lunes, 27 de mayo de 2019

DEL DIARIO DE UN KAMIKAZE MUSULMÁN

Relato inédito de Isabella Spanò, tomado de RADIO SPADA. Traducción nuestra.
   
  
Al lector: las páginas que siguen fueron encontradas por casualidad por un periodista australiano entre los escombros de un edificio bombardeado en el barrio de X, zona norte de Y, cercano al lugar donde el 18 de marzo próximo pasado Rafik ben Salah Muftar se hizo lanzar en el aire, causando la muerte de veinticuatro personas, entre ellos seis niños. Son los únicos restos de lo que a todas luces pareció ser un verdadero y propio “diario de kamikaze”.
   
15 de Noviembre
Alá es grande. Cinco días en el campo de adiestramiento. Son las ocho de la mañana.
Ayer estuvimos cuatro horas ejercitándonos en el tiro con los fusiles automáticos. Estoy mejorando egregiamente. Es importante que sepamos disparar bien: si somos identificados debemos responder con prontitud y precisión.
Tuvimos después la lección de planificación. Nos han enseñado los criterios en base a los cuales escoger los objetivos. Muy exigente.
Ya he estudiado tanto en la vida que me he sonreído pensando: otras lecciones teóricas también aquí. No habría creído deber hacerlo aún; luego de la licenciatura en Cambridge pensaba haber acabado. Pero la Yihad es todo, sea alabado Alá y su profeta Mahoma.
 
20 de Diciembre
Alá es grande. Por un mes y diez días en el campo de adiestramiento.
Estoy estanco, pero debo estar duro.
También hoy el despertar es a las 6:30. Tendremos muchos ejercicios militares.
Después de la plegaria del mediodía, nos harán hacer un nuevo juramento sobre el Corán vueltos hacia La Meca.
¿De qué cosa tienen miedo? Hemos jurado ya tres veces. Desde cuando conocí en el campus a Naftah, también él magrebí, que me convenció de la importancia de la guerra santa y me puso en contacto con nuestros instructores. Alá le bendiga, he deseado unirme a él.
Aquí se come muy bien y se duerme también bien. Somos tratados bien por el gran compromiso que nos atiende. Debemos destruir todos los satanases del occidente. Solamente Alá debe vencer, Alá es grande.
 
2 de Marzo
Alá es grande. Por tres meses y veintiún días en el campo de adiestramiento.
Son las ocho de la mañana.
Ayer el primer instructor me ha tratado de un modo pésimo. He quedado afectado. De algún tiempo su comportamiento ha cambiado. Parece que se divierte provocándome. No lo hace solamente conmigo, sino también con mis compañeros.
No hablamos más entre nosotros como antes. Parece casi que sospechamos el uno del otro.
Busco hacer lo mejor que puedo, pero mientras más hago, menos sale bien. El primer instructor me humilla continuamente.
Hoy debo buscar comprometerme aún más. Cuando uno de nosotros hace las cosas como deben ser hechas, es premiado con una ración doble de menestra. Esta tarde deben dármela. Debo arriesgarme a merecerla.
Cuánto tiempo ha pasado desde cuando estaba en Cambridge. No, tal vez no tanto. Pero me parece hoy como una época muy lejana.
Tuve también una muchacha, Vian. La quería bien. ¿Por qué se fue luego con Pierre? No me lo esperaba. Ese hijo de prostituta de Pierre; y prostituta ella. Conocía el Corán: ¿por qué lo ha hecho? Yo era de su raza, no como aquel cerdo con el cual se ha puesto.
Estaba lleno de dinero. He aquí por qué lo hizo.
Me gustaba mucho estudiar biología. Los seres animados y los mecanismos que los hacen vivir. Habría podido llegar al doctorado con las becas de estudio: tuve buenas votaciones.
A un mes de la discusión, el profesor de tesis me había asegurado que me habría hecho conocer un docente amigo suyo para dirigirme en el proseguimiento de los estudios.
Pero una semana antes de encontrarme con el amigo del profesor, me encontré por primera vez con Naftah.
 
14 de Marzo
Alá es grande. Por cuatro meses y cuatro días en el campo de adiestramiento.
Ayer supe que Naftah ha muerto. Lo han puesto en el avión antes que yo, porque había llegado antes al campo. Cuando nos saludamos, nos abrazamos diciendo: “Adiós. Nos encontraremos en el paraíso. Inshalá (Queriendo Dios)”. Estoy preparado.
Pero Naftah me hace muchísima falta. Era la única persona que me quedaba para intercambiar alguna palabra. De él me fiaba: era un amiho. También si hablábamos poco, con una mirada nos entendíamos.
Tres días ha me parecía muy triste. No ha dicho nada, pero lo he intuido. Le he dirigido una mirada de entendimiento. Creo exacramente que había comprendido el significado, porque se volvió enseguida para esconder la cara.
Querría llorar. No puedo hacerlo. Debo resistir. Si lloro me tratan de cachorrito y de indigno.
Quiero ganarme también esta tarde la doble ración de menestra.
  
17 de Marzo
Alá es grande. Por cuatro meses y una semana en el campo.
Son las diez de la mañana.
Ayer estuve muy mal. He tenido escalofríos fortísimos, casi convulsiones, la fiebre particularmente alta. Me han dado una medicina, he estado mejor. Pero he vomitado muchas veces. Después me han cuidado aún. Hoy aquellos disturbios han pasado.
Para nosotros cinco ha llegado el gran día. Esta tarde nos embarcamos. Parecía un sueño.
Deben haber puesto alguna otra cosa en el gabinete de la medicina esta mañana. Me parece estar suspendido en el aire. Me siento como desligado de la realidad.
Mañana ya debemos hacer nuestro sacrificio por Alá. Tengo la impresión de que todo ha sucedido demasiado rápido. Aún no me siento preparado, pero no lo puedo decir a nadie. Tengo miedo.
  
18 de Marzo
Hemos llegado y hemos elegido el objetivo. Ahora todo está decidido.
Tengo entre las manos este mi diario, y me digo que tal vez lo he escrito no sólo para mí, para darme coraje, sino también para alguno que pueda encontrarlo. Espero que sea encontrado.
Esta es una confesión. Tal vez he olvidado todo. Necesitaba que fuese donde Vian y le hablase. Yo la amaba. Podíamos casarnos y tener hijos.
No quiero morir. No quiero hacer morir. Haced acabar esta historia.
Tú que encuentres este cuaderno, dile a todos que no quería, pero que no pude más volver atrás: he jurado sobre el nombre de Alá.
Mas no sé si Alá desea verdaderamente lo que estoy por hacer.
Tú, al menos tú, dame tu perdón.

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