viernes, 30 de octubre de 2015

UN VERDADERO CATÓLICO NUNCA DEBE CELEBRAR HALLOWEEN

Reflexión escrita por Sebastián Coeur
  
El 31 de octubre es el día más importante para los brujos y los satanistas. Si usted cree que no existen personas así, está en un error. De hecho, hay países donde la Iglesia Satánica está registrada; tal es el caso de Estados Unidos, donde en la década de los sesenta se aprobó el primer registro de una iglesia satánica. Si esto no fuese suficiente, existen asociaciones nacionales e internacionales de brujas y brujos, así como congresos de los mismos. La más reconocida, con varias divisiones y variantes, es la wicca. Sus congresos y festividades no son un secreto.
 
Dos de sus grandes eventos se festejan el último día del mes de octubre; actualmente, se han fusionado en una sola tradición: Halloween. Estos festejos son el Sabbat y el Festival de Samhain.
  
Orígenes del Halloween
El Festival de Samhain era celebrado cada 31 de octubre por los celtas, antiguos habitantes del ahora Reino Unido (Inglaterra). Samhain era su «dios y señor de la muerte», y lo honraban ese día ofreciéndole sacrificios de sus cosechas, animales y seres humanos. Los druidas, sacerdotes de los celtas, solicitaban a algunos pobladores que ofrecieran a un bebé o a una virgen para sacrificarla esa noche del 31 de octubre, en la cual el «señor de la muerte» los visitaría junto con sus demonios. A las personas que se negaran a entregar a la víctima se les marcaba en la puerta de su casa para que esa noche los demonios los destruyeran, y quienes cooperaban eran protegidos de los espíritus mediante una verdura o legumbre (generalmente, un nabo), dentro de la cual se ponía una vela (¿no le suena parecido a lo de la calabaza iluminada?). Durante la ceremonia, los druidas se disfrazaban con las pieles de los animales sacrificados para sacar del pueblo a los demonios que los visitaban, así podían regresar a la normalidad al día siguiente. Con las cenizas y restos de los sacrificios los druidas hacían un rito para conocer el futuro de los siguientes doce meses.
 
Por otra parte, el sabbat es lo que conocemos como «fiesta de brujas» o «aquelarre». En esa fiesta, las brujas y brujos se reunían para ofrecer sacrificios a Satanás («señor de la muerte») mediante ritos, actos de impureza y muerte (sacrificios de cualquier persona). Existen varias fechas especiales para celebrar el Sabbath a lo largo del año, pero la principal es el 31 de octubre.
  
Pero algunas personas opinan que «el Halloween actual no tiene nada que ver con eso»
Las personas conocidas como ocultistas, brujos y satanistas sí lo celebran. Sabemos que los niños participan inocentemente pero ¿le parece correcto que una familia católica celebre una costumbre satánica? ¿Aceptaría que alguno de su familia se disfrazara de algo que ofende a Dios? ¿Estaría de acuerdo con que alguien de su familia visitara un lugar donde se blasfema contra Dios? Entonces no meta a su casa fiestas del enemigo de Dios: fiestas de Lucifer.
 
Y ahora que sabe que esta es una festividad contra Dios: ¿le parece conveniente que sus niños se disfracen como una bruja y crean que es algo bonito e inocente? ¿Mandaría a sus hijos a una celebración de una religión de druidas, brujería o satanismo? Entonces no los deje festejar una costumbre de una religión ocultista y contraria al catolicismo; contraria al único y verdadero Dios: la Santísima Trinidad.
Si sus niños quieren disfrazarse, escoja otras fechas para esto, pero para festejar cosas buenas y agradables: que no ofendan a Dios, por favor.
 
«Pero es que todos lo celebran»
El hecho de que algo sea practicado por la mayoría, o que sea costumbre, no significa que Dios esté  de acuerdo con eso o que lo pasará por alto el día de nuestro Juicio, pues «todos lo hacían».
  
Recordemos las palabras de Nuestro Señor (San Mateo, cap. 15): «¿Por qué ustedes desobedecen el mandato de Dios para seguir sus propias tradiciones? Hipócritas, bien habló el profeta Isaías de ustedes cuando dijo: “Este pueblo me honra con la boca, pero su corazón está lejos de mí”».
  
No permita que la presión social y el qué dirán le ganen a su fe. No se contradiga entre lo que cree y entre lo que hace. No demuestre a sus hijos que las cosas de Dios no tienen importancia. ¡Usted debe ser el ejemplo de sus hijos y de su familia! No puede ser intermedio: eso lo aborrece Dios. Solamente hay dos bandos, y no tres: el bando de Dios y el bando de Satanás.
 
«Pero si yo no creo en Satanás y sus demonios, ¿cómo me podría afectar?»
La existencia de Satanás y sus demonios es un dogma de Fe para nosotros los católicos, que ha sido declarado por el concilio Lateranense IV en el año 1215 (Denzinger: 428): «Los ángeles fueron creados buenos, pero se hicieron malos por su rebelión contra Dios». El mismo Cristo, en tantísimos pasajes del Nuevo Testamento, lo llama el «Príncipe de este mundo» (Jo. 12-31; 14-30; 16-11). No es del caso exponer todos los lugares en que el mismo Cristo habla de la caída de los ángeles rebeldes, que no se mantuvieron firmes en la Verdad (Jo. 8-44), por lo que fueron condenados al fuego eterno (Mt. 25-41). El mal existe, aunque usted no crea en él; es como si alguien no creyera en el mundo celular y microscópico porque no lo ve, pero no por eso va a dejar de existir y de estar en su propio cuerpo.
 
¿Qué pasa si alguien participa por ignorancia?
Esta pregunta es una triste prueba de que las costumbres paganas y anticristianas, como el Halloween, se han infiltrado en nuestra sociedad, pues ¿cómo es posible que creamos que una fiesta donde todo gira alrededor de diablos, brujas, monstruos y demonios pueda agradar a Dios? Además, usted ya no es ignorante al respecto; por lo tanto, le quedan dos alternativas: o permanecer del lado de DIOS, a pesar de las críticas o comentarios de sus amigos y familiares, o dejarse llevar por el qué dirán y participar conscientemente en una costumbre de la Iglesia Satánica: cometiendo pecado contra Dios, Nuestro Señor Jesucristo. ¡Depende de usted!
  
Recomendaciones para este Halloween y los que vienen:
  1. Explique a sus hijos por qué no van a celebrar Halloween nunca más, y no les permita salir a pedir dulces.
  2. No deje que sus hijos vayan a la fiesta de Halloween de su escuela, conjunto, barrio, etc. Explíquele la razón al profesor; déjele una copia de esta información o, simplemente, no lleve a su hijo ese día a la escuela o colegio: más vale una falta al año que participar en el Halloween.
  3. No regale dulces a los niños ni a nadie que vaya a pedir dulces a su casa: esto también es una forma de participar.
  4. Realice varias copias de esta información y repártalas entre sus amistades, vecinos, amigos, conocidos, etc.
  5. Si eres joven o adolescente, tú también necesitas mantenerte fiel a Dios; por lo tanto, no participes en las fiestas de Halloween.
  6. Si usted tiene una tienda o un supermercado, o es propietario de un establecimiento comercial de cualquier tipo, no promueva esta fiesta; no adorne su local con cosas alusivas al Halloween. Puede obsequiar a sus clientes esta información o dejarla en una parte para que todos la lean.
  
Ayude a tener un país firme en su Fe Católica. Por amor y respeto a Dios y a la Santísima Virgen María: ¡diga NO al Halloween para siempre!

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