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sábado, 29 de junio de 2019

SECUENCIA “Laetabúnda, canant pie”, DEL CORAZÓN DE MARÍA

  
San Juan Eudes, en el tomo XI de sus Obras Completas, compuso una Misa y Oficio en honor del Corazón de María, que era celebrada inicialmente el día 8 de Febrero en la diócesis de Coutances y en la orden Eudista.
  
SECUENCIA “Lætabúnda, canant pie”

LATÍN
Lætabúnda,
Canant pie,
Corda cuncta,
Cor Maríæ.

Cor amándum,
Omni corde:
Cor laudándum,
Omni mente.

Cor ætérni Núminis
En factum est Vírginis
Cor ætérnum.

Hæc est Virgo sápiens,
Hæc est Virgo rápiens
Cor divínum.

Consors Patris déxteræ,
Fit Matris Deíparæ
Cor et Natus.

Flos cordis Altíssimi,
Flos cordis Vírginei,
Flos et fructus.

Cordis nostri gáudium,
Exílii solátium,
Cor Maríæ.

Amóris oráculum,
Vexíllam, signáculum;
Liber vitæ.

Charitátis spéculum;
Thesáurus charismátum;
Thronus Christi.

Rubus ignem proférens,
Incombústus permánens,
Fornax cœli.

O fornax mirífica!
In te manent sócia,
Ros, et flamma.

Ros mire vivíficans,
Flamma beatíficans
Corda pura.

Infundátur ómnibus
Ros ille pectóribus:
Accendátur córdibus:
Flamma sacra.

O Jesu, Cor Maríæ!
Ros, ignis, fons grátiæ,
Ure, purga, pósside
Corda cuncta.

O amor, própera,
Ubíque ímpera
In terris, ut super sídera.

Nova præcórdia,
Nova fac ómnia:
Ut Jesum láudent, cum María.
Amen. Allelúja.

TRADUCCIÓN
Exulten de gozo
Las almas todas,
Con piadosos cánticos,
Al Corazón de María.
   
Corazón que es digno de ser amado
Por todo corazón:
Corazón que es digno de ser alabado
Por toda alma.
 
¡Mirad! La Voluntad eterna de Dios
Ha hecho eterno el Corazón
De la Virgen.
  
Esta es la Virgen sabia,
Esta es la Virgen que guía
Al Corazón divino.
 
El que está a la diestra del Padre,
Se hizo de la Virgen Madre
Alma e Hijo.
 
El corazón del Hijo del Altísimo,
Ornamento es del virginal corazón,
Flor y fruto.
 
Es el Corazón de María
El gozo de nuestros corazones
Y consuelo en nuestro exilio.
  
Oráculo de amor,
Bandera y señal;
Libro de la vida.
  
Espejo de caridad;
Tesoro de la gracia;
Trono de Cristo.
  
Zarza que aunque porta fuego
Permanece incombusta,
Horno del Cielo.
  
¡Oh admirable horno!
En ti permanecen juntos
El rocío y la llama.
 
Admirable rocío vivificante,
Llama que santifica
Y purifica los corazones.
 
Infunde el rocío
En todos los corazones:
Enciende en las almas
La llama de Amor Santo.
 
¡Oh Jesús, Corazón de María!
Rosa, fuego, fuente de gracia,
Inflama, purifica y toma el control
De todos los corazones.

Oh amor, acelera
Tu imperio en todas partes
En la tierra, como sobre el Cielo.
 
Renueva los corazones,
Haz nuevas todas las cosas:
Para que alaben a Jesús con María.
Amen. Aleluya.

viernes, 31 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 31)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.
 
   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA TRIGÉSIMOPRIMERO
A mí se me aparece el purísimo Cuerpo de la Madre de Dios, como un templo sagrado, el templo más augusto que existir haya podido, después del templo de la santa Humanidad de Jesús. Para mí su Corazón virginal es el altar santo de este templo. El amor divino, el gran sacerdote que ofrece a Dios sacrificios agradabilísimos a su divina Majestad. La Voluntad divina le procura las víctimas innúmeras que en este altar han de ser sacrificadas; entre las cuales paréceme distinguir las once pasiones, sacrificadas por la espada flamígera que este gran sacerdote sostiene en su mano, es decir, por la virtud del amor divino; allí, en el celeste fuego que arde sobre este altar, son consumidas y transformadas, siendo así a la par inmoladas a la Santísima Trinidad en sacrificio de alabanzas, de gloria y de amor.
 
Allí se consume y transforma el amor humano en amor divino, cuyo único objeto es sólo Dios.
  
Allí es destruido y transformado el humano y natural odio hacia cualquier creatura, en un odio sobrenatural y divino orientado contra el pecado y cuanto al pecado respecta.
  
Allí es aniquilado todo deseo, y convertido en un simple y purísimo deseo de cumplir en todo y por encima de todo la Voluntad divina.
  
En este altar se aniquila toda aversión a cosas que el amor propio, la sensualidad, el orgullo del hombre rechazan, como la mortificación, la privación de comodidades de la vida, el desprecio y la abyección, quedando transformada en una diligente huida de las ocasiones de ofender a Dios, junto con los honores, las alabanzas, las satisfacciones sensuales, y cuanto puede satisfacer a la ambición, al amor propio y a la propia voluntad.
  
En él queda muerta toda vana alegría por las cosas caducas y perecederas de este mundo, y por los éxitos que tanto colman la inclinación del hombre, viéndose transformada en una alegría santa por todo cuanto es conforme al beneplácito divino.
  
En él son reprimidas las tristezas nacidas de cosas contrarias a la naturaleza y a los sentidos, trocándose en una saludable tristeza que se origina tan sólo de cuanto es ofensa a Dios.
 
En él se extinguen toda esperanza y pretensión de riquezas, placeres y honores de la tierra, y toda confianza en sí mismo o en cualquier otra cosa criada, y se trueca en la esperanza única de bienes eternos y en la sola confianza en la bondad divina.
 
En este altar se aniquila totalmente toda desconfianza del poder divino, de su bondad, de la verdad de las palabras y fidelidad a sus promesas, viéndose trocada en una gran desconfianza de sí mismo y de cuanto no sea Dios, que hace que la Virgen fidelísima jamás se apoye en sí misma ni en cosa alguna creada, sino en el sólo poder y misericordia de Dios. Pues tiene bien conocidas aquellas palabras: “Desgraciados los que se abandonan a la dejadez y descorazonamiento, en vez de confiar en Dios, pues se hacen indignos de su amparo” (Eclesiástico 2, 15).
          
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

jueves, 30 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 30)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA TRIGÉSIMO
Aquí tenemos la quinta prerrogativa de este Corazón divino: ser altar santo donde se realiza un grande y perenne sacrificio de todas las pasiones naturales que en el corazón tienen asiento, donde se halla la parte concupiscible del alma junto con la irascible, de que ha dotado Dios al hombre y demás animales para ayudarles y estimularles a odiar, temer, huir, combatir y destruir las cosas que les son contrarias y perjudiciales; y a amar, desear, esperar, buscar y perseguir cuanto les sea conveniente y provechoso.
  
Estas dos partes o dos pasiones capitales encierran otras once, que vienen a ser otros tantos soldados a las órdenes de dos capitanes, o si preferís, otras tantas armas e instrumentos de que ellos se sirven para los dos fines indicados.
  
Cinco pertenecen a la parte irascible: la esperanza y la desconfianza, el ardimiento y el temor, y la ira. Las seis restantes se refieren a la parte concupiscible y son: el amor y el odio, el deseo y la fuga, la alegría y la tristeza.
  
Tras la rebelión del hombre contra los mandamientos de Dios, las pasiones todas se volvieron contra él, precipitándose en tal desorden que en lugar de quedar sometidas enteramente a la voluntad, reina de todas las facultades anímicas, la hacen corrientemente esclava suya; y en vez de ser centinelas del corazón, en que moran, y conservar la paz y tranquilidad, son de ordinario tan viles verdugos que llegan a dilacerarle y llenarle de turbación y guerra.
  
No ocurre así con las pasiones del Corazón de la Reina de los Ángeles, siempre sometidas a la razón y a la divina voluntad, que dominaba soberanamente sobre todas las partes de su Cuerpo y Alma.
  
Y, si fueron deificadas estas mismas pasiones en el Corazón divino de Nuestro Señor Jesucristo, también fueron santificadas en eminente modo en el Corazón de su Preciosísima Madre. Tanto más cuanto que el sagrado fuego del divino amor que ardía día y noche en el horno ardiente de este Corazón virginal, ha sido de tal forma purificado, consumido y transformado en sí mismo a las antedichas pasiones que, como dicho celeste fuego, no tenía otro objeto que a sólo Dios, hacia el cual se abalanzaba incesantemente con un ardor y una impetuosidad sin igual; en la misma forma tales pasiones estaban siempre orientadas hacia Dios, ni se ocupaban más que en Dios, ni eran empleadas más que para servicio de Dios, que las poseía, invadía, las animaba y abrasaba maravillosamente, haciendo de ellas un perenne sacrificio a la Santísima Trinidad.
          
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

miércoles, 29 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 29)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA VIGÉSIMONOVENO
Es un aventajado privilegio el del discípulo predilecto de Jesús el haberse reclinado sólo una vez sobre su adorable pecho, del que sacó maravillosas ilustraciones y secretos. Mas ¡cuántas veces no se reclinó el divino Salvador en el seno y en el Corazón de su queridísima Madre! ¡Qué abundancia de ilustraciones, de gracias y bendiciones volcaría este sol eterno -fuente de luces y gracias- en aquel Corazón maternal sobre el que reposó centenares de veces! En aquel Corazón que jamás ofreció obstáculo a la gracia divina; en aquel Corazón que estaba siempre presto a recibirlas; en aquel Corazón al que amaba por encima de todos los corazones, y del que recibía más amor que de todos los corazones de los Serafines. ¡Qué unión, qué comunicaciones, qué correspondencias, qué abrazos entre estos dos Corazones, entre estas dos hogueras de amor inflamadas de continuo al soplo divino del Espíritu Santo!
 
¡Oh Salvador mío!, paréceme oír vuestra invitación a toda alma fiel a que os ponga como sello sobre su corazón, como vuestra Madre hizo excelentemente, grabándoos sobre su Corazón como imagen viviente de vuestra vida, de vuestras costumbres y virtudes. Y no contento con esto, Vos mismo habéis querido poneros como sello sobre su Corazón, para cerrarlo a cuanto no seáis vos, y constituiros en absoluto soberano y dueño único suyo. Vos mismo habéis quedado impreso sobre este Corazón maternal de una manera digna del amor de tal Hijo al Corazón de tal Madre. Que os amen y bendigan eternamente todos los espíritus del Cielo y de la tierra, por los incontables favores con que habéis colmado a este Corazón admirable.
       
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

martes, 28 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 28)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA VIGÉSIMOCTAVO
¡Oh Jesús, Hijo de María, Dios de mi corazón, entregado a nosotros por el incomprensible amor del Padre eterno! Vuestro amor infinito os hizo salir del seno del Padre para venir al seno de vuestra Madre y al centro de nuestras almas. La virtud del amor personal, el Espíritu Santo, os formó en las entrañas virginales. Así fue tan conveniente, oh Dios de amor, que la materia de que había de formarse vuestro santo Cuerpo fuese asumida del Corazón abrasado en caridad de la Madre del amor, para que fueseis de verdad fruto del vientre y del Corazón de vuestra Madre, como lo sois del Seno de vuestro Padre, a quien sea bendición, alabanza y gloria con Vos y el Espíritu Santo.
   
La tercera prerrogativa del Corazón de la Bienaventurada Madre Virgen es la de ser principio de la vida humana y sensible del Niño Jesús, mientras permanece en las entrañas de María. Pues mientras el niño permanece en el seno de su madre, el corazón de ésta es totalmente fuente de la vida del niño, como de su misma vida. ¡Oh Corazón real de la Madre del amor, del que dispuso el Rey de vivos y muertos que su vida estuviese dependiendo por espacio de nueve meses! ¡Oh incomparable Corazón, que no tienes sino una sola y única vida con el que es vida del Padre eterno y fuente de toda vida! ¡Oh admirable Corazón, principio de dos vidas tan nobles y tan preciosas: principio de la Santísima vida de una Madre de Dios y principio de la vida humanamente divina y divinamente humana de un Hombre-Dios!
 
Mas no sólo ha sido principio este maravilloso Corazón de la vida de Jesús durante los nueve meses que permaneció en el seno virginal, sino que también contribuyó a lo largo de muchos años a la conservación de esta vida tan digna y tan importante, formando y produciendo en los sagrados pechos de la Virgen Madre la purísima leche con que se nutrió este Niño adorable.
 
La cuarta prerrogativa de este amabilísimo Corazón es la señalada en las palabras de la Esposa a su divino Esposo -María a Jesús- su hijo y su Padre, su Hermano y esposo a la vez: “nuestro tálamo está cubierto y embalsamado de flores”. ¿Cuál, sino su Corazón, es este lecho, sobre el que el divino Niño Jesús ha reposado dulcemente?
       
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

lunes, 27 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 27)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

    
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA VIGÉSIMOSÉPTIMO
DE OTRAS MUCHAS PRERROGATIVAS DEL CORAZÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN, QUE LE HACEN DIGNO DE UNA GRAN VENERACIÓN.
 
Notad cinco maravillosas prerrogativas del Corazón de Nuestra Madre admirable, que le hacen digno objeto de veneración a los Ángeles y a los hombres.
  
Es la primera la de ser principio vital de esta Madre divina, principio de todas las funciones de su vida corporal y sensible, tan santa en sí misma y en sus acciones; principio de vida de la Madre de Dios; de la vida de la que dio a luz al Hijo de Dios; de la vida de la Reina del Cielo y de la tierra; de la vida de quien Dios escogió para dar la vida a todos los hijos de Adán, precipitados en el abismo de la muerte eterna; de una vida tan noble, en fin, tan digna y tan santa, que es más preciosa delante de Dios que todas las vidas de los hombres y de los Ángeles juntos.
 
La segunda prerrogativa de este Santo Corazón, es la de haber preparado y ofrecido la Sangre virginal de que se formó el Sagrado Cuerpo del Hombre-Dios, en las purísimas entrañas de su preciosa Madre. Notad, os ruego, cómo no digo que Nuestro Señor Jesús haya sido formado en su Encarnación en el Corazón de su Madre. Es éste un error que según el Cardenal Cayetano se originó en su tiempo, y que ha sido frecuentemente condenado y rechazado como herejía perniciosa directamente opuesta a la expresión del Ángel: “concebirás en tu seno”. Un error que venía a destruir la divina Maternidad de Nuestra Reina, porque si no había concebido al Hijo de Dios en su virginal seno, no sería realmente Madre suya. Mi afirmación es que su Corazón ha elaborado y prestado la Sangre de que se formó su Cuerpo.
  
Comparten esta afirmación muchos Doctores de nota al decir que si la Santísima Virgen fue presa en un principio de turbación y temor frente a las alabanzas del Ángel, su sangre se concentró rápida y abundantemente, como acontece en tales casos, en su Corazón para fortalecerla; y que al asegurarla y declararle el Santo Arcángel Gabriel los grandes planes de Dios sobre Ella, este mismo Corazón fue invadido por una gran alegría, que al abrirse y dilatarse como una preciosa rosa, salió de él Sangre hacia las purísimas entrañas, de que el Espíritu Santo se sirvió para formar el Sagrado Cuerpo del Salvador, juntándolo con la Sangre virginal de las mismas entrañas; como era menester para la realización del misterio de la Encarnación.
 
Mas para mejor inteligencia de esto, advertid en primer término que los Santos Padres, lo mismo que el Sexto Concilio general habido en Constantinopla, aseguran que la materia que la Santísima Virgen ha dado para formar el Cuerpo del Verbo eterno, ha sido su Purísima Sangre.
 
En segundo lugar, tened presente, que el corazón dispone de dos cavidades, en una de las cuales se encuentran pequeños orificios por donde circula la sangre en comunicación con las restantes partes del cuerpo. Sea lo que fuere sobre el lugar de origen, todos convienen en que la sangre toda del cuerpo humano pasa por el corazón, que en él se perfecciona y transforma, sin que se haga de ella empleo alguno ni en la nutrición del cuerpo, ni en la generación o conservación de la vida, ni en otra función cualquiera, antes de recibir su última transformación en el corazón.
 
Esto sentado, bien puede afirmarse con toda verdad, o que la Purísima Sangre de que fue formado el Cuerpo adorable de Jesús, en el sagrado seno de María brotó directa e inmediatamente del maternal Corazón de esta Virgen divina, al tiempo de la Encarnación del Hijo de Dios; o, que de no haber brotado inmediatamente, en Él tomó partida y origen; y que el Corazón virginal es su primera fuente. Y que si no ha tomado su primer origen, por Él ha pasado y en Él ha recibido las cualidades y las convenientes y necesarias disposiciones para ser empleada en la inefable generación y admirable alumbramiento del Niño Dios en las benditas entrañas de la Madre de Dios.
   
Por mi parte preferiría la primera de las tres proposiciones, por ser más ventajosa para el divino Corazón de nuestra gloriosa Reina, y por estar respaldada con la autoridad de un sin número de grandes doctores, principalmente en la forma explicada por Cartagena, cuando afirma que el Espíritu Santo se sirvió de una porción de la Purísima Sangre de la Santísima Virgen brotada de su Corazón, junto con la Sangre virginal de sus benditas entrañas, dispuesta ya a la realización del misterio de la Encarnación, para formar el Cuerpo adorable del Niño Dios.
      
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

domingo, 26 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 26)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA VIGÉSIMOSEXTO
¿No es cierto que todos los pensamientos, palabras, acciones, mortificaciones de este divino Salvador, todas sus santas acciones, todos los santos usos que de las partes de su Cuerpo y Alma hizo, son de un mérito infinito, y que todas estas cosas son dignas de otras tantas solemnidades permanentes y eternas; y que sin embargo la Iglesia no solemniza más que un reducido número de las más señaladas acciones y misterios de su vida?
  
¿Ignoráis acaso que todos los santos miembros de su Cuerpo Místico que están ya en el Cielo, y cuyo número es incalculable, son dignos de tal veneración hasta el punto de no haber ni uno siquiera que no merezca en la tierra una fiesta especial en su honor; y que sin embargo sólo es celebrada con solemnidad la memoria de los principales y más importantes?
 
¿No sabéis que la gloriosa Reina del Cielo ha realizado un sin fin de santas acciones, en el transcurso de su vida mortal, las cuales han de ser eterno objeto de alabanza para los Ángeles y Santos del Cielo, y que deben ser consideradas como muy dignas de que se les asignen días especiales consagrados a su honor en la tierra: y que sin embargo no se celebra memoria sino de las más señaladas, como la que conmemora la Presentación en el templo, la Visitación a su prima Santa Isabel, y la sujeción a la Ley de la Purificación?
  
Tampoco debéis perder de vista que en esta soberana Princesa nada hay pequeño, ni en su interior ni en su exterior; antes lo contrario, debéis saber que nada existe en Ella que no sea grande y por consiguiente digno de un grandísimo honor, y digno también de que Cielos y tierra se ocupen en celebrarlo con eterna solemnidad, porque es tal su dignidad de Madre de Dios, que es hasta cierto punto infinita y comunica también casi infinita excelencia a cuanto se relaciona con Ella.
  
Pero es necesario que sepáis que su Corazón virginal es acreedor a una veneración singularísima por las sublimísimas excelencias de que está adornado, y por otras muchas consideraciones que vais a ver en seguida. Por lo tanto, si se celebra una fiesta especial en su honor, no se sigue que haya de establecerse otras fiestas con relación a las distintas partes de su Cuerpo.
  
¡Qué gloria y qué honor deseará se rinda al incomparable Corazón de su preciosísima Madre, el Hijo de Dios, que tanta solicitud muestra por las menores cosas que afectan a sus siervos, hasta llegar a asegurarles que lleva cuenta de todos los cabellos de sus cabezas y que ni uno sólo se desprenderá, y que coronará con gloria inmortal las menores acciones que se hagan en su servicio!
      
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

sábado, 25 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 25)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.
  
   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA VIGÉSIMOQUINTO
Nuestro Señor Jesucristo honra por sí y por los santos, las facultades, no solamente del alma, sino también del cuerpo de su gloriosa Madre. Ello me lleva a deducir una importantísima y favorabilísima consecuencia para el Corazón augustísimo de esta Madre de amor, como podremos comprobar en el párrafo siguiente.
 
El Corazón corporal de la Santísima Virgen, por ser la parte más noble de su sagrado Cuerpo, es digno de una veneración particularísima. ¿Sabes, caro lector, por qué me he extendido tanto exponiendo las excelencias de los sagrados miembros del cuerpo virginal de la Madre de Dios, y la veneración a que son acreedores? Para imprimir en tu alma una profunda estima y especialísima devoción en tu corazón hacia el divino Corazón de nuestra Madre admirable, en fuerza de una incontrovertible consecuencia que arranca de cuanto queda ya dicho. Pues si el Espíritu Santo, el Hijo de Dios y sus Santos celebran con tan sentidos loores los miembros sagrados del sagrado cuerpo de la Madre del Salvador, ¿no salta invenciblemente a la vista, que su bienaventurado Corazón, la primera y más digna parte de su cuerpo, merece una veneración singularísima? Y ¿no debemos compenetrarnos de los sentimientos de nuestro Guía, Jesús, e imitar el ejemplo que nos da? Si, pues, el Hijo primogénito de María, nuestro, jefe y hermano, da muestras de tanto celo para honrar las menores cosas que aparecen en el exterior de su Madre dignísima, ¿quién verá con malos ojos que los demás hijos de esta amorosa Madre, se comporten conforme al espíritu de su Guía, imitando el ejemplo de su hermano, mayor, rindan particular honor a su Corazón materno, y le dediquen una fiesta especial con permiso de la Santa Iglesia?
   
¿Podría objetar alguno que de establecerse tal fiesta habría de hacerse otro tanto con su cabeza, sus ojos, sus manos y sus pies? Pero esta consecuencia no es necesaria.
      
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

viernes, 24 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 24)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA VIGÉSIMOCUARTO - Oración divinamente inspirada a Santa Brígida, en la que se honran y veneran de modo admirable los santos miembros del Sagrado Cuerpo de la Virgen Madre, y el santo empleo que de los mismos hizo (Fin):
Bendito sea, oh María, Virgen gloriosa, gloriosísima Reina mía, bendito sea vuestro precioso pecho, más puro que el oro fino; pues que vivió oprimido bajo el dolor de violentísimos dolores, cuando en el Calvario, escuchabais los golpes de los esbirros con el martillo sobre los clavos con que taladraban las manos y pies de vuestro amadísimo Hijo. Y, aunque tan ardientemente lo amabais, preferisteis sin embargo sobrellevar aquel terrible suplicio y verle morir por la salvación de las almas, antes que verle vivir dejando morir a las almas con muerte y perdición eternas. Por lo cual permanecisteis firme y constante en medio de los más crudos tormentos, con una plena conformidad con la divina Voluntad.
   
Amo, venero y glorifico, Virgen incomparable, amabilísima María, vida y alegría de mi corazón, con toda mi alma, vuestro dignísimo Corazón, tan encendido en ardentísimo celo de la gloria de Dios, que las llamas celestiales de vuestro amor se elevaban hasta el Corazón del Padre eterno, atrayendo a su Hijo unigénito, con el fuego del Espíritu Santo, a vuestras purísimas entrañas, quedando no obstante, en el seno del Padre.
   
Alabanza y bendición eternas, oh María, adorabilísima Señora, Virgen a la vez purísima y fecundísima, a vuestras benditas entrañas que produjeron el fruto admirable, que da infinita gloria a Dios, y es la incomprensible alegría de los Ángeles y la vida eterna de los hombres.
   
Alabanza inmortal, sapientísima Virgen, Soberana Señora mía, alabanza inmortal a vuestros sacratísimos pies, que llevaron al Hijo de Dios, y Rey de la gloria en el período en que vivió encerrado en vuestro virginal vientre. ¡Oh! ¡Qué hermoso sería contemplar la modestia, majestad y santidad con que Vos caminabais! Sin duda que no disteis paso alguno que no contribuyese a contentar de modo especialísimo al Rey del cielo, y a llenar de dicha a la celestial corte.
   
Adorados, alabados y glorificados sean, ioh admirable María, divina Virgen, Amabilísima Madre!, adorados sean el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, en su incomprensible majestad, por cuantos favores dispensaron a vuestro santísimo Cuerpo, agradabilísima morada del que alaban los Ángeles todos en el Cielo y venera la Iglesia entera sobre la tierra.
  
Honor por siempre, alabanza perpetua, bendición, gloria e infinitas acciones de gracias a Vos, mi Señor, Rey y Dios mío, que creasteis esta nobilísima y purísima Virgen, y la hicisteis vuestra digna Madre, por todas las alegrías con que, por su medio, habéis colmado a los Ángeles y Santos del Cielo, por todas las gracias que habéis distribuido a los hombres en la tierra, y por cuantas consolaciones habéis departido a las almas que penan en el Purgatorio.
    
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

jueves, 23 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 23)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA VIGÉSIMOTERCERO - Oración divinamente inspirada a Santa Brígida, en la que se honran y veneran de modo admirable los santos miembros del Sagrado Cuerpo de la Virgen Madre, y el santo empleo que de los mismos hizo (Continuación):
Loada sea infinidad de veces, oh Virgen Sagrada, divina María, Santísima Señora mía, vuestra bendita lengua, incomparablemente más agradable a Dios que todos los árboles frutales. Pues no solamente no pronunció jamás palabra ofensiva a nadie, sino que ni profirió palabra siquiera que no aprovechase a otros.
    
Cuantas palabras pronunciaba iban sazonadas con una prudencia y dulzura tan grandes, que nunca hubo fruto tan delicioso al gusto, ¡tan agradable era escucharlas! Alabada sea eternamente, oh preciosísima Virgen, oh divina María, Reina y Soberana mía, alabada sea vuestra digna boca con sus santos labios, más bellos sin comparación que todas las rosas y las más placenteras flores; singularmente por aquella benditísima y humildísima palabra que pronunció, ante el Ángel venido del Cielo a Vos, cuando puso Dios por obra el decreto de la Encarnación en el mundo, predicho antes por boca de los Profetas. Ya que en virtud de esta santa palabra debilitasteis el poder del demonio en el infierno, y fortificasteis los coros angélicos en el Cielo.
   
Oh María, Virgen de las vírgenes, Reina mía y única consolación después de Dios, benditos sean por siempre, ya que ningún otro empleo hicisteis de estos santos miembros que no se dirigiese a honrar a Dios o al amor del prójimo. Y como los lirios se mueven al soplo del viento, así vuestros sagrados miembros tan sólo se movían y actuaban bajo el impulso y dirección del Espíritu Santo.
   
Benditos sean de todo corazón, Princesa mía, fortaleza y delicia mías, benditos sean vuestros santísimos brazos, benditos vuestros sagrados dedos y purísimas manos, adornadas de tantas piedras preciosas como acciones realizaron; ya que por la santidad de vuestras acciones atrajisteis fuertemente a Vos al Hijo de Dios, al par que vuestros brazos y manos le estrecharon fuertemente contra el Corazón, con el más ardiente amor de madre que imaginarse pueda.
   
Benditos sean con todo mi afecto, Reina de mi corazón, luz de mis ojos, benditos y glorificados sean vuestros sagrados pechos, dulcísimas fuentes ambos de agua viva, y aun mejor, de leche y miel, que alimentaron y dieron la vida al Creador y a las criaturas, que nos procuran continuamente los remedios necesarios a nuestros males, y refrigerio en nuestras aflicciones.
    
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

miércoles, 22 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 22)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.
 
   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA VIGÉSIMOSEGUNDO - Oración divinamente inspirada a Santa Brígida, en la que se honran y veneran de modo admirable los santos miembros del Sagrado Cuerpo de la Virgen Madre, y el santo empleo que de los mismos hizo:
¡Dignísima Señora y queridísima vida mía, Reina del Cielo y Madre de Dios!, cierta estoy de que los moradores del Cielo se ocupan incesantemente en cantar con espléndido gozo las alabanzas de vuestro glorioso Cuerpo, y que por mi parte soy indignísima de pensar en Vos; deseo, sin embargo, con toda mi alma alabar y bendecir en la tierra cuanto me sea dado, vuestros preciosos miembros.
  
¡Bendita sea, por tanto, oh sacratísima Virgen María, dignísima Señora mía, vuestra Sagrada Cabeza aureolada de gloria inmortal, y más esplendente, sin comparación, que el sol; y benditos sean vuestros hermosos cabellos, rayos todos ellos más luminosos que los del sol, que representan vuestras divinas virtudes, las cuales tenéis en tan gran número que no pueden ser enumeradas como no pueden serio los cabellos de la cabeza!
  
¡Bendita sea, Santísima Virgen, adorabilísima Señora mía, vuestra modestísima Faz, más blanca y brillante que la luna, pues nunca alzó fiel alguno la vista hacia Vos en este mundo tenebroso, que dejase de experimentar en su alma alguna consolación espiritual!
  
¡Benditas sean, oh sacratísima Virgen María, queridísima Señora mía, vuestras cejas y vuestros párpados, más brillantes que los rayos del sol!
   
¡Benditos vuestros ojos tan pudorosos, que nunca jamás apetecieron nada de las cosas perecederas que en este mundo vieron; y además cuando los elevabais al Cielo, vuestras miradas eclipsaban la claridad de las estrellas delante de la corte celestial!
   
¡Benditas, oh sacratísima Virgen, mi soberana Señora, sean vuestras bienaventuradas mejillas, más blancas y encendidas que el alba, que aparece en su salida de una albura y rosicler tan agradables; y así, durante vuestra permanencia en este mundo, vuestras mejillas castísimas se coloreaban de una belleza en extremo brillante a los ojos de Dios y de los Ángeles, ya que ni la vanagloria ni la pompa mundana os alcanzaron!
  
¡Benditas y adoradas sean, oh amabilísima María, y queridísima Señora mía, vuestros casticismos oídos, cerrados siempre a las palabras mundanas que pudieran profanarlos!
   
¡Bendita, oh Virgen Santa, divina María, soberana Señora mía!, vuestra nariz sagrada, cuyas respiraciones todas se acompañaron de un suspiro de vuestro Corazón y de elevaciones de vuestra alma hacia Dios, aun durante vuestro sueño. Suba hasta vuestro santo olfato el suavísimo olor de toda clase de alabanzas y bendiciones, ¡más excelente que el de olorosísimas hierbas, y delicados perfumes!
    
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

martes, 21 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 21)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA VIGÉSIMOPRIMERO
Así es como la Bienaventurada Virgen ha llevado y glorificado a Dios en su Cuerpo, por lo que debe ser alabada y glorificada por todos los cuerpos y todos los espíritus que existen en el universo.
  
La quinta excelencia de este nobilísimo Cuerpo se halla comprendida en estas divinas palabras que tanto venera la Santa Iglesia, hasta el punto de no pronunciarlas sin doblar antes las rodillas en tierra: palabras que colman al Cielo de alegría, la tierra de consuelo y al infierno de terror; palabras que constituyen el fundamento de nuestra religión y el manantial de nuestra eterna salvación: “Verbum caro factum est”: El Verbo se hizo carne. ¿Qué carne es ésta que con tanto respeto se menciona? Es la carne purísima de la Virgen Madre, que el Verbo eterno ha distinguido de tal manera que la ha unido personalmente a Él y la ha juntado a su propia Carne, hasta el punto de poderse afirmar con San Agustín, que la Carne de María es Carne de Jesús, y que la Carne de Jesús es Carne de María: “Caro Jesu est caro Maríæ”.
 
¡Oh incomprensible dignidad de la Carne de María! ¡Oh excelencia admirable de su Cuerpo virginal! ¡Oh, cuánta veneración se merece un Cuerpo adornado de tantas y tan extraordinarias perfecciones! ¡Oh, qué honor se merece un Cuerpo tan honrado por Dios!
    
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

lunes, 20 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 20)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA VIGÉSIMO
¿Quién dudará de que el Espíritu de Jesús no se halle plenamente viviente en todas las partes del Cuerpo de su divina Madre -la más noble y perfecta de las vidas-, como en el más noble y excelente de entre sus miembros? ¿A quién le cabe dudar de que este Sagrado Cuerpo no se vea amado, poseído y regido por este mismo Espíritu como por su propia alma? ¿Quién puede dudar de que Dios no se vea más honrado en este Cuerpo de la Virgen Madre, que en todos los cuerpos restantes y en todos los espíritus aun los más santos del Cielo y de la tierra? ¿Quién puede dudar, en fin, de que esta fidelísima Virgen no haya glorificado a Dios en su Cuerpo, de todas las formas posibles?
  
Le ha glorificado con la práctica de las palabras de San Pablo, mucho antes de que fuesen proferidas: “Mortificad vuestros miembros”; pues la Virgen ha mortificado de continuo los suyos con ayunos, abstinencias y otras maceraciones, y por una perfecta privación de las satisfacciones de la naturaleza: no comiendo, no bebiendo, ni durmiendo, ni tomando recreación alguna para satisfacción de los sentidos, sino por sola necesidad, y para obedecer a la divina Voluntad, que gobernaba enteramente su Alma y su Cuerpo y en todas las cosas.
 
Le ha glorificado por el santísimo empleo que hizo de sus miembros y sentimientos, sirviéndose de ellos tan sólo para gloria de Dios y cumplimiento de su santísima Voluntad.
 
Le ha glorificado por el ejercicio continuo en toda clase de virtudes de toda especie, que tenían puesto sus reales no sólo en su Alma, sino también en sus sentidos y en los miembros todos de su Cuerpo.
  
“Bien la habéis podido ver siempre gozosa en sus sufrimientos -dice San Ignacio Mártir-, fuerte en las aflicciones, contenta en la pobreza, dispuesta a servir a todos, aun a los mismos que la afligían, sin darles muestras nunca de frialdad y alejamiento. Era moderada en la prosperidad, tranquila y ecuánime siempre. Su compasión compasiva con los apenados, esforzada en oponerse a los vicios, constante en sus santas empresas, infatigable en sus trabajos, invencible en la defensa de la religión”.
 
¿Qué palabras habría yo de emplear -exclama San Juan Damasceno- para expresar la gravedad de vuestro andar, la modestia de vuestros vestidos, lo gracioso de vuestro semblante? Vuestro vestido era siempre honesto, vuestro andar grave y acompasado, muy lejos de la ligereza; vuestra conversación era dulcemente grave y dulce con gravedad; vos huíais en lo posible el trato con los hombres, erais obedientísima y humildísima, no obstante vuestra contemplación tan elevada; en una palabra, fuiste siempre la mansión de la Divinidad”.
    
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.