sábado, 26 de diciembre de 2015

PROHIBIERON EL “ÁRBOL DE NAVIDAD” Y A SATÁN CLAUS EN TAYIKISTÁN

Tayikistán prohibió la instalación de “árboles de navidad”
  
La República de Tayikistán es un país montañoso y sin litoral ubicado en Asia Central, y hasta 1991 hizo parte de la Unión Soviética. Su capital es Dusambé, donde vive casi el 10 por 100 de la población del país (que es musulmana). 
  
El Ministerio de educación de Tayikistán prohibió la instalación de árboles de navidad, la celebración de comidas con motivo de las fiestas y la entrega de regalos en todas las escuelas del país.
  
Tayikistán, una antigua república sovíética de Asia Central predominadamente musulmana, ya había introducido en el 2013 restricciones para la organización de veladas festivas y el uso de la imagen de Papa Noel, (que no podrá aparecer en televisión). Pero hasta ahora, las prohibiciones nunca habían ido tan lejos.
 
“La tala de árboles, su instalación y decoración, el uso de los fuegos artificiales, las comidas festivas y la entrega de regalos con motivo del año nuevo, quedan prohibidos en todas las instituciones educativas”, reza el decreto que ha sido publicado por el Gobierno este martes. 
  
EL ÁRBOL Y “LA GRAN FIESTA DEL AÑO” EN RUSIA
En la antigua URSS, la celebración del cambio de año, se considera la fiesta más importante del año (después, claro, de las fiestas de la Revolución). La noche del 31 de diciembre la familia se reune para cenar, tal y como se hace en los países occidentales durante la nochebuena, y el 1 de enero, los niños corren a abrir sus regalos colocados debajo del árbol de navidad (llamado Елка -Abeto- en ruso). 
  
El árbol de navidad fue introducido en Rusia por el zar Pedro I el Grande mediante un decreto de 1699, en su intento de occidentalizar el país (recuérdese que Pedro el Grande viajó durante años a Alemania, Holanda, Escandinavia e Inglaterra, trayendo consigo conocimientos militares, científicos, industriales y urbanísticos, amén de los trajes, usos y costumbres occidentales), ordenando también que el año comenzara el 1 de Enero:
“A lo largo de las avenidas y calles que lleven nombres de personas ilustres y en las entradas de las casas de autoridades religiosas y seculares deben ponerse coniferas adornadas y ramas de enebro. Las personas de escasos recursos deberan instalar al menos alguno de estos adornos en sus casas o en los edificios donde residan”.

Pedro I el Grande introdujo los árboles de navidad en Rusia
  
Los adornos de la época eran juguetes de madera, nueces, frutas y dulces. Otro decreto de 1704 estableció que en San Petersburgo (la nueva capital del Imperio ruso) se siguiese esa costumbre, pero a su muerte, la costumbre entró en decadencia. Además, el pueblo (fiel a la Ortodoxia, para la cual el año litúrgico comienza el 1 de Septiembre) no acogió la práctica, quedando ésta entre la nobleza y los extranjeros (sobre todo los luteranos alemanes). Luego lo reintrodujo la zarina Catalina II la Grande (nacida Catalina de Anhalt-Zerbst, en la religión luterana), pero será en 1819, cuando la conversa a la ortodoxia Alejandra Fiodorovna (Carlota Hohenzollern), esposa del zar Nicolás I, le sugirió erigir el primer abeto en plaza pública, que el árbol de navidad arraigará en Rusia, perpetuándose esta costumbre hasta la Primera Guerra Mundial.
  
En 1915, el zar Nicolás II ordenó eliminar el árbol de navidad (junto con las costumbres alemanas) de toda Rusia. Pero con la revolución bolchevique, la prohibición fue levantada, en parte porque Lenin amaba los árboles de navidad. Hasta su muerte, se toleró el árbol, pero en 1929 fue prohibido por el Soviet.
  
Lenin amaba los árboles de navidad, y jugaba en torno a él. El arte y la propaganda soviética de la época lo reflejan, y aún hoy, muchos artistas le toman como inspiración para sus obras.
  
Años más tarde, en 1937, Josef Stalin restablece el uso del abeto en la URSS, por recomendación del comunista Pavel Postishev (Nikita Krushov afirma que Postishev asumió la responsabilidad de una carta que publicó en el Pravda en 1928 sobre el particular, para salvar la imagen de Stalin); y en 1947, el Año nuevo volvió a ser festivo nacional en la Unión Soviética. 
   
Abeto de Navidad en el Kremlin (año 1941)
  
Los árboles de navidad soviéticos se decoraban inicialmente con frutas y confites, pero tan pronto se restauró la costumbre en 1937, los adornos reflejaron la época: figuritas de los “pioneros” (las juventudes del partido comunista) tocando el clarin y rostros de los miembros del Politburó. Durante la Segunda Guerra, los adornos fueron pistolas, paracaidistas y Santa Claus con metralletas. Años después, con autos de juguetes, dirigibles con las siglas de la Union Sovietica (CCCP en ruso) o copos de nieve con la hoz y el martillo. En tiempos de Krushov aparecieron tractores como adornos, maiz, jugadores de hockey, y mucho despues, cosmonautas, satélites y personajes de cuentos infantiles rusos. Mas la constante en la era soviética era el coronar el árbol con una estrella roja.  

UN CAMBIO QUE SE IMPLEMENTARÁ NADA MÁS INICIAR EL AÑO  
La celebración de Año nuevo viene acompañada de fiestas que se organizan en colegios, que también incluye la entrega de regalos. Este año, los niños de Tayikistán tendrán que hacerse a la idea de que los regalos de fin de año han quedado prohibidos.
 
Mientras en todas las plazas de las capitales de las exrepúblicas soviéticas enormes árboles de navidad ya han sido instalados y decorados, en Dusambé, capital de Tayikistán, el árbol será instalado pocos días antes del año nuevo, para ser retirado en cuanto empiece el 2016.
  
La noche del 31 de diciembre del 2011, un hombre vestido de Ded Moroz, el personaje de las exrepúblicas soviéticas que equivale al Papá Noel, fue apuñalado hasta la muerte por tres desconocidos cerca de su casa de Dusambé. La policía declaró en su momento que los atacantes habían actuado bajo los efectos de las drogas y no por motivos religiosos.
 
Tayikistán, con todo y ser una república aconfesional, es un país musulmán (el 98 por 100 de la población profesa dicha religión, de los cuales entre el 78 y el 95 por 100 son sunníes de la escuela liberal hanafí, destacándose su presidente, Emomali Rahmon). Las celebraciones islámicas del Eid al-Fitr (fin del Ramadán) y el Eid ud-Adha (fiesta de los corderos) están incluídos en los festivos nacionales. Y las autoridades se mantienen alerta frente a las costumbres islámicas en la sociedad tayika, temiendo el retorno del radicalismo islámico (Tayikistán afrontó una guerra civil entre 1992 y 1997, entre el gobierno y una oposición liderada por grupos islamistas) y con la preocupación sobre qué hacer con los ciudadanos que se fueron a Siria para luchar junto al “Estado Islámico” y están retornando a Asia central.

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