jueves, 12 de septiembre de 2013

ORACIONES PARA IMPLORAR LA INTERCESIÓN DE MONS. MARCEL LEFEBVRE Y PETICIÓN DE VERDAD

Desde RADIO CRISTIANDAD

Apreciado Fabián:

Rogar ayuda del Cielo para perseverar en la fe, la esperanza y la caridad parece prioritario, siempre y especialmente en estos días, pues nunca debe olvidarse que sin Él no es posible complacerlo: quia sine te placere non possumus.

Acudir insistentemente al Señor, rogarle a Su Madre, conseguir buenos intercesores… y pedir lo que nos conviene, pues tantas veces no pedimos bien y no conseguimos lo que queremos… parece quizás más importante que ganar discusiones, callar al contrario, denunciar al lobo: sin dejar esto, hemos de intensificar hasta hacer prioritario aquello.

Ofrezco para eso dos cosas: una oración por Mons. Lefébvre y para pedir su intercesión, y otra para que el Señor nos conceda siempre y para siempre el conocimiento de la Verdad.

La primera es oración compuesta, al parecer, por algún sacerdote de la Fraternidad, que encontré en forma de estampa y cuya redacción corregí (no brillan entre nosotros buenos escritores o buenos hablantes: natural en esta época).

La segunda es oración compuesta por mí y que sugiero a todos rezar a diario, convencido, como lo estoy, de que es petición gratísima a Dios y especialmente urgente e importante en esta batalla final en que el arma principal del enemigo es la confusión, la mentira, el engaño, la corrupción de la inteligencia. ¡Cuán estropeadas están nuestras inteligencias formadas por la televisión, la música, el cine y la prensa!

Espero que a todos los lectores sirva, para la mayor gloria de Dios.

Alejandro Bayer


ORACIÓN PARA PEDIR LA INTERCESIÓN DE MONS. MARCEL LEFEBVRE 
 
Mons. Marcel Lefebvre
 
Señor mío y Dios mío Jesucristo:

En medio de la ingratitud de los hombres y de la apostasía difundida en tu Iglesia buscaste consuelo para tus lágrimas recostando el peso de Tu Cruz en tu amantísimo sucesor apostólico, Marcel Lefebvre, arzobispo misionero, eligiéndolo como celoso defensor del depositum fidei, de Tu honor y de Tu Gloria, y como testigo intransigente del único camino de salvación —que eres Tú en tu Cuerpo Místico, la Iglesia Católica— ante pastores que buscan agradar al mundo —antiguo enemigo tuyo—, habiendo bendecido su sufrida fidelidad y su cumplida caridad con abundante fruto frente a quienes han traído la ruina a la viña que les encomendaste. Por todo esto te imploro confesarlo delante de tu Padre y de tus ángeles, y recompensarlo según tu promesa; concederle a tu Iglesia, por los méritos de tu apóstol Marcel, la gloria prometida con tu venida mediante el establecimiento de tu Reino; y a mí, Señor, como él y por él, concederme vivir en íntima unión contigo y con la Iglesia triunfante, combatiendo todos los errores y reparando las ofensas al doloroso e Inmaculado Corazón de tu Santísima Madre, aquel que finalmente triunfará, procurando de este modo vigilar y orar, velando tu llegada como apóstol de los últimos tiempos.

Pater noster; Ave Maria; Gloria.

PETICIÓN DE VERDAD
 
 
Oh, Dios, Padre todopoderoso, Creador, Redentor y Santificador nuestro:

Infinitas gracias te doy por habernos dado a conocer, en el impenetrable entramado de tus designios, por medio de los profetas, por medio de tu Hijo único, Nuestro amadísimo Señor Jesucristo, por medio de sus Apóstoles y de sus sucesores, y por medio de su santísima y bellísima Iglesia, los insondables misterios y los maravillosos planes que has previsto y realizado por nosotros los hombres, criaturas tuyas que, para dolor de tu Amantísimo Corazón, pagan tanta bondad revelante con desamores, olvidos y traiciones de odiosísimo aspecto e insoportable olor, hasta el punto de preferir a los monstruosos ángeles rebeldes ¡¡antes que a tu Preciosísimo Hijo!! Gracias, Padre; gracias, Hijo; gracias, Espíritu Santo. Una y millones de veces: ¡gracias! Y perdona, perdona, perdona.

Te suplico fervorosísimamente que, para poder corresponder debidamente a tu Palabra tantas y de tan variadas maneras dirigida a los hombres, te apiades de este hijo tuyo e ilumines con tal claridad su entenebrecida inteligencia que de ninguna manera, ni aún la más pequeña, llegue a ser engañado por el sagacísimo Satanás, Príncipe de este mundo.

Padre Sapientísimo: ayúdame a conocer la Verdad, la que me enseñas con todas tus palabras y en la doctrina de la Iglesia, de tal manera que yo sepa conocerte a ti, Verdad Suprema, y reconocer en cada momento de mi vida todos los sutilísimos engaños de ese Enemigo tuyo y mío, esa inmunda serpiente, de quien de tantos modos nos has advertido que nos tenderá lazos y mentiras sutilísimas hasta casi lograr confundir a tus elegidos.

Padre Amantísimo: por favor considérame y hazme digno de ser uno de tus elegidos, siempre vigilante y haciendo oración, haciéndome, como deseas, “astuto como serpiente y manso como paloma”, y evitando que persiga cosa alguna distinta de servirte a Ti, Única Verdad; para lo cual te ruego me concedas la ayuda constante e indispensable de tu Santísima Madre, y la de tus ángeles y tus santos.

Te lo pido, Dios Padre, por quien no me lo puedes negar: tu Hijo Jesucristo, Señor y Redentor nuestro. Amén

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