miércoles, 4 de diciembre de 2013

50 AÑOS DE LA MISA DE CARA AL PUEBLO

COMENTARIO DE FRATER JORGE RONDÓN SANTOS: Marquemos con una enorme cruz negra este día, porque con esto se dio paso a la Misa del Novus ordo y a que el separatismo anticatalán se fortaleciera.
 
Por Josep M. Bassuet para RELIGIÓN DIGITAL
 
Hoy, 4 de diciembre, se cumplen 50 años de la clausura solemne de la segunda etapa conciliar, con la aprobación y promulgación de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, la primera Constitución aprobada por el Vaticano II. 
 
Primicia del Vaticano II fue la Constitución Sacrosanctum Concilium, sobre la Liturgia. UN DURO GOLPE CONTRA EL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA
 
El debate sobre la Sacrosanctum Concilium duró desde el 22 de octubre al 13 de noviembre de 1962, durante la primera etapa conciliar. El número de Padres conciliares que hicieron uso de la palabra, fueron 253, el de las intervenciones orales, 253, y las escritas, 625, cosa que denota el interés que suscitó el tema litúrgico, sobre todo por lo que hacía referencia las lenguas vernáculas.

Aquí hay que agradecer al obispo Josep Pont i Gol, de Sogorb-Castelló; Narcís Jubany, de Girona; y Ramon Masnou, de Vic, el esfuerzo que hicieron para hacer entender a los obispos españoles, que el catalán también era una lengua litúrgica, ya que la mayoría de los obispos, creían que solo lo podía ser el castellano.

Fueron tres las subcomisiones que reelaboraron el texto debatido, claramente renovador, y que fue presentado a los obispos el 7 de diciembre de 1962. Este texto fue repartido el 29 de septiembre de 1963, y las discusiones y votaciones tuvieron lugar del 8 al 31 de octubre y del 18 al 22 de noviembre, día en que fue votado, con el siguiente resultado: 2159 placet, 19 non placet y 1 voto nulo. La Constitución sobre la Sagrada Liturgia entró en vigor el 16 de febrero de 1964.

Con la Sacrosanctum Concilium, finalmente eran admitidas les lenguas vernáculas de África, Europa, Asia, América y Oceanía.

Tanto el P. Adalbert Franquesa, monje de Montserrat, como el P. Adrien Nocent, monje benedictino de Maredsous y profesor del Instituto Litúrgico de San Anselmo de Roma, participaron activamente, asesorando a los obispos.

Entre les reformas más visibles de la Sacrosanctum Concilium, había, además de la introducción de les lenguas vulgares, el altar de cara al pueblo, la restauración de la oración universal, el canon en voz alta y en lengua vernácula, la comunión con el pan y el vino de la Eucaristía, el canto religioso popular, la reforma de los rituales de los sacramentos o la concelebración.
 
Sacrosanctum Concilium sentó los presupuestos para el Novus Ordo Missae: el altar de cara al pueblo, la restauración de la oración universal, el canon en voz alta y en lengua vernácula, la comunión bajo las dos especies, el canto religioso popular, la concelebración de los sacramentos.
 
No hace falta decir que la reforma litúrgica fue aceptada, por el hecho que permitía comprender mejor la celebración, ya que los fieles no solo oraban juntos, sino que también cantaban con las lenguas vernáculas. Había en todas partes, un verdadero entusiasmo por la reforma litúrgica. El obispo Bernard Yago, de Costa de Marfil decía: “Dios nos pide que cantemos y recemos según nuestra alma africana, ya que hasta ahora lo habíamos hecho según una tradición latina”.

3 comentarios:

  1. Mientras más se distancie la Iglesia y su jerarquía de los fieles, más se distanciaran estos de Dios. Cristo se recorrió los caminos, se fundió con la gente en pueblos, casas, templos...no solo se dejaba ver, sino que se dejaba tocar, comía con la gente...¡¡ Mientras más proximidad con las personas y su dia a dia...será mejor para la Iglesia!!!. ¡¡ Ay esa Jerarquía alejada de los caminos y sitios de la gente normal!!. Supongo que no he dicho ninguna blasfemia y que publicaran el contenido de mi escrito. Nobleza obliga.

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    1. Sebastián Sebastián, en primera instancia, la Comunión sacramental (en estado de gracia, obviamente) es de por sí la mayor y más perfecta participación en el Santo Sacrificio de la Misa, como dijera Pío XII en Mediátor Dei (mensaje repetido por los conciliares en el mismo Sacrosánctum Concílium, la Instrucción General del Misal Romano y hasta por el mismo Benedicto XVI, liberal-conservador como el que más). Ay, perdón, en la “Misa” montini-bugniniana ¡NO HAY TRANSUSTANCIACIÓN PORQUE ADULTERARON LAS PALABRAS CONSECRATORIAS!, y se toleran (cuando no se alienta y aprueba explícitamente) so pretexto de “es el uso del lugar” improvisaciones y abusos litúrgicos peores que los que hubo antes del Concilio de Trento.

      En segunda, si la Jerarquía del Vaticano II y posconciliar quería mayor cercanía con su grey, ¿por qué cada vez más el número de personas que asisten a sus servicios dominicales (no hablamos de los días entre semana) se reduce inexorablemente año a año? ¿Por qué tantas deserciones y disensiones? ¡PORQUE NO LES ESTÁN DANDO SANA DOCTRINA NI ESPIRITUALIDAD AUTÉNTICA! Pero Dios nuestro Señor les tomará cuenta de ello.

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  2. Dile todo eso, sin omitir una jota, a Francisco Bergoglio, que con sus palabras y obras, amén de los escándalos que le encubre a su camarilla, ha continuado la deriva de la fe que dice representar y está alejando más a quienes supuestamente son sus súbditos (de rito latino y de rito oriental).

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