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lunes, 23 de diciembre de 2019

LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS EN CONSTANTINOPLA

Reflexión publicada en PRAVOSLAVIE.RU - Traducción propia.
 
LA “GUERRA DE LOS CIEN AÑOS” CONSTANTINOPOLITANA
La cuestión ucraniana del Fanar no es una banal venganza por la ausencia de la Iglesia ortodoxa rusa en el Concilio de Creta, sino un elemento de una estrategia plurienal dirigida a eliminar cualquier otro centro de influencia en la ortodoxia fuera de la Iglesia de Estambul.

El Patriarca Bartolomé y el Papa Francisco
  
Cuanto más se desarrolla el conflicto entre el Patriarcado de Constantinopla y la Iglesia rusa, más claro resulta que el problema principal del mundo ortodoxo no es tanto la “cuestión ucraniana” en sí, sino, más que todo, la crisis de los mecanismos interactivos entre las modernas Iglesias ortodoxas.
  
Casi desde el inicio de las activas acciones del patriarca Bartolomé en Ucrania, muchos expertos han notado que su objetivo principal no era la ayuda desinteresada a los “cismáticos” fuera de los confines de la Iglesia, sino la afirmación de su autoridad sobre todo el mundo ortodoxo. El tomos ucraniano se ha convertido sólo en la punta de diamante que el patriarca Bartolomé ha lanzado contra sus adversarios, adversos al completo dominio de Constantinopla en la Iglesia ortdoxa.
  
Es necesario afirmar la actual existencia de una lucha entre dos modelos alternativos de estructura eclesial, cada uno de los cuales afirma ser exclusivamente conforme a la tradición ortodoxa y al derecho canónico. El Patriarcado de Constantinopla promueve activamente una de estas alternativas, la segunda es menos activamente propuesta por la Iglesia ortodoxa rusa, también por un cierto número de jerarcas de Iglesias locales.
  
La Ucrania en este contexto es un campo de “batalla general” cuyo resultado, sin exagerar, depende del futuro de la Ortodoxia en su conjunto y de la Iglesia ortodoxa rusa en particular. Este artículo intentará explicar el por qué
  
La Guerra de los cien años
Para los lectores que no conocen a todo la historia de la Iglesia, podría surgir la pregunta: ¿por qué hoy aparece la cricis en las relaciones de las Iglesias ortodoxas? ¿Es una especie de conflicto local limitado que desaparecerá en el tiempo y después todo recuperará su equilibrio?
  
En efecto, se puede decir que la crisis asociada a las ambiciones de Constantinopla, en un modo o en el otro, se ha desarrollado desde… el IV Concilio Ecuménico (451). Y si hablamos de la actual fase de existencia de la Iglesia, el fundamento de la oposición fue puesto a inicio del siglo XX por el Patriarca de Constantinopla Melecio [Meletios Metaxakis].
  
La ruina del Imperio otomano y la revuelta del nacionalismo griego, que Melecio sostiene con entusiasmo, desencadenó otra crisis. Todavía, las ideas utópicas por el renacimiento del Imperio bizantino colapsaron y para “sobrevivir” los fanariotas deberán cambiar su estrategia. En cuanto tal, la internacionalización de las actividades de Constantinopla fue escogida sobre la base de la idea del primado del patriarca ecuménico en la Iglesia ortodoxa. Al mismo tiempo, los fanariotas contaban activamente sobre la ayuda de los países occidentales y obtuvieron de la Turquía un status especial para el Patriarcado griego, si bien con derechos limitados.
  
Por entonces, la lógica de la supervivencia (y de la orientación hacia los países occidentales) se convirtió en uno de los principales motores de la política del Fanar. Si, en el interior del Imperio otomano, su dominación eclesiástica fue lograda por medio de los otomanos (gracias a la cual los griegos de Estambul llegaron a asimilar los viejos patriarcados orientales –Antioquía, Alejandría y Jerusalén– y asumir el control de las iglesias serbias, búlgaras y rumanas), sin el soporte de los emperadores y de los sultanes, fueron constreñidos a seguir un camino de falsificación de sus particulares “privilegios” y primados en el mundo ortodoxo.
  
Fue durante el Patriarcado de Melecio aparecieron las primeras tesis propagandistas de que Constantinopla es el “centro de toda la Ortodoxia”, la voz universal de la Iglesia, “la Iglesia madre y el centro hacia el cual todas las Iglesias ortodoxas locales convergen y se originan” y que el Patriarca de Constantinopla es, ni más ni menos, “el primado de los primados de todas las Iglesias ortodoxas”.
  
Aparte de las reivindicaciones históricas y canónicas del primado, el Fanar inició a difundir agressivamente su influencia administrativa en todo el mundo, abriendo nuevas diócesis y absorbiendo a los no griegos.
    
Como ejemplo más destacado de la agresión fanariota, podemos citar sus acciones contra la Iglesia rusa. Aprovechándose de la persecución contra la Iglesia ortodoxa rusa por parte de los bolcheviques, Constantinopla intentó destruirla casi completamente, quitándole la Iglesia de Finlandia, concediendo ilegalmente la autocefalia a la Iglesia polaca y sosteniendo a los “renovadores” rusos [la denominada ‘Iglesia Viva’ –Живая Церковь, Zhiváya Tsérkov– (sic) de siniestra memoria].
  
Por tanto, la “guerra” de Constantinopla contra la Iglesia ortodoxa rusa no es una venganza ordinaria por no haber participado en el Concilio de Creta. Es una estrategia a largo plazo que quiere eliminar todos los otros centros de influencia en la Ortodoxia, a excepción del Fanar. Este es el motivo por el cual Constantinopla no se detendrá hasta cuando haya completamente destruido la Iglesia multinacional rusa: después de Finlandia, Estonia y Ucrania, probará hacer lo mismo en Bielorusia, Moldavia, en Kazajistán, etc.
   
El Fanar puede producir una destrucción similar ante la Iglesia serbia y, en general, en cualquier Iglesia que se interponga en su camino. Va notado que el Fanar busca someter la autocefalia apenas creada imponiendo un tomos en el cual son prescritos los especiales “privilegios” de Constantinopla. El tomos ucraniano en este contexto es un buen ejemplo. La autocefalia de tales Iglesias adquiere así un carácter relativo y su soberanía se vuelve casual.
  
Afortunadamente, al inicio del siglo pasado, el Fanar no logró realizar plenamente sus planes y la crisis fue de nuevo puesta en segundo plano. Todavía, implícitamente, el asunto Metaxakis ha continuado viviendo y desarrollándose.
   
En 1948, el hermano de armas de Melecio, Atenágoras (Spira) deviene patriarca de Constantinopla con el apoyo de los Estados Unidos. Él ha reasumido todas las actividades de Metaxakis en particular, realizando los preparativos para el Concilio pan-ortodoxo y abriendo las puertas al ecumenismo radical. Sucesivamente, el curso de Constantinopla no ha cambiado.
    
La trampa cretense.
   
Catedral de Creta
  
Después de muchos años de preparación, el Concilio de Creta fue la apoteosis de los planes “papistas” de Constantinopla. No obstante la ausencia de cuatro Iglesias, el patriarca Bartolomé ha conseguido parcialmente resolver su objetivo principal: imponer un nuevo modelo de relaciones interortodoxas.
  
Un atento estudio de las reglas de tal Concilio asegura los límites, considerablemente en el principio de colegialidad, y afirma la dictatura de los patriarcas de Constantinopla.
  
En primer lugar, Constantinopla tiene el derecho exclusivo de convocar concilios pan-ortodoxos, si bien ningún canon de los concilios ecuménicos le confiere tal derecho (históricamente, los emperadores han siempre convocado concilios, también cuando era necesario deponer a los mismos patriarcas).
   
En segundo lugar, el procedimiento para el examen de los documentos presentados al Concilio es sorprendente. A la vista del artículo 11, parágrafo 2, no es tomado en consideración todo el documento en su conjunto, sino solamente las enmiendas que pueden ser adoptadas solo por consenso (luego Constantinopla goza del veto universal sobre cualquier modificación).
  
En tercer lugar, para someter una cuestión en el Concilio para ser examinada o para tener el derecho de hablar, es necesario pasar por medio del “cedazo” de una comisión especial, luego obtener la autorización del presidente del Concilio (al ejemplo, el Patriarca de Constantinopla).
   
Todas estas esfumaduras han provocado el rechazo a participar en el Concilio por parte de la Iglesia búlgara. En junio de 2016, en una entrevista el metropólita Gabriel Lovchansky, ha explicado las acciones de la IBC [Iglesia Ortodoxa Búlgara]:
«Estamos invitados a la catedral, donde todo está previsto. Sí, también, hasta ahora –hasta en el último momento– no había decisión alguna de ir al Concilio. Pero ahora, en todo caso, la verdad es clara».
Según el metropólita Gabriel, los proyectos de los documentos del Concilio de Creta fueron preparados también antes de la adopción de los reglamentos, y los representantes de las Iglesias han pensado poderlos modificar sustancialmente o rechazarlos durante el encuentro, por tanto han cedido a las presiones de los fanariotas. Todavía, después de la adopción del reglamento, esto se ha convertido en algo casi imposible.
«Se esperaba que estas cosas pudiesen ser revisadas en el Concilio. Por consecuencia, la Sinaxis adopta el estatuto que –te lo he dicho– no consiente ninguna modificación en el Concilio».
Se agrega que la comisión para la preparación de los documentos fue controlada –y en el caso su renovación continuará siendo controlada– por los fanariotas. Algunas fuentes sostienen que en la preparación del Concilio, han ignorado abiertamente los comentarios de cierto número de Iglesias locales, insistiendo constantemente sobre su versión de los textos, hasta cuando las firmas de los representantes de la Iglesia sobre los documentos no fueran puestas.
  
Hoy, hay un misterio sobre cómo la mayor parte de las Iglesias locales habían aceptado tales reglamentos dictatoriales y fueron al Concilio. ¿Bajo qué influencia hipnótica han perdido de vista el evidente peligro asociado a la concesión de poderes injustificados a Constantinopla? Parece que para ellos la catástrofe de Creta está comenzando a suceder solo ahora.
   
La publicación griega Oukraniko ha recientemente publicado la transcripción de una conversación con uno de los denominados primados de la iglesia “griega”. Probablemente estamos hablando del Patriarca Teófilo de Jerusalén.
«Toda la responsabilidad espera a nosotros los primados. ¡Debemos inculparnos por haber creído en la institución! [Al Patriarca constantinopolitano] Lo habíamos elevado al tercer cielo, dándole el primado. […] Habíamos cometido un error y fuimos al Concilio de los Príncipes. Cierto, entonces teníamos buenas intenciones, no pensábamos a dónde habrían llevado los eventos… Ahora nos dicen: “Has reconocido el primado del patriarca y no se puede volver atrás”», le explicaron al obispo.
Por tanto, las Iglesias que desean preservar el principio católico de la Ortodoxia y, en el complejo, preservar la Ortodoxia en cuanto tal, son simplemente obligadas a elevar la cuestión de la revisión de las reglas de los Concilios pan-ortodoxos.
  
Para renegar de los reglamentos cretenses, existen todos los motivos.
  
En primer lugar, no fueron firmados por la Iglesia de Antioquía (que se puede también elevar la cuestión de la legitimidad del Concilio mismo, que según las reglas debería ser convocado con el consenso de todas las Iglesias sin excepciones).
  
En segundo lugar, no fueron aprobados por el Concilio mismo, por tanto no pueden y no deben ser vistos como una suerte de “dogma”.
    
Unión en marcha.
  
     
Aparte de la amenaza de destrucción del sistema católico ortodoxo, hay otro peligro que no es siempre visible tras los combates en en torno a los detalles. Esto puede parecer paradójico para algunos, pero la afirmación del Fanar sobre su status de “primero sin iguales” en el mundo ortodoxo está estrechamente ligada a sus planes ecuménicos para una nueva unión con la Iglesia católica.
  
Esto es demostrado por numerosos hechos que no son solamente los recientes y frecuentes encuentros entre los fanariotas y los católicos o las declaraciones sobre la inevitable unificación de las Iglesias. No son siempre visibles, pero estos procesos clave requieren una atención especial.
   
Sobre todo, en el ámbito del mencionado Concilio de Creta, fue adoptado un documento sobre la conducta de la Iglesia ortodoxa ante el resto del mundo cristiano. Muchos expertos han observado que, aparte de hacer valer su derecho de convocar los concilios, la adopción de este documento fue uno de los objetivos principales del patriarca Bartolomé.
  
Sus formulaciones vagas y ambiguas consienten la metamorfosis de la teología ortodoxa y legalizan el ecumenismo radical rechazando usar los conceptos de cisma y herejía en relación a los cristianos heterodoxos.
 
Notemos también algunos puntos (9º y 10º) vinculados al diálogo con los heterodoxos.
  
¡Tal diálogo es presentado como un resultado que puede ser anulado solo por consenso! Vale decir, la misma lógica perversa es aplicada aquí como en el voto sobre la enmienda a los documentos: es casi imposible influenciar la salida del diálogo, porque la última palabra será siempre del Fanar. Incluso si algunas Iglesias abandonaren este proceso, el diálogo continuará.
  
Además, Constantinopla asume el status injustamente elevado de una comisión que conduce el diálogo con los católicos. Desde su punto de vista, los documentos que son el resultado del trabajo de tal comisión son obligatorios para todas las Iglesias locales, incluso si no es claro cuándo la representación en estas comisiones ha iniciado a significar una implicación en algo más que una simple discusión teórica.
  
Controlando esta comisión, el Fanar lleva esencialmente a las Iglesias locales a reconocer el primado del Papa.
  
Desde el 2006, luego de una larga interrupción de los trabajos y después que la comisión fuese presidida por el metropólita Juan de Pérgamo [Zizioulas], el tema de sus encuentros se ha concentrado solo sobre el primado del jefe del Vaticano. En junio de este año, el patriarca Bartolomé en su carta al papa Francisco ha anunciado el completamiento de los trabajos respecto al primado del papa. La decadencia está prevista para noviembre del próximo año.
   
En segundo lugar, en la vigilia del Concilio de Creta, el copresidente de la comisión mixta para el diálogo ortodoxo-católico, el arzobispo Job (Getcha) (sucesor de Zizioulas en el 2016) ha publicado un artículo que puede ser considerado una declaración programática de la iglesia de Constantinopla. En tal documento, ha afirmado que ¡entre la Iglesia ortodoxa y la religón católica romana, no hay cisma, sino solo una interrupción de comunicación!
  
Estos dos hechos indican que el Patriarca Bartolomé está preparando una unión con la Iglesia católica bajo forma de restauración de la comunión eucarística y reconocimiento del primado del Papa sobre la base de una fórmula que será preparada para el próximo año.
  
Parece difícil: ¿cómo combinar las pretensiones de primado y la concesión de este primado a Roma? En realidad, no hay contradicción.
  
En primer lugar, la imposición agresiva de la idea de la existencia obligatoria de un único primado en la Igleisa [ortodoxa] es un paso intermedio hacia la unión con los católicos. Los fanariotas enseñan que tal primado es algo natural para la Iglesia, lo que significa que el primado del papa en caso de restablecimiento de la unidad con los católicos, según su opinión, no debería provocar indignación.
  
En segundo lugar, probablemente entre Roma y Constantinopla, hay algunos acuerdos que dejarán a este último [Bartolomé] como “primero” en el mundo ortodoxo. Los grandes griegos no lo necesitan. Además, en la fase inicial, el primado de Roma será formulado en términos sencillos, a fin de no provocar un rechazo inmediato por las Iglesias locales. Los fanariotas pueden incluso afirmar que Roma ha aceptado la Ortodoxia, no que Constantinopla ha concluido una unión con Roma.
  
En tercer lugar, como habíamos dicho, el Fanar está motivado por la “lógica de la supervivencia”. El hecho es que los griegos son un pueblo relativamente pequeño. Su peso político y económico en la Unión europea deja mucho que desear y la diáspora estadounidense se está disolviendo gradualmente en el ambiente angloparlante. Para no quedar al margen de la historia durante el proceso de globalización, están obligados a buscar un patrocinador frente a los Estados Unidos y al Vaticano, que son capaces de ofrecerles un “puesto en el sol”.
  
Por tanto, la Ortodoxia de los fanariotas es una suerte de “mercancía” exclusiva, con la cual negocian para el “mundo griego” un boleto para el “tren de la historia”, hasta cuando este “tren” no les sea completamente desaparecido.
  
“La última batalla es la más difícil”
A la luz de lo anterior, es necesario traer algunas conclusiones prácticas.
  1. No debemos olvidar que un compromiso no resolverá el problema, y Constantinopla no se detendrá sobre el camino de la destrucción de la Iglesia ortodoxa rusa, así como sobre la afirmación de la plenitud de su poder en el mundo ortodoxo. El único modo para detener la promoción de los fanariotas en sus respectivos campos es condenar sus errores teológicos. El inicio de esto puede ser establecido por el Concilio de los obispos de nuestra Iglesia, durante el cual es necesario presentar la cuestión de la apropiación ilegal, por parte de Constantinopla, del status de “primero sin iguales” y del “privilegio” de recibir apelaciones del clero de otras iglesias locales.
  2. No podemos aceptar tener un Concilio pan-ortodoxo sobre las condiciones del Fanar, porque es una de las partes en conflicto y no puede fungir como organizador de la revisión de sus propias acciones en Ucrania. Volver al “formato cretense” será un error. Tenemos necesidad de nuevos reglamentos y reglas para la interacción de las Iglesias locales. El escenario más ventajoso sería un encuentro pan-ortodoxo presidido por una tercera parte. 
  3. En ningún caso el “problema ucraniano” puede ser reducido a la cuestión de la legalidad de la “jerarquía” de la “Iglesia ortodoxa cismática ucraniana”, omitiendo el hecho de la invasión de Constantinopla en la jurisdicción de la Iglesia ortodoxa rusa. A juzgar por las declaraciones de los albaneses, chipriotas, rumanos y de otras iglesias, se ignora la abrogación de la ley del 1686 y se reconoce indirectamente el derecho de Constantinopla a conceder la autocefalia en Ucrania. Es necesario evitar ignorar este problema y exigir la creación de una comisión pan-ortodoxa para estudiar los documentos históricos ligados a la transferencia de la metrópolis de Kiev al Patriarcado de Moscú.
  4. Deben ser desarrolladas las críticas teológicas a la nueva eclesiología del Fanar. En nuestros tiempos, la teología no debería permanecer confinada, sino que debería tener el valor práctico de proteger la fe ortodoxa. En particular, se deberá prestar atención al análisis de la teología modernista del metropólita Juan (Zizioulas), cuyas debilidades son evidentes y que son un cómodo objetivo de críticas. Es también necesario crear plataformas internacionales para el diálogo teológico, alternativas a aquellas controladas por los fanariotas.
  5. La Iglesia ortodoxa rusa debe formular principios eclesiológicos comprensibles a todas las Iglesias locales y se puede erigir como un estandarte en torno al cual se unirán todos aquellos que se oponen al “papismo” de Estambul. Estos principios deberán ser: la verdadera soberanía de las Iglesias locales, independientemente de los caprichos de Constantinopla; el respeto de los confines canónicos de las Iglesias y –cosa aún más importante– el primado de una colegialidad real y no falsa en la Iglesia. En particular, es necesario garantizar el derecho para cualquier Iglesia local de dirigir la convocación de un Concilio pan-ortodoxo.
  
ALEXÉI SMIRNOV,
Grupo analítico del canal de Telegram ‘Pravblog’, especialmente para “Pravoslavie.ru”
11 de Diciembre de 2019

miércoles, 16 de octubre de 2019

CARLO MARIA VIGANÒ, EL PAPA DEL PATRIARCADO CATÓLICO BIZANTINO

Noticia tomada del PATRIARCADO CATÓLICO BIZANTINO. Como católicos sedevacantistas disentimos de ver esta iniciativa (o cualquier otra) como el remedio de los males presentes, sólo presentamos el hecho con fines puramente informativos.
  
¡HABÉMUS PAPAM!
 
  
¡Queridos cardenales y obispos!
  
El 14 de octubre de 2019, en un Sínodo del Patriarcado Católico Bizantino celebrado en el monasterio cerca de Olomouc, República Checa, en una elección extraordinaria el Arzobispo Carlo Maria Viganò fue elegido y proclamado papa legítimo.
  
Francisco Bergoglio es un hereje manifiesto y apóstata, es decir, un papa inválido. Esto ha tenido como consecuencia un estado de sede vacante. Antes de la elección extraordinaria del nuevo papa, el Patriarca Elías declaró un anatema (una anunciación repetida), la excomunión de la Iglesia, contra un hereje manifiesto, Francisco Bergoglio (http://vkpatriarhat.org/es/?p=8995).
ANATEMA CONTRA 26 CARDENALES, 134 OBISPOS Y 99 SACERDOTES POR EL SÍNODO DE LA AMAZONÍA

29 de septiembre de 2019
  
Un sinónimo del término “anatema” es excomunión, maldición, exclusión del Cuerpo de Cristo, la Iglesia. Este castigo más severo es establecido por Dios mismo. Expresa la realidad espiritual que se aplica a los herejes que han abandonado el Evangelio de Cristo y el Espíritu de Cristo (Rm 8). En cambio, han recibido el espíritu de herejía y predican un antievangelio. Así se han excluido del Cuerpo Místico de Cristo y están en el camino a la perdición, a pesar de que ocupan los más altos cargos en la Iglesia. Promoviendo un antievangelio, arrebatan almas del rebaño de Cristo y las llevan a la destrucción.
  
Lo hacen con mucha astucia. Utilizan terminología teológica, por lo que influyen en muchos sacerdotes y obispos. Si el hereje mismo es un obispo, cardenal o papa, entonces el alcance de la herejía es enorme. El Apóstol advierte contra ellos: “Éstos son los obreros fraudulentos, que se disfrazan de apóstoles”, y continúa: “Y no es de extrañar, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz…” (2 Co 11, 13) Nuestro Señor Jesús advierte contra ellos: “Por sus frutos los conoceréis” (Mt 7, 16).
 
Los cristianos indefensos preguntan: ¿Qué protección hay contra estos lobos con piel de cordero?
   
Dios ha establecido protección contra los herejes, que es anatema. El Apóstol lo expresa de la siguiente manera: “Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anuncia un evangelio diferente del que os hemos anunciado ¡sea anatema! Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguien os predica un evangelio diferente del que habéis recibido, ¡sea anatema!” (Ga 1, 8-9)
  
La esencia del ministerio papal es proteger la pureza de la fe y la moral contra las herejías. En la actualidad, el papado está ocupado ilegalmente por un hombre que abusa de la silla de San Pedro para destruir la fe y la moral. ¿Quién debería publicar un anatema contra este Judas ampliamente conocido? Dios ha establecido el ministerio profético para este propósito. Hoy, en esta situación extraordinaria, este ministerio está desempeñado por el Patriarcado Católico Bizantino.
  
El Vaticano II explotó la reforma litúrgica para provocar el caos y, entretanto, implantó en silencio las herejías del neomodernismo y sincretismo. Su fruto también es el pseudopapa con su Sínodo Amazónico. Bergoglio y su colegio herético copian el método del Vaticano II. Hoy, el Sínodo está diseñado para provocar el caos al abolir el celibato con el fin de abrir camino silenciosamente hacia la satanización de la Iglesia y su transición a una anti-Iglesia de la Nueva Era.
   
Muchos católicos, desafortunadamente incluyendo sacerdotes y obispos, olvidan la esencia del cristianismo. La esencia no es trabajo social o diálogos cuestionables. Es una lucha por la salvación de las almas inmortales. Nuestra salvación está en la metanoia y en la fe en nuestro Señor Jesucristo, que murió en la cruz por nosotros. Después de Su resurrección, envió a los apóstoles a predicar el arrepentimiento para el perdón de los pecados. “En su nombre se predicará el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las naciones”. (Lc 24, 47) Todos los apóstoles y misioneros obedecieron este mandato y morían como mártires por la salvación de las almas.
  
Después del Concilio, sin embargo, se ha preferido la antimisión del llamado diálogo. Ella une el cristianismo apóstata con el paganismo y conduce a la condenación eterna.
  
¡El antievangelio del neomodernismo no sólo no predica el camino de salvación a los paganos, sino que también arrastra a los cristianos en el camino de la destrucción! ¡Este es un gran crimen! Este antievangelio es diametralmente opuesto al Evangelio de Cristo. El Señor Jesús no envió al Apóstol de las naciones a los paganos para que se enriqueciera en su así llamada espiritualidad, pero le dijo a él: Te envío a los gentiles “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban perdón de los pecados por la fe en mí” (Hch 26, 18). Bergoglio y el Sínodo de la Amazonía no quieren que los paganos se conviertan de las tinieblas a la luz y de la potestad de Satanás a Dios. El Sínodo quiere que los católicos se conviertan de Dios a Satanás y de la luz a las tinieblas.
   
¡Esta es la mayor traición de Cristo en la historia de la Iglesia! Por esta traición por predicar el otro evangelio, Bergoglio y todos los participantes del Sínodo de los ladrones se han excluido del Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia. El Patriarcado Católico Bizantino por la presente declara un anatema —la exclusión de la Iglesia y la maldición— que los participantes del Sínodo de la Amazonía han traído sobre sí mismos:
  
Por autoridad del ministerio profético y apostólico, en el nombre del Dios Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, declaro un anatema —exclusión del Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia— contra 26 cardenales, 134 obispos y 99 sacerdotes, participantes en el Sínodo apóstata de la Amazonía.
  • Cardenales:
    1. Card. Lorenzo Baldisseri
    2. Card. Baltazar Enrique Porras Cardozo
    3. Card. Pedro Ricardo Barreto Jimeno
    4. Card. João Braz de Aviz
    5. Card. Cláudio Hummes
    6. Card. Giuseppe Versaldi
    7. Card. Pietro Parolin
    8. Card. Luis Francisco Ladaria Ferrer
    9. Card. Robert Sarah
    10. Card. Marc Ouellet
    11. Card. Fernando Filoni
    12. Card. Beniamino Stella
    13. Card. Kevin Joseph Farrell
    14. Card. Peter Kodwo Appiah Turkson
    15. Card. Mauro Piacenza
    16. Card. Kurt Koch
    17. Card. Christoph Schönborn
    18. Card. Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga
    19. Card. Seán Patrick O’Malley
    20. Card. Angelo Bagnasco
    21. Card. Oswald Gracias
    22. Card. Reinhard Marx
    23. Card. John Ribat
    24. Card. Giuseppe Bertello
    25. Card. Carlos Aguiar Retes
    26. Card. Michael Czerny
  • Obispos
    1. Mons. David Martínez de Aguirre Guinea
    2. Mons. Wellington Tadeu de Queiroz Vieira
    3. Mons. Jorge Herbas Balderrama,
    4. Mons. Gabriel Malzaire
    5. Mons. Francis Alleyne
    6. Mons. Karel Martinus Choennie
    7. Mons. Emmanuel Lafont
    8. Mons. Ricardo Ernesto Centellas Guzmán
    9. Mons. Oscar Omar Aparicio Céspedes
    10. Mons. Waldo Rubén Barrionuevo Ramírez
    11. Mons. Eugenio Coter
    12. Mons. Stanisław Dowlaszewicz Bilman
    13. Mons. Julio María Elías Montoya
    14. Mons. Robert Herman Flock Bever
    15. Mons. Juan Gómez,
    16. Mons. Sergio Alfredo Gualberti Calandrina
    17. Mons. René Leigue Cesari
    18. Mons. Juan Vargas Aruquipa
    19. Mons. Walmor Oliveira de Azevedo
    20. Mons. José Albuquerque de Araújo
    21. Mons. Benedito Araújo
    22. Mons. Bernardo Johannes Bahlmann
    23. Mons. Sebastião Bandeira Coêlho
    24. Mons. Fernando Barbosa dos Santos
    25. Mons. Vilsom Basso,
    26. Mons. Pedro Brito Guimarães
    27. Mons. Derek John Christopher Byrne
    28. Mons. Rubival Cabral Britto
    29. Mons. Edmilson Tadeu Canavarros dos Santos
    30. Mons. Evaldo Carvalho dos Santos
    31. Mons. José María Chaves dos Reis
    32. Mons. Vital Chitolina
    33. Mons. Adriano Ciocca Vasino
    34. Mons. Jesús María Cizaurre Berdonces
    35. Mons. Pedro José Conti
    36. Mons. Vital Corbellini
    37. Mons. José Belisário da Silva
    38. Mons. Mário Antônio da Silva
    39. Mons. José Altevir da Silva
    40. Mons. Antônio de Assis Ribeiro
    41. Mons. Philip Dickmans
    42. Mons. Jacy Diniz Rocha
    43. Mons. Giuliano Frigeni
    44. Mons. Flavio Giovenale
    45. Mons. Juventino Kestering
    46. Mons. Canísio Klaus
    47. Mons. Jan Kot
    48. Mons. Romualdo Matias Kujawski
    49. Mons. Sebastião Lima Duarte
    50. Mons. Francisco Lima Soares
    51. Mons. José Ionilton Lisboa de Oliveira
    52. Mons. Protógenes José Luft
    53. Mons. Armando Martín Gutiérrez
    54. Mons. Teodoro Mendes Tavares
    55. Mons. Meinrad Franz Josef Merkel
    56. Mons. João Muniz Alves
    57. Mons. Roque Paloschi
    58. Mons. Zenildo Luiz Pereira da Silva
    59. Mons. Giovane Pereira de Melo
    60. Mons. Joaquín Pertíñez Fernández
    61. Mons. Marian Marek Piątek
    62. Mons. Elio Rama
    63. Mons. Irineu Roman
    64. Mons. Santiago Sánchez Sebastián
    65. Mons. Wilmar Santin
    66. Mons. José Valdeci Santos Mendes
    67. Mons. Evaristo Pascoal Spengler
    68. Mons. Edson Tasquetto Damian
    69. Mons. Alberto Taveira Corrêa
    70. Mons. Neri José Tondello
    71. Mons. Carlo Verzeletti
    72. Mons. Dominique Marie Jean Denis You
    73. Mons. Adolfo Zon Pereira
    74. Mons. Óscar Urbina Ortega
    75. Mons. Edgar Aristizábal Quintero
    76. Mons. Nelson Jair Cardona Ramírez
    77. Mons. Joselito Carreño Quiñónez
    78. Mons. Raúl Alfonso Carrillo Martínez
    79. Mons. Francisco Antonio Ceballos Escobar
    80. Mons. José Figueroa Gómez
    81. Mons. Medardo de Jesús Henao del Río
    82. Mons. Luis Albeiro Maldonado Monsalve
    83. Mons. Omar de Jesús Mejía Giraldo
    84. Mons. Francisco Javier Múnera Correa
    85. Mons. Joaquín Humberto Pinzón Güiza
    86. Mons. Héctor Javier Pizarro Acevedo
    87. Mons. José de Jesús Quintero Díaz
    88. Mons. Eugenio Arellano Fernández
    89. Mons. Rafael Cob García
    90. Mons. Walter Jeová Heras Segarra
    91. Mons. José Adalberto Jiménez Mendoza
    92. Mons. Celmo Lazzari
    93. Mons. Néstor Vidal Montesdeoca Becerra
    94. Mons. Adelio Pasqualotto
    95. Mons. Héctor Miguel Cabrejos Vidarte
    96. Mons. Emiliano Antonio Cisneros Martínez
    97. Mons. Rafael Alfonso Escudero López-Brea
    98. Mons. Neri Menor Vargas
    99. Mons. Miguel Olaortúa Laspra
    100. Mons. Juan Bautista Tomás Oliver Climent
    101. Mons. Augusto Martín Quijano Rodríguez
    102. Mons. José Javier Travieso Martín
    103. Mons. Gilberto Alfredo Vizcarra Mori
    104. Mons. Anton Žerdín
    105. Mons. José Luis Azuaje Ayala
    106. Mons. Felipe González González
    107. Mons. Pablo Modesto González Pérez
    108. Mons. Ulises Antonio Gutiérrez Reyes
    109. Mons. Jonny Eduardo Reyes Sequera
    110. Mons. Ernesto José Romero Rivas
    111. Mons. Helizandro Emiro Terán Bermúdez
    112. Mons. Salvatore Fisichella
    113. Mons. Fridolin Ambongo Besungu
    114. Mons. Jean-Claude Hollerich
    115. Mons. Marcel Madila Basanguka
    116. Mons. Filippo Santoro
    117. Mons. Vincenzo Paglia
    118. Mons. Marcello Semeraro
    119. Mons. Lionel Gendron
    120. Mons. Ambrogio Spreafico
    121. Mons. Robert Walter McElroy
    122. Mons. Ángel José Macín
    123. Mons. Domenico Pompili
    124. Mons. Jesús Esteban Sádaba Pérez
    125. Mons. Carlos Bürgler
    126. Mons. Gaetano Galbusera
    127. Mons. Marcelo Sánchez Sorondo
    128. Mons. Marco Mellino
    129. Mons. José Ángel Divassón Cilveti
    130. Mons. Edmundo Ponciano Valenzuela Mellid
    131. Mons. Óscar Vicente Ojea Quintana
    132. Mons. Paul Richard Gallagher
    133. Mons. Erwin Kräutler
    134. Mons. Fabio Fabene
  • Sacerdotes
    1. P. Sebastián Robledo
    2. P. Giacomo Costa
    3. Mons. José Celestino dos Santos
    4. P. Odirley Maia
    5. P. José María Bolívar Monroy
    6. P. Antonino Spadaro
    7. P. Mauricio García Durán
    8. P. Martín Lasarte Topolanski
    9. P. Rossano Sala
    10. P. Claudio Siquihua Pérez
    11. P. Saul Ruiz Alvarez
    12. P. Dario Bossi
    13. P. Valmir Ramos
    14. P. Roberto Carrasco
    15. P. Celestino Ceretta
    16. P. José Amarildo Luciano da Silva
    17. P. Alfredo Ferro Medina
    18. P. Sidney Dornelas
    19. P. Rosario Cimino
    20. P. Raimundo Aristides da Silva
    21. P. Jesús María Aristín Seco
    22. P. Miguel Angel González Antolín
    23. P. Roberto Jaramillo
    24. P. Gilberto Orsolin
    25. P. José Boeing
    26. P. Adelson Araújo dos Santos
    27. P. Giovanni Bottasso
    28. P. Agenor Brighenti
    29. P. Giuseppe Buffon
    30. P. Víctor Codina
    31. P. Bernardo Estrada
    32. P. Carlos María Galli
    33. P. Paolo Garuti
    34. P. José María Hernández Martinez
    35. P. Peter Hughes
    36. P. Mauricio Jardim
    37. P. Eleazar López Hernández
    38. P. Roberto Malvezzi
    39. P. Fernando Héctor Roca Alcázar
    40. P. Manuel Jesús Romero Blanco
    41. P. Justino Sarmento Rezende
    42. P. Paulo Suess
    43. P. Humberto Miguel Yáñez
    44. P. Augusto Zampini
    45. P. Carlos Azcona
    46. P. Guilhermo Antonio Cardona Grisales
    47. P. Corrado Dalmonego
    48. P. Zenildo Lima da Silva
    49. P. Luis Ferney López Jiménez
    50. P. Joao Gutemberg Mariano Coelho Sampaio
    51. P. Rigobert Minani
    52. P. Giovanni Mometti
    53. P. Raimundo Vanthuy Neto
    54. Mons. P. Etienne Brocard
    55. Mons. P. Daniel Emilio Estivill
    56. P. Ambrogio Ivan Samus
    57. P. Raffaele Lanzilli
    58. P. Pasquale Bua
    59. P. Justo Ariel Beramendi Orellana
    60. P. Pablo Mora
    61. P. Manuel Jesús Arroba Conde
    62. P. Giuseppe Bonfrate
    63. P. Maurizio Gronchi
    64. Mons. Michele Giulio Masciarelli
    65. P. Matthew Baldwin
    66. Mons. Zvonimir Seršić
    67. P. Leandro dos Santos Pereira
    68. P. Micael Carlos Andrejzwski
    69. P. Robert Lundy Antonio
    70. P. Samuel Alexis Arias Meza
    71. P. Emmanuel Enrico Ayo
    72. P. Alexandre Boratti Favretto
    73. P. Erik Burckel
    74. P. Antonio Cavero Sanchís
    75. P. Alfredo José Colfer Cornejo
    76. P. Elizeu Conceição
    77. P. Horacio Day
    78. P. Antonio Donadio
    79. P. Jose Raymundo dos Santos
    80. P. Márcio Fernando França
    81. P. Sebastião Junior Ferreira Braga
    82. P. Jorge Orlando Gauna
    83. P. Juan Diego Giraldo
    84. P. Antonio González
    85. P. Pedro Ezequiel González Caraballo
    86. P. Carlos Fernando Hernández-Sanchez (Brasil)
    87. P. José Luis Iñiguez
    88. P. Luis Emilio Jiménez Chanci
    89. P. Miroslaw Juchno
    90. P. Thomas Kallikat
    91. P. Sérgio Pinho Leal
    92. P. Dario Ruà
    93. P. Bernardo Siller Adame
    94. P. Ernesto Simroth Cuevas
    95. P. Carlos Marcelo Singh Mesconi
    96. P. Luiz Albertus Sleutjes
    97. P. Carlos Enrique Zárate Real
    98. P. Miguel Heinz
    99. Mons. Raimundo Possidonio Carrera da Mata
El principal iniciador del Sínodo apóstata, Francisco Bergoglio, un hereje, apóstata y pseudopapa, está bajo un anatema múltiple. Nadie le debe obediencia a él.
   
Todos los mencionados anteriormente están excluidos del Cuerpo Místico de Cristo: la Iglesia. A menos que se arrepientan, serán condenados eternamente como traidores de Cristo y como judases.
   
+ Elías
Patriarca del Patriarcado Católico Bizantino
  
+ Metodio OSBMr         + Timoteo OSBMr
Obispos Secretarios
 
Los Obispos del Sínodo del Patriarcado Católico Bizantino hicieron y anunciaron su elección:
En esta situación extraordinaria, como un obispo católico ortodoxo soy consciente de mi deber ante Dios y ante la Iglesia y, por lo tanto, elijo al arzobispo Carlo Maria Viganò como el legítimo papa.
  
¡El Sínodo extraordinario del Patriarcado Católico Bizantino por la presente llama a ustedes, todos los cardenales y obispos católicos ortodoxos, a apoyar o aceptar la elección del nuevo Papa! ¡La elección se realizó sobre la base del ministerio profético! ¡El Sínodo para la Amazonía es la culminación del abuso de la autoridad papal por parte del apóstata Bergoglio! Para evitar la conversión de la Iglesia de Cristo en una anti-Iglesia pagana de la Nueva Era, se tuvo que dar un paso extraordinario: la elección del legítimo Papa.
 
UNA CARTA ABIERTA AL ARZOBISPO CARLO MARÍA VIGANÒ, ELEGIDO COMO EL SUCESOR LEGÍTIMO DEL APÓSTOL PEDRO
   
Su Santidad:
 
El hereje manifiesto Francisco Bergoglio ocupa el cargo papal y procura destruir no sólo el papado, sino toda la Iglesia de Cristo. ¿Cuál es la voluntad de Dios en esta situación extraordinaria? Dios quiere que usted asuma el cargo papal.
 
Le suplicamos en nombre de Dios y en nombre del Cuerpo Místico sangrante de Cristo, la Iglesia, que acepte la elección a pesar de la feroz oposición de los enemigos. Incluso si usted permanece en el cargo durante varios días o semanas enfrentando la lucha, es un paso importante hacia la preservación de la doctrina ortodoxa y la Iglesia de Cristo.
 
Su advenimiento no causará ningún cisma papal porque Bergoglio, siendo un hereje, nunca ha sido un papa válido. Así la Iglesia ha estado de facto en un estado de sede vacante. Este estado termina con su aceptación de las llaves de Pedro.
  
En Cristo,
  
Patriarca Elías
 
Y los obispos del Patriarcado Católico Bizantino
+ Marciano
+ Metodio
+ Samuel
+ Basilio
+ Timoteo
+ Demetrio
+ Matías
 
 

lunes, 29 de julio de 2019

NIKITA KRUSCHEV: «LA URSS SÓLO TRAJO MISERIA Y BRUTALIDAD»

Por Israel Viana Silva para ABC (España).

No habían pasado ni seis años desde que Nikita Kruschev había sido destituido como máximo dirigente de la URSS, cuando ABC adquiría en exclusiva para España los derechos de reproducción de sus memorias. «Con un lenguaje directo y expresivo, el exdirigente ha roto el silencio de su retiro para narrar los detalles más desconocidos de la historia contemporánea de la Unión Soviética», anunciaba en el amplio reportaje publicado, el 28 de noviembre de 1970, en «Blanco y Negro». Este diario pagó la cifra más alta de la historia del periodismo español por aquellas confesiones que en Estados Unidos se llevó la revista «Life» y en Inglaterra, «The Times».
  
«Vivo ahora como un ermitaño a las afueras de Moscú. Solo me comunico con los que me guardan de otros (...). Aquí hago resaltar los acontecimientos más sobresalientes del Gobierno de Stalin que dañaron los cimientos de la sociedad soviética. No es mi propósito hacer hincapié en los aspectos positivos», comenzaba Kruschev, el hombre que se convertiría después en el elegido para dirigir los designios del gigante comunista entre 1953 y 1964, en sus escritos. «Si Stalin estuviera vivo, yo votaría para que fuese procesado y castigado por sus crímenes», sentenciaba, antes de empezar a desmenuzar la figura de su antecesor y arremeter contra muchas de sus políticas. En especial, contra la colectivización agraria que condujo a la aniquilación de diez millones de campesinos entre 1928 y 1933.
   
«¿ De cuánta sangre derramada en nuestro país fue responsable Stalin? Los velos que cubrían la respuesta a esta y otras preguntas serán rasgados ahora», advierte antes de retrotraerse hasta 1929, cuando con 35 años fue relevado de sus funciones en el Parlamento de Ucrania y enviado a la Academia Industrial «Stalin», donde su carrera en el Partido Comunista floreció rápidamente hasta convertirse en el jefe del partido en Moscú. «La colectivización había comenzado el año anterior a mi salida de Ucrania, pero hasta un año después de que empezase a trabajar en Moscú no se despertaron mis sospechas sobre sus verdaderos efectos en la población rural. Y hasta muchos años más tarde no me di cuenta del grado de hambre y represión que acompañaron a esta política puesta en marcha bajo Stalin», contaba el exlíder soviético.
   
«Nos suplicaron alimentos»
El objetivo fue imponer sobre el campesinado la completa colectivización de sus tierras en dos años. En los primeros tres meses el número de propiedades campesinas incorporadas a las granjas colectivas pasó de cuatro millones a 14. A principios de la década de 1930, más del 90% de las tierras agrícolas estaban ya colectivizadas, tras convertir los hogares rurales en granjas comunales con sus huertos, ganado y otros bienes. Cuenta Kruschev que su «primer atisbo de la verdad» lo tuvo cuando fue enviado a una de aquellas granjas para entregar un dinero que había recolectado. El objetivo es que compraran herramientas de trabajo con él. «Solo pasamos unos días, pero las condiciones de vida allí eran horribles. Los trabajadores se estaban muriendo de hambre. Convocamos una reunión para entregarles el dinero. Cuando les dijimos que debía ser utilizado para adquirir equipos, nos contestaron que eso no les interesaba, que lo que querían era pan. Nos suplicaron que les diéramos alimentos», recuerda.
  
El entonces colaborador cercano de Stalin reconoció sentirse «horrorizado» por el discurso posterior en el que su líder echó la culpa de los excesos de la colectivización a los miembros activos de los partidos locales, en vez de a él mismo. O cuando se enteró de que parte del ejército había sido movilizado para recoger la cosecha de remolacha en Krasnodar, después de que toda su población hubiera sido enviada a un campo de concentración en Siberia por protestar. «Naturalmente, la cosecha se perdió. Inmediatamente se corrió la voz de que el hambre había estallado en Ucrania. No podía creerlo. Yo había abandonado ese país en 1929, cuando los alimentos eran abundantes y baratos», añade Kruschev, atónito ante las noticias que le llegaban.
   
Comenzaba uno de los periodos más oscuros y sangrientos de la historia de la URSS. El comprendido entre 1932 y 1933 en Ucrania, conocido como «Holodomor», consecuencia de aquella dramática colectivización de la agricultura a la que los campesinos de aquel país —conocido como «el granero de Europa»— se habían resistido en la década anterior. Kruschev asegura que en ese primer año dedicó gran parte de sus esfuerzos a buscar alimentos para la población. «Stalin había sugerido la idea de criar conejos. Y eso fue todo», apunta su sucesor, que aun no era consciente de que, en apenas 24 meses, morirían de hambre entre seis y siete millones de ucranianos. Aproximadamente los mismos que Hitler durante su Holocausto, pero en menos tiempo.
  
Canibalismo
Asegura nuestro protagonista en sus memorias que intentó convencer a Stalin de que aquel país necesitaba ayuda, pero este se «enfado». En ningún momento, eso sí, da señales de enfrentara con más contundencia a su líder para impedir que siguieran muriendo personas inocentes, a pesar de que le habían contado escenas realmente espeluznantes. «Empecé a recibir informes oficiales relativos a las muertes por inanición. Luego, comenzó el canibalismo. Una cabeza humana y dos pies se habían encontrado debajo de un pequeño puente. Al parecer, el cuerpo había sido devorado. Kirichenko me comunicó que había ido a una granja colectiva y describió la escena que encontró de la siguiente manera: “La mujer tenía el cuerpo de su propio hijo sobre una mesa y lo estaba despedazando. Mientras lo hacía, charlaba sin cesar: ‘Ya nos hemos comido a Manechka. Ahora salaremos a Vanechka. Esto no mantendrá durante algún tiempo’. ¿Puedes imaginártelo? ¡Esta mujer se ha vuelto loca por el hambre y había descuartizado a sus propios hijos!”».
  
Muchos historiadores consideran que aquella fue la consecuencia de una política de exterminio deliberadamente planeada por Stalin para aplastar toda resistencia contra el régimen comunista, suprimir los movimientos nacionalistas e impedir la creación de un Estado ucraniano independiente. De hecho, las deportaciones adquirieron dimensiones bíblicas en 1933. Centenares de miles de campesinos fueron enviados en programas de colonización a Siberia, en muchos de los cuales la mortalidad superó el 70% el primer año. La colectivización de la tierra se convirtió en una guerra contra toda la población, a la que se le robaba el trigo, el pan y todos los productos comestibles, bajo amenaza de tortura, deportación o muerte. «Con el método del frío se desnuda al koljoziano (granjero) y se le deja en un hangar. A menudo brigadas enteras sufren desnudas. El método del calor es rociar keroseno en los pies y las faldas de las koljosianas (campesinas). Después se apaga y vuelta a empezar», contaba el escritor Mijail Sojolov en una carta enviada al mismo Stalin, pidiéndole que detuviera aquellas acciones inhumanas. El líder comunista, por supuesto, hizo caso omiso.
  
Y Kruschev, a pesar ser testigo de todas estas atrocidades, tampoco hizo lo suficiente por detenerlo, como él mismo reconoce, por miedo a morir ejecutado como muchos de sus compañeros: «Quizá nunca sabremos cuántas personas perecieron directamente a consecuencia de la colectivización, o indirectamente, como resultado de la manía de Stalin de echar la culpa de sus fracasos a otros. Pero dos cosas son ciertas: primero, la colectivización ideada por él no nos trajo más que miseria y brutalidad; y segunda, que Stalin representaba el papel decisivo en el gobierno de nuestro país en aquel tiempo. Si buscásemos a alguien a quien hacer responsable, honradamente podríamos echar la culpa sobre sus propios hombros. Pero estas reflexiones son ya tardías. Por aquel entonces aun creíamos y confiábamos en él», reconoce el hombre elegido para sucederle.

lunes, 29 de abril de 2019

“ORTODOXOS” UCRANIANOS CONCELEBRAN CON “CATÓLICOS” EN ESLOVENIA

Traducción del artículo publicado por Pietro C. en TRADITIO LITURGICA. El autor original es ortodoxo, pero la noticia es de pertinencia porque la otra parte es precisamente la iglesia conciliar.
  
El arcipreste de la “Iglesia Ortodoxa Ucraniana” Vasily Kuchyrka (derecha) concelebrando la Divina Liturgia de San Basilio junto con el presbítero conciliar Aleš Tomaševič en la iglesia de San Ulrico en Dobrunje, Liubliana (Eslovenia) - Foto: Embajada de Ucrania en Eslovenia
  
Hace un cierto tiempo que me entretengo al observar la situación religiosa ucraniana complicada por la creación de una nueva “Iglesia” autocéfala por parte del patriarca Bartolomé, generosamente recompensado según no pocas fuentes y agencias de prensa. La creación de esta nueva “Iglesia” autocéfala fue hecha contra todas las reglas previstas en el mundo Ortodoxo, reglas que habrían pedido mayor prudencia, un tiempo de penitencia y una nueva imposición de las manos sobre todo el clero de la precedente “Iglesia” disidente, como NO ha sucedido. Al contrario, tal nueva “Iglesia” fue creada sin algún procedimiento regular, violando los cánones y las prescripciones antiguas, y con el ímpetu personalístico y despótico de Bartolomé, que no ha querido escuchar consejos o críticas; Bartolomé ha hecho correr la voz de que los eslavos están contra los griegos por su proceder, una crítica que es en realidad un paravento para otro diferente. Así, últimamente se ha trascendido que una persona que no es antihelénica y prejuiciosa a él, como el arzobispo Anastasio de Tirana, había avanzado fuertes perplejidades sobre su proceder por la falta de reordenación de los clérigos los cuales, rebus sic stantibus, permanecen probablemente como simples laicos vestidos de sacerdote (ver aquí). Mas Bartolomé no quiere escuchar objeciones y ¡¡¡parece que el hecho de concelebrar con los posibles laicos no lo descomponga precisamente en el momento que él, y ningún otro, ha decidido que no lo son!!!
 
Nacida sin observar las tradiciones que la contradicen, esta nueva “Iglesia” ucraniana, continúa obrando sin atenerse a normas precisas, incluso, parecería que prescinde de ellas con el tácito consentimiento o la tolerancia de Bartolomé, del cual depende, de hecho, (¡su autocefalia es más aparente que real!). Lo que hace de esta el signo de una nueva eclesiología cismática, al lado de la antigua ortodoxia y, sobre todo, la torna una base privilegiada para experimentos y novedades que deberán conducir al mundo Ortodoxo o lo que de él quede, al menos en las intenciones de quien lo espera, a la unión con el mundo católico (modernista). No por casualidad se habla siempre más insistentemente que la “Unión” entre las dos Iglesias esté prevista para el 2025, fecha símbolo en cuanto aniversario del I Concilio de Nicea (325). En el entretiempo, las dos Iglesias concelebran ya: han acontecido diversas concelebraciones entre ucranianos “ortodoxos” y grecocatólicos. Últimamente, como en una cierta medida ha sucedido en Eslovenia ver aquí, estos “ortodoxos” ucranianos han concelebrado también con sacerdotes latinos. Es necesario precisar que estos experimentos y “uniones” no son el fruto de un amor por la fe y la verdad, sino de su increíble relativización y, por eso, además de crear posteriores confusiones, expandirán ambientes ficticios solo nominalmente cristianos pero de hecho cortantemente fuera de la Una, Santa, Católica y Apostólica Iglesia. Un verdadero y apropiado espíritu de apostasía y de práctico indiferentismo se difunde como mancha de aceite en las estructuras eclesiásticas de la antigua Europa...

sábado, 2 de febrero de 2019

JEFE DE LA ORTODOXIA EN CHEQUIA Y ESLOVAQUIA APELA A UN CONCILIO PAN-ORTODOXO

Traducción del artículo publicado en BYZANTINE, TEXAS.
    
Metropólita  Rostislav (Arzobispo de Prešov y Eslovaquia)
  
El metropólita Rostislav (Arzobispo de Prešov y Eslovaquia) dio respuestas muy diplomáticas y medidas como invariablemente hace. La mayoría de las respuesta que escucho de los primados alrededor del mundo, me mueve a pensar que veremos pocos "lados" escogidos y más llamados al proceso conciliar para hacer aquello para lo que fue diseñado el proceso conciliar: resolver disputas. "Pedimos por ahora" reunión. "Sentémonos y discutamos a fondo la cuestión".
(ROC) - El 31 de Enero de 2019, luego del encuentro con Su Santidad el Patriarca Cirilo de Moscú y todas las Rusias, el Primado de la Iglesia Ortodoxa de las Tierras checas y Eslovaquia respondió a varias preguntas de los periodistas.
PERIODISTA: Su Beatitud, me gustaría preguntarle por la cuestión más candente, sobre la situación eclesiástica en Ucrania. Sé que este asunto fue incluido en la agenda de una sesión del Santo Sínodo de su iglesia. ¿Qué decisión será tomada: apoyar o no a la recientemente establecida “iglesia ortodoxa de Ucrania”?
M. ROSTISLAV: El Santo Sínodo dela Iglesia Ortodoxa de las Tierras checas y Eslovaquia tuvo su sesión antes de ayer (29 de Enero), y los miembros del Sínodo me encargaron una responsabilidad para apelar a los representantes de todas las Iglesias Ortodoxas locales con una petición para convenir en un encuentro pan-ortodoxo sobre la cuestión ucraniana. Hasta que todos los asuntos en la vida eclesial ucraniana sean discutidos y se tome una decisión conciliar, nuestra posición permanecerá inmutable.
  
Quisiera expresar mi apoyo a Su Beatitud el Metropólita Onofre de Kiev y Toda Ucrania. Somos vecinos de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana [del Patriarcado de Moscú]. Habiendo oído sobre las persecuciones causadas por lo que ocurrió el pasado Diciembre, hemos estado orando y esperando que se encuentre en el futuro cercano la solución al problema creado en la vida eclesial ucraniana por el auto-denominado “concilio de unificación”.
    
P.: ¿Piensa que es posible restaurar la comunión entre el Patriarcado Ecuménico y el Patriarcado de Moscú? ¿Cómo puede hallarse el consenso?
M. R: No es solamente posible; es necesario restaurar la comunión. Creo que sin diálogo, encuentros y discuciones de todos los problemas relacionados con Ucrania y su vida eclesiástica no puede haber progreso.
 
P.: Hay otro aspecto importante. Hasta donde sabemos, muchos ciudadanos ucranianos con sus familias están migrando a la República Checa y Eslovaquia, integrándose a sí mismas en las comunidades ortodoxas locales. ¿Cómo los recibe? Cuéntenos sobre ello.
M. R: Los aceptamos a todos. Aunque, somos categóricos en nuestra actitud al cisma: No hay lugar para él en la vida eclesial. Cualquier cisma puede solamente ser sanado por el arrepentimiento y el retorno a la Iglesia canónica. Decimos también a los que vienen de Ucrania que, si estuvieron conectados de una manera con las organizaciones cismáticas en su país, les explicamos qué es el cisma y lo que tienen que hacer para guardarse de él.

viernes, 4 de enero de 2019

NOVEDADES EN LA CUESTIÓN UCRANIANA

  
  
(Asia News/InfoCatólica) El patriarca de Moscú, Cirilo (Gundiáyev), ha lanzado un verdadero ultimátum dirigido al patriarca de Constantinopla, Bartolomé (Archontonis), en respuesta a la comunicación de este último referida al reconocimiento de la nueva Iglesia ucraniana autocéfala: en caso de no retractarse de la decisión tomada en Ucrania, ya no podrá considerarse «patriarca ecuménico» de toda la Ortodoxia universal. Las duras palabras están contenidas en una carta que Cirilo envió a Constantinopla el 30 de diciembre.
 
«Ustedes –dice el primado de los ortodoxos rusos a su homólogo griego- perderán para siempre la posibilidad de servir a la unidad de las santas Iglesias de Dios y dejarán de tener el Primado del mundo ortodoxo». En la carta, el patriarca ruso recorre las distintas «etapas forzadas» que han llevado a la decisión de avalar el «pseudoconcilio» de Kiev del 15 de diciembre pasado. Por trágica coincidencia, esta expresión recuerda la del «pseudoconcilio de Leópolis» de 1946, cuanto el Patriarcado de Moscú, guiado por Alejo I, bajo el mando de Stalin y Kruchov, anexó la Iglesia greco-católica ucraniana, que luego permaneció en las catacumbas hasta 1990.
 
Según Cirilo, la prisa para concluir «la unión de los cismáticos» ucranianos se debe a la presión de un «proceso de politización, lejos de las normas y del espíritu de los santos cánones», que si se hubieran respetado, se habría obtenido el resultado esperado «con plena satisfacción, tanto para los ortodoxos ucranianos como para todos los demás ortodoxos del mundo». Pero ahora, en cambio, habrá que afrontar la contrariedad de la «mayoría del pueblo ucraniano», que, a su modo de ver, apoya a la única Iglesia canónica del patriarcado de Moscú.
 
En la carta se recuerdan las sugerencias dadas a Bartolomé en lo que respecta a «estudiar juntos los documentos de los siglos anteriores, en compañía de autorizados historiadores, teólogos y especialistas del derecho canónico eclesiástico», que fueron recibidas con una negativa debido «a la falta de tiempo».
 
Cabe destacar que resulta comprensible que Constantinopla no haya dado lugar a dicha confrontación: en 1000 años de historia, las Iglesias ortodoxas jamás han logrado ponerse de acuerdo sobre las normas canónicas, y esto difícilmente iba a ser factible tras la negativa de los rusos de participar en el concilio pan-ortodoxo de Creta, celebrado en 2016.
 
El patriarca de Moscú cuestiona la autoridad de Bartolomé respecto a la concesión de la autocefalia a las Iglesias ortodoxas locales, la cual derivaría de los cánones 9 y 17 del Concilio de Calcedonia del año 451, basándose en «una serie de objeciones planteadas por comentaristas del derecho canónico de autoridad», entre los cuales se cita al canonista bizantino Juan Zonara, un historiador del siglo XII. En cada disputa entre los ortodoxos se repite la «carrera de las citas» de los distintos sínodos y teólogos antiguos, donde se puede hallar todo tipo de argumentaciones, ya sea a favor o en contra de las propias tesis.
 
El tema más sensible para Cirilo –por motivos eclesiásticos y personales- es la readmisión del «patriarca cismático» Filareto de Kiev, ahora «emérito», que en la carta es recordado con el nombre laico de «Miguel Denisenko». En 1976, el antiguo jerarca fue uno de los co-consagrantes de la ordenación episcopal del mismo Cirilo, quien entonces, con sus 29 años era el «astro emergente» del episcopado ruso de la escuela soviética. De las lamentaciones tampoco se salva el otro obispo «cismático» readmitido, Macario Maletič, responsable de una Iglesia que Cirilo define como «de aventureros» (en ruso Самозванцы -samozvantsy-, es decir los «auto-electos»), y no deja de subrayar las dudas con respecto a la moralidad de los obispos y sacerdotes bendecidos por Constantinopla (y, por otro lado, no carece de razón: las dos Iglesias reunidas hace tiempo que estaban fuera de control).
 
La carta sanciona una situación que difícilmente podrá ser subsanada a corto plazo, y que incluso podría empeorar. En una entrevista televisiva del 28 de diciembre, el metropolita Hilarión (Alféyev) declaró que el patriarcado de Moscú procederá a la institución de sus diócesis y parroquias en todos los territorios donde existan estructuras del patriarcado «cismático» de Constantinopla; la lucha se extiende prácticamente al mundo entero, y la Ortodoxia ya no será la misma.
     
2º NOVEL METROPÓLITA DE LA IGLESIA ORTODOXA DE UCRANIA CAE EN BROMA TELEFÓNICA Y REVELA QUE SE ABRIRÁN A LOS HOMOSEXUALES (Artículo enviado por un colaborador)
 
El día 22 de Diciembre, un bromista ruso, haciéndose pasar por el eurodiputado alemán David James McAllister (UDC-EuroPP), presidente de la comisión de asuntos exteriores del Parlamento Europeo, mantuvo conversación con el metropólita Epifanio I Dumenko, líder de la nueva Iglesia Ortodoxa de Ucrania.
  
Epifanio I Dumenko, metropólita de Kiev y toda Ucrania de la nueva iglesia ortodoxa de Ucrania
   
El equipo conformado por los bromistas pro-rusos Alexei Stolyarov y Vladimir Kuznetsov (conocidos en las redes como Leksus y Vovan) publicó en Youtube un vídeo con 14 minutos de audio donde Kuznetsov, personificando al parlamentario hablando en inglés con un acento ruso, dialogaba con el clérigo ucraniano sobre temas tan variados como el conservatismo eclesial, la reconquista de Crimea y Donbás, el apoyo de Estados Unidos a la autocefalia de la iglesia ucraniana y la actitud del país frente a los derechos LGBTI.
 
La persona que pretendía ser McAllister, luego de felicitar a Dumenko por su nombramiento, dijo: «Un día, Vd. bendecirá el ejército para liberar a Crimea y Donbáss de la ocupación y los separatistas, y espero que esto sea pronto», a lo que Epifanio respondió: «Dios está de nuestro lado para que acabe la guerra. Mientras, enviaré capellanes militares y viajaré a la zona del conflicto para apoyar y bendecir a las tropas. Pero si Ucrania se vuelve un Estado fuerte y los fieles ortodoxos se unen en una sola iglesia local, creo que la gente por sí misma querrá volver a Ucrania».
  
Epifanio Dumenko dio a entender que Estados Unidos apoyó el cisma, pues dijo: «Sí, hay un apoyo muy tangible de los Estados Unidos en este respecto, creo que mantendremos contacto en el futuro para asegurar que la Iglesia [autocéfala] ucraniana tenga apoyo en el futuro», al ser preguntado sobre su reunión con el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo, efectuada esa misma semana.
  
Luego de manifestar que la Iglesia Ortodoxa de Ucrania debe permanecer neutral y separada del Estado en vista de las próximas elecciones, declaró: «Naturalmente, estoy a favor de comenzar reformas eclesiales, porque nos estamos moviendo hacia Europa, y deberíamos apartarnos de la tradición conservadora rusa, y la iglesia debería estar abierta [a los homosexuales] y servir de guía para el pueblo ucraniano. Esto es un tema difícil que no deberíamos plantear al comienzo de nuestra travesía, porque la sociedad ucraniana no lo percibiría bien. Justo ahora debemos trabajar sobre esto, así la sociedad ucraniana podría aceptarlo. Pero es un camino largo y trabajaremos en ello, hablando y buscando respuestas a estas cuestiones complicadas».
 
Epifanio I (nacido Sergio Petrovic Dumenko) fue elegido en la segunda votación el pasado 15 de Diciembre por un Sóbor (Sínodo) de Unificación reunido en la iglesia de Santa Sofía en la capital ucraniana como Primado de la recién nacida “Iglesia Ortodoxa de Ucrania” y Metropólita de Kiev y toda Ucrania (Filareto Denisenko, líder de la otrora Iglesia Ortodoxa Ucraniana-Patriarcado de Kiev, fue designado “patriarca honorario”). Su nombramiento fue felicitado tanto por la embajada de Estados Unidos como por el Patriarcado de Constantinopla y la Conferencia de Obispos Católicos Romanos de Ucrania, presidida por mons. Bronislaw Bernatsky, obispo de Odesa.
 
Los 192 delegados del Sóbor (entre ellos dos obispos de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana-Patriarcado de Moscú), reunidos con el apoyo del presidente ucraniano Pedro Poroshenko y presidido por el metropólita Emanuel Adamakis de Francia (en representación del Patriarcado Ecuménico), eligieron a Dumenko, derrotando al metropólita Miguel Zinkévich de Lutsk-Volynia (quien ya amenazó con rebelarse contra él) y al metropólita Simeón Shostatsky de Vinnytsia-Bar, favorito de los griegos. Él será quien recibirá de manos del Patriarca Bartolomé el Tomos de Autocefalia el próximo 6 de Enero en el Fanar, el Vaticano ortodoxo.
   
Petro Poroshenko, el metropólita Epifanio de la IOU, y el metropólita griego Emanuel de Galia.
 
Epifanio Dumenko (39), nació el 3 de Febrero de 1979 en la aldea de Vovkovo, en la región de Odesa. Graduado de la Preparatoria Starozadov, en 1996, ingresó al Seminario teológico de Kiev, donde se graduó tres años después, pasando a la Academia Teológica de Kiev, donde se graduó en 2003.

Egresado de la Facultad de Filosofía en la Universidad Nacional de Atenas en 2007,el 21 de Diciemnbre de ese año se hizo tonsurar como monje por el arzobispo Demetrio de Pereyaslav-Jmelnytsky en el monasterio de San Miguel de las Cúpulas doradas, recibiendo el nombre de Epifanio. El 6 de Enero de 2008 fue ordenado como hierodiácono, y catorce días más tarde fue ordenado hieromonje por el patriarca cismático Filareto Denisenko, quien lo consideró su mano derecha. Desde allí su carrera fue en ascenso: Secretario patriarcal, archimandrita de la catedral de San Vladímir, gobernador del monasterio kievano de San Miguel de Výdubichi, canciller patriarcal, obispo de Vyshhorod y vicario episcopal de Kiev, rector de la Academia Teológica Ortodoxa, obispo de Pereiaslav-Jmelnytsky y luego Metropólita de Pereiaslav-Bila Tserkva.

En su discurso de posesión ante los fieles congregados en la plaza, Epifanio Dumenko dijo que crearía una iglesia ucraniana autocéfala “sin Putin y sin Cirilo, pero con Dios y con Ucrania”, y que estudiaría la opción de pasarse al neocalendarismo. Y en una entrevista al canal Pryamyy, manifestó que está realizando planes de cooperación con la Iglesia Greco-Católica de Ucrania, dirigida por Sviatoslav Shevchuk. Por lo que se ve, la situación en Ucrania empeorará.

lunes, 26 de noviembre de 2018

SOBORNO ESTADOUNIDENSE EN FAVOR DE LA “AUTOCEFALIA” DE KIEV

Noticia tomada de STRATEGIC CULTURE FOUNDATION.
  
¿QUÉ DINERO CEBABA LA LUCHA RELIGIOSA EN UCRANIA, Y QUIÉN TRATÓ DE ROBARLO?
¿Se desviaron 25 millones de dólares de impuestos estadounidenses para pagar la escalada del conflicto religioso y la violencia en Ucrania? ¿El presidente ucraniano Petró Poroshenko atentó (sin éxito) desviar la mayor parte del dinero a su propia bolsa?
  
Filareto Denisenko, Petró Poroshenko y su esposa Marina (fuente: Presidencia de Ucrania)
  
El mes pasado la comunión cristiana ortodoxa mundial fue llevada a crisis por la decisión del Patriarca Ecuménico Bartolomé I de Constantinopla de reconocer como legítimos a los seudo-obispos cismáticos anatematizados por la Iglesia Ortodoxa Ucraniana canónica, que es parte autónoma de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Obrando así, el Patriarca Bartolomé no solo ha enlodado el testimonio global de la bimilenaria fe apostólica de la Ortodoxia, sino que ha puesto la base para la división religiosa en Ucrania y la violencia fratricida, que ya ha comenzado.
  
Comenzando en Julio, mientras pocos prestaban atención, este analista advirtió sobre la inminente disputa y cómo facilitaba la agenda moral anticristiana de algunas voces “ortodoxas” marginales como “Orthodoxy in Dialogue”, el “Centro de Estudios Cristianos Ortodoxos” de la Universidad de Fordham, y The Wheel. Estos “profesores autoproclamados presumen desafiar las enseñanzas de la fe” (en palabras del P. John Parker) y “merodean, cual lobos vestidos de oveja, formando y modelando ideas falsas sobre la realidad de nuestra vida en Cristo”. Como cosa rara, tales grupos han abrazado el autoengrandecimiento neopapal de Constantinopla y su apoyo a los cismáticos ucranianos.
   
Nadie –y ciertamente este analista tampoco– acusaría al Patriarca Bartolomé, la mayoría de políticos ucranianos, o incluso a los cismáticos ucranianos de simpatizar con la propugnación de tales valores antiortodoxos. E incluso estos abogados saben que no pueden alcanzar sus objetivos si la estructura conciliar y tradicional de la Ortodoxia permanece intacta. Por eso acogen los esfuerzos constantinopolitanos de centralizar el poder mientras sumergen en discordia a la Iglesia, especialmente a la Iglesia Rusa, que es envilecida en algunos círculos occidentales precisamente porque es un faro global de testimonio de la moral cristiana tradicional.
  
Este aspecto apunta a otra razón por la cual los gobiernos occidentales apoyan la autocefalia ucraniana como una ofensiva espiritual contra Rusia y la Ortodoxia. El liderato post-Maidán toca el arpa sobre la “elección europea” que el pueblo de Ucrania supuestamente hizo en 2014, pero minimizan el bagaje moral que acompaña las demandas occidentales, simbolizado por marchas “gais” organizadas por encima de las objeciones cristianas en ciudades ortodoxas como Atenas, Belgrado, Bucarest, Kiev, Odessa, Podgorica, Sofía y Tbilisi. Incluso bajo la administración Trump, los Estados Unidos están en marcha cerrada con nuestros amigos de la Unión Europea en presionar a los países liberados del comunismo para que adopten tales nihilistas “valores democráticos europeos”.

Tal vez aun más importante para sus iniciadores, la andanada sobre Ucrania apunta a destruir lo que ellos ven como el “poder suave” de la Federación Rusa, del cual la Iglesia Ortodoxa es el corazón espiritual y su alma. Como explicó Valeria Z. Nollan, profesora emérita de Estudios Rusos en el Rhodes College:
‘El verdadero objetivo de la búsqueda por la autocefalia [esto es, un estatus de autogobierno completo independiente del Patriarcado de Moscú] de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana es un golpe de facto: un golpe político ya tuvo lugar en 2014, envenenando las relaciones entre Ucrania y Rusia, y así otro tipo de golpe  –uno religioso– busca similarmente busca minar las relaciones canónicas entre la Iglesia Ortodoxa Ucraniana y Moscú’.
  
Alentando estos objetivos gemelos (moralmente, degradar la Cristiandad Ortodoxa; políticamente, minar al Estado ruso en cuanto potencia tradicional protectora de la Ortodoxia), es más notorio que el gobierno estadounidense –y específicamente el Departamento de Estado– se ha convertido en un fomentador práctico del conflicto. Luego de un corto período declarando convenientemente que “cualquier decisión sobre la autocefalia es un asunto interno eclesial [de la Ortodoxia]”, en cuestión de días el Departamento reversó su posición y presentó una declaración formal (en nombre del vocero del Departamento Heather Nauert, pero claramente esquematizada por la oficina europea) que bordeaba un llamado directo a la autocefalia pero daba la inequívoca impresión de tal respaldo. Esto es exactamente como lo reportaron los medios, por ejemplo, “EE.UU. secunda petición de autocefalia para la Iglesia ucraniana”. Finalmente, el Secretario de Estado Mike Pompeo lo reforzó personalmente con su propio apoyo como lo hizo el Reichskommissar para Ucrania, el estadounidense Kurt Volker.
 
La Amenaza…
  
Pronto aparecieron razones para creer que el involucramiento del Departamento de Estado no se limitaba a exhortaciones. Tal como reportara este analista en el mes de Octubre, de acuerdo a un reporte sin corroborar originado en los miembros de la Iglesia Ortodoxa Rusa Fuera de Rusia (una jurisdicción autónoma del Patriarcado de Moscú establecida en Nueva York), en Julio de este año funcionarios del Departamento de Estado (posiblemente incluyendo personalmente al secretario Pompeo) le advirtieron a la Archidiócesis greco-ortodoxa de América (también establecida en Nueva York, pero es parte del Patriarcado Ecuménico) que el gobierno estadounidense estaba consciente del mal manejo de una gran suma de dinero, casi 10 millones de dólares, de un estimado de 37 millones recogido de los creyentes para la construcción de la Iglesia Ortodoxa Griega y Santuario Nacional de San Nicolás en Nueva York. La advertencia del Departamento de Estado también notó alegadamente que los fiscales federales tenían evidencia documental confirmando la desviación de esos fondos por orden del Patriarca Ecuménico Bartolomé. Se sugirió que el secretario Pompeo “cerraría sus ojos” a este hurto a cambio de la movida del Patriarcado de Constantinopla en favor de la autocefalia ucraniana, lo que ayudaría a establecer al Patriarca Bartolomé en su curso actual.
  
[Detalles adicionales sobre el escándalo de San Nicolás están disponibles aquí, pero en resumen: Solamente un lugar de culto de una religión fue destruido en el ataque del 11 de Septiembre de 2001 en Nueva York, y solamente una edificación que no formaba parte del complejo del World Trade Center fue completamente destruida, Esa era la Iglesia Greco-ortodoxa de San Nicolás, una pequeña parroquia urbana establecida a fines de la I Guerra Mundial y dedicada a San Nicolás Taumaturgo, que es muy popular entre los griegos como patrono de los navegantes. Posterior al ataque del 9/11, y siguiendo a una larga batalla legal con la Autoridad Portuaria de NY y NJ, que se opuso a reconstruir la iglesia, en el 2011 la Archidiócesis griega lanzó una gran campaña para recoger fondos para un brillante diseño ideado por el renombrado arquitecto español Santiago Calatrava basado en formas tradicionales bizantinas. Donantes ricos y de medios modestos contribuyeron entusiastas con millones para este esfuerzo. Y entonces, ¡poof! En Diciembre de 2017, súbitamente toda la construcción se detuvo por falta de fondos y permanece estancada hasta el día de hoy. Reasumir la obra requeriría tener a la mano un estimado de 2 millones de dólares. A despecho del llamado archidiocesano en que una firma de contaduría mayor conduzca una auditoría, no ha habido una respuesta clara a lo que le pasó al dinero. Tanto el Fiscal de Estados Unidos y las autoridades del estado de Nueva York están investigando].
 
Aquí es cuando las cosas se van a Ucrania. Si el Departamento de Estado quería encontrar el botón correcto para empujar al Patriarca Bartolomé para moverse en la cuestión de la autocefalia, la Archidiócesis griega en los Estados Unidos lo es. Téngase en mente que en su país natal, Turquía, el Patriarca Bartolomé virtualmente no tiene rebaño local: sólo unos cuantos cientos de ancianos griegos apiñados en el distrito del Fanar en Estambul (A veces el Patriarcado simplemente es referido  simplemente como “el Fanar”, casi como “el Vaticano” es la abreviatura para el papado Católico Romano). Aun cuando los fondos del Patriarcado se derivan de otras fuentes (el gobierno griego, la Iglesia Católica Romana, el Consejo Mundial de Iglesias), la línea vital de las finanzas fanariotas es la comunidad étnica griega (incluyendo este analista) en lo que es todavía pintorescamente llamado la “Diáspora” en lugares como Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Y de estos, los greco-americanos son su mayor vaca lechera.
  
Esto porque, cuando el Patriarca Bartolomé hizo un llamado en el 2016 para lo que fue etiquetado como el “Octavo concilio ecuménico” de la Ortodoxia (¡el primero desde el año 787!), los fondos vinieron principalmente de Estados Unidos, hasta la friolera de más de 8 millones de dólares de acuerdo a la misma fuente confidencial, como se anotará más adelante. Entendido por algunos como un modernizador “Vaticano II” de la Ortodoxia, el evento se hundió en el fracaso por un boicot organizado por Moscú sobre lo que este último vio como la adopción de prerrogativas papales o incluso imperiales por el Patriarca Bartolomé, que ahora tristemente está adoptando en Ucrania.
  
…y el Pago

Encima de lo anterior, ahora aparece que la mano directa del Departamento de Estado en este sórdido negocio puede no haber consistido solamente en agitar el “garrote” de la amenaza legal: hay razones para creer que había una “zanahoria” también. Muy recientemente vino a la atención de este analista, a través de una fuetne no solicitada y confidencial en la Archidiócesis griega en Nueva York, que un pago de 25 millones de dólares en dinero gubernamental estadounidense fue hecho a Constantinopla para alentar al Patriarca Bartolomé para seguir adelante en Ucrania.
  
La fuente para este informe confidencial estaba inconsciente de informes mediáticos previos sobre la misma cifra –$25 millones de dólares– pagada por el presidente ucraniano Petró Poroshenko al Fanar a modo de incentivo para el Patriarca Bartolomé para seguir adelante en la creación de una iglesia ucraniana independiente. Además, Poroshenko evidentemente trató de recortar el pago:
‘Pedro [Petró] Poroshenko —el presidente de Ucrania— fue obligado a devolver 15 millones de dólares estadounidenses al Patriarca de Constantinopla, los cuales se había apropiado para sí.
  
Como se informara por Izvestia, esto ocurrió después de que la historia del soborno a Bartolomé y una gran suma “desaparecida” para la creación de una Iglesia Ortodoxa Unificada local en Ucrania apareciera en los medios.
   
Como se informó en la víspera de la visita de Poroshenko a Estambul, unas cuantas personas ricas de Ucrania “picaron” a fin de acelerar el proceso de crear una Iglesia Ortodoxa Unificada local. Se recogieron casi 25 millones de dólares. Suponían que irían a la ceremonia de premiación para el Patriarca Bartolomé de Constantinopla por la firma de un tomos de autocefalia [Un tomos es un pequeño libro contentivo de un anuncio formal]. Sin embargo, en palabras de personas cercanas al patrocinador, durante la visita del 9 de Abril, Poroshenko entregó solo 10 millones.
  
Como resultado, habiendo sabido del acuerdo, Bartolomé canceló la participación de la delegación del Fanar, la residencia del Patriarca de Constantinopla, en la celebración del 1030º aniversario del Bautismo de Rusia el 27 de Julio en Kiev.
 
“Tal decisión de parte de Bartolomé no fue más que un fuerte ultimátum a Poroshenko para que retorne el dinero robado. Por supuesto, a fin de no desprestigiarse a la luz de las duras revelaciones de la creación del tomos de autocefalia para la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, Pedro Alexévic [Poroshenko] tuvo que regresar aquellos 15 millones para las necesidades de Constantinopla”, explicó una fuente acreditada a los expertos.
 
Por información preliminar, sólo después de recibir el dinero restante, Bartolomé finalmente dio su consentimiento para enviar una delegación del Fanar a Kiev…’.
 
Ahora, es posible que las dos cifras idénticas de 25 millones de dólares se refieran a dos diferentes calderillas de dinero (¡fríos 50 millones de dólares!), pero eso parece improbable. Es más probable que los informes refieran a la misma suma como la vieron la parte remitente (el Departamento de Estado, la Archidiócesis griega) y la parte receptora (Poroshenko, Constantinopla).
  
Dándole credibilidad a la información confidencial de Nueva York, y apuntando a la probabilidad de que se refiera al mismo pago que Poroshenko supuestamente habría robado para sí, surgen las siguientes observaciones:
  • Cuando Poroshenko generosamente le ofreció al Patriarca Bartolomé 10 millones de dólares, el último conocía que la cantidad total era 25 millones, y demandó los 15 millones que Poroshenko había retenido. ¿Cómo el Patriarca supo eso, a menos que fuera informado vía Nueva York de la suma completa?
  • Si los 25 millones inicialmente reportados fueron realmente recogidos de “unas pocas personas ricas de Ucrania” que “picaron”, dada la naturaleza brutal de las luchas entre los oligarcas ucranianos, ¿se habría arriesgado Poroshenko (un oligarca por derecho propio) intentando recortar el pago? ¿Por qué ni siquiera ha sido identificado tal donante ucraniano?
  • Sin entrar en todos los detalles, el Fanar y la Archidiócesis griega tienen una larga relación con las administraciones estadounidenses de ambos partidos, remontándose al menos a la administración de Truman, rodeando algunos episodios decisivamente poco atractivos. En tal historia, un mero soborno para un lance geopolítico contra Moscú difícilmente sería un primer ejemplo o el peor.
  
Como indicara una de las conexiones de este analista greco-americano: “Es fácil comprender que el Patriarcado se incline a la presión del chantaje del Departamento de Estado... no solamente claro, sino entendible. Con todo, otra cosa es si Kiev verdaderamente “adquirió” su estatus de autocefalia de un Patriarcado demasiado deseoso en un todo ... ¡¿qué relegaría al Patriarcado a un estatus de ‘vendedor’ y dejaría a los fieles sorprendidos de lo que pudiera ser ofrecido al mejor postor la próxima vez que sea conveniente tener una ‘venta de incendio’ patriarcal en el Fanar?!”.
  
Para añadir insulto al agravio, pensarías que Constantinopla al menos pudo devolver algo de los 7 u 8 millones desperdiciados en la debacle de Creta 2016 para reiniciar el proyecto de San Nicolás en Nueva York. Evidentemente el Fanar tiene mejores cosas en qué gastar, como el destacado ambientalismo del “Patriarca Verde” y, junto al Papa Francisco, recibir a los migrantes musulmanes a Europa vía Grecia. Por supuesto tal vez no haya necesidad de preocuparse, puesto que la “venta” de Ucrania fue consistente con las ambiciones papales de Constantinopla, un reclamo no canónico de estatus “universal”, y desuso del lenguaje encarnacional y adopción de un tono tono sofocantemente arrogante que causaría sonrojo incluso al más ultramontano proponente de la supremacía de Roma.

Finalmente, parece que, por el tiempo transcurrido, Constantinopla no intente crear una iglesia ucraniana independiente sino en cambio una iglesia autónoma bajo su propia autoridad. No es claro si Poroshenko o el Departamento de Estado, en tal escenario, creerían que consiguieron lo que su dinero valía. Quizá sí. Después de todo, el asunto aquí es menos que lo que sea apropiado a Ucrania que golpea a Rusia e injuria el testimonio cristiano de la Iglesia Ortodoxa ante el mundo. A ese fin, no importa si el nuevo cuerpo ilegal es constantinopolitano o kievita, tanto como si no es una “iglesia moscal” vinculada a Rusia.

JAMES GEORGE JATRAS
Analista, ex diplomático estadounidense y consejero de política exterior para el liderazgo republicano en el Senado.