domingo, 28 de febrero de 2016

"MISERICORDIANDO" EN ORIENTE: OBISPO SUSPENDIDO POR SUS OPINIONES POLÍTICAS

Elías Nassar, Eparca (Obispo) de Sidón de los Maronitas
  
La congregación pontificia de las Iglesias orientales aprobó una recomendación de suspensión proferida por el Sínodo de la Iglesia Maronita contra el Eparca de Sidón de los Maronitas, Elías Nassar. La decision le fue notificada por Gabriele Caccia, nuncio en el Líbano.
  
La suspension del obispo, simpatizante del general Michel Aoun (lider del Movimiento Patriótico Libre, el partido más representativo para los maronitas), se atribuye a su posición crítica frente a las Fuerzas Libanesas y su líder Samir Geagea, expresada "imprudentemente" el 27 de Noviembre de 2013 en el canal libanés Al-Thabat, afirmando que "Geagea no es digno de estar en un puesto de liderazgo como la Presidencia", lo que le reportó el resentimiento de algunos de los partidarios de ese grupo político en Sidón, que boicotearon al citado obispo, limitando su comunicación a Elías Bechara Haddad, arzobispo de Sidón de los Melquitas Greco-Católicos.
  
Poco después de llegar una denuncia por "difamación" a la sede del Patriarcado de Antioquía de los Maronitas, Mons. Nassar compareció ante el Comité para el Juicio de Obispos y Arzobispos del Sínodo maronita. El consejo manifestó que el diferendo entre el obispo y sus parroquianos es demasiado profundo para que pudiese seguir asumiendo pacíficamente sus responsabilidades pastorales.
  
Los maronitas son una rama del Catolicismo de Rito Oriental Antioqueno surgida en torno del abad San Marón entre los siglos IV y V. Su base central se encuentra actualmente en el Líbano. Si bien permanecieron junto al Papa de Roma frente a los cismas orientales, conservan su particular Ley de Oración y Creencia en la Liturgia, jerarquía y en su disciplina.
  
La reacción romana se debe a elementos políticos: el Líbano, desde el año 2014, no tiene presidente. La Constitución libanesa de 1932 (reformada por los acuerdos de Taif de 1989, que terminaron con la guerra civil iniciada en 1975) establece que para ser elegido Presidente, el candidato debe ser cristiano y contar con una mayoría de 2/3 de votos de la Asamblea de Representantes (128 parlamentarios, donde la mitad de ellos son cristianos y la otra mitad musulmanes. Así, para escoger al presidente se requiere de 86 votos como mínimo). Y los dos líderes maronitas del Líbano, Geagea y Aoun, están divididos en cuanto a Siria: el primero es parte de la opositora y anti-siria Alianza 14 de Marzo (apoyada por Estados Unidos y Arabia Saudita), el otro integra con Hezbolá y otros partidos la Alianza 8 de Marzo, que propugna el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Damasco.

La República Libanesa está dividida demográficamente entre cristianos (mayoritariamente maronitas) y musulmanes (suníes, chiíes y drusos). La religión determina la vida cotidiana y las leatades políticas del país.
  
Aunado a ello, el clero maronita está dividido, porque algunos obispos, encabezados por el patriarca Mar Béchara Pedro Raï, son escépticos ante la mal llamada "Primavera Árabe" y consideran que Siria es la única nación en Medio Oriente con un gobierno casi democrático y con libertad religiosa. Y muchos maronitas en el Líbano consideran que Geagea los ha traicionado mediante la creación de una ley electoral híbrida (ley que fue fruto de la visita de Phillip H. Gordon, ex-asistente especial del presidente Obama, ex-coordinador de la Casa Blanca para Medio Oriente, Norte de África y el Golfo Pérsico, y miembro del grupo de presión Consejo de Relaciones Extranjeras; dicha ley crea un sistema electoral que en parte aplica proporcionalidad y en parte las mayorías), reflejada en el hecho que el Monte Líbano, antiguo fortín electoral cristiano, fue dividido en dos distritos electorales, dando mayorías a los musulmanes suníes y drusos en la región.  En cuanto a Mons. Nassar, él ha entablado diálogos con los musulmanes chiíes de Hezbolá, para un proyecto de reconciliación nacional.
  
Por lo pronto, la eparquía maronita de Sidón será administrada provisionalmente por el Archieparca Maronita de Beirut, Mons. Paul Youssef Matar, hasta que se designe el remplazo de Mons. Nassar.
  
Verdaderos Católicos de uno y otro rito, es pasmoso reportar cómo la iglesia conciliar está convertida en un Estado paranoico, donde sus prelados son removidos por causa de sus afinidades ideológicas, o por simplemente corregirle una jota a Bergoglio. El Líbano afronta una crisis política por la división del clero, agravada por la amenaza del Daesh. Y en cuanto a los aliados, Al Assad y Vladimir Putin son menos peores que EE.UU. y la decadente Casa de Saud.

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