domingo, 30 de octubre de 2016

DATOS CÓMICOS (Y NO TAN CÓMICOS) SOBRE LA MUERTE

Datos que he compilado esta mañana, quién sabe dónde.
  
  • La cremación es más costosa y demorada que un entierro. Si no lo crees, pregúntale a los griegos y romanos, que reservaban esa ceremonia únicamente para los ricos y poderosos. Por ejemplo: Aristófanes, el gran comediógrafo griego, decía de sus coterráneos que "pasaban toda la vida trabajando para luego no tener ni con qué pagar su entierro"; y el emperador romano Vespasiano era tan tacaño que cuando murió, un imitador suyo preguntó cuánto costaban las exequias. Le respondieron que diez millones de sestercios, a lo cual replicó: "Entonces dadme a mí cien mil y arrojadme de cabeza al Tíber".
  • Si enterrar cadáveres contamina el suelo, ¿por qué hay quienes quieren cementerios para sus mascotas?
  • En condiciones normales, los huesos no se queman, ni se reducen a cenizas completamente. Lo que le entregan a la gente como "cenizas" es en realidad hueso triturado: primero le hacen un picado grueso y luego uno fino (en el mejor de los casos. Yo supe de alguien a quien le dieron en vez de cenizas, una libra de cemento).
  • Si el muerto no tiene familiares, el cadáver lo envían a los anfiteatros de las facultades de medicina. Inclusive, se conocen casos como el de una mujer que al morir su madre, la mandó incinerar en la funeraria, sólo para encontrarse después con el cadáver de ella ¡en la mesa de anatomía de su universidad!
  • Hay países (Colombia es uno de ellos) en los cuales se presume que sus habitantes son donadores potenciales de órganos, a menos que mediante documento público expresen lo contrario. Aunado a ello, sus leyes disponen que la muerte se da con el cese irreversible de la actividad cerebral, y los médicos tienen seis horas para extraer los órganos, previa comunicación a la familia (No nos digamos mentiras: les sacan los órganos y luego avisan de ello).
  • La ley judía condena la cremación, y ve con malos ojos la donación y transplante de órganos, porque lo consideran una desecración del cadáver. De ahí muchos israelíes se van a otros países para hacerse transplantes. (Me pregunto qué opinan los testesjehovistas).
  • En vida, te venden que ser fitness es lo mejor, y parece que después de muerto también. A los pacientes de obesidad mórbida no los creman (en Alemania quisieron intentarlo, y casi se estalla el lugar).
  • Recientemente en México, a la "Santa Muerte" la llaman "Niña blanca". Si es meros huesos, ¿cómo le conocen el color de piel?
  • La crisis golpea tanto a Venezuela, que a los muertos los entierran (y/o creman, según su gusto) en ataúdes de aglomerado o cartón.
  • Hay mucha locura: Ofrecen cremación para mascotas; un cantante esnifó las cenizas de su padre... Mejor no sigo, pero VENDRÁN COSAS PEORES. 
  • Si Montini, Wojtyla y Bergoglio rehabilitaron la cremación, ¿por qué nunca han cremado a un Papa?
  • Los masones ridiculizaban el rito funerario católico considerándolo "superstición". Pero cuando en Italia se llevaba el debate sobre la cremación, dos renombrados masones, el arquitecto Augusto Giudini y el médico Paolo Gorini, decían:
    “[Este] es el método más inocuo y decoroso para restituir a la naturaleza los elementos primordiales e indestructibles para producir nuevos vivientes, porque la naturaleza para producir el organismo humano extrae de la tierra algunos principios sólidos fijos, y ellos componen la urdimbre. Luego con sustancias volátiles, que se toman del seno del aire atmosférico, conforma la trama. Llegada la muerte, ella reclama la materia para fabricar nuevos vivientes”.
  • Los hindúes y budistas prescriben la cremación para sus muertos. El Jemer Rojo de Pol Pot, contrariando dichas creencias, ordenó a los camboyanos enterrar a sus muertos. Incluso, al morir Pol Pot, prisionero de sus antiguos conmilitones, fue enterrado en la selva.
  
La muerte en sí misma es inevitable, pero lo peor es morir en pecado mortal.
 
"Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal, de la cual ningún hombre viviente puede escapar. ¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal! Bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad, porque la muerte segunda no les hará mal". (San Francisco de Asís, Cántico de las creaturas)

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