lunes, 25 de diciembre de 2017

“Lætabúndus exsúltet”, LA SECUENCIA QUE NUNCA DEBIÓ MORIR

  
Con la reforma del Rito Romano por San Pío V en 1570, muchas secuencias litúrgicas que se entonaban en varias diócesis de la Cristiandad occidental fueron obliteradas del Misal Romano, quedando solamente cuatro para uso general de todos los Ritos latinos:
  1. Víctimæ Pascháli Laudes, de la Misa de Pascua (aunque sin el verso «Credéndum est magis soli Maríæ veraci, Quam Judæórum turbæ falláci», no sabemos por qué).
  2. Dies Iræ, de los Fieles Difuntos y las Misas de Réquiem.
  3. Lauda Sion Salvatórem, de Corpus Christi.
  4. Veni Sancte Spíritus, de Pentecostés.
En 1727, el Papa Benedicto XIII restauró la prosa Stabat Mater Doloróssa de la fiesta de los Siete Dolores de Nuestra Señora. Sin embargo, hay secuencias que sobrevivieron hasta nuestros días: A modo de ejemplo, en el Rito Galicano encontramos Plange Sion, muta vocem (de la Misa de Desagravio al Santísimo Sacramento) e Índuant justítiam (de la Asunción). En el Misal Propio de la Diócesis de Barcelona y de la Orden Mercedaria está Pláudat agmen captivórum (de Nuestra Señora de la Merced), y en el Rito Dominico las prosas In cœlésti hierarchía (de Santo Domingo de Guzmán), Sanctitátis nova signa (de San Francisco de Asís), Virginális hórtuli (del Santísimo Rosario de Nuestra Señora) y Lætabúndus exsúltet, y Lætabúndus exsúltet, que es recitada en tres días:

  • Natividad del Señor (Misa del Día)
  • Epifanía.
  • Purificación de Nuestra Señora.
 
Esta última secuencia es una de las más antiguas todavía en uso (Dom Guéranger dice que data del año 1000), y tanto los dominicos como los carmelitas la recibieron del Misal de la Orden Premostratense, que para entonces tenía un siglo de fundada. Hoy, exultantes por un año más celebrando el Nacimiento de Nuestro Salvador, queremos traérosla en su original y nuestra traducción.
  
 
SECUENCIA “Lætabúndus exsúltet”
  
LATÍN
Lætabúndus
Exsúltet fidélis chorus.
Allelúja.
 
Regem regum
Intáctæ profúdit thorus:
Res miránda.
 
Ángelus consílii
Natus est de Vírgine:
Sol de stella.
  
Sol occásum nésciens,
Stella semper rútilans,
Semper clara.
 
Sicut sidus rádium,
Profert Virgo Fílium,
Pari forma.
 
Neque sidus rádio,
Neque Mater Fílio,
Fit corrúpta.
 
Cedrus alta Líbani
Conformátur hýssopo,
Valle nostra;
  
Verbum ens Altíssimi
Corporári passum est,
Carne sumpta.
  
Isaías cécinit,
Synagóga méminit,
Númquam tamen désinit
Esse cæca.
  
Si non suis Vátibus,
Credat vel gentílibus;
Sibyllínis vérsibus
Hæc prædícta.
  
Infélix, própera,
Crede vel vétera:
Cur damnáberis,
Gens mísera?
 
Quem docet líttera,
Natum consídera:
Ipsum génuit Puérpera.
Allelúja.
 
TRADUCCIÓN
Lleno de alegría
Exulte el coro de los fieles,
Aleluya.
 
El seno de la Virgen inigualable
Dio a luz al Rey de reyes.
¡Admirable misterio!
 
El Ángel del Buen Consejo
Ha nacido de la Virgen,
El Sol nació de la Estrella.
 
Sol que no conoce ocaso,
Estrella siempre rutilante,
Siempre clara.
 
Como la estrella produce al rayo,
La Virgen tuvo al Hijo
De la misma manera.
 
Ni la estrella por el rayo,
Ni la Madre al tener a su Hijo,
Padecen menoscabo alguno.
 
El gran cedro del Líbano
Toma la forma del bajo hisopo
En nuestro valle,
 
Y el Verbo del Altísimo
Se ha encerrado a sí mismo
Al asumir la carne.
 
Isaías lo profetizó
Y la Sinagoga lo sabía,
Mas nunca desistió ella
De su ceguera.
 
Si no a tus profetas,
Al menos a la gentilidad cree;
Pues los versos de la Sibila
Predijeron acerca de esto.
 
Infeliz, apréstate,
Créele a los antiguos.
¿Por qué perecer del todo,
Oh pueblo miserable?
 
Aquel que anunciaron las Escrituras
Ha nacido:
Es el Hijo de la Virgen-Madre.
Aleluya.

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