miércoles, 7 de octubre de 2015

SECUENCIA “Virginális hórtuli”, EN HONOR DEL SANTO ROSARIO DE NUESTRA SEÑORA

 
Entre los Dominicos, el Santo Rosario de Nuestra Señora (que es el nombre correcto de la fiesta de hoy) es tan apreciado que el Papa Gregorio XIII les reconoció una Misa propia en conmemoración de la entrega del mismo a Santo Domingo de Guzmán (que se celebraba el primer Domingo de Octubre en ese rito). Y entre los propios de la Misa se encontraba la secuencia “Virginális hórtuli”, llena de significación mística.
 
SECUENCIA “Virginális hórtuli”, EN HONOR DEL SANTO ROSARIO DE NUESTRA SEÑORA (del antiguo Misal Dominico)
  
Virginális hórtuli
Verni pubent súrculi,
Et efflórent pullúli
Fœcúnda propágine.
 
Gelu et hiems transéunt,
Nix et imber abéunt,
Rosæ in terra prodéunt
Et cœlésti gérmine.
  
Rosa, radix lílii
Hæc ex horto Fílii
Toto curen exsílii
Collégit plantária.
  
Justis ad lætítiam,
Reis ad justítiam,
Eléctis ad glóriam
Cunctis salutária.
 
Quæ de Cœlis attúlit
Et in terris sustúlit,
Christus mundo contúlit
Contra mundum prœ́lians.
 
Nos hic tectus fróndibus,
Vulnerátus séntibus,
Redimítus flóribus,
Vocans, purgans, prǽmians.
  
A stirpis Rosáriæ
Gemmis, spinis, fóliis,
Affluéntis pátriæ
Fruémur delíciis,
Ubi satrix resídet.
 
Atque hujus milítiæ
Læta sodalítiis
Tríplicis hierarchíæ
Ter trinis consórtiis
Imperátrix resídet.
   
Stella Luna púlchior
Lucífero Clárior
Sole Rutilántior,
Lux, luce lucídior.
  
Sancta sanctis sánctior,
Ángelo nobílior,
Archángelo egrégior.
Principátu illústrior.
  
Potestáte insígnior,
Virtúte præstántior,
Dominátu dígnior.
  
Thronis eminéntior,
Chérumbim perítior,
Séraphin ardéntior.
  
Salve nova triumphátrix
Et triúmphi reparátrix
Antíqui certáminis.
  
Rursus minax sævit ultor,
Ni resístas, perit cultor
Christiáni nóminis.
  
Ave Verbi domicílium,
Sancti Spíritus sacrárium,
Summi Patris fília.
 
Affer nobis juge auxílium,
Sub discrímen vitæ varium
Contra tela hostília.
   
Ut corónent nos post prœ́lium,
Quæ fert Cœli viridárium
Mixta rosis lília.
Amen. Allelúja.
  
ORATIO.
Deus, cujus Unigénitus per vitam, mortem et resurrectiónem suam nobis salútis ætérnæ prǽmia comparávit: concéde, quǽsumus; ut, hæc mystéria sacratíssimo beátæ Maríæ Vírginis Rosário recoléntes, et imitémur, quod cóntinent, et quod promíttunt, assequámur. Per eúndem Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitátem Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
 
TRADUCCIÓN
En el jardín virginal,
Surgen los primaverales retoños,
Y estallan como muchas flores
Con abundancia de frutos.
  
El hielo y el invierno han pasado,
La nieve y la lluvia se fueron ya;
Y de una simiente celestial
Florece una rosa en la tierra.
 
La rosa ha producido un lirio;
Durante el tiempo de su exilio
Ella almacena el producto
Del jardín de su Hijo:
 
Alegría de los justos,
Y justificación de los pecadores,
Gloria para los elegidos,
Salvación para todos.
   
Los dones que Cristo trajo del Cielo,
Y los sufrimientos que soportó en la tierra,
Los derrama sobre el orbe
Para luchar contra el mundo.
 
Él se refugia en el follaje del rosal,
Herido con sus espinas
Y coronado con sus flores;
Nos llama, purifica y recompensa.
  
Por las hojas, espinas y flores
Del Santo Rosario,
Disfrutaremos los gozos
De esa rica tierra, donde Ella,
La justa cultivadora reside.
  
María es la emperatriz
Que preside gozosa
Nuestra hermandad militante,
Y sobre los nueve coros
De la triple jerarquía angélica.
 
Estrella hermosa como la luna,
Resplandeciente aurora,
Más brillante que el Sol,
Luz más resplandeciente que toda otra luz
  
Santa más santa que los Santos,
Más noble que los Ángeles
Egregia como los Árcángeles
Ilustre entre los Principados.
  
Muy insigne cual Potestad,
Excelentísima como las Virtudes,
Y más digna que las Dominaciones.
  
Eminentísima como los Tronos,
Mas sabia que los Querubines,
De amor más encendido que los Serafines.
  
Salve a Ti, oh María, que por un nuevo triunfo
Reparaste la pérdida que habíamos sufrido,
Cuando el enemigo venció en el primer combate.
  
Mira cómo el pérfido quiere vengarse;
Y todo Cristiano estaría en peligro
Si Tú no te opusieras a sus designios.
  
¡Salve, morada del Verbo eterno
Sagrario del Espíritu Santo,
Hija del Padre altísimo!
  
En los muchos peligros de nuestra vida,
Concédenos tu inefable auxilio
Contra los dardos del enemigo.
  
Para que los lirios entrelazados con las rosas
Del celestial jardín,
Sean nuestra corona después de la batalla.
Amén. Aleluya.
    
ORACIÓN
Oh Dios, cuyo unigénito Hijo, con Su vida, muerte y resurrección nos granjeó el premio de la salvación eterna; danos a los que con veneración recordamos los Misterios del Santo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, que imitemos las virtudes que contiene y logremos los premios que promete. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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