jueves, 22 de agosto de 2019

NOVENA A SAN RAMÓN NONATO

Novena publicada en Barcelona en el año 1767 por la imprenta de Juan Forns, con aprobación eclesiástica.
  
INTRODUCCIÓN.
Es tan grande la misericordia de Dios para con los hombres, que son sus delicias favorecerles. Busca el Señor quien le pida para darle; y llegó una vez a quejarse con sus amados discípulos, de que no pedían a su eterno Padre cosa alguna en su nombre: «Usque modo non petístis quídquam in nómine meo» (Joann., cap. 16, v. 24); para que entendamos, que así como es gusto del eterno Padre que le pidamos favores en nombre de su unigénito Hijo Jesucristo; así tambien gusta este divino Señor que los hombres le pidan las mercedes y tesoros divinos (cuyo erario depositó en sus manos al eterno Padre), en nombre de sus Santos. Mas pregunto: ¿Quién afligido no pide a Dios el consuelo? ¿Quién atribulado con clamorosos gemidos no invoca a sus Santos? Casi ninguno. Pues ¿cómo tan poco se alcanzan las gracias? ¡Ah, católicos! Porque pedimos mal, dice Santiago: y todos o casi todos buscan en las súplicas su gusto y conveniencia propia, como dice San Pablo, no la gloria de nuestro Señor Jesucristo: piden lo que les parece provechoso al cuerpo, sin serlo tal vez, y no reparan si es dañoso a su alma. Al que pide de este modo, gran piedad es de Dios no darle lo que desea; pues vale más, palabra son de mi Señor Jesucristo, (Matth. cap. 17. vers. 9,) estar aquí flaco y enfermo, cojo o tullido, con cualquiera corporal dolencia y gozar después de la eterna gloria que no sano y robusto o sin pena alguna, padecerla despues sin redención en la fragua del Infierno. ¿Ya sabes cómo usarías de las riquezas que a Dios pides? ¿De la salud que tanto deseas? ¿De la honra y dignidad a que ansioso aspiras? Que de ello usarás bien, no lo sabes; pero tal vez sí sabes que usarás mal, pidiendo las riquezas para vanidades; para seguir al mundo, salud; y para la soberbia, la honra: de que se sigue un olvido de Dios y de sus cosas, y a esto un precipicio eterno. Mira pues como es piedad el negarlo. Por eso solo has de pedir con la condición de que sea para gloria del Señor y bien de tu alma, gustando de que se haga siempre su voluntad así en la tierra como en el cielo.
  
Otros hay que piden los bienes espirituales, que son siempre del agrado del Señor; pero no los alcanzan, por pedir o con flojedad o con indisposición. Instruyendo una vez Cristo a sus discípulos cómo hablan de pedir, les dijo. «Pedid, buscad, y llamad» (Math. cap. 7. v. 7): cifrando en estas tres repetidas voces la perseverancia en orar, y la disposición que debernos tener; como quien dice: Pedid con palabras, buscad con afectos, y llamad con obras. No bastan regularmente las palabras, porque siendo de sí huecas, se las lleva el viento: ni bastan los afectos, porque estos aunque arguyen voluntad y amor, pero flojo y tibio si no va acompañado con obras, que, en sentir de San Gregorio, son toda la prueba del verdadero amor.
  
Mas no se aparte el pecador, por más que no vea en sí obras buenas, de pedir a Dios con viva fe su remedio; porque para la piedad divina no hay súplica sin despacho: que aun tal vez por eso, a todos tres modos de pedir señaló Cristo alcanzar: «Petíte, et dábitur vobis: quǽrite, et inveniétis: pulsáte, et aperiétur vobis». Al pecador que pide su remedio con palabras, le da Dios auxilios; el que lo busca con afectos de su corazón, halla la gracia perdida; y al que llama con obras y frutos de penitencia se le abren las puertas de la divina misericordia, para enriquecerse a su voluntad de los celestiales tesoros o virtudes.
 
Luego si a medida de la disposición en pedir se alcanzan las gracias del Señor, disponte de modo en esta santa novena, que siendo tu oración grata a Dios, por intercesión de este glorioso Santo (a quien, como a otro Moisés, parece hizo Dios plenipotenciario de su poder y dispensador de sus maravillas) y por sus relevantes méritos, ya que los tuyos son flacos, logres con prontitud el socorro y favor que solicitas. Y para que lo hagas mejor, observarás con cuidado estas

ADVERTENCIAS:
  1. Confesarás y comulgarás el primero u otro día de la novena; pues cualquier día de ella podrás ganar indulgencia plenaria, por concesión de nuestro santísimo Padre Benedicto XIII de 14 de agosto de 1728.
  2. Harás cada día en imitación y honor del Santo algún acto de humildad, paciencia, mortificación, castidad, etc., para que junto con sus méritos los presente a nuestro Señor Jesucristo, a fin de que te conceda lo que sea para más gloria suya. Esta advertencia la ejecutarás con fervor cada día, que ayudará mucho para alcanzar lo que deseas.
  3. Darás algun subsidio, según tu posibilidad, para la redención de los pobres cautivos Cristianos; y si no puedes, bastará el afecto y el encomendarles mucho a Dios, para que les dé fortaleza en la fe, paciencia en sus imponderables trabajos y la libertad deseada. Con esto obligarás mucho al Santo y a Dios nuestro Señor, por ser una de las más exelentes obras de caridad.
  4. Leerás con grande atención la novena, y acompañarás con el afecto las palabras; ya gozándote de las singulares mercedes que hizo Dios al Santo, ya deseando vivamente imitarle en las virtudes.
  5. Por último avivarás la fe de alcanzar lo que pides, si ha de ser para gloria de Dios y bien de tu alma, sino en ningún modo; la esperanza confiando, no en tus pobres méritos, sino en los grandes de nuestro Señor Jesucristo, de la Virgen María concebida sin pecado original, y del Santo; y la caridad resignándote totalmente por amor al beneplácito de tu Dios, para que del cuerpo haga lo que quiera, solo no se pierda tu alma.
   
NOVENA AL GLORIOSO PADRE Y CARDENAL DE LA SANTA IGLESIA ROMANA SAN RAMÓN NONATO, DEL CELESTE, REAL Y MILITAR ORDEN DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED

  
Arrodillado el que hiciere la novena delante del altar o imagen del Santo, hará sobre sí la señal de la Santa Cruz, y empezará así:

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Dulcísimo Jesús, por ser tan bueno y amable como sois, me pesa en el alma de haberos ofendido, y propongo con vuestra divina gracia antes morir que pecar. Amén.

DÍA PRIMERO - 22 DE AGOSTO
MEDITACIÓN: NACIMIENTO MILAGROSO DE SAN RAMÓN NONATO.
Medita, alma, el prodigioso nacimiento del glorioso padre San Ramón Nonato, cuando para luz y consuelo del mundo le sacó Dios a fuerza de milagros de las tinieblas y cautiverio del vientre de su madre al tercer dia de difunta, rasgando con un puñal su costado el vizconde de Cardona su pariente. Presagio fue esto de las raras y heroicas virtudes de su vida; pues con tan singular y extraño portento, antes de nacer, venció de una vez con el favor de la gracia a la naturaleza y a la muerte, resucitando, digámoslo así, como de otro sepulcro para vivir siempre con Cristo. ¡Oh singular portento! Claro indicio de nacer para el Cielo el que no nacía para el mundo. Señal evidente de nacer para redentor de almas y cuerpos el que, redimida su alma con la preciosa Sangre de nuestro Señor Jesucristo, salió al mundo aun con nuevo modo redimido tambien en su cuerpo. ¡Oh favores celestiales! En reverencia, pues, y acción de gracias al Señor por tan maravilloso nacimiento, se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  
ORACIÓN
¡Oh glorioso padre San Ramón! Gózome en el alma del favor tan singular que os hizo Dios, sacándoos de un cuerpo muerto, como panal de dulzura y misericordia, para consuelo de afligidos devotos. Bien se vio en vuestra vida santísima crecer en vos la piedad que con vos habia salido del vientre de vuestra madre difunta, tanto, que ya en el viernes y sábado, despues que salisteis a luz, renunciasteis la leche que la ama os ofrecia, regraciando asi con la abstinencia el favor que os hizo Dios en el nacimiento, ¡Oh ingratitud de mi alma, que habiendo recibido tantos beneficios divinos, asi me olvido de ellos! ¡Como si el darme el ser y vida que tengo, redimirme a costa de su preciosa Sangre, sufrirme con mis vicios y pecados, sin echarme para siempre en un infierno, no fueran beneficios muy grandes! ¡Oh Santo mío, por vuestros sagrados méritos os suplico rendido, me alcanceis de mi Señor Jesucristo un verdadero dolor de mis culpas y una fervorosa penitencia de ellas; para que mostrándome agradecido a sus favores, merezca de su piedad el perdón de mis pecados y la merced que os pido en esta santa novena.
   
Aquí se detendrá en oracion un breve rato, suplicando al Señor por los méritos del Santo, la gracia que deseare. Y luego esta Conclusion dirá común para todos los dias.
  
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Alcanzad tambien, glorioso Santo, paz y union para toda la santa Iglesia Católica; concordia entre los príncipes cristianos; exaltación de nuestra santa Fe; opresión de las herejías, para los pobres cautivos paciencia y libertad; para los afligidos consuelo, y a todos finalmente amparad en el funesto trance de la muerte, para que acabando esta mortal vida con la divina gracia, merezcamos gozar en vuestra santa compañía las delicias de la eterna gloria. Amén.

GOZOS DEL GLORIOSO SAN RAMÓN NONATO.
  
Sol de Cataluña hermoso,
Fino amante de María:
Sednos protector y guía,
San Ramón Nonato glorioso.
  
Vuestra madre ya preñada,
Al octavo més murió,
Y al tercer dia la abrió
Un lado punta acerada;
Por la herida ensangrentada
Os sacaron prodigioso:
Sednos protector y guía,
San Ramón Nonato glorioso.
  
Su dulce nombre grabó
En vuestras manos un día
Jesús, y también María,
Y a su tierno Niño os dio,
Y que fuerais os mandó
De la Merced religioso:
Sednos protector y guía,
San Ramón Nonato glorioso.
  
Los cristianos redimisteis
Y vos cautivo quedasteis,
La Fe de Dios predicasteis,
Y martirio padecisteis;
A millares convertisteis
Los infieles fervoroso:
Sednos protector y guía,
San Ramón Nonato glorioso.
  
Vuestros labios con candado
Cerró la malicia loca;
Peró con él en la boca
Predicais más alentado;
Sufrís rigor tan pesado
Ocho meses valeroso:
Sednos protector y guía,
San Ramón Nonato glorioso.
  
Disteis á un pobre el capelo,
Y en premio Cristo y María
Os bajan como a porfía
Dos coronas desde el Cielo;
La de espinas vuestro celo
Eligió por lo penoso:
Sednos protector y guía,
San Ramón Nonato glorioso.
  
Jesucristo os visitó
Al tiempo de vuestra muerte,
Y entonces, ¡oh feliz suerte!,
Por su mano os comulgó;
Este favor mereció
Vuestro corazón piadoso:
Sednos protector y guía,
San Ramón Nonato glorioso.
  
Al mar y viento mandais,
Curáis ciegos y apestados,
Tullidos, cojos, quebrados,
Y a estériles hijos dais,
Los muertos resucitais,
Y en partos sois milagroso:
Sednos protector y guía,
San Ramón Nonato glorioso.
  
Consolais los labradores
Con lluvias, cosechas, frutos;
Dais vida a los muertos brutos,
Sanais fiebres y dolores,
Heridas, llagas, tumores,
Y al baldado y al leproso:
Sednos protector y guía,
San Ramón Nonato glorioso.
  
Remediais todos los daños,
Los aftigidos alientan;
Veinte y cuatro mil os cuentan
Milagros, solo en dos años;
España y reinos extraños
Os publican portentoso:
Sednos protector y guía,
San Ramón Nonato glorioso.
       
Antífona: Oh bienaventurado Ramón, que amó a Cristo con todas sus entrañas, y a ejemplo de su caridad  no dudó en entregarse a sí mismo por los cautivos. Oh bendita alma, que aunque no fue separada por la espada del perseguidor, no perdió el mérito del martirio.
  
℣. Mi corazón y mi carne.
℟. Se exultaron en Dios vivo.
  
ORACIÓN.
Oh Dios, que hiciste admirable a tu bienaventurado confesor San Ramón Nonato para liberar a tus fieles de la cautividad de los impíos: concédenos por su intercesión, libres de las cadenas de nuestros pecados, cumplamos con perfecta libertad de espíritu todo lo que te sea más agradable. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 23 DE AGOSTO
Por la Señal...
Acto de Contrición.
   
MEDITACIÓN: AMOR DE SAN RAMÓN NONATO A JESÚS Y MARÍA.
Considera, alma, que para expresar Dios que había sellado el corazón de su siervo San Ramón para centro de sus amores, le señaló también visiblemente en las manos, imprimiendo en ellas con lucidos caracteres el santísimo nombre de Jesús en la derecha, y en la izquierda el dulcísimo nombre de María; siendo también estos sagrados nombres las palabras que primero se oyeron de sus santos labios. ¡Oh maravillosos portentos! Manifiesta señal de que serían sus obras todas de la mano de Dios, y sus palabras llenas de poder y dulzura. Fue como dejarse en sus manos Jesús y María, para favorecer por su medio a los afligidos devotos. Y así ¿qué mucho se alcancen del Santo tantos milagros cada día, si se pide con viva fe su amparo? Por tan singular amor, y en honor a los favores que por él recibió San Ramón, rezarás tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  
ORACIÓN
Oh glorioso padre y protector mío San Ramón, ¡cuán grande y heroica fue vuestra virtud ya desde vuestra niñez! Aquella afición celosa que a las cosas de piedad mostrábais; aquel desprecio a los juegos pueriles, y aquella rendida obediencia aun a los inferiores y criados, eran señales de ser vuestro tierno corazón a medida del de Jesús y María. ¿Qué diré, Santo mío, de vuestro amor a la pureza, cuando os horrorizábais de oir palabras poco decentes? ¡Oh virtud elevada! Vos cargado de cilicios que inventó vuestra piedad para mortificaros, siendo inocente; yo cargado de pecados, sin hacer la menor penitencia de ellos. Vos tan compasivo con los pobres, que teneis por dicha acompañarlos, yo tan soberbio, que me avergüenzo de su humilde trato. Haced, glorioso Padre, que pues estoy señalado desde el bautismo con el carácter de cristiano, sea toda mi vida conforme a la de mi señor Jesucristo; para que señalado en el día del juicio con la insignia de los escogidos, merezca gozar con vos la eternidad de la gloria. Amén.
   
Aquí se detendrá en oracion un breve rato, suplicando al Señor por los méritos del Santo, la gracia que deseare. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 24 DE AGOSTO
Por la Señal...
Acto de Contrición.
   
MEDITACIÓN: OBEDIENCIA DE SAN RAMÓN NONATO.
Medita, alma, que llegando San Ramón a la quinta donde le envió su padre, para que distraido de su santo retiro y ejercicios de piedad, se ocupase en los mundanos de la hacienda, él obedeciendo gustoso, íbase como otro Moisés tras el rebaño, logrando así más disimulado la soledad y contemplación en una devota ermita de San Nicolás, delante de una hermosísima imágen de la Virgen María con su divino hijo Jesús en los brazos, que aun hoy día se venera. Estático contemplaba las eminentes gracias de esta Zarza divina, implorando con tiernas lágrimas su patrocinio contra las asechanzas del demonio, que apareciéndosele en traje de un anciano pastor, procuraba tentarle. Mas prometiéndole su amparo la que es madre de aflgidos, le favoreció piadosa, dejándole repetidas veces el niño Jesús en los brazos. ¡Oh prodigios celestes! ¡Qué requiebros amorosos! ¡Qué lágrimas de regocijo derramaría el Santo! En reverencia dirás tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  
ORACIÓN
Grande fue y singular, glorioso Santo, vuestra virtud, cuando para obedecer a vuestro padre, dejasteis con el palacio los amigos, escogiendo el humilde oficio de pastor entre las breñas de las soledades. ¡Gran confusion para mi alma, tan arraigada en las vanidades del siglo, que no sabe varonilmente despreciarlas para obedecer a su Dios! Postrado humilde ante las aras de la Virgen María, ansioso pedíais los socorros divinos, viéndoos privado de los humanos, logrando cual otro Jacob, con vuestra invicta constancia, su bendición soberana, hasta oír de la misma Virgen: «Ya, Ramón, de aqui adelante podrás a boca llena llamarme madre». ¡Oh Santo mío, si lograse yo tal dicha? Mas, ¿cómo ha de recibirme por hijo con la pesada carga de mis vicios y pecados? Vos, glorioso Padre, que alcanzasteis su patrocinio contra las sugestiones del demonio, suplicadle me preserve de caer en los lazos de mi enemigo, infundiendo en mi alma un fervoroso espíritu de oracion, para que volando con agilidad a la contemplación de las cosas eternas, deje frustadas sus redes: y patrocinado de tan gran madre, merezca despues de una santa muerte gozar de su divino hijo Jesús en las deliciosas moradas de la eterna patria. Amén.
   
Aquí se detendrá en oracion un breve rato, suplicando al Señor por los méritos del Santo, la gracia que deseare. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA CUARTO - 25 DE AGOSTO
Por la Señal...
Acto de Contrición.
   
MEDITACIÓN: ORACIÓN EFICAZ.
Atiende, alma, la eficaz oración de nuestro Santo; pues suplicando fervoroso a la Virgen María le enseñase el camino y elección de su estado, para más servir a su divino Hijo Jesús, mereció no solo que un ángel repetidas veces apacentase atento el rebaño mientras oraba, sino también que la misma Virgen le dictase las palabras para consagrarle su virginal entereza. ¡Oh virtud celestial y angélica! Pasaron más allá los favores, instruyéndole la misma Virgen en el modo de conservarla, mandándole que entrase en la religión de la Merced, que poco antes la misma celestial Reina en Barcelona había fundado. Considera, alma, ¡que júbilos ocuparían el corazón del Santo mancebo, viendo que de una vez se escondía a los ojos del mundo, para vivir en la religión únicamente con Cristo y su santísima Madre. En reverencia, pues, y acción de gracias al Señor por tan maravilloso don de la Oración, se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  
ORACIÓN
Glorioso padre San Ramón, ¡cuán ardiente era la llama de amor divino que residía en vuestro sagrado corazón: pues para no errar en la peligrosa elección de estado, buscabais con ansia la determinación del Cielo, cuando los hombres regularmente sólo atienden a las conveniencias mundanas! Pronto pasasteis a Barcelona para obedecer a la Virgen, entrando en su religión sagrada, venciendo animoso con el favor de la gracia los estorbos que intentaba poneros el invidioso enemigo. ¿Quién podrá explicar, glorioso Santo, el fervor de vuestro espíritu, siendo religioso, en el ejercicio de todas las virtudes? Siendo aun jóven, erais modelo de perfección para los mas ancianos. ¡Oh poder de la,gracia divina! ¡Oh tibieza la de mi alma! Alcanzadme, glorioso Padre, una santa resolución de dejar las vanidades del siglo, para que rindiéndome pronto a las inspiraciones divinas, me conserve puro y casto, y ejercitándome fervoroso en todas las virtudes, merezca en mis tribulaciones y dudas la mano de mi santo Ángel, para que no deslizando mis pies entre los tropiezos de este miserable mundo, logre al fin por vuestra santa intercesión la corona de gloria. Amén.
   
Aquí se detendrá en oracion un breve rato, suplicando al Señor por los méritos del Santo, la gracia que deseare. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO - 26 DE AGOSTO
Por la Señal...
Acto de Contrición.
   
MEDITACIÓN: CARIDAD DE SAN RAMÓN NONATO.
Considera, alma, la ardiente caridad de San Ramón para con los pobres afligidos, visitándoles compasivo en los hospitales, animándoles con sus santas palabras, y librándoles las más veces de sus molestas enfermedades. Mas como el amor no sufre paredes, sacóle tambien su fervoroso celo por las comarcas y fragosos montes de Cataluña, para socorrer piadoso a los apestados (a quienes milagrosamente curaba con la señal de la cruz), y reducir a penitencia los pecadores más endurecidos. ¡Oh caridad heróica! ¿Y qué diré de los imponderables trabajos que sufrió entre calores y frios, allegando limosnas para la redención de los pobres cautivos cristianos, despreciando, a imitación de nuestro Señor Jesucristo, los temores y riesgos de su caridad elevada? En reverencia pues de caridad tan excelente, se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  
ORACIÓN
Oh amantísimo padre San Ramón, ardiente volcan de incendios celestiales. ¿Quién podrá explicar la grandeza de vuestra caridad para con Dios, teniéndola tan heroica para con todos los prójimos? Tanta era la ternura de vuestro corazón compasivo, que era aflicción para vos la tristeza de los otros, pudiendo decir con el Apóstol: «¿Quién de mis hermanos enferma, que no enferme yo tambien por su amor?». Con todos os hacíais, Santo mío, para ganar para Cristo sus almas. ¡Ah! ¡cuan poco os imito, glorioso Padre, con mi empedernido corazón, que no ablandan los tristes ayes de los afligidos, ni mueven a piedad los compasivos clamores y penas de los fieles cautivos mis hermanos! ¡Oh Santo mío! ¡Qué tibio es mi amor a Dios, pues lo es tanto para mis prójimos! Abrasad mi duro pecho en incendios de amor divino, para que respirando sus llamas en mis acciones y palabras, sepa humillarme con el afligido, y compadecerme del atribulado, para alcanzar despues el consuelo del Espíritu Santo eternamente en la gloria. Amén.
   
Aquí se detendrá en oracion un breve rato, suplicando al Señor por los méritos del Santo, la gracia que deseare. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO - 27 DE AGOSTO
Por la Señal...
Acto de Contrición.
   
MEDITACIÓN: CELO DE SAN RAMÓN NONATO POR LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS.
Considera, alma, que pasando San Ramón al África repetidas veces, para redimir los pobres cautivos cristianos, se le mostraban obedientes los vientos y mares al imperio de su caridad elevada. Puesto en tierra de infieles, lastimábase tanto al ver la perdición de sus almas redimidas con la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, que no cesaba de exhortarles con heroico celo y fervor a la verdadera ley de Dios, por casas y calles, en público y en secreto, como otro Pablo, sin que fuese parte para detenerle ni los sangrientos y repetidos azotes que le dieron los moros, ni el ser apaleado en la sinagoga de los pérfidos judíos, hasta echarle por muerto en la calle, ni por último tenerlo inhumanamente atado con duros hierros en una oscura mazmorra por espacio de ocho meses, cerrados sus santos labios con un penoso y cruel candado. ¡Oh celo de la honra divina! ¡Oh paciencia elevada! En reverencia pues de tan cruel martirio, dirás tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  
ORACIÓN
Alabados sean mil veces, glorioso Santo, vuestros sagrados labios, por la multitud de infieles y pecadores que redujisteis con vuestra predicación fervorosa a la verdadera fe y amor de Nuestro Señor Jesucristo. Alabados sean también por la heroica fortaleza con que sufristeis constante los golpes y puñadas de aquellos bárbaros; sobre todo por aquel esforzado valor con que llevasteis paciente el martirio cruel del candado, renovándose lastimosamente las llagas de vuestros santos labios al abrirlo y cerrarlo con impiedad, cuando de tres en tres días os daban un poco de alimento. ¿Y cuándo llegaré yo, Santo mío, a ser digno de padecer algo por Jesucristo? ¿Cuándo serán para mí gozos las penas que Dios me enviare? Ea pues, alcanzadme, glorioso Padre, un ardiente deseo de la salud de las almas y una invicta paciencia en todas mis tribulaciones, para que cerrada mi boca a las quejas con el candado del divino temor, merezca abrirla en alabanzas de mi Dios y Señor por una eternidad en la gloria. Amén.
   
Aquí se detendrá en oracion un breve rato, suplicando al Señor por los méritos del Santo, la gracia que deseare. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO - 28 DE AGOSTO
Por la Señal...
Acto de Contrición.
   
MEDITACIÓN: ELECCIÓN HEROICA DE SAN RAMÓN NONATO.
Considera, alma, que encontrando el glorioso padre San Ramón en una calle de Barcelona un pobre anciano, expuestas sus venerables canas al rigor del tiempo, especialmente a la copiosa lluvia que entonces el cielo derramaba, movió tanto la ternura de su corazón este lastimoso espectáculo, que sin reparar ni en el honor, ni en la incomodidad de su persona, al instante cubrió con su purpúreo capelo la desnuda cabeza de aquel mendigo, que, segun afirman, era el mismo Señor Jesucristo. ¡Maravilla rara! ¡Hacerse pobre el mismo Dueño de los tesoros divinos, para que Ramón ejercitase su caridad heroica! Premióle el Cielo acción tan elevada, ofreciéndole la Virgen María una hermosa guirnalda de flores, y Jesús, cubierta su cabeza con el capelo, su lastimosa corona de espinas, la que eligió el Santo deseoso de imitar en las penas al divino Redentor, padeciendo hasta el fin de su vida, intensísimos dolores de cabeza. ¡Oh elección heroica! ¡Oh fervoroso celo! En reverencia de tal elección, dirás tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  
ORACIÓN
Glorioso padre San Ramón: si a medida de la misericordia que tenemos con el prójimo en esta vida, ha de ser la que alcanzaremos de Dios en el Cielo, ¿qué grande será la vuestra en la gloria, siendo tan grandes los ejemplos de piedad que nos dejasteis en la tierra? Flojas eran las aguas para detener vuestra inflamada caridad en visitar los enfermos, consolar los afligidos, remediar los pobres, no quedando necesidad escondida al caritativo ardor de vuestras compasivas entrañas, sabiendo que por tal medio echa en el alma hondas raices el amor divino. Viendo al desnudo, lo cubristeis, quedándoos en prueba de vuestro fino amor a las inclemencias del tiempo, para salvar al hermano. ¡Oh piedad heróica, digna de premiarse en esta vida con corona de rosas, si vuestro fervoroso espíritu no apreciara más la de espinas! ¡Oh confusión mía! ¡Que vos, amoroso Padre, anheleis por los trabajos; y yo, pecador miserable, busque con ansia los pasatiempos! ¡Vos tras las espinas; yo tras las flores! Esforzad, Santo mío, mi alma, para que a lo menos si no tiene valor para buscar los trabajos, sufra con paciencia los que Dios le ofreciera; y llevando con resignación su cruz, siga las pisadas de su divino Redentor y Maestro, hasta llegar al monte santo de la bienaventuranza, y gozar triunfante para siempre la corona de la gloria. Amén.
   
Aquí se detendrá en oracion un breve rato, suplicando al Señor por los méritos del Santo, la gracia que deseare. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 29 DE AGOSTO
Por la Señal...
Acto de Contrición.
   
MEDITACIÓN: MUERTE SANTA DE SAN RAMÓN NONATO.
Considera, alma, que habiendo Jesucristo amado tanto a su siervo San Ramón en el decurso de su admirable vida, le mostró más que nunca su fino amor en el trance de su muerte; pues bajando del empíreo cielo con una lucida procesión de ángeles, vestidos del candor mercedario, y llevando en una custodia de inestimable valor su Cuerpo sacramentado, comulgó con sus propias manos a San Ramón por viático, inflamándole tanto en su amor divino, qus no pudiendo contenerse tanta llama en el angosto espacio de su pecho, vieron salirle, como a otro Moisés, los resplandores por la cara, del trato y conversación que tuvo con su mismo Dios y Señor. ¡Oh celestial maravilla! ¡Oh singular portento! Esto merecieron las fervorosas ansias del Santo para que de todos modos fuese preciosa su muerte en presencia del Señor. En reverencia de este favor, y para que te conceda Dios una santa muerte, dirás tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  
ORACIÓN
¡Cuál debia ser el incendio de vuestro amor, glorioso Santo, y cuán ardiente el deseo de recibir aquel Pan sacramentado, que obligó al mismo Señor Jesucristo a suplir la tardanza del cura por consolaros! ¡Qué felicidad la de vuestra alma en aquel dichoso trance, cuando trasformado en amor divino, gustasteis con suavidad, aun en carne mortal, las dulzuras de la glorial ¡Qué gozos inundarían vuestro corazón sagrado con la celeste melodía de aquel angélico coro! ¡Oh amabilísimo Padre, si lograra la dicha de salir mi alma dignamente prevenida con ese augusto Sacramento, para la venturosa carrera de la eternidad! Pero ¡ay de mi!, que es pan de hijos, y no admite Cristo a tan celestial convite sino a los que halla prevenidos con la rica gala de las virtudes. ¡Cómo podré yo acercarme a gustar de tan celestial mesa con la triste y abominable vestidura de mis vicios y pecados! Alcanzadme, glorioso Padre, que dejando el antiguo ser de hijo de Adán con mis culpas, y renovando el ser de hijo de Dios con las virtudes, merezca aquí ser de los llamados a este celestial convite, para despues de los escogidos en el de su eterna bienaventuranza. Amén.
   
Aquí se detendrá en oracion un breve rato, suplicando al Señor por los méritos del Santo, la gracia que deseare. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 30 DE AGOSTO
Por la Señal...
Acto de Contrición.
   
MEDITACIÓN: MILAGROS PÓSTUMOS DE SAN RAMÓN NONATO.
Medita, alma, en este último día los raros portentos con que ilustró el Señor a su siervo San Ramón después de muerto; pues para resolver a quién tocaba la joya de su precioso cadáver, colocáronlo sobre una mula ciega, dejando su dirección, como otra Arca del Testamento, a los ojos de la divina Providencia. Raras maravillas ilustraron esta jornada, ya permaneciendo constantes las luces del féretro contra el ímpetu de las lluvias y recios vientos; ya clamoreando por sí mismas las campanas; ya tambien cobrando a cada paso repentina salud los enfermos; pero fue el mayor prodigio caminar con acierto la ciega mula mucha leguas, llegando desde Cardona, donde murió el Santo, hasta la ermita de San Nicolás, en la cual siendo pastorcillo oraba: y dando tres vueltas ¡caso raro! por la circunferencia, dejó con el sagrado cuerpo la vida; que no era razon viviese para otra carga. De aquí el Santo, como otro sol en su ocaso, despide por todo el orbe más brillantes los rayos de sus maravillas, con que favorece benigno a los que devotos piden con viva fe su amparo. Así premia el misericordioso Dios después de la muerte a los que con fino amor le sirven en esta vida. En reverencia dirás tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  
ORACIÓN
Gózome en el alma, glorioso Santo, y doy inmensas gracias al misericordioso Señor por todas las mercedes con que os favoreció en esta vida, e ilustró también en vuestra muerte, haciéndoos maravillosamente servir en un ciego bruto, para que a vista de tal portento, desde entonces os reverenciasen los hombres por santo. Grandes fueron vuestras virtudes, y grande es también el poder que por ellas Dios os ha dado, sujetando a vuestro imperio los cielos, la tierra y los elementos, la salud y la enfermedad, la muerte y la vida; constituyéndoos, como otro José, señor de todo el universo para el socorro de vuestros devotos en sus necesidades. ¿Quién atribulado os invoca que no halle en vuestra piedad el consuelo, mostrándoos tan compasivo, que han llegado a sudar vuestras imágenes santas, estando vuestros devotos afligidos? ¡Oh singular piedad! Por vos alcanza la preñada feliz parto; fecundidad la estéril, segura cosecha el labrador; el naufragante feliz puerto; el cautivo redención; los ciegos vista; miembros los tullidos, y todos los males fin; pero sobre todo el obstinado pecador misericordia, alcazándole de Dios auxilios eficaces para su salvación, y manifestándole a veces sus más ocultos pecados, que tenía en largo olvido. ¡Oh celo de las almas! ¡Oh caridad insigne! Ea, Santo mío, no sea yo únicamente el que me vaya de vuestra presencia desconsolado. Alcanzadme lo que os suplico humilde en esta santa novena, con tal que sea para mayor gloria de Jesús y bien de mi alma; y en caso que no me convenga, alcanzadme piadoso una perfecta resignación a la voluntad de mi Dios; para que unida mi pobre alma con mi Señor Jesucristo con el vínculo del divino amor, merezca, en compañía vuestra, verle y gozarle para siempre en la celestial patria. Amén.
   
Aquí se detendrá en oracion un breve rato, suplicando al Señor por los méritos del Santo, la gracia que deseare. La Oración y los Gozos se rezarán todos los días.

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NOVENARIO ESPECIAL PARA LAS PREÑADAS.
El tiempo de hacerse esta novena será repartiéndola por los nueve meses, visitando un día cada mes la iglesia o capilla del Santo, previniéndose con la sagrada confesión y comunión, y en el último mes, por ser el más peligroso, se hará por nueve días continuos la novena. El modo de hacerse es en todo como la primera, solo mudando o añadiendo, si se quiere, la Oración esta que se sigue, común para todos las días de la novena:
  
Glorioso padre San Ramón, ¿quién mejor que vos se compadecerá de los trabajos y contingencias de un peligroso parto; pues a la violencia de sus dolores quedó sin vida vuestra propia madre, quedando vos dentro de su difunto cuerpo hasta el tercer día como sepultado? Ea pues, Santo mío, ya que me hallo con tan peligrosa carga, amparadme piadoso, para que pase el curso de estos nueve meses con salud y esfuerzo y al fin salga libre y sana de mis entrañas la prole que he concebido, para que reengendrada con el sagrado Bautismo y alistada en la cristiana milicia, creciendo con el tiempo, sirva fielmente a su Dios y Señor para cuyo fin la ha criado. No os dedigneis, glorioso Padre, de atender a mis afectuosas súplicas, compadeceos de mis lamentos, que aunque me veo comprendida en la justa sentencia que dio el Señor a mi madre Eva, de parir los hijos con dolores y penas, confio en vuestra intercesión poderosa, lograr de la benignidad de mi Dios, por su santísima Pasión y muerte, moderación en mis penas, si así me conviene, para parir felizmente en llegando la hora, en aumento de la república cristiana y mayor gloria de mi Señor Jesucristo en cuya voluntad resigno totalmente la mía. Amén.

NOVENA PARA LAS ESTÉRILES.
Se hará todo como la primera, solo mudando o si se quiere añadiendo la Oración en esta que se sigue, común para todos los días:
    
Glorioso padre San Ramón, que atendeis propicio a los ruegos de los humildes y a sus oraciones, consolad esta humilde sierva vuestra, que afligida se presenta a vuestras aras, pidiéndoos encarecidamente el fruto de bendición. Acordaos, Santo mío, que sois hijo de oraciones, pues con ruegos y obras pias mereció concebiros vuestra estéril madre; y así presentad caritativo mis súplicas al Señor, para que compadeciéndose de mi esterilidad, oiga benigno mi deseo como oyó a Ana, dándola a Samuel; y a la otra santa Ana madre de la Virgen, dándola tan celestial Hija, y a santa Isabel San Juan Bautista; para que a imitación de estos Santos y de vos; glorioso Padre, la prole que conciba se muestre más hija de la gracia que de la naturaleza. En vuestra piadosa intercesión, amantísimo Padre mío, aseguro mi fecundidad, si esta ha de ser para más gloria de mi Dios y bien de mi alma; pero no siendo así, alcanzadme una perfecta resignación a la divina voluntad, para que fecunda aquí de celestiales virtudes y llena de divina gracia merezca después por premio el fruto de la eterna gloria. Amén.

PARA LA SEGURA ELECCION DE ESTADO.
«Es de tanta importancia para la juventud la segura elección de estado, que errarla es errar el paso para la vida eterna, por lo que será muy agradable a Dios prevenirse con oraciones y ruegos para acertarla; a cuyo fin se dirige esta novena al glorioso padre San Ramón, especial abogado sobre este punto por haber alcanzado de la misma Virgen la dirección en elegir el estado religioso, triunfante de las molestas persuasiones de su padre y asechanzas del demonio».

Se hará como la primera, mudando solo o añadiendo la Oración en esta que se sigue, común para cada día:
  
Glorioso padre San Ramón, protector y abogado mío, celoso del bien de las almas, amparo de vuestros devotos y norte en el mar de las tribulaciones; vengo a vos deseoso de acertar entre mis dudas, y seguir humilde vuestra guía entre las tinieblas de mi ignorancia. Ya llegó el tiempo, glorioso Santo, de elegir un permanente estado, en el cual cumpliendo con mis obligaciones, sirva fielmente en el curso de mi vida a mi Dios y Criador. No ignoro que muchas son las moradas de la celestial Jerusalen y diferentes los caminos para llegar a aquella dulce Patria; pero ¿quién acertará la senda para la cual Dios llama mi alma entre la oscura noche de este miserable mundo? ¿Quién conocerá el verdadero camino que Dios me ha señalado para llegar seguro a la celestial Patria? ¡Qué peligros! La vanidad del mundo, la envidia del demonio y la flaqueza de la carne, me ofrecen los suyos, y lo que peor es con apariencias buenas para engañar mi ignorancia. ¿Cómo pues me atreveré a hacer elección de estado sin socorro de un fiel consejero, sabiendo que de aquí depende mi salvación eterna? ¿Y más avisándome Dios por su santa Escritura, procure por medio de obras pias certificarme de mi vocación verdadera? Por esto, mediante esta santa novena, humilde recurro a vos, glorioso Padre, para que, ya que estando vos entre esas congojas merecisteis aprender de la Virgen María la elección de estado religioso; así yo por vuestros méritos alcance un rayo de luz divina, y con él, siguiendo mi vocación verdadera en el estado que me inspirare, sirva fielmente al Señor en lo restante de mi vida, haciendo, con el auxilio de la divina gracia, obras dignas de la corona de la gloria, para alabar en compañía vuestra a mi Señor Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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