jueves, 28 de julio de 2016

NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA, PATRONA DE ARGELIA

Historia tomada de RADIO SPADA. Oración traducida de CHRIST ROI
  
Notre-Dame d’Afrique, la basílica menor de Argelia, vigila el mar desde la cima de un promontorio de 124 metros de altura, situado al norte del centro de la ciudad. La primera piedra fue puesta el 14 de octubre de 1855 por monseñor Pavy. La basílica fue después consagrada por el cardenal Lavigerie el 2 de julio de 1872.
   
En su interior se venera una estatua de la Virgen negra, puesta sobre el altar mayor. Detrás, en el ábside semicircular, se encuentra una inscripción que reza: “Notre Dame d’Afrique, priez pour nous et pour les Musulmans” (Nuestra Señora de África, rogad por nosotros y por los musulmanies). La invocación es presentada también en árabe y en cabilio.
  
Los argelinos deben a dos piadosas mujeres lionesas, Marguerite Berger y Anna Cinquin, la presencia del Santuario en aquel lugar. En 1846 Louis Pavy fue promovido a Obispo de Argel y las señoritas Berger e Cinquin, que seguían sus pasos desde el tiempo de su vicaría en Lyon, en la Iglesia de San Buenaventura, quisieron acompañarlo en el África. A su arribo fue abierto un pequeño seminario y las dos señoritas se convirtieron una en enfermera y la otra en lavandera.
 
En inmediaciones del seminario, un sendero descendía hacia el mar en una estrecha gola. Entre las ramas de un olmo –algunos dicen que de un olivo–, bajo una pérgola de hiedra, habían colocado una pequeña estatua de la Virgen, réplica de la que era venerada en la vieja capilla de Fourvière, y frecuentemente las señoritas iban allí a orar, en el silencio del lugar, en devoto recogimiento.
 
Mons. Pavy, su petición incesante de las dos mujeres, hizo planear en el lugar una gruta artificial de roca y conchiglie para hospedar la “Virgen de la Gola” e inauguró solemnemente el modesto oratorio. El santuario se convirtió luego en un lugar de peregrinaciones. Los fieles se reunían en el lugar para orarle a la Virgen negra y para manifestarle su gratitud por los favores recibidos, llevando velas, ex votos y muletas.
 
Pero el sueño de las dos mujeres era el de erigir una gran iglesia en honor a Nuestra Señora de África, protectora de Argel y de la Argelia, como la dedicada a la Virgen de Fourvière, construida en Lyon. Mons. Pavy al final se dejó convencer por las dos mujeres y en septiembre de 1857, hizo construir, sobre un plano del promontorio de 120 metros sobre el nivel del mar, un santuario que hospeda una estatua de bronce de la Virgen.

*** ¡Atención: no leer si amas el ecumenismo hoy predicado, y si piensas que los católicos y musulmanes “tienen el mismo Dios”! ***

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA POR LA CONVERSIÓN DE LOS MUSULMANES
 
  
Corazón Santo e Inmaculado de María, tan lleno de misericordia, sed tocado por la ceguedad y de la profunda miseria en que viven los musulmanes.
 
Vos, la Madre de Dios hecho hombre, obtenedles el conocimiento de nuestra santa religión, la Gracia de abrazarla y de practicarla fielmente, para que, por vuestra poderosa intercesión, estemos todos reunidos en la misma fe, esperanza y amor por Vuestro divino Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, crucificado y muerto para la salvación de todos los hombres, y que, resucitado en la gloria, reina en unidad con el Padre y con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Así sea.
 
Oh María, concebida sin pecado, rogad por nosotros. Nuestra Señora de África, rogad por nosotros, por los musulmanes, por los judíos y por todos los otros infieles. Consolatriz de los afligidos, rogad por nosotros.

Oración compuesta por Mons. Louis Antoine Auguste Pavy, segundo obispo de Argel, en 1858. El Arzobispo Auguste-Fernand Leynaud, titular de dicha sede, otorgó el 21 de Noviembre de 1920, 100 días de indulgencia.

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