jueves, 16 de junio de 2016

ORACIÓN A LOS SANTOS MÁRTIRES QUIRICO Y JULITA

  
¡Oh santos Mártires Quirico y Julita! Ya no os acordáis, según la palabra del Señor, de los padecimientos pasados. El sacrificio de madre e hijo, comenzando en una confesión dolorosa, es hoy un sacrificio de alegría y alabanza. Porque vuestro sacrificio común se continúa en el cielo: es la base de las relaciones tan poderosas y tan dulces en las cuales Dios se complace; es la fuente de bendiciones que el Señor gusta derramar por vuestra intercesión sobre la tierra. Haced que cuanto antes amanezca el dia del retorno a la verdadera luz en el Oriente, que os dió la vida y que regasteis con vuestra sangre preciosa. Bendecid a Occidente, en el cual tantas iglesias celebran hoy vuestra fiesta. 
  
Conserva la fe de las madres, oh Julita; eleva su cristianismo a la altura de las enseñanzas contenidas en tus gloriosos combates. Ante la tiranía que se apodera de la educación para perder el alma de los pobres niños, deben imitar todos a San Quirico. Se ha visto algunos que, ante la odiosa presión de maestros impíos que les querían enseñar doctrinas condenadas por la Iglesia, no sabían escribir sino sólo el Credo que les habían enseñado sus madres. ¡Benditos sean! Sin duda tú, oh Quirico, te regocijaste a la vista de tan hermoso espectáculo, y tu mirada se ha posado con amor sobre estos émulos que te presenta nuestro siglo. Oon tu madre, desarrolla más y más en los hijos de la Iglesia, este sentimiento de la santa libertad que les fué otorgada en el bautismo: ella es quien, sumisa a todos los poderes que vienen de Dios, triunfó de los Césares. De su noble independencia ante los abusos que la autoridad comete, depende aun hoy la salvación de la sociedad.
 
Dom Prósper Gueranger, OSB. El Año Litúrgico (I Edición española), Tomo IV págs. 365-367. Editorial Aldecoa (Burgos-España), 1956.

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