viernes, 8 de noviembre de 2013

REV. DEOMAR DE GUEDES: "EN LA LEGIÓN DE CRISTO NOS TENÍAN BAJO VIGILANCIA"

Por JOSÉ MARÍA VIDAL para RELIGIÓN DIGITAL
  
Era el número dos de la Legión de Cristo y sonaba con fuerza para convertirse en el líder de la congregación fundada por Marcial Maciel, tras el Capítulo general que comienza en Roma el próximo dia 8 de enero. Pero Deomar De Guedes la abandonó el pasado 6 de noviembre. Religión Digital ha tenido acceso a su carta de despedida. El Padre De Guedes se va porque en la Legión sigue vigente el "sistema marcialista", que utiliza a las personas, las vigila, controla hasta sus emails, amén de "manejar propiedades con sociedades civiles, burlando la ley eclesiástica"
  
Deomar de Guedes, ex-lugarteniente de la Legión de Cristo
   
La carta, fechada el día 8 de noviembre, está dirigida al "estimado en Cristo P. Sylvester (Heereman)", superior general de la Legión de Cristo. Tras el protocolario saludo, el Padre Deomar explica la motivación de su misiva: quiere dejar constancia de los motivos de su salida. Con un doble objetivo: "Colaborar con la Institución en la cual milité en los últimos 21 años de mi vida" y "ayudarle a reflexionar" sobre las causas de su marcha y la de "tantos otros hermanos".
  
Sylvester Heereman, superior actual de la orden macielista

Tras la exposición de motivos, el Padre De Guedes le hace al superior un breve resumen de su curriculum, "aunque usted ya lo sabe". Brillante ingeniero brasileño, llegó a ser supervisor de obras de una gran multinacional en Brasil, hasta que descubrió la vocación y se convirtió en el primer sacerdote brasileño de la legión de Cristo en el año 2000. Dos años después ya fue designado director territorial de la Legión en España. De Madrid a Buenos Aires y, a continuación, a Sao Paulo, siempre en puestos de responsabilidad. Hasta que, en el mes de noviembre de 2012 fue nombrado segundo consejero general de la orden supervisada por el comisario papal, el cardenal Velasio De Paolis.
   
Como colofón de su curriculum de 21 años de Legionario de Cristo, Deomar confiesa: "Me he dedicado con amor y pasión a mi misión y creo que puedo decir que he servido con fidelidad a la Iglesia y a la Legión". Y con esos "galones" pasa a exponer y desgranar los motivos personales e institucionales de su marcha.
     
El primero es toda una carga de profundidad contra el "sistema" de la Legión. Un sistema "donde la institución vale más que la persona, donde eres pieza de un engranaje hasta que sirvas y después te tiran". Tanto es así que Deomar denuncia que "hombres que dieron 20, 30 años de su vida los han despedido casi como malas personas e invitados por sus superiores a dejar la congregación". Un sistema basado "en una obediencia total, donde todo era la voluntad de Dios".
   
Deomar reconoce que también él formó parte y colaboró con ese sistema por "haber sido formado así" y sólo empezó a cuestionarlo "después de explotar la noticia sobre la veracidad de las acusaciones sobre el fundador y el sistema de ocultación que se había creado para protegerse". Sólo entonces, comenzó a darse cuenta de "cuánto ha habido de manipulación de mi conciencia a partir de estos principios". Y concluye tajante: "He percibido que he sido utilizado, e, infelizmente, he colaborado".
   
Una colaboración en un sistema de "obediencia total" que, según confiesa el Padre de Guedes, siempre le fue impuesto "desde fuera por los superiores", sin que hubiese por su parte "un discernimiento personal hecho en libertad".
   
"Era visto como 'malo' por el sistema"
   
Una vez que fue consciente de la perversidad del sistema legionario y comenzó a decirlo, éste comenzó a marginarlo. "Poco a poco he sido apartado de cualquier tipo de predicación. Antes predicaba dos, tres tandas de ejercicios espirituales al año. A partir del 2009 hasta hoy solo he predicado dos tandas a las consagradas de Brasil, a los legionarios ninguna. Entonces he percibido que ya era visto como 'malo' por el sistema. No había espacios para mi manera de pensar en la Legión. Incluso después de haber hecho parte del Consejo General, siempre he sido minoría y mis opiniones poco tomadas en cuenta".
    
Y es que la visión de la Legión que tenía el Padre De Guedes seguía siendo "minoritaria" y, su lucha, "vana y perdida", incluso después de que se descubriese todo el enorme escándalo de la vida del fundador Marcial Maciel y la Santa Sede nombrase un comisario pontificio. Esa situación hacía crecer su propia frustración.
      
Marginado, frustrado y sin paz interior, Deomar De Guedes tomó la decisión de tirar la toalla y abandonar la Legión, tras "un discernimiento personal hecho con mi director espiritual y delante de Dios". Porque, como confiesa dolorido, "ya no podía seguir más pues estaría poniendo en peligro mi vocación sacerdotal y mi equilibrio psicológico. Ya no puedo más y seguir seria temerario".
    
Los motivos institucionales
     
Y tras los motivos personales, el ex Legionario desgrana los institucionales, que son auténticas cargas de profundidad. Comenzando por un principio general de fondo: "No puedo creer en una renovación que no revise el negro pasado del Instituto y los repetidos y sistemáticos abusos perpetrados por el fundador en los niños que se acercaban al seminario buscando el sacerdocio. Sin purificar este pasado, reconocerlo, pedir perdón a las victimas y hacer público este reconocimiento, creo se estará construyendo sobre lodo".
  
Más en concreto, el padre De Guedes denuncia que nunca entendió el "el sistema administrativo de la Legión y creo que pocos lo entienden" y acusa a la institución del "manejo de propiedades con sociedades civiles burlando la ley eclesiástica".
     
Más aún, la Legión no sólo vive "burlando la ley eclesiástica", sino que en su interior se practica la acepción de personas: "No puedo estar de acuerdo con las diferencias de estilo de vida, unos en la abundancia, otros paupérrimos, de unos Territorios a otros a pesar de la economía centralizada y la no utilización de los donativos de acuerdo con la intención del donador".
     
El Padre De Guedes pone en solfa también el sistema formativo de la Legión, asi como la violación de la intimidad a través del control de los correos. "La formación que no cree en el formando y se hace a partir de la desconfianza y de la vigilancia, controlando, revisando cuartos y controlando emails a partir del Zscaler que permite al administrador entrar en la computadora que él quiera".
    
También critica la existencia de una casta de superiores en la Legión que se eterniza en sus cargos: "La no renovación de superiores que se mantienen por décadas en el cargo o cambiando de un lugar a otro, pero siempre como superiores. Hay legionarios que nunca fueron súbditos en su vida. No es posible una renovación verdadera sin la renovación de los superiores".
     
Permanecen "métodos y sistemas marcialistas"
      
Tras las denuncias y antes de terminar la misiva, el Padre Deomar De Guedes, propone su hoja de ruta para una nueva Legión. Primero, "creo que es necesario un cambio de mentalidad quitando todo lo que sean métodos y sistemas 'marcialistas' que permanecen, sobre todo a través de personas que llevan años en el mismo puesto y tienen mucho peso en decisiones y elaboración de documentos aunque no ocupen cargos oficiales".
    
En segundo lugar, buscar un nuevo carisma. "¿Cuál es carisma de la Congregación? ¿Hay un carisma? Los documentos de la Iglesia invitan a mirar el carisma del fundador. ¿Cuál es el de la Legión? Creo que se debe buscar esta respuesta".
     
Y en tercer lugar, encontrar una nueva esencia apostólica para la Legión. "Veo que se busca mucho más un servicio al propio que un servicio desinteresado a la Iglesia. La poca inserción en las pastorales diocesanas y la resistencia a ceder personas para pastorales eclesiales manifiestan esta cultura de una súper exaltación de lo propio".
   
Quizás por eso, el Padre De Guedes concluye su carta señalando el problema más grave de la Legión, que, a su juicio, se puede sintetizar así: Crisis de confianza. "La Legión vive una fuerte crisis de confianza, tal vez este sea el problema más grave. No hay confianza porque no hay aprecio y cuidado por las personas. La confianza no se gana por decreto o con el superior pidiendo a los súbditos que confíen en él. La confianza se gana, confiando en principio, dando crédito a las personas, mostrando aprecio por ellas. Creo que en este campo hay mucho que hacer".
    
La carta del Padre Deomar De Guedes
   
Roma, 8 de noviembre de 2013
  
Estimado en Cristo P. Sylvester:
   
Ya decidido mi alejamiento de la Legión quisiera dejarle una líneas como una "retroalimentación" con los motivos de mi salida. Lo hago después de haber rezado mucho, sin rencores u odios, y sí con un deseo sincero de colaborar en esta Institución en la cual milité en los últimos 21 años de mi vida. Espero que mi salida y la de tantos otros hermanos nuestros le ayude a reflexionar en el "porqué" se ha dado este fenómeno.
   
Aún que Ud. ya lo sabe, le hago un breve resumen de mi vida en la Legión. Ingeniero civil graduado en la Universidad de Brasilia en 1985, he trabajado seis años y medio en empresas de Brasilia. En la última era supervisor de obras en todo el país con un equipo de ingenieros bajo mi responsabilidad. Ahí descubrí la vocación sacerdotal después de un largo discernimiento con mi director espiritual. Invitado por el P. Adolfo Flores, entré en el noviciado en marzo de 1992, después de haber hecho el candidatado en Curitiba, Brasil. Hice mis primeros votos en abril de 1994, quedándome más unos meses en Curitiba para concluir la obra del noviciado. En agosto de 1994 fui transferido a Roma para iniciar la filosofía. Terminé el Bachillerato en filosofía en julio de 1996 obteniendo muy bueno promedio final. De ahí fui transferido al Pontificio Colegio Internacional Maria Mater Ecclesiae en Castel di Guido, como asistente del rector. Simultáneamente cursé el Bachillerato en teología hasta julio de 1999. De ahí, ya como diácono, fui transferido a la Ciudad de México, como director del Centro de Medicina, el centro de formación de los laicos consagrados del Movimiento Regnum Christi. En 1 de enero de 2000, fui ordenado sacerdote, por Don Lucas Moreira Neves, siendo el primer legionario de Cristo brasileño en recibir la ordenación. Permanecí en Medicina hasta febrero de 2001 cuando fui transferido a Curitiba, asumiendo la gira vocacional de menores del Estado de Paraná. Ese año, 2001, llevé a la apostólica de Curitiba un grupo nutrido de chicos de los cuales 22 fueron al cursillo de verano y 15 entraron en la apostólica.
     
En abril de 2002 fui transferido a Madrid como Director Territorial de España, permaneciendo ahí hasta diciembre de 2005 cuando fui transferido a Buenos Aires, como coordinador local de apostolado y superior de la comunidad. En diciembre de 2008 fui transferido a São Paulo como rector del Seminario Maria Mater Ecclesiae, donde permanecí hasta marzo de 2012 cuando fui nombrado segundo consejero general, hasta la fecha. Como Ud. sabe me he dedicado con amor y pasión a mi misión y creo que puedo decir que he servido con fidelidad a la Iglesia y a la Legión.
      
Ahora le expongo los motivos de mi separación. Primero los motivos personales y después los institucionales.
      
Motivos personales:
   
  1. Después de explotar la noticia sobre la veracidad de las acusaciones sobre el fundador y el sistema de ocultación que se había creado para protegerse empecé a cuestionar este sistema, del cual había hecho parte y colaborado, creyendo que así era la vida religiosa, por haber sido formado dentro de este mismo sistema. Una obediencia total, donde todo era la voluntad de Dios. Entonces empecé a percibir cuánto ha habido de manipulación de mi conciencia a partir de estos principios. He percibido que he sido utilizado, e, infelizmente, he colaborado también con este sistema donde la institución vale más que la persona. Donde eres pieza de un engranaje hasta que sirvas y después te tiran. Hombres que dieron 20, 30 años de su vida los han despedido casi como malas personas e invitados por sus superiores a dejar la congregación.
  2. A partir del momento que empecé a exponer mis ideas y mi manera de pensar, poco a poco, he sido apartado de cualquier tipo de predicación. Antes predicaba dos, tres tandas de ejercicios espirituales al año, a partir del 2009 hasta hoy, solo he predicado dos tandas a las consagradas de Brasil, a los legionarios ninguna. Entonces he percibido que ya era visto como "malo", por el sistema. No había espacios para mi manera de pensar en la Legión. Incluso después de haber hecho parte del Consejo General, siempre he sido minoría y mis opiniones poco tomadas en cuenta.
  3. Mi discernimiento, dentro de este sistema de "obediencia total", siempre ha sido hecho "desde afuera" por los superiores. En mi profesión perpetua el superior me pidió que hiciera el triduo pues iría a profesar perpetuamente ya que en el siguiente año me ordenaría sacerdote. No ha sido una opción personal, ha sido un acto de obediencia. Tal vez hubiera profesado igual, pero quiero marcar que no hubo un discernimiento personal hecho en la libertad.
  4. Poco a poco fue aumentando mi frustración pues sentía que mi visión de la Legión era cada vez más minoritaria (cada vez menos personas) y que mi lucha era vana. Hoy, delante de Dios, veo que hice todo lo que estaba a mi alcance pero que en buena parte estaba luchando una lucha perdida y por mi orgullo, no por que Dios me lo pidiera. Señal de eso era la falta de paz interior y la grande frustración que iba experimentando.
  5. He tomado mi decisión, como ya le he comentado, por un discernimiento personal hecho con mi director espiritual y delante de Dios: ya no podía seguir más pues estaría poniendo en peligro mi vocación sacerdotal y mi equilibrio psicológico. Ya no puedo más y seguir sería temerario.
    
Motivos institucionales:
      
  1. No puedo creer en una renovación que no revise el negro pasado del Instituto y los repetidos y sistemáticos abusos perpetrados por el fundador en los niños que se acercaban al seminario buscando el sacerdocio. Sin purificar este pasado, reconocerlo, pedir perdón a las victimas y hacer público este reconocimiento, creo se estará construyendo sobre lodo.
  2. Nunca entendí el sistema administrativo de la Legión y creo que pocos lo entienden. El manejo de propiedades con sociedades civiles burlando la ley eclesiástica. No puedo estar de acuerdo con las diferencias de estilo de vida, unos en la abundancia, otros paupérrimos, de unos Territorios a otros a pesar de la economía centralizada y la no utilización de los donativos de acuerdo con la intención del donador.
  3. La formación que no cree en el formando y se hace a partir de la desconfianza y de la vigilancia, controlando, revisando cuartos y controlando emails a partir del Zscaler que permite al administrador entrar en la computadora que él quiera.
  4. La no renovación de superiores que se mantienen por décadas en el cargo o cambiando de un lugar a otros, pero siempre como superiores. Hay legionarios que nunca fueron súbditos en su vida. No es posible una renovación verdadera sin la renovación de los superiores.
  5. Creo que es necesario un cambio de mentalidad quitando todo que sean métodos y sistemas "marcialistas" que permanecen, sobre todo a través de personas que llevan años en el mismo puesto y tienen mucho peso en decisiones y elaboración de documentos aun que no ocupen cargos oficiales.
  6. ¿Cuál es carisma de la Congregación? ¿Hay un carisma? Los documentos de la Iglesia invitan a mirar el carisma del fundador. ¿Cuál es el de la Legión? Creo que se debe buscar esta respuesta.
  7. La centralidad de la Legión apostólicamente. Veo que se busca mucho más un servicio al propio que un servicio desinteresado a la Iglesia. La poca inserción en las pastorales diocesanas y la resistencia a ceder personas para pastorales eclesiales manifiestan esta cultura de una súper exaltación de lo propio.
  8. La Legión vive una fuerte crisis de confianza, tal vez este sea el problema más grave. No hay confianza porque no hay aprecio y cuidado por las personas. La confianza no se gana por decreto o con el superior pidiendo a los súbditos que confíen en él. La confianza se gana, confiando en principio, dando crédito a las personas, mostrando aprecio por ellas. Creo que en este campo hay mucho que hacer.
  
Creo que es todo padre, espero que sea de ayuda, les estaré encomendando en su proceso de renovación. Encomiendo sinceramente a la Legión en su proceso de renovación en el Capitulo General,
  
P. Deomar de Guedes, L.C.

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