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viernes, 28 de septiembre de 2018

HEREJÍAS DE JUAN PABLO I (ALBINO LUCIANI TANCON)

Tomado del libro “La verdad de lo que realmente sucedió en la Iglesia Católica después del Concilio Vaticano II”, de los hermanos Miguel y Pedro Dimond OSB.
  
JUAN PABLO I (Albino Luciani): EL HOMBRE QUE DIJO SER EL PAPA ENTRE PABLO VI Y JUAN PABLO II DURANTE 33 DÍAS EN 1978…
  
    
“Él podía aceptar y aceptaba a los divorciados. También aceptaba fácilmente a otros que vivían en lo que la Iglesia llamaba ‘pecado’” [1]. (Padre Mario Senigaglia, secretario de Juan Pablo I cuando era “patriarca” de Venecia)
  
Albino Luciani (Juan Pablo I) fue el hijo de un socialista comprometido [2]. Juan XXIII personalmente consagró obispo a Luciani el 27 de diciembre de 1958 [3]. Luciani fue nombrado “cardenal” por Pablo VI [4].
   
Luciani hizo amistad con muchos no católicos. Phillip Potter, secretario del Consejo Mundial de Iglesias, fue huésped suyo. Entre sus otros invitados habían judíos, anglicanos y “cristianos” pentecostales. Intercambió libros y cartas muy amistosas con Hans Kung [5].
   
Luciani (Juan Pablo I) citó favorablemente varias veces a Hans Kung en sus sermones [6] (para quienes no lo conocen, Hans Kung negó la divinidad de Cristo). Luciani “estaba consciente de que varios de los laicos católicos que él conocía eran miembros de logias (masónicas), de la misma manera que él tuvo muchos amigos que eran comunistas” [7].
   
Luciani realizó un minucioso estudio acerca de la “paternidad responsable” y consultó a muchos médicos y teólogos. Al igual que Juan XXIII y Pablo VI, Luciani estudió la posibilidad de que la “píldora” fuese utilizada como un método “natural” de regulación de la natalidad [8]. Los que habían hecho uso de los anticonceptivos artificiales y acudieron a confesarse con Luciani, dicen que él fue “muy compasivo” con ellos [9].
   
En abril de 1968, Albino Luciani escribió y presentó un informe a Pablo VI en que recomendaba que la Iglesia Católica debería aprobar el uso de la píldora anovulatoria desarrollada por el profesor Pincus. Luciani recomendó que esta píldora se convirtiera en la píldora católica del control de la natalidad [10]. United Press International (UPI) descubrió que Luciani había abogado por una normativa del Vaticano favorable al control artificial de la natalidad. Los periódicos italianos también publicaron noticias al respecto. Para corroborar la historia, estos periódicos informaron que el documento de Luciani fue enviado a Pablo VI por el “cardenal” Urbani de Venecia, en el cual se hacía una fuerte recomendación a favor de la píldora anticonceptiva [11].
   
Más tarde, durante su “pontificado” – cuando era “Juan Pablo I” – Luciani citaba a menudo los pronunciamientos y encíclicas de Pablo VI. Es notable la ausencia de cualquier referencia de Juan Pablo I a la Humánæ Vitæ [12].
   
El 13 de abril de 1968, en una conferencia que dictó en el pueblo de Vittorio Veneto acerca del control de la natalidad [13]. Luciani hizo las siguientes observaciones:
“Es más fácil hoy en día, dada la confusión causada por la prensa, encontrar personas casadas que no creen que están pecando. Si esto es lo que sucede, puede que sea oportuno no molestarlas dada las condiciones habituales…”.
   
“Oremos para que el Señor ayude al Papa para resolver esta cuestión [que se les permita a los católicos utilizar el control de la natalidad artificial]. Tal vez nunca ha habido una pregunta tan difícil para la Iglesia; tanto por las dificultades intrínsecas y por las numerosas implicaciones que afectan a otros problemas, como por la forma aguda en la que ella afecta a la gran masa del pueblo” [14].
   
Cuando Albino Luciani se convirtió en “patriarca” de Venecia, su secretario personal era el Padre Mario Senigaglia. Senigaglia debatió con Luciani (con quien había desarrollado una relación casi de padre a hijo) de los diferentes casos morales que involucraban a los feligreses. Luciani siempre aprobaba el punto de vista liberal que tenía Senigaglia. Senigaglia dijo: “Él era un hombre muy comprensivo. Muchas veces lo escuché diciéndole a las parejas, ‘Hemos hecho del sexo el único pecado, cuando en realidad él está ligado a la debilidad y fragilidad humana y tal vez por eso es el menor de los pecados’” [15].
  
Patriarca Luciani con su secretario, don Mario Senigaglia
      
Senigaglia confirmó que el punto de vista personal de Luciani sobre el divorcio habría sorprendido a sus críticos: “Él de hecho aceptaba a los divorciados. También fácilmente aceptaba a las otras personas que vivían en lo que la Iglesia llama ‘pecado’” [16].
   
Él también fue un promotor del falso ecumenismo. “Durante sus nueve años allí [como “patriarca” de Venecia] fue el anfitrión de cinco conferencias ecuménicas, incluyendo la reunión de la Comisión Internacional Anglicana-Católica Romana, que en 1976 presentó una declaración conjunta sobre la autoridad…” [17].
 
LUCIANI SOBRE UN NUEVO ORDEN INTERNACIONAL
Luciani: “Sólo es posible tener un desarme gradual, controlado y universal si una organización internacional tiene poderes y posibilidades para sancionar más eficientemente que las que aplica las Naciones Unidas…” [18].
 
LUCIANI SOBRE LOS CRISTIANOS
 
Citando a Gandhi, Luciani dijo: “Admiro a Cristo pero no a los cristianos” [19].
   
En un sermón de Pascua en 1976, Luciani hizo la siguiente declaración:
“Así, la moral cristiana adoptó la teoría de la guerra justa; la Iglesia permitió la legalización de la prostitución (incluso en los Estados Pontificios), mientras que, obviamente, permaneció prohibida en el plano moral” [20].
   
Es una blasfemia el afirmar que la Iglesia Católica permitió la legalización de la prostitución.
  
Como “patriarca” de Venecia, el 24 de diciembre de 1977, Albino Luciani declaró de la Revolución Francesa lo siguiente: “… las intenciones de quienes encendieron la insurrección y la revolución al principio habían sido muy buenas, y la consigna proclamada era ‘Libertad, Fraternidad, Igualdad’” [21].
   
Poco antes del cónclave de 1978, se le preguntó a Luciani su opinión sobre el primer niño probeta, Louise Brown. Hablando de la niña de probeta y sus padres, Luciani dijo:
“Siguiendo el ejemplo de Dios, que quiere y ama la vida humana, yo también envió mis mejores deseos a la niña. En cuanto a los padres, no tengo derecho a juzgarlos; subjetivamente, si ellos actuaron con buenas intenciones y de buena fe, ellos pueden incluso tener un gran mérito ante Dios por lo que han decidido y pedido a los médicos que hicieran” [22].
    
Luciani tenía más que cualquier otro “cardenal” el espíritu del Segundo Concilio Vaticano de Juan XXIII para ponerlo en práctica [23].
   
Juan Pablo I renunció a la tiara papal y sustituyó la ceremonia de coronación con una sencilla celebración [24].
   
La tiara que fue vendida por Pablo VI fue sustituida por el palio, una estola de lana blanca que va alrededor de los hombros [25].
  
Esto es lo que dijo Juan Pablo I en su primer discurso anunciando el programa de su “pontificado”:
1) “El eco de su vida cotidiana da testimonio de que, a pesar de todos los obstáculos, ella (la Iglesia) vive en el corazón de los hombres, incluso en aquellos que no comparten su verdad o aceptan su mensaje” [26].
2) “… el Concilio Vaticano II (a cuyas enseñanzas queremos comprometer nuestro total ministerio)…” [27]
3) “Queremos continuar poniendo en práctica la herencia del Segundo Concilio Vaticano. Sus sabias normas deben ser seguidas y perfeccionadas” [28].
4) “… le damos prioridad a la revisión de dos de los códigos de derecho canónico: el de la tradición oriental y el de la tradición latina…” [29]
5) “Deseamos mantener el impulso ecuménico, que consideramos una directiva definitiva de nuestros predecesores inmediatos” [30].
   
Durante la toma de posesión de Juan Pablo I, él dijo:
“Saludamos también con reverencia y afecto a todos los pueblos del mundo. Los respetamos, y amamos como a nuestros hermanos y hermanas, ya que son hijos del mismo Padre celestial y hermanos y hermanas en Jesucristo” [31].
   
Hablando a un amigo acerca del patriarca cismático de Moscú, Nikodem, Juan Pablo I lo llamó “un verdadero santo” [32].
  
Nicodemo I (Rotov), metropólita de Leningrado-Novgorod y Exarca Patriarcal para Europa Occidental del Patriarcado de Moscú, y Albino Luciani/Juan Pablo I. Nicodemo I (que según el dossier del ex-archivista y desertor de la KGB Vasili Nikitič Mitrokhin, era un agente con el nombre clave “Sviatoslav” y la misión de que el Vaticano y el Consejo Mundial de Iglesias se plegaran a los intereses soviéticos) murió en plena audiencia con Luciani el 5 de Septiembre de 1978.
  
En una carta al nuevo patriarca cismático de Moscú con motivo de su reciente fallecimiento, Juan Pablo I, dijo:
“… expresamos a su Santidad y al Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa nuestros sentimientos de profundo pesar. Le aseguramos nuestra oración por el eterno descanso del alma de este devoto servidor de su Iglesia y constructor de la intensificación de las relaciones entre nuestras Iglesias. Que Dios lo reciba en su alegría y su paz” [33].
   
Juan Pablo I llama un “devoto servidor de su Iglesia” al difunto cismático ruso, que rechazaba la infalibilidad papal y los últimos 13 concilios dogmáticos (entre otras enseñanzas católicas).
  
Juan Pablo I “creía en un poder más compartido con los obispos de todo el mundo y planeó una descentralización de la estructura del Vaticano” [34].
   
Juan Pablo I dijo: “La Iglesia no debe tener poder ni poseer riquezas (…) ¡Qué hermoso hubiera sido si el Papa mismo hubiera renunciado voluntariamente a todo poder temporal!” [35]. Juan Pablo I le dijo al cuerpo diplomático que el Vaticano renunciaba a todas las reclamaciones de poder temporal [36].
  
Papa Pío IX, Nullis certe verbis, # 1, 19 de enero de 1860:
“…en vuestras respetuosísimas e igualmente afectuosas cartas a Nos enviadas, como también en tantas cartas pastorales y otros religiosos y doctos escritos impresos para el público, levantasteis vuestra voz episcopal con insigne gloria para vosotros y vuestra orden, para defender valientemente la causa de Nuestra santísima Religión y de la justicia, y para detestar vehementemente las sacrílegas audacias admitidas contra el Principado civil de la Iglesia Romana. Y, defendiendo constantemente el mismo Principado, os gloriasteis de profesar y enseñar que, por singular determinación de aquella Providencia divina que todo lo rige y gobierna, éste mismo fue dado al Romano Pontífice, para que él, jamás sometido a ninguna potestad civil, ejerciera en todo el orbe el supremo cargo del ministerio Apostólico divinamente confiado por el mismo Cristo…” [37].

Juan Pablo I hablaba con frecuencia de Pablo VI con admiración y cariño: “Él fue un gran Papa y sufrió mucho. No fue comprendido…” [38].
   
Juan Pablo I también se refirió a Dios como una “madre”.
Juan Pablo I, Discurso del Ángelus, 10 de septiembre de 1978: “Él (Dios) es nuestro Padre, más aún, Él es nuestra madre” [39].
   
En su Audiencia general del 13 de septiembre de 1978, Juan Pablo I habló sobre el tema de las verdades inmutables y dijo:
“Las verdades son esas; debemos andar por la vía de esas verdades, comprendiéndolas cada vez mejor, poniéndonos al día, presentándolas de forma adecuada a los nuevos tiempos. También el Papa Pablo tenía el mismo pensamiento” [40].

En septiembre de 1978, se le escuchó a Luciani hablando con su secretario de Estado en los aposentos papales, el “cardenal” Villot: “Estaré encantado de hablar con esta delegación de los Estados Unidos sobre el tema. En mi opinión, no podemos dejar la situación tal como está”. El “tema” era la población mundial. La “situación” era la Humánæ Vitæ [41].
   
Lo primero de su lista de prioridades de reforma y cambio era alterar radicalmente la relación del Vaticano con el capitalismo y aliviar lo que él creía era el sufrimiento que había surgido directamente de la Humánæ Vitæ [42]. [Queremos dejar claro que no estamos sugiriendo que la Humánæ Vitæ fuera un buen documento. No, en absoluto. La Humánæ Vitæ enseña que las parejas pueden utilizar el control “natural” de la natalidad y no tener hijos en absoluto, como es cubierto en este libro. El punto es que la Humánæ Vitæ denunció la anticoncepción artificial, y por esa razón Juan Pablo I se oponía a ella].
   
En mayo de 1978, Luciani había sido invitado a asistir y hablar en un congreso internacional celebrado en Milán el día 21-22. El objetivo principal del congreso era celebrar el próximo aniversario de la encíclica Humánæ Vitæ. Luciani hizo saber que no iría a hablar en el congreso y que no asistiría [43].
   
El 19 de septiembre de 1978, Juan Pablo I se reunió con su secretario de Estado el “cardenal” Villot. Juan Pablo I declaró:
“Eminencia, hemos estado discutiendo sobre el control de la natalidad durante unos cuarenta y cinco minutos. Si la información que he dado, las diferentes estadísticas, en caso de que la información sea exacta, entonces durante el período de tiempo que hemos estado hablando, más de mil niños menores de cinco años de edad han muerto de desnutrición. Durante los siguientes cuarenta y cinco minutos mientras Ud. y yo esperamos con anticipación a la próxima comida, otros miles de niños morirán de desnutrición. Mañana a esta hora treinta mil niños que en este momento están vivos, estarán muertos –por desnutrición. Dios no siempre provee” [44].

El Vaticano afirmó que Juan Pablo I murió de un ataque cardiaco masivo alrededor de las 23 hrs. del 28 de septiembre de 1978 [45].
   
Hemos demostrado que Juan Pablo I era un hereje manifiesto que, entre otras cosas, autorizó plenamente la indiferencia religiosa y el falso ecumenismo del Segundo Concilio Vaticano. Puesto que era un hereje, no podría haber sido un Papa válidamente elegido. Él fue un antipapa no católico.
   
Notas de la Sección 15:
[1] David Yallop, In God’s Name (An investigation into the Murder of John Paul I) [En el Nombre de Dios (una investigación sobre el asesinato de Juan Pablo I)], edición inglesa, Bantam Books, 1984, págs. 60-61.
[2] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 60.
[3] Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope [El Papa Sonriente], edición inglesa, Huntington, Indiana: Our Sunday Visitor Publishing, 2004, pág. 27.
[4] Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición inglesa, pág. 58.
[5] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, págs. 86, 190.
[6] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 190.
[7] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 201.
[8] Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición inglesa, pág. 35.
[9] Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición inglesa, pág. 36.
[10] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 32.
[11] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 191.
[12] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 192.
[13] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 32.
[14] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 33.
[15] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 61.
[16] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, págs. 60-61.
[17] John Norman Davidson Kelly, Oxford Dictionary of Popes [Diccionario de los Papas de Oxford], edición inglesa, Oxford University Press, 2005, pág. 325.
[18] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 62.
[19] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 65.
[20] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 60.
[21] Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición inglesa, p. 120.
[22] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 233.
[23] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 90.
[24] Luigi Accattoli, When A Pope Asks Forgiveness [Cuando un Papa pide perdon], edición inglesa, New York: Alba House and Daughters of St. Paul, 1998, pág. 37.
[25] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 185.
[26] L’Osservatore Romano (El periódico del Vaticano), edición inglesa, 31 de agosto de 1978, pág. 6.
[27] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 31 de agosto de 1978, pág. 6.
[28] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 31 de agosto de 1978, pág. 6.
[29] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 31 de agosto de 1978, pág. 6.
[30] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 31 de agosto de 1978, pág. 6.
[31] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 7 de septiembre de 1978, pág. 1.
[32] Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición inglesa, pág. 64.
[33] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de septiembre de 1978, pág. 2.
[34] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 189.
[35] Luigi Accattoli, When A Pope Asks Forgiveness, edición inglesa, pág. 44.
[36] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 210.
[37] The Papal Encyclicals [Las Enciclicas Papales], edición inglesa, Vol. 1 (1740-1878), pág. 359.
[38] Raymond yLauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición inglesa, pág. 44.
[39] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 21 de septiembre de 1978, pág. 2.
[40] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 21 de septiembre de 1978, pág. 1.
[41] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 192,193.
[42] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 194.
[43] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 192.
[44] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pág. 196.
[45] Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición inglesa, pág. 70.

sábado, 11 de noviembre de 2017

NUEVO LIBRO SOBRE LA MAFIA VATICANA

Traducción del artículo publicado en MEDIAS-PRESSE.INFO (Francia)
 
Las verdades ocultas, los secretos y los miedos del papa Luciani, las negociaciones jamás reveladas sobre el caso Emanuela Orlandi, los documentos reservados sobre el IOR (el Instituto para las Obras de Religión, el banco del Vaticano), las cuentas corrientes de papas, cardenales, actores famosos y políticos, la verdad sobre la dimisión de Ratzinger, la batalla subterránea contra las reformas de Francisco, los abusos sexuales entre los niños del coro papal que viven en el Vaticano, el poder sin medida del lobby gay: Peccato originale (Pecado original), el último libro del periodista Gianluigi Nuzzi que salió el pasado 9 de noviembre de 2017 en Italia tiene el efecto de una bomba sobre estos diferentes temas candentes.
  
 
Una tesis sobre la muerte del papa Luciani emerge de las líneas que le son consagradas. A través de la publicación de nuevos documentos clasificados del IOR, remontados a los años 70, el periodista hace resaltar claramente el rol de Mons. Paul Marcinkus, prelado estadounidense a cargo del banco vaticano, el IOR, y la voluntad de Juan Pablo I de «hacer la limpieza», en nada menos que las altas esferas del Instituto. Una tentativa de revolucionar la Curia Romana que estaba confinada, y luchaba entonces, con un sistema tentacular, oculto, que implicaba a los altos prelados de la Santa Sede para favorecer a través del IOR a personalidades políticas, empresarios, actores, directores de cine, cardenales, operaciones financieras millonarias y el tráfico internacional de drogas, todas estas actividades aún realizadas hoy. Este mismo lobby financiero construido alrededor de la banca vaticana había frenado cualquier intento de reforma de Juan Pablo I, hasta provocar su muerte en 1978. Gianluigi Nuzzi sostiene, gracias a ciertas confidencias del cardenal Silvio Oddi, cercano a Juan Pablo I, transcritas en el libro, que el deceso del pontífice, 33 días después de su elección al trono pontifical, fue la consecuencia de una mala salud que se agravaría fuertemente tras el descubrimiento por el papa Luciani de «esta verdad trágica e indecible».
  
Sobresale en el libro de Nuzzi las difíciles relaciones entre Luciani y Marcinkus, que devela los bastidores tras el primer encuentro entre los dos hombres cuando Juan Pablo I no era entonces sino el patriarca de Venecia: «Piensa en gobernar la diócesis, yo pienso en asegurar la supervivencia de la Iglesia», habría dicho Mons. Paul Marcinkus al obispo en la despedida, después de qu este último le pidiese las cuentas concernientes a la cesión de parte de la Banca Católica del Véneto al Banco Ambrosiano de Roberto Calvi, sin que los obispos venecianos fueran informados. Roberto Calvi, que se proclamaba «el banquero de Dios» o «el Rotschild italiano», centro en los años 80 de un escándalo financiero que le valdría una condena a cuatro años de prisión por distintas malversaciones y operaciones dudosas ligadas a la mafia, fue encontrado colgado bajo un puente del Támeis el 19 de junio de 1982. La policía británica concluyó inicialmente que se suicidó. Pero más tarde la tesis del asesinato se impuso. El IOR, el banco del Vaticano ¡era entonces el principal accionista del Banco Ambrosiano!
  
Entre los otros secretos revelados por este libro impactante, hay uno relacionado con la madre Teresa calcutense, que según Nuzzi, y de acuerdo a los documentos bancarios, «tenía una cuenta corriente en el IOR tan grande, que si ella la hubiese cerrado, ocasionaría la quiebra del Instituto».
  
Otro capítulo versa sobre el caso de Emanuela Orlandi. La desparición misteriosa de esta ciudadana del Vaticano, de edad de 15 años, tiene en suspenso a Italia luego de tres décadas porque implica al Estado vaticano, al Estado italiano, el Instituto para las Obras de Religión -de nuevo-, la Banda della Magliana (asociación criminal mafiosa italiana), el Banco Ambrosiano -nuevamente-, y los servicios secretos de diferentes países. En mayo de 2012, el padre Gabriele Amorth afirmó que Emanuela Orlandi fue secuestrada por un miembro de la policía del Vaticano para orgías sexuales, y luego fue asesinada. El periodista italiano revela que las negociaciones entre la Santa Sede y la fiscalía de Roma tuvieron lugar para cerrar el caso, lo que hace suponer que alguien, en el seno de la Ciudad vaticana, está al tanto. ¿Rapto? ¿Asesinato? Si la joven está actualmente «en el cielo» como lo afirmó en una reciente declaración el papa Francisco, entonces no se trata de un secuestro sino de un homicidio… Si algunos miembros del Vaticano son responsables de esta desaparición, ¿quiénes son? ¿Cuál fue el papel del jefe de la Magliana, Enrico «Renatino» De Pedis, asesinado en 1990 y sospechoso de tener un rol clave en la desaparición de la menor y de Roberto Calvi? Extrañamente la tumba de De Pedis se encuentra en la cripta de la basílica de San Apolinar, lo que generó una verdadera «tensión mediática» que puso al Vaticano en vergüenza. Esta sepultura, normalmente reservada a los sumos pontífices, cardenales y obispos diocesanos eméritos, fue autorizada tras una donación de 500 millones de liras…
 
Luego siguen las páginas más polémicas que se dedican, apoyadas por documentos, a los escándalos sexuales y al lobby gay que condiciona fuertemente las decisiones del Vaticano, entre violencias y presiones perpetradas en los sacros palacios: sobre la gay party con cocaína [revelada el] 28 de junio pasado en un apartamento del Palacio del Santo Oficio en la cual participó Monseñor Luigi Capozzi quien, completamente «disparado», fue arrestado por los gendarmes del Vaticano que llegaron a interrumpir esta orgía homosexual; sobre las confidencias de Elmar Theodor Mäder, el excomandante de la Guardia Suiza: «Existe en el Vaticano un lobby gay tan poderoso que es peligroso para la seguridad del pontífice»; sobre las declaraciones del papa Francisco: «En el Vaticano existe un lobby gay»; sobre el abuso sexual a los niños del coro papal en el pre-seminario del Palacio de San Carlos en el Vaticano revelado por un polaco, Kamil Tadeusz Jarzembowski, que en la época de los hechos, entre 2009 y 2014 era menor y compañero de habitación de un joven abusado como él. Una copia de su carta de denuncia ante la Congregación para la Doctrina de la Fe obra el libro con la respuestia del dicasterio: «luego de una lectura atenta de la carta recibida, no se resaltan hechos delictivos que se inscriban en la esfera de los delitos reservados a este dicasterio» La Congregación por tanto aseguró a Jarzembowski que el papa Francisco estaba al tanto del asunto.
 
Este libro retrata «los bajos» de un bloque de poder criminal, homosexual, financiero, y sus múltiples ramificaciones, que continúan actuando impunemente, más fuertes que los papas y que habían constreñido a Benedicto XVI a la dimisión y abrieron la puerta a Francisco…
  
FRANCESCA DE VILLASMUNDO

domingo, 3 de septiembre de 2017

LA “FÁBRICA SANCTÓRUM” EN ACCIÓN, ¡PERO HACIA EL RIDÍCULO!: ¡CANONIZAR A JUAN PABLO I, QUE SÓLO REINÓ POR 33 DÍAS, “PORQUE ÉL SONREÍA”!

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO
 
Ahora la iglesia conciliar quiere canonizar al antipapa Juan Pablo I (Albino Luciani Tancon) murió en 1978 después de sólo 33 días en el cargo.
Un hecho poco conocido es que Albino Luciani Tancon/JPI quería restaurar la Misa Latina Tradicional, y antes de su muerte había convocado al líder del Movimiento Católico Tradicionalista, el padre Gommar DePauw, para ponerlo en una Comisión Pontificia en Roma para este propósito.
Aún quedan preguntas sobre si la muerte de Luciani fue por causas naturales.
 
Sorprende hasta a muchos Católicos tradicionales que los reclamantes al Papado no son muy buen material para hacer santos. El criterio de la Iglesia Católica siempre ha sido: “Más alto suben, más fuerte caen”. Es por ello que sólo en los últimos 800 años sólo han habido dos Papas santos oficialmente canonizados: San Pío V y San Pío X, reconocidos no sólo por su santidad personal sino también por su heroica e infatigable defensa de la Doctrina Católica y la Misa Latina Tradicional.
 
Ahora el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, quiere ver canonizado en el Novus Ordo a Albino Luciani, el desdichado Juan Pablo I. Parece que la Iglesia Conciliar no puede esperar para ver como santos a sus antipapas modernistas: Ya lo hicieron con el non sancto Wojtyla Katzorowsky/Juan Pablo II (el primer antipapa pedófilo), y están en esa vía con Montini Alghisi/Pablo VI (el despreciable y antipapa que firmó todos y cada uno de los 16 documentos anticatólicos del Deuterovaticano concilio). Sólo han pasado 39 de la muerte de Luciani, y aún no pueden esperar. ¿Y cuál es la justificación de Parolin? ¡Luciani “sonreía”! Parolin quiere ver a Luciani/JPI “llegar al honor de los altares”. El problema es que los “altares” Novus Ordo de los que él habla no son Católicos desde 1964, sino Protestantes -cuando no abiertamente paganos-. [Parte de la información para este Comentario proviene de Zenit News Service].
  
En su tiempo, no todos pensaban que la muerte de Luciani/JPI fue por causa natural. Su rápida muerte, sólo 33 días después de su elección [N. del T. De ahí que San Malaquías de Armagh le llamó proféticamente “De medietáte lunæ”], causó una gran conmoción a nivel mundial. No sólo aparentemente tendía al “tradicionalismo”, sino que públicamente declaró que iba a limpiar los establos augianos del Banco Vaticano controlado por la mafia. Aparte, el Vaticano ha dicho tantas mentiras sobre la muerte de Luciani que las sospechas de un asesinato fueron frecuentes. El Vaticano mintió sobre el hallazgo del cuerpo, mintió sobre la hora de deceso, y mintió sobre sus posesiones personales (sus anteojos, su testamento, y otros documentos en los que trabajaba cuando murió), que desaparecieron de su dormitorio. El Vaticano embalsamó el cuerpo de su antipapa sin pasar del día de su muerte, antes de que una inspección post mortem tuviese lugar. Si el Vaticano fuera parte del territorio de la República Italiana, estos actos violarían la ley italiana.
 
Verdaderos Católicos, hay un lado de Luciani/JPI que no es conocido por el público en general. Uno de los primeros puntos en el programa de Luciani después de ser elegido fue restaurar la Misa Latina Tradicional. Según una persona cercana al Padre Gommar DePauw, fundador del Movimiento Católico Tradicionalista en 1964, cuando la Iglesia “institucional” abandonó el Catolicismo y abrazó el Nuevo Orden, Luciani había convocado a DePauw, que vio como perito el Concilio Vaticano II, a Roma para ponerlo en una Comisión Pontificia para diseñar la restauración de la Misa Latina Tradicional. Luciani mismo era un sacerdote válido (recibió el Sacramento del Orden el 7 de Julio de 1935) y obispo válido (fue consagrado con el Pontifical Romano Tradicional el 27 de Diciembre de 1958). El antipapa incumbente, Francisco I Bergoglio, ni es sacerdote ni obispo válido, por haber sido instalado con el Pontifical Montiniano el 13 de Diciembre de 1969 y el 27 de Junio de 1992 respectivamente.

lunes, 30 de noviembre de 2015

EL GENERISMO Y LA CÁBALA

Traducción del artículo publicado por Pietro Ferrari para RADIO SPADA
  
Rebis, el primer ser acorde al generismo alquímico
  
La amenaza de la ideología de género se yergue como sulfúrea tentación esotérica, que no solo quiere forzar la ciencia, la antropología y la moral natural, sino la misma fe católica sobre la naturaleza divina y la naturaleza humana. Más allá del marxismo y el feminismo, hoy el igualitarismo roza en el mito del andrógino para destruir desde la raíz la diferencia entre el hombre y la mujer, negando que sean distintos. Para los cabalistas, Dios es bisexuado y andrógino, reuniendo en sí el principio masculino y el femenino, y produce sus emanaciones contrayéndose en sí mismo. Adán en la Cábala era autosuficiente y solo posteriormente Eva fue sacada de él, creada de su costilla. Eva estaba en él, el ‘principio femenil’ estaba en él: en su originaria perfección Adán sería hermafrodita, andrógino. Un ‘Dios andrógino’ creador de una ‘humanidad andrógina’.
 
Sabemos por la Teología Católica, en cambio, que Dios es espíritu puro, asexuado, ni hombre ni mujer. Pero, no casualmente, Dios se ha revelado a nosotros como PADRE y no como MADRE, y la segunda persona de la Trinidad, la del HIJO (y no ‘de la HIJA’), se ha encarnado en un hombre masculino, JESUCRISTO, que es el ‘Nuevo Adán’ (y no la ‘Nueva Eva’). Todo eso debía en algún modo ser puesto en discusión, sobre todo contra San Pablo (1 Cor. 11, 9): “…el hombre es imagen y gloria de Dios, la mujer es a su vez la gloria del hombre” –es por esto que el hombre reza con la cabeza descubierta y la mujer con un velo en la cabeza– porque “no procede el hombre de la mujer, sino que la mujer procede del hombre; no fue hecho el hombre por causa de la mujer, sino la mujer por causa del hombre”.
 
San Pablo (Ef. 3, 14): “Por eso doblo mis rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra, para que os conceda, según la riqueza de su gloria, que seáis fortalecidos por la acción de su Espíritu en el hombre interior”.
  
¿La Iglesia es por esto machista como lo pretende el ‘feminismo-homosexualismo-generismo’? El hombre y la mujer son a imagen de Dios, porque poseen el aspecto principal, esto es, el alma espiritual y sus potencias, pero solo el hombre lo es porque guarda los aspectos secundarios. La sumisión de la mujer no se justifica porque ella tenga menores cualidades, o porque en el orden de la gracia no pueda ser superior al hombre.
  
Aunque no sea directa ni explícitamente abrazado, no podemos dejar de evidenciar cómo el tufo ‘feminista-homosexualista-genderista’, con sus orígenes esotéricos, había al menos “condicionado” el lenguaje de algunos reclamantes al Solio Petrino.
 
Gran escándalo se suscitó cuando Juan Pablo I dijo el 10 de Septiembre de 1978 estas palabras: “Dios es padre, pero también, es madre”.
  
Karol Wojtyla en el 1994 –quizá involuntariamente (!?)– recoge la teoria cabalística de la ‘contracción divina’ y de la naturaleza bisexuada de Dios, en la ‘Carta a las Familias’en su Numeral 6:
“Antes de crear al hombre, parece como si el Creador entrara dentro de sí mismo para buscar el modelo y la inspiración en el misterio de su Ser, que ya aquí se manifiesta de alguna manera como el «Nosotros» divino. De este misterio surge, por medio de la creación, el ser humano: «Creó Dios al hombre a imagen suya; a imagen de Dios le creó; varón y mujer los creó» (Gn 1, 27).
   
Karol Wojtyla liga las dos perícopas usando el cursivo como si el texto fuese: “Creó Dios al hombre a imagen suya; varón y mujer los creó”, por tanto el ‘Nos’ divino que es expresión de la Trinidad, será imagen de la dualidad ‘hombre-mujer’”. Luego, ¡el hombre se asemeja a Dios en el ser masculino y femenino al tiempo!

Incluso en el n° 7 confirma cuanto había dicho Juan Pablo I modificando la Sagrada Escritura:
“Cuando, junto con el Apóstol, doblamos las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda paternidad y maternidad (cf. Ef 3, 14-15), somos conscientes de que ser padres es el evento mediante el cual la familia, ya constituida por la alianza del matrimonio, se realiza «en sentido pleno y específico» (Familiaris Consortio, 69). La maternidad implica necesariamente la paternidad y, recíprocamente, la paternidad implica necesariamente la maternidad: es el fruto de la dualidad, concedida por el Creador al ser humano desde «el principio»”.

También en el n° 9:
‘El Apóstol, «doblando las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda paternidad y maternidad en los cielos y en la tierra»’
  
¿Es posible agregar o quitarle cualquier cosa a la Divina Revelación? Absolutamente no, pero Wojtyla ha interpolado a San Pablo, haciéndole decir que toda maternidad viene del Padre. Dios será ahora Padre y Madre, andrógino primitivo anhelado por la tradición esotérica, en la unidad a la cual todo debería regresar.
 
Vittorio Messori, entusiasta sobre el Corriere en Enero de 1999: “Dios es también Madre”, Wojtyla como Luciani: Dios es padre y madre al mismo tiempo. El concepto, ya expresado en el ‘78 por Juan Pablo I, es recuperado ayer por el papa Wojtyla en la audiencia de los miércoles. Es necesario admitirlo: quien no solo “estudia” las cuestiones religiosas, sino que participa personalmente de la prospectiva cristiana, queda sorprendido. Sorprendido, digo, de la emoción con que el sistema mediático acoge cualquier señal en la –¿como decir?– “bisexualidad” divina. Otra vez no conseguinos ver que se esté en desconcierto en eso que el Papa Luciani recordó, justamente, como cosa obvia, de resbalón (quedando después, se dice, impedido el primero por el eco suscitado): Dios, o sea, es Padre pero es también Madre. Así, no tambaleamos verdaderamente por la emoción, encontrando una señal “en el amor materno” en Dios, en uno de los innumerables discursos de Juan Pablo II… Solo por convención, por nuestro defecto de lenguaje, llamamos “Padre” a Aquél que, para el catecismo, es la Primera Persona de la Trinidad. En realidad, desde siempre, el creyente consciente de su fe sabe que “el Dador de toda vida” es “antes” y “aparte de” toda distinción terrena: luego, es tanto Padre como Madre”.

Cortesía suya… por el campeón del conservadurismo católico Vittorio Messori, ¡¡¡la Revelación devino en “convención por defecto de lenguaje”!!!
  
Pero vamos al presente. En Enero de 2015, Bergoglio minimiza la magnitud del Gender a cuestión socio-cultural, una cuestión de colonización ideológica:
“Hace veinte años, en 1995, una señora Ministra de Educación había pedido un importante préstamo para poder construir escuelas para pobres. Le concedieron el préstamo con la condición de que en las escuelas los niños, a partir de un cierto grado, tuvieran un determinado libro. Era un libro escolar, un libro bien preparado didácticamente, en el que se enseñaba la ideología de género. Esta señora necesitaba el dinero del préstamo, pero ésa era la condición... Eso es la colonización ideológica: entrar en un pueblo con una idea que no tiene nada que ver con él; con grupos del pueblo sí, pero no con el pueblo, y así colonizar un pueblo con una idea que cambia o pretende cambiar su mentalidad o su estructura. Durante el Sínodo de los Obispos, los obispos africanos se quejaban de esto, que es como poner ciertas condiciones para conceder un préstamo. Hablo sólo de este caso que he conocido. ¿Por qué digo “colonización ideológica”? Porque aprovechan las necesidades de un pueblo o sus niños para entrar y hacerse fuertes. Pero esto no es nuevo. Lo mismo hicieron las dictaduras del siglo pasado. Llegaron con su doctrina. Recuerden a los “Balilla”, a la Juventud Hitleriana… Colonizaron al pueblo, lo querían colonizar. Pero ¡cuánto dolor! Los pueblos no pueden perder la libertad. El pueblo tiene su cultura, su historia; cada pueblo tiene su cultura. Cuando los imperios colonizadores imponen sus condiciones, pretenden que los pueblos pierdan su identidad y que se cree uniformidad. Ésa es la globalización de la esfera: todos los puntos son equidistantes del centro. Pero la verdadera globalización –me gusta decir esto– no es la esfera. Es importante globalizar, pero no como la esfera, sino como el poliedro, es decir, que cada pueblo, cada parte, conserve su identidad, su ser, sin ser colonizado ideológicamente. A esto llamo ‘colonizaciones ideológicas’”. (Rueda de prensa de regreso a Roma desde Filipinas y Corea del Sur, 19 de Enero de 2015).
 
Marzo de 2015, Bergoglio es más perentorio, pero como siempre, en clave pseudo-sociológica:
“Luego ese error de la mente humana que es la teoría del gender, que crea tanta confusión”. (Encuentro con los jóvenes en Nápoles, 22 de Marzo 2015)
 
En el mes de Abril de 2015:
“…yo me pregunto si la así llamada teoría del gender no sea también expresión de una frustración y de una resignación, orientada a cancelar la diferencia sexual porque ya no sabe confrontarse con la misma. La diferencia entre hombre y mujer no es para la contraposición, o subordinación, sino para la comunión y la generación, siempre a imagen y semejanza de Dios… Es necesario, en efecto, que la mujer no sólo sea más escuchada, sino que su voz tenga un peso real, una autoridad reconocida, en la sociedad y en la Iglesia”. (Audiencia general, 15 de Abril de 2015)
  
Bergoglio formula una crítica psicológica al gender más que doctrinal y moral, confunde la denuncia de la contraposición entre hombre y mujer con la doctrina paulina de la subordinación de la mujer al hombre (acusando a la Iglesia de machismo) y reafirma la idea de una divinidad de traza cabalística.
  
Por tanto es necesario evidenciar cómo también en la Iglesia, aunque en forma críptica, se están desarrollando las semillas de la revolución del gender. Denunciamos en todas partes esta locura antes que se convierta en nuevo sentido común, como ya sucedió por el divorcio, el aborto y el homosexualismo.
  
Si las tinieblas pueden insinuarse en todas partes, es siempre la Luz quien las disipa y que, aún antes, las desvela.

lunes, 9 de marzo de 2015

ALBINO LUCIANI/JUAN PABLO I: HECHOS

Traducción hecha por Antonio Moiño Munitiz (MOIMUNAN) del artículo publicado por NOVUS ORDO WATCH
  
El 26 de agosto de 1978, la Secta modernista eligió a Mons. Albino Luciani para el “cargo papal”, tomando él el nombre de Juan Pablo I, en honor de Juan XXIII y Pablo VI. Fue el primer reclamante papal en la historia que tuvo un nombre doble. 
  
Juan Pablo I, el antipapa conciliar de más breve duración.
  
En la Iglesia del Novus Ordo, por supuesto, está en la cola de espera para ser declarado “santo”… Muchos semi-tradicionalistas parecen tener debilidad por el “Papa” Luciani, y tal vez esto tenga que ver con el hecho de que murió inesperadamente a tan sólo 33 días después de su elección, el 28 de septiembre del mismo año. Aunque las circunstancias sugieren que en realidad fue asesinado después de intentar dejar al descubierto y erradicar a los masones del Vaticano y de limpiar el Banco del Vaticano, esta trágica realidad no puede cegarnos ante el hecho de que, al final, a pesar de que puede que no tuviera ninguna simpatía por los masones, Albino Luciani fue sin embargo un modernista que participó (maliciosamente o no) en la destrucción del catolicismo y se adhirió públicamente a los errores del Concilio Vaticano II y de Pablo VI. De hecho, en algunos aspectos el “humilde Papa” Francisco ya fue anticipado por Juan Pablo I.
  
Recapitulemos:
  
Fue Juan Pablo I quien abolió la ceremonia de coronación papal solemne, reemplazándolo con una simple “instalación”. Fue Juan Pablo I quien dejó de usar la silla gestatoria y sólo reanudó su uso después de que la gente se quejase de que ya no podían ver a su “Papa”. Fue Juan Pablo I quien primero optó por utilizar un curioso doble nombre porque no podía decidir a cuál de sus predecesores modernistas – Juan XXIII y Pablo VI – amaba más. Fue Albino Luciani quien aconsejó al “Papa” Pablo VI en 1965 que relajase las restricciones sobre el uso de anticonceptivos, a pesar de que Pablo VI decidió en el último momento, ser contrario a su uso (bueno, casi).
   
El texto que sigue está tomado de una base de datos biográfica profesional y da una imagen interesante de Luciani. Aunque reticente al principio, acabó abrazando las mismas ideas modernistas de sus dos predecesores a quienes tanto admiraba, aun cuando sabía muy bien que las nuevas enseñanzas contradecían las antiguas. Le gustaba participar durante el Concilio, en las reuniones con los aperturistas modernistas, dialogando con ellos, en lugar de rechazarlos y denunciarlos:
    
Mons. Luciani mantuvo un perfil bajo durante el Concilio Vaticano II, que fue convocado en 1962 por el Papa Juan para la reforma, o, como se dice oficialmente con más delicadeza, para la ‘renovación’ de la Iglesia Católica Romana. Él fue uno de los prelados que tenían dificultades para adaptarse a algunas de las medidas liberalizadoras adoptadas por el Concilio, tal como la disminución de la autoridad papal en favor de la “colegialidad” de los obispos del mundo. “La tesis que encontré más difícil de aceptar fue la de la libertad religiosa”, dijo más tarde. “Durante años había enseñado las tesis públicamente aceptada como correcta del cardenal [Alfredo] Ottaviani, según la cual sólo la verdad [mantenida por la Iglesia Católica Romana] tenía derechos. Al final, me convencí de que había sido un error”.
   
Al igual que otros conservadores en el Concilio, Luciani no estuvo de acuerdo con la facción liberal contraria al punto de vista conservador, que demandaba una interpretación de la misión de la iglesia que la reducía a una mera agencia mundana de acción social. Al igual que ellos también, fue atacado por algunos progresistas de Alemania y Holanda que se esforzaban en desafiar tradiciones tales como el celibato clerical y el sacerdocio exclusivamente masculino. Pero a diferencia de la mayoría de los otros, trató de mantener abiertas líneas de comunicación y participó en muchas reuniones con los progresistas mayoritariamente rechazados.
   
Mons. Luciani fue consultor de la comisión internacional de sesenta miembros formada por el Papa Pablo VI en 1963 para hacer sugerencias en el tratamiento del problema del control de la natalidad. Luciani personalmente intervino para recomendar que se aceptaran como enseñanzas de la Iglesia algunas propuestas sobre el control artificial de la natalidad, y en este sentido hizo un escrito al Papa. La opinión de la mayoría en el informe presentado por la Comisión en 1965 fue que podría hacerse una modificación de la prohibición tradicional de la anticoncepción y que, por lo menos, no debería darse una prohibición general. Contra la recomendación de la mayoría, el Papa Pablo en 1968 publicó la encíclica Humanae Vitae, que reiteró firmemente la oposición papal al control de la natalidad en todas sus formas, incluyendo la “píldora”. Aunque entristecido por la deriva acelerada por la encíclica del católico medio, el obispo Luciani, leal a su papa, renunció a albergar cualquier pensamiento negativo respecto de la Humanae Vitae. (Fuente: Biografía actual (Bio Ref Bank), 1978; Base de datos: Banco de referencias biográficas [HW Wilson], sv “Juan Pablo I, Papa”)
    
Es cierto que, en comparación con las trilladas tonterías modernistas que hemos escuchado durante décadas de Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI, y Francisco, Luciani podría sonar francamente a conservador y ser calificado con un “no está mal”, pero esto es simplemente por comparación e indicativo de la terrible forma que “el catolicismo” se encuentra en la actualidad. La Secta del Vaticano II difícilmente puede ser el estándar por el cual midamos la ortodoxia. Sería como preguntarle a un alcohólico sobre la cerveza que se debe beber.
   
Repasemos algunas pruebas del liberalismo de Albino Luciani.
   
En un sermón predicado en 1976, comentó que justo antes de que el Concilio Vaticano II comenzase, él “estaba leyendo al mismo tiempo dos escritos: uno de Freud, el otro de Gandhi” (Lori Pieper, ed., Una aventura apasionante: Vivir la Fe Católica Hoy, [Bronx, NY: Tau Cross Books, 2013]., loc Kindle 4564); y aunque denunció el anti-cristiano judío Talmud como “lleno de fábulas y cosas infantiles y extravagantes”, también sostuvo que la diabólica obra “nos puede ayudar a comprender el Evangelio en ciertos puntos” (ibid., loc. 2462). Recordemos que el Talmud “enseña que Jesucristo era ilegítimo y fue concebido durante la menstruación; que tenía el alma de Esaú; que era un necio, un mago, un seductor; que fue crucificado, sepultado en el infierno y puesto como ídolo desde entonces por sus seguidores” (Rev. I. B. Pranaitis, El Talmud Desenmascarado, p. 30).
    
En septiembre de 1978, después de calificar al presidente de Estados Unidos Jimmy Carter como “ferviente cristiano” en el Angelus del domingo, dijo lo siguiente:
    
El Premier [israelí] Begin recuerda que el pueblo hebreo pasó momentos difíciles y se dirigió al Señor lamentándose y diciendo: “¡Nos has abandonado, nos has olvidado” “¡No!” – Él respondió a través del profeta Isaías: “¿Puede una madre olvidarse de su propio hijo. Pero incluso si esto sucediera, Dios nunca olvidará a su pueblo”. También nosotros, los que estamos aquí tenemos los mismos sentimientos; somos objetos de amor eterno por parte de Dios. Sabemos que Él siempre tiene los ojos abiertos puestos sobre nosotros, incluso cuando parece que todo está oscuro. Él es nuestro padre; más aún es nuestra madre. Él no quiere hacernos daño, él sólo quiere hacernos el bien a todos nosotros. Cuando los niños están enfermos, hay más motivo para que sean amados por su madre. Y también nosotros, si acaso estamos enfermos de maldad, o en el camino equivocado, tenemos un título más para ser amados por el Señor. (Juan Pablo I, Ángelus, 10 de septiembre 1978; el subrayado es nuestro).
  
Si bien es cierto que Dios Todopoderoso nos ama y cuida de nosotros como una madre lo haría (como se lee en Is 49:15; Mt 23:37), es una completa tontería decir que no Dios no sólo es nuestra madre, sino que incluso Él es madre más que Padre. La Santísima Trinidad se ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu Santo (cf. Mt 28,19). Nuestro Señor Jesucristo se refirió a la Primera Persona de la Santísima Trinidad como “Padre”, no como “madre” (ver Mc 14,36), y nos enseñó a hacer lo mismo (cf. Mt 6: 9). Y por lo que respecta a una madre, nuestro Señor nos dio a su propia Madre para ser nuestra madre espiritual (cf. Jn 19, 26-27). Es imposible tener dos madres.
  
Tenemos que recordar las advertencias de los verdaderos Papas sobre los peligros de la herejía y otros errores que trabajan para la destrucción de las almas, especialmente cuando no están dichas claramente, sino que se esconden en la ambigüedad y la aparente contradicción, y se pronuncian con benevolencia de manera que sean acogidas por la gente.
 
Clemente XIII advirtió contra el “diabólico error [que] fácilmente se viste con apariencias de verdad, cuando con muy breves adiciones o cambios se corrompe el significado de las expresiones; ya que la confesión de fe, que opera la salvación, a veces, con un ligero cambio, nos lleva hacia la muerte”. (Encíclica In Dominico Agro , n. 2)
  
El Papa Pío VI reprendió a aquellos que “por medio de ligeros cambios o adiciones en la fraseología, distorsionan la confesión de la fe que es necesaria para nuestra salvación, y lleva a los fieles con errores sutiles a su condenación eterna”. (Bula Auctórem Fidei)
  
El Papa León XIII, advirtió que “nada puede ser más peligroso que aquellos herejes que admiten casi todo en la doctrina, sin embargo, con una palabra, al igual que con una gota de veneno, infectan a la fe verdadera y simple enseñado por nuestro Señor y transmitida por la tradición apostólica”. (Encíclica Satis Cognítum, n. 9)
  
Del mismo modo, la obra aprobado por el Vaticano de Don Félix Sarda El liberalismo es pecado es muy instructiva con respecto a los peligros de los métodos utilizados por los liberales/modernistas, y las excusas que normalmente hacen para escapar de la condenación.
  
Al final, independientemente de sus intenciones, Mons. Luciani fue un modernista más del Novus Ordo, cuyo apego a los errores de Angelo Roncalli y Giovanni Montini encontraron una expresión permanente en la elección de su nombre “papal”, “Juan Pablo”. El hecho de que, añadiese el número “I” –“primero”- a su nombre indica que desde el principio quería empezar toda una tradición de honrar a Roncalli y a Montini en los “nombres papales”... Y el resto, como dicen, es historia.