martes, 22 de octubre de 2013

DE LA PREVARICACIÓN LUTERANA, POR ROMANO AMERIO

Lutero fijando sus tesis en la capilla del castillo de Wittemberg
     
Ante la petición de perdón del antipapa Bergoglio a los luteranos, conviene recordar por qué Martín Lutero se separó de la Iglesia Católica. A este efecto, traemos esta reflexión del teólogo Romano Amerio, autor del libro IOTA UNUM
“En conclusión, el alma de la secesión luterana no eran las indulgencias, la Misa, los sacramentos, el Papado, el celibato de los sacerdotes, la predestinación y la justificación del pecador; era una insuficiencia que el género humano llevaría inmersa e inherente en su naturaleza y que Lutero habría tenido la valentía de manifestar abiertamente: la insuficiencia de la autoridad. La Iglesia, por ser el cuerpo histórico colectivo del hombre-Dios, recibe su unidad orgánica del principio divino. ¿Qué puede ser entonces el hombre sino la parte que vive en conjunción con ese principio y en obediencia a él? Quien rompe tal vínculo no puede sino perder el principio informante de la religión”.

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