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domingo, 30 de junio de 2019

SAN PABLO Y SAN ELÍAS, GUERREROS DE DIOS

Tomado de FINAL DE LOS DÍAS. Vía APOSTOLADO CABALLERO DE LA INMACULADA.
   
Actas 13, 9-10: «Saulus autem, qui et Paulus, replétus Spíritu Sancto, íntuens in eum dixit: O plene omni dolo et omni fallácia, fili diáboli, inimíce omnis justítiæ, non désinis subvértere vias Dómini rectas?».
 
¿Os podéis imaginar, hermanos, a un San Pablo, enfrentándose cara a cara con Ratzinger [hoy Bergoglio], el actual Sumo Pontífice del Anticristo? ¿Os imagináis a un Elías viendo a estos sacerdotes de Baal, destruyendo y pisoteando los lugares Santos? ¿Cómo reaccionarían?
«Zelo zelátus sum pro Dómino Deo exercítuum. San Pablo y San Elías, rogadle al Señor Dios de las Huestes, EL QUE ES, EL QUE ERA Y EL QUE HA DE VENIR, despierte un celo en nosotros por amor a su Nombre, por amor a cada gota de Sangre divina derramada por nuestras iniquidades, por amor al madero; pues no hay cosa más purificadora que acercarse a la cruz derramando lágrimas y bañarnos en la preciosísima Sangre de nuestro amado esposo Jesucristo, pues como está escrito: «Dios nos libre de gloriarnos si no es en la cruz del Señor Jesucristo».
  
He aquí nuestro verdadero poder, pues Cristo reina desde el madero, y la Cruz es el poder de los Apóstoles del final de los tiempos, pues solo el que verdaderamente ama a Jesucristo crucificado queda sellado por el Espíritu Santo y es Templo del Dios Vivo, y además tenemos una Mediadora, que reparte infinitas gracias a todos los que la invocan humildemente, y su nombre es María Santísima, la Inmaculada Reina de las reinas. Con esto solo quiero dar ánimos a que estemos siempre dispuestos para la batalla, para ser valientes y si es la voluntad de Dios, entregar nuestras vidas por amor.
  
Hay que levantarse cada día con esto, tener nuestra voluntad fijada en esto, y un corazón orante que solo pida justicia, no hay que tener miedo de decir las cosas tal como son, pues tenemos la espada de San Pablo y de San Elías, que es la Palabra de Dios, el testimonio de más de 200 Pontífices verdaderos siervos de Cristo, el testimonio de una multitud de Santos y mártires, y lo más importante: tenemos a María caminando con nosotros, y si la tenemos a ella, tenemos a la Santísima Trinidad, por lo tanto si nos vemos en situaciones como David ante Goliat, no hay que temer, pues Dios está con nosotros.
 
Evidentemente lo que ha sucedido en la cátedra de Pedro es el mayor castigo espiritual para la cristiandad y el resto del mundo: han eclipsado el sol, y esto ha sido por causa de la falta de fe, de la apostasía Universal, y principalmente es que el Señor ha de acrisolarlo todo antes de su Santa Parusía. Después de la rebelión de los ángeles y el pecado de Adán y Eva, el CV2 con su renovado pacto con la serpiente antigua es la penúltima batalla de Helel y sus ángeles contra Dios y su Mesías, y nosotros la humanidad somos su arma más poderosa, las huestes infernales utilizan sobre todo a su pueblo elegido para hacer el mayor daño posible, pues por su celo invertido, son los enemigos más feroces de los cristianos y al apoderarse del Vaticano, si no fuera porque el Señor va acortar los días aún los elegidos caerían en sus zarpas.
  
Los signos de los tiempos son claros, y para mí el más claro es el Sacrificio perpetuo que ha sido sustituido por la Nueva Misa de Caín, pues es la estirpe de Caín la que ha diseñado todo esto, para establecer su ciudad, su nueva Babilonia, su Nuevo Orden Mundial y su religión, la cual es la ciencia maldita, con la cual el hombre evoluciona y a través de la gnosis despierta su divinidad interior o su Cristo interior y se convierten en Dioses, quitando así la Cruz del medio y pisoteando la Sangre de Nuestro Señor, por lo tanto la nueva Misa es la abominación que provoca la desolación y lleva ya más de 40 años puesta en lugar Santo, ver: http://www.finaldelosdias.com:80/sietdan.html. Quitaron a Cristo para poner al hombre, se da culto al hombre en vez de a Dios, por lo tanto es un ritual diabólico, pues el sacrificio del hombre no lo acepta Dios y sí lo aceptan los demonios, por lo tanto de manera sutil, la serpiente antigua valiéndose de sus hijos ha realizado su obra maléfica perfecta, y Jesucristo no está sacramentado en las especies que se utilizan en la nueva misa, no hay transustanciación, pero si hay un espíritu inmundo en todo esto, el espíritu del Anticristo, y este mismo espíritu inmundo que sube del abismo es el que encarnará en el personaje más diabólico que ha existido, descrito por San Juan como la bestia y por Daniel como el desolador, y repito: si la presencia de Cristo no está en la nueva Eucaristía ¿Qué presencia hay? La de este espíritu inmundo que tiene engañada por causa del misterio de iniquidad a millones, como lo estaba yo hasta que el Señor y la Virgen me abrieron los ojos.
  
Por lo tanto el Señor está pidiendo verdaderos soldados pues el poder está ahí, pero hay que adueñarse de él, y para ello debemos hacer solo la voluntad de Dios, la cual el Santo Espíritu susurra a nuestro corazón y debemos ser una unidad con la Santa Ira Divina, pues de nada vale nuestro enojo si no estamos llenos del Espíritu Divino, y no daremos frutos si queremos hacer algo por nuestro propio pie. Hay que amar la batalla por las almas, por el Reino de Jesucristo, y todo lo demás se nos dará por añadidura. Venga tu Reino, Señor, y sean arrojados todos tus enemigos al lago de fuego que arde con azufre.
  • I Juan 2, 28: Y ahora, hijitos, perseverad en él; para que cuando apareciere, tengamos confianza, y no seamos confundidos de él en su venida.
  • II Pedro 3, 12: esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán.
  • II Pedro 1, 16: Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad.
  • Santiago 5, 8: Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.
 
Maranatha.

domingo, 26 de agosto de 2018

DEL ANTICRISTO, POR EL PADRE JOSÉ MARÍA BOVER

Predicación del anticristo (xilografía del siglo XV)
Que nadie os engañe de ninguna manera. Porque antes tiene que venir la apostasía y manifestarse el hombre impío, el Ser condenado a la perdición, el Adversario, el que se alza con soberbia contra todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta llegar a instalarse en el Templo de Dios, presentándose como si fuera Dios. ¿No recordáis que cuando estuve con vosotros os decía estas cosas? Ya sabéis qué es lo que ahora lo retiene, para que no se manifieste sino a su debido tiempo. El misterio de la iniquidad ya está actuando. Sólo falta que desaparezca el que lo retiene, resplandor de su Venida. La venida del Impío será provocada por la acción de Satanás y está acompañada de toda clase de demostraciones de poder, de signos y falsos milagros, y de toda clase de engaños perversos, destinados a los que se pierden por no haber amado la verdad que los podía salvar”. (2 Tes. 2,3-10)
   
Conviene distinguir en esta declaración de san Pablo lo que es suficientemente claro y lo que es más o menos problemático o enigmático.
    
Primeramente, resultan claros, aún ahora para nosotros, algunos puntos sobremanera interesantes. Es claro el advenimiento y manifestación del Anticristo, su perversidad satánica, su irreligiosidad y ateísmo, su enorme fuerza de seducción, su acción diabólica. Es también claro que este misterio de iniquidad actúa y cunda ya de presente, pero que culminará en el Anticristo que será como la concreción de todas las fuerzas del mal. No es menos claro que su exterminio será radical y fulminante, y facilísimo de parte de Cristo, que lo destruirá con el soplo de su boca. Por fin, tampoco es dudoso que el advenimiento del Anticristo precederá inmediatamente al advenimiento de Cristo.
   
¿Podemos dar como cosa segura la personalidad del Anticristo? ¿Será una persona o una colectividad? Las declaraciones de san Pablo deciden resueltamente en el sentido de la personalidad. Tal es, en efecto, el sentido obvio de sus expresiones, repetidas y variadas: “el hombre del pecado”, “el hijo de la perdición”, “el impío”. Y no hay razón alguna seria que nos obligue a abandonar este sentido obvio. Al contrario, existen razones positivas y eficaces que nos mueven mantenerlo. Por una parte, contrastan estas expresiones personales con la expresión impersonal “el misterio de la iniquidad”, que precede y prepara la aparición del anticristo. Naturalmente esta personalidad del Anticristo no impide que a su alrededor y a sus órdenes actúen otros muchos, que formarán colectividad, pero semejante colectividad tendrá un jefe, a quien todos acatarán y quien será propiamente el Anticristo.
   
En cambio, son oscuros y casi indescifrables otros puntos. Por de pronto, desconocemos en absoluto el tiempo de la manifestación del Anticristo. Lo que dice el apóstol, que el misterio de la iniquidad está ya en acción acaba de desorientarnos. Hace ya veinte siglos que está actuando, o comenzó a actuar, este misterio de la iniquidad, y no ha aparecido todavía en tanto tiempo el anticristo. Si consideramos en el curso de la historia el desenvolvimiento de las fuerzas del mal, notaremos fácilmente un constante vaivén de avances y retrocesos, que nos aconsejan cautela y reserva para no aventurar predicciones sobre la mayor o menor proximidad del fin del mundo, que siempre hasta ahora han sido desmentidas en los hechos. ¿Qué nos asegurará que tal o cual avance del mal sea ya el definitivo, es decir, la general apostasía, precursora inmediata de la aparición del anticristo?
   
No es menos enigmático el misterioso obstáculo que, frenado los avances del mal, impide la aparición del anticristo. Insinúa san Pablo, si sus expresiones no son casuales, que semejante obstáculo es a la vez real (lo que le detiene) y personal (el que lo detiene). ¿Pero qué es o quién es este obstáculo? ¿Y cómo actúa en su obra de frenar el misterio de la iniquidad?
 
JOSÉ MARÍA BOVER Y OLIVER SJ. Teología de San Pablo. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1946, págs. 885-886.

jueves, 29 de junio de 2017

EL INCIDENTE DE ANTIOQUÍA

La disputa entre San Pedro y San Pablo (Bartolomeo Cavarozzi)

San Pablo afirma en la Epístola a los Gálatas (2, 11): «Pero cuando Céfas fue a Antioquía, en su misma cara le resistí [1], porque se había hecho reprensible» [2]. Según San Agustín y Santo Tomás, San Pedro pecó venialmente por fragilidad, al observar las ceremonias legales del Antiguo Testamento, debido a la excesiva diligencia que puso en no escandalizar a los judíos, con lo que escandalizó a los gentiles convertidos al cristianismo. Y, al decir de la revelación, aconteció una resistencia pública de Pablo a Pedro, primer Papa.
 
Monseñor Francesco Spadafora lo comenta así: «Pedro llega a Antioquía poco después del Concilio de Jerusalén. Las familias se disputan el honor de hospedarlo (...) y él acepta de buen grado la invitación de aquellos gentiles conversos, dando así ejemplo de no tomar ya en cuenta las prescripciones de la ley mosaica (...). Pero he aquí que llegan de Jerusalén (...) algunos falsos hermanos (...) que han venido a espiar la conducta de Pedro. Osan dirigirle fuertes reproches por esa violación suya de las prescripciones mosaicas (...). Pedro reputa por inútil brindarles una explicación: a veces hay que esperar a que el tiempo nos esclarezca, a que nos abra los ojos; teme ofender a estas conciencias ciegas y débiles, piensa que es mejor, por el momento, evitar cualquier ocasión de turbación para dichos ánimos encendidos y ofendidos. Por consiguiente, considera prudente declinar las invitaciones [de los gentiles] y eclipsarse de algún modo. (...) Por eso San Pablo, viendo claramente (...) la turbación creada en la comunidad por el mero acto prudencial de Pedro (...) interviene públicamente y, después de haber hecho notar a Pedro que su “prudencia” mortificaba a los gentiles, se vuelve hacia la comunidad y corrobora el principio de la superación definitiva de la ley por obra de la redención» (F. Spadafora, Fuori della Chiesa non c'è salvezza [Fuera de la Iglesia no hay salvación], Caltanissetta, ed. Krinon, 1988, págs. 73-77).
 
En opinión de Tertuliano, el pecado de Pedro fue un «error de comportamiento, no de doctrina» (De præscr. hæret, XXIII). No obstante, «para San Agustín, Pedro cometió un pecado venial de fragilidad al preocuparse demasiado por no disgustar a los judíos [conversos al cristianismo]...» (J. Tonneau, Comentario a la Suma Teológica, París, Cerf, 1971, págs. 334-335, nota 51; S. Th., III, q. 103, a. 4, sol. 2).
 
A juicio de Santo Tomás de Aquino, «parece que Pedro fue culpable de un escándalo activo» (Suma Teológica, III, q. 103, a. 4, ad 2); mas el Angélico especifica que Pedro cometió un pecado venial de fragilidad, no deliberado (cf. Quæstiónes disputátæ, De Veritáte, q. 24, a. 9; Quæstiónes disputátæ, De malo, q. 7, a. 7, ad 8um), por una prudencia excesiva al no querer contrariar a los judíos conversos al cristianismo.
 
La opinión de San Agustín, que Santo Tomás comparte, es conciliable con las prerrogativas extraordinarias de los Apóstoles. Los autores admiten comúnmente que a los Apóstoles se les concedió la confirmación en gracia (cf. I. Salaverri, De Ecclésia, Madrid, ed. BAC, 1962, 5ª edición, nº 255). En efecto, «es sentencia común entre los teólogos que la confirmación en gracia se cuenta entre las prerrogativas extraordinarias de los Apóstoles, por lo cual, después de la venida del Espíritu Santo, los Apóstoles no podían ya cometer de hecho ningún pecado grave, ni ningún pecado venial plenamente deliberado...» (F. Carpino, Enciclopedia Cattolica, Ciudad del Vaticano, 1948, vol. I, cols. 1687-1688).
 
Así, pues, San Pedro no erró contra la fe (véase Tertuliano), como sostenían erróneamente los antiinfalibilistas durante el Concilio Vaticano I; pero con su actuación torpe e imprudente cometió un pecado venial, no deliberado, sino de fragilidad. Ahora bien, «aunque Dios permitió que Pedro fuera “reprensible” objetiva o materialmente, no se sigue de ahí que el pecado venial semideliberado fuera incompatible con las prerrogativas apostólicas» (D. Th. C., vol. II, col. 1655).
 
En conclusión, Pedro pecó sólo venialmente, y con un pecado venial de fragilidad, mas Pablo le resistió en la cara y en público (Epístola a los gálatas, 2, 11). Pedro fue lo bastante humilde como para corregir su error conductual, que habría podido favorecer el error doctrinal de los judaizantes, quienes querían someter a los gentiles a las prescripciones mosaicas.
 
No se puede negar la resistencia de Pablo a Pedro: consta en la revelación divina: «Pero cuando Céfas fue a Antioquía, en su misma cara le resistí, porque se había hecho reprensible, (...) delante de todos» (Ga. 2, 11 y 14) [3]. Santo Tomás se pregunta, con razón, si es más de admirar el coraje de San Pablo o la humildad del primer Papa.
  
Eleutherius
 
NOTAS
[1] “Resistir”, del latín “resistĕre”, permanecer firme... o estable, sin dejarse tumbar, ante alguien o algo que se nos opone; hacer un esfuerzo contrario que permita oponerse a la acción de alguien o de algo (Nuovo Zingarelli, Vocabulario della lingua italiana).
[2] “Reprensible”, del latín “re-prehendĕre”, digno de ser reprendido, reprobado, corregido, desaprobado, criticado, reconvenido a fuer de erróneo (Nuovo Zingarelli, ibid).
«La frase “se había hecho reprensible” (de la Vulgata) la traducen algunos exégetas como (...) esta otra: “se había puesto de parte del error”. Se explica el fallo o el error de Pedro, que ya Tertuliano había definido con entera precisión como “yerro de conducta, no de doctrina” (De præscriptióne hæreticórum, XXIII)» (G. Ricciotti, Las epístolas de San Pablo, Roma, ed. Coletti, 1949, 3ª edición, págs. 227-228).
[3] Cf. Arnaldo Xavier Vidigal Da Silveira, ¿Cuál es la autoridad doctrinal de los documentos pontificios y conciliares?, en Sì sì No no, 31 de octubre de 2010, pág. 1 y sgtes., edición italiana; Resistencia pública a decisiones de la autoridad eclesiástica, en Sì sì No no, 15 de noviembre de 2010, pág. 1 y sgtes., edición italiana; Si puede haber error en los documentos del Magisterio, en Sì sì No no, del 15 de octubre de 2010, págs. 4-6, edición italiana.

miércoles, 21 de junio de 2017

NOVENA EN HONOR DE SAN PABLO APÓSTOL

Novena aprobada por el Obispo de Barcelona en 1857. Puede rezarse en cualquier momento del año, pero también puede emplearse en preparación a las fechas litúrgicas en honor al Apóstol de los gentiles:
  • 25 de Enero (Conversión)
  • 10 de Febrero (Llegada a la isla de Malta)
  • 30 de Junio (Conmemoración)
  • 18 de Noviembre (Dedicación de la Basílica de San Pablo extramuros)
 
ADVERTENCIA
La memoria, pues, de los hechos y escritos del Apóstol San Pablo no puede dejar de ser muy provechosa a toda clase de personas, porque a los más grandes pecadores les debe animar su extraordinaria conversión, a los convertidos les debe mover su fidelidad y a los justos constantes les puede servir de modelo la práctica de sus virtudes altamente heroicas.
 
Procure, pues, el cristiano hacer con devoción esta novena, que no es otra cosa sino una sucinta colección de lo que nos dejó San Pablo en sus preciosas cartas que abundan en suaves reprensiones para los malos, saludables avisos para los buenos y sabios consejos para los que aspiren a la perfección.
  
NOVENA EN HONOR DE SAN PABLO APÓSTOL
  
  
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor y Dios mío Jesucristo, yo el más indigno de vuestros hijos, postrado humildemente a vuestra Presencia y lleno de sentimiento, confieso la poca gratitud que he tenido a vuestra infinita Bondad y Misericordia, el poco respeto y reverencia a vuestra real y augusta Majestad, y el poco temor a vuestra inviolable Justicia, habiéndome atrevido orgulloso a quebrantar vuestra santa Ley y despreciar vuestra preciosa Sangre por mi derramada; pero lo que más siento, Señor, es el poco dolor que he tenido de haberos de esta manera ofendido. Pésame, Dios mío, de haber pecado y propongo firmemente de nunca más ofenderos. Ayudadme, dulcísimo Señor, para que pueda cumplir con mi propósito, siendo en adelante un fiel imitador del apóstol San Pablo, a quien dedico esta novena para mayor gloria vuestra, honor del Santo y provecho de mi alma. Amén.
  
DÍA PRIMERO - 21 DE JUNIO
MEDITACIÓN: De la virtud de la Fe.
Todos los escritos de San Pablo nos dan una verdadera idea de la viva fe que tenía; y no solo estaba bien poseído de esta virtud, sino que también procuraba con sus exhortaciones inculcarla a los demás. “Fortalecidos con la virtud de la fe, les decía, tened cuidado que nadie os engañe con filosofías y vanos sofismas que son según la tradición de los hombres y según los elementos del mundo, pero bien lejos de la ley de Cristo. Permaneced constantes, hermanos, y conservad las tradiciones que os hemos predicado y las que os hemos manifestado en nuestras cartas. Guardaos que no haya entre vosotros algún corazón inclinado a la incredulidad, apartándose de esta suerte de Dios; antes bien amonestaos siempre los unos a los otros, pues seremos participantes de la gloria de Jesucristo, si seguimos hasta el fin los caminos por donde nos dirige la fe. Por esta virtud alcanzaron los patriarcas y justos de la antigua ley las promesas del Señor, conquistaron reinos, apagaron la violencia del fuego, pusieron en huida a los ejércitos extranjeros y hasta resucitaron a los muertos”. No olvides, pues, cristiano, las exhortaciones que te hace el santo Apóstol; anímate y haz revivir en tu alma esta antorcha de la fe que con tus malas obras has amortiguado tantas veces. Atiende a la promesa que te hace San Pablo diciendo: “vendrá Jesucristo a ser glorificado en sus santos y hacerse maravilloso en todos los que creyeron”. ¡Cuánto alegrarás al santo Apóstol si permaneces firme en tu fe! “Gracias damos a Dios sin cesar, decía a sus fieles hermanos, porque cuando oísteis nuestra palabra no la recibisteis como palabra de hombres, sino como palabra de Dios. Temía que Satanás os tentase y que se hiciese vano e inútil nuestro trabajo; mas lleno estoy de consuelo y se me aparta toda mi aflicción, al saber que conserváis la fe que de nosotros recibisteis”. Aviva, pues, cristiano y aumenta tu fe, y de esta suerte podrás acudir seguro al santo apóstol para implorar su intercesión.
  
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol San Pablo en la viva fe que tuvo de todos los misterios de nuestra santa Religión; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran santo la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
ORACION FINAL PARA TODOS LOS DIAS
Glorioso Apóstol de las gentes, a quien Jesucristo nuestro Señor eligió para publicar su santo Nombre por toda la redondez de la Tierra, y que fuisteis tan obediente a su voz, que despreciando todo respeto humano os dirigisteis presuroso a la predicación de su santo Evangelio; os suplico me alcancéis del mismo Dios un verdadero arrepentimiento de todos mis pecados para que, siguiendo vuestro santo ejemplo, atienda gustoso a la voz de mi Redentor que he oído tantas veces dentro de mi corazón, y tenga siempre en mi memoria vuestras heroicas virtudes, de las cuales nos habéis dejado tan perfecto dechado, para que, practicándolas como vos, alcance el fruto de ellas, viviendo y muriendo en gracia del Señor, para entrar a la participación de la eterna gloria e inexplicable felicidad, que tiene prometida a los que verdaderamente Le aman. Amén.
   
GOZOS EN HONOR A SAN PABLO APÓSTOL
 
Porque fuisteis pecador
Brillan más vuestros loores,
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
  
De Benjamín descendiente
Fuisteis Saulo esclarecido,
Hebreo, bien instruido,
Y a la Ley muy obediente,
Disteis a Dios la adoración
En Moisés legislador.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Admirable al mundo entero
Se hizo vuestra conversión,
Pues Jesús, de fiero león
Os trocó en manso cordero,
Y así es su pregonero
Quien fue su perseguidor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
A Damasco os dirigíais,
Y con sangre de cristianos
Empaparos vuestras manos
Vivamente apetecíais:
Mas mientras veloz corríais
Os detiene el Redentor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
La luz del que guía al trueno
Hasta el suelo os ha rendido,
Y casi desfallecido
La miráis de pavor lleno;
Mas, ¡qué estilo tan ameno
Escucháis del Dios de amor!
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
«Saulo, Saulo, ¿porque así
Me persigues sin sosiego?»
«¿Quién sois vos, respondéis luego,
Que venís radiante a mí?»
«Soy Jesus, que el blanco fui
De tu bárbaro furor».
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Del divino amor vencido,
Ya trocado os conocéis,
Y al Señor os ofrecéis
Contestando agradecido:
«¿Qué queréis, Jesus querido
De este grande pecador?».
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
«La ciudad que estabas ya
Para ver a breve instante,
Os dice Jesús amante,
Ciego te recibirá,
Y allí se te explicará
Tu destino y tu labor».
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Vuestros consocios turbados
Os conducen por la mano,
Y no entienden el arcano
Que contemplan admirados:
Del deslumbre consternados,
Andan presos del terror.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
¡Sinagoga, viste luto,
Que entra ciego en la ciudad
El que de tu impiedad
Defensor fue muy astuto!
Contra ti será su fruto,
No será más su fautor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Por orden del Poderoso,
Ananías os visita,
Vuestras cataratas quita
Y os instruye cariñoso:
«Vos seréis, dijo gozoso,
Vaso de elección y honor».
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
De Jesús soldado fuerte
Desde aquel día sois vos,
Preparado ya por Dios
A sufrir hasta la muerte,
Y empezasteis de esta suerte
Predicando con fervor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Con rapto al Señor
En el Empíreo oísteis,
De arcanos que recibisteis
Fue vuestro saber iluminado:
El mundo quedó pasmado
Por tan inaudito favor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Testigos los pueblos son
De vuestro constante celo,
Con que las sendas del Cielo
Enseñáis con perfección,
Y vuestra predicación
No respira sino amor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Que lo diga Antioquía,
Roma, Atenas, Malta, Apolonia,
Toda la gran Licaonia,
Filipos, Pafos, Bética y Candía:
En fin, toda gente oía
Vuestra voz de gran doctor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Sufristeis persecuciones,
Azotes y crueles penas
De naufragios y cadenas,
Calabozos y prisiones;
Mas por esto a las naciones
Predicáis con gran valor
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Decretó por fin Nerón,
Siendo vos preso y atado,
O bien ser decapitado
O seguir su religión:
«El martirio es mi elección»,
Decís al emperador.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Vuestra cabeza cortaron,
Y en tierra tres saltos dio
De los que, Roma lo vio,
Tres fuentes de agua manaron,
Y los labios pronunciaron
El nombre del Salvador.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Los prodigios que hicisteis
Fueron grandes y admirables,
Pues a muertos e incurables,
Salud y vida les disteis,
A los pobres socorristeis
Con el cariño mayor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Es creencia universal
Que aliviáis a los dolientes,
Y al que padece accidentes
De epilepsia fatal
Le curais luego su mal,
Si os lo pide con fervor.
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
Porque fuisteis pecador
Brillan más vuestros loores:
De enfermos y pecadores
Sed, San Pablo, intercesor.
     
℣. Tú eres vaso de elección, ¡oh San Pablo Apóstol!
℟. Predicador de la verdad en el universo mundo.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que has instruido al mundo entero por la predicación del apóstol San Pablo, haz, te lo rogamos, que honrando su memoria, marchemos hacia Ti imitando sus ejemplos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 22 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Esperanza.
La virtud de la esperanza es la que despierta en nuestros corazones el deseo de poseer y conocer aquellas cosas misteriosas y sublimes que nos enseña la fe. “Por esta virtud andamos, como dice el Apóstol, por si podremos de algún modo alcanzar el premio para el cual Dios nos ha criado”; y por la esperanza de este premio debemos obrar bien, sabiendo que no es Dios injusto para que se olvide de las obras que hacemos por su amor o por el de nuestros semejantes. ¡Oh, quién estuviera dotado de la constante esperanza de nuestro santo Apóstol, obrando en todo como si ya Dios le hiciera participante de las dulzuras celestiales! Por eso decía que su morada estaba en los cielos, en donde está Jesucristo sentado a la diestra de Dios Padre. Allí pues, cristiano, a imitación suya hemos de dirigir nuestros pensamientos y no a las cosas de este mundo: nuestro vivir y obrar ha de ser luchando contra las perversas inclinaciones que sentimos en nosotros mismos, pues que “a la verdad no tienen comparación los trabajos de esta vida con la gloria que Dios manifestará a sus escogidos”. Procuremos, pues, tener una firme esperanza de los bienes que Dios puede y quiere dispensarnos, y acordémonos que en las borrascas de nuestra alma nos servirá esta virtud de una áncora muy firme y segura que penetrará hasta los insondables abismos de la gracia de Dios. “Acudamos, dice el Apóstol, con confianza al trono de la divina gracia, a fin de alcanzar clemencia y protección para aquel tremendo día en que vendrá Jesucristo para dar la salvación eterna a aquellos que cifraron toda su esperanza en su infinita misericordia”. Sepamos imitar la admirable esperanza de San Pablo que le obligaba a exclamar: “De los cielos esperamos a Jesucristo nuestro Salvador, el cual transformará con su poder nuestro cuerpo vil y abatido en un cuerpo glorioso e inmortal, resucitándole a semejanza del suyo a una vida eterna y siempre feliz”.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar la firme esperanza de San Pablo; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 23 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: Del Amor que es debido a Dios.
El amor de Dios, o sea, la virtud de la caridad, es sin duda la mayor de todas las virtudes, de manera que aunque el hombre hablase las lenguas de todas las naciones del mundo, aunque tuviese el don de profecía y supiese todos los misterios y cuanto se puede saber, y tuviese tanta fe que con ella traspasase los montes de un lugar a otro; de nada le serviría si no tuviese el amor debido a Dios. Y aunque distribuyera todos sus bienes para alimento de los pobres, y entregase su cuerpo a las llamas para ser abrasado; nada con eso mereciera si dejase de amar a Dios. Haz pues, cristiano, que todas tus cosas estén fundadas en el amor de Dios, porque los que aman a Dios serán conocidos de Dios y serán su templo y morada: Dios andará y vivirá entre ellos, Dios será su rey, y ellos serán su pueblo. “¿Podrá por ventura, decía el Apóstol, separarme del amor de Jesucristo la tribulación, la angustia, el hambre, la desnudez, la persecución o la cuchilla de los tiranos? No, por cierto; porque todas estas cosas jamás arredran al que esta confortado de Dios que tanto nos ama. Y así bien seguro estoy que ni los ángeles, ni la vida, ni la muerte, ni las cosas presentes, ni las venideras, ni otra criatura alguna podrán jamás separarme del amor de Dios que he aprendido en Jesucristo”. Tal era el amor que San Pablo profesaba a Dios que le hacía exclamar: “Deseo ya que mi alma deje los lazos del cuerpo y se una con Jesucristo; pues aunque vivo, no soy yo el que vivo, sino que vive Cristo en mí”. Muévete, cristiano y devoto de San Pablo, a la consideración de tan intenso amor, y confúndete al mismo tiempo de lo poco que has amado a un Dios tan bueno, que siendo rico se hizo pobre, para que tú pudieses ser rico y feliz. Ya que tienes por patrón a San Pablo, acude a tu Dios diciéndole como él: “¿Quién sois vos, Señor?” Te responderá: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues con tus malos pensamientos, escandalosas palabras y perversas acciones. Cesa de ofenderme, pues que yo nunca he cesado de amarte”.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar a San Pablo en el puro amor que profesó a nuestro Dios y Señor; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA CUARTO - 24 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: Del Amor que es debido al prójimo.
Las afectuosas cartas que dirigía San Pablo a sus iglesias y amigos, nos dan a entender cuán grande era el amor que les tenía, y lo mucho que deseaba que los fieles se amasen entre sí: “Ayudaos, les escribía, los unos a los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo. Obrad y hablad sin murmurar jamás de vuestros prójimos; no oprimáis ni engañéis a vuestros hermanos, y permanezca entre vosotros la caridad fraternal. No volváis mal por mal; antes bien no os canséis jamás de hacer bien a todos, pues de esta suerte seréis ricos en buenas obras, y vuestro tesoro será un fundamento el más sólido para alcanzar la vida eterna. Acordaos de los presos y afligidos como si los tuvierais a vuestro lado, y con espíritu de mansedumbre y amor corregid a los malos, consolad a los pobres y humillados, y sed sufridos con todos. Vosotras mujeres, sujetaos del modo que conviene a vuestros maridos. Maridos, amad a vuestras mujeres y no seáis desabridos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres; padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos castigándoles sin medida ni razón. Siervos, obedeced a vuestros señores; y vosotros señores, recompensad a vuestros siervos con justicia y equidad. Revestíos finalmente todos de entrañas de misericordia, de benignidad y de paciencia. Vosotros sabéis bien el amor que siempre os he profesado, procurando en todo complacer a todos, no buscando mi propia comodidad, sino el provecho de todos para su salvación. De muy buena gana daré todo lo mío y me daré a mí mismo por vuestras almas, aunque apreciándoos mucho, sea yo aborrecido de todos: pues tanto en mi prisión como encontrándome en la predicación del Evangelio, siempre os tengo en mi corazón, y Dios es testigo de qué modo os amo a todos vosotros en las entrañas de Jesucristo”. ¡Intensa caridad del Apóstol! Con mucha razón aquellos sacerdotes de Mileto se arrojaron sobre su cuello, llorando y besándole amorosamente, cuando al despedirse les dijo que ya no le volverían a ver, y con el más profundo sentimiento le acompañaron hasta el buque que le aguardaba para marcharse a Jerusalén. ¡Oh, cómo no te mueves tú también, cristiano, a las penetrantes expresiones de amor con que te habla el Apóstol para que le imites, amando a tu prójimo como a ti mismo por amor de Dios! Acuérdate de tus odios y venganzas: llóralas ante el supremo Juez, y sigue en adelante el ejemplo de caridad de San Pablo, que hoy es el objeto de tu meditación.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol San Pablo en el grande amor que profesó al prójimo; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO - 25 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Penitencia.
El único camino que queda al hombre después del pecado, es el de la penitencia. Por esto nuestro santo Apóstol, considerando la gravedad de sus faltas contra su Dios a quien había perseguido, dice que se complace y alegra por Jesucristo tanto en sus enfermedades, como en sus afrentas, angustias y persecuciones, porque todo lo mira como venido de la mano de Dios para castigar sus pecados contra Él cometidos. En espíritu de penitencia, dice, “sufrí ser azotado cinco veces por los judíos y tres veces por los romanos; sufrí naufragios, fatigas, hambre, sed, frio y desnudez; peligros de los judíos, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, y peligros de falsos hermanos, que me hacían traición con pretexto de amistad”. Bien conocía el glorioso santo todos estos peligros; no obstante procuraba vivir para poder así satisfacer por todos sus pecados. En Damasco huyó de la muerte que le preparaban los judíos, descolgándose por la muralla. En Iconio escapó de un fuerte motín y alboroto que contra él se había promovido. En Listra, a pesar de ser apedreado y arrastrado por el pueblo, procuró evadir la muerte para poder continuar su predicación. En Cesarea no pudieron persuadirle sus amigos que retrocediese de ir a Jerusalén, en donde se le esperaban penas y crueldades de los judíos. En fin, deseaba vivir para padecer, deseaba padecer para satisfacer, y deseaba satisfacer para merecer el premio de los escogidos del Señor. Considera ahora, cristiano, cuantas veces has abusado de la divina bondad y misericordia, y muévete a penitencia y contrición. “¿No sabes, dice el Apóstol, que la benignidad de Dios te convida a penitencia?” No atesores ira con tu corazón duro e impenitente para aquel terrible día, en que se revelará a todo el mundo lo más recóndito de los corazones humanos. Haz que se diga de ti: “Aquel que tanto pecó llora sus pecados y hace penitencia de ellos”, pues los judíos cristianos así decían de San Pablo: “Aquel que tanto nos perseguía, ahora predica la doctrina de Jesucristo”, y de esta suerte glorificaban todos al Señor, y los malos se convertían a Él a imitación del apóstol San Pablo. Imítale, pues tú también, cristiano; conviértete a tu Dios y de todos tus delitos haz verdadera penitencia.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol San Pablo, haciendo una verdadera penitencia de nuestros pecados; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
   
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO - 26 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Paciencia.
Bendito sea el Señor, padre de las misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están atribulados”. ¡Con que palabras nos demuestra el apóstol San Pablo la virtud de la paciencia, y de qué modo tan propio invoca al Señor de quien recibimos joya tan preciosa! Esta es otra de las virtudes con que debe revestirse el pecador para sufrir las penalidades que reparte el soberano Señor a los descendientes de Adán. Por esto dice el Apóstol que “Dios castiga a los que ama, y azota a aquellos que recibe por hijos”; y en otro lugar dice que “los que querrán vivir piadosamente en Jesucristo, padecerán persecución”. Gloriémonos, pues, en nuestras angustias, como se gloriaba San Pablo; suframos si somos perseguidos, bendigamos a los que nos maldigan, roguemos por los que nos blasfemen, y no nos aflijamos, aunque seamos reputados como basura y escoria de los demás hombres; pues Dios que consuela a los humildes, también nos consolará en estos desprecios y sufrimientos. No quieras, no, cristiano, huir de las penas y aflicciones con que permite Dios seas probado, pues la virtud de la paciencia se perfecciona con estos trabajos y te bastará para sobrellevarlos la gracia del Señor. Así decía San Pablo: “todo lo puedo en aquel que me conforta”. Por eso reprendió a sus compañeros cuando lloraban por él, al partir para Jerusalén: “¿Por qué, les decía, afligís y quebrantáis mi corazón con vuestro llanto? Sabed que estoy aparejado no solamente para ser preso y maltratado, sino aun para morir por el nombre de Jesús”. Esforcémonos, pues, todos para alcanzar la virtud de la paciencia. En todas nuestras adversidades acudamos a Dios y al santo Apóstol, y de esta suerte no nos angustiarán las tribulaciones; en nuestros apuros no nos faltarán los recursos espirituales, en nuestras persecuciones no seremos desamparados, y por más abatidos que nos encontremos, no pereceremos jamás. Entonces nos dirá el Apóstol como decía a los hebreos: “Tened en vuestra memoria aquellos días en que sufristeis grandes combates de trabajos, fuisteis hechos espectáculo de oprobios y tribulaciones, sufristeis con gozo que os robasen vuestras haciendas; mas no desconfiéis: necesaria os es por cierto la paciencia: esa es la voluntad de Dios: recompensados quedaréis”. Si, cristiano: los trabajos y penas que sufras con paciencia, te los recompensará el Señor con una gloria que no tendrá fin.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar la paciencia y resignación de San Pablo; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO - 27 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Humildad.
La humildad es aquella virtud de la que se valió el apóstol San Pablo para predicar sin sublimidad de palabras la doctrina del Crucificado. Enemigo el Santo de la soberbia, así le hace exclamar su apostólico celo contra el hombre orgulloso: “¡Oh hombre!, le dice, ¿quién eres tú? ¿Qué cosa posees que no la hayas recibido de Dios? Y si de Él lo has recibido, ¿por qué te glorias y ensalzas como si fuese cosa de ti propia? Si piensas tú ser algo te engañas: nada serás, si antes no te persuades que por tus propias fuerzas nada puedes ser. ¿Qué te importa andar hinchado y lleno de soberbia, demostrando con tu hipocresía y altisonantes palabras una apariencia solamente de virtud? Procura ser humilde y virtuoso; y si eres sabio, no te ensoberbezcas por ello, y ten en cuenta que muchos de los que se creen saber algo, no conocen aun de qué modo les conviene saber”. Aprendamos del apóstol San Pablo que, a pesar de la excelencia y sublimidad de sus escritos, que más parecen divinos que humanos, dice que él es el menor de los apóstoles, que ni siquiera es digno de este nombre, que es un ignorante en sus discursos, que si predica el Evangelio de Jesucristo no tiene que gloriarse por ello, y que ni él ni otra criatura alguna debe presumirse que sea suficiente para pensar algo como propio de sí, “porque todo nuestro conocimiento y suficiencia nos viene de Dios”. Confiesa lleno de humildad que antes había sido blasfemo, perseguidor e injuriador, y no se avergüenza en decir que es el primero de los pecadores. “Cuidado, pues, en no seduciros, porque si alguno de vosotros, decía el mismo santo a los corintios, se tiene por sabio, mejor fuera si se hiciese como ignorante y sencillo, porque la sabiduría de este mundo es estupidez para con Dios”. Por lo que no debemos jamás gloriarnos ni hacer alarde de lo que sabemos, aunque nos parezca sublime y elevado; de esta suerte nos acomodaremos a las cosas humildes y seremos amables y sencillos para con nuestros prójimos; y si nos conocemos útiles para ellos, especialmente para los flacos y pobres de espíritu, prestémonos gustosos a su servicio, gloriándonos solamente en el Señor.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar a San Pablo en su profunda humildad; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
   
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 28 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
   
MEDITACIÓN: De la Oración.
San Pablo, a quien Dios quiso elegir para ejemplar de los pecadores, nos manifiesta en muchas de sus cartas el gran cuidado que tenía en orar no solamente por él, sino que también por toda la Iglesia. Ya desde el momento en que se vio trocado por la eficacia de la gracia divina, se fue a Damasco, y allí puesto en oración esperó que llegase Ananías, a quien Dios había destinado para que le instruyera y bautizase. Escribiendo después a los de Éfeso les dice: “doblo mis rodillas al Padre eterno, para que por su santo Espíritu os corrobore en la virtud, según los tesoros de su gloria”. A los romanos les participa que siempre sin cesar hace mención de ellos en sus oraciones; y a los filipenses les escribe diciéndoles que da gracias a Dios cada vez que se acuerda de ellos, haciendo lleno de gozo oración por todos. Sabemos también que encontrándose preso con Silas, estaba en oración dentro del calabozo alabando al Señor. En fin, él en todos tiempos, ocasiones y lugares dio el más relevante ejemplo rogando por él y sus hermanos al Señor. Tanta era la importancia y necesidad que el Apóstol conocía de la oración, que siempre la encargaba a los fieles tanto en sus escritos como en su predicación: “Ruégoos, hermanos míos, les decía, por Jesucristo nuestro Señor y el amor del Espíritu Santo, que me ayudéis con vuestras oraciones. Orad y velad en todo tiempo y con todo fervor, rogando a Dios por todos y por mí, a fin de que me dé acierto en la predicación de su santo Evangelio. No andéis solícitos de las cosas de este mundo; dirigid vuestras oraciones a Dios, dándole gracias al mismo tiempo de los favores que os ha dispensado; y de este modo la paz del Señor reinara en vuestros corazones y todas vuestras acciones serán honestas y fundadas en la piedad”. Ea, pues, cristiano, la oración te encarga a ti también el santo Apóstol: dirígete a él con toda confianza y pídele por ti y por tus hermanos el remedio de todos los males, especialmente de aquellos que perturban nuestro sosiego y tranquilidad espiritual.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol San Pablo; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
  
La oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 29 DE JUNIO
Por la Señal...
Acto de contrición.
 
MEDITACIÓN: De la Perseverancia.
Hoy que concluyes, cristiano, la novena del apóstol San Pablo, nada puedes meditar mejor que su perseverancia, para que lo sepas imitar hasta la muerte. Las persecuciones, los peligros, las injurias, las cárceles, los tormentos y finalmente la muerte que sufrió, son un testimonio el más evidente de su invencible perseverancia, desde el día en que Dios le llamó para ser su Apóstol hasta el día en que recibió del mismo Señor la palma del martirio. Por eso nos recomienda tanto en sus escritos esta virtud: “Permaneced, nos dice, firmes y constantes creciendo siempre en la obra del Señor, estando ciertos que vuestro trabajo será bien atendido. Velad siempre y sed fuertes en vuestra fe; retened la palabra de vida que os he dirigido, pues no pienso ni deseo haber trabajado en vano”. “Con toda sencillez he vivido y conversado entre vosotros, decía a los fieles de Corinto, y espero que conoceréis y retendréis hasta el fin lo que habéis logrado leer y conocer en mis cartas”. Escucha, cristiano, como reprendía el santo Apóstol a aquellos hombres de Galacia que no sabían ser constantes en el bien que se les había enseñado: “¡Oh insensatos!, les decía, ¿quién os ha fascinado y engañado para que no obedezcáis a la verdad que se os inculcó? ¿Tan necios sois que habiendo empezado una vida espiritual, queráis acabar con una vida solamente carnal? ¿De este modo despreciáis y echáis a perder lo que habéis trabajado y sufrido para alcanzar vuestra salud espiritual?”. Haz, pues, devoto de San Pablo, que esta novena en que has meditado sus hechos y consejos, quede de tal suerte grabada en tu memoria, que jamás olvides y dejes de practicar las virtudes que en ella has aprendido. De ti se despide el Santo diciendo: “Guarda, hermano, los divinos mandamientos hasta la venida de Jesucristo, sin dar jamás lugar a reprensión alguna; y en fin, todo lo que sea verdadero, honesto, justo, amable, virtuoso y digno de alabanza, esto solamente piensa y medita. Y todo lo que aprendiste, recibiste, oíste y viste en mí, esto es lo que debes hacer”. De esta suerte el Dios de la paz será contigo, y pues que Él da los auxilios para empezar, Él también te dará la gracia necesaria para perseverar hasta el fin de tu vida y entrar después de tu muerte a la participación de su gloria por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Se meditará un rato y luego se dirá tres veces el Padre nuestro, con Ave María y Gloria Patri para que logremos imitar al apóstol san Pablo en su invencible perseverancia en el bien obrar; y entre tanto pida cada uno al Señor por la intercesión de tan gran Santo, la gracia particular que desea alcanzar por medio de esta novena.
   
La oración y los gozos se rezarán todos los días.

viernes, 10 de febrero de 2017

LLEGADA DE SAN PABLO EN LA ISLA DE MALTA

La historia de cómo se estableció la fe cristiana en Malta se encuentra en los capítulos XXVII y XXVIII de los Hechos de los Apóstoles. Después de haber apelado al César, San Pablo es conducido en un barco con destino a Roma, junto con otros prisioneros, custodiados por la Compañía Augusta, dirigida por el centurión Julio.
 
Al partir de Cesarea de Filipo, en el otoño del año 60, las condiciones marítimas eran adversas, pero como se pudo, lograron llegar hasta Mira, donde reembarcaron en otra nave. El mal tiempo los echó a las playas de Creta, donde el Apóstol aconsejó pasar el invierno, pero Julio debía llegar a Roma con su carga. Navegaron días y días llevados por la furia de las tempestades que los echaba hacia las costas africanas sin que pudieran gobernar la nave. San Pablo pasaba los días en oración y fue entonces cuando recibió un mensaje de Dios: “No temas, Pablo, tú has de comparecer ante el Cesar, y he aquí que Dios te ha concedido la vida de todos los que navegan contigo”. (Hechos 27, 24) Al día siguiente, vio una una isla que emergía del mar, y una nave hecha pedazos en el peñasco. A la mañana siguiente vieron una playa arenosa entre altas paredes de acantilado, y al intentar llegar a ella, la nave encalló para comenzar a hundirse, y Julio, con intención de salvar a San Pablo (es de advertir que se temía una fuga, y se acostumbraba matar a los prisioneros) ordenó desencadenar a los reos para que cada uno se salvara como pudiera. Y así llegaron a la playa, sin que nadie pereciera.
 
La gente del lugar los atendió hospitalariamente. Allí sucedió que haciendo una fogata, San Pablo fue mordido en el brazo por una víbora, pero sobrevivió y arrojó la serpiente al fuego. En el lugar se erigió la iglesia de tal-Huggiega o Iglesia de la Hoguera. Luego fue recibido por el gobernador de Malta, Publio, en su palacio de la ciudad actual de Mdina. El padre de Publio estaba enfermo de fiebre, y San Pablo le sanó. Luego predicó el Evangelio en las islas durante tres meses, y Publio se hizo bautizar, junto con los demás habitantes de la isla. Antes de reemprender el viaje, San Pablo consagró a Publio como obispo.
 
Desde entonces, la devoción de los malteses a San Pablo ha permanecido constante a lo largo de la historia, y se cuenta por ejemplo que en 1492, cuando los moros quisieron invadir la isla de Malta, San Pablo se apareció descendiendo del cielo montado en un caballo blanco y espada en mano para defender la isla, episodio plasmado por Mattia Preti en la catedral de Mdina. Otro de los monumentos destacados relacionados con la figura del apóstol es la Colegiata de la Iglesia Parroquial del Naufragio de San Pablo, en La Valetta. Allí hay una imagen del santo hecha en madera por Melchiore Gafa, que se saca en procesión el 10 de Febrero. También se conserva allí parte de la columna donde fue decapitado en Roma y un hueso de su muñeca.

miércoles, 29 de junio de 2016

ORACIÓN “Ante óculos tuos, Dómine”

Esta oración, poco conocida aún entre los clérigos, fue compuesta por San Agustín poco antes de morir, mientras la ciudad de Hipona estaba siendo asediada por los vándalos de Genserico arriano, reconociendo en este suceso un castigo por los pecados cometidos en su ciudad y diócesis. De acuerdo a la Historia General de los Ermitaños de la Orden de San Agustín, esta oración fue encontrada por el cardenal Jerónimo Seripando, legado papal en el Concilio de Trento, y la dio a conocer a muchos. Urbano VIII ordenó que ésta se rezara como acción de gracias posterior a la Santa Misa y se incluyera al final del Breviario Romano, junto a las jaculatorias y las oraciones siguientes; y en su Constitución Inter primárias, del 15 de Noviembre de 1630 (Bullarium Basilica Vaticana, tom. III. p. 242, Roma 1752), concedió a cuantos la rezasen indulgencia plenaria en los días relacionados a continuación, con las condiciones habituales:
  • Santísima Trinidad.
  • Todas las fiestas de Nuestro Señor y de la Bienaventurada Virgen María.
  • La fiesta de San Juan Bautista.
  • La fiesta de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y las fiestas de los demás Apóstoles.
  • Todos los Santos.
  • Todos los Viernes de Marzo.
 
Y siete años con siete cuarentenas, en cualquier momento, bastando para ello el tener firme propósito de confesarse.

ORACIÓN “Ante óculos tuos, Dómine”
  
LATÍN
Ante óculos tuos, Dómine, culpas nostras férimus: et plagas, quas accépimus, conférimus.
Si pensámus malum, quod fécimus: minus est, quod pátimur; majus, quod merémur.
Gravius est, quod commísmus: levius, quod tolerámus. ­
Peccáti pœnam sentímus: et peccándi pertináciam non vitámus.
In flagéllis tui infírmitas nostra téritur: et iníquitas non mutátur. ­
Mens ægra torquétur: et cervix non fléctitur.
Vita in dolóre suspírat: et in ópere non se eméndat‚
Si exspéctas, non corrígimur: si víndicas, nоn durámus.
Confitémur in correctióne, quod égimus: oblivíscimur post visitatiónem, quod flévimus.
Si exténderis manum, faciénda promíttimus: si suspénderis gládium, promíssa non sólvimus.
Si férias, clamámus ut parcas: si pepérceris, íterum provocámus ut férias.
Habes, Dómine, confiténtes reos: nóvimus, quod nisi dimíttas, recte nos périmas.
Præsta, Pater omnípotens, sine mérito quod rogámus, qui fecísti ex níhilo, qui te rogárent. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
 
V. Gregem tuam, Pastor ætérne, non déseras.
R. Sed inter beátos Apóstolos tuos perpétua defensióne custódias.
 
V. Prótege, Dómine, pópulum tuum ad te clamántem, et Apostolórum tuórum patrocínio confidéntem.
R. Perpétua defensióne custódias.
 
V. Oráte pro nobis, sancti Apóstoli Dei.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
 
ORATIO
Præsta, quǽsumus, omnípotens Deus: ut nullis nos permíttas perturbatiónibus cóncuti; quos in apostólicæ confessiónis petra solidásti. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

Implóret, clementíssime Dómine, nostris opportúnam necessitátibus opem devóte a nobis proláta meditátio, qua sanctus olim Joánnes Chrysóstomus, in hac basílica cónditus, te cum beatíssimis Apóstolis Petro et Paulo repræsentávit sic colloquéntem: “Circúmdate hanc novam Sion et circumvállate eam: hoc est, custodíte, muníte, précibus firmánte; ut quando iráscor in témpore, et orbem terræ concútio, aspíciens sepúlchrum vestrum numquam desitúrum, et quæ libénter propter me géritis stígmata, iram misericórdia vincam, et ob hanc te percípiam vestram intercessiónem. Étenim quando Sacerdótium et Regnum vídeo lacrymári, statim quasi compátiens ad commiseratiónem flector, et íllius meæ vocis reminíscor: ‘Protégam urbem hanc propter David servum meum et Áaron sanctum meum’”. Dómine, fiat, fiat. Amen, Amen.

TRADUCCIÓN
Ante tus ojos, Señor, reconocemos nuestras culpas, y con ellas comparamos las llagas que hemos recibido.
Cuando pensamos en todo el mal que hemos hecho, poco es lo que sufrimos comparado con lo mucho que merecemos.
Graves son nuestras ofensas, y leve lo que toleramos.
Somos afligidos por el castigo de nuestro pecado, y no evitamos la pertinacia en el pecado.
Nuestra debilidad es triturada por tus azotes, pero nuestra iniquidad no cambia.
Nuestra alma enferma es amargamente atormentada, mas no doblamos la cerviz.
El dolor nos hace dar suspiros, y no enmendamos nuestras obras.
Si Tú nos esperas, no nos corregimos; si tomas venganza, no las sufrimos.
En nuestras correciones, confesamos cuanto hicimos; y después que nos visitas, olvidamos lo que habíamos lamentado.
Si extiendes Tu mano, hacemos promesas; si sueltas Tu espada, no cumplimos nuestras promesas.
Si Tú nos azotas, clamamos a Ti pidiendo clemencia; si Tú nos perdonas, Te provocamos nuevamente para herirnos.
Aquí tienes, Señor, la confesión de tus reos, pues bien sabemos que si no nos perdonas, justamente pereceremos.
Concédenos, Padre omnipotente, lo que inmerecidamente pedimos, pues nos creaste de la nada, para que roguemos a Ti. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

V. No abandones para siempre a tu grey, Pastor eterno.
R. Antes bien, defiéndela y custódiala por tus bienaventurados Apóstoles.
 
V. Protege, Señor, a tu pueblo que llama a Ti, y confía en el patrocinio de tus Apóstoles.
R. Defiéndela con tu protección perpetua.
 
V. Rogad por nosotros, Santos Apóstoles de Dios.
R. Para que seamos dignos de obtener las promesas de Cristo.
 
ORACIÓN
Concédenos, te suplicamos, Dios todopoderoso, que no permitas que golpeen las perturbaciones a cuantos consolidaste en la pétrea confesión apostólica. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Clementísimo Señor, que esta oración que devotamente hemos elevado hacia el trono de Tus clemencias obtenga para nosotros la ayuda oportuna en el día de la necesidad, en la cual San Juan Crisóstomo, sepultado en esta basílica, te representó a Ti dirigiéndose a los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo de esta manera: “Recorred esta nueva Sion y circunvaladla: esto es, custodiadla, fortalecedla, afirmadla con oraciones; para que en el tiempo de mi ira, y cuando golpee al orbe, pueda mirar vuestros sepulcros, y cuando me presenteis las heridas que recibisteis, mi misericordia venza la ira, y por ella reciba vuestra intercesión. Y cuando vea las lágrimas del Sacerdocio y el Reino, me moveré a compasión y conmiseración, y traeré a recuerdo mis palabras: ‘Protegeré esta ciudad por David mi siervo, y Aarón mi santo’”. Señor, hágase, hágase. Amén, Amén.

lunes, 18 de enero de 2016

OCTAVARIO DE LA CÁTEDRA DE LA UNIDAD DE LA IGLESIA

La fiesta de la Cátedra de San Pedro en Roma se celebra el 18 de Enero. Esta importante Festividad fue restaurada, en parte, como contestación al rumor ridículo difundido por los ignorantes herejes protestantes de que San Pedro nunca estuvo en Roma (rumor que luego repetirán los jansenistas galicanos y ultrayectinos para justificar su rebelión contra el Papado). Pero la realidad es que, luego de reinar durante siete años en Antioquía de Siria, San Pedro hizo su viaje a Roma para establecer su Sede en el año 44, y allí derramó su sangre por nuestro Salvador Crucificado el 29 de Junio del año 67. Esta Fiesta también se vincula al solemne dogma de la Infalibilidad Papal cuando se pronuncia EX CÁTHEDRA sobre Fe y Costumbres, y la Suprema Autoridad Apóstolica conferida a San Pedro por Nuestro Señor. San Pablo Apóstol también llegó a Roma después de predicar en la Hispania Tarraconense, hacia el final de su carrera apostólica, y también fue martirizado por Cristo en esa urbe. La fiesta de su Conversión es el 25 de Enero. La Santa Madre Iglesia siempre ha unido sus alabanzas al Príncipe de los Apóstoles, San Pedro, con su veneración al celo y santidad de San Pablo, un “vaso de elección” para la expansión de la Iglesia naciente en todas las naciones. Por esto, Ella ha reservado ocho días de solemne oración -desde la Fiesta de la Cátedra de San Pedro en Roma hasta la Fiesta de la Conversión de San Pablo- para la observancia del “Octavario de la Cátedra de la Unidad”; ocho días de oración solemne por la Iglesia Católica y Apostólica.
 
Esos ocho días de solemne oración por la Unidad poseen una relevancia doctrinal que es de crítica importancia. Como Católicos, sabemos que una de las “Notas” (o cualidades visibles) para reconocer la verdadera Iglesia establecida por Jesucristo es esa Unidad por la cual oró el Jueves Santo. Como Jesús, en cuanto Hombre, pidió al Padre Eterno “que todos sean uno...”, Su oración fue otorgada inmediatamente por Dios Padre omnipotente, porque procedía de su Hijo unigénito, a quien nada le es negado. De ahí que, Su Iglesia ha tenido, y siempre tendrá, esa Unidad (o unicidad) de enseñanza, culto y gobierno que evidentemente es un signo de verdad, “el mismo ayer, hoy y siempre”. Es  por esta razón que Nuestro Señor estableció a San Pedro como “la Piedra”, o Fundamento de su única Iglesia, contra la cual las Puertas del Infierno no prevalecerán (aún si llegase a reducirse a un pequeño número de fieles militantes, como hoy vemos), a la vez que le otorgó a él y sus sucesores la Primacía visible sobre los fieles mientras conserven la Fe Verdadera.
  
Siguiendo las palabras de Cristo, y consecuencia de lo anterior, la única unidad por la cual la Iglesia y sus hijos fieles pueden orar, es aquella que resulta de la conversión de aquellos que, por no conocer o por haberse apartado de la Verdad, están fuera del Único y Verdadero Rebaño de la Iglesia. Por eso, cada uno de los días de este Octavario está dedicado a rogar por la conversión de un grupo de entre los pobres sectores de la humanidad que aún están “caminando en las tinieblas”, implorando que ellos puedan abrir sus corazones a la Gracia de Dios, y volver al verdadero Pastor de las almas. Este es el ejercicio de la verdadera caridad cristiana, que no tiene parte con la filantropía secular, judeo-masónica y deuterovaticana. Imaginar, como lo hacen los ecumenistas y liberales de nuestros tiempos, que podemos alcanzar “unidad” pretendiendo que los que están fuera de la Iglesia no están en desesperada necesidad de conversión (o dicho de otra manera, rechazar o dudar del dogma “Fuera de la Iglesia Católica NO HAY SALVACIÓN”), es negar la fundación de la verdadera Iglesia de Cristo, y renunciar a la misma razón por la cual los Santos Apóstoles Pedro y Pablo realizaron sus heroicas labores apostólicas y enfrentaron el martirio, además de pecar contra el Espíritu Santo impugnando la Verdad conocida.
   
La Iglesia también ora por esa unidad que debe permanecer entre sus hijos fieles en un espíritu de humildad y de caridad en la Verdad, con vivos sentimientos y actos de Fe, Esperanza y Caridad, siguiendo el mandato de Jesucristo Nuestro Señor. Finalmente, exhortamos a orar y actuar para que el Remanente Católico persevere firme en el Dogma de la Fe y la Sana Doctrina, manteniendo intacta la Oración y Creencia tradicional, para que en el Día del Señor (que no sabemos cuándo será, pero sí que está próximo) seamos hallados dignos de reinar eternamente en la Jerusalén Celestial; y mientras llega ese día glorioso, permanezca con nosotros todos los días, hasta la consumación de los siglos.
  
OCTAVARIO DE LA CÁTEDRA DE LA UNIDAD DE LA IGLESIA
  
 
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ORACIONES INICIALES
ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Padre eterno, por tu infinita misericordia, y por los méritos infinitos de tu divinísimo Hijo Jesús, haz que seas conocido y amado por todas las almas, porque es tu divina Voluntad que todas ellas se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad. Glória Patri...
 
Por los sagrados misterios de la Redención, envía, oh Señor, obreros a tu Mies, y libera a tu pueblo. Verbo eterno encarnado, Redentor del género humano, convierte hacia Ti a todas las almas, ya que por ellas te hiciste obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz. Glória Patri...
 
Por los méritos e intercesión de tu Santísima Madre, y de todos los Ángeles y Santos, envía, oh Señor, obreros a tu Mies, y libera a tu pueblo. Oh Divino Espíritu Santo, por los méritos infinitos de la Pasión y Muerte de Jesucristo, infunde tu ardentísima y poderosa caridad en todos los corazones, para que pueda haber un solo Rebaño y un solo Pastor en todo el mundo, y que todos puedan exaltar eternamente tus misericordias en el Cielo. Glória Patri...
 
Oh María, Reina de los Apóstoles, y todos los Ángeles y Santos, rogad al Señor de la Mies que envíe dignos obreros a su Mies y libere a su pueblo, para que todos podamos regocijarnos eternamente con Él y el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
  
ORACIÓN A LA REINA DE LOS APÓSTOLES
Inmaculada Madre de Dios, Reina de los Apóstoles, yo sé que el Divino precepto, por el cual estoy obligado a amar al prójimo como a mí mismo, me obliga a procurar por todos los medios posibles, no sólo mi salvación eterna, sino también la de mis prójimos. Pero confieso que, por causa de mis culpas, no soy digno de la gracia de trabajar eficazmente y con toda constancia por la eternal salvación de mi alma y las de mis parientes y conocidos; mucho menos soy acreedor de la gracia de promover buenas obras y de incrementar los medios, tanto espirituales como temporales, de restaurar la fe y reavivar la caridad entre los Católicos, y propagar la Verdad por todo el Mundo. Oh Madre, obtén para mí esta gracia por la misericordia de Dios y los méritos infinitos de Jesucristo; y en unión con la Corte celestial y de todos los justos que están o estarán en la Iglesia de Dios, que en adelante me proponga ofrecer esos mismos méritos de Jesús como una acción de gracias, en anticipación de esta gracia obtenida por Ti para nosotros, como también la obtuviste para los Santos Apóstoles.
  
Y también, confiando en tu poderosa intercesión, me resuelvo en adelante a emplear todo cuanto Dios me ha dado en poder, talentos, lecturas, riquezas, posición, salud, enfermedades o dolores, para la mayor Gloria de Dios y la salvación de mi alma y la de mis prójimos, muy especialmente trabajando por la propagación de la piedad y de la Verdadera Fe Católica en todo el mundo. Y cuando los otros medios me fallen, nunca cesaré de orar para que pueda haber un solo Rebaño y un único Pastor. Procediendo así, aspiro llegar al Paraíso, donde gozaré del fruto del Apostolado de Jesucristo por toda la eternidad. Amén. (Tres Avemarías y un Gloria Patri)
 
(El Papa León XIII otorgó para esta oración Indulgencia plenaria una vez al mes, 200 días de indulgencia durante cada día del Octavario, y la plenaria al finalizar el Octavario)
 
ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LA IGLESIA
(Oración oficial del Octavario)
 
Antífona: “Que todos sean uno, como Tú, Padre, en Mí y Yo en Ti; que ellos sean uno en Nosotros; para que el mundo crea que Tú me enviaste”. (San Juan 17: 21)
 
V. Yo te digo que tú eres Pedro.
R. Y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.
  
Oremos: Oh Señor Jesucristo, que dijiste a tus Apóstoles: Mi paz os dejo, mi paz os doy; no te fijes en mis pecados, sino en la fe de tu Iglesia, a la cual dígnate pacificarla y unirla conforme a tu voluntad. Tú que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amen.
 
300 días de Indulgencia durante el octavario por rezar esta sola oración, desde la fiesta de la Cátedra de San Pedro en Roma hasta la Conversión de San Pablo – Plenaria, con las condiciones de rigor, al final de este ejercicio devoto. (PAPA BENEDICTO XV, Breve Apostólico “Romanórum Pontíficum” del 25 de Febrero de 1916; Sagrada Penitenciaría Apostólica, Decretos del 15 de Noviembre de 1927 y del 10 de Diciembre de 1946).
 
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA, AUXILIO DE LOS CRISTIANOS
Inmaculada Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, Tú ves los ataques que en todos lados realiza el diablo y el mundo contra la Fe Católica, en la cual, con el auxilio de Dios, resolvemos vivir y morir para poder ser dignos de la Gloria eterna. Oh María, Auxilio de los Cristianos, renueva tus antiguas victorias y salva a Tus hijos. Ellos te han confiado su firme propósito de jamás enlistarse en sociedades hostiles a nuestra santa Religión; preséntale a tu Divino Hijo, oh Virgen Santísima, nuestras buenas resoluciones, y concédenos el no decaer en su observancia, aún al final de nuestra vida. Consuela a la Iglesia, sostén al verdadero y legítimo Episcopado Católico, protege al clero y a los fieles que te proclaman como Reina; y por el poder de tu intercesión llegue pronto el día cuando todas las naciones se reunan a los pies del Divino Pastor. Amén.
  
¡María, Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros! (500 días de Indulgencia)
 
ORACIÓN A SAN PEDRO APÓSTOL
Oh glorioso San Pedro, que, en retorno de tu fe viva y generosa, tu profunda y sincera humildad, y tu ardiente caridad, fuiste honrado por Jesucristo con singulares privilegios, y en particular, con el liderazgo de los otros Apóstoles y el Primado sobre toda la Iglesia, de la cual eres su fundamento, obtén para nosotros la gracia de una fe viva, que no tema ser profesada abiertamente, en toda su integridad y en todas sus manifestaciones, aún hasta el derramamiento de nuestra sangre, si la ocasión lo demanda, y a preferir renunciar a la vida presente antes que rendirnos. Concédenos también una sincera lealtad a nuestra Santa Madre la Iglesia; que podamos siempre permanecer profunda y sinceramente unidos en la fe y en la Autoridad de Jesucristo, Cabeza y Señor de la Iglesia Católica, el Arca mística fuera de la cual no hay salvación. Concédenos además, que podamos seguir con toda humildad y mansedumbre, Sus enseñanzas y consejos, y que seamos obedientes a todos Sus preceptos, a fin de poder disfrutar aquí en la tierra de la segura e indestructible Paz, y que podamos obtenerla en el Cielo para ser eternamente dichosos. Amén.
 
V. Ruega por nosotros, bienaventurado San Pedro Apóstol.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
 
Oremos: Oh Dios, que acordaste a tu bienaventurado Apóstol San Pedro el poder de atar y desatar, concédenos, por su intercesión, ser libertados de las cadenas de nuestras culpas. Por J. C. N. S. Amén. (500 días de Indulgencia – Plenaria, con las condiciones acostumbradas, si se reza diariamente durante un mes. Breve Apostólico del 27 de Abril de 1916; Sagrada Penitenciaría Apostólica, Decreto del 24 de Enero de 1931).
 
“Oh Dios mío, haz que tengamos una sola mente en la Verdad y un solo corazón en la Caridad”. (300 días de Indulgencia - San Pío X
  
DÍA PRIMERO - 18 DE ENERO
ORACIÓN POR LA CONVERSIÓN DE LOS PAGANOS E INFIELES
Oremos: Ten piedad de nosotros, Señor de los Cielos y de la tierra. Dirige tu Mirada sobre nosotros y envía el terror sobre las naciones que no te buscan, o, aún peor, han perseguido a tu Divino Hijo en la persona de sus Apóstoles y misioneros. Concédeles que puedan saber que fuera de Ti no hay otro Dios, y que finalmente se conviertan a tu Santa Iglesia Católica y proclamen tus grandezas. Acorta los tiempos y ten presente el fin, para que ellos extiendan tus maravillosas hazañas y todos los confines de la tierra tengan el Santo Temor.
 
V. Exulte toda la tierra.
R. Y sirva al Señor con júbilo.
 
Oremos: Omnipotente y sempiterno Dios, que no deseas la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva, recibe benignamente nuestra súplica y libera a los paganos de la adoración a los ídolos y condúcelos al rebaño de la única y verdadera Iglesia, para honra y gloria de tu Nombre. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén. (3 años de Indulgencia – Plenaria, con las condiciones acostumbradas, si se reza diariamente durante un mes. Sagrada Penitenciaría Apostólica, Decretos del 9 de Noviembre de 1920 y del 12 de Julio de 1933).
 
Oremos: Oh Dios, eterno Creador de todas las cosas, recuerda que las almas de los infieles fueron hechas por Ti y creadas a tu Imagen y Semejanza. Recuerda que Tu Hijo Jesús padeció amarguísima Muerte por la salvación eterna de ellos. No permitas, oh Señor, que Tu Hijo sea más despreciado por los infieles, antes por el contrario, te rogamos aceptes benigno las oraciones de tus hijos fieles y de tu única y verdadera Iglesia, la Inmaculada Esposa de tu santísimo Hijo, atendiendo a tu Misericordia. Concédenos que los infieles renuncien a la perniciosa idolatría y a sus malvadas infidelidades, para que también algún día conozcan a Aquel que has enviado, Jesucristo Nuestro Señor, que es nuestra Salvación, nuestra Vida y Resurrección, por el cual hemos sido redimidos, a Él sea la gloria por los siglos eternos. Amén. (San Francisco Javier. 500 días de Indulgencia – Plenaria, con las condiciones de rigor, si se reza devotamente durante un mes. Papa Pío IX, rescripto del 24 de Mayo de 1847, exhibido el 30 de Septiembre de 1862; Sagrada Penitenciaría Apostólica, Decretos del 6 de Diciembre de 1918 y del 23 de Octubre de 1935).
 
Oremos: Oh María, Virgen clementísima, Refugio de los pecadores, escucha nuestras súplicas, y obtén de tu Hijo que Dios todopoderoso aparte la iniquidad de los corazones de los paganos; para que abandonando sus ídolos puedan convertirse al Dios vivo y verdadero, y a Cristo, su único Hijo, Nuestro Señor.
 
V. Sean confundidos todos los que adoran imágenes talladas.
R. Y quienes se glorían en los ídolos.
 
Oremos: Oh Dios, es tu Voluntad que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad. Te rogamos envíes obreros a tu Mies, y concédeles anunciar fielmente tu Palabra; para que tu Palabra sea propagada y glorificada, y todos los pueblos te conozcan a Ti, el único y verdadero Dios, y Aquel que has enviado, Jesucristo, tu Hijo, Nuestro Señor, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén. (3 años de Indulgencia – Plenaria, con las condiciones acostumbradas, si se reza diariamente durante un mes. Sagrada Penitenciaría Apostólica, Decretos del 9 de Noviembre de 1920 y 5 de Junio de 1932).
  
Oremos: Oh Señor Jesucristo, único y verdadero Salvador de los hombres, sobre quien está escrito: “Reinará de mar a mar, desde el río hasta los confines de la tierra”, abre piadoso los tesoros de tu Sacratísimo Corazón a aquellos desdichados habitantes de China, Mongolia, Japón, India y los demás países de Asia, que aún permanecen en oscuridad y sombra de muerte, para que por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, tu Inmaculada Madre, y de San Francisco Javier, puedan abandonar sus ídolos, y prostrados ante tu Presencia, sean admitidos en tu Santa Iglesia. Tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Oremos: Oh Señor Jesucristo, único y verdadero Salvador de los hombres, sobre quien está escrito: “Reinará de mar a mar, desde el río hasta los confines de la tierra”, abre piadoso tu Sacratísimo Corazón a aquellas almas desdichadas en África, y su descendencia alrededor del mundo, que aún permanecen en oscuridad y sombra de muerte, para que por la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, tu Inmaculada Madre, y de su gloriosísimo Esposo San José, puedan abandonar la innúmera variedad de sus ídolos, y prostrados ante tu Presencia, sean admitidos en tu Santa Iglesia. Tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén. (Tres Avemarías)
 
ORACIÓN A LOS SANTOS APÓSTOLES PEDRO Y PABLO PARA TODOS LOS DÍAS
Oh Gloriosos Apóstoles Pedro y Pablo, os rogamos fervientemente que intercedáis ante nuestro Señor y Salvador Jesucristo, que fundó la única, verdadera y santa Iglesia Católica para llevarnos a la salvación, en favor del Remanente en el Clero, los Religiosos y los seglares.
 
Oh glorioso San Pedro, Príncipe de los Apóstoles, implora al Sagrado Corazón de nuestro Divino Redentor que guíe y sostenga a los legítimos Obispos que dirigen y gobiernan al Remanente Católico; que le conceda a todos los fieles miembros de la Iglesia el precioso don de la perseverancia; y además, que todos los miembros de la Iglesia crezcan diariamente en su amor y ferviente práctica de la Santa Fe Católica.
 
Oh glorioso San Pablo, que fuiste convertido mientras perseguías a la Santa Iglesia de Dios, ruega ante los misericordiosos Corazones de Jesús y de María convertir y traer de vuelta a la Verdadera Iglesia Católica a todos los que se hallan dispersos por el mundo.
 
Finalmente, ¡oh gloriosos Santos Pedro y Pablo!, rogadle a Santa María, la Inmaculada Reina de los Apóstoles, que haga de todos los miembros del Remanente de la Iglesia de Cristo apóstoles fervientes en difundir celosamente la verdadera Fe Católica, y que apoyen y defiendan lealmente a la Santa Iglesia Católica contra todos sus enemigos y detractores. Por Jesucristo Nuestro Señor, que con el Padre vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
 
ORACIÓN DIARIA A SAN JOSÉ
Oh glorioso San José, Patrono de la Iglesia Católica, te imploramos durante este Octavario por la Unidad en la Cátedra, que nos alcances de los Corazones de Jesús y de María, preservar a todo el Remanente Católico de toda división, disensión y discordia. Concédenos, fiel custodio de la Sagrada Familia, que nuestra familia espiritual siempre esté unida por vínculos de fe y caridad, y que siempre sea un solo corazón, mente y alma en los Sagrados Corazones de Jesús y de María. San José, especial protector nuestro, guíanos, bendícenos y protégenos contra los ataques de nuestros enemigos y detractores; por Jesucristo Nuestro Señor, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 19 DE ENERO
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Las Oraciones Iniciales se rezarán todos los días
 
ORACIÓN POR LA CONVERSIÓN DE LOS PÉRFIDOS JUDÍOS
Oremos también por los pérfidos judíos, para que Dios Nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que ellos también reconozcan a Jesucristo Nuestro Señor.
  
Oremos: Oh Dios, que constantemente manifiestas tu Omnipotencia mediante la misericordia y la compasión, atiende las oraciones que te ofrecemos para que los pérfidos judíos puedan conocer y acoger en su seno la luz de tu Verdad, que es Jesucristo, y de este modo puedan ser salvados de su ceguera. Concédenos, te suplicamos, oh Dios omnipotente, que el remanente del pueblo judío pueda transitar en el Camino de salvación; y siguiendo la prédica del bienaventurado San Juan Bautista, puedan llegar fielmente a Aquél que por él fue anunciado, Jesucristo, tu Hijo, Nuestro Señor. Amén. (300 días de indulgencia).
 
Oremos: Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, mira con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue tu predilecto: descienda también sobre ellos, como bautismo de redención y de vida, la Sangre que un día reclamaron contra sí. Amén. (200 días de indulgencia).
 
Oremos: Dios de bondad y Padre de Misericordia, te suplicamos por el Inmaculado Corazón de María, y por la intercesión de los Patriarcas y de los Santos Apóstoles, mires compasivo al remanente de Israel, para que lleguen al conocimiento de nuestro único Salvador, Jesucristo, y participen también de la gracia de la Redención. Amén. (Tres Avemarías).
   
La Oración a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y la Oración a San José se rezarán todos los días
 
DÍA TERCERO - 20 DE ENERO
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Las Oraciones Iniciales se rezarán todos los días
  
ORACIÓN POR LA CONVERSIÓN DE LOS MUSULMANES
Oremos por los diabólicos musulmanes, para que Dios todopoderoso remueva la maldad de sus corazones, inspirándoles abandonar de una vez y para siempre a su falso profeta y su adoración al diablo, y se conviertan finalmente al único y verdadero Dios y a su único Hijo, Jesucristo Nuestro Señor.
 
Oremos: Oh Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre, Redentor del mundo entero, te suplicamos por el Inmaculado Corazón de María, vuelvas clemente tus ojos sobre los pueblos que desde muchos siglos atrás están esclavizados bajo el cruel yugo del Islam. Haz que no desdeñen más tu santísimo Nombre, ni persigan ni esclavicen insolentemente las naciones Cristianas. Con un rayo de Tu luz disipa las tinieblas en que ellos yacen, para que renuncien a las perversas enseñanzas de Mahoma, que puedan recibir el Bautismo de regeneración, que en la confesión de la única Fe verdadera puedan adorarte y glorificarte a Ti, el Verbo eterno hecho hombre por nuestra salvación, junto con el Padre y el Espíritu Santo. Amen.
 
Oración a Santa María, Auxilio de los Cristianos
Virgen poderosísima, amante auxiliadora del pueblo Cristiano, ¡cuántas acciones de gracias no te debemos por la asistencia que le brindaste a nuestros padres, quienes, cuando se vieron amenazados por los infieles Turcos, invocaron tu maternal auxilio mediante la devota recitación de tu Rosario! Desde los Cielos viste el peligro mortal que afrontaron; escuchaste sus voces implorando tu Compasión; y sus humildes súplicas, junto al gran Papa, San Pío V, fueron aceptables ante ti, y acudiste presurosa a socorrerlos. Concédenos, oh Madre querida, que de idéntica forma los prolongados suspiros de la santa Novia de Cristo en estos nuestros tiempos puedan llegar hasta tu trono y atraigan tu piedad; dígnate, movida de compasión por Ella, levantarte una vez más para liberarla de los muchos enemigos que La cercan por todos lados.
  
Ea, pues, ¡oh María!, inclínate a escuchar las oraciones de todo el mundo Católico, y abate hasta el suelo el orgullo de esos hombres malvados, que en su insolencia blasfeman de Dios todopoderoso y quieren destruir a su Iglesia, contra la cual, de acuerdo a las palabras infalibles de Cristo, las puertas del Infierno no prevalecerán. Que una vez más se vea que cuando tú te levantas a proteger a la Iglesia, su Victoria es segura. Amén. (Tres Avemarías)
  
La Oración a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y la Oración a San José se rezarán todos los días
 
DÍA CUARTO - 21 DE ENERO
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Las Oraciones Iniciales se rezarán todos los días
  
ORACIÓN POR LA CONVERSIÓN DE LOS CISMÁTICOS “ORTODOXOS”
Oremos: Oh Señor, que has unido a todas las naciones en la confesión de Tu Nombre, te rogamos por nuestros otrora hermanos Católicos en el Este. Recordando el lugar eminente que una vez tuvieron en tu Iglesia, te pedimos les inspires el deseo de ocuparlo nuevamente, para que formen con nosotros un único Rebaño, bajo la guía de un mismo Pastor. Concédenos que ellos, junto con nosotros mismos, puedan ser penetrados con las enseñanzas de los santos Doctores de la Iglesia Oriental, quienes también son nuestros Padres en la Fe, y se sometan con toda humildad a la voz de San Pedro, el Príncipe de los Apóstoles, que tan benignamente anhela alimentar a las ovejas perdidas y los corderos que han escapado del Rebaño. Concédeles el espíritu de paz y Caridad, que es la divisa de Tu presencia con los Fieles, y que llegue pronto el día en que nuestras oraciones se unan con las de ellos, para que todo pueblo y toda lengua puedan reconocer y glorificar a tu Hijo, Jesucristo, Nuestro Señor. Amén. (500 días de IndulgenciaPlenaria, con las condiciones acostumbradas, si se reza diariamente durante un mes. Breve Apostólico del 15 de Abril de 1916; Sagrada Penitenciaría Apostólica, Decreto del 22 de Mayo de 1937).
 
Oremos: Oh María, Madre de Misericordia y Refugio de los pecadores arrepentidos, te suplicamos mires con ojos de piedad a los miserables herejes y cismáticos, especialmente aquellas almas piadosas que una vez estuvieron unidas a nosotros en nuestra antigua comunión y congregación y que ahora se han separado de la Verdadera Iglesia. Tú, que eres la Sede de la Sabiduría, ilumina las mentes de aquellos que están miserablemente envueltos en las tinieblas de la ignorancia y del pecado, para que ellos sepan que LA IGLESIA, QUE ES UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA ES LA ÚNICA IGLESIA QUE JESUCRISTO FUNDÓ, FUERA DE LA CUAL NO HAY ABSOLUTAMENTE NINGUNA SANTIDAD NI ESPERANZA DE SALVACIÓN PARA NADIE. Culmina en ellos la obra de su conversión obteniéndoles la gracia de aceptar las verdades de nuestra Santa Fe y someterse a los verdaderos Obispos de la Iglesia, los sucesores de los Apóstoles de tu Hijo; para que así, unidos a nosotros con las dulces cadenas de la Divina caridad, pueda haber pronto un mismo Rebaño bajo el mismo Pastor; y todos podamos, oh Virgen Santísima, exaltarte eternamente diciendo: “Regocíjate, oh Virgen María, porque tú sola has dado muerte a todas las herejías en el mundo entero”. Amén. (Tres Avemarías). (500 días de Indulgencia. Sagrada Congregación de Propaganda Fide, 30 de Diciembre de 1868; Sagrada Penitencia Apostólica, Decretos del 18 de Marzo de 1936 y del 10 de Junio de 1949).
  
Oración a Santa Teresita por la Conversión de Rusia
Oh amable y compasiva santa, dígnate consolar a nuestros antiguos hermanos en Rusia, víctimas de una larga y cruel persecución a la verdadera Iglesia de Cristo; alcánzales la gracia de la conversión a la Fe Católica y Apostólica y la perseverancia en ella, y progresar en el amor de Dios y el verdadero amor a los prójimos. Infúndeles una tierna confianza en la Santísima Madre de Dios; prepárales algún día sacerdotes santos que ofrezcan reparación por las blasfemias y sacrilegios cometidos contra la Sagrada Eucaristía; obtenles el amor a la castidad, especialmente entre los jóvenes, y que una vez más, florezcan en ellos todas las virtudes Cristianas, y que al final su nación, siendo liberada de toda esclavitud y represión, pueda libremente retornar al único Rebaño confiado por el amantísimo Corazón de Cristo resucitado a San Pedro y sus legítimos Sucesores, y gusten el gozo de glorificar al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo en el seno de nuestra Santa Madre, la Iglesia Católica. Amen. (300 días de Indulgencia. Indulgencia Plenaria, con las condiciones acostumbradas, si se reza diariamente durante un mes. Sagrada Penitenciaría Apostólica, Decreto del 19 de Agosto de 1929).
   
La Oración a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y la Oración a San José se rezarán todos los días
 
DÍA QUINTO - 22 DE ENERO
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Las Oraciones Iniciales se rezarán todos los días
 
ORACIÓN POR LA CONVERSIÓN DE LAS SECTAS PROTESTANTES
Oremos: Oh Señor, que te has entristecido por la rebelión de estos hijos que, habiendo estado en el Arca de Salvación, se aventuraron en los abismos haciéndose de oídos sordos, sucumbiendo a las falsas doctrinas de los ministros protestantes que escucharon más los llamamientos soberbios del diablo para abandonar el seno de la Santa Madre Iglesia y multiplicarse peor que los primeros mil veces más. Te suplicamos por nuestros otrora hermanos en la Fe Católica para que les concedas la gracia de reconocer que han errado el camino y retornen a la Barca de San Pedro. Que tu santísima Madre interceda y ablande los corazones de aquellos que no reconocen que los principios que ellos han enseñado no son las verdades que Tú encargaste a tus Apóstoles esparcieran en todo el mundo para que todos puedan ser uno solo. Muéstrales a través de proezas que solo en la Barca que Tú fundaste pueden ellos encontrar verdaderamente las marcas de la Fe verdadera: Una, Santa, Católica y verdaderamente Apostólica. Condúcelos para reconocer y venerar a tu Madre bienaventurada, y que se realice el rol que Tú le asignaste a Ella, la segunda Eva, como Corredentora de las almas. Concédele a tus verdaderos sacerdotes el coraje de alimentar a tus fieles con el maná de tu Espíritu para que todo pueblo y toda lengua puedan reconocer y glorificarte como Nuestro Señor y Salvador Jesucristo en unión con Dios Trino y Uno, por siempre jamás. Amen.
 
Oración a San Fidel de Sigmaringa, Protomártir de la Congregación de Propaganda Fide
Oh glorioso San Fidel de Sigmaringa, que valerosamente soportaste la perversa oposición de los enfurecidos protestantes que dignamente refutaste, mientras ganabas a miles de antiguos católicos de vuelta al único y verdadero Rebaño de Jesucristo; obtennos abundantemente el ardiente amor a la Santa Fe Católica y el santo celo por las almas, que te movieron a abrazar gozoso el cruel martirio a manos de los viciosos soldados protestantes al mando de un ministro calvinista. Por la santa indignación por la cual rechazaste sus amenazas y súplicas para apostatar de la Fe, concédele a los fieles del Remanente Católico un espíritu de sincero celo en nuestra oración por aquellos que han abrazado los errores de las demoníacas sectas del Protestantismo. Ruega a los Sagrados Corazones de Jesús y de María que disipen los errores que los herejes mantienen acerca del Inmaculado Corazón de la Medianera de todas las Gracias, para que puedan experimentar las abundantes gracias de la conversión a la única y verdadera Iglesia Católica de su Divino Hijo, y la perseverancia final en la gracia, por Jesucristo Nuestro Señor. Amen. (Tres Avemarías)
 
La Oración a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y la Oración a San José se rezarán todos los días
 
DÍA SEXTO - 23 DE ENERO
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén. 
Las Oraciones Iniciales se rezarán todos los días
 
ORACIÓN POR LA CONVERSIÓN DE LA PERNICIOSA SECTA DE LOS FRANCMASONES, OCULTISTAS Y “NEW AGE” 
Oremos: Oh Señor Jesucristo, nosotros imploramos la clemencia de tu Sagrado Corazón en favor de esas almas, hechas a imagen y semejanza de Dios, pero que muy miserablemente engañadas por las seducciones de la Francmasonería y otras sectas satánicas, van precipitándose más y más por la senda de la perdición eterna. Que la Iglesia, tu Esposa, no sea más oprimida por la dominación de este culto luciferino; antes bien, aplacado por las oraciones de la Bienaventurada Virgen María, tu Madre, y por las oraciones de los justos, tengas presente tu infinita Misericordia; y, a pesar de su perversidad, ellos retornen a Ti, para que brinden consuelo a tu Iglesia con una profunda humildad y abundante penitencia, haciendo penitencia por su malvada persecución contra el Reino de Dios en la tierra, la Santa Iglesia Católica, y puedan obtener así la gloria eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. (100 días de Indulgencia, una vez al día).
 
Oremos. Omnipotente y Eterno Dios, que deseas que nadie perezca, mira aquellas almas engañadas por las seducciones del diablo, para que los corazones de aquellos que han sido precipitados al error puedan ser restaurados y sanados. Atiende las súplicas que te ofrecemos por la ceguedad de esos infieles, para que reconociendo la luz de tu Verdad, que es Cristo, puedan ser liberados de las tinieblas. Extiende tu Mano sobre esta nación, que ha abrazado los horribles errores de la Francmasonería, que nuestros compatriotas reconozcan tu Poder sobre ellos; para que ellos puedan conocerte como nosotros Te conocemos, porque no hay otro Dios sino Tú, ¡oh Señor!, y ninguna otra religión verdadera sino la Santa Fe Católica y Apostólica, a la cual nos sometemos con todo nuestro ser, implorando la conversión de nuestra nación. Escucha las súplicas de tus fieles siervos, que todos los que habitan nuestro país puedan reconocer que Tú solo eres Dios, que permaneces de edad en edad. Amén.
 
V. Oh Dios, que todos los pueblos confiesen tu Nombre.
R. Que todas las naciones te conozcan.
  
Oremos: Omnipotente y sempiterno Dios, que quieres que todos los hombres sean salvos y que ninguno perezca, dirige tu Mirada sobre las almas que malignamente se han arrogado la divinidad, por medio de la repugnante abominación del pensamiento y la filosofía de la Francmasonería, y humilla sus corazones soberbios, a fin de que ellos puedan alejarse de todas las perversiones de la herejía y, con verdadera contrición, puedan retornar a la unidad de Tu verdad. Por Jesucristo Nuestro Señor, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén. (Tres Avemarías).
  
La Oración a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y la Oración a San José se rezarán todos los días
 
DÍA SÉPTIMO - 24 DE ENERO
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Las Oraciones Iniciales se rezarán todos los días
 
ORACIÓN POR LA CONVERSIÓN DE LOS MODERNISTAS, DE LA APÓSTATA SECTA DEL VATICANO II Y DE LOS FALSOS “TRADICIONALISTAS”
Oremos: Oh María, Madre de Misericordia y Refugio de los pecadores arrepentidos, te suplicamos que mires con ojos de piedad a los miserables herejes y apóstatas de la secta del Vaticano II y a todos los falsos “tradicionalistas”, que rechazan los verdaderos Sacramentos y los Dogmas que tu Hijo ha instituido. Tú, que eres la Sede de la Sabiduría, ilumina sus mentes, tristemente envueltas en las tinieblas de la ignorancia y del pecado, para que ellos sepan que LA IGLESIA, QUE ES UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA ES LA ÚNICA IGLESIA QUE JESUCRISTO FUNDÓ, FUERA DE LA CUAL NO HAY ABSOLUTAMENTE NINGUNA SANTIDAD NI ESPERANZA DE SALVACIÓN PARA NADIE. Abate sus mentes y corazones henchidos de soberbia para que puedan recibir la Gracia, porque Dios resiste a los soberbios y solo concede sus favores a los humildes y sencillos. Alcánzales la gracia de aceptar con fe humilde y filial todas las verdades de la Santa Fe Católica. No permitas que sus mentes sean confundidas eternamente, para que puedan salvar sus almas, porque el Magisterio infalible de la Iglesia enseña que “FUERA DE LA IGLESIA CATÓLICA NO HAY SALVACIÓN”. No les abandones: Acude a rescatarlos, a fin de que no sean tragados por las mentiras urdidas por el Misterio de la Iniquidad. Que ellos se sometan de buen grado a la verdadera Jerarquía Católica, unidos a nosotros con los vínculos de la Divina caridad. Que todos podamos, oh Virgen Santísima, exaltarte eternamente diciendo: “Regocíjate, oh Virgen María, porque tú sola has dado muerte a todas las herejías en el mundo entero”. Amén. (Tres Avemarías)
  
Oremos: Oh Madre Dolorosa, que permaneciste al pie de la Cruz, con un corazón fiel nos dirigimos a Ti, en estos tiempos hostiles e increíblemente tumultuosos, implorando tu intercesión en favor de aquellos que se han separado de la Verdadera Iglesia de tu divino Hijo, Jesucristo Nuestro Señor, especialmente de aquellos que han sido conducidos por el diablo a las heréticas sectas del modernismo, el Vaticano II y todos los falsos “tradicionalistas”. Por el preclaro conocimiento que tuviste de los amargos sufrimientos del Redentor crucificado y de la efusión de su Preciosísima Sangre, el Precio de nuestra salvación, te ofrecemos nuestras súplicas para que obtengas la gracia de la Verdadera Fe Católica para aquellos que están fuera del único y verdadero Rebaño, para que esas ovejas descarriadas puedan regresar bajo la guía del Buen Pastor, y ayúdanos a reconocer humildemente que frente a esta situación de Apostasía no hay más esperanza que la Santa Parusía Apocalíptica de Nuestro Señor Jesucristo. Amén. (Tres Avemarías)
  
La Oración a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y la Oración a San José se rezarán todos los días
 
DÍA OCTAVO - 25 DE ENERO
ORACIÓN PARA ALCANZAR UN MAYOR GRADO DE LA GRACIA DE LA HUMILDAD, OBEDIENCIA, CARIDAD Y VERDADERA UNIDAD ENTRE LOS FIELES, A FIN DE GANAR MÁS ALMAS PARA CRISTO Y SU VERDADERA IGLESIA.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
Las Oraciones Iniciales se rezarán todos los días
 
Oración para la Fiesta de la Conversión de San Pablo
Oh glorioso San Pablo, que de ser un perseguidor del nombre Cristiano, te convertiste en su más celoso Apóstol, y que, por llevar el conocimiento de Jesús, nuestro Divino Salvador, a las más lejanas partes del mundo, gozosamente sufriste prisión, flagelaciones, lapidaciones, naufragio y todo género de persecuciones, y finalizaste tu carrera derramando la última gota de tu sangre: obtennos la gracia de aceptar, como favores provenientes de la misericordia de Dios, las enfermedades, sufrimientos y reveses de esta vida, que no descaezcamos por estas vicisitudes propias del exilio de nuestro servicio a Dios, sino que lo asumamos con mayor devoción, por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.
  
V. Ruega por nosotros, bienaventurado San Pablo Apóstol.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
  
Oremos. Oh Dios, que has instruido al mundo entero por la predicación del apóstol San Pablo, haz, te lo rogamos, que honrando hoy su memoria, marchemos hacia Ti imitando sus ejemplos. Por Jesucristo Nuestro Señor, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén. (500 días de Indulgencia – Plenaria, con las condiciones acostumbradas, si se reza diariamente durante un mes. Sagrada Congregación de Propaganda Fide, 13 de Enero de 1905, documento exhibido el 18 del mismo mes; Sagrada Penitenciaría Apostólica, Decreto del 8 de Agosto de 1936).
  
ORACIÓN POR LA CONCORDIA Y LA UNIDAD ENTRE LOS FIELES
Dios y Señor nuestro, unidos por la más fuerte y sincera caridad fraternal, queremos ofrecerte nuestros corazones; te pedimos que Jesús Sacramentado sea diariamente alimento para nuestro cuerpo y nuestra alma, que Jesús sea el objeto central de nuestro amor, como lo fue de María y José; y finalmente, te pedimos que el pecado jamás disturbe nuestra unión en tu Cuerpo Místico en la tierra, y que esa unión contigo, con María y José, y todos los Santos, permanezca para siempre en el Cielo. Amen. (300 días de Indulgencia por cada día que se rece)
  
Oración por la perseverancia en nuestra Santa Fe Católica
Señor y Redentor mío Jesucristo, ¿éste es aquel momento terrible tan anunciado donde quedarán tan pocos Cristianos que estén inspirados por el espíritu de la Fe, ese momento cuando Tu indignación será provocada y Tu protección será retirada de nosotros? ¿Nuestros vicios y nuestras vidas pecaminosas han movido irrevocablemente a tu Justicia a tomar venganza, quizá hoy, sobre tus hijos? Oh Autor y Culmen de nuestra Fe, te suplicamos, en la amargura de nuestros contritos y humillados corazones, no permitas que la luz de la Fe se extinga en nosotros. Recuerda tus pasadas Misericordias; vuelve tus Ojos compasivos sobre la viña que tu Mano derecha plantó, y que regaste con el sudor de los Apóstoles, con la preciosa sangre de incontables Mártires y con las lágrimas de tantos penitentes sinceros, y hazla fructífera por las oraciones de muchos Confesores e inocentes Vírgenes.
  
Oh Divino Mediador, mira a aquellas almas celosas que eleven sus corazones hacia Ti y oran sin cesar por el mantenimiento del más precioso de tus Dones, la verdadera Fe Católica. Te suplicamos, Oh Dios justo, cancela el decreto de nuestra reprobación, aparta tu vista de nuestros vicios y vuélvelos hacia la Sangre adorable derramada sobre la Cruz, con la cual adquiriste nuestra salvación y diariamente intercedes por nosotros sobre los Altares. ¡Ah! Consérvanos seguros en la Verdadera y Santa Fe Católica. ¡Que las enfermedades nos aflijan, que las vejaciones se derramen sobre nosotros y que las mudanzas de fortuna nos abrumen! Pero presérvanos en tu santa Fe; porque si nosotros somos ricos con esta preciosa dádiva, gozosamente enfrentaremos cada aflicción, y nada será capaz de mudar nuestra felicidad. De otra forma, sin el gran Tesoro de la Fe, ¡nuestra desdicha sería indecible y sin límite alguno!
  
Oh buen Jesús, Autor de nuestra Fe, presérvala pura en nosotros; mantennos a salvo en la Barca de San Pedro, aunque al presente ésta se halle eclipsada. Pero consérvanos fieles y obedientes al Magisterio legítimo, y unifica tu Rebaño para la libertad y exaltación de la Santa Madre Iglesia. Oh Jesús, Autor de nuestra Fe, humilla y convierte a los enemigos de tu Iglesia; concédele verdadera paz y concordia a todos los fieles del Remanente Católico; fortalécenos y presérvanos en tu santo Servicio hasta el fin, para que en Ti podamos vivir y morir. Oh Jesús, Autor de nuestra Fe, que vivamos para Ti, y muramos por Ti. Amén. (San Clemente María Hofbauer. 500 días de Indulgencia, una vez al día. Sagrada Congregación de Indulgencias, 11 de Abril de 1888; Sagrada Penitenciaría Apostólica, 10 de Julio de 1933).
 
Oración a San José, por el Papa León XIII
Oh poderosísimo Patriarca San José, Patrono de la Iglesia Universal que siempre te ha invocado en sus ansiedades y tribulaciones; desde el elevado sitial de tu gloria, vuélvete amablemente sobre el mundo Católico. Que tu paternal corazón te mueva a mirar a la Mística Esposa de Cristo, debilitada por el dolor y perseguida por enemigos poderosos. Te suplicamos, por el amarguísimo dolor que afrontaste en la tierra, que misericordiosamente enjugues las lágrimas de los fieles, los defiendas y sostengas, e intercedas con el Dador de la paz y la caridad para que, vencidos todos los enemigos y destruidos los errores, la Iglesia pueda servir a Dios con perfecta libertad: UT DESTRÚCTIS ADVERSITÁTIBUS ET ERRÓRIBUS UNIVÉRSIS, ECCLÉSIA SECÚRA DEO SÉRVIAT LIBERTÁTE. Amén. (100 días de Indulgencia, una vez al día)
  
La Oración a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y la Oración a San José se rezarán todos los días