viernes, 7 de abril de 2017

ARRESTO MASIVO DE ABUSADORES EN ISRAEL

Noticia tomada de LIBÉRATION (Francia). La traducción es nuestra
 
PEDOFILIA: POR QUÉ LA COMUNIDAD ULTRA ORTODOXA DE ISRAEL ESTÁ EN LA MIRA
Veintidós adultos sospechosos de abuso de menores han sido arrestados. Sus actos fueron conocidos de ciertos responsables extremistas de la comunidad judía, que ocultaron su existencia a las autoridades.
  
Por Nissim Behar, corresponsal en Tel-Aviv (28 de Marzo de 2017, 12:41h).
 
Un judío ultra ortodoxo oculta su rostro con el talit mientras es conducido al tribunal en Tel-Aviv.
 
La conmoción está a su máximo en el seno de la comunidad ultra ortodoxa de Israel después del arresto, en la noche entre el domingo 26 y el lunes 27 de Marzo, de 22 adultos acusados de pedofilia y abuso de menores. En el marco de esta redada sin precedentes en la historia judicial israelí, varias decenas de policías operando en simultánea han fijado sus objetivos en todos los grandes centros ultra-ortodoxos del país, como la ciudad de Bnei Brak (suburbio de Tel-Aviv), la de Beit Shemesh, el barrio de Mea Shearim (Jerusalén), y también el asentamiento de Beitar Illit (Cisjordania).
 
Entre el marco etario de 20 a 62 años, los sospechosos eran conocidos de vieja date por sus fechorías en el seno de su comunidad, pero estas jamás fueron puestas al conocimiento de la justicia israelí. Puesto que una parte de la ultra-ortodoxia no reconoce la existencia del estado judío por razones religiosas y no quieren tener nada que ver con las «instituciones sionistas». Pero igualmente porque sus rabinos rigen todos los aspectos de la vida de su rebaño, a quienes les ordenan evitar al máximo los contactos con el mundo laico, necesariamente pervertido. La ultra-ortodoxia representa el 10% de la población israelí y un buen número de sus miembros prefieren lavar su ropa sucia en casa para preservar la imagen de su comunidad.
 
El ala más extremista de la comunidad
He aquí el por qué la policía llevó a cabo su investigación previa como si debiera infiltrar una organización criminal. Reclutaron informantes y tejieron los hilos, de vigilancia también y las interceptaciones telefónicas. La policía obtuvo sus primeras informaciones gracias a los archivos de Moshé Kiviti, un activista ultra ortodoxo y anti sionista que pasó igualmente por un «juez de paz» en su pequeño medio. Es a él, en todo caso, a quien se confió el trámite de las denuncias por agresiones sexuales interpuestas por personas que los rabinos le enviaban. Después de un simulacro de procesos a puerta cerrada, algunos de estos «justiciables» eran exiliados en otras ciudades, a otros se les forzaba a tomar medicamentos que regularan su libido o se les enviaba a terapeutas ultra-ortodoxos. Estos últimos se «olvidaban», también, de reportar los casos a las autoridades judiciales y sociales, cuando la ley los obliga. En uno de los casos que tuvo que tramitar, Kiviti ordenó el cierre de un establecimiento de comercio que la madre del «culpable» tenía en Jerusalén. Una pena acompañada de una fuerte multa.
 
Interrogado el lunes, Kiviti es uno de los responsables del «Comité para preservar la pureza de nuestro campo», una organización informal que, con el pasar de los años, se ha arrogado el estatus de guardián de la virtud en el ala más extremista de la comunidad ultra-ortodoxa. Igualmente conocida bajo el nombre de Mishmeret HaTzniyut (הַצְנִיעוּת מִשְׁמֹרֶת, «Policía de la modestia»), esta milicia utiliza frecuentemente la violencia contra las mujeres ultra-ortodoxas cuyo comportamiento es juzgado como «impúdico». Ella extorsiona igualmente a los comercios que funcionan en los barrios ultra-ortodoxos obligándoles, por ejemplo, a pagar una multa por no disponer de una entrada separada para los hombres y para las mujeres.
 
180 casos sexuales consignados en cuadernos
Los investigadores han descubierto el rol de Kiviti por casualidad. Porque su nombre aparece en un dossier de violencias y de chantajes por los cuales fue arrestado a mediados de Febrero. Un interrogatorio seguido por un allanamiento fue realizado en su domicilio, donde los policiales fueron sorprendidos por una treintena de cuadernos verdes, rosas, azules y violetas que contenían las actas de los «procesos» organizados por el sospechoso. Ellos contenían las actas de 180 casos sexuales «juzgados» por Kiviti en dos años. Lo que significa que además de la veintena de sospechosos de pedofilia y de abuso arrestados el lunes –entre ellos, algunos recientes y ya confesos–, otros 160 todavía transitan libremente en el seno de la comunidad ultra ortodoxa.
 
Los arrestos realizados por la policía israelí suscitaron aún más tensiones en el seno de la comunidad ultra-ortodoxa que, después de varias semanas, su ala más radical protestó ante el pedido del rabino Shmuel Auerbach contra la conscripción de algunos de sus miembros para las filas del Tzahal, el ejército israelí. Estas protestas son siempre violentas: 3 heridos y 27 detenidos se han registrado al comienzo de la semana.
 
Luego del inicio de la redada del lunes, numerosos simpatizantes de Auerbach han dicho que la «entidad sionista» vino a capturarlos en razón de su oposición al reclutamiento militar. Ellos arrojaron todo cuanto tenían a su alcance sobre los vehículos de los investigadores –algunos de los cuales fueron gravemente averiados– y esto sin duda hubiera permitido, sin quererlo, el escape de numerosos predadores sexuales.

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