sábado, 3 de febrero de 2018

«Ménage à trois» ENTRE ASESINOS

Caricatura tomada de GLORIA.TV (Sí, no es el título original, pero LE QUEDA MUCHO MEJOR)
   

4 comentarios:

  1. Irmão, creio na ignorância invencível, mas você nega essa doutrina. Como explica, então, o caso do bom ladrão em São Lucas 23?

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    1. Nosotros sostenemos la doctrina fiel y constante de la Iglesia sobre la necesidad del Bautismo para salvación, doctrina sustentada en la Escritura y el Magisterio, y proclamada en el Credo de Nicea. El Bautismo de sangre/deseo y la Ignorancia Invencible no son sino opiniones de algunos de los Padres. De hecho, lo es de uno solo: San Agustín, que expuso consistentemente esta opinión en su libro IV sobre el Bautismo, PERO en el capítulo XVIII del libro II de sus Retractaciones se desvincula de ella, y afirma que ni siquiera el Buen Ladrón debe ser citado como ejemplo a favor del Bautismo de sangre. San Dimas, el buen ladrón, murió bajo la Ley Antigua, no bajo la Ley Nueva; antes que la Ley del bautismo fuera instituida por Jesucristo después de su Resurrección. Por esta razón, el buen ladrón, al igual que los Santos Inocentes, no constituye ningún argumento contra la necesidad de recibir el sacramento del bautismo para la salvación.

      De hecho, cuando nuestro Señor le dijo al buen ladrón “Hoy estarás conmigo en el paraíso”, Jesús no se refería al cielo, sino en realidad al Limbo de los Padres (cf. 1 Pedro 3, 18-19), dado que nadie entró en el cielo hasta que nuestro Señor lo hizo, después de su resurrección. En el día de la crucifixión, Cristo descendió al infierno, como dice el Credo de los Apóstoles. Él no descendió al infierno de los condenados, sino al lugar en el infierno llamado el Limbo de los Padres, que era el lugar de espera de los Justos del Antiguo Testamento, quienes no podrían entrar al cielo hasta después de la venida del Salvador.

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    2. ¿O sea que donde Jesús dijo "Paraíso" nosotros tenemos que poner "Infierno"? Pienso que bien puede haber descendido al infierno, luego subir al paraíso. Además una cosa es el Paraíso y otra es el Cielo (que puede haber varios,2 Co 12:4) y otra cosa es el Reino.

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    3. Estimado Jorge Rodríguez, no es necesario llegar al extremo que has planteado en tu interrogante. Solo afirmamos que en el contexto de la Pasión según San Lucas, la palabra “Paraíso” debe entenderse, en primera instancia, como el Limbo de los Padres, el cual era el lugar de espera de los Justos veterotestamentarios, y es una de las cuatro regiones en que se divide el Infierno (por eso dice el Credo Apostólico “Descendió a los infiernos”). Por otro lado, siendo como es Jesús el Verbo consustancial a su Padre, para Él no existe pasado ni futuro, sino un eterno presente (un día son mil años y mil años son un día, como en 2 Pedro 3), la promesa al Buen Ladrón era que estaría en el Cielo DESPUÉS de la Ascensión del Señor, pues como se infiere de San Juan 14, 2-3, Jesús debía ascender primero al Cielo para preparar lugar a los Bienaventurados de uno y otro Testamento.

      Ahora bien, solamente en la eternidad sabremos cuántos son los grados de Gloria (esto es, de contemplación de la Visión Beatífica) que hay en el Cielo (puesto que hay varios grados, así como en el Infierno hay varios niveles de tormento). En todo caso, tengan el grado que tengan en correspondencia al nivel de gracia santificante que hayan tenido en vida, los bienaventurados están y estarán colmados de la gloria de Dios, como explican Santo Tomás de Aquino y Santa Teresita del Niño Jesús.

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