jueves, 24 de julio de 2014

ORACIÓN A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO ATADO A LA COLUMNA Y AZOTADO

 
Mi divino Salvador, ¡qué objeto de compasión habéis venido a ser después que por amor de las almas permitisteis que os atasen a la columna! ¡Ah! cómo se cumplió entonces a la letra el oráculo del Profeta, que serias de pies a cabeza todo una llaga, y ésta tal, que no podrías ser reconocido por quien eras antes. ¡Qué confusión al despojaros de las vestiduras! ¡qué carnicería bajo aquella tempestad de azotes multiplicados sin medida' ¡cómo se derramó a torrentes la sangre de las desgarradas venas! Pero, no tanto os azotó la injusticia del presidente romano, y la crueldad de los soldados, cuanto os azotaron mis culpas. ¡Oh malvados placeres, que costaron a Vos tantas penas! ¡Oh dureza mía!, que viéndote atormentado por mi causa, he continuado igualmente a ofenderos.Mas, de hoy en adelante no será así. Unido a Vos con eternos vínculos y abrazado con Vos en la columna mientras me dure la vida, procuraré satisfacer a vuestra justicia ofendida.Por la columna a la cual fuiste atado, por los azotes que os rasgaron las inocentes carnes, por la sangre que con tanta abundancia derramaste ¡piedad Señor! ¡piedad de este infeliz! Libradle hoy de los lazos del tentador, preservadle de tal peligro para siempre, y llegado el fin del destierro recibidle en el cielo. Amén.

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