sábado, 16 de mayo de 2015

LA "ERA FIDENZIO VOLPI" NO VA MÁS

Traducción del artículo escrito por Roberto de Mattei para CORRISPONDENZA ROMANA (Original aquí)
   
Fidenzio Volpi, fuera ignominiosamente
  
Sic transit gloria mundi. Para los Franciscanos de la Inmaculada, el Instituto fundado por el Padre Stefano Maria Manelli y gobernado por un comisario extranjero desde el 11 de Julio de 2013, la “era de Volpi”, que ciertamente será recordada dentro de esta orden como una de las más tristes de la historia, llegó a su fin. El reverendo Fidenzio Volpi, asignado por la Congregación para los Religiosos como Comisionado Apostólico a fin de liquidar a la orden del Padre Manelli, se encuentra en una clínica de Roma, tras sufrir una isquemia cerebral, aunada a una hemiparesia (disminución de la movilidad de un brazo y una pierna del mismo lado del cuerpo), que ha causado grave compromiso a su salud, forzándole a renunciar irrevocablemente a su cargo.
   
En Febrero de 2014, “Corrispondenza Romana” recogió 8000 firmas, que envió a la Santa Sede, solicitando la renuncia del capuchino (Volpi) a su cargo de Comisario de los Franciscanos de la Inmaculada. “En un lapso de 5 meses –habíamos escrito en Diciembre de 2013–, el reverendo Volpi ha desfigurado el Instituto, creando caos y sufrimientos dentro del mismo, escándalo a los fieles, críticas desde la prensa, turbación y perplejidad en el mundo eclesial. Poco importa el que el reverendo Volpi sea el artífice o el ejecutor del plan de destrucción. Lo cierto es que si el plan no era detenido, las consecuencias serían desastrosas y a fin de que no ocurriera un desastre tras otro, el Rev. Volpi debe ser retirado de su cargo”
  
El comisionado Volpi no fue cesado por la Congregación para los Religiosos, pero por misterioso designio de la Divina Providencia. Además, su condición de salud no era la mejor, y las tensiones que afrontó después de aceptar el cargo fueron muy intensas, no solamente por la ruptura que abrió inmediatamente con los Franciscanos de la Inmaculada (de los cuales el 70% permaneció fiel a su fundador, el Padre Manelli), sino también por los contrastes creados con el reverendo Alfonso Bruno, quien causó problemas en el Instituto después de su comisión. Sumado a lo anterior, habían tensiones con la Congregación para los Religiosos, que desaprobó muchas de las iniciativas tomadas por el  Comisionado, como el atentado de condenar sin el debido proceso a algunos frailes que, tras solicitar la dispensa o la exclaustración, se encuentran actualmente bajo la protección de muchos obispos en Italia, Gran Bretaña y las Filipinas.
 
Ítem lo anterior, la credibilidad de Volpi se vio comprometida tras el acuerdo del 12 de Febrero de 2015 en el Tribunal de Roma, inicialmente suscrito y luego retractado por el mismo Volpi, donde él había admitido haber difamado a los familiares del Padre Manelli, acusándolos de tomar posesión de bienes propios del Instituto. La acusación de que Franciscans of the Immaculate habían recibido ilícitamente millones de Euros mostró luego ser un sofisma. Las investigaciones came sobre el por qué del contraste entre los frailes alineados en torno a Volpi y Bruno de un lado, y al otro las asociaciones de terciarios, fieles al Padre Manelli.
    
El primero pretendía disponer de los bienes legítimamente adquiridos por el segundo; por eso, las acusaciones, investigaciones y la singular decisión de la autoridad judicial de nombrar como guarda provisional de las propiedades a Volpi (que es parte del litigio) hasta que los magistrados dicten sentencia.
  
Queda, sin embargo, el hecho de que por casi dos años, nadie haya logrado responder este interrogante: ¿cuáles fueron las verdaderas razones de que nombraran un comisionado para los Franciscanos de la Inmaculada? Las hipótesis son por mucho diversas, pero actualmente, las verdaderas razones de la presencia del comisionado siguen siendo desconocicas.
  
Que Volpi se recupere, ahora que está fuera de escena. En el ínterim, el Padre Stefano Maria Manelli está también en un hospital en San Giovanni Rotondo, rodeado de la estima y el afecto de muchos frailes, monjas y legos, pertenecientes a la familia espiritual que él fundó. Ahora la Santa Sede tendrá que nombrar un nuevo Comisionado. Todos esperan que no se repitan los errores del pasado y que esta nueva temporada haya un resultado diferente.

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