sábado, 30 de junio de 2018

EL VALOR CRISTERO Y LA TRAICIÓN DEL CLERO MEXICANO

El 30 de Junio se cumple un aniversario más de la apertura del culto público en México luego de casi tres años de proscripción por parte del régimen masónico de Plutarco Elías Calles (alias del judío sefardí Francisco Plutarco Elías Campuzano). Para recordar este hecho, queremos compartir las palabras que Don Francisco Campos (cristero de Santiago Bayacora, Durango) enviara al historiador Jean Meyer Barth y que éste reproduce en el primer volumen de su libro La Cristiada:
«El 31 de Julio de 1926, unos hombres hicieron porque Dios nuestro Señor se ausentara de sus templos, de sus altares, de los hogares de los católicos, pero otros hombres hicieron porque volviera otra vez; esos hombres no vieron que el gobierno tenía muchísimos soldados, muchísimo armamento, muchísimo dinero para hacerles la guerra; eso no vieron ellos, lo que vieron fue defender a su Dios, a su Religión a su Madre que es la Santa Iglesia; eso es lo que vieron ellos. A esos hombres no les importó dejar sus casas, sus padres, sus hijos, sus esposas y lo que tenían; se fueron a los campos de batalla a buscar a Dios nuestro Señor.

Los arroyos, las montañas, los montes, las colinas, son testigos de que aquellos hombres le hablaron a Dios nuestro Señor con el santo nombre de “¡VIVA CRISTO REY!, ¡VIVA LA SANTÍSIMA VIRGEN DE GUADALUPE!, ¡VIVA MÉXICO!”. Los mismos lugares son testigos de que aquellos hombres regaron el suelo con su sangre, y no contentos con eso, dieron sus mismas vidas porque Dios nuestro Señor volviera otra vez. Y viendo Dios nuestro Señor que aquellos hombres de veras lo buscaban, se dignó venir otra vez a sus templos, a sus altares, a los hogares de los católicos, como lo estamos viendo ahorita, y encargó a los jóvenes de ahora que si en lo futuro se llega a ofrecer otra vez, que no olviden el ejemplo que nos dejaron nuestros antepasados».
  
Sin embargo, él mismo refiere que la entrega de las armas fue por órdenes de un clero ingrato (hubo muchos sacerdotes en contra de la guerra, y algunos -sobre todo los jesuitas- se declararon abiertamente hostiles a los cristeros), y a raíz de los arreglos con el masón Emilio Portes Gil (Secretario de Gobernación y títere del régimen elías-callista), los gobiernistas empezaron a vengarse de los que les tenían derrotados en la guerra (cualquier parecido con la actualidad ES PURA REALIDAD):
«De ganada, la perdimos; en el 21 de Junio de 1929 se hicieron los mentados arreglos del conflicto religioso, y los señores que intervinieron en dichos arreglos no debían de haber admitido a que entregáramos las armas, porque estas armas costaron muchas vidas, mucha sangre, nosotros expusimos nuestras vidas para quitar esas armas y no es posible ni justo que después de tanto sacrificio y trabajo como los que pasamos, vayamos a entregar nuestras armas; pero por obedecer órdenes sacerdotales fuimos a entregar las armas y les dijimos a nuestros enemigos: “Aquí están las armas que les quitamos en el campo de batalla, ya que Uds. no nos las pudieron quitar ahora nosotros se las venimos a traer, a nosotros no nos sirven ya, pero en lo futuro otros se las volverán a quitar y entonces ya nos se las darán”; y nuestros enemigos sedientos de venganza luego empezaron la guerra contra los indefensos jefes cristeros. Y nosotros, ya libres del compromiso que teníamos en contra del gobierno defendiendo nuestra religión; me fui a Durango en busca de mi familia... me vino la idea de hacer un escrito como en clase de historia, compré una libreta y me puse a hacer esta que es la que Ud. está leyendo ahorita». (Carta a Jean Meyer, 2 de agosto de 1967)

ORACIÓN A CRISTO REY POR LA PATRIA

Oración tomada de CATÓLICOS ALERTA.
  

Señor Nuestro Jesucristo, Rey de las Naciones y de los corazones, Dios que todo lo creaste, lo redimiste, y has hecho a nuestro pueblo cristiano; mira con ojos benévolos a ésta nuestra querida Patria consagrada a Tu Santísima Madre, y escucha a tus hijos que quieren volver a Ti.
  
¡Oh Rey! Cristianos hemos nacido, y cristianos queremos ser. Nuestra Patria es su historia católica, y su destino de grandeza es llevar Tu nombre como Bandera. Atiéndenos, Señor, en esta jornada aciaga, y, si está en Tu Santísima Voluntad, aparta de nosotros este cáliz de amargura dándonos la gracia de reconquistarte (NOMBRE DE TU PAÍS).
  
Que tu Madre, Reina nuestra, Conductora y Vencedora en la Lucha Final, aplaste la cabeza del enemigo que avanza extendiendo su Poder Internacional.
  
Que el Ángel que custodia nuestro suelo aparte de nosotros la perfidia sionista, el terror comunista y la siniestra masonería.
  
Aniquilen Tus Arcángeles a las Sectas Invasoras, y guarden a nuestras juventudes de la corrupción mental y moral.
  
Pero no se haga nuestra voluntad, sino la Tuya; y si prefieres para nosotros la noche oscura de una pasión nacional, Te pedimos, Rey de los Reyes, no permitas que tu pueblo sea traidor, Antes prepáranos y danos el triunfar en el martirio, para la Gloria de Tu Divina Majestad, en reparación por tanta historia laica, y para que, bajo el Manto de la Virgen Soberana, Te adoremos en la Patria Eterna, con los que lucharon por Ti. AMÉN.

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE CHIQUINQUIRÁ

Novena compuesta por Fray Domingo Barragán OP, y publicada en Santa Fe de Bogotá con las debidas licencias en 1796. Puede rezarse en cualquier momento del año, aunque por devoción puede hacerse en preparación de las siguientes fechas:
  • 9 de Julio (Fiesta litúrgica y Coronación como Patrona de Colombia)
  • 18 de Noviembre (Milagrosa renovación de la imagen encontrada en Maracaibo)
  • 26 de Diciembre (Milagrosa renovación de la imagen en Chiquinquirá)

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE CHIQUINQUIRÁ

   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Padre de infinita misericordia y Dios de todo consuelo, que haces grandes maravillas en el Cielo y en la tierra, y entre ellas el haberme hecho a tu imagen y semejanza y capaz de tu gloria y felicidad. Confieso, Señor, que haces un beneficio tan grande, que no hay palabras para poderlo ponderar dignamente, ni caudal alguno en todo lo creado para poderlo retornar. Por el ser que me diste no debiera haber instante de tiempo que no lo emplease en servirte, amarte y agradarte con todas las fuerzas de mi alma; no debiéramos tener pensamiento, ni articular palabra, ni hacer la más leve cosa, que no fuese ordenada a tu mayor honra y gloria. Pero, ¿cómo me he portado? Ingrato y desconocido a tus favores, tantas veces borré de mi alma tu imagen y semejanza, cuantas veces atrevidamente te ofendí y me olvidé que eras mi Creador, mi eterno bienhechor. ¡Ay, Dios mío, dulzura de mi alma y centro de mi corazón! ¿Qué haré? ¿A dónde iré? ¿Quién renovará en mí la imagen de mi Creador? ¡Oh! Si oyera la voz de mi Amado en aquellas dulcísimas palabras: “¡Se renovará tu juventud como la del águila!”. ¡Cuánta es, Señor, la tristeza de mi corazón cuando escucho los baldones con que unas voces secretas me dan en rostro y me dicen: “¿Dónde está tu Dios?”!
 
Esto me hace confesarte, Señor, mi pecado y derramar lágrimas de dolor, diciéndote desde lo más profundo de mi alma: Pequé, Jesús de mi vida, pequé, amantísimo Esposo, me pesa de haber pecado. Mas, aunque es grande mi aflicción y mi dolor, no es menor la confianza que tengo en ti, que me has de perdonar. A esto me anima, Dios mío, el saber que eres un verdadero Padre, que deseas reparar la imagen que se había afeado con el pecado. Me anima el considerar los beneficios que me has hecho, en especial el haberme dado por madre a la que sola entre las criaturas fue digna de llevarte nueve meses en su vientre virginal, cuando ni los cielos ni los más elevados Serafines son capaces de contenerte.
 
Señor, tú no quieres que me olvide de esta benignidad; y para que siempre viva en mi reconocimiento, dispusiste que se erigiese en María santísima un altar de perpetuo monumento y que esta misma Señora renovara su imagen en Chiquinquirá. Quieres hacer a tu Madre Santísima el honor de renovar también en mí, por su medio, lo que yo arruiné por mi culpa. Ea, pues, Señor, yo te suplico por el amor que le tienes, que mires con piedad la compunción de mi corazón y me concedas el perdón de todos mis pecados. Tú mandaste y esta ha sido siempre tu voluntad, que honremos a nuestros padres, y para tu ejemplo, hiciste lo que mandaste. Asegurado, pues, de tu bondad, me atrevo a suplicarte que honres la memoria de tu Madre amantísima, y que me concedas por sus méritos lo que por mis culpas no merezco. Y, pues gustas que la saludemos con las divinas rosas de su Rosario, yo, para tenerla propicia a mi consuelo, le ofrezco las mismas que fueron el principio de su mayor dignidad y de nuestra eterna felicidad. Amén.
   
Se rezan cinco Ave Marías en honra de la divina maternidad de Nuestra Señora.
   
DÍA PRIMERO - 30 DE JUNIO
Clemente Emperatriz de los Cielos, Madre Santísima del Rosario, que siendo producida de los inmensos tesoros del Cielo, a esfuerzos del poder divino fuiste igualmente destinada en el consistorio de la Santísima Trinidad, para que fueses Madre del Unigénito Hijo de Dios, y por eso llena de Gracia desde el instante de tu Concepción. Tú, Señora, eres el remedio universal que trazó la infinita sabiduría y misericordia del Altísimo, para socorrer al mundo que se había perdido por la culpa original. Eres la Madre de Misericordia, en quien confían los pecadores para librarse de los rigores de la divina justicia; y si en todas partes manifiestas el cuidado que de ellos tienes, especialmente lo conocemos en tu milagrosa Imagen de Chiquinquirá, en donde declaras que si estas dotada de la ilustre dignidad de verdadera Madre de Dios, también eres verdadera Madre de pecadores y si renuevas esta tu imagen en un lienzo roto y maltratado, también renuevas con tu milagroso poder, en el tosco lienzo de nuestros corazones, la imagen de tu Hijo bendito.
  
¿Quién podrá contar, oh Soberana Princesa de la gloria, las conversiones que haces con los pecadores endurecidos? Con sólo haber mirado tu imagen son muchos los que se han rendido a las dulces influencias de la gracia. Humildemente te suplicamos, Señora y Madre nuestra, que la misma piedad que te movió a visitarnos en tu Renovación, mueva también nuestras rebeldes voluntades a sujetarnos al suave yugo de los divinos mandamientos y al aborrecimiento de nuestras culpas, para hacer de ellas una verdadera y fructuosa confesión que asegure nuestra salvación. Alcánzanos también la gracia que en esta novena te pedimos por la intercesión de tus gloriosos siervos San Andrés apóstol y San Antonio de Padua, si ha de ser para mayor gloria de Dios y salvación de nuestras almas. Amén.
   
Se rezan cinco Ave Marías en reverencia de los misterios del Rosario, y después se hace la petición.
  
GOZOS EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE CHIQUINQUIRÁ
  
Pues sois de los pecadores
El consuelo y la alegría.
¡Oh Madre clemente y pía,
Escuchad nuestros clamores!

  
Si en vuestra imagen hermosa
De Chiquinquirá encontramos
Todo el bien que deseamos
En esta vida penosa;
Si en todos tiempos graciosa
Dispensáis vuestros favores
Con franca soberanía.
¡Oh Madre clemente y pía,
Escuchad nuestros clamores!

  
Fénix de amor, renovada
Para remediar al hombre
Ostentáis este renombre
En vuestra Imagen sagrada;
Con tal timbre coronada,
Se aumentan más los ardores
De vuestro amor cada día.
¡Oh Madre clemente y pía,
Escuchad nuestros clamores!

   
Escoltan vuestra dulce imagen
Dos celestes edecanes,
Inmaculados guardianes:
San Andrés y San Antonio;
De Santo Domingo testimonio
Sus hijos predicadores,
Os custodian noche y dìa.
¡Oh Madre clemente y pía,
Escuchad nuestros clamores!

  
Como aquella nubecilla
Que Elías vio en el Carmelo
Así por nuestros consuelos
Obrasteis la maravilla;
De una oscura imagencilla
Salieron magnos primores,
Que son asombro del día.
¡Oh Madre clemente y pía,
Escuchad nuestros clamores!

   
¡Que copiosa y que incesante
Es la lluvia soberana
De milagros, con que ufana
Nos beneficiáis amante.
No se da ningún instante
Sin que derraméis favores
Con general bizarría!
¡Oh Madre clemente y pía,
Escuchad nuestros clamores!

  
Todo el que imploró confiado
Y con sincera intención
Vuestro amparo y protección,
Salió siempre consolado.
Infinitos han cambiado
En delicias sus dolores,
Porque os buscaron por guía:
¡Oh Madre clemente y pía,
Escuchad nuestros clamores!

  
No hay enfermedad penosa,
No hay trabajo ni desgracia
Que Vos, con pronta eficacia,
No remediéis generosa;
Si es que con fe fervorosa,
Quien busca vuestros amores,
De los vicios se desvía:
¡Oh Madre clemente y pía,
Escuchad nuestros clamores!

  
Todo el Reino Cristiano
Así lo confiesa ufano,
Porque jamás clamó en vano
A vuestro auxilio Divino:
Con modo el más peregrino
En sus congojas mayores
Le habéis dado la alegría.
¡Oh Madre clemente y pía,
Escuchad nuestros clamores!

  
Casa común del consuelo
Es vuestro templo sagrado,
Pues en él habéis franqueado
Vuestro maternal desvelo.
Por eso con tanto anhelo,
Sin recelos ni temores,
Os clamamos noche y día.
¡Oh Madre clemente y pía,
Escuchad nuestros clamores!

  
¡Pueblo de Chiquinquirá,
Tierra mil veces dichosa!
¡Qué riqueza tan preciosa
Dios en su campo nos da!
¡Oh!, qué celestial maná,
De tan infinitos sabores,
vierte en su imagen María:
¡Oh Madre clemente y pía,
Escuchad nuestros clamores!
  
Pues sois de los pecadores
El consuelo y la alegría.
¡Oh Madre clemente y pía,
Escuchad nuestros clamores!
  
Antífona. Bienaventurada Madre del Redentor, puerta del Cielo siempre abierta, hermosa estrella que guiáis a los que navegan el mar tempestuoso de este mundo: socorre a los que están caídos en el pecado, y que desean librarse de él, tú que con pasmo de toda la naturaleza concebiste y diste a luz a tu Creador, Virgen Santa, permaneciendo tal antes y después del parto, compadécete de los pecadores, recibiendo la salutación del Ángel San Gabriel.
  
℣. Ruega por nosotros, ¡oh Santa Madre de Dios!
℟. Para que seamos dignos de las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
  
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios y Señor nuestro, que eres la esperanza, el premio y el consuelo de todos los afligidos que te invocan; y quisiste que todos los bienes que tenemos y esperamos alcanzar, nos vengan por mano de la Santísima Virgen María, dignísima Madre tuya; concédenos, como te suplicamos, que todos los que veneran piadosamente tu nacimiento en carne mortal, y te ruegan delante de esta milagrosa imagen renovada por sí misma, sientan el perpetuo socorro de su patrocinio, y sean libres en el cuerpo y en el alma de toda tribulación. Tú que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo, y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 1 DE JULIO
Por la Señal...
Acto de contrición y las cinco Ave Marías.
   
Amorosa Reina de los Cielos, María Santísima del Rosario, la más feliz, la más bendita entre todas las criaturas, que habiendo sido concebida entre los resplandores de la gracia, jamás perdiste la inocencia ni aún con la culpa más ligera, y por eso merecisteis escuchar de la boca del Ángel, que habías de concebir en tu purísimo vientre el resplandor de la gloria del Padre Eterno y figura de su substancia, el Verbo Divino hecho hombre de tu sangre virginal, para que diese a los hombres la ciencia de la luz en los rayos de su divina doctrina. ¡Oh dignidad infinita que excede a toda nuestra comprensión! ¡Oh Madre bendita que iluminas nuestras almas para que veneremos y amenos tu altísima dignidad! A este fin, gloriosísima Señora, en tu imagen de Chiquinquirá, que veneramos, diste a ver el resplandor de tu gloria, en tu admirable renovación a una devota sierva tuya, por medio de un inocente niño, que le avisaba que mirase los rayos y esplendores que esparcía tu imagen en el acostumbrado lugar de su oración. Continúa, dulcísima Madre de piedad, tus maravillas, y pues comenzaste a renovar en nuestros corazones la imagen de tu Hijo preciosísimo, moviéndonos a confesar nuestras culpas, alcánzanos también la gracia de que santifique nuestras almas, haciéndonos aborrecer nuestros pecados y ayudándonos para la enmienda. Pues eres seguro refugio de afligidos y desconsolados, atiende benignamente a la petición que te hacemos en esta novena, haciéndonos ver que no fue sin fruto el haber implorado tu patrocinio. Así esperamos conseguirlo a mayor gloria de Dios, por la intercesión de tus gloriosos siervos San Andrés y San Antonio. Mas, si no conviniere para nuestra salvación, danos el fruto de la paciencia y la conformidad con la voluntad divina, para merecer la eterna felicidad de la gloria. Amén.
 
Las cinco Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO – 2 DE JULIO
Por la Señal...
Acto de contrición y las cinco Ave Marías.
  
Purísima y suavísima Virgen María del Rosario, Madre de Dios, cuya pureza y virginidad tan cordialmente amada de tu castísimo corazón, y tan preferida a todas las cosas que hay después de Dios, se conoce vienen de aquel divino coloquio que tuviste con el Ángel que vino de parte de Dios, a participarte los designios que meditaba el Altísimo en tu persona, y cómo determinaba concebirse en tu virginal regazo, aquel que en toda la eternidad es concebido en el seno del Eterno Padre. ¡Cuánta fue entonces tu turbación! “No entiendo, decías, cómo puede ser esto, ni cómo haya de tener su debido cumplimiento; porque has de saber que yo tengo ofrecido a mi Dios el candor de mi virginal pureza; y a lo que entiendo, al Señor le agradó aceptar la oblación de su humilde esclava”. ¡Qué razones éstas tan puras y tan llenas de efectos celestiales! Obraste, Señora, con gran prudencia en asegurarte de que no padecería detrimento tu entereza virginal y que antes alcanzarías la mayor perfección que pueda imaginarse. ¡Quién imitara, oh Virgen, tu pureza! ¡Quién mereciera que inclinaras los oídos de tu piedad, para que hicieses descender sobre nosotros un destello de tu eminente santidad, que limpiara nuestros corazones de todo efecto sensual! Así, te suplicamos, Virgen de Chiquinquirá, Señora bendita, concédenos por tus gloriosos siervos San Andrés y San Antonio soldar las roturas que abrió en nuestras almas el pecado, que rompiéndose de dolor nuestros corazones seamos perfecta imagen de tu Hijo y que nos alcances el favor que en esta novena pedimos a mayor honra y gloria de Dios. Amén.
 
Las cinco Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA CUARTO – 3 DE JULIO
Por la Señal...
Acto de contrición y las cinco Ave Marías.
  
Excelentísima Princesa de los Cielos, María Santísima del Rosario, Cuya preeminencia y singulares prerrogativas suben más alto de lo que alcanzan nuestro elogios; porque era así verdaderamente que habías parecido muy hermosa y agraciada a los ojos del Señor, que te creó. Pues, ¿qué cosa puede decirse más grande en tu alabanza, ni más digna de repetirse en todos los siglos que aquellas voces con que te saludó el Ángel, diciendo: “Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú entre las mujeres”? Con estas palabras se alegran nuestras almas, y si en toda hora las pronuncian nuestros labios, a todas horas agradan y aparecen nuevas, sin que el tiempo pueda corromper su dulzura celestial. ¡Oh dulcísima Reina y Señora, ésta es propiedad de tu eminente virtud y santidad! ¿Quién no admira el prodigio raro que obras en tu imagen de Chiquinquirá? Pues pintada en un lienzo de algodón, fácil de podrirse, y habiendo estado expuesta a tantos ultrajes y a las lluvias antes de ser renovada, permanece sin lesión alguna en el tiempo de cuatro siglos. Más, ¿qué hay de admirar si el Señor te ha puesto aquí para que seas el consuelo general en todos los siglos? Haz, pues, Señora, que los auxilios que nos alcanza tu maternal piedad de la benignidad de tu Hijo Santísimo, sean tan eficaces y permanentes, que finalmente penetren la dureza de nuestros corazones, haciendo que siempre viva en ellos el dolor de haber pecado junto con el propósito de la enmienda, y que seamos dignos de recibir el cuerpo Sacrosanto de tu Hijo Santísimo con una disposición tan fervorosa, que jamás se aparte de nuestras almas. Haz últimamente, Soberana Madre de piedad, que nuestras súplicas y oraciones tengan el favorable despacho que esperamos alcanzar por intercesión de tus gloriosos siervos San Andrés y San Antonio, para que en su compañía te alabemos en la gloria. Amén.
 
Las cinco Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO – 4 DE JULIO
Por la Señal...
Acto de contrición y las cinco Ave Marías.
  
Amabilísima Madre y abogada de los hombres, María Santísima del Rosario, a quien para explicar la obra del Espíritu Santo en el misterio de la Encarnación, dijo el Ángel, que ésta no era obra que fiase Dios al ministerio de los hombres, por más excelente que fuese; que debía correr por cuenta del Espíritu Santo, que descendería sobre tu persona; y que su mano poderosa te haría sombra y formaría en tu purísimo vientre el cuerpo del Niño, que de él había de nacer; y que de este modo, serías para siempre Virgen-Madre, intacta y sin mancha alguna, porque Él debía nacer como nace el sol de la resplandeciente aurora; cuyos rayos, pasando por el limpio y terso cristal, lejos de ofender su esplendor, lo hacen más hermoso. A este modo, divina Madre, quiso el Altísimo que sucediese la admirable renovación de tu imagen de Chiquinquirá, cuya prodigiosa pintura no se fió de los pinceles humanos, por más insignes que fuesen, sino que debió correr a esmeros del Espíritu Divino, que te delineó tan hermosa y excelente que hasta ahora no ha habido pintor alguno que pueda hacer una copia de ella, que sea semejanza perfecta de su original, por más que lo hayan intentado.
  
¿De qué manera podremos, Señora, ser agradecidos a estas finezas de tu amor? ¿Pero qué digo, agradecidos? ¿Cómo hemos usado de este maternal cariño?, por todas partes nos rodean los recuerdos que nos das, poniendo por delante de nuestros ojos tu imagen. Con los trabajos nos despiertas, con los halagos nos animas, en las enfermedades nos humillas, en la salud y prosperidad nos exaltas y por todos los medios nos buscas. Obras, Señora, como quien eres, y quieres delinear tu imagen en las tablas de nuestros corazones; pero nosotros siempre rebeldes a tu voz, si nos hemos endurecido con los castigos, no nos hemos ablandado con los cariños; ingratos para lo uno y rebeldes para lo otro. Así son los hijos que tienes; pero, tú eres madre, y madre muy amorosa, que no tomas el azote para castigar, y siempre eres nuestra defensa. Reciba, pues, nuestros ruegos, el que naciendo por nosotros se dignó ser y llamarse hijo tuyo. Ruega por esta católica nación, por la paz y la tranquilidad de sus moradores; ruega por los cautivos y navegantes; ruega por todos los pecadores. Sintamos los benignos efectos de tu patrocinio, todos los que imploramos y celebramos a la Imagen de Chiquinquirá, que renovados en el espíritu de caridad y en la dignidad de hijos de Dios, enmendemos nuestro yerros, y demos a Dios la debida satisfacción por nuestros pecados, así como lo prometemos. Alcánzanos, finalmente, la gracia que pedimos, por la intercesión de tus gloriosos siervos San Andrés y San Antonio, si ha de ser para gloria de Dios. Amén.
 
Las cinco Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO – 5 DE JULIO
Por la Señal...
Acto de contrición y las cinco Ave Marías.
  
Misericordiosa Reina de los Cielos, María Santísima del Rosario, que entre las promesas que el Ángel te hizo para que se efectuase el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, fue el asegurarte que el hijo que de tus entrañas nacería, había de ocupar la silla, el cetro y la corona de David, tu padre, gobernando la Casa de Jacob, no por un tiempo limitado como otros reyes terrenos, sino por toda la eternidad, por cuya divina promesa, tú, Señora, eres la Reina Misericordiosa, heredera legítima del reino eterno de tu Hijo, cuyo imperio abraza todo aquello que a la Santísima Trinidad adora; eres el Trono del verdadero de tu Hijo, tienes el gobierno de todas las criaturas y en todo tiempo eres Refugio de los pecadores y jamás te cansas de socorrer a los afligidos.
   
¿Quién hay que no lo vea en tu milagrosa Imagen de Chiquinquirá? Este es el prodigio que con razón admiramos en tu milagrosa renovación, continuando los milagros que haces por amor a tus devotos. No ha sido tu devoción de aquellas que tan pronto como se han levantado, han caído y desparecido con luces fatuas, pues en más de cuatrocientos años todavía permanece y se aumenta el fervor y devoción de los cristianos, correspondiendo siempre a sus deseos los efectos saludables de sus humildes plegarias cuando no se oponen a la divina voluntad, y para más asegurarnos de tu protección, quisiste que del mismo modo estuviesen a tu lado los gloriosos siervos San Andrés y San Antonio, como escuderos y gentilhombres cerca de tu persona que tienen por oficio representar a los oídos de tu piedad, nuestras humildes peticiones. ¡Ea!, pues, Reina y Señora nuestra, no desampares el reino de la misericordia que se te ha recomendado; atiende a todas las necesidades que oprimen nuestras almas y nuestros cuerpos; conserva entre tus humildes siervos la verdadera religión para con Dios, la paz para con los prójimos, y una verdadera y exacta sujeción de nuestras pasiones. Alcánzanos, pues, las gracias que te pedimos por la mediación de tus gloriosos siervos San Andrés y San Antonio, si han de ser para mayor honra y gloria de Dios y bien de nuestras almas. Amén.
 
Las cinco Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA SÉPTIMO – 6 DE JULIO
Por la Señal...
Acto de contrición y las cinco Ave Marías.
  
Serenísima Reina del Cielo, Madre de pecadores, María Santísima del Rosario, que resignada del todo a la voluntad divina, después de estar satisfecha de tus reparos, explicaste el consentimiento a la embajada del Cielo, cuando dijiste: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. ¡Oh palabra la más digna y misericordiosa de cuantas se han pronunciado! ¿Sabes, Señora, a cuánto te has obligado en fuerza de esta palabra? Has hecho ya y firmado una palabra de obligación de defender a los pecadores ¡Oh, cuánto tienes que sufrir por estos hijos que adoptaste! Pecamos todos los días y ofendemos al Unigénito de tus entrañas; y así preciso será que todos los días, te presentes ante el tribunal divino para detener las saetas de su justicia, y pedir para nosotros no sólo el perdón de los pecados, sino también muchas mercedes y beneficios. No te canses, Madre amantísima, de cumplir con este oficio que te encargó el Salvador, en la cruz, diciéndote que mirases como madre a los pecadores en la persona de Juan.
  
Y, pues quisiste que en prenda de tu amor tuviésemos la gloria de tu bendita Imagen de Chiquinquirá, tenemos bien fundadas esperanzas de que has puesto en nosotros esos tus ojos misericordiosos, y que siempre que rendidos te rogamos, avivas nuestra esperanza señalándonos esa tu imagen y diciéndonos: “Ves aquí la escava del Señor, hágase en mí según tu palabra; venid a mí, todos los que estáis enfermos, oprimidos y atribulados, que yo os daré salud, vida y consuelo”. Con razón dijo un devoto tuyo, hablado de esta imagen, que apenas se halla en todo el orbe cristiano otra imagen tuya, en que te hayas mostrado tan milagrosa. Aquí, pues, derramamos nuestros humildes ruegos, y acordándonos que no sólo eres madre de los vivientes sino también en los que gimen sin consuelo en el Purgatorio, te rogamos que también a ellos extiendas el manto de tu piedad, solicitándoles el remedio de sus penas. Alcánzanos también el favor que deseamos conseguir en esta novena, por la intercesión de tus gloriosos siervos San Andrés y San Antonio, a mayor honra y gloria de Dios. Amén.
 
Las cinco Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO – 7 DE JULIO
Por la Señal...
Acto de contrición y las cinco Ave Marías.
   
Fragante Rosa del Cielo y Azucena de los valles, María Santísima del Rosario, que después que el Ángel te dio la noticia de la preñez de tu parienta Santa Isabel, caminaste a los montes de Judea, llevando en tu vientre al mismo Rey de la gloria, para visitar y servir a tu prima, en los tres meses que hiciste mansión en su casa hasta que nació el niño Juan.
  
Como contemplan almas piadosas, y contemplo yo, Reina mía, cómo ibas en aquel camino, cuán humilde, cuán devota, cuán modesta y toda compuesta, poniendo en admiración a los mismos Ángeles que no apartan los ojos de tus virtudes diciendo: “¿Quién es ésta que sube como la aurora, hermosa como la luna y escogida como el sol? ¡Eres toda hermosa y no hay mancha alguna en ti! ¡Qué hermosas son tus pisadas, Hija del Príncipe de la gloria!”.
  
Ibas entonces, Señora, como una nube ligera que va a coronar la cumbre de una elevada montaña, cargada del rocío del Cielo; ibas como una caritativa huésped, que conducía al hermoso Sol de justicia, Cristo, que había de santificar a su Precursor y librarle del contagio del pecado original. Mas no fue esa sola vez cuando diste a las criaturas ese regocijo, porque después de la memorable renovación de tu Imagen de Chiquinquirá, quisiste salir de tu retiro a visitar los lugares vecinos y librarlos del contagio de la peste, del hambre y de la esterilidad que entonces afligían la tierra: saliste, del mismo modo, como un viajero celestial, prodigando favores, acompañada de tus grandes personajes San Andrés y San Antonio; saliste como águila grande, a quien se dieron estas dos alas, para volar ligeramente al socorro de los afligidos. Así caminabas por el desierto, en hombros de sacerdotes, acompañada de innumerable pueblo. ¡Cuánto se alegraron los árboles y las plantas, al pasar por frente a ellos la Señora de todo el mundo! Los arroyos cristalinos detienen sus corrientes por mirarte; las aves, en sus tonos diferentes, te hacen saludos al pasar; los desiertos se visten de hermosura, y reverdecen los campos por donde pasas, y todos aquellos valles multiplican abundantemente sus trigos, porque viene a visitar sus tierras la Señora; pero en lo que más se manifestó tu amor, fue en desterrar la peste; pues todo fue uno, dejarte ver en los lugares, y levantarse sanos los que eran el retrato de la muerte.
 
Rogamos, Señora, te dignes desterrar de nosotros los aires malignos que nos apestan; danos abundantemente los frutos de la tierra y, si el estío quemare nuestros campos, envíanos aguas tempranas; si éstas ahogaren los granos, haz que se suspendan hasta su tiempo. Danos, finalmente, lo que solicitamos en esta novena, pues lo pedimos confiados en el valimiento que para ti tienen tus gloriosos siervos San Andrés y San Antonio, a mayor honra y gloria de Dios Nuestro Señor. Amén.
 
Las cinco Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO – 8 DE JULIO
Por la Señal...
Acto de contrición y las cinco Ave Marías.
  
Feliz Virgen María, Madre de Dios y Reina del Rosario, que con tu santísimo esposo José, te dirigiste a Belén, y no hallando posada, escogiste un establo, en donde moraste y diste a luz al Rey de la gloria, y cuando llegó el tiempo determinado, con grande regocijo tuyo, le conociste, le acariciaste y reclinaste en un pesebre, sobre pobres y humildes pajas, en medio de dos animales; y con profundísima humildad y reverencia le adoraste como Dios, y como a tu Hijo le diste a gustar leche de tus virginales pechos, y allí mismo le mostraste a los pastores y a los Reyes para que le adorasen.
  
Nosotros, Señora, te damos alegres plácemes y con regocijo del corazón nos alegramos de tu inefable felicidad, nos gozamos de que seas nuestra Reina y Madre de nuestro Dios. Eres aquella rosa, la más hermosa y fragante de cuantas produjo el Jardín del Cielo, de la cual nació aquella hermosa y única flor, Jesucristo, Salvador de nuestras almas. Nos admiramos, Señora, que los moradores de Belén no quisiesen tener consigo estas divinas prendas de amor; pero aquí tienes pronto nuestro corazón; ven a morar en la pobreza de él, y llénalo del suavísimo olor que se esparce en tu hermosura. No sucedió así cuando saliste de este lugar de Chiquinquirá y llegaste a las ciudades vecinas, porque era tan grande el deseo que tenían sus moradores de hospedarte y tenerte siempre en su compañía, que por esta razón hacían amorosas diligencias por tenerte como el Arca del Testamento, en casa más digna de tu habitación; pero amabas a Chiquinquirá, lugar de tu aparición, y querías estar en el centro de tu pueblo, para mirar igualmente a todos, como dulcísimo centro de nuestro corazón, a donde se han de encaminar nuestros suspiros; no desechaste el lugar que una vez tomaste, lugar feliz y dichoso, del cual podemos decir, imitando al profeta: “Tú, Chiquinquirá, tierra de Colombia, no eres la más pequeña de las principales, pues en ti se manifestó la Reina que nos gobierna”.
 
Volviste, en fin, de aquellos lugares, fuiste por entonces colocada en una casa pajiza, no como en Belén, en medio de dos animales, sino en medio de aquellas dos olivas fructíferas y candeleros resplandecientes que arden siempre en tu presencia, San Andrés y San Antonio. Aquí, en esa casa, es donde te han rendido sus votos y oraciones, no sólo los pastores y gente humilde, sino también los mayores personajes de toda la nación. A todos consuelas, por todos ruegas y a todos llamas al amor de Dios.
  
¡Oh piélago de amor divino!, ruega por todos nosotros, infunde en nuestros corazones una centella del fuego en que te abrasas. Eres protectora de la fe; convierte a los infieles y herejes al redil de la santa Iglesia, para que todos reconozcan al que engendraste, Jesucristo, Salvador de nuestras almas. Alcánzanos, finalmente, la gracia que en esta novena te hemos pedido, por la mediación de tus gloriosos siervos San Andrés y San Antonio, a mayor honra y gloria de Dios y salvación de nuestras almas. Amén.
 
Las cinco Ave Marías, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.

viernes, 29 de junio de 2018

LA VERDAD SOBRE EL VALLE DE LOS CAÍDOS

Ante la insistencia del régimen de Pedro Sánchez en querer exhumar los restos del Generalísimo Franco y de José Antonio del Valle de los Caídos (de hecho, es probable que lo haga en torno al 18 de Julio, a fin de dar un golpe simbólico) y querer convertirlo en un museo, y el indiferentismo de un clero conciliar ingrato y hortera (cuando no el colaboracionismo más infame con sus otrora -y futuros- verdugos), hay que insistir y persistir proclamando la verdad histórica, que permanecerá aún a pesar de los historiadores e histeriadores.
  

 
En Tiempos Modernos esta vez nos acompaña Alberto Bárcena, profesor de Historia del CEU para hablar con José Javier Esparza sobre la Verdad sobre el Valle de los Caídos. La basílica benedictina del Valle de los Caídos se construyó entre 1940 y 1958 en el sitio de Cuelgamuros, en la sierra madrileña de Guadarrama, como monumento de homenaje a los muertos en la guerra civil. En ella están enterrados 33.872 combatientes de ambos bandos. Fue diseñada por los arquitectos Pedro Muguraza y Diego Méndez con esculturas de Juan de Ávalos y Taborda, entre otros artistas.
 
Según la leyenda negra forjada con posterioridad, con fines propagandísticos, el Valle fue un mausoleo que el general Franco se hizo construir a mayor gloria de sí mismo, utilizando para ello mano de obra esclava de presos de la guerra civil. Todo eso es completamente falso. Franco no dispuso que se le enterrara allí: de hecho, iba a ser inhumado en el palacio de El Pardo, y fueron el gobierno de entonces y el rey Juan Carlos quienes ordenaron que se abriera una tumba para el generalísimo en el Valle. Y sobre todo, tampoco es verdad que en el Valle trabajara mano de obra esclava. Veinte mil presos esclavos, dice la propaganda, muchos de ellos muertos durante la obra. ¿Veinte mil? ¿Quiénes son? ¿Cuáles son sus nombres? Nadie puede decirlo. Sencillamente, porque no es verdad.
 
En las obras del Valle de los Caídos hubo presos republicanos, sí, pero voluntarios, acogidos a la redención de penas por trabajo, para rebajar condena, y cobrando el mismo salario que los trabajadores convencionales. Todos estos extremos han sido demostrados de manera irrefutable por el profesor Alberto Bárcena, con abundante documentación oficial. A los presos políticos se les dio la oportunidad de reducir o anular su pena trabajando allí e, incluso, cobrando un sueldo; como es lógico, los voluntarios fueron muchos. El sistema legal de redención de penas por el trabajo prestado incluía un sueldo igual al de los obreros libres, alojamiento en la obra –frecuentemente, con sus familias- y escolarización de los hijos de los operarios que trabajaban en el Valle, ya fueran libres o presos. Tampoco hubo nunca 20.000 presos: en diciembre de 1943 eran 679, en mayo de 1947 eran 1.029 y en noviembre de 1948 eran 1.278. Todos ellos salieron libres cuando terminó la construcción. Así que ni mausoleo de Franco, ni mano de obra esclava. Esa es la verdad sobre el Valle de los Caídos.

NOTICIAS DE LA FRATER Y DE LA RESISTENCIA

1º FELLAY: «NO VOY A POR LOS 36 AÑOS COMO SUPERIOR GENERAL, ¿CIERTO?». (Fuente: TRADITIO)
 
Bernie Fellay, el Superior-Dictador de la Neo-FSSPX, está finalmente dando el paso al costado luego de 24 años al mando de la Neo-FSSPX, ¿o no?
Él puede ser remplazado por su primer asistente Niklaus Pfluger, quien ha conspirado con Fellay para remover a sacerdotes anti-conciliares populares y nombrar como electores a quienes apoyen a Fellay y sus estratagemas pro-conciliares, o Fellay puede regresar en el último momento.
 
Bernie Fellay está -por fin- apartándose en la reunión del Capítulo General de la Neo-FSSPX, que tendrá lugar el 11 de Julio de 2018. Finalmente ha declarado que no quiere ir por un término de 36 años. Su dictadura de 24 años como Superior General es inaudito en cualquier Orden Católica verdadera. De hecho, él la usó para establecerse a sí mismo como un autócrata, del cual ninguna apelación es posible.
 
TRADITIO Network ha, desde el comienzo del régimen de Fellay, expuesto al mundo sus malignos motivos y esfuerzos de él para traicionar al Arzobispo Lefebvre, el fundador de la tradicional Fraternidad San Pío X original, estableciendo su propia Neo-FSSPX que rechaza los principios Católicos tradicionales del Arzobispo y trabaja para vender su Neo-FSSPX a la Neoiglesia del Nuevo Orden y sus infames Antipapas, JP2 “El Non sancto” Woytla, Benedicto “El Nazi” Ratzinger, y Francisco “El Marxista” Bergoglio. A fin de jugar el sicofante ante la herética Deuterovaticanidad, actualmente encabezada por el Antipapa marxista Francisco Bergoglio, Fellay importó ministros/presbíteros Novus Ordo en algunos sitios de la Neo-FSSPX, aceptó virtualmente todo el Conciliábulo Vaticano, y permitió a la Iglesia Conciliar controlar sus ordenaciones, confesiones, y matrimonios.
  
Fellay ha sido verdaderamente un traidor al gran Arzobispo, que llamó a la Neoiglesia con el nada inequívoco término de “Roma Modernista”, vinculándola con la herejía modernista que fue tan vigorosamente derribada por el Papa San Pío X (1903-1914), que fue elegido como el Santo Patrono de su sociedad Católica tradicional original. La herejía del modernismo regresó vengativa en el Anticoncilio Vaticano II (1962-1965) para predicar abiertamente que “todas las religiones son igualmente verdaderas” y que “todos adoramos al mismo dios”.
  
Con todo, el distanciamiento de Fellay -si en el último minuto no decide regresar- no significa que él no estará tirando sus pérfidos hilos detrás del trono. El principal candidato para remplazarlo es su propio secuaz, el Primer Asistente Niklaus Pfluger, quien ha conspirado con Fellay para remover a populares sacerdotes anti-conciliares y nombrar como electores a quienes apoyen a Fellay y sus estratagemas pro-conciliares.
  
Verdaderos Católicos, así como un nuevo Antipapa no rescatará a la Iglesia novusordiana, un nuevo Superior-Dictador no salvará a la Neo-FSSPX. La Neo-FSSPX de hoy no es más la Fraternidad San Pío X fundada por el Arzobispo Marcel Lefebvre, como la Iglesia Conciliar, fundada en 1964, es la Iglesia Católica. Catholic Church. La FSSPX ha estado muerta durante 24 años, y ningún cambio de puestos en la cima va a arreglarlo.
 
2º EL CÓNCLAVE DE LA FRATER: LOS SUPERIORABLES (Fuente: RADTRAD THOMIST)
Según informaron fuentes cercanas al Dr. Peter Chojnowski, a dos semanas de la reunión del Capítulo General de la FSSPX donde se elegirá al Superior General (será el próximo 11 de Julio), se perfilan los siguientes candidatos (las apuestas están indicadas entre paréntesis):
  
P. Davide Pagliarani: Ha sido el candidato a la cabeza por al menos 6 meses. Es apoyado por los sacerdotes más “conservadores” de la FSSPX. Fue Superior del Distrito de Italia y es ahora Superior del seminario Nuestra Señora Corredentora en La Reja, Argentina. (3:1)
  
P. Jürgen Wegner: Ex-superior del Distrito de Canadá y Superior incumbente del Distrito de Estados Unidos. Anteriormente su nombre no estuvo mencionado para este puesto, acaba de emerger fuertemente ahora. Diríase que es el caballo oscuro que se mueve rápidamente al frente. (5:1)
  
P. Yves le Roux: Sacerdote que remplazó en el 2003 al obispo Williamson en el seminario estadounidense de Santo Tomás de Aquino. Ha modelado la vida entera del seminario por los últimos 15 años. Es considerado un posible candidato de compromiso y un “centrista”. (10:1)
  
P. Niklaus Pfluger: Primer asistente y el encargado de las transferencias desde hace varios años. Ha sido llamado “el poder detrás del trono”. Recientemente, ha dicho públicamente que el próximo mes de Julio él “no estaría en un puesto de liderazgo en la FSSPX”. Tomad esa declaración como queráis. (20:1)
  
Mons. Bernard Fellay: Superior General por una generación entera. Ha declarado que no quiere ser considerado nuevamente para el puesto de Superior General. Su re-reelección no es probable, pero quién sabe. (100:1)
  
3º LOS OBISPOS DE LA “RESISTENCIA” WILLIAMSONISTA NO GUSTAN DE LOS “Non una cum”, SEAN SEDEVACANTISTAS O SEDEPRIVACIONISTAS. (Fuentes: CATHINFO y NOVUS ORDO WIRE)
El pasado 29 de Abril, el Padre Ronald Ringrose (ordenado sub conditióne por Mons. Lefebvre en 1982), capellán de San Atanasio en Viena, Virginia (donde fue consagrado obispo el Padre Gerardo Zendejas el año pasado), quien desde 2015 se declaró en contra de la posición “Reconocer y Resistir” (R&R), DECIDIÓ ACTUAR EN CONSECUENCIA repudiándola del todo: Eliminó la mención de Francisco Bergoglio en la Misa y demás oraciones litúrgicas -hasta hizo desechar los misalitos donde aparecía su nombre-, y mandó a sus feligreses no incluirlo en sus oraciones devocionales. Sin embargo, se decidió alinear con el Sedeprivacionismo (por otro nombre Papado Materiáliter o Tesis de Casiciacum), tesis propuesta por Mons. Guérard des Lauriers OP (y sostenida actualmente, entre otros, por Mons. Donald J. Sanborn en Estados Unidos, y en Italia por el padre Francesco Ricossa y el Instituto Mater Boni Consílii) que asegura que los reclamantes conciliares al Papado, aunque materialmente ocupen el Solio Petrino, no son Papas realmente, a menos que abjuren de sus herejías.
  
Ringrose se suma así a los sacerdotes Pierre Roy, Nicolas Pinaud, Oliver Rioult y François Chazal (quien recientemente condenó la R&R y declaró que los Papas conciliares no poseen la Autoridad doctrinal infalible e indefectible del Vicario de Cristo), que rechazan la R&R y celebran la Misa no una cum. En todo caso, la “Resistencia” de Williamson, liderada en Estados Unidos por Mons. Gerardo Zendejas, decidió prescindir de él y de otros sacerdotes de dicha línea, negándose incluso a conferirle a sus fieles la Confirmación, como sucedió con la capilla del Padre Roy.
  
Fuentes en Francia informan incluso que Mons. Williamson y Mons. Faure (fundador de la Unión Sacerdotal Marcel Lefebvre) cancelaron a último minuto la peregrinación de la “Resistencia” al santuario de Nuestra Señora de Puy-en-Velay el pasado 4 de Mayo, sólo porque el Padre Pinaud y el Padre Rioult irían también a dicho peregrinaje.
  
COMENTARIO DEL COMPILADOR: Como colofón, hemos de reseñar y reiterar que frente a los Antipapas y al Vaticano II, sólo hay dos opciones: reconocerles simplíciter y obedecer sus mandatos demoledores (Sedeplenismo), o rechazarlos simplíciter y combatirlos sin tregua y en todos los frentes (Sedevacantismo). Reconocerles secúndum quid en unas cosas y en otras no (Sedeprivacionismo), aparte de ser un absurdo lógico, es incurrir en cisma al rechazar Pastor Ætérnus, que define que la autoridad papal es una e indivisible, tanto en lo referente a fe y costumbres como en cuanto a la disciplina; y ser tibios frente a la Apostasía, con las consecuencias conocidas.

EL ABORTO, CAUSA DE MALDICIÓN PARA QUIENES LO APOYAN

«El derecho a nacer y a la vida es sagrado e inviolable, y por eso no sólo hay culpa, sino maldición y condena inexorable para los que a él se oponen; ninguna finalidad médica, eugenética, social, moral o económica puede servir de justificación para tal supresión». (Fray Leopoldo de Castelnuovo OFM Cap.)

30 AÑOS DE LAS CONSAGRACIONES DE ÉCÔNE: UNA REFLEXIÓN

Traducción del artículo publicado en NOVUS ORDO WIRE.
  
30 AÑOS DESDE LAS CONSAGRACIONES EPISCOPALES DE LA FSSPX POR EL ARZOBISPO LEFEBVRE
30 de Junio de 1988-2018
   
 
En 1988, el 30 de Junio era Jueves. Litúrgicamente, era la Conmemoración de San Pablo Apóstol. Ese día, todos los ojos del mundo estaban sobre una pequeña población en el suroeste de Suiza llamada Ecône. En una conferencia de prensa el 15 de Junio, el arzobispo francés Marcel Lefebvre (1905-1991) había anunciado que el 30 de ese mes iba a consagrar cuatro obispos en Ecône, incluso contra la expresa prohibición del hombre que reconocía ser el Vicario de Jesucristo, el obispo apóstata polaco Karol Wojtyla, conocido de otra forma por su nombre de escena, “Papa Juan Pablo II”.
  
Habiendo fracasado todas las negociaciones entre la Secta Novus Ordo y la Sociedad San Pío X (FSSPX) para la consagración de un obispo aprobado por Roma, el arzobispo Lefebvre procedió a consagrar al episcopado a cuatro hombres de su propia elección: el inglés P. Richard Williamson, es español P. Alfonso de Galarreta, el francés P. Bernard Tissier de Mallerais, y el suizo P. Bernard Fellay. Él obró así en orden de asegurar la supervivencia de su sociedad sacerdotal (fundada en 1970 con la aprobación del obispo Novus Ordo local) y la válida transmisión de la plenitud del sacramento de las Órdenes Sagradas. Esto se había convertido en necesario toda vez que el rito Novus Ordo impuesto por el “Papa” Pablo VI en 1968 era claramente inválido. Aunque la Iglesia prescribe dos obispos co-consagrantes para una consagración episcopal, solamente un hombre en todo el mundo estuvo dispuesto a unirse a Lefebvre en esta ceremonia de ordenación: Mons. Antônio de Castro-Mayer (1904-1991), el ordinario retirado de Campos, Brasil.
  
El 17 de Junio de 1988, el “Cardenal” Bernardino Gantin (1922-2008), entonces Prefecto de la Congregación Vaticana para los Obispos, le envió la siguiente advertencia canónica formal al arz. Lefebvre, anunciándole que la excomunión automática sería la consecuencia si de hecho consagraba a los cuatro obispos como era planeado:
ADVERTENCIA CANÓNICA
 
Congregación para los Obispos a Su Excelencia el Arzobispo Marcel Lefebvre, Arzobispo-Obispo Emérito de Tulle
     
Puesto que el 15 de Junio de 1988 Vd. declaró que intentaría ordenar cuatro sacerdotes al episcopado sin haber obtenido el mandato del Sumo Pontífice como lo requiere el Canon 1013 del Código de Derecho Canónico de 1983, yo mismo le envío a Vd. esta advertencia canónica pública, confirmando que si llevare a cabo su intención como está declarada arriba, Vd. mismo y también los obispos ordenados por Vd. incurrirán ipso facto en excomunión latæ senténtiæ reservada a la Sede Apostólica, en conformidad con el Canon 1382. Por tanto le intimo y suplico en nombre de Jesucristo que pondere cuidadosamente lo que Vd. está a punto de hacer contra las leyes de la sagrada disciplina, y las muy graves consecuencias resultantes de ésta para la comunión de la Iglesia Católica, de la cual Vd. es un obispo.
  
Dado en Roma, en la Oficina de la Congregación para los Obispos, 17 de Junio de, 1988.
  
Por mandato del Sumo Pontífice,
  
Bernardino Card. Gantin
Prefecto de la Congregación para los Obispos
(Fuente: “Advertencia Canónica”, en El Arzobispo Lefebvre y el Vaticano, pág. 112; cursivas propias del original).
 
De más está decir, esta advertencia no tuvo el efecto deseado, y el arz. Lefebvre llevó a cabo las consagraciones el 30 de Junio. Un vídeoclip resumiendo los detalles de la ceremonia puede ser visto aquí:
  
     
El día posterior a las consagraciones, 1 de Julio, el Vaticano envió la amenazada carta de excomunión:
DECRETO
  
Monseñor Marcel Lefebvre, Arzobispo-Obispo emérito de Tulle, no obstante la advertencia canónica formal del 17 de Junio pasado y los repetidos apelos a desistir de su intención, ha realizado un acto cismático por la consagración episcopal de cuatro sacerdotes, sin mandato pontificio y contrario a la voluntad del Sumo Pontífice, y por tanto ha incurrido en la pena prevista por el Canon 1364 §1, y el Canon 1382 del Código de Derecho Canónico.
  
Habiendo tomado cuenta de todos los efectos jurídicos, yo declaro que el arriba mencionado Arzobispo Marcel Lefebvre, y Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson, y Alfonso de Galarreta han incurrido ipso facto en excomunión latæ senténtiæ reservada a la Sede Apostólica.
  
Además, declaro que el Arzobispo [sic] Antônio de Castro-Mayer, Obispo emérito de Campos, puesto que tomó parte directamente en la celebración litúrgica como co-consagrante y adhirió públicamente al acto cismático, ha incurrido en la excomunión latæ senténtiæ prevista por el Canon 1364 §1.
  
Los sacerdotes y fieles están advertidos de no apoyar el cisma del Arzobispo Lefebvre, de otra manera incurrirán ipso facto en la muy grave pena de excomunión.
  
De la Oficina de la Congregación para los Obispos, 1 de Julio de 1988.
  
Bernardino Card. Gantin
Prefecto de la Congregación para los Obispos.
(Fuente: “Decreto”, en El Arzobispo Lefebvre y el Vaticano, pág. 126; cursivas propias del original).
  
Al día siguiente, 2 de Julio, Juan Pablo II publicó un autodenominado documento motu próprio (“de su propia iniciativa”), la Carta “Apostólica” Ecclésia Dei Adflícta, en la cual declaró que por haberse llevado a cabo estas consagraciones episcopales contra su expresa prohibición, los obispos consagrados se habían convertido en culpables de un “acto cismático”.
  
Por otra parte, él anunció la creación de una comisión especial (Comisión Pontificia “Ecclésia Dei”) para complacer a los que estuvieran afectos a la liturgia pre-Vaticano II pero no querían seguir a los lefebvristas en su cisma. Pocos días después, una nueva orden de sacerdotes fue fundada para este fin, llamada la Fraternidad de San Pedro (FSSP). La FSSP iba a ser justo como la FSSPX en términos litúrgicos, pero estaría en “plena comunión” con la Secta del Vaticano II, aceptando el Concilio y los Nuevos Sacramentos como válidos y lícitos, y siendo obedientes al “Papa”. Varios sacerdotes y laicos dejaron la FSSPX y en su lugar se unieron a la FSSP.
    
El 6 de Julio, el liderato de la FSSPX —el Superior General en ese tiempo era el P. Franz Schmidberger— envió lo que pudo llamarse su “respuesta oficial” al decreto de excomunión. Era una carta abierta al “Cardenal” Gantin, en la cual los lefebvristas esencialmente declararon su gozo y gratitud al ser considerados excomulgados por una falsa iglesia. Puesto que no es bien conocida y su contenido es en cambio explosivo, la reproducimos aquí in tutto:
CARTA ABIERTA AL CARDENAL GANTIN, PREFECTO DE LA CONGREGACIÓN PARA LOS OBISPOS
 
Ecône, 6 de Julio de 1988.
  
Eminencia,
  
Reunidos en torno a nuestro Superior General, los Superiores de los Distritos, Seminarios y casas autónomas de la Sociedad Sacerdotal San Pío X tenemos a bien expresarle respetuosamente a Vd. las siguientes reflexiones.
  
Usted pensó bien, por su carta del 1 de Julio, al informar a sus Excelencias el Arzobispo Marcel Lefebvre, el Obispo Antônio de Castro-Mayer, y los cuatro Obispos que ellos consagraron el 30 de Junio, en Ecône, de la excomunión latæ senténtiæ. Dejamos a Vd. juzgar por sí mismo el valor de tal declaración, viniendo de una autoridad que, en su ejercicio, rompe con todos sus predecesores hasta el Papa Pío XII, en el culto, enseñanza y gobierno de la Iglesia.
  
En cuanto a nosotros, estamos en plena comunión con todos los Papas y Obispos antes del Concilio Vaticano II, celebrando precisamente la Misa que ellos codificaron y celebraron, enseñando el Catecismo que ellos compusieron, de pie contra los errores que ellos muchas veces condenaron en sus encíclicas y cartas pastorales. Dejamos a Vd. juzgar en qué lado de la ruptura será encontrado. Nosotros estamos extremadamente entristecidos por la ceguera de espíritu y la dureza de corazón de las autoridades romanas.
  
Por otra parte, nunca deseamos pertenecer a este sistema que se llama a sí mismo la Iglesia Conciliar, y se define a sí misma con el Novus Ordo Missæ, un ecumenismo que lleva al indiferentismo y la laicización de toda la sociedad. Sí, nosotros no tenemos parte, nullam partem habémus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Su Eminencia o de otra Congregación romana sólo sería la prueba irrefutable de esto. Nada mejor pedimos que ser declarados fuera de la comunión con este espíritu adulterino que ha estado soplando en la Iglesia por los últimos 25 años; nada mejor pedimos que ser declarados fuera de esta impía comunión de los impíos. Nosotros creemos en el Único Dios, Nuestro Señor Jesucristo, con el Padre y el Espíritu Santo, y siempre permaneceremos fieles a Su única esposa, la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana.
   
Ser públicamente asociados con esta sanción que es infligida sobre los seis Obispos Católicos, Defensores de la Fe en su integridad y entereza, sería para nosotros un sello de honor y una señal de ortodoxia ante los fieles. Ellos de hecho tienen un estricto derecho a conocer que los sacerdotes que les sirven no están en comunión con una iglesia impostora, promotora de la evolución, el pentecostalismo y el sincretismo. En unión con estos fieles, hacemos nuestras las palabras del Profeta: “Præparáte corda vestra Dómino et servíte Illi soli: et liberábit vos de mánibus inimicórum vestrórum. Convertímini ad Eum in toto corde vestro, et auférte deos aliénos de médio vestri - Abrid vuestros corazones al Señor y servidle a Él solo: y Él os librará de las manos de vuestros enemigos. Convertíos a Él de todo corazón, y apartad de entre vosotros los dioses extranjeros” (I Reyes 7, 3).
  
Confiando en la protección de Aquella que ha aplastado a todas las herejías en el mundo, le aseguramos a Su Eminencia nuestra dedicación a Aquél que es el único Camino de Salvación.
  
P. Franz Schmidberger, Superior General
P. Paul Aulagnier, Superior del Distrito de Francia
P. Franz-Josef Maessen, Superior del Distrito de Alemania
P. Edward Black, Superior del Distrito de Gran Bretaña
P. Anthony Esposito, Superior del Distrito de Italia
P. François Laisney, Superior del Distrito de Estados Unidos
P. Jacques Emily, Superior del Distrito de Canadá
P. Jean Michel Faure, Superior del Distrito de México
P. Gerard Hogan, Superior del Distrito de Australasia
P. Alain Lorans, Superior del Seminario de Ecône
P. Jean Paul André, Superior del Seminario de Francia
P. Paul Natterer, Superior del Seminario de Alemania
P. Andrés Morello, Superior del Seminario de Argentina
P. William Welsh, Superior del Seminario de Australia
P. Michel Simoulin, Rector de la Universidad San Pío X
P. Patrice Laroche, Vicerrector del Seminario de Ecône
P. Philippe François, Superior de Bélgica
P. Roland de Mérode, Superior de Holanda
P. Georg Pflüger, Superior de Austria
P. Guillaume Devillers, Superior de España
P. Philippe Pazat, Superior de Portugal
P. Daniel Couture, Superior de Irlanda
P. Patrick Groche, Superior de Gabón
P. Frank Peek, Superior de África del Sur
(Fuente: “Carta Abierta al Cardenal Gantin”, en El Arzobispo Lefebvre y el Vaticano, págs. 136-138; cursivas propias del original; subrayas agregadas).
 
El Vaticano nunca respondió a esta misiva; al menos la FSSPX dice que nunca recibieron una réplica, y no hay razón para dudarlo.
  
Esta carta del 6 de Julio al “Cardenal” Gantin revela la extrema irrazonabilidad de reconocer como legítimos Católicos a autoridades manifiestamente acatólicas que imponen doctrina, culto y disciplina no católicas. Es una imposible cuadratura del círculo y en sí misma herética o al menos próxima a herejía, puesto que implica que la Iglesia Católica puede defeccionar de la Fe verdadera, la verdadera adoración, y la salutífera disciplina universal. Si eso fuera posible, la Iglesia no estaría protegida por el Espíritu Santo, ella no sería el Arca de Salvación, y las puertas del Infierno habrían prevalecido.
  
Advertid que la carta claramente declara o implica que las autoridades Novus Ordo son parte de una falsa iglesia (“iglesia impostora”), una iglesia que está en contraste con la verdadera Iglesia (“la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana”), a la que los signatarios insisten que están siendo fieles. Tan lejos, tan bueno —aunque lo que arroja un desafío a todo esto es el hecho de que la FSSPX insiste que esos mismos modernistas son sin embargo autoridades legítimas de la verdadera Iglesia; autoridades, sin embargo, que deben ser desobedecidas y resistidas, de otro modo correríamos el riesgo de ser envenenados por su herética religión. ¡Esto es un absurdo en zancos!
  
Esto es porque la FSSPX nunca ha resuelto esta contradicción en su teología —¡cómo pudieron!— de que las comunidades lefebvristas siempre tienen en sí mismas el potencial para reconciliarse con Roma o apartarse completamente a lo suyo. Vemos lo anterior en la FSSP, en defecciones individuales a la Secta Novus Ordo, y en el movimiento interno de la FSSPX (encabezado por el obispo Fellay) buscando la aceptación oficial de Roma incluso como un “modernista genuino” (palabras de Fellay) es reconocido como Papa. Vemos la última en los autodenominados “sacerdotes de la resistencia” que dejaron la FSSPX o fueron expulsados (ellos se llaman a sí mismos “FSSPX de la Estricta Observancia” o “FSSPX-Marian Corps” [La “Resistencia” incluye la “Unión Sacerdotal Marcel Lefebvre” en Francia y la “Sociedad Sacerdotal de los Apóstoles de Jesús y María” en América del Sur, N. del T.]), entre los cuales se encuentran el obispo Richard Williamson, P. François Chazal, P. David Hewko, P. Joseph Pfeiffer, y otros.
  
Lo único en lo que aparentemente coinciden totalmente es: el Sedevacantismo —la única posición doctrinalmente sólida y razonable que puede justificar el rechazo a la sumisión a los modernistas en Roma— no es el camino a seguir. Qué interesante.
  
Aquí hay una selección de nuestros muchos artículos en este blog contra la FSSPX, refutando su teología falsa y anticatólica:
 
En el 2009, P. Joseph Ratzinger —entonces reclamante del título “Papa Benedicto XVI”— ordenó la remisión de la excomunión de los cuatro obispos aún vivos: Fellay, Williamson, de Galarreta, y Tissier de Mallerais. Así como el decreto de excomunión de 1988 había sido firmado por el Prefecto de la Congregación para los Obispos (entonces el “Cardenal” Gantin), así también el decteto de 2009  fue firmado por la misma autoridad novusordiana (entonces el “Cardenal” Giovanni Battista Re).
   
Esta remisión vino sin condiciones previas, y Benedicto XVI publicó una carta a los obispos Novus Ordo en todo el mundo explicando su desición. Sin embargo, el decreto remisorio de la excomunión decía: “Es de desear que tras este paso se realice solícitamente la plena comunión de toda la Fraternidad San Pío X con la Iglesia, testimoniando así auténtica fidelidad y un verdadero reconocimiento del Magisterio y de la autoridad del Papa, con la prueba de la unidad visible”. Luego del fracaso de las continuas negociaciones para lograr esta esperada “plena comunión” entre la FSSPX y la Roma Modernista, sin embargo, la Congregación para la Doctrina de la Fe preparó un nuevo decreto de excomunión en 2013, pero Francisco el Misericordioso se negó a firmarlo.
  
Desde entonces, Francisco ha estado gradualmente haciendo concesiones a la FSSPX: En 2015, él designó al obispo Fellay para juzgar casos de sacerdotes de la FSSPX en la primera instancia, y concedió a todos los sacerdotes y obispos de la FSSPX las facultades para absolver “válida y lícitamente” los pecados en confesión durante el “Año de la Misericordia”. No sorprendentemente, cuando el Año de la Misericordia se acabó, esta concesión fue extendida indefinidamente. Entonces el Vaticano comenzó a lanzar la idea de que la FSSPX no aceptaría totalmente el Vaticano II en orden a ser regularizada, y tuvo lugar el ofrecimiento de una prelatura personal. En un punto el obispo Fellay proclamó que Francisco consideraba que la FSSPX es Católica, agregando —aparentemente totalmente inconciente de la fatal ironía— que “la doctrina no es lo importante para él”. Parecía que una reconciliación entre las dos partes era inminente.
  
Cuando en el 2017 el Vaticano presentó un documento astuto permitiendo a los obispos del Novus Ordo permitir las bodas de la FSSPX en sus diócesis, esto fue demasiado para siete decanos de la FSSPX en Francia, y ellos comenzaron a rebelarse. El obispo Fellay actuó decisivamente, rápidamente removiendo a todos los siete decanos de sus puestos (años atrás, varios laicos franceses de la FSSPX habían demandado la renuncia del obispo Fellay de su puesto como Superior General). El mismo año, el obispo Fellay anunció que le había sido concedido permiso por Roma para ordenar sacerdotes libremente. Aunque no todos en la FSSPX eran tan entusiastas como sus líderes sobre un acuerdo con la Roma Modernista, todo parecía ser fácil para los lefebvristas.
  
Pero entonces, todo cambió. Intempestivamente, el “Cardenal” Gerhard Ludwig Müller puso un obstáculo en las negociaciones, requiriendo súbitamente a la FSSPX aceptar cada jota y título del Vaticano II y del Magisterio postconciliar, como también la legitimidad de los sacramentos del Novus Ordo, como precondición para cualquier tipo de reconciliación. Esto efectivamente acabó con todo. “Esto es como el juego de la oca”, lamentó el obispo Fellay, refiriéndose al popular juego familiar en el cual la persona puede ser requerida a comenzar de nuevo justo antes de llegar a la línea de meta.
  
Este es, más o menos, el punto en el que la FSSPX está con Roma. Ellos aún están haciendo lo suyo, y les ha sido dada toda clase de concesiones, pero en términos de un acuerdo están de nuevo en el punto inicial. Dependiendo de a quién le preguntes en la Secta Novus Ordo, las opiniones sobre el estado preciso de la FSSPX varían entre “en cisma” y “ellos pueden ser aceptados como son”.
  
Mons. Antônio de Castro-Mayer (1904-1991)
 
En cuanto al Obispo de Castro-Mayer, después de las consagraciones de 1988 él continuó liderando su movimiento de resistencia en Campos, la Fraternidad Sacerdotal San Juan María Vianney, en oposición al ordinario local que lo remplazó en 1981. Como el arzobispo Lefebvre, de Castro-Mayer murió en 1991, después del cual tres de los cuatro nuevos obispos de la FSSPX consagraron al P. Licínio Rangel (1936-2002) para sucederlo. El Vaticano eventualmente persuadió al obispo Rangel para firmar un acuerdo para entrar en la “plena comunión” con Juan Pablo II, transformando su Sociedad de San Juan Vianney en la “Administración Apostólica Personal” de San Juan Vianney. Esto fue en Enero de 2002. En ese tiempo, la FSSPX bajo el obispo Fellay le advirtió a la resistencia de Campos no hacer un acuerdo con el Vaticano (ver aquí y acá), prediciéndole que los modernistas romanos simplemente estaban neutralizando su resistencia al Vaticano II y la Nueva Misa, cosa que exectivamente sucedió.
  
Aunque el Vaticano permitió la (¡válida!) consagración de un nuevo obispo en el 2002 (Mons. Fernando Rifán) como parte del acuerdo, uno puede decir verdaderamente que, a todos intentos y propósitos, la Resistencia de Campos no lo es más. Aunque la “Administración Apostólica Personal” todavía existe, ellos son en efecto simplemente otra organización indultada cuya “resistencia” al Vaticano II y los Nuevos Sacramentos, si existe, es a lo sumo mínima. Hoy Campos es completamente irrelevante. Ellos aún tienen las bellas externalidades tradicionales e incluso un clero válido, pero en su interior son simplemente una parte de la Secta del Vaticano II. En 2013, el obispo Rifán fue captado felizmente concelebrando el servicio de adoración Novus Ordo con el “Papa” Francisco en la Casa Santa Marta. Mons. de Castro-Mayer debe estar revolviéndose en su tumba.
  
Claramente, la resistencia de Campos es historia. El acuerdo del Vaticano se volvió el beso de la muerte para ellos. Por eso es más sorprendente que el mismo obispo Fellay que una vez le advirtió al obispo Rangel no firmar el acuerdo que Juan Pablo II le ofreciera, hoy está deseoso por un autodenominado acuerdo por la “prelatura personal” bajo Francisco, algo que él confirmó una vez más en una nueva entrevista publicada en la edición del 28 de Junio del diario alemán Die Tagespost (ver Regina Einig, “Wir sind ein Störfaktor in der Kirche” -Somos un factor de perturbación en la Iglesia-, Die Tagespost LXXI: 26, pág. 3).
  
La consagración episcopal de los Obispos Tissier de Mallerais, Williamson, de Galaretta, y Fellay
  
En relación al 30º aniversario de las consagraciones de Lefebvre este año, anticipamos que el liderazgo de la FSSPX mantendrá la conmemoración en un perfil bajo. En años recientes ellos habían estado subrepticiamente siendo conciliadores con el Vaticano modernista —¡bajo Francisco, de toda la gente!–, y el obispo Fellay había incluso afirmado sin reparo que la FSSPX nunca quiso ser cismática o separada de Roma. Aunque la carta del 6 de Julio al “Cardenal” Gantin reproducida arriba cuenta una historia diferente.
   
Pero aún hoy, el obispo Fellay repite el mismo reclamo: “Insisto: nunca nos separamos de la Iglesia”, dice en la entrevista en el Tagespost (pág. 2; traducción nuestra). Quizá de acuerdo a su propia definición peculiar de “Iglesia” él nunca se ha separado, pero eso no es algo que pueda experimentar. Los Ortodoxos Orientales han afirmado de antiguo la misma cosa, y a ellos el Papa Pío IX les tuvo un mensaje claro: “…cualquiera que sea señalado de cismático por el Pontífice Romano, hasta que no admita expresamente y respete su potestad, debe cesar de usurpar en cualquier modo el nombre de Católico” (Encíclica Quártus Supra, n. 9).
  
Para los que puedan objetar que los lefebvristas reconocen la primacía del Papa, les respondemos con el Papa Pío IX una vez más:
¿De qué sirve, de hecho, proclamar el dogma Católico del primado del Bienaventurado Pedro y de sus sucesores, y haber difundido tantas declaraciones de fe Católica y de obediencia ante la Sede Apostólica, cuando las acciones en sí desmienten abiertamente las palabras? ¿Tal vez que no se convierta incluso menos excusable la obstinación, cuando más se reconoce el imperioso deber de la obediencia? ¿Tal vez que la autoridad de la Sede Apostólica no se extiende más de lo que ha sido por Nos dispuesto, o basta tener comunión de fe con ella, sin obligación de obediencia, para que se pueda considerar como salva la Fe Católica
  
…Se trata de hecho, Venerables Hermanos y dilectos Hijos, de la obediencia que se debe prestar o negar a la Sede Apostólica; se trata de reconocer la suprema potestad, también en vuestras Iglesias, cuanto menos por lo que concierne a la fe, la verdad y la disciplina; quien la haya negado es un hereje. Quien en cambio la tenga reconocida, pero orgullosamente se rehúse a obedecerla, es digno del anatema. (Papa Pío IX, Encíclica Quæ in Patriarchátu [1 de Septiembre de 1876], nros. 23-24; en Acta Sanctæ Sedis X [1877], págs. 3-37; Vestión inglesa tomada de Papal Teachings: The Church, nros. 433-434.)
  
Qué irónico: Resulta que los supuestos defensores de la Tradición abrazan ellos mismos una posición que es contraria a la enseñanza recibida de la Iglesia.
  
Por cierto: la segunda dodécada del obispo Fellay como Superior General está a su final. El Capítulo General de la FSSPX se reunirá entre el 11 y 21 de Julio de este año, al final del cual el nuevo Superior General será elegido. Si los rumores pueden ser creídos, entonces los candidatos con las mejores chances son el P. Davide Pagliarani, P. Jürgen Wegner, P. Yves Le Roux, y el P. Niklaus Pflüger. Este será un evento decisivo para la FSSPX y determinará claramente a donde irá la sociedad lefebvrista en los próximos doce años, cuando, podemos seguramente imagniarlo, se considere nuevamente conferir al menos una consagración episcopal.
  
En todo caso, una cosa parece cierta: No importa lo que la FSSPX pueda decidir hacer respecto al Vaticano modernista, una posición ortodoxa Católica no será asumida por ellos.

jueves, 28 de junio de 2018

LEÓN DUPONT FRENTE A LA BLASFEMIA

 
Cada vez que oía una palabra que atacaba directamente a la Divina Majestad, León Dupont, «el Hombre Santo de Tours», promotor de la Adoración de la Adoración Eucarística nocturna y de la devoción a la Santa Faz, era movido de una virtuosa indignación. A él no le frenaban ni las consideraciones personales ni el respeto humano. El celo por la ultrajada gloria de Dios lo urgía a actos que ningún otro se habría permitido a sí mismo, pero a los cuales la eficacia de sus oraciones, y la bendición del cielo, siempre vinculaban una gracia especial de reparación, y no infrecuentemente, una sonora conversión. Una vez, mientras viajaba, tomó su asiento al lado del conductor, que profirió una expresión blasfema. El señor Dupont instantáneamente le ofreció una fuerte bofetada. Sorprendido e indignado, el conductor del carruaje detuvo sus caballos y demandó una explicación del insulto que le ofrecieron. El señor Dupont replicó: «Hombre infeliz, eres tú quien me ha insultado. ¡Tú has ultrajado a mi Padre! ¿Quién te da el derecho de insultar a mi Padre en esta forma?». «Tu Padre...», dijo el blasfemo, sobresaltado por la afirmación tanto como por la bofetada. «Sí, Dios es mi Padre y tu Padre; ¿por qué Lo ultrajas?», contestó el señor Dupont. Y entonces con la elocuencia de su corazón y la vivacidad de su fe, él se dedicó a hacerle comprender cuán indigno era de un Cristiano el blasfemar contra el tres veces santo Dios. El pobre hombre, confundido y avergonzado, alegó como excusa su deplorable hábito y prometió enmienda. Para cuando terminaron el viaje, ellos se hicieron buenos amigos. El señor Dupont, al partir, le presentó una moneda de cinco francos, y le invitó a visitarle en Tours. Él tuvo la gratificación de saber posteriormente del conductor mismo que había corregido su mal hábito y estaba llevando una vida Cristiana.
 
En otra ocasión, cuando iba en una diligencia desde Saint-Malo a Rennes, el postillón escasamente hablaba sin proferir juramentos. No obstante la presencia de dos o tres agentes viajeros, a cada juramento, el señor Dupont repetía en alta voz un Gloria Patri en reparación. Al final, incapaz de aguantarlo más, tomó al postillón por el brazo y le dijo: «Amigo, cesa, te pido, de blasfemar del santo Nombre de Dios. Cada vez que desees jurar, dame una bofetada en su lugar; eso me favorecería mucho mejor». Podemos juzgar la impresión que tuvo sobre sus oyentes por las palabras de un hombre cuyo único pensamiento era la gloria de Dios. Un buen religioso, que estuvo una vez en el asiento del vehículo con él, relata que le pagó al conductor mucho dinero para refrenar la blasfemia. Como esta práctica era habitual con él, sabremos solamente en el día del Juicio, cuantas blasfemias evitó.
 
Cuando pasaba por las calles de una ciudad, nunca dejaba de reprobar a los blasfemos, aunque a menudo él era remunerado con insulto y desprecio. Una vez, sin embargo, se encontró con un hombre desgraciado que estaba profiriendo terribles imprecaciones. El señor Dupont se detuvo y le suplicó encarecidamente que o guardase silencio o le diese un empujón. «¿Por qué debería golpearte?», preguntó el hombre en su asombro. «Porque sería menos doloroso para mí recibir un golpe tuyo, que oirte ultrajar el santo Nombre de Dios». Impresionado por sus palabras, el blasfemo pidió que le perdonara y prometió enmendarse.
 
Su celo en este punto le sugería precauciones minuciosas que difícilmente se le ocurrirían a otra persona. Uno de sus amigos escribe: «Estaba caminando en una ocasión con el señor Dupont. Él vio una piedrecilla que estaba sobre el pavimento; la tomó y la puso contra un muro, señalando que dijo: “Cada vez que encontremos una piedra en una calle o camino, deberíamos siempre removerla, porque puede causar que un hombre o una bestia tropiese, y además de las lesiones que pudiera causarles, el hombre se irritaría y se vería tentado a blasfemar del santo Nombre de Dios”».