lunes, 12 de enero de 2015

SACERDOTE JESUITA BLASFEMANDO DE MARÍA SANTÍSIMA (Ojo: esta vez, no fue Bergoglio)

Poco y nada queda de la Compañía de Jesús tal y como la fundó San Ignacio de Loyola, ya que la defensa de la Ortodoxia Católica desapareció no bien murió la primera generación de jesuitas (y que aparecieran Luis de Molina y Claudio Acquaviva, quienes son los fundadores del jesuitismo que hoy vemos, sino peor). Bien, de los molinistas es que salió este esperpento de los mil infiernos llamado Alfonso Llano Escobar, sacerdote jesuita colombiano quien, a sus 90 años (si no cumplidos, próximos), debería estar meditando en la muerte y su Juicio particular ya próximas para él (y quizás en el Juicio Final, que está a las puertas), corre a cargar tintas contra la dulcísima siempre Virgen María, blasfemando de manera idéntica a la de los herejes protestantes.
  
Pero antes de ocuparnos de ese blasfemo, veamos qué es de los jesuitas contemporáneos: En el año 2013, cuando publicamos la decadencia de las órdenes religiosas en la iglesia conciliar, resaltábamos que
"La orden de la que proviene Francisco I ha estado en decadencia desde 1959, cuando tenía 34.293 sacerdotes. En 1973, descendieron a 30.860. A corte 2012, decrecieron hasta llegar a 17.287 religiosos. CAUSA DE LA PÉRDIDA: Su apoyo a la Teología de la Liberación y al modernismo".
   
Ahora, de la devoción a la Bienaventurada Virgen Santa María, Madre de Dios, conviene recordar que ésta es necesaria moralmente para ser salvos y que es señal de predestinación a la Gloria (y aún lo reconoce el hereje Ecolampadio al decir "Nunca se oirá de mí que estoy contra María, pues considero señal de condenación no tenerle afecto a ella"). Pero quien rechaza y blasfema de Ella, muestra a las claras ser del diablo y reservado para el Infierno. 

Ya entrando en materia, en su su columna del 24 de Noviembre de 2012 para el diario colombiano "El Tiempo" (diario de origen masónico y liberal) escribió lo siguiente:
María engendra al Hijo de Dios virginalmente, en sentido teológico, sin la intervención de José, tal como lo relata Mateo 1,26, por obra y gracia del Espíritu Santo. En cambio, como madre del hombre Jesús, igual a nosotros, lo engendra con un acto de amor con su legítimo esposo, José, del cual tuvo cuatro hijos varones y varias mujeres (Mt 13,53 y ss.).
  
Y lo alega, basándose en la conclusión del biblista conciliar y judaizante estadounidense John P. Meier (para quien Santiago, José, Simón y Judas Tadeo son hermanos carnales de Jesús; y que el Talmud no habla mal de Él, como lo infiere en el volumen I de su libro "Un judío marginal: Repensando al Jesús histórico") y dice
Es hora de dejar el cuento de que son primos hermanos de Jesús. Tal supuesto se aducía para poner a salvo la virginidad corporal de María.  
Cuestión que para este miserable 
está siendo revisado por algunos teólogos católicos (sic) y requiere aclaración.
  
Así, ese corifeo de satanás asegura que Jesús, como hombre, es concebido del mismo modo que los demás (doloroso, humillante y concupiscente). Y Cristo, en cuanto Hijo de Dios, es engendrado por el Espíritu Santo. Afirmaciones que desde luego son PATENTE HEREJÍA, ya que niega la Divinidad de Jesucristo (como lo hicieron Cerinto y Ebión, Marción y Arrio, Nestorio y Eutiques) ¡Herética y falsa distinción! Arguye además que el dogma de fe sobre la Virginidad corporal de la Santísima Madre de Dios antes, durante y después del parto está siendo revisado por los téologos (obviamente modernistas y herejes; sumado a que la "evolución dogmática" fue condenada por San Pío X) y es algo "superado" o al menos -según este hereje- "parecía ya superado" de la enseñanza de su Iglesia. Y si no lo ha sido, debe superarse ya, pues el jesuita blasfemo falsamente sostiene que Cristo tuvo varios hermanos y hermanas ¡CARNALES!, hijos de José y María (contrario a la Escritura, la Tradición y al Magisterio Católico). 

Lo que en pocas palabras Llano dice es que la Santa Iglesia Católica Romana nos mintió durante dos mil años y ahora, este "jesuita" viejo en años y en maldad viene a "iluminarnos" a todos los católicos con su dizque "ciencia" y con sus herejías; y que los dogmas de Fe ya no sirven de nada. ¡Vaya insania! Visto que es conciliar en su corazón, que lo sea también en sus obras: Deje de usar las apariencias católicas y no nos venga a vomitar estas y más blasfemias, sobre todo en asunto tan delicado, para intentar deshonrar lo que tenemos como más puro y de mayor significado: la dulcísima Madre que Dios nos dejó en el Calvario.
  
En consecuencia de las afirmaciones del impío Llano Escobar, si fuera cierto que Venerado Padre y Señor San José engendró a Jesús, ¿cómo encuadraría el hecho que éste, lleno de dudas, estuviese dispuesto a abandonar a la Sma. Virgen por estar embarazada esperando al Mesías? ¿Y que San Gabriel Arcángel lo disuadiera de su propósito al revelarle el Misterio? ¿Cómo explicaría que la Madre de Dios le dijese al ángel, durante la Anunciación, que no conocía varón, manteniéndose en el voto de virginidad que tomó desde su Presentación en el Templo? ¿A qué atribuirle el que Jesús, muriendo en la Cruz del Calvario por nosotros, confiara a San Juan Evangelista el cuidado de María Santísima? La Escritura, la Tradición y el Magisterio infalible de la Iglesia dan para contestar rotundamente la blasfemia herética de este vejestorio octagenario que -insistimos- debería de estar pensando y preparándose para dar cuentas en vez de escandalizar a los débiles y propagar la herejía más infame y miserable contra la Madre de Dios.
  
La Compañía de Jesús fue fundada por San Ignacio de Loyola para combatir la herejía, y ahora adhiere a la herejía modernista (y ha dado a ésta un líder, Jorge Mario Bergoglio, antipapa Francisco I).
  
Extrañamente, esta catajarria (colombianismo que significa multitud desordenada) de blasfemias resultó demasiado hasta para el gusto ratzingeriano, ya que el general jesuita le ordenó retractarse, 15 días después en su artículo "Mea Culpa", lo cual no fue más que una disculpa insulsa y vacía de sinceridad, toda vez que en una entrvista negó ser hereje.
   
María fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto, y Jesús salió de su seno como el sol atraviesa un cristal sin romperlo ni mancharlo.  San José fue casto de cuerpo y alma, y asumió como padre adoptivo de Jesús por mandato de Dios Uno y Trino. Los supuestos "hermanos de Jesús" en realidad eran primos de Él.
   
Quien deshonra a la Madre, deshonra también al Hijo. Ningún seguidor de N. S. Jesucristo puede escuchar esto y permanecer callado. El ataque a la Santísima y siempre Virgen Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, no pudo ser más infame. 
   
ACTO DE REPARACIÓN DE LAS BLASFEMIAS PROFERIDAS CONTRA LA SANTÍSIMA VIRGEN
   
  
Oh Gloriosísima Virgen María, Madre de Dios y Madre Nuestra, volved vuestros ojos de piedad sobre nosotros, miserables pecadores; estamos sumamente afligidos por los males que nos rodean en esta vida, pero especialmente sentimos romper nuestro corazón al oir los temerarios insultos y blasfemias proferidas contra Vos, ¡oh Virgen Inmaculada! ¡Cuánto ofenden esos dichos impíos la infinita Majestad de Dios y de su Unigénito Hijo, Jesucristo! ¡Cuánto provocan Su indignación y nos da razón para temer los terribles efectos de su divina venganza! Quisiéramos que el sacrificio de nuestras vidas pudiese provechoso para poner fin a aquellos ultrajes y blasfemias; si fuera así, cuán dichosamente deberíamos hacerlo, porque deseamos, ¡oh Madre Santísima!, amaros y honraros con todo nuestro corazón, porque esto es la Voluntad de Dios. Y solo porque os amamos, haremos todo cuanto esté en nuestras fuerzas para que Vos seáis amada y venerada por todos los hombres. Entretanto, Vos, nuestra Madre misericordiosa, suprema consolatriz de los afligidos, aceptad este nuestro acto de reparación que os ofrecemos por nosotros y por nuestras familias, como también por todos aquellos que impíamente blasfeman contra Vos, sin saber lo que dicen. Obtenedles para ellos  de Dios Omnipotente la gracia de la conversión, y así se manifestará y glorificará aún más vuestra Bondad, vuestro Poder y vuestra gran Misericordia. Que ellos puedan unirse a nosotros para proclamaros Bendita entre las mujeres, la Virgen Inmaculada y muy compasiva Madre de Dios. Amén. Rezar tres Avemarías.
  
(Por este solo acto de reparación, 300 días de Indulgencia. Plenaria al mes, con las condiciones de rigor. Papa León XIII. Marzo 21 de 1885)

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