miércoles, 2 de mayo de 2018

FRANCISCO, EL ABORTERO DE LA FE

Traducción del artículo publicado en portugés por RAINHA DOS MÁRTIRES.
  
    
Alguno puede preguntar: ¿pero quién determina si él es o no es el Papa?
   
La respuesta es muy simple: las mismas personas que “determinaron” que la Misa Nueva es mala y que las enseñanzas del Vaticano II son no católicas -o sea, tú y yo, mi querido tradicionalista-.
  
Así como no necesitamos de un Concilio General para percibir estas cosas, de la misma forma no precisamos de un Concilio General para determinar esa cuestión también.
   
¿Qué católico tradicional esperaría por un veredicto para determinar si un abortero es un asesino o no? Ninguno, porque es evidente para todos que el abortero viola abiertamente un mandamiento. Él comete el pecado de asesinato y nosotros no dudamos en decirlo, aunque ningún tribunal lo haya sentenciado. Así también acontece con el hereje público: él aborta un artículo del Credo. Él niega abiertamente la regla de la fe. Él comete el pecado de herejía.
  
Nosotros, tradicionalistas, no precisamos dudar en llamar a un hereje como tal -mucho antes de que un Concilio no lo tenga sentenciado-, de la misma forma que no dudamos en llamar asesino a un abortero. Ni debemos dudar en señalar las consecuencias: un hereje público no puede ser un verdadero papa. Él se depone a sí mismo.
  
Diogo Rafael Moreira

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