miércoles, 21 de junio de 2017

EL INCENDIO DE PORTUGAL, CASTIGO DE DIOS POR LA OFENSA CONTRA LA VIRGEN DE FÁTIMA

  
  
El 16 de Junio de 2017 comenzó un gran incendio forestal en inmediaciones de la villa de Pedrógão Grande, perteneciente al distrito de Leiria (Portugal), incendio que ha consumido vegetación, casas y vehículos, y dejado, hasta el momento, 64 muertos y más de doscientos heridos. Las autoridades portuguesas, que en estos momentos están que no se sabe ni la hora que es, creen que el incendio, que hasta la madrugada de hoy estaba expandiéndose hasta Góis (distrito de Coímbra), pudo ser provocado, y que sancionarían a los vecinos del lugar si no limpiaron bien sus terrenos.
  
Casi ninguno se atreverá a decir esta verdad: Ese incendio, sea originado por lo que sea, es EL CASTIGO QUE DIOS ENVIÓ por la ofensa que el Antipapa Francisco Bergoglio realizó en su viaje a Fátima, al negar el Mensaje que la Virgen Santísima envió por medio de Lucía Rosa dos Santos (en religión Sor María Lucía de los Dolores). Negación que fue mucho peor que las de sus antecesores Roncalli (se negó a publicar el Tercer Secreto, y para contradecirlo, convocó al malhadado Vaticano II), Montini (mandó asesinar a Sor Lucía en 1958 y la hizo sustituir por una impostora, y en el Vaticano II impugnó la verdad de ser la Virgen Santa María Corredentora) y Wojtyla (se postuló como “el Papa de Fátima”, cuando en realidad adulteró el Rosario y se hizo el protagonista del falso secreto forjado por Joseph Ratzinger y Tarcisio Bertone a la luz del impío jesuita Edouard Dhanis), porque en esta oportunidad planteó oficialmente a la etérea y protestante “Virgen María del Evangelio” como oposición a la Bienaventurada Santa María Madre de Dios que veneramos los Católicos, porque mandó desterrar el temor de Dios y negó que Él residencie y castigue los pecados aún en este mundo.
 
Mas la bergogliana blasfemia no fue solo contra Nuestra Señora, lo que de suyo es mucho decir. No, ¡FUE TAMBIÉN CONTRA EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS!, cuya imagen preside la plaza frente a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima. La mesa (que no Altar, ya que el Novus Ordo no es Sacrificio sino una Cena) cubierta con mantel negro y flanqueada por seis candelabros negros, como usan los masones y los satanistas. La tarima, que daba la espalda a la Basílica, tenía 11 escalones que conducían a la Mesa (el número 11 representa los sefirot del árbol cabalístico y los grados que integran el Rito Escocés Antiguo y Aceptado en la Masonería -son 33 grados, 11*3=33-); y en la pared detrás de la sede una cruz impresa de la cual se desprende un “Cristo” resucitado deforme. Para colmo, en la “Bendición con el Santísimo” (¿cuál Santísimo?, si en la Misa Montiniana la Transubstanciación NO EXISTE NI TIENE LUGAR), Bergoglio usó una custodia en forma de un sol con siete rayos modern-art. Todo ello, en plena identidad con los ideales judeo-protestante-masónicos de ridiculizar y destruir la Misa, y para reiterar la embriaguez de la Gran Ramera Apocalíptica y el escarnio contra la Inmaculada Esposa de Cristo, la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica. Y como si no fuera suficiente, so pretexto de una peregrinación infantil para el 10 de Junio del presente, varias de las columnas exteriores de la Basílica fueron decoradas con estandartes en los colores de la bandera del “orgullo” homosexual.
  
Ahora los tartufos de uno y otro sexo se escandalizarán por esta reflexión y dirán “Esas son expresiones ofensivas a los creyentes y escandalosas a los incrédulos, propias más de un pagano”, “Dios es todo amor e incapaz de castigar”, “¿Por ventura se os olvida que María es Madre de Misericordia?”, “Ya este tío acabó de volverse loco” o cosas peores, y desearán arrojarnos en vida al Infierno, del cual los incendios no son más que figura débil. A ellos, tiren adelante, intenten rebatirnos con argumento bíblico y magisterial, y presenten sus pruebas, porque la Virgen dijo en reiteradas ocasiones que los pecados de la humanidad y la Apostasía en la Iglesia llegarían a tal punto que el brazo vengador de su Hijo no tardaría en caer para castigar al mundo con fuego. De Dios nadie se burla, y si no deja impune a cuantos ofenden a Su Divina Majestad, mucho menos a cuantos ofendan a su Santísima Madre: NEMO ILLAM IMPÚNE LACÉSSIT!

4 comentarios:

  1. A cuantos pregunten si Dios acaso es injusto por permitir que perezcan personas inocentes, sepan que está escrito: “Esto dice el Señor Dios: Mira que Yo vengo contra ti, y desenvainaré mi espada, y mataré en ti al justo y al impío. Y por cuanto he de matar en ti al justo y al impío, por eso saldrá mi espada de su vaina contra todo hombre, desde el mediodía hasta el septentrión, a fin de que sepan todos que Yo, el Señor, he desenvainado mi irresistible espada” (Ezequiel 21, 3-5).

    Este pasaje quiere decir que Dios envía muchas veces «los males temporales» sin distinción a justos y a pecadores: a los primeros para purificarlos y darles ocasión de merecer; y a los malos para castigarlos y llamarlos a penitencia. Además, “si el justo a duras penas se salvará, ¿adonde irán el impío y el pecador?” (I Pedro 4, 18).

    Sobre Fátima como lugar, YA NO ES DE AGRADO PARA LA VIRGEN, habida cuenta de las profanaciones que en nombre del ecumenismo y la francmasonería eclesiástica se han cometido en los últimos años, como también de la nueva basílica, que es una imagen de «a Igreja do Inferno» como se menciona en el verdadero Tercer Secreto. Y como dijera San Atanasio el Grande: «Ellos, consolidados en esos lugares, están en realidad al margen de la verdadera Fe, en cambio vosotros, que estáis excluidos de los templos, permanecéis dentro de esa Fe».

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  2. La remoción de la sede Petrina a Fátima, según el Tercer Secreto , se refiere entonces a la Fátima espiritual, la que guarda el dogma verdaderamente católico?

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  3. A nuestro parecer, puede interpretarse en ese sentido, teniendo en cuenta que la Fátima espiritual representa al Remanente fiel.

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