domingo, 31 de julio de 2016

VENDIÓ TERRENO DE IGLESIA PARA CONSTRUIR UNA MEZQUITA. PRECIO: SU CABEZA

Noticia fue la irrupción de dos militantes del Dáesh, nominativamente Adel Kermiche y Abdel Malik Nabil Petitjean, el pasado 28 de Julio en la iglesia de Santa Teresa, ubicada en la localidad francesa de Saint Etienne du Rouvray (Alta Normandía), en la que fue degollado el sacerdote Jacques Hamel (decimos sacerdote y no presbítero porque fue ordenado en 1958 con el Ritual Romano Tradicional), de 84 años de edad, antes de ser abatidos por los policiales.
  
Ante esto, en medios como ALETEIA y WIKIPEDIA han descrito al occiso como "mártir de la fe", y en una ceremonia realizada en la referida iglesia, se llegó presentar un retrato de Hamel ¡con una aurora como si de un santo se tratara. Él no fue un santo, sino un jodido apóstata, y estas son las razones:
  1. Si bien fue ordenado con el Ritual Romano Tradicional en 1958, por lo que era un sacerdote legítimo y válido, acontece que NUNCA DENUNCIÓ NI REPUDIÓ A LA IGLESIA CONCILIAR, sino que en vida reconoció y obedeció a todos los reclamantes al Papado desde Juan XXIII bis y al Concilio Deuterovaticano, y administraba los sacramentos con los rituales adulterados por la alianza Montini-Bugnini.
  2. El director del Servicio Nacional de Relaciones con los Musulmanes de Francia afirmó ante el diario OUEST FRANCE que el sacerdote estaba comprometido con el diálogo con los musulmanes, y formaba parte de un comité interconfesional en la región. Aparte, en el año 2000, siendo párroco de Santa Teresa, donó un terreno del que la iglesia local era titular a fin de construir la mezquita Yahya. Y Adel Kermiche era feligrés de esa mezquita.
 
Y aunque Bergoglio se obstine en negarlo, la guerra religiosa SÍ EXISTE. El Islam se expande en plan militarista, y el Corán es enfático en la obligación de que los musulmanes maten a los que no lo son. El escritor colombiano Fernando Vallejo afirma sobre ellos lo siguiente:
"Es cierto que el versículo 257 del sura 2 del Corán dice: «No se puede imponer la religión por la fuerza». Pero este es un versículo de cuando Mahoma era una mansa paloma sin ningún poder, y fue abolido por otros posteriores, de cuando sí lo tenía y se había vuelo un halcón sanguinario, como el versículo 5 del sura 9 que dice: «Mata a los infieles donde los encuentres». O el versículo 12 del sura 8 que dice: «Yo sembraré el terror en los infieles y vosotros cortad sus cabezas». O el versículo 37 del sura 5 que dice: «A los que le hacen la guerra a Alá y a su profeta, mátalos, crucifícalos, córtales las manos y los pies». O el versículo 4 del sura 47 que dice: «Cuando te encuentres infieles mátalos y haz con ellos una carnicería»", (Fernando Vallejo, La puta de Babilonia, pág. 231)
  
Jacques Hamel cometió el horrible e imperdonable error de donar un terreno de su parroquia a la morería, y lo pagó con su propia vida. La Conferencia Episcopal Francesa apoyó la política del gobierno en acoger a cuanto magrebí o subsahariano pisara suelo francés por el mero hecho de nacer en sus antiguas colonias de ultramar. El ISIS-Dáesh trabaja para el Mossad, y si no, ¿por qué diablos no han atacado a ningún interés judío?
  
¡SI LA MORISMA QUIERE GUERRA, GUERRA TENDRÁ!
 
POST SCRIPTUM: POR CADA 100 ORDENACIONES, HAY 800 DECESOS DE PRESBÍTEROS EN FRANCIA (Fuente: Le Blog du Marc Rousset)
La Iglesia institucional está en crisis. No totalmente, pues en un año, el número de católicos aumentó un 1,5 % en el mundo. Pero en Europa, donde numerosas iglesias son desacradas, y particularmente en Francia, donde los presbíteros son raros en las parroquias. Mons. Bernard Podvin, antiguo vocero de la Conferencia Episcopal Francesa, declaró ante las cámaras de KTO en la Navidad de 2014: «Hay la falta de vocaciones… Cuando son ordenados cien presbíteros por año, y mueren 800 por año en el territorio francés, es evidente. El déficit está ahí y causa grima».
 
Esto es evidente para la iglesia conciliar, un poco menos para la Iglesia tradicionalista. Pero las cifras están ahí. Después de los estragos del Vaticano II, la Francia pronto quedará sin presbíteros y deberá hacerlos venir del África, de América del Sur o de Asia. Numerosas parroquias ya tienen presbíteros venido de otro continente. Y esto no puede sino empeorar. El año pasado, como pocas veces, los obispos consagran un centenar de seminaristas que han estudiado en los seminarios vacíos. En 20 años, los 29.000 presbíteros diocesanos y regulares que oficiaban en Francia para 1995 hoy pasan de 13.000. En 1970, ¡ellos eran casi 50.000! Ello sin hablar de la Francia de 1789, que contaba con 110.000 sacerdotes para una población de menos de 12 millones de habitantes. Los seminarios y los curatos estaban entonces tan llenos como las iglesias.
 
Dos ejemplos. La Lozère cuenta con 35 presbíteros activos, de los cuales cinco son menores de sesenta años. La Creuse (diócesis de Limoges), siete presbíteros activos (11 en total) para seis parroquias. En 2020, predice Louis-Benoît Greffe, serán probablemente desiertos religiosos.
 
Hay también algunos repuntes. ¡Oh, muy modestos! La diócesis de Vannes ha ordenado, este año, siete presbíteros, ¡su récord después de 1968! En París, 11 presbíteros. Pero aquí hay algo notable, este éxito es (si puede decirse), de las comunidades tradicionalistas, las que rechazan el último concilio o lo aceptan con reservas. Los sacerdotes provenientes de las fraternidades San Pío X y de San Pedro, de los institutos del Buen Pastor o de Cristo Rey y Sumo Sacerdote, la Comunidad de San Martín y otras que llevan sotana y son fieles a la lengua latina y al rito tradicional representan actualmente el 15 % del clero. Y sus seminarios están llenos. Parece que los jóvenes se sienten atraídos por la liturgia y la autenticidad de la enseñanza de la Iglesia de siempre. Igualmente, es de notar el éxito entre los jóvenes de comunidades como la de San Juan, donde los «petits gris» tienen a reventar sus cultos de jóvenes. Son 500 hermanos, de los cuales 280 son presbíteros, y si su misal no es en latín, su liturgia y sus homilías tienen vocación de atraer a los jóvenes.

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