sábado, 6 de febrero de 2016

RECUERDOS IDOS: PROCESIONES

Procesión dentro de la Iglesia Palmariana (así eran las procesiones antiguas)
   
Cuando beatificaron a los 26 Protomártires del Japón y arribaron a Manila algunas de sus reliquias, se hizo una magna procesión de acción de gracias:
El día de la Purificación de Nuestra Señora en el año de 1630, a las dos de la tarde, la procesión salió de nuestro Convento [de San Francisco de Intramuros] en Manila por la puerta principal, que hace frente con [la iglesia de] San Agustín. Cuatro grupos de terciarios encabezaron esta procesión, cada uno con su capitán y los oficiales. Inmediatamente seguía un estandarte del Salvador, y un trio de flautas con otros instrumentos, y una danza; después de éstos la cruz [procesional] con sudarium y los candeleros, acompañados por su música; seguido por doce personas con doce velas de cera blanca que iban iluminando [un estandarte de] uno de los Santos Mártires de Japón, colgado de un asta, en un marco ricamente adornado, el cual era cargado por un sacerdote vestido con capa de coro. Con este mismo ceremonial iban los otros santos japoneses, cada uno tomando a su cuenta otras ciudades que esmeradamente trabajaron para su presentación, y la variedad de danzas y detonaciones que acompañaron dichos santos, en cuya admiración debería ser notada. Después de los Santos legos mártires japoneses siguieron los religiosos, a los cuales precedía un estandarte de damasco carmesí, en cuyo campo estaban descritos vivamente tres de cada lado, estandarte que el factor Don Cristóbal de Mercado cargó en medio de dos oficiales reales, el tesorero y el auditor. Las imágenes esculpidas siguieron esta pintura, cada una en su paso, ricamente engalanado, cuyo costo fue estimado en dos millones de reales.
  
El primer paso de San Gonzalo García fue cargado por los estudiantes del Colegio de San José, estudiantes de los reverendísimos PP. Jesuitas. El segundo, de San Francisco de San Miguel de la Parrilla, fue cargado por los frailes de nuestra comunidad. El de San Felipe de Jesús de las Casas fue cargado por los reverendísimos PP. de la Recolección. El de San Francisco Blanco fue cargado por los reverendísimos PP. Jesuitas. Los seguía la cruz en que San Martín de la Ascensión fue crucificado y traspasado, cruz cargada por nuestro Venerable cofrade Fray Antonio de Santa María. Tras ella iba la imagen de San Martín, acompañada por los reverendísimos Frailes Agustinos. Tras ellos iba el manto de San Pedro Bautista, ricamente adornado, y elevado en un asta, que fue cargado por Fray Diego del Villar, nuestro Definidor. Le seguía la tabla original sobre la cual fue escrita la sentencia que el emperador Taicosama [el regente Toyotomi Hideyoshi] pronunció contra los dichos Santos Mártires, llevada por Fray Juan Bautista, religioso de esta Provincia [de San Gregorio Magno] y actual Guardián de nuestro Convento en Manila. Siguiendo esta sentencia estaba la comunidad de N. P. Santo Domingo, que cargaban la imagen de San Pedro Bautista. Finalmente, la imagen de N. P. San Francisco los seguía, cargado por cuatro prelados de la Iglesia Catedral de Manila, acompañados por el resto del Capítulo Catedralicio y del clero, siendo todos dirigidos por el Ilustrísimo Señor Obispo de Cebú, Don Fray Pedro de Arce, actual administrador del arzobispado, con ornamento pontifical, acompañado por los Reverendísimos Provinciales de las Sagradas Órdenes Religiosas, con capas corales.
  
Al final de la procesión está el Gobernador [General] de las Islas, Don Juan Niño de Tabora, con su Real Audiencia, la Ciudad y el resto de sus distritos vecinos, todos elegantemente vestidos. Entonces [la procesión] entró en la catedral, y comenzó el rezo de Vísperas, oficiadas por el Señor Obispo de Cebú, cantadas por siete coros dirigidos por Fray Martín de Carmona, nuestro cofrade, distinguido músico, como maestro del coro. Con las Vísperas, la primera demostración de ese día terminó, seguida a la noche por la exhibición de varios fuegos de artificio. Y en los días restantes, hubo sermones y Misas cantadas con toda grandeza y solemnidad, y en la tarde, comedias y corridas de toros y otros entretenimientos festivos.

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