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domingo, 6 de marzo de 2016

EL ALMA ENTREGADA A DIOS

Aquellas palabras

Ya toda me entregué y di
y de tal suerte he trocado,
que es mi amado para mí,
y yo soy para mi amado.
  
Cuando el dulce cazador
me tiró y dejó rendida,
en los brazos del amor
mi alma quedó caída.

Y cobrando nueva vida
de tal manera he trocado
que es mi amado para mí,
y yo soy para mi amado.

Hirióme con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedo hecha
una con su Criador,

ya no quiero otro amor
pues a mi Dios me he entregado,
y mi amado es para mi,
y yo soy para mi amado.
SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS Y DE LA SANTA FAZ

lunes, 8 de febrero de 2016

ORACIÓN A LA SANTA FAZ DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

 
Oh Jesús, que por causa de vuestra Pasión os convertisteis en «el oprobio de los hombres y Varón de dolores», yo adoro vuestra divina Faz, en la cual resplandecen la belleza y la dulzura de la divinidad, ¡aún cuando por mí habéis llegado a ser «como el rostro de un leproso»! Mas en estas facciones desfiguradas, reconozco vuestro amor infinito, y mi corazón arde en deseos de amaros y de haceros amar de todos los hombres. Las lágrimas que brotan abundantemente de vuestros ojos me parecen perlas preciosas que quisiera recoger, a fin de adquirir, con su valor infinito, las almas de los pobres pecadores.

Oh Jesús, cuya Faz es la sola belleza que arroba mi corazón, yo acepto el no contemplar en este mundo la dulzura de vuestra mirada, el no sentir los inexpresables besos de vuestra boca; pero os suplico que imprimáis en mí vuestra divina Imagen y me abraséis en vuestro Amor, a fin que me consuma rápidamente, y que pueda llegar a contemplar vuestra Faz gloriosa en el Cielo! Así sea.

(Oración escrita por Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz).

Indulgencia de 300 días cada vez, aplicable en favor de las Benditas Ánimas del Purgatorio. (San Pío X, 13 Febrero de 1905).

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Su Santidad el Papa San Pío X otorgó el 9 de Diciembre de 1905 a todos los que mediten en cualquiera de los instantes de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo ante esta Imagen de la Santa Faz (fiel representación a partir de la Sábana Santa de Turín).
  1. Todas las indulgencias concedidas anteriormente por los Soberanos Pontífices a la Corona de las Cinco Llagas:
    • Indulgencia Plenaria tres veces al año (cualquier Viernes de Marzo, y las fiestas de la Santa Cruz -Invención, 3 de Mayo; Exaltación, 14 de Septiembre), a cuantos rezaren la Corona al menos dos veces al mes.
    • Indulgencia Plenaria en la hora de la muerte a cuantos recen la Corona, desde el Domingo de Pasión hasta el Sábado Santo inclusive.
    • Siete años y siete cuarentenas cada vez, a cuantos oyeren recitar la Corona, desde el Domingo de Pasión hasta el Sábado Santo inclusive.
    • Un año de indulgencia cada vez, a cuantos oyeren recitar la Corona en cualquier otra época del año.
  2. La Bendición Apostólica.

sábado, 3 de octubre de 2015

CONSAGRACIÓN A LA SANTA FAZ DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, ESCRITA POR SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS

"Del mismo modo que, en un reino, se consigue todo lo que uno desea con la efigie del príncipe, así con la pieza preciosa de mi santa humanidad, que es mi adorable Faz, obtendrás todo cuanto desees". (Nuestro Señor a Sor María de San Pedro, OCD)
 
Imagen de la Santa Faz pintada por sor Genoveva de la Santa Faz (hermana de Santa Teresita del Niño Jesús), según la Sábana Santa de Turín.
  
¡Oh Faz adorable de Jesús!, ya que habéis querido elegir nuestras almas de manera especial para entregaros a ellas, venimos a consagrarlas a Vos...
  
Nos parece, Jesús, oír que nos decís: "Abridme, hermanas mías, esposas mías queridísimas, que tengo la Faz cubierta de rocío y los cabellos del relente de la noche" (Cant., V, 2). Nuestras almas comprenden vuestro lenguaje de amor, nosotros queremos enjugar vuestra dulce Faz y consolaros del olvido de los malvados. A sus ojos, ¡Vos estáis todavía escondido, os consideran como objeto de desprecio! (Is., LIII, 3)...
  
¡Oh Faz más bella que los lirios y las rosas de primavera, Vos no estáis escondida a nuestros ojos!... Las lágrimas que velan vuestra mirada divina nos parecen diamantes preciosos que queremos recoger para con su valor infinito comprar las almas de nuestros hermanos.
   
De vuestra boca adorada hemos escuchado la amorosa queja. Y sabiendo que la sed que os consume es una sed de amor, ¡quisiéramos, para poder apagárosla, poseer un amor infinito!...
   
Esposo amadísimo de nuestras almas, si tuviésemos el amor de todos los corazones, todo ese amor sería para Vos... Pues bien, dadnos ese vuestro amor y venid a apagar vuestra sed en tus pobres esposas...
  
¡Almas, Señor, tenemos necesidad de almas!..., sobre todo de almas de apóstoles y de mártires, para que gracias a ellas podamos iluminar con vuestro Amor a la multitud de los pobres pecadores.
  
¡Oh Faz adorable, lograremos alcanzar de Vos esta gracia! Olvidándonos de que estamos desterradas junto a los canales de Babilonia, os cantaremos al oído las más dulces melodías, y como Vos sois la verdadera, la única Patria de nuestros corazones, esos nuestros cantos no serán cantados en tierra extranjera (Ps. CXXXVI, 4).
  
¡Oh Faz adorada de Jesús!, mientras esperamos el día eterno en que contemplaremos vuestra gloria infinita, nuestro único deseo es encantar vuestros divinos ojos escondiendo también nosotras nuestro rostro para nadie aquí en la tierra pueda reconocernos... Vuestra mirada velada: he ahí nuestro cielo, ¡oh Jesús!