esa unión espiritual, sobrenatural, a esa unión de nuestras almas con Dios?

Dicho esto es muy posible que uno pueda asistir al Santo Sacrificio de la Misa en actitud silenciosa, sin abrir siquiera el Misal, precisamente cuando toda la atención se cifra en lo que allí se celebra, y el alma está centrada, invadida por los sentimientos que el sacerdote manifiesta en su acción litúrgica, pendiente del momento en que el ministro pronuncia el confiteor, su acto de contrición. De esta forma el alma hace suyas las palabras del sacerdote y se duele de sus pecados.

Cuando se entona el Kyrie eleison se hace una llamada a la piedad y a la misericordia de Dios. Cuando se lee el Evangelio o la Epístola surge el espíritu de Fe. El Credo es un acto de Fe, de Fe en las verdades enseñadas por la Santa Iglesia. En el momento del Ofertorio el alma se ofrece, junto con la Hostia, en la patena. Se ofrece el trabajo del día, la propia vida y la familia, los seres queridos: todo se ofrece a Dios. Los sentimientos continúan expresándose de esta manera a través de la Misa, es magnífico. Esta es la verdadera participación, participación interior de nuestras almas en la oración pública de la Iglesia. No tiene que ser necesariamente una participación externa, aunque ésta sea muy útil y pueda ayudarnos a unirnos al sacerdote. Pero el fin es siempre la unión espiritual de nuestros corazones y de nuestras almas con Nuestro Señor Jesucristo, con Dios Padre. Y por lo tanto es un error cuando se pretende que los fieles participen externamente y esto en tal grado que llega a ser un obstáculo para la oración interior y la unión de las almas con Dios.

No tenemos derecho a querer y escoger otros medios distintos de los que Nuestro Señor Jesucristo nos ha dado, esos medios que El mismo ha instituido tan sencillos, tan bellos, tan eficaces y tan simbólicos al mismo tiempo.

Cuántas personas dicen que no pueden rezar ahora con la Nueva Misa. Siempre se está oyendo algo. Siempre hay una oración en común, pública, manifestada externamente, que es motivo de distracciones e impide que nos podamos recoger y así estar unidos más íntimamente con Dios. Es la negación de lo que se está haciendo.El espíritu de piedad y el Don de Piedad son también una manifestación del Espíritu Santo.

De la piedad a la contemplación

Finalmente los Dones de Entendimiento y de Ciencia nos invitan a la contemplación de Dios a través de las cosas de este mundo. El Don de Ciencia y el Don de Entendimiento nos penetran y nos infunden la Luz de la existencia de Dios, de su Presencia en todas las cosas y especialmente en las manifestaciones espirituales y sobrenaturales que Dios nos concede por la Gracia y los Sacramentos. Cuando el Espíritu Santo ilumina a un alma ésta ve de alguna manera la presencia de Dios en todas las cosas y así se une a su Señor en el vivir diario esperando verle realmente en la vida eterna.

El Espíritu Santo fuente de la vida interior

Así es y así se manifiesta el Espíritu Santo. En los Evangelios, en los Hechos de los Apóstoles, en las Epístolas, se puede contemplar al Espíritu Santo. Está en todas partes y en todas partes se manifiesta. Es la expresión clarísima de la Voluntad de Dios Padre que desea vernos cómo nos santificamos por la presencia del Espíritu Santo.

Pidamos a la Santísima Virgen María, colmada por el Espíritu Santo, Ella que es Nuestra Madre del Cielo, que nos ayude a vivir esta vida espiritual, interior y contemplativa. Ella que tanto recato ha tenido en manifestar externamente su oración. Unas pocas palabras en el Evangelio bastan para mostrarnos y descubrirnos un poco el alma de la Santísima Virgen María.

Ella meditaba las palabras que profería Nuestro Señor. Las meditaba en su Corazón, nos dice el Evangelio. Este era el espíritu de la Santísima Virgen María: meditaba las palabras de Jesús.

Meditemos también nosotros las enseñanzas del Evangelio; meditemos las enseñanzas que la Iglesia nos hace aprender para unirnos cada vez más y más a Dios Nuestro Señor. Amén.

† Mons. Marcel Lefebvre, FSSPX
Arzobispo

NOTAS

(1) El primero de Enero de 1901 una estudiante protestante experimentó de repente una sensación de paz y de gozo que según ella provenía de Cristo e igualmente se pone a hablar en lenguas cuyo conocimiento ignoraba. Pasados algunos días toda su comunidad había recibido, al igual que ella, el “Bautismo en el Espíritu”. Así nacía el Movimiento Pentecostal protestante.

(2) El 13 de Enero de 1967 dos profesores de la Universidad de Pittsburgh piden que se les imponga las manos en una asamblea protestante, descubriendo con gran sorpresa que “hablan en lenguas”. Había nacido la Renovación Carismática católica.

(3) ¿Esta tendencia ecumenista actual, de tan gran éxito, no constituirá tal vez lo que se ha venido en llamar la “renovación conciliar”?

(4) Los signos extraordinarios de Pentecostés fueron carismas pasajeros cuyo fin era interesar a los judíos en la predicación de los Apóstoles. A medida que la Iglesia iba extendiéndose estos carismas fueron desapareciendo poco a poco.

viernes, 18 de febrero de 2011

LLAMADO A LOS SOLDADOS DE CRISTO PARA LA GUERRA SANTA



“Levántate, soldado de Cristo; levántate, sacúdete el polvo; vuélvete al campo de batalla, de donde huiste, a pelear con mayor fortaleza después de la fuga y a triunfar con mayor gloria. Muchos son los soldados que tiene Cristo, que comenzaron con coraje y perseveraron en él, y vencieron. Muchos menos se cuentan de los que, tras haberse declarado en fuga, volvieron al peligro antes temido e hicieron huir a los enemigos que antes los habían ahuyentado. Mas como todo lo raro es precioso, me alegro de que te cuentes entre aquellos que, cuanto más escasos son, tanto más gloriosos aparecerán. Por otra parte, si te sientes demasiado tímido, ¿a qué temer en donde no hay por qué, y no temer donde verdaderamente se ha de temer? ¿O piensas que porque te fugaste de la fortaleza, evadiste las acometidas de los enemigos? Con más furor te persigue el adversario si huyes que te combatirá si resistes; con mucha más audacia te atacará por la espalda que se resistirá de frente. Hoy, creyéndote seguro, prolongas tu sueño hasta entrada la mañana, cuando a la misma hora ya Jesús se había levantado del sepulcro en su resurrección. ¿E ignoras que estando desarmado, has de hallarte tú mismo más tímido y menos terrible a los enemigos? Tropa de gente armada ha rodeado tu casa, ¿y tú duermes? Ya escalan los muros, ya derriban las defensas, ya irrumpen por las brechas. ¿Y estarás más seguro si te toman solo que si estas con tus compañeros? ¿Valdrá más te sorprendan desnudo en cama que armado en el campo? Levántate, embraza las armas, júntate a los soldados que abandonaste en tu fuga. La misma cobardía que de ellos te separó, vuélvate con ellos a juntar. ¿Por qué rehusas la aspereza y el peso de las armas, cobarde soldado? El enemigo que ya tienes encima y las saetas voladoras que te rodean disparándote al corazón, te harán olvidar lo incómodo de la loriga, lo duro del casco, lo pesado del escudo. Ciertamente al que pasa de súbito de la sombra al sol o de la ociosidad al trabajo sin transición alguna, todo le parece pesado, porque comienza. pero cuando ya va olvidándose de aquello y haciéndose a esto, la misma costumbre quita la dificultad y ve fácil lo que juzgaba imposible. Aun los soldados más bravos tiemblan muchas veces al repentino son de trompeta, antes del combate; pero en llegando a las manos, la esperanza de la victoria y el temor de ser vencidos los hace intrépidos.

Mas ¿cómo tiemblas tú, rodeado de todos tus hermanos, que te ciñen cual muro defensivo, teniendo a los ángeles que asisten a tu lado y viendo caminar delante a Cristo que anima a los suyos a la victoria, diciendo: Confiad; yo he vencido al mundo? Si Cristo está con nosotros, ¿quién contra nosotros? Seguro puedes pelear allí donde estas seguro de vencer. ¡Oh victoria segura por Cristo y con Cristo, de la que nadie puede defraudarte, ni herido, ni postrado, ni hollado, ni muerto, si posible fuere, mil veces. La única causa de no alcanzarla es la fuga. Huyendo puedes perderla, muriendo no puedes. Y feliz tú, si murieses luchando, porque al punto serías coronado, pero ¡ay de ti si, rehuyendo la pelea, perdieras juntamente la victoria y la corona! No lo consienta Aquel, hijo carísimo...”
(San Bernardo, consejo a los Caballeros Templarios)

lunes, 14 de febrero de 2011

LA FE EN LAS COSAS

Muchos católicos llevamos al cuello el Escapulario Carmelita y rezamos el Santo Rosario, y eso está bien. Lo malo es que hay algunos que ponen su fe en estos y otros sacramentales (agua bendita, crucifijos, etc.), con lo que caen en idolatría. Aclaro que con este artículo NO SE TRATA DE CRITICAR LA DEVOCIÓN A NUESTRA SEÑORA (o de lo contrario MILES CHRISTI pierde su ideal), sino de catequizar a los fieles a fin de no caer en los errores de Israel y el CV2 (Concilio Vaticano II).

Para este fin, reproducimos el artículo "LA FE EN LAS COSAS", escrito por Raúl Miguel, nuestro amigo y hermano en la Fe y la Causa, en su blog Sursum Corda.

LA FE EN LAS COSAS


 El Arca de Dios entrando en el Templo (miniatura de "Las muy ricas horas del Duque de Berry")

“Ha pasado la gloria de Israel, porque ha sido capturada el arca de Dios” (I Sam IV, 21)

 

La mejor lectura es la Sagrada Escritura. En ella Dios nos habla de muchas maneras y su mensaje es siempre actual. Como dice San Agustín, Doctor de los Doctores

“Cuantos temen a Dios y por la piedad son mansos, buscan en todos estos libros la voluntad de Dios” (De Doctrina Christiana 2, c9).

Debemos hacercarnos a las Sagradas Escrituras, escritas para los hombres y su edificación con cuidado y respeto, tratando de escuchar lo que Dios quiere que escuchemos y no lo que nosotros queremos. En efecto, el afán de adecuar el mensaje de Dios a las modas y los tiempos es el origen de todas las herejías. Pelagio, quien fue derrotado por el Doctor de Hipona quiso hacer del cristianismo una suerte de “filosofía de vida”, como se dice hoy, que pudiera ser agradable a los oídos de sus contemporáneos imbuidos en el estoicismo. Lo mismo Lutero y más cercano a nosotros Von Balthassar y Congar, perfectos modernistas.

Hoy me entregué por varios minutos, como cada día a la lectura de Biblia. Me encontré con una de las historias que mas me cautivan: la derrota de Israel frente a los filisteos y la captura del Arca. En toda ella podemos ver la presencia y la omnipotencia de Dios, así como la ceguera de los hombres. Se relata que luego de una primer derrota contra los filisteos, los ancianos de Israel pensaron que podrían cobrar revancha si traían el Arca de la Alianza. Cuando esta estuvo en el Campamento, todo el pueblo gritó de júbilo y fueron ciegos a enfrentarse al enemigo porque tenían fe comandados por los hijos del Juez Helí, Ofni y Fines.

¿Pero en que tenían fe? Ciertame no en Dios, no en Yahveh Sebaot, el Dios de los Ejercitos. Tenian su fe puesta en un objeto, en el Arca. Y fueron derrotados y humillados. La esposa de Fines resume la fe en el Arca “Ha pasado la gloria de Israel, porque ha sido capturada el arca de Dios”.

Este pasaje merece nuestra reflexión. Nosotros también ponemos hoy en día nuestra fe en objetos. Confundimos las cosas sagradas con Lo Sagrado. Confundimos lo creado con el Creador y pensamos que es lo mismo, porque estamos acostumbrados a ello y no lo razonamos, no nos damos cuenta, pero involuntariamente violamos el precepto de no cometer idolatría:

¿Cuántas veces depositamos nuestra fe y nuestra confianza en escapularios o rosarios?

¿Cuántas veces decimos “mientras tenga el escapulario Dios no me iré al infierno?

Eso es burlarse de la justicia de Dios. El escapulario es algo precioso que nos entregó el Señor por medio de su Madre, la Augusta Virgen María, empero quien lo usa y peca a conciencia, creyéndose a salvo por el escapulario en sí, ha cometido sacrilegio al burlarse de lo sagrado y pensar que puede engañar a Dios. Lejos de liberarlo del fuego, el Escapulario se convierte para él en la marca, en un ancla que lo hunde en el Abismo, en lo más profundo.

El Rosario es quizás la devoción más extendida entre nosotros, los católicos. Sabemos además que agrada a la Virgen María, la Madre de Dios, la Theotokos como dicen los griegos y ella misma lo ha pedido. El Rosario es un tesoro único. Pero es como el Arca de la Alianza. ¿Tenemos la fe puesta en el Rosario o en Cristo? ¿A quien rezamos en el Rosario? ¿Le oramos a María por María en sí o elevamos nuestra plegaria por Dios, solicitándolo todo en Nombre de Nuestro Señor Jesucristo? Y además ¿Portamos con dignidad nuestro rosario? El rosario siempre tiene que estar a mano, no es un adorno, no es un objeto de lujo. Igual vale un rosario de perlas preciosas que otro hecho solo con una cuerda. Lo mismo vale, porque el Rosario nos debe servir para orar a Nuestro Señor y aplacar su Ira, para que su juicio sea benevolente con nosotros.

Dicen algunos: “rezamos con alegría”. ¿Alegría de qué? Así oraba el Fariseo, alegre, soberbio y altanero. Así estaban alegres las cinco vírgenes necias que solo tomaron las lámparas, pero no el aceite (Mt XXV, 3). Veamos las sonrisas de los “grupos de oración” que se reúnen en los templos que la Iglesia Conciliar usurpó, los vemos felices y riendo. En cambio, el católico reza con pesar, porque sabe que no es digno siquiera de mencionar el nombre del Verbo, y como el publicano pide que tenga piedad de él, porque es un pecador. 
El buen católico al orar se considera indigno de mencionar el Santo y Terrible nombre del Verbo por causa de sus pecados, en tanto que los conciliares (y muchos "tradicionalistas") oran con altivez farisaica


Vemos las fotos y las imágenes de algunas congregaciones religiosas que se llaman a sí mismas “Tradicionalistas”. ¿Qué vemos? Vemos a sacerdotes con largos rosarios y que predican su devoción, pero podemos preguntarnos ¿La devoción al rosario por el rosario en sí? ¿el rosario como hábito? ¿Es que acaso Cristo mandó a sus apostoles “id y predicad el rosario”? ¡No! Nuestro Señor fue claro:


“Id pues; enseñad a todas las gentes, bautizándolas en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt XXVIII, 19).

Pero estos sacerdotes tradicionalistas, de porte tan augusto y severo nos recuerdan a la perfección al Fariseo que decía de pié:


“¡Oh Dios! Te doy gracias de que no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros ni como este publicano. Ayuno dos veces a la semana, pago el diezmo de todo cuanto poseo” (Lc XVIII 11-12)
Como el fariseo, ciertos “sacerdotes tradicionalistas” hacen galas de su barroquismo, empero, como las cinco vírgenes solo poseen las lámparas, mas les falta el aceite de la caridad y la fe. Porque su fe, como la de los Israelitas que fueron derrotados por los fariseos no está en Dios, sino en sus objetos: en sus sotanas, en sus crucifijos, en sus rosarios y en sus escapularios. Si su fe en Dios fuera tan grande como la que depositan en sus “lámparas”, si su fe en Dios fuera tan grande como la que ponen en el “Arca” entonces predicarían la Verdad con las palabras y con el ejemplo. Se terminaría este cisma interno que vive la Resistencia Católica contra la Iglesia Conciliar y unidos en Cristo, que es uno, podrían marchar en Paz contra el común enemigo que es el modernismo. Empero, estos sacerdotes (“pobrecitos…” como diría un Obispo de la Tradición Católica) se han puesto en el púlpito y desde allí juzgan. Dicen “quienes no están contra nosotros no están con Cristo”, o peor aún, “Si se hace esclavo de María, si se pone esta cadena, si usa este escapulario usted se salva”. Tan vana esa confianza como la del calvinista que cree estar predestinado a la Gloria, cuando en si está confirmando con su apego a la herejía su condena a las llamas del Averno.

Por eso, amigos, hoy quise compartir con ustedes esta reflexión. Confiemos en Dios y pongamos en Dios nuestra fe, no en los objetos y recordemos que el Rosario y el Escapulario no salvan por sí mismos, porque el único que salva es Jesucristo, Nuestro Señor. Ellos son medios para acercarnos a él, para recordarnos su presencia y nuestra sujeción a su Gracia Salvadora e invencible, porque mientras estemos sujetos a él, nada ni nadie podrá arrebatarnos, empero, si el aleja de nosotros su vista, por más rosarios, cadenas o escapularios que portemos, al igual que Israel seremos derrotados y pereceremos como los hijos de Helí.

jueves, 10 de febrero de 2011

CATÓLICO: EL SISTEMA ES TU ENEMIGO; TU OPCIÓN POLÍTICA, EL CARLISMO

Desde El Matiner

 
Pero ¿cómo se restaura el espíritu que anima las tradiciones? ¿Cómo se restauran las creencias católicas, que eran centro del espíritu tradicional, y se las difunde por todos los miembros de nuestra sociedad, devolviendo la vida a los que están yertos o aumentando la energía de los que aun no han sucumbido, llevándolas hasta la cima del poder para que recobren en el Estado su imperio? No se puede contestar a esta pregunta sin examinar la última parte, por cierto importantísima, de la fórmula de la unión de los católicos, que se refiere al procedimiento y a la conducta para la reconquista de la tesis perdida.

Los medios legales y pacíficos, la evolución prudente, es lo que preconiza como el mejor método de restauración católica. Y a este procedimiento se le considera de tal modo importante, que, discrepar de la regla de conducta que él señala, es romper abiertamente con la fórmula de unión; por lo cual bien puede decirse que, más que procedimiento, es uno de sus principios capitales.

¿Y cuáles son los fundamentos en que se apoya? Un error de estrategia y una táctica opuesta a todas las que se han conocido en la historia de las luchas políticas y militares. El error de estrategia es precisamente, en lo que se refiere a la conducta, la causa principal del estado de la Iglesia en España y de la situación de los católicos españoles. ¿Y en qué consiste ese error de estrategia? Consiste, señores, en que estamos siempre a la defensiva y no tomamos la ofensiva nunca. Todo se reduce a parar los golpes fuertes, a resistir cuando nos atacan mucho, y mientras tanto a descansar en la inercia, esperando descuidados la nueva acometida. Aun los momentos heroicos de las luchas cruentas, a que debemos todo lo poco que conservamos, tuvieron más su origen en las agresiones de los adversarios que en las iniciativas propias. Y no hay que decir lo que ha sucedido en los largos períodos de paz material y de lucha moral. Esta es la razón, señores, de que nuestra historia contemporánea resulte una serie de treguas y de armisticios que suelen acabar en pactos que llevan aparejada una infamante servidumbre.

(...) Señores: con esta estrategia se puede hacer el recuento de todas las batallas que se han perdido, pero no es posible empezar la lista con una sola que se haya ganado (...)

¡Que se deben emplear los medios legales y pacíficos! ¿Quién lo duda? Pero ¿acaso esos medios son suficientes, no ya para restaurar la tesis católica, sino para mejorar, de un modo estable, de suerte, y poder poner en peligro al adversario? ¿Cuándo se ha hecho una revolución católica, es decir, una restauración de la verdad, dentro de la ley enemiga y contra el poder que la ha establecido y que la mantiene violando los derechos de la Iglesia? (...)

Juan Vázquez de Mella. La persecución religiosa y la Iglesia independiente del Estado Ateo. Obras completas, volumen quinto.

Los Principios no negociables: Dios, Patria y Rey.

miércoles, 2 de febrero de 2011

HEREJÍAS DE BENEDICTO XVI EN SU LIBRO "LUZ DEL MUNDO" (III)

Por Frater Pedro Dimond, O.S.B.

BENEDICTO XVI DICE QUE LA IGLESIA NO OFRECE UN SISTEMA MORAL

Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 176: “La Iglesia no está aquí para colocar cargas sobre los hombros de la humanidad, y ella no ofrece algún tipo de sistema moral”.

Romanos 3, 31: “¿Anulamos, pues, la Ley con la fe? No ciertamente, antes la confirmamos”.

BENEDICTO XVI DICE QUE LA REGULACIÓN NATURAL DE LA NATALIDAD ES UNA FORMA DE VIDA

Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 147: “Pregunta – Pero, ¿en realidad la Iglesia rechaza cualquier tipo de regulación de la concepción ? Respuesta – No .  Después de todo, todo el mundo sabe que la Iglesia afirma la regulación natural de la concepción, que no sólo es un método, sino también una forma de vida”.

BENEDICTO XVI DICE QUE LA ENSEÑANZA [HERÉTICA] DEL VATICANO II SOBRE EL PROTESTANTISMO Y LA “ORTODOXIA” ORIENTAL ES OBLIGATORIA

Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 94-96: “Pregunta – ¿Es realmente cierto que el Papa no considera a los protestantes como iglesia, sino, a diferencia de la iglesia de oriente, sólo como una comunidad eclesial?  Está distinción suele ser muy despreciable para muchos.  Respuesta – La frase ‘comunidad eclesial’ es un término utilizado por el Segundo Concilio Vaticano.  El concilio aplicó una regla muy simple respecto a estas cuestiones.  Iglesia en sentido propio, tal como la entendemos, existe donde el oficio episcopal, como expresión sacramental de la sucesión apostólica, está presente – lo que también implica la existencia de la eucaristía como un sacramento que es administrado por el obispo y el sacerdote. Si este no es el caso, entonces se trata de la aparición de otro modelo, una nueva forma de entender lo que la Iglesia es, que con el Concilio Vaticano II designamos por el término ‘comunidad eclesial’.  La palabra tenía por objeto indicar que estas comunidades encarnan una forma diferente de ser iglesia.  Como ellos mismos insisten, ello no es precisamente el mismo modo en el que las Iglesias de gran tradición de antigüedad son Iglesias, sino que se basa en una comprensión nueva, según la cual una Iglesia consiste, no en la institución, sino en el dinamismo de la Palabra que reúne a la gente en una congregación (…) Pregunta – ¿Y ni siquiera un Papa puede ofrecer una definición alternativa de Iglesia? Respuesta – No.  Él no tiene autoridad sobre eso.  El Concilio Vaticano II es obligatorio para él”.

Citamos este pasaje largo porque es importante.  Nótese que ni siquiera es una pregunta a Benedicto XVI de si los cismáticos orientales son parte de la Iglesia; sino que él da por hecho que lo son.  Benedicto XVI luego explica la distinción de la secta del Vaticano II entre “Iglesias” y “comunidades eclesiales”.  Las sectas protestantes, él explica, no son “Iglesias” en el sentido propio simplemente porque no tienen obispos válidos.  Según él, ellos siguen siendo parte de la Iglesia; pero ellos simplemente encarnan “una forma diferente de ser Iglesia”.  Esto en cuento al dogma católico de que los herejes están fuera de la Iglesia.  Él no excluye a las sectas protestantes de la única verdadera Iglesia; él las identifica como “iglesias comunidades ( eclesiales)” dentro de la Iglesia, a pesar de que ellas carecen de la distinción de “genuinas iglesias particulares” que se les concede a los cismáticos orientales.  Todo esto es herético e ilustrativo de la nueva religión.  Benedicto XVI luego declara que esta enseñanza herética sobre la Iglesia, que él acaba de explicar – una enseñanza completamente nueva sobre los protestantes y cismáticos que niegan el papado, el Vaticano I y la unidad de la Iglesia – es obligatoria.  Esto refuta a los falsos tradicionalistas.  Ellos consideran que Benedicto XVI es Papa, pero ignoran su apostasía y gran parte de su nueva religión.  Ellos no pueden decir que hay “Papa” y rechazar su enseñanza obligatoria.

BENEDICTO XVI SÍ APROBÓ EL USO DE LOS PRESERVATIVOS

El libro de Benedicto XVI, Luz del Mundo, estuvo en los titulares de noticias en todo el mundo cuando se informó que él justifica el uso del condón.  Puesto que el pasaje en cuestión es un tanto largo, y un sin número de personas se han esforzado deshonestamente en darle una explicación, les remitimos a nuestros videos que hicimos sobre este tema (por ahora sólo en inglés).


Sin embargo, cabe señalar que mientras el mundo se centró sobre este único pasaje sobre los condones – y los falsos tradicionalistas hicieron su “cruzada” para darle una explicación – el libro contiene muchas herejías.  
Esto sirve para ilustrar la locura de los defensores de Benedicto XVI.  Ellos están luchando con dientes y uñas para probar que Benedicto XVI no justifica los condones (y se equivocan), mientras que permanecen ajenos al hecho de que en el mismo libro él claramente niega el papado (que es la verdadera garantía de la enseñanza católica contra los condones).  Véase la primera herejía expuesta en este artículo.

En su libro, Luz del Mundo, hay otras declaraciones que entran en conflicto con la enseñanza católica; pero esto debería ser suficiente para demostrar que Benedicto XVI no es católico.

HEREJÍAS DE BENEDICTO XVI EN SU LIBRO "LUZ DEL MUNDO" (II)

Por Frater Pedro Dimond, O.S.B.

BENEDICTO XVI HA RECIBIDO LA “COMUNIÓN” EN LA MANO

Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 158: “Yo no me opongo en principio a la comunión en la mano; yo he administrado y recibido la comunión de esta manera”.

Algunos falsos conservadores dentro de la secta del Vaticano II sostienen que Benedicto XVI se opone a la “comunión” en la mano.  Ellos se equivocan, como de costumbre.  Benedicto XVI no sólo lo acepta, él la ha dado y la ha recibido en la mano.

EL PRIMER “ACTO PAPAL” DE BENEDICTO XVI FUE UNA CARTA ENVIADA A LA COMUNIDAD JUDÍA DE ROMA; ÉL DICE QUE LOS JUDÍOS TIENEN UNA “MISIÓN”

Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 81: “… Pregunta – Su primer acto oficial como sucesor de Pedro fue una carta a la comunidad judía de Roma. ¿Fue este un gesto simbólico destinado a trasmitir un objetivo básico de supontificado ?  Respuesta – Por supuesto.  Debo decir que desde el primer día que comencé a estudiar teología, la unidad intrínseca del Antiguo y Nuevo Testamento, de las dos partes de la Sagrada Escritura, de algún modo fue clara para mí  (…) Luego como alemanes fuimos sacudidos por lo que ocurrió en el Tercer Reich, lo que nos dio una razón especial para mirar con humildad y vergüenza, y con amor, al Pueblo de Israel.  Como he dicho, ya fue durante mis estudios de teología que estas cosas se juntaron y comenzaron a formar mi pensamiento como teólogo.  Por esta razón, fue claro para mí – aquí, también, en plena continuidad con el Papa Juan Pablo II – que esta nueva, amorosa, comprensiva interrelación de Israel y la Iglesia, donde cada uno respeta el ser y la misión distintiva del otro, habría de desempeñar un papel esencial en mi anuncio de la fe cristiana”.

Benedicto XVI confirma el simbolismo y significado detrás de su decisión de hacer que su primer acto oficial sea una carta a la comunidad judía.  Él explica que esta nueva interrelación con los judíos implica el respeto por su “misión” distintiva.  Si él considera que los judíos tienen una misión “válida”, entonces él considera que el judaísmo después de Cristo es una religión válida.  Esto es apostasía.  Él respeta y valida la negación de Jesucristo y la práctica de la ley antigua, la cual se volvió espiritualmente mortal después de la promulgación del Evangelio.

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, 1441, ex cathedra:
La Santa Iglesia Romana firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en ceremonias, objetos sagrados, sacrificios y sacramentos  (…) cesaron una vez venido nuestro Señor Jesucristo  (…) y empezaron los sacramentos del Nuevo Testamento  (…) Denuncia consiguientemente como ajenos a la fe de Cristo a todos los que, después de aquel tiempo (la promulgación del Evangelio), observan la circuncisión y el sábado y guardan las demás prescripciones legales y que en modo alguno pueden ser partícipes de la salvación eterna…”.

Papa Benedicto XIV, Ex quo primum, # 61, 1 de marzo de 1756: “La primera consideración es que las ceremonias de la ley mosaica fueron derogadas por la venida de Cristo y que ya no pueden ser observadas sin pecado después de la promulgación del Evangelio”.

Papa Pío XII, Mystici Corporis Christi,# 29-30 , 29 de junio de 1943: “Y, en primer lugar, con la muerte del Redentor, a la Ley Antigua abolida sucedió el Nuevo Testamento (…) en el patíbulo de su muerte Jesús abolió la Ley con sus decretos [Ef. 2 ,15 ] (…) y constituyó al Nuevo en su sangre, derramada por todo el género humano .  Pues, como dice San León Magno, hablando de la Cruz del Señor,de tal manera en aquel momento se realizó un cambio tan evidente de la Ley al Evangelio, de la Sinagoga a la Iglesia, de lo muchos sacrificios a una sola hostia, que, al exhalar su espíritu el Señor, se rasgó inmediatamente de arriba abajo aquel velo místico que cubría a las miradas el secreto sagrado del templo. En la Cruz, pues, murió la Ley Vieja, que en breve había de ser enterrada y resultaría mortífera…”.

BENEDICTO XVI HABLA DE LA HEREJÍA DE LA EVOLUCIÓN COMO SI FUERA UN HECHO

Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 151: “Podríamos decir, si queremos decirlo así, que la evolución ha traído la sexualidad con el propósito de reproducir la especie.  Lo mismo es cierto desde el punto de vista teológico”.

BENEDICTO XVI DICE QUE LA HOMOSEXUALIDAD PODRÍA SER CONGÉNITA

Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 152: “Si alguien tiene inclinaciones homosexuales profundamente arraigadas – y ello todavía es una cuestión abierta de si esas inclinaciones son realmente innatas o si surgen desde la primera infancia – si, en cualquier caso, ellas tienen poder sobre él, esta es una gran prueba para él, al igual como otras pruebas pueden afectar a otras personas también”.

Innato significa “congénito”. Es decir que algunas personas pueden nacer como homosexuales. Esto contradice la enseñanza bíblica sobre a abominación antinatural de la homosexualidad (véase Romanos 1).

BENEDICTO XVI DICE “COMPRENDER” POR QUÉ LA GENTE RECHAZA A LA IGLESIA CATÓLICA

Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 31: “Pregunta – Y no obstante, es difícil para mucha gente en estos días atenerse a la Iglesia .  ¿Puede entender por qué las personas la abandonan en señal de protesta? Respuesta – Yo lo entiendo.  Me refiero, por supuesto, sobre todo a las víctimas.  Es difícil para ellos conservar la creencia de la que la Iglesia es una fuente de bien, que ella comunica la luz de Cristo, que ella ayuda a la vida de las personas.  Yo puedo comprender eso”.

Obviamente Peter Seewald no le está preguntando a Benedicto XVI si es intelectualmente capaz de procesar por qué esas personas han decidido abandonar la Iglesia.  Benedicto XVI sabe y puede procesar por qué ellos la abandonan.  Más bien, Seewald está preguntando – y Benedicto XVI obviamente entiende el significado de la pregunta – si él puede ver alguna posible justificación a que ellos rechacen la Iglesia Católica.  Benedicto XVI responde que sí.

BENEDICTO XVI ADMITE QUE LOS COLEGIOS “CATÓLICOS” DEL V-2 SON UNA BURLA

Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 140: “P regunta ¿Cómo es posible que en muchos países occidentales un niño pase años estudiando la religión católica en la escuela, y sin embargo en su graduación sabe más sobre el budismo que de los principios básicos del catolicismo, que incluso puede que no sea capaz de reconocer?Todo esto ocurre en un sistema que está bajo la responsabilidad de la diócesis.R espuesta – Esa es una pregunta que yo también me hago. Todos los niños en Alemania tienen nueve a trece años de religión en la escuela.  Por qué, a pesar de ello captan tan poco, si se me permite decirlo así, es incomprensible”.

BENEDICTO XVI DICE QUE EL VATICANO II CONTIENE NUEVAS DEFINICIONES

Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 65: “Sobre todo, el Concilio ha tomado y realizado su gran misión al definir de un modo nuevo el objetivo de la Iglesia, así como su relación con la era moderna, y también la relacimón de la fe de este tiempo con sus valores”.