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domingo, 30 de septiembre de 2018

SAN JERÓNIMO, ESPADA VIVA DE DIOS

San Jerónimo (detalle del Políptico de Cervara, Gerardo David)
  
San Jerónimo representa en la Iglesia, por excelencia, el espíritu de la polémica. Sus escritos son de una energía incomparable. Él daba respuestas de fuego y admirables, dejando a todos temblando ante él.
  
Este es el celo de la Casa de Dios que devora al hombre. Es una de las formas más características, santas y legítimas del celo. Desde que esto sea hecho por amor a Dios, y no por resentimientos personales, es una cosa santísima: ser una espada viva de Dios.
  
No conozco elogio mayor que decir de alguien que él es la espada viva de Dios, por toda parte cortando.
     
San Jerónimo puede ser considerado el patrono del espíritu polémico.
 
Dr. PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA. Conferencia del 30 de Septiembre de 1964 (Fragmento).

jueves, 15 de marzo de 2018

SEGUIR LA CORRIENTE ES COBARDÍA

Conferencia dada por el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira a los socios y cooperadores de la TFP el 14 de Marzo de 1966. Tomada de PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA.
  
San Clemente María Hofbauer (1751-1821), canonizado por San Pío X en 1909, y proclamado patrono de Viena en 1914 por aquel mismo Papa Santo. Su fiesta se conmemora el día 15 de marzo.
   
San Clemente María Hofbauer (1751-1821), sacerdote redentorista, es conocido por el extraordinario impulso dado al apostolado de los laicos en la época de la Revolución francesa y de la Restauración. Quiero meditar, sin embargo, en un episodio de sus años en el seminario:
«Estudiaba Clemente en Viena, siguiendo el curso de Teología, pues pretendía, cuando pudiese, ordenarse sacerdote. Pero pronto se dio cuenta de que algunos de sus profesores, no queriendo huir del racionalismo del siglo, procuraban una extraña conciliación entre la doctrina católica y el iluminismo. Clemente, desde muy joven, era dotado de un sentimiento muy seguro que le indicaba con precisión cuál es la verdadera doctrina católica. Así, al oír aquellas doctrinas falsificadas, se sentía dolorosamente constreñido.
   
Un día, terminada la clase, fue a manifestar al profesor ciertas dificultades. El profesor, admirado, explicó al estudiante que el siglo en el que vivían difícilmente seguiría una doctrina tradicional, pues sólo aceptaba el lenguaje de la pura inteligencia, tanto en el púlpito como en la cátedra universitaria. Y concluyó: “Tenemos que seguir la corriente, si no queremos quedarnos atrás”. Responde el pobre ayudante de panadero:Seguir la corriente es cobardía, pues es contra las corrientes que debemos luchar. La melodía equivocada no se torna menos desafinada por la simple razón de que la acompañemos bajito. El que quiera indicar el camino a nuestro tiempo, que vaya a encender su rayo de luz en la propia Revelación”.
   
Dijo el profesor: “Hofbauer. tendrás un día que predicar ante bancos vacíos. Nuestro tiempo no soporta más ese lenguaje”.
   
Respuesta: “Entonces, ya llegó la época anunciada por San Pablo: Vendrá tiempo en que no habrán de soportar la sana doctrina. ¿Qué diría San Paulo de sus opiniones, profesor?”.
  
En otra ocasión un profesor dijo en la clase que la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María no pasaba de una piadosa leyenda. En el siglo XIX no debía ser mencionada ante un auditorio. Se levanta Clemente indignado: “Profesor, esa doctrina no es la católica”. Y se retiró de la sala. “Tal vez un día haya más luz dentro de esa cabeza de campesino”, gritó atrás de él el maestro. Pero fue obligado a interrumpir la clase, pues los estudiantes vaciaron la sala siguiendo a Hofbauer».

Es interesante notar la identidad de métodos de la Revolución. El siglo XVIII nos parece viejo: es el tiempo de la litera, de la pollera ancha, del sombrero de tres picos… El siglo XIX también. Todo se pierde en el mismo fondo histórico. Pues en este siglo los hombres se reputaban “modernísimos” y ya venían con la idea de que era preciso, ante la Revolución, adoptar la táctica del “ceder para no perder”. Es la misma impiedad expresándose de las mismas maneras y procurando acobardar de la misma forma…
  
Otra cosa es la amenaza. “Tú, cuando te ordenes, predicarás para bancos vacíos”. Es lo que nos dicen a nosotros: “La doctrina de vosotros no es capaz de arrastrar a los hombres de hoy”. Pero, en realidad, la situación no está tan comprometida como dicen. Está comprometida por causa de las cabezas dirigentes; allí está comprometidísima. Es un hecho que en la base está gravemente comprometida, pero mucho menos que en las cabezas dirigentes. Habiendo coraje, las personas van atrás. Es cuestión de decir todo por completo. Éste es el verdadero problema.
 
Es también interesante ver cómo la posición de San Clemente Hofbauer es la del contra-revolucionario (lo serán también, explícitamente, sus posiciones como sacerdote): él combate al “ceder para no perder”, no cede ante la amenaza de predicar para bancos vacíos. Y, si esto fuere a suceder, su conclusión es que llegó el fin de los tiempos, lo que –evidentemente– su profesor modernoso no quiso considerar. Una de las características del progresismo es que no hay fin de los tiempos (posibilidad que no merece para ellos la menor consideración), sino, al contrario, es preciso aprovechar esta época para gozar de la vida  sin problemas practicando el arte del compromiso. El mismo espíritu que se opone a San Clemente María Hofbauer en los siglos XVIII y XIX sigue vivo aún hoy.
 
Vosotros veis cómo es verdadera aquella doctrina cuyo enunciado está esculpido en el pupitre de la sala del Reino de María en la sede principal de la TFP [actual sede del Instituto Plinio Correa de Oliveira, N. del E.], en la paulista calle Maranhão: “el resto volverá”. La continuidad de la misma batalla entre el espíritu bueno y el espíritu malo a lo largo de los siglos. Por eso los contra-revolucionarios no somos un grupo que apareció de repente, sino un eslabón de la más magnífica y majestuosa de las cadenas, o sea de los que son esclavos de la Santísima Virgen que pisan la cabeza de la serpiente.
  
Detalle del pupitre para las conferencias en la sala del Reino de María, en sede principal del IPCO: El león de la izquierda lucha contra una serpiente bicéfala que simboliza el orgullo y la sensualidad, las dos fuerzas propulsoras de la Revolución. El de la derecha se enfrenta a una serpiente de tres cabezas, símbolo de las tres Revoluciones (Protestante, Masónica y Comunista). Al centro, la frase “Resíduum revertétur: el resto volverá”. El año de 1571 evoca la victoria de la Cristandad en Lepanto.
  
Vemos esto por la identidad de los contra-revolucionarios de hoy con San Clemente Hofbauer y todos sus antecesores, de un lado. Y, de otro lado, la identidad de los enemigos actuales de la Contra-Revolución con los enemigos de otrora. Todo indica, pues, que esa lucha no es de hoy, ni es una lucha solamente; es una lucha que fue de ayer y será de mañana, hasta el fin de los siglos.
  
Se trata, pues, de una cadena de oro que comenzó en las más antiguas raíces del Antiguo Testamento y que irá hasta el último momento de aflicción, en que los últimos católicos estarán aún vivos, temiendo que está todo perdido, cuando viniere el Hijo del Hombre, con gran pompa y majestad, para juzgar a los vivos y a los muertos y la Historia terminará.
  
Entonces, esa cadena estará completa y, con la gracia de la Santísima Virgen, todos sus miembros se encontrarán en el Cielo.

lunes, 12 de febrero de 2018

TRES ROSTROS DE LA REVOLUCIÓN

Artículo del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira, publicado en “Catolicismo”, Nº 121, Enero de 1961. Tomado de PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA.
 
Como en sucesivas oportunidades hemos expuesto en “Catolicismo”, la explosión protestante del siglo XVI, la Revolución Francesa, la Revolución Comunista constituyen algo como tres fases de un movimiento inmenso, uno por el espíritu, por los objetivos y hasta por los métodos.
 
En la fisonomía de tres de sus líderes, la sección “Ambientes, Costumbres, Civilizaciones” trata de hacer ver hoy algunos de los trazos de alma de este movimiento, es decir, algo del espíritu de la Revolución.
    
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En la foto de Lutero muerto (cuadro de Lucas Furtenagel, Biblioteca de la Universidad de Leipzig) un análisis detallado revela, en la grosería de los rasgos, la nota característica del demagogo lleno de sí mismo; del alborotador cuya predica tantos errores y tanta rebelión difundió, y tanta sangre hizo derramar. Pero la primera impresión que sobresale inmediatamente, y se convierte en definitiva en el espíritu del observador, es la sensualidad, el amor excesivo de los regalos de todo tipo, que produce a primera vista una sensación dolorosa.

Retrato post mortem de Martín Lutero
  
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En Robespierre, cuya máscara mortuoria se conserva en el Museo Tussaud reproducida aquí, lo que se expresa es principalmente el odio. Un odio tan profundo, tan avasallador, que, sin haber abolido la sensualidad, es la nota dominante de su fisonomía. Esos labios cerrados para siempre parecen sin embargo destilar algo de la predicación de la violencia y muerte de la era del Terror. Esos ojos que ya no ven parecen conservar una expresión de odio viperino. La frente abovedada da la sensación que todavía está rumiando piezas oratorias incendiarias y planes de subversión. Todo él no es sino odio igualitario, tanto en el plan especulativo como en el militante: un deseo inmenso de destruir todo lo que, por cualquier razón, sea superior a él.

Máscara mortuoria de Maximiliano Robespierre (Museo Tussaud, Londres)
  
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La tercera fotografía presenta a Ernesto “Che” Guevara, el argentino trasplantado a Cuba, que expresa tan auténticamente el cuño marxista de la revolución cubana.

Ernesto “Che” Guevara Sheinerman/De la Serna
  
Los cabellos, que parecen no haber sido cortados ni lavados desde hace mucho tiempo; un bigote ralo y deshilachado, cuyos extremos acaban uniéndose con una barba de contornos inciertos, formando un sólo marco de desaliño y desorden, que producen una repulsión instintiva, pero que buscan despertar una impresión de naturalidad y de falta de pretensión extremadas.
 
Por su parte, la mirada, de un brillo inusual, y la sonrisa buscan dar una cierta idea de cordialidad y amabilidad un tanto mística.
  
Este hombre de apariencia dulce es uno de los soportes del régimen del “paredón”, donde tantas víctimas han sido cruelmente inmoladas; del régimen que mueve contra la Iglesia una persecución enteramente del estilo de Robespierre o de Lenin.
  
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Si la fisonomía de Lutero expresa sobre todo la avidez de los placeres del cuerpo, y la de Robespierre sobre todo el odio igualitario, la del “Che” Guevara representa una de las máscaras más recientes de la revolución, es decir, la bondad falsa ocultando la peor de las violencias.

viernes, 6 de mayo de 2016

ORACIÓN POR LA RESTAURACIÓN EN EL FAVOR DE NUESTRA SEÑORA

Oración escrita por el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira - Tomada de COMO OVEJAS SIN PASTOR
  
  
Hay momentos, Madre mía, en que mi alma se siente, en lo que tiene de más profundo, tocada por una angustia indecible. Tengo nostalgia de la época en que yo os amaba, y Vos me amabais, en la atmósfera primaveral de mi vida espiritual. Tengo añoranza de Vos, Señora, y del paraíso que ponía en mí la gran comunicación que tenía con Vos.
   
¿No tenéis también Vos, Señora, nostalgia de ese tiempo? ¿No tenéis añoranza de la bondad que había en aquél hijo que fui?
   
Venid, pues, ¡oh la mejor de todas las madres!, y por amor a lo que florecía en mí, restauradme: recomponed en mí el amor a Vos, y haced de mí la plena realización de aquel hijo sin mancha que yo habría sido, si no fuese tanta miseria.
   
Dadme, ¡oh Madre!, un corazón arrepentido y humillado, y haced brillar nuevamente ante mis ojos aquello que, por el esplendor de vuestra gracia, yo comenzara a amar tanto y tanto... 
   
Acordaos, Señora, de este David y de toda la dulzura que en él poníais. Así sea.

martes, 28 de enero de 2014

ORACIÓN A LA VENERABLE MADRE MARIANA DE JESÚS TORRES, POR EL Dr. PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA


Venerable Madre Mariana de Jesús Torres y Berriochoa, vidente de Nuestra Señora del Buen Suceso
  
¡Oh Venerable Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres, gloria de la Orden de las Concepcionistas en Ecuador, modelo eximio de obediencia, pobreza y castidad, a quien se dignó aparecer la Santísima Virgen, particularmente bajo la advocación de Nuestra Señora de El Buen Suceso, en más de un coloquio místico de gran contenido e inefable dulzura, y a quien Ella dotó de luces proféticas extraordinarias sobre lo que sucedería en nuestras días a las poblaciones sudamericanas, entonces gobernadas por la corona española! Mirad con benignidad, os lo pedimos, a vuestros devotos que os imploran una eficaz intercesión.
  
Contemplad a estos países, y muy especialmente a nuestro querido Ecuador, expuestos hoy a la saña agresiva del comunismo, el cual va penetrando en todos ellos, ora por la fuerza, ora por la astucia. ¡Ved cuán pocos son los ecuatorianos, y de modo general los sudamericanos, compenetrados de la gravedad de ese peligro y de la urgencia de hacerle frente mediante la oración, los sacrificios, y una acción intrépida y eficaz! Y obtened del Divino Espíritu Santo, por los ruegos de María, que difunda por estos pueblos la abnegación y la valentía con que otrora se inmortalizaron los Macabeos, los Cruzados, y los héroes de la resistencia ibérica contra los moros.
  
Considerad, oh Venerable Madre Mariana, la inmoralidad de las costumbres que asola toda la tierra y ved que esos pecados llevaron a Nuestra Señora a pronosticar en Fátima que terribles castigos caerían sobre la humanidad infiel.
  
Atended a la sangre de García Moreno, derramada en nuestra tierra para que ésta se convierta en un verdadero Reino de los Corazones de Jesús y de María.
  
Escuchad, oh benignísima Abadesa del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, las oraciones que os hacen tantas almas angustiadas por sus necesidades de alma y de cuerpo, y a todas dad una acogida generosa y alentadora, continuando así, en lo alto del Cielo, en favor de nuestro país, la misión tan bienhechora que en él ejercisteis en vuestra vida terrena. Así Sea.

jueves, 12 de diciembre de 2013

DIÁLOGO DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE Y JUAN DIEGO, O LA VIRTUD COMO FUENTE DE LA NOBLEZA DE SENTIMIENTOS Y LA CORTESÍA

Resumen de una conferencia del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira a los jóvenes cooperadores de TRADICIÓN, FAMILIA Y PROPIEDAD de Brasil, dictada el 12 de Diciembre de 1996 - Recopilada por TRADICIÓN Y ACCIÓN POR UN PERÚ MAYOR

Aparición de Nuestra Señora de Guadalupe a Juan Diego

Hoy es la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. En el libro de Edesia Aducci, “María y sus títulos gloriosos”, puede leerse el siguiente diálogo entre Nuestra Señora y el vidente Juan Diego:
“En la primera aparición, Nuestra Señora, hablando en el idioma mexicano, se dirige a Juan Diego: “Hijo mío, a quien amo tiernamente, como a un hijo pequeñito y delicado, ¿a dónde vas?” Respuesta de él: “Voy, noble Señora mía, a la ciudad, al barrio de Tlaltelolco, a oír la Santa Misa que nos celebra el ministro de Dios y súbdito suyo”.
Ella: “Sabe, hijo muy querido, que yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, y es mi deseo que me erijan un templo en este lugar, de donde, como Madre piadosa tuya y de tus semejantes, mostraré mi clemencia amorosa y la compasión que tengo de los naturales y de aquellos que me aman y procuran; oiré sus ruegos y súplicas, para darles consuelo y alivio; y, para que se realice mi voluntad, has de ir a la ciudad de México, dirigiéndote al palacio del Obispo que allí reside, al cual dirás que yo te envío y que es voluntad mía que me edifique un templo en este lugar; referirás cuanto viste y oíste; yo te agradeceré lo que por mí hicieres a este respecto, te daré prestigio y te exaltaré”.
Respuesta de él: “Ya voy, nobilísima Señora mía, a ejecutar tus órdenes, como humilde siervo tuyo”.
Segunda aparición: Juan Diego vuelve del palacio del obispo, el mismo día por la tarde. La Santísima Virgen lo esperaba. “Mi muy querida Reina y altísima Señora, hice lo que me mandaste, y aunque no pudiese entrar a hablar con el señor obispo sino después de mucho tiempo, le comuniqué tu mensaje, conforme me ordenaste; me oyó afablemente y con atención; pero, por su modo y por las preguntas que me hizo, entendí que no me había dado crédito; por tanto, te pido que encargues de eso a una persona (...) digna de respeto, y en quien se pueda acreditar, porque bien sabes, mi Señora, (...) que no es para mí este negocio al que me envías; perdona, mi Reina, mi atrevimiento, si me aparté del respeto debido a tu grandeza; que yo no haya merecido tu indignación, ni te haya desagradado mi respuesta”.

La Santísima Virgen insiste con Juan Diego. Este vuelve al obispo y el prelado exige una señal de la aparición. Vuelve el buen indio [al Tepeyac] y Nuestra Señora manda que regrese al día siguiente, al mismo lugar, que Ella satisfaría el deseo del obispo; pero Juan Diego, necesitando llamar un sacerdote para asistir a su tío, que enfermara gravemente, se desvía del camino combinado, seguro de que la Santísima Virgen no lo vería. Pero he aquí que Nuestra Señora le aparece en otro local. “¿Adónde vas, hijo mío, y por qué tomaste este camino?” Juan Diego: “Mi muy amada Señora, ¡Dios te guarde! ¿Cómo amaneciste? ¿Estás con salud?... No te fastidies con lo que te voy a decir: está enfermo un siervo tuyo, mi tío, y yo voy de prisa a la iglesia de Tlaltelolco, para traer un sacerdote para confesarlo y ungirlo, y después de hecha esta diligencia volveré a este lugar, para obedecer tu orden. Perdóname, te pido Señora mía, y ten un poco de paciencia, que mañana volveré sin falta”.

Respuesta de ella: “Oye mi hijo, lo que te voy a decir: no te aflija cosa alguna, ni temas enfermedad ni otro accidente penoso. ¿No estoy aquí yo, que soy tu Madre? ¿No estás debajo de mi protección y amparo? ¿No soy yo vida y salud? ¿No estás en mi regazo y no andas por mi cuenta? ¿Tienes necesidad de otra cosa?... No tengas cuidado alguno con la dolencia de tu tío, que no morirá de esta vez, y ten certeza de que ya está curado”. 
* * *

Acerca de este acontecimiento pueden hacerse varios comentarios. De ellos, creo que el más interesante es aquel en que se ha hecho menos insistencia, sobre la actitud de Juan Diego delante de Nuestra Señora, y el lenguaje que él tiene con Ella.

Digo esto porque los otros aspectos de la cuestión —a saber: que Nuestra Señora se complace en aparecer a los humildes, que Ella procura las personas simples para mandar recados a las grandes, que busca las almas castas para que sean Sus portavocesse han resaltado en tantas apariciones, que me parece que no hay una razón especial para que insistamos sobre eso en la noche de hoy. 
De la aparición de Nuestra Señora de Guadalupe se desprendoen dos hechos remarcables: Nuestra Señora escoge a los humildes de corazón, y las virtudes católicas son el origen de las buenas maneras.

Pero el lenguaje y la actitud del indio para con Nuestra Señora tiene un sabor extraordinario. Ella lo trata como a un hijo de una nación que está en decadencia, de un pueblo que está desapareciendo, pero es un alma pura, un alma simple. Ella lo trata, entonces, con un cariño extraordinario, casi como se hace con un niño. Vemos, de un lado, la predilección que Nuestra Señora tiene no sólo por las almas grandes, heroicas, que realizan hechos históricos sino, por otro lado, cómo Ella ama todas las formas de belleza, todas las formas de virtud, el amor que también tiene por las almas simples, pequeñas, que le son enteramente dedicadas y que ignoran su propia virtud, cómo Ella habla a esas almas con una ternura completamente particular.

Después, tenemos la actitud de Juan Diego para con Nuestra Señora: él le dirige la palabra como un verdadero cortesano, saluda a Nuestra Señora, le pregunta cómo Ella se encuentra, si está bien... y después de haber descrito el fracaso de la misión que tuvo, se porta como un verdadero diplomático y le explica la razón humana de su revés. Al mismo tiempo, manifiesta su deseo de no aparecer, de no brillar. Ustedes están viendo todas las cualidades de alma que entran en eso.

Resultado: La Virgen aprecia su actitud, sonríe para el consejo diplomático, pero no lo acepta. Al contrario, exige que él vuelva. Juan Diego, obediente, retorna, pues no tiene pereza, no le hace resistencia, es hijo de la obediencia. ¿Recibió orden? ¿La Virgen lo quiere? ¡Él vuelve de nuevo!...

Nuestra Señora reprodujo su imagen en el manto de Juan Diego, quien murió en olor de santidad.

Aquí ustedes tienen un principio que deseo resaltar: donde existe la verdadera virtud, aparecen la delicadeza, la cortesía, las maneras nobles. Por el contrario, donde la virtud muere, las maneras nobles, la delicadeza y la cortesía van desapareciendo...

Juan Diego, como tiene delicadeza de alma, sabe tener delicadeza de maneras, y sabe tratar a Nuestra Señora con respeto, con una verdadera hidalguía. Al contrario, si no tuviese delicadeza de alma, él podría ser un hidalgo, pero no trataría a Nuestra Señora con verdadera hidalguía.

Lo que, a su vez, prueba lo siguiente: si la civilización occidental desarrolló las buenas maneras, la hidalguía de trato, el señorío, el garbo, el tono aristocrático hasta un punto donde nunca ninguna civilización llegó, eso se debe a que hubo una Edad Media, donde esas cosas nacieron y continuaron a desarrollarse incluso después del fin de esa época. Hubo un momento de alta virtud, de alta piedad, donde las almas estuvieron ávidas de nobleza de trato, de delicadeza, de grandeza. Y como las costumbres nacen de la avidez de las almas buenas o malas, de ahí germinó, en el suelo sagrado de la Europa Cristiana, toda a cortesía occidental, hija precisamente de esa piedad y virtud.

Cuando estalla la Revolución, que quebró la vida espiritual de Europa, cuando entraron los principios igualitarios en el espíritu del europeo, comenzó inmediatamente la decadencia. ¿Por qué? Porque bajo este punto de vista, Revolución, igualitarismo, falta de delicadeza de sentimientos y falta de nobleza de maneras son cosas completamente relacionadas. Y no puede tener nobleza de maneras, ni delicadeza de sentimientos, quien es igualitario. Quien es igualitario tiene dentro de sí lo contrario: es egoísta, brutal, tiende para el régimen de masas, no quiere reconocer los méritos y las cualidades de los demás sino, al contrario, quiere sujetar toda la vida social y toda convivencia humana —y por lo tanto, todo el trato de las almas— a una dura, fría y ruda igualdad.

Entonces ustedes tienen la baja del tono aristocrático de Europa y la aparición de esa cosa monstruosa que es el estilo hollywoodiano, que es exactamente el igualitarismo y la falta de elevación de trato. Pero ustedes tienen, más allá de eso, como etapa posterior de la Revolución, el igualitarismo total soviético, la crueldad soviética, la brutalidad soviética que es el extremo opuesto de aquella delicadeza que germinaba en el alma virginal, sobrenatural y tan delicada de nuestro buen Juan Diego.

Así, ustedes comprenden bien hasta qué punto la cortesía y el tono aristocrático son hijos de la Iglesia Católica, Apostólica, Romana. Y, por el contrario, las maneras triviales, bajas, igualitarias, brutas son –precisamente– el fruto de la Revolución y del demonio. (...)

sábado, 5 de octubre de 2013

NUESTRA SEÑORA, LA MEDIANERA UNIVERSAL, POR EL Dr. PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA

Homenaje al Dr. Plinio Correa de Oliveira, que el 3 de Octubre de 1995, día de Santa Teresita del Niño Jesús, ascendió al Cielo, donde a buen seguro intercede por la Resistencia Católica.
LA MEDIANERA UNIVERSAL


Transcrito de "O Legionário" Nº 455, de 1 de Junio de 1941
En el día 31 de mayo la Santa Iglesia celebra la fiesta de Nuestra Señora, Medianera Uni­versal de todas las gracias. En esta época de confusión, de aflicciones y de peligros nues­tras oraciones irremediablemente se tornan más apremiantes.

Y, con esto, se vuelve más importante tam­bién el que sepamos rezar bien. Y pocas verdades de la Fe concurren de un modo tan poderoso para valorizar nuestras ora­ciones, cuanto la Mediación Universal de María, si la estudiamos seriamente y hace­mos que cale a fondo en nuestra vida de piedad. ¿En qué consiste esa verdad?

La Teología enseña que todas las gracias que nos vienen de Dios pasan siempre por las manos de María, de tal manera que nada obtendremos de El, si María no se asocia a nuestra ora­ción, y todas las gracias que recibimos las debemos siempre a la intercesión de María. Así, la Madre de Dios es el canal de todas las oraciones que llegan hasta su Divino Hijo y el camino de todas las gracias que Este otorga a los hombres.

Evidentemente, esta verdad supone que en todas las oraciones que hagamos, pida­mos explicitamente a Nuestra Señora que nos apoye. Esta práctica sería sumamente loable. Pero, aunque no invoquemos decla­radamente la intercesión de Nuestra Señora podemos estar seguros de que seremos aten­didos porque Ella reza con nosotros, y por nosotros.

De ahí se saca una conclusión sumamente consoladora. Si tuviésemos que confiar só­lamente en nuestros méritos, ¿cómo podría­mos confiar en la eficacia de nuestra ora­ción? Se cuenta que cierta vez, Nuestro Señor se apareció a Santa Teresa trayendo en las manos unas uvas maravillosas. Pre­guntó la santa al Divino Maestro qué signi­ficaban las uvas, y El respondió que eran una imagen del alma de ella. Miró entonces la santa detenidamente a las frutas y en la medida en que las examinaba, su primera impresión, que fue magnífica, se deshacía, y daba lugar a una impresión cada vez más triste. Llenas de manchas y de defectos, las uvas acabaron por parecer repugnantes a la gran santa. Ella comprendió entonces el alto significado de la visión. Incluso las almas más perfectas tienen manchas, cuando son atentamente examinadas. Y ¿cuáles son las manchas que pueden pasar desapercibidas a la mirada penetrante de Dios? Por eso tenía mucha razón el Salmista cuanto exclamaba: «Señor si atendieses a nuestras iniquidades, ¿quién se sustentará en vuestra presencia?»

Y, si no hay nadie que no presente man­chas a los ojos de Dios, ¿quién puede esperar con plena seguridad ser atendido en sus ora­ciones?

Por otro lado, Dios quiere que nuestras oraciones sean confiantes. No desea que nos presentemos ante su trono como esclavos que se aproximan con miedo de un temible señor, sino como hijos que se acercan a un padre infinitamente generoso y bueno. Esa confianza es incluso una de las condiciones de la eficacia de nuestras oraciones. Pero, ¿cómo tendremos confianza, si, mirando en nuestro interior, sentimos que nos faltan las razones para confiar? Y si no tenemos con­fianza, ¿cómo esperamos ser atendidos?

De las tristezas de esta reflexión nos saca, triunfalmente, la doctrina de la Mediación Universal de María.

De hecho, nuestros méritos son mínimos, y nuestras culpas grandes. Pero, lo que por nosotros mismos no podemos alcanzarlo, te­nemos el derecho de esperar que las ora­ciones de Nuestra Señora lo alcance.

Y jamás debemos dudar de que Ella se asocia a nuestras oraciones cuando son con­venientes a la mayor gloria de Dios y a nues­tra santificación. De hecho, Nuestra Señora nos tiene un amor que sólo de modo imper­fecto puede ser comparado al amor que nos tienen nuestras madres terrenas. San Luis María Grignón de Monfort dice que Nuestra Señora tiene al más despreciable y miserable de los hombres un amor superior al que resultaría de la suma del amor de todas las madres del mundo a un hijo único. Nuestra Madre auténtica en el orden de la gracia nos engendró para la vida eterna. Y a Ella se aplica fielmente la frase que el Espíritu Santo esculpió en la Escritura: «Aunque tu padre y tu madre te abandonasen, Yo no me olvidaría de ti». Es más facil ser abandonados por nuestros padres según la naturaleza, que por Nuestra Madre según la gracia.

Así, por más miserables que seamos, po­demos presentar con confianza a Dios nues­tras peticiones: siempre que fueran apoya­das por Nuestra Señora, encontrarán un valor inestimable a los ojos de Dios, que ciertamente obtendrá para nosotros el favor pedido.

Nos conviene meditar incesantemente so­bre esta gran verdad. Católicos que somos, debemos enfrentar en esta vida las luchas comunes a todos los mortales y, además de esto, las que nos vienen por el hecho de estar al servicio de Dios. Pero, aunque los horizontes parezcan estar a punto de des­cargar sobre nosotros un nuevo diluvio, aun­que los caminos se nos cierren al paso, los precipicios se abran y la propia tierra se mueva bajo nuestros pies, no perdamos la confianza: Nuestra Señora superará todos los obstáculos que estén por encima de nues­tras fuerzas. Mientras esta confianza no des­erte de nuestro corazón, la victoria será nues­tra, y de nada valdrán las tramas de nuestros adversarios: caminaremos sobre las áspides y los basiliscos y aplastaremos con nuestros pies los leones y los dragones.

lunes, 20 de mayo de 2013

¿ESTÁ NACIENDO LA CONTRA-REVOLUCIÓN FRANCESA?

Por Alejandro Ezcurrra Naón (TRADICIÓN Y ACCIÓN POR UN PERÚ MAYOR)- Imágenes y comentarios por MILES CHRISTI

Hasta no hace mucho, la Revolución(*) que devasta el Occidente cristiano avanzaba con suma cautela, evitando cuanto posible reacciones en la población que escapasen a su control, y pudiesen comprometer el éxito de su marcha hacia la utopía igualitaria y anárquica.

Pero ahora, esa cautela parece haber quedado atrás: a medida que una marea conservadora se afianza por todas partes, las fuerzas revolucionarias parecen haber optado por atropellar sin miramientos a la opinión pública, buscando imponerse por la vía de los hechos consumados.

Es lo que vemos en países como Venezuela, Argentina, Brasil, Colombia o Uruguay, donde gobiernos y parlamentos implementan leyes y políticas anticristianas cada vez más despóticas, sobre todo en materia de familia —blanco central de la actual revolución cultural—, pero también en terrenos como el cercenamiento a la propiedad privada, las “negociaciones de paz” con las FARC en Colombia, etc. Y lo hacen pasando por encima del sentir de las mayorías y del propio estado de derecho.

Socialistas, los “victoriosos”... vencidos

El caso más resonante de ese atropello se dio a fines de abril en Francia, al aprobarse un proyecto legislativo de “matrimonio” entre personas del mismo sexo, impulsado por el gobierno socialista. Las encuestas revelaban que una mayoría de franceses rechaza esa absurda parodia matrimonial. Y las impresionantes movilizaciones de protesta realizadas en París el 13 de enero y el 24 de marzo pasados (esta última sumó 1,4 millón de personas, y fue la mayor manifestación pública de la historia de Francia) y en muchas otras ciudades, fueron la imagen visible de esa tendencia.

La gigantesca protesta del 23 de marzo: la mayor manifestación de la historia de Francia.

Conscientes de su falta de apoyo ciudadano, y para evitar que el rechazo popular al proyecto creciera hasta volverse incontenible, el gobierno socialista y la Asamblea Nacional (Parlamento) dominada por la izquierda optaron cínicamente por adelantar en un mes la votación parlamentaria, prevista para fines de mayo. Así, el día 23 de abril el proyecto fue votado y aprobado, ante la protesta de una multitud calculada en 200 mil personas.

Mientras los parlamentarios de la izquierda festejaban la votación gritando frenéticamente “¡igualdad! ¡igualdad!” con aplausos rítmicos, desde las galerías un grupo de jóvenes interrumpió el sabbat revolucionario desplegando una bandera blanca con la palabra “Referéndum”. Entonces el Presidente de la Asamblea, el socialista Claude Bartolone, fuera de sí ordenó a gritos: “¡Saquen de aquí a esos enemigos de la democracia (sic!), ellos no tienen derecho de estar aquí!” [1]. Como se ve, la “democracia” socialista consiste en acallar a los que piden democracia de verdad.

Esta bofetada al sentimiento popular, por pura y ciega obstinación ideológica, le costó caro a la izquierda. Los socialistas salen de su “victoria”... vencidos. La aprobación al gobierno Hollande se desploma de manera “inexorable”: en abril cayó hasta el 25%, “el índice más bajo jamás alcanzado por un presidente en la V República”, mientras el rechazo a su gestión trepó hasta el 74% [2] [3].

Un nuevo e histórico fenómeno de opinión

Esos números no indican apenas una coyuntura política. Ellos corresponden a un nuevo y extraordinario fenómeno de opinión, que toca en el fondo de los espíritus y se extiende por toda Francia. Es un estado de resistencia activa a la ofensiva revolucionaria, presentando cuatro notas inéditas: 1) una raíz idelológico-religiosa; 2) sus protagonistas son jóvenes, tanto matrimonios como solteros de ambos sexos; 3) su estrategia es innovadora y eficiente; 4) tiene carácter irreversible.

En las semanas previas a la aprobación del proyecto, multitudinarias manifestaciones de rechazo ocurrieron en ciudades de toda Francia, siendo las más importantes las ya mencionadas en París. La próxima será el 26 de mayo, Día de la Madre en Francia, y posiblemente congregará aún más gente.

A la par de esas demostraciones, las calles de París y las principales ciudades del interior eran escenario de constantes manifestaciones-relámpago de grupos reducidos, que desconcertaban a la policía. La estrategia consistía en que, en puntos diferentes de la ciudad, bloques de una veintena de jóvenes interrumpieran el tráfico durante algunos minutos, coreando alegremente dichos chispeantes como uno dirigido al presidente Hollande: “Touche pas au mariage,/ occupes toi du chômage”, (“no toques al matrimonio, ocúpate del desempleo”). Al llegar la policía se dispersaban velozmente y reaparecían de inmediato en otro punto, combinado sobre la marcha por celular-internet. Algunos de esos grupos eran de ciclistas, que convergían en un lugar predeterminado —por ejemplo el puente de Los Inválidos—, se sentaban en la pista formando una barrera con sus bicicletas, lanzaban sus proclamas y cánticos y partían enseguida, a veces aplaudidos por los automovilistas.

Con la policía desbordada por este “juego de escondidas” de varios grupos actuando simultáneamente en París, el ministro de Interior Manuel Valls ordenó dispersarlos con gas lacrimógeno a destajo. Represalia inútil: rápidamente su orden fue ridiculizada, y se pasó a llamarlo “Manuel Gas”.

Manuel Valls, ministro socialista franco-español del Interior, alias "Manuel Gas"

En materia de estrategias novedosas, cabe destacar los bien organizados “comités de recepción” al presidente Hollande y sus ministros. En todos los actos públicos a que estos asistían, eran recibidos por grupos de jóvenes con cánticos, abucheos y eslóganes muy bien escogidos —la graciosa y fulgurante chispa francesa no podía estar ausente—, al punto que el mandatario y sus ministros, humillados y atemorizados, se vieron obligados a cancelar varias apariciones públicas.

También se realizan “sit-in” de protesta nocturnos: vigilias con velas, cánticos religiosos o patrióticos y rezo del Rosario, realizados durante algunas horas en lugares simbólicos como los jardines de Luxembourg o del Louvre. Tales acciones continúan hasta hoy, aunque en muchos casos son duramente reprimidas por la CRS (tropa de asalto). El saldo de esa represión ha sido cientos de manifestantes arrestados diariamente, varios de ellos heridos (incluso sacerdotes y niños), sólo por protestar pacíficamente. Indignado por ese abuso, Tugdual Derville, uno de los principales voceros de las protestas, desafió: “¿Cuántos autos incendiados? ¡Cuántos vidrios rotos? ¡Ninguno!”. La propia policía comenzó a expresar su malestar: algunos efectivos incluso se animaron a felicitar a los estudiantes por su valentía, lamentaban arrestarlos, y se quejaban de estar siendo utilizados políticamente: “Sentimos vergüenza de hacer lo que estamos haciendo” [4].

El protagonismo de los jóvenes, la gran novedad: “encantados de protestar", ellos conforman "una juventud conservadora, orgullosa de sus valores”.

Otra estrategia publicitaria es el llamado “balcón para todos”, aplicado en varias ciudades: en los balcones de las residencias penden una multitud de fajas y banderas iguales a las que los manifestantes llevan por las calles (Ver por ejemplo: [5]), formando un vistoso espectáculo.

Un ejemplo de las manifestaciones recientes en Francia: el “balcón para todos”

Sería largo referir el extraordinario ímpetu de una población que se siente maltratada por un poder político que, a menos de un año de haber asumido, se ha divorciado tan rápida y drásticamente de los ciudadanos, ignorando sus expectativas y reclamos. Un buen “sismógrafo” para medir ese estado de resistencia es el hecho de que 15 mil alcaldes (¡¡sí, como se lee – 15 mil!!) ya han declarado su negativa formal a celebrar en sus jurisdicciones “matrimonios” civiles entre personas del mismo sexo. El propio diario “Le Monde”, afín al gobierno, comenta que a quien quiera conocer hacia dónde va el país le basta poner en un buscador de Internet dos palabras: “Hollande dimisión” [6]. El comentario más difundido es: la izquierda perdió la juventud, perdió la calle, perdió al pueblo... y perdió la brújula.

Los católicos, a la cabeza de la “derechización” de la sociedad

Aunque la ley nefanda ya fue aprobada, la población no se da por vencida y las protestas redoblan. Incluso ahora, cuando los estudiantes veillants (participantes de las vigilias de protesta) han entrado en período de exámenes, sus propias madres los sustituyen en la protesta. Son las llamadas “mères veilleuses” (madres en vigilia), que por un juego de palabras el público convierte en “merveilleuses” (maravillosas) [7].

La participación de familias en las protestas indica que la sociedad como un todo se siente involucrada en ellas, y que el francés medio se ha desplazado del centro hacia la derecha: estamos ante “la emergencia de una generación conservadora orgullosa de sus valores, que está encantada difundiéndolos ruidosamente, en la calle ... Abundan los grupos de familias jóvenes, católicas en su mayoría, acompañadas de bandas de jóvenes encantados de protestar” [8]. Son sectores que nunca antes fueron contestatarios pero que ahora “descubren el perfume particular de la insurrección” [9].

“Abundan los grupos de familias jóvenes, católicas en su mayoría”.

En este frente, la presencia católica es determinante. Y esto tiene un alcance incalculable. El sitio “Boulevard Voltaire” traza el perfil de los contestatarios: “Estos resistentes son... ¡católicos! ...Ellos comienzan a comprender el fracaso de un liberalismo que ha enloquecido; ellos buscan crear otra cosa, y no cristianizar el socialismo. Se trata de familias, y sobre todo de jóvenes” que “han salido a la calle para decir «basta» a los destructores de la sociedad” [10]. Otro sitio completa: son personas “de alto nivel espiritual y dogmático, seguros de su fe y de su sangre por la cual corren 1500 años de Francia, y conscientes de los deberes que esta herencia contiene” [11]. Uno de los jóvenes “en vigilia” explica por qué están allí: “somos la luz y la sal del mundo: somos católicos franceses y nada nos podrá hacer vacilar” [12].

La Catolicidad de Francia (nacida por el bautismo de Clodoveo y confirmada con Santa Juana de Arco y los Mártires de la Vendèe), resurge triunfante contra la revolución judeomasónica-comunista que la destronó

La revista del Episcopado francés, “La Croix” —que ha tomado una posición ambigua y concesiva en el caso— se alarma por la polarización creada: explica que para la izquierda, “retroceder es imposible, sería renegar de sí misma”; y como los católicos conforman la “mayoría hostil al proyecto”, el vigor de su resistencia hace que se hable incluso de “amenaza de una «guerra civil»”. Comentario impensable hasta muy poco tiempo atrás [13].

Un “despertar” contrarrevolucionario, tal vez irreversible

En artículos posteriores mostraremos otros aspectos de este apasionante fenómeno de opinión, que tiene su punta de lanza en Francia (y que los medios peruanos de desinformación esconden cuanto pueden). Así lo define el conocido periodista Ivan Rioufol:

La izquierda se frota los ojos. ¡Ella fue despojada de lo que le era más querido!. Ella no vio venir, en efecto, la nueva indignación popular. Ella, que tanto ha adulado a la juventud, descubre, estupefacta, estos indignados que le dan las espaldas: miles de jóvenes desafían el poder establecido, rechazando su proyecto de “matrimonio” y de adopción para los homosexuales. (...)

“Por otro lado, la izquierda no comprende nada” de lo que pasa: “Ella sólo ve en los manifestantes a «extremistas», «ultras», «exaltados», «homófobos» (...) Esta grosera demonización deja de lado lo esencial: lo que está llegando es el despertar de una juventud ... que sigue un sentido opuesto a la herencia de la vieja sociedad que toca a su fin: la de los adeptos de mayo de 1968, y de su ideología relativista de lo «políticamente correcto»”.

De aquel legado revolucionario, estos jóvenes “rechazan todo, comenzando por su desprecio por la familia, la nación, la cultura. Hace ya varios años que los sondeos de opinión han identificado ese nuevo perfil de la juventud, que se inscribe en una reacción a 40 años de desastres ideológicos: ella quiere, de ahora en adelante, escribir una nueva Historia” [14].

El ciclo de la Revolución Francesa se agotó, y la “nueva historia” que comienza a escribirse parece ser un acontecimiento exactamente opuesto, el nacimiento de una Contra-Revolución Francesa, con un potencial de propagación formidable debido a la irradiación cultural que Francia conserva hasta hoy.

Elocuente portada de “Le Point” (18-4-2013): ¿Estará naciendo una Contra-Revolución Francesa, de amplitud similar y sentido opuesto a la agotada Revolución de 1789?

Si esos resistentes actúan con convicción y perseverancia, puede esperarse de este movimiento aquello que señala Plinio Corrêa de Oliveira: “Cuando los hombres resuelven cooperar con la gracia de Dios, son las maravillas de la Historia que así se operan: es la conversión del Imperio Romano, es la formación de la Edad Media, es la reconquista de España a partir de Covadonga, son todos esos acontecimientos que se dan como fruto de las grandes resurrecciones de alma de que los pueblos son también susceptibles. Resurrecciones invencibles, porque no hay nada que derrote a un pueblo virtuoso y que verdaderamente ame a Dios.” [15]. 

* * *

(*) Empleamos el término “Revolución” en el sentido que le da el Prof. Plinio Corrêa de Oliveria en su ensayo Revolución y Contra-Revolución, de proceso histórico de destrucción del Occidente cristiano - Ver http://www.pliniocorreadeoliveira.info/RevolucionyContra-Revolucion_2005.pdf

NOTAS

[13] BRUNO FRAPPAT, Sommes-nous devenus fous? (“¿Nos hemos vuelto locos?”), “La Croix” 19-4-2013
[15] PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA, Revolución y Contra Revolución, Ed. Tradición y Acción por un Perú Mayor, Lima 2005, Parte II, Cap. IX, 3

sábado, 30 de marzo de 2013

¿POR QUÉ EL SÁBADO ESTÁ DEDICADO A LA SANTÍSIMA VIRGEN?

Desde LA DENUNCIA PROFÉTICA
Plinio Corrêa de Oliveira

Sabemos que el viernes es el día que nos recuerda la muerte de Nuestro Señor, y el domingo recuerda su Resurrección. La pregunta que surge es: ¿Por qué el sábado está dedicado a la Virgen? He recibido la siguiente información que transmito a Uds. y luego la comentaré.

Selección biográfica:

La devoción a la Virgen recibió un fuerte impulso a principios del siglo X con la reforma monástica que dio forma a la civilización medieval.

Después de esa época se hizo costumbre general dedicar el sábado a la Virgen. San Hugo, abad de Cluny, ordenó que en las abadías y monasterios de su orden, los sábados se cantara el Oficio y se celebrara una Misa en honor de la Santísima Virgen María. Una misa especial fue compuesta en su honor para esas ocasiones. Para el Oficio Divino regular, el Papa Urbano II añadió el Pequeño Oficio de la Virgen para ser cantado los sábados.

Hay muchas razones de por qué el sábado debe estar dedicado a la Virgen Santísima. Las más conocida surgió a partir de la particular devoción que tenía el hombre medieval a la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Los Evangelios nos dicen que después de la muerte de Nuestro Señor, los Apóstoles, los discípulos y las santas mujeres no creían en la Resurrección, a pesar de que Nuestro Señor la había predicho varias veces.
Solamente Nuestra Señora mantuvo la fe y esperanza de la Resurrección de Cristo

Sin embargo, desde la hora en que Nuestro Señor murió en la cruz el Viernes Santo hasta el Domingo de Resurrección, sólo la Virgen creía en su divinidad y, por lo tanto, sólo ella tenía una fe perfecta. Porque, como dice San Pablo: “Sin la resurrección nuestra fe sería vana”. En ese sábado, por lo tanto, en toda la tierra fue sólo Ella quien personificó la Iglesia Católica. Por esta razón el hombre medieval la honraba especialmente en este día.

Comentarios del Prof. Plinio:

Esta explicación no podía ser más hermosa. Creo, sin embargo, que es una exageración decir que las Santas Mujeres y el apóstol San Juan perdieron la fe en ese día. Pero, ellos no tenían fe en la Resurrección.

A pesar del hecho de que Nuestro Señor les habló de su Resurrección en varias ocasiones, ellos no la comprendieron completamente. En efecto, una resurrección es una cosa tan extraordinaria, tan opuesta al orden natural, que la mente humana no se inclina a creer en ella. A pesar de que el Señor había resucitado a Lázaro —y ellos habían sido testigos de ese milagro— ellos no se dieron cuenta de que Quien había resucitado a Lázaro podía resucitarse a sí mismo.

Es casi inconcebible que un hombre resucite un muerto y, sin embargo, es más difícil imaginar que un muerto se resucite a sí mismo. ¿Cómo puede un hombre —por su propio poder— levantarse desde el abismo de la muerte y decirle a su propia alma: “Ahora, vuelve a entrar en tu cuerpo y se uno con él?”. Esto exige un poder mucho mayor que el que se necesita para resucitar a un muerto. Es una victoria sobre el otro, un esplendor multiplicado por otro, una cosa, normalmente hablando, que la mente humana no puede imaginar.
 
Fuera de la Santísima Virgen, NADIE tenía confianza plena en la Resurrección

Podemos entender, por tanto, cómo los estaban junto a la Virgen al pie de la Cruz —San Juan, las Santas Mujeres y algunos otros, como Nicodemo— también la acompañarían a su casa en esa hora de dolor supremo. Pero ellos no creyeron verdaderamente que Cristo iba a resucitar de la muerte. Nuestra Señora conocía y confiaba en que Él se levantaría de la muerte; los otros no.

Aun cuando ellos tenían un instinto sobrenatural que les decía que la historia de Nuestro Señor no había aún terminado, y que todavía quedaba la última palabra por decir, sólo la presencia de la Virgen los confirma en este instinto, no su fe en la Resurrección. Sin este instinto y sin la Virgen, ellos se habrían dispersado completamente. Cuando los Evangelios relatan la reacción de Santa María Magdalena hablando con el Señor después de Él haber resucitado, muestran que ella no esperaba que Él resucitaría.
 
Contrario a lo que pudiese creer y pensar, María Magdalena DUDABA RESPECTO A QUE LA RESURRECCIÓN SUCEDIERA. En cambio, la Virgen María TUVO PLENA SEGURIDAD DE ELLO

Durante este período, sólo la Virgen creyó en la Resurrección. Sólo Ella tenía la fe plena. En toda la faz de la tierra Ella era la única criatura con la plena fe, la más perfecta fe sin ninguna sombra de duda. Incluso en el inmenso dolor que Ella sufrió por el pecado de deicidio, Ella tenía absoluta certeza de esta verdad. Serena y tranquilamente mientras Ella esperaba la hora de la victoria que se acercaba. Esto le daba una alegría inmensa en medio de sus penas.
 
Aún en su mayor desolación, María Santísima conservó intacta y firme la confianza en la Promesa

Dado que la fidelidad es necesaria para el mundo no se acabe, se puede decir que, si Ella no hubiera sido fiel en esa ocasión, el mundo habría terminado. Si la verdadera fe hubiese desaparecido de la faz de la tierra, entonces la Divina Providencia habría acabado con el mundo. Por lo tanto, es por causa de su fidelidad que la historia continuó y las promesas del Antiguo y Nuevo Testamento que afirmaban que el Mesías reinaría sobre toda la tierra y sería el Rey de la Gloria y el centro de la historia, tuvieron continuidad. Esas promesas no habrían podido cumplirse sin la fidelidad de la Virgen en ese período.
 
El piadoso escritor Ricardo de San Lorenzo afirma que María Santísima tiene tal poder que puede aplacar la ira de Dios contra la pecadora humanidad.

Todas esas promesas vivían en su alma. Ella se convirtió en el portal de todas las esperanzas en el futuro. En su alma, como una semilla, estaba toda la grandeza que la Iglesia Católica desarrollaría a través de los siglos, todas las virtudes que practicarían los santos.
 
Por lo tanto, podemos decir que esas horas de la vida de la Virgen son particularmente hermosas, tal vez las más hermosas de su vida. Uno podría preguntarse si ese tiempo de fidelidad era aún más hermoso que el período en que Nuestro Señor vivió en su seno como en un tabernáculo. ¿Era más hermoso que ella llevara al Mesías en su cuerpo, o abarcar la Santa Iglesia, el Cuerpo místico de Cristo, en su alma? Esta es una pregunta que puede ser discutida.

La esperanza que tuvo Nuestra Señora en la Resurrección de Jesús es el mejor ejemplo de la frase: “Es por la noche que es hermoso creer en la luz”

Su fidelidad nos recuerda las palabras de Edmond Rostand en su Chantecler: “Es por la noche que es hermoso creer en la luz”. Creer en la luz al mediodía no tiene ningún mérito particular. Pero creer en la luz en la hora más oscura de la noche, cuando se tiene la impresión de que todo se sumió en la oscuridad para siempre, es realmente una cosa hermosa.
Nuestra Señora creyó en la luz en esa terrible noche mientras sostenía su cuerpo muerto en su regazo, mientras lo prepara con los aceites perfumados para el sepulcro, mientras tocaba las heridas de su cuerpo que daba testimonio de la derrota tremenda. Incluso entonces Ella creyó en la Resurrección, y Ella hizo un tranquilo acto de fe. Ella consideraba todas esas heridas de poca importancia; Él había prometido que resucitaría de la muerte, y lo haría. Ella creía. Ella no tenía la menor duda.
Este es sin duda uno de los momentos más hermosos de su vida. Desde que esto ocurrió en el Sábado Santo, entendemos por qué la Iglesia eligió el sábado para conmemorar a la Virgen. Hasta el fin del mundo, todos los sábados se consagran a Ella. Es justo. Ello cumple la profecía en el Magnificat: “Todas las generaciones me proclamarán bienaventurada”.

Aplicación para nuestra lucha
Todos los sábados tiene el contra-revolucionario el derecho de pedir a la Virgen que tenga piedad especial sobre él, porque él recibió una misión análoga a la de Ella. De hecho, vivimos en un tiempo que está en la plena oscuridad de la noche. Sabemos que la Iglesia Católica es inmortal, pero, humanamente hablando, la Iglesia tradicional ha desaparecido. Además, en casi todas las esferas de la actividad humana, sólo vemos corrupción y miseria. A nuestro alrededor la inmoralidad, la rebelión, la abyección, el egoísmo, la ambición, el fraude y el reinado de la desesperación. Todo atestigua la muerte casi completa de la civilización cristiana.
Hay, sin embargo, un vaso de elección, un vaso que la Virgen escogió para que sea de gloria y honor, un vaso que es la castidad y fidelidad. En este vaso Nuestra Señora recogió el sentido católico del pasado, su devoción, el amor por todas las tradiciones católicas abandonadas por otros. Ella también en este vaso  conservó la esperanza y la certeza de su Reino. Es el vaso de la Contra-Revolución. En esta terrible noche, por las bendiciones de la Virgen, el alma del contra-revolucionario es un vínculo entre el pasado y el futuro.
Ante la inminencia de la hora final de la Tradición, Nuestra Señora le reveló a Sor Lucía, y en persona suya a todo el Reamnente Católico, estas palabras de confianza: “Mi Inmaculado Corazón SERÁ TU REFUGIO”.
Aquel que pertenece a este remanente cree en su promesa. Él tiene la certeza de que el Corazón Inmaculado de María triunfará. Esta certeza le da tranquilidad en medio de los mayores sufrimientos, que es una posición de alma similar al que Nuestra Señora tuvo el Sábado Santo.

Hasta que llegue el reinado de María, vivimos en un largo Sábado Santo en el que todo lo que amamos está en el sepulcro; despreciado, odiado y abandonado por completo. No obstante, tenemos la certeza de que la victoria será nuestra. Ella nos escogió para ser sus contra-revolucionarios, para repetir e imitar su fidelidad en nuestros tristes tiempos.

Esta es la oración que podríamos recitarle los sábados: Oh Corazón Sapiencial e Inmaculado de María, haz mi corazón semejante al tuyo. Cuando todo lo que me rodea afirma lo contrario, cuando el mundo parece derrumbarse, las estrellas caen del cielo y las columnas de la tierra se desploman, incluso en esta calamidad, dadme la serenidad, la paciencia, el celo apostólico y el coraje de decir: Al fin tu Corazón Inmaculado triunfará.