sábado, 26 de enero de 2013

LA GUERRA CONTRA ECÔNE Y LA INFLITRACIÓN DEICIDA EN LA IGLESIA

Desde PERIODISTA DIGITAL rescatamos este artículo fechado a 15 de Enero del año pasado. NO COMPARTIMOS QUE EL AUTOR RECONOZCA A LA OBEDIENCIA A UN ANTIPAPA COMO OBEDIENCIA LEGÍTIMA.

Se avecinan nuevos ataques a la FSSPX, en oportunidad de la cita de su Superior Mons. Bernard Fellay, en relación con una influencia judía, que él denuncia, contraria a la “incardinación” de la hermandad lefebvriana. Así lo informó el citado a los fieles de Canadá. (28 dic 2012, Ontario) De esta conferencia no he encontrado enlace original, ni siquiera en la página oficial de la FSSPX, DICI. (*) Entre lo disponible he seleccionado Panorama Católico que ofrece, como es habitual, un fiable resumen. 

Mons. Bernard Fellay denunció que los judíos buscan detener que la FSSPX sea reconocida por el Vaticano. Pataletas de ahogado.

Sorprende este tropiezo diplomático del Superior Mons. Fellay... si es que es un tropiezo diplomático. Porque siendo cierto o con sospecha fundada que el poder decisorio del Papa se ha colonizado por los judíos hasta estos extremos, todo es ya diametralmente distinto. Quiero decir, la Iglesia está en peligro de dependencia hasta el punto de que, como se previno hace 150 años, los católicos creyendo seguir al Papa seguimos a otra fuerza oculta, discreta e innombrable. En cuyo caso la diplomacia debe ser apartada para imperio de los argumentos que fundamentan y legitiman su existencia, gobierno y magisterio. Mucho cambia el asunto a la luz de ese ultimátum del Gran Rabino de Roma: “O ellos (la FSSPX) o nosotros (los judíos)”. 

Ricardo di Segni, Gran Rabino de Roma (junto a Ratzinger Tauber)

Porque en este órdago se constatan dos tendencias antagónicas en disputa del poder. Sin duda en dos campos distintos, el de la legalidad y el de la legitimidad. El primero, donde se favorezca lo contingente, imponiendo novedades de perdición incompatibles con todo lo que la Iglesia debe ser y ha sido, lo que debe ofrecer y ha ofrecido; y el otro, el campo de la legitimidad que se corresponde con el firme propósito de la FSSPX de mantenerse fuera de concubinato con las herejías larvadas o de facto que se están extendiendo por los enemigos del Señor, al que debemos servir por encima de toda política y circunstancia de presente. Actitud ésta que sólo puede entenderse en unión con el sucesor de Pedro, considerado en su excelencia ontológica. Unión y adhesión, obediencia y sometimiento mucho más reales y verdaderos que la de los que se derriten en la iconolatría, hacia el cargo y su titular, sin importarles el objeto en que ambos se justifican. Francamente, desde nuestra condición de creyentes en el origen divino de la Iglesia, contemplar estos tiempos aun como simples espectadores vuelve a nuestros ojos titánico, sobrenatural, el reto de la FSSPX.

En lugar de...
Porque la reacción del portavoz P. Lombardi SJ, es tan airada, muestra su rostro tal crispación que induce a sospechar que en el Vaticano haya poderes extraños al alma de la Iglesia. Dicho mejor, que los judíos, según anuncia el portavoz, viven en ella un idilio inédito de amistad. Hasta el punto de que en lugar de que los judíos se conviertan a Cristo, deseo perpetuo de todos los cristianos, somos la Iglesia los que hemos de tenerlos por maestros en la práctica

 
No es un secreto que Wojtyla Katzorowsky, Ratzinger Tauber y Begoglio estén entregando la iglesia conciliar a los judíos.

En lugar de, por ejemplo, no tolerar que por no molestarles (!) en su público entremetimiento contra la beatificación de Isabel I de Castilla, madre de cien nuevas naciones para la Iglesia, hayamos de cuidarnos mucho de dudar una coma de la Shoah, que hoy casi es artículo de nuestro Credo, pues que se ha llegado al esperpento de dedicarle preces en el Canon de alguna nueva misa. 

Los judíos han obstaculizado la beatificación de, entre otros, de la reina Isabel de Castilla

En lugar de reforzar las misiones para extender por todo el mundo la Buena Nueva evangélica, promesa de vida para todas las almas, la Iglesia Católica nos hemos acoplado a la tácita consigna de sólo predicar la superficialidad del humanismo mariteniano, la liberación pauperista (comunista) y el igualitarismo de todos los credos; mientras que los judíos se cuidan de mantener sus ataques a nuestras creencias, por activa y combativa, vejando nuestra civilización directa y subliminalmente en multitud de películas, series, noticieros y demás medios que hemos abandonado a su exclusivo control

Los judíos controlan los medios y los movimientos sociales.

En su lugar, la Iglesia más se ha distinguido, para la sola 'honra' de Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II, es decir, no para honra de Cristo, en impulsar la apostasía de naciones que eran cristianas desde su nacimiento, mientras que de su parte los judíos en Israel son ejemplo de Estado confesional prohibiendo, como es coherente y obvio, el proselitismo de otras religiones. Aquí hemos de exceptuar, tal vez, el especialísimo caso de Jerusalén y Tierra Santa en tanto que respetable catarata de divisas. 

A partir del Vaticano II, la Apostasía en los antiguos países cristianos ha sido la constante.
 
Y si hablamos de Benedicto XVI tenemos pruebas del opresivo marcaje que el periodismo internacional ejerce sobre sus actos y dichos. Con particular diligencia si pueden influir en sus decisiones. Esto es, para meterse en asuntos de casa ajena y gobernarla indirectamente. Pongamos el caso de aquel maremoto en un vaso de agua respecto a un libro de Benedicto XVI, publicado en Austria el 14 de marzo de 2009, por un editor del que a toda prisa se descubrió era “negacionista”. ¿Nada vale qué es lo que se dice? ¿Sólo importa que el editor sea... de mi equipo?

O qué pensará cualquier espectador imparcial de la protesta orquestada cuando el Papa recibió, 9 de agosto de 2007, al Director de Radio María, emisora polaca, al que acusaban de racista y antisemita... ¡Los comunistas de Italia! Los indignados de que la emisora influyera en la destitución del General Jaruzelski y la entrada de los católicos en el Gobierno, años después muertos en un raro accidente de avión.

Puede que sea hora de decir que a los judíos no se les quiere más por respetar, adular, que sean como son, en lugar de descubrirles, como San Pablo, que no son como deberían ser. Sus triunfos en las finanzas y el control de los flujos de dinero no son nada si pierden el alma. (Mt 16, 26) Y a la Iglesia son sus almas lo que le interesa en tanto que viajeras por la historia, y no las miles pruebas de sus virtudes y vicios, como si en aquellas fueran los judíos los más ejemplares y en sus vicios... los más envidiables (!)

Con gusto la Iglesia daría lo que fuera dable por su total conversión al Cristo por ellos esperado y nunca reconocido. (Jn 1, 11 y ss). San Pablo lo dice mucho mejor:
«Pues desearía yo mismo ser anatema por parte de Cristo en bien de mis hermanos en la carne» -o en la gracia, por su misericordia-; «quienes son israelitas, de quienes es la adopción filial, y la gloria, y las alianzas, y la legislación; cuyos son los patriarcas, y de quienes desciende el Mesías según la carne, el cual es sobre todas las cosas Dios bendito por los siglos. Amén». (Rom 9, 3 y ss)

La shoah
Es comprensible la sensibilidad judía hacia su “terrible experiencia”, pero no es de recibo aplicarla para culpabilizar a los demás habitantes de la tierra. Si lo que se busca es rentabilizarla como enseñanza, podemos suponer que tendrá un objetivo más trascendente que la disputa de unas cifras. Si los judíos, su Consejo Mundial, estudiaron y contabilizaron el número de víctimas de la persecución nazi, llamada “holocausto”, y dicen que son seis millones, pues ellos lo sabrán. Es cosa suya. Es algo incomprensible. A los que deberíamos sumar, cosa que se olvida, los muchos hebreos de religión que Stalin exterminó en sus territorios aprovechando las refriegas de la II Guerra Mundial. ¿O es que no eran judíos...? ¿O es que por ser Stalin murieron de gozo? 

Los judíos impusieron su “Holocausto” como un dogma de fe, un paradigma incuestionable so pena de prisión u ostracismo

Los exterminios no los hubo para sólo un pueblo o cultura. Entre los más recientes están los millones de rusos blancos, de católicos, de ortodoxos o de sencillos disidentes del comunismo -cuña de la misma madera-, que de 1917 a 1960 se cuentan, también, por millones. 

En el Holódomor (1932-1933), 10 millones de ucranianos (en su gran mayoría ortodoxos), murieron de hambre. Hambre orquestada por el judío Josef Vissarionovich Dzugashvili Geladze, alias “Josef Stalin”

Todo lo cual nos lleva a preguntarnos sobre las causas de las expulsiones en masa que los judíos han sufrido en todas las geografías donde se han hospedado desde que Abraham salió de Caldea. ¿Quizás porque están preparándole a su “Mesías”, el que ellos esperan, un mundo bajo su cetro? ¿Explicaría este plan el protagonismo que Mons. Fellay detecta?

Los designios de Dios son inescrutables, igual que inviolable su promesa de que la Iglesia prevalecerá aun azotada por todas las tempestades. Pero esta Iglesia, esto es los herederos de Jesús, Dios mismo hecho hombre, no puede dejar que la gobiernen oficiosamente aquellos que con toda razón querrán hacerla desaparecer o darle la vuelta desde dentro de sí misma. No olvidemos que Juan XXIII recibió a una representación de 100 judíos estadounidenses con estas significativas palabras: «Yo soy José, vuestro hermano». (Gén 45, 4)
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(*) «On January 26, 2010, the Chief Rabbi of Rome, Riccardo Di Segni, issued an ultimatum: If peace with the Lefebvrists means renouncing the overtures of the Council [Vatican II—Ed.], the Church will have to decide: them, or us!» He stated this a few days after Benedict XVI’s visit to the synagogue of Rome (January 26, 2010, on the picture), on the eve of International Holocaust Remembrance Day. Texto completo puede leerse en este enlace.

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