domingo, 23 de febrero de 2014

ANÁS Y CAIFÁS SE REENCUENTRAN, LUEGO DE CASI 2000 AÑOS

Anás fue Sumo Sacerdote judío entre los años 6 y 15 de Nuestro Señor. Luego de su destitución por el procurador romano Valerio Grato, fue sucedido por su yerno Caifás entre los años 18 y 36. Sin embargo, Anás participaba como Sumo Sacerdote Emérito (junto con el reinante Caifás) en el Sanedrín durante el juicio contra Jesús.

Traemos a recuerdo esta historia para escenificar el único precedente de la bicefalia en el liderazgo religioso actual de la iglesia deuterovaticana, donde hay un antipapa emérito y otro reinante: Sí, después de 2000 años, Anás (Joseph Alois Ratzinger Tauber/Benedicto XVI) y Caifás (Jorge Mario Bergoglio Sívori/Francisco I), se reencuentran en ocasiones específicas:

Primero, pocas semanas después de la elección de Bergoglio


Y ahora, en la creación de 19 nuevos sanedritas (cardenales novus ordo)
  
 
Católicamente, además de que NINGÚN HEREJE PUEDE SER PAPA, enseña que TAMPOCO PUEDE HABER DOS PAPAS co-gobernantes. Para la cita, dos definiciones del Magisterio de la Iglesia:

Nosotros sabemos que Cornelio ha sido elegido obispo de la Santísima Iglesia Católica por Dios omnipotente y por Cristo Señor nuestro; nosotros confesamos nuestro error. Hemos sido víctimas de una impostura; hemos sido cogidos por una perfidia y charlatanería capciosa. En efecto, aun cuando parecía que teníamos alguna comunicación con el hombre cismático y hereje; nuestro corazón, sin embargo, siempre estuvo con la Iglesia. Porque no ignoramos que hay un solo Dios y un solo Señor Jesucristo, a quien hemos confesado, un solo Espíritu Santo, y sólo debe haber un obispo en una Iglesia Católica. (Profesión de Fe ante el Papa San Cornelio por los cismáticos Máximo, Urbano, Sidonio y otros -Denzinger 44-)
El Santísimo... censuró y declaró herética la siguiente proposición: «San Pedro y San Pablo son dos príncipes de la Iglesia que constituyen uno solo», o: «Son dos corifeos y guías supremos de la Iglesia Católica, unidos entre sí por suma unidad», o: «son la doble cabeza de la Iglesia que divinísimamente se fundieron en una sola», o: «son dos sumos pastores y presidentes de la Iglesia, que constituyen una cabeza única», explicada de modo que ponga omnímoda igualdad entre San Pedro y San Pablo sin subordinación ni sumisión de San Pablo a San Pedro en la potestad suprema y régimen de la Iglesia universal. (Declaración del Santo Oficio confirmada por el Papa Inocencio X, 24-I-1647 -Denzinger 1091-)

viernes, 21 de febrero de 2014

EL CELIBATO DE PASEO O EL ORDENADO EN SU ANIVERSARIO DE BODAS

Desde RELIGIÓN EN LIBERTAD
 
En su aniversario de boda, le hacen sacerdote: primer cura hispano para anglo-católicos en español
 
Pedro Toledo (derecha), nuevo 'sacerdote' anglo-conciliar
 
Pedro Toledo está entrando en la historia de la iglesia que se aparenta católica y del ecumenismo al ser el primer pastor anglicano que usa habitualmente el español en la liturgia en entrar en la falsa iglesia, acompañado de su congregación que reza en español. 
    
Lo hacen manteniendo elementos de su herencia anglicana, como miembros del ordinariato anglocatólico de la Cátedra de Pedro, que cubre todo el territorio de EE.UU. y Canadá. Y el que era reverendo Pedro Toledo pasa a ser el padre Pedro Toledo.
 
Él dice que después de 25 años como pastor protestante en diversas iglesias, le bastaba ahora, a sus 56 años, con ser un laico 'católico', pero su congregación, que se ha hecho católica con él (21 antiguos miembros de la comunidad hispana anglicana “Rey de Gloria” de Miami Springs) le insistieron en que solicitara la ordenación sacerdotal para ser cura católico en el Ordinariato.
 
Casado, con hijos, sacerdote
Al ser un hombre casado, con 3 hijos y una nietecita ya, necesitaba una dispensa especial de Roma (además del permiso de su esposa Betsy, acostumbrada a toda una vida de ser la esposa de un pastor). La dispensa llegó.
 
Así, el 15 de septiembre de 2013 Pedro y sus 21 compañeros hispanos de “Rey de Gloria” entraban en la iglesia daca de católica, después de un año de estudiar intensamente el catecismo 'católico' de Wojtyla.
 
La familia biológica del anglo-conciliar Rev. Pedro Toledo
 
Hace unas semanas, el 18 de enero, el obispo emérito de Pueblo (Colorado) le ordenaba diácono, y el pasado fin de semana, el 15 de febrero, el arzobispo Wenski de Miami le ordenaba sacerdote, el primero del ordinariato en su diócesis de abundante población hispana.
 
El Rev. angloconciliar Pedro Toledo con el 'arzobispo' Thomas Wenski, de Miami 
  
El 15 de febrero ya era especial para Pedro y su esposa Betsy... ¡su aniversario de boda! Y ahora, la fecha de ordenación: su otro sacramento-vocación.
 
En su homilía, Wenski usó el inglés y el español y recordó que la ordenación sacerdotal de un hombre casado es un caso especial particular de los ordinariatos de ex-anglicanos.
 
También recordó que el padre Toledo está a las órdenes del ordinario anglocatólico, Jeffrey Steenson (que en su época fue obispo episcopaliano de Rio Grande, antes de entrar en la iglesia aparentemente católica) aunque Toledo ha insistido en que ayudará “con misas y lo que se necesite” al padre Paul de la parroquia de San Luis, que acoge a la nueva comunidad.
 
Volver a ser católico… después de 4 décadas
Lo cierto es que Pedro volvía a ser católico… después de 40 años en el protestantismo. 
 
Venezolano como su esposa, nacido en Caracas, fue bautizado católico, hizo la primera comunión… y entonces, cuando él tenía 10 años, sus padres se hicieron evangélicos pentecostales. Toda la familia dejó la fe católica.
  
Enamorado de Cristo y la Palabra de Dios, al crecer Pedro quiso ser pastor y para completar sus estudios en centros teológicos protestantes llegó a Estados Unidos en 1991, con 34 años. 
  
De 1997 a 2002 fue pastor en Orlando (Florida) de una iglesia de la Christian Reformed Church, una denominación evangélica de estilo presbiteriano que cuenta con unas mil comunidades. Al mudarse a Miami en 2003 empezó una nueva congregación específicamente hispana.
 
Pero le estaba pasando lo mismo que a miles de conversos del protestantismo antes que él: Se había puesto a leer más y más a los Padres de la Iglesia, los textos de los cristianos de los primeros siglos, y su insistencia en el papel del obispo y la liturgia. Cuanto más estudiaba, más se convencía.
 
Liturgia, obispos… ¿basta con ser anglicano?
En 2008 entró en la Iglesia Episcopal Reformada, una variante anglicana de EE.UU. Pero ahora ya estaba leyendo a Santo Tomás de Aquino, a San Agustín, los doctores de la Iglesia… y el Catecismo católico (sic).
 
En Jueves Santo y en la Vigilia de Navidad, días que su iglesia episcopal no tenía celebraciones, Pedro, Betsy y sus hijos iban a las celebraciones católicas, a empaparse de su liturgia y simbolismo.
 
Y entonces en 2009 Benedicto XVI proclamó la constitución apostólica “Anglicanórum Coetibus” abriendo la Iglesia a las personas que llegaran del anglicanismo y quisieran mantener aspectos de su liturgia y tradiciones, pero aceptando plenamente la enseñanza del Catecismo Católico. Esas personas se organizarían en ordinariatos, en vez de depender de la diócesis local.
 
Con “Anglicanórum Coetibus”, los anglicanos que se fueron de Canterbury a Roma se reúnen en tres ordinariatos personales: Nuestra Señora de Walsingham (Inglaterra y Gales), la Cátedra de San Pedro (Estados Unidos y Canadá), y Nuestra Señora de la Cruz del Sur (Australia)
 
Pedro sentía con fuerza el llamado de Cristo: “que sean uno”. “Fue cuestión de decirme: esto es lo que creo, ¿qué hago fuera de la Iglesia?”, explica. 
 
Agradecido a su pasado
Mirando a su itinerario, Pedro Toledo ve que la liturgia le llevó del protestantismo evangélico al anglicano, y la eclesiología del anglicanismo al catolicismo. Pero aprecia cada paso de su camino.
 
“Admito con gratitud la contribución que cada tradición hizo a mi fe cristiana, así como las paradojas, contradicciones y retos que encontré en cada una de ellas. Mi deseo de entender mejor cómo servir a la Iglesia me llevó a descubrir a los Padres de la Iglesia y otros escritos antiguos. Eso me hizo buscar una tradición cristiana histórica donde el episcopado se viese como parte de la esencia de la Iglesia”.
 
Para el ordinario de la Cátedra de Pedro, Jeffrey Steenson, superior de los anglocatólicos de Norteamérica, la aportación del ahora padre Pedro, su esposa Betsy, su familia y sus parroquianos es muy especial.
  
“Son venezolanos de nacimiento”, escribe Steenson, “y sus historias inspiradoras ayudan a iluminar un fenómeno relevante y poco conocido, la búsqueda de la unidad católica entre los grupos protestantes de Latinoamérica. Es un inicio pequeño que promete mucho. Así como el Libro de Oración Común [libro básico de la liturgia anglicana] consiguió una edición distinguida en español, esperamos que también haya algún día una traducción en español de nuestra liturgia”, dice refiriéndose a la liturgia propia del Ordinariato, de reciente aprobación.

lunes, 17 de febrero de 2014

EL SONETO QUE INSPIRÓ AL PAPA PÍO IX PARA PROCLAMAR EL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN SANTA MARÍA

"Dios reveló a santa Brígida que ha concedido tan gran poder a María para vencer a los demonios, que cuantas veces asaltan a un devoto de la Virgen que pide su ayuda, a la menor señal suya huyen despavoridos, prefiriendo que se le multipliquen los tormentos del infierno a verse dominados por el poder de María". (San Alfonso María de Ligorio, "Las Glorias de María")

Rescatamos de archivos de la ASOCIACIÓN MARIANA APOSTÓLICA SACERDOTAL esta historia, que es una muestra del poder que Dios Nuestro Señor le otorgó a la Santísima Virgen sobre los demonios:

En 1823, dos sacerdotes dominicos, Padres Bassiti y Pignataro, estaban exorcizando a un niño poseso, de 12 años de edad, analfabeto. Para humillar al demonio, lo obligaron, en nombre de Dios, a demostrar la veracidad de la Inmaculada Concepción de María. Para sorpresa de los sacerdotes, por la boca del niño poseso, el demonio compuso el siguiente soneto:

"Soy verdadera madre de un Dios que es hijo,
Y soy su hija, aunque Le soy madre;
Él desde eterno existe y es mi hijo,
Y yo nací en el tiempo y soy su madre.

El es mi Criador y es mi hijo,
Y soy su criatura y su madre;
Fue divinal prodigio ser mi hijo
Un Dios eterno y tenerme por madre.

El ser de la madre es casi el ser del hijo,
Visto que el Hijo dio el ser a la madre
Y fue la madre que dio el ser al Hijo;

Si, pues, del hijo tuvo el ser la madre,
O se ha de decir manchado el hijo
O se dirá Inmaculada la Madre."

Se cuenta que el Papa Pío IX lloró, al leer ese soneto que contiene un profundísimo argumento de razón en favor de la Inmaculada.

Nuestra Señora fue la restauradora del orden perdido por medio de Eva. Eva nos trajo la muerte, María nos da la vida. Lo que Eva perdió por orgullo, Nuestra Señora lo ganó por humildad. 
 
Eva obedeció al demonio, trayendo así el pecado y la muerte. María Santísima obedeció a Dios, y por Ella vino la Salvación.

El hombre, al contrario del "dogma" liberal, no nace bueno; todos nacemos con el pecado original; tendemos más fácilmente al mal y por eso se hace necesaria una educación y formación para el bien; sin embargo esta educación y formación, para ser verdadera, no puede excluir el auxilio sobrenatural de la gracia que nos mereció Nuestro Señor Jesucristo y que nos es dada por medio de Su Santísima Madre.

El Dogma de la Inmaculada Concepción fue proclamado por el Papa Pío IX, rodeado de 53 cardenales, de 43 arzobispos, de 100 obispos y más de 50.000 peregrinos venidos de todas partes del mundo, el día 8 de diciembre de 1854.
 
"Proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción", (Francesco Podesti, Museos Vaticanos)

LA HUIDA DE LA SAGRADA FAMILIA A EGIPTO, SEGÚN FRANK DUFF

La Huida a Egipto

Seguramente el nombre de Frank Duff sea desconocido para los lectores. Él fue el fundador de la Legión de María, el grupo de apostolado seglar Católico más antiguo del mundo. En esta oportunidad, él diserta sobre la estancia de la Sagrada Familia en Egipto, mientras huían de Herodes. Aunque Frank Duff se muestra escéptico frente a los milagros que la tradición relata, presenta cómo pudo ser el itinerario que llevaron Jesús, María y José desde Belén hasta Egipto y de regreso.
  
LA HUIDA A EGIPTO
   
Por Frank Duff

El episodio de la huida de la Sagrada Familia a Egipto se halla narrado en el Evangelio de San Mateo. Los Magos habían venido a Belén a adorar al Rey Niño y a ofrendarle sus dones llenos de profundo significado. Advertidos de lo alto no cumplieron su promesa de regresar a Herodes, sino que se volvieron derecho a su país.
 
Ellos habían venido providencialmente a representar a los gentiles y nuestro Señor les pagó la visita, en esta forma: “Un Ángel del Señor se aparece en sueños a José, diciéndole: Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para acabar con El. José, levantándose, tomó consigo al niño y a su madre, de noche, y se refugió en Egipto” (Mt 2,13-14).
 
Las palabras son tan sencillas, pero el acontecimiento es extraordinario. ¿Por qué a Egipto? En primer lugar, había razones de carácter geográfico. Escapar al Norte era imposible. Hacia el Este significaba entrar en un interminable desierto que estaba por encima de sus fuerzas. El solo refugio de la jurisdicción de Herodes era Egipto. “Vengan de Egipto los magnates, Etiopía extienda sus manos a Dios”. (Salmo 67). Por eso aún sin mandato del ángel, ellos habrían escogido ese destino. La providencia de Dios utilizó las consideraciones humanas. Pero había razones más profundas para refugiarse en Egipto y habitar allí. Trataré de exponerlas.
 
En cuanto a la ruta precisa que siguieron, he consultado muchos libros y me parece que la mejor descripción de su itinerario es la que trae el Padre Eugene Hoade, franciscano, conocedor insigne de la Tierra Santa donde ha pasado la mayor parte de su vida.
 
Los santos refugiados comenzaron a moverse por el sur a través de las montañas de Hebrón, por senderos empinados y seguidos de precipicios, peligrosos hasta de día, sin rastro alguno en la oscuridad, no se diga en las circunstancias aquellas. Al amanecer miraron desde lo alto la llanura de los filisteos. Luego al occidente hacia Gaza, que está en el Mediterráneo. María de Agreda, una de las grandes visionarias, dice que permanecieron allí dos días para recuperarse de su tremendo cansancio. No es seguro pero es bastante probable que se juntaron a una caravana de Egipto.
 
En Bersabée comienza la tierra desolada que a poco se convierte en puro desierto, en un verdadero mar de arena. Solos o en caravana debieron, a partir de este momento observar una dirección precisa para poder descansar por la noche en ciertos lugares, que no podían ser otros que los indicados por la presencia de agua, o sea oasis.
 
La leyenda se ha ocupado de este viaje más que de otras situaciones de la vida de la Sagrada Familia. Nos cuenta una serie de milagros que vienen en socorro de estos perseguidos. Pero esto es alejarse completamente de la realidad. Ellos no operaron milagros por poderosos que eran para realizarlos. Más abajo esclarezco esta distinción. Ese viaje no fue una excursión pintoresca. Ellos soportaron todas las penalidades del camino como cualquier viajero, diferenciándose sólo en su equipaje más pobre.
 
De día el calor era intenso, produciendo torturas de sed y espejismos. De noche el frío era severo y dormían sobre una estera sin el conveniente abrigo. A lo largo de toda la ruta que se seguía a Egipto se encontraban huesos de animales muertos en el viaje. El más grande sufrimiento, se ha dicho, sentido por María y José fue el del temor, de un terrible temor. La sensibilidad de María lo convertía en pura agonía. Pero una emoción todavía más intolerable fue el percatarse de que su Hijo era ya objeto de odio y de persecución para muerte.
 
El divino Infante era defendido con gran solicitud de estos sufrimientos. Los cariñosos brazos matemos le acurrucaban protegiéndole del calor del día y del frío de la noche, y estaba bien alimentado por los pechos de su Madre.
 
No todo era desagradable. Se movían por un territorio que hablaba de recuerdos para una mente judía. Mil años antes, de acuerdo a la gran Alianza, Abrahán había tomado posesión simbólica de esa tierra para el otrora Pueblo elegido. Había sido atravesado por todos los antepasados de su raza. José, el predecesor de San José, había sido llevado por esos lugares como prisionero, vendido por sus hermanos por plata. Había estado destinado para llegar a ser poderoso en Egipto; y por él su padre Jacob y sus hermanos fueron a establecerse en Egipto. Y luego una multitud de inmigrantes les siguieron. José y Jacob murieron allí y luego de embalsamarlos los enterraron. Cientos de años más tarde Moisés y Aarón se levantarían y conducirían a su pueblo fuera de Egipto.
 
Ahora la Sagrada Familia estaba pasando por una región toda llena de asociaciones históricas. Aquella humilde jovencita con su Niño era el punto culminante de toda aquella historia. La mente de María estaría llena de ella, y ella y su esposo se habrían puesto a discutir sobre los diferentes papeles que cada lugar había desempeñado en el pasado. Más tarde este territorio iba a convertirse en la habitación de multitud de anacoretas, los Padres del Desierto.
 
Si tomamos un mapa para seguirles, aparecería su itinerario a lo largo del Mediterráneo desde Gaza al El Arish que antes se llamaba Rinocolura, que etimológicamente quiere decir “los sin narices”, que alude al castigo que sufrió aquella gente cuando les cortaron las narices. Marcaba la frontera entre el reino de Herodes y el Egipto romano. Por fin aquí estuvieron ya en seguro, pues se hallaban fuera de la jurisdicción de Herodes.
 
Luego avanzaron a Pelusio, cuyas ruinas están a 90 millas al oriente del actual Canal de Suez, y luego al sudoeste para entrar en el verde valle del Nilo; luego a través de Gosén donde vivieron en otro tiempo sus antepasados, y hacia Heliópolis.
 
Ciertas señales regionales grandemente deseadas se presentaron a la vista, y pronto estuvieron bajo la inspección legal. Dominando el panorama cerca de Giza, asomaron las Pirámides y la gran Esfinge. Esta, que tiene 189 pies de largo, y es el corte de una colina, ha sido el enigma de las edades, y se ha convertido en el signo mismo del misterio no revelado.
 
Su secreto no deja de tener cierta relación con el Todopoderoso a quien el plan divino le ha colocado ante ella en cumplimiento de la profecía: “He aquí que el Señor viene de Egipto. Y estremécense los ídolos egipcios ante El, y el corazón de Egipto se derrite en su interior” (Isaías 19, 1).

Da curiosidad pensar que de todas las estructuras hechas por el hombre que fueron el objeto de la admiración de la Sagrada Familia durante su estadía en la tierra, hayan quedado ahora sólo estas.

La mayor parte de los escritores antiguos han recalcado la caída al suelo de todos los ídolos de un templo vecino al paso de la Sagrada Familia por los arcos macizos de piedra de Heliópolis. Había una tradición entre los letrados de Egipto que databa desde la permanencia del profeta Jeremías en esa región, y que decía que vendría un Rey de los judíos y que entonces los ídolos serían destruidos.

En la época actual la opinión católica no apoya los numerosos milagros que escritores de otros tiempos atribuían a nuestro Señor durante su infancia. Por otra parte, el Evangelio describe Caná como el comienzo de sus milagros. Sin embargo creo que este episodio de los ídolos podría admitirse, porque no fue obrado directamente por la Sagrada Familia ni con el propósito de conveniencia propia.
 
Pasaron por Heliópolis a un lugar llamado Matarea que está a seis millas al norte del Cairo.

Fue allí donde María y José hicieron una habitación humilde. Muchos son de la opinión de que pronto se trasladaron al Cairo. Había una gran colonia judía en Leontópolis, a unas doce millas de Heliópolis, y no hay duda que debió haber ayudado a la Sagrada Familia, pues los judíos exilados se tenían un admirable sentido de compañerismo.

Matarea era una hermosa aldea con sombra de sicómoros. Aún ahora el vestigio de un gran sicómoro es señalado como el árbol de María por los guías musulmanes, pues afirman que María frecuentemente se protegía bajo el árbol en los días de abundante follaje. En Matarea está la única fuente de agua dulce que tiene Egipto, llamada hasta ahora la fuente de María, por haber bañado en ella María a su Niño y lavado su ropa.
 
La distancia desde la casa hasta este destino fue de trescientas millas, como he podido medirla en un mapa a escala. Diferentes autores dicen que emplearon en cubrirla quince días, pero esto parece representar una caminata demasiado rápida para aquellas circunstancias. No podían haber hecho sino entre veinte y treinta millas por día. Lo más exacto es que hicieron veinte días de viaje.

¿Cómo se mantuvieron en Egipto? San José ejercía naturalmente su oficio y sería la colonia judía la que le proporcionaba obras; María se habrá ganado la vida tejiendo a mano, ya que en ello era muy experta. Pero no falta quien afirma que pasaron un tiempo de hambruna y que María solía ir a respigar en los campos. En este caso nadie duda que su pobreza habría sido grande.

Se dice que fue durante esta permanencia en Egipto cuando María tejió la túnica inconsútil para su Hijo, la que iba creciendo con El.

La residencia en Egipto fue para ellos un cambio de medio que debió haber sido una cosa lo más drástica. Fuera del calor de todo el ceremonial judío, estimulado por la espera inmediata del Mesías, se vieron duramente transportados a la fría atmósfera del paganismo y de la idolatría. Muchos de los ídolos se hallaban habitados de espíritus malignos que daban tremendas demostraciones de su poder. Sin embargo la presencia de la colonia judía les debió haber ayudado a conservar su manera nacional de vida con sus ritos religiosos, incluso la celebración anual de la Pascua en la tierra misma donde se originó.

Pero aquí se dividen un tanto las opiniones de los historiadores. Orsini dice que en Heliópolis había un templo a Yahveh construido según las líneas del gran Templo del Monte Sión en Jerusalén. Esto no parece probable. Una mera colonia no está en capacidades para una construcción semejante ni para sostener a los sacerdotes ni el costoso ceremonial. Por otra parte el Padre Faber que era un investigador muy inteligente declara que no había ningún templo y probablemente ninguna sinagoga. Nos encontramos, pues, entre dos opiniones opuestas. ¿Por qué no una sinagoga? Pequeñas comunidades judías de cualquier parte tienen sus sinagogas. Es fácil ver la gran diferencia entre un templo y una sinagoga. El templo tiene su sacrificio; en cambio la sinagoga no es otra cosa que un simple lugar de reunión para el sábado y no precisa sino un local y un rabino, el cual no es sacerdote sino un expositor de la ley, y por lo mismo cualquier civil puede desempeñar este oficio de rabino. Esto nos hace asegurar que sinagoga sí había en el vecindario de la Sagrada Familia y que ésta solía acudir allí.
 
Pero esta familia no estaba en las mismas condiciones que cualquier otra exilada y privada de las gloriosas celebraciones del templo de Jerusalén. Esta pareja tenía una extraordinaria compensación en su exilio. Tenían a Jesús, y no les hacía falta ningún rito por significativo y bien elaborado que fuese. Frente a Jesús todo ello era sombra y figura. Todo el rico ceremonial de la Ley Antigua era solamente una indicación del Redentor, una anticipación de su venida y de su sacrificio salvador, y toda su eficacia provenía de esta venida. Por lo mismo se entiende que María y José lo tenían todo en el Divino Niño y que no les hacía falta ningún rito, como no hace falta ninguna señal al que conoce el camino.
 
Es cierto que la mente de María se pasaría pensando más asiduamente en las Escrituras, las que se hallaban ya visiblemente en proceso de cumplimiento. La inteligencia brillante de la Inmaculada Concepción sacaría vida de cada palabra de aquel texto Santo. Ella vería cosas que para otros estaban escondidas. Frases de las que otros ojos ni caerían en la cuenta serían para ella proféticas o simbólicas de aquel Niño encantador que ella besaba con ardiente amor o lo estrechaba contra su seno con temor, según los particulares aspectos de su contemplación. No dejaba de admirarse cada vez más hondamente de aquella espada de dolor predicha por el Santo Simeón en el sentido de que atravesaría su corazón. Su agonía le vendría a causa de Jesús, y así no ignoraba que les sobrevendrían terribles cosas a Jesús y a ella.

La genealogía de la raza humana que comenzó con Adán es precisamente su árbol de familia. Todos los fundadores de su pueblo son eslabones de la larga cadena que acababan en el último eslabón que ella estaba teniendo en sus brazos, aquella Prole que es el Nuevo Adán. Con reverencia considera la verdad de que ella es la Mujer profetizada en la Caída, como un destello de esperanza en medio de las tinieblas.

Por todas partes veía ella a los esclavos trabajando allí donde sus antepasados habían trabajado en la misma clase de tareas, mezclando la arcilla, haciendo ladrillos, edificando, cavando. Su amor se le iba tras ellos. En ellos veía a su propio pueblo. Y la Madre de todos los hombres los recibía en su maternal corazón.

¿Qué inconcebibles bendiciones debieron haber descendido en aquella tierra de refugio y hospitalidad durante la permanencia allí de la Sagrada Familia? María de Agreda dice que las personas que tomaban contacto con ellos se hacían Santos y Grandes.

¿Cuál sería el designio providencial de su visita a Egipto? Además de salvar la vida del Niño, debió haber habido un propósito dentro del plan de la salvación. Lo que se ve claro es la necesidad que tenía Jesús de ir al escenario de los orígenes del Pueblo de Dios para asimilárselos. El tenía que juntarse al Cuerpo místico de los comienzos. La sustancia tenía que añadirse a lo que fue sombra. Por así decirlo, tenía que tomar posesión del curso de todos sus antepasados o figuras, desde Abrahán en adelante, que habían sufrido ominosos períodos en Egipto.

En Egipto los Israelitas se hicieron realmente nación, fuera de los miles de pobres colonos que siguieron al patriarca José. En Egipto se soldaron en verdadero pueblo a fuerza de ser perseguidos.

La permanencia de Jesús allí debe haber tenido un sinnúmero de significados y de símbolos, que convergían en aquella profecía expresada siglos antes de que aquel Hijo viniera al mundo: “De Egipto llamé a mi Hijo” (Mateo 2,15).

¿Cuánto tiempo estuvo la Sagrada Familia en Egipto? El Padre Faber que coleccionó todas las opiniones dice que el tiempo de siete años era la creencia general. Nos coge de nuevo el que la erudición moderna rebaje este tiempo. El Padre Hoade opta por pocos meses. Roschini dice lo mismo, pero una reciente autoridad concede cuatro años.

A mi no me parece la opinión de los pocos meses. Toda la tradición y la idea cristiana general piensan en términos de un período mucho más largo, con el que están de acuerdo muchísimos escritos. Lo más aceptable es el tiempo de los cuatro años.

Llegó el fin de la estada. San Mateo nos informa: “En habiendo muerto Herodes, he aquí que un ángel del Señor se aparece en sueños a José en Egipto, y le dice: Levántate, y toma al niño y a la madre, y marcha a tierra de Israel, porque han muerto ya los que atentaban a la vida del niño” (Cap. 2, 19-21). Entonces con la misma prontitud con que hicieron la huida, se volvieron a su casa, dejando para siempre las Pirámides.

Se cree que el regreso fue por mar, por ser la forma más fácil y natural y porque ya no tenían por qué esconderse. Se habrían embarcado en Menfis y en dos días estarían en Alejandría. En otra embarcación habrían partido de Alejandría a Jamnia en cuatro días. Y finalmente se habrían encaminado por el pie del Monte Carmelo hasta Nazaret.

Su propósito fue ir a vivir en Belén, pero sabiendo que Arquelao, el hijo vicioso del cruel Herodes, estaba reinando en Judea, se dirigieron más bien a Galilea, donde reinaba Antipas, el otro hijo, y así se establecieron en Nazaret. Nuevamente esta elección entre Arquelao y Antipas era el instrumento de la Providencia. Porque la profecía decía: “El será llamado Nazareno” (San Mateo 2, 23).

BERGOGLIO: "LA 'INDULTADA' ES UNA MODA, Y SE PASARÁ PRONTO"

Traducción hecha por Antonio Moiño Munitiz "Moimunan" para AMOR DE LA VERDAD del artículo publicado en NOVUS ORDO WATCH
  
Para Bergoglio, la Misa es "una moda que se pasará"
 
De ROTARE CAELI nos llega la noticia hoy de algo que el “Santo Padre” dijo, según se informa, el 14 de febrero 2014, en una audiencia con los obispos Novus Ordo de la República Checa. El “arzobispo” de Olomouc, el Sr. Jan Graubner, relata lo siguiente:

"Cuando estábamos hablando de los que aman la antigua liturgia y desean regresar a ella, era evidente que el Papa hablaba con gran afecto, atención y sensibilidad con el fin de no hacer daño a nadie. Sin embargo, hizo una declaración bastante fuerte cuando dijo que él entiende que la vieja generación regrese a lo que experimentó, pero que no puede entender a las generaciones más jóvenes que desean regresar a ella. "Cuando lo pienso –dijo el Papa– me parece que es más bien una especie de moda y si se trata de una moda, por lo tanto, es una cuestión que no requiere mucha atención. Sólo es necesario tener un poco de paciencia... y amabilidad con las personas que son adictas a una cierta moda. Pero considero de gran importancia profundizar en las cosas, porque si no profundizamos, ninguna forma litúrgica, esto o aquella, nos puede salvar".

("Importante: El Papa Francisco el 14 de febrero: '¿la antigua Misa? ¡sólo es una moda!'", RROTARE CAELI, 15 de febrero 2014).Y si a los de Radio Vaticana se les da por eliminar el enlace, acá está una captura de éste:
  

Captura de la página de Radio Vaticana (edición en lengua checa). En cuadro rojo, el relato de Gaubner
   
Sí, ya lo ves, todo es solamente una “moda” de jóvenes adolescentes y veinteañeros, con la que hay que “tener un poco de paciencia”, como si se tratara de algo malo que debe tolerarse por el momento. A diferencia, suponemos, de la misa de la Jornada Mundial de la Juventud. O incluso de la propia “Misa Tango” de Bergoglio. O el “macizo rocoso”. O el Novus Ordo Missae, en general, la “Nueva Misa”, herética que se salió de la nada en la década de 1960 para destruir la Santa Misa Católica de todas las edades, la Misa de innumerables santos y mártires, es decir, la Misa Latina Tradicional .
 
En lugar de esta “moda” o “fashion”, los jóvenes deben asistir a una típica “Misa de los Niños” bergogliana, como ésta:
   
"Misa de niños" con Jorge Mario Bergoglio
 
¡Pobre señor John Zuhlsdorf! Le va a ser difícil “leer a Francisco a través de Benedicto”. Benedicto XVI, al menos fingía amar la Misa Latina Tradicional. Vamos a ver si el “Padre Z” encuentra suficiente tiempo al bloguear para ignorar esta historia. 
  
Por lo menos Benedicto fingió amar la Misa Tradicional. Por eso el Motu Proprio y el "levantamiento" de las "excomuniones" para la neo-FSSPX y los neo-Campos

viernes, 14 de febrero de 2014

¿QUÉ CLASE DE AMOR ES EL QUE TE CONDUCE AL INFIERNO?

Desde SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS
   
  
Mis amados hermanos, mucho se habla de amor y de amistad el día 14 de febrero, distando mucho de la verdad.
   
¿Qué es realmente el amor? “Es un movimiento o tendencia de nuestra alma hacia el bien. Si el bien hacia el cual tendemos, es sensible, y percibido por la imaginación como agradable, nuestro amor será sensible; si el bien es honesto, y conocido por la razón como digno de estima, nuestro amor será racional; si el bien es sobrenatural, y conocido por la fe, nuestro amor será cristiano.” (Compendio de Teología Ascética y Mística, Tanquerey, página 775)
   
De tal manera que el amor que tiene por fin los pecados contra el sexto y noveno mandamiento, realmente no es amor, por ser en si mismo una grave ofensa a Dios Nuestro Señor, y un gran mal para nuestra alma, en razón de que perdemos la amistad Divina y en suficiente para merecer el infierno eternamente.
   
¿Qué clase de amor es el que te conduce al infierno?… 
¿Qué clase de amistad es la que te separa de Dios?…
   
Que Dios y María Santísima te bendigan en este día y en la hora de tu muerte.
   
Padre Hernán Vergara Monroy.

EL PEOR ENEMIGO ES EL TRAIDOR DENTRO DE LA FORTALEZA

Desde TRADICIÓN DIGITAL tomamos esta cita del orador romano Marco Tulio Cicerón para mover a una reflexión concerniente al estado actual de la Resistencia. Al que le caiga el guante,...

Una nación puede sobrevivir a sus locos y hasta a sus ambiciosos; pero no puede sobrevivir a la traición desde dentro. Un enemigo que se presente frente a sus muros es menos formidable, porque se da a conocer y lleva sus estandartes en alto; pero el traidor se mueve libremente dentro de los muros, propaga rumores por las calles, escucha en los mismos salones oficiales; porque un traidor no parece un traidor y habla con un acento familiar a sus víctimas, teniendo un rostro parecido y vistiendo sus mismas ropas, apelando a los bajos instintos que hay ocultos en el corazón de todos los hombres.” (Marco Tulio Cicerón)

jueves, 13 de febrero de 2014

CUIDADO CON LO QUE SE DESEA, PORQUE SI SE CONVIERTE EN REALIDAD, PUEDE SER FATAL

En esas curiosidades que vemos en la historia, encontramos que los calvinistas holandeses, agrupados en "mendigos del mar", en su odio contra la Iglesia Católica y la guerra contra España, solicitaron la ayuda del Gran Turco para que combatiera contra España. De hecho, una medalla que usaban los piratas holandeses del siglo XVI reza "Liever Turks dan Paaps" (Antes Turcos que Papistas) y "En despit de la Mes" (Despreciando la Misa). Y esa medalla tenía la forma de la medialuna, el símbolo de los infieles musulmanes.
 
Medalla de la medialuna de los Mendigos del Mar
  
Y hoy en día, vemos que los moros se están apoderando de Europa y que la Misa ha sido destruida por la secta deuterovaticana.
  
La Yihad en Europa
  
El besuquea-coranes
 
EL QUE SIEMBRA VIENTOS...

CONFESIÓN DE PARTE... DIZQUE LA “HERMENEIA TRADICIONAL DEL VATICANO II”

Nota: HERMENEIA en griego significa “INTERPRETACIÓN”.
   
Desde RELIGIÓN DIGITAL
  
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Los opuestos, aunque aparentes, SE ATRAEN.
 
Ratzinger se confiesa. Y lo hace ante quien fuera su colega y, posteriormente, antagonista, el teólogo suizo Hans Küng. El Papa emérito ha escrito una carta a Küng en la que afirma que su “única y última tarea es sostener con la oración el pontificado de Francisco”, con el que comparte, dijo, “una gran identidad de puntos de vista”.
  
Küng -una de las figuras más progresistas de la iglesia que se presenta como católica, que fue colega del entonces profesor Joseph Ratzinger en la Universidad alemana de Tubinga y uno de los mayores críticos del pontificado de Benedicto XVI – mostró este lunes al diario La Repubblica la carta que recibió del pontífice emérito, con fecha del día 24.
 
El papa emérito me escribió, a mí, eterno rebelde, una misiva afectuosa en la que se compromete a apoyar a Francisco, con la esperanza de que tenga éxito”, aseguró el teólogo en un entrevista con el diario italiano.
 
En la carta, con sello y encabezado que reza “Pontifex emeritus Benedictus XVI”, el papa emérito, que el 11 de febrero del 2013 sorprendió al mundo al renunciar al pontificado, aseguró también que mantiene “una amistad de corazón” con su sucesor Francisco.
 
“Son palabras bellas”, dijo el sacerdote y teólogo suizo, señalando que “lo convence” la posición del papa emérito alemán, a quien criticó por años por sus posiciones conservadores en materia de moral.
 
Desde el anuncio de la dimisión de Benedicto XVI, Küng ha instado a la iglesia a aprovechar la histórica oportunidad de cambio que se le ha presentado.
 
“Es importante que el movimiento para la reforma interna de la Iglesia sea apoyado por la base –como el movimiento ‘Somos Iglesia’– más de lo que aparece hoy en día y más de cuanto lo apoya la iglesia oficial. Es un hecho a nivel internacional”, aseguró el teólogo.
 
“Es bello registrar un cambio en la dirección del Concilio Vaticano II”, dijo.
   
 
SEÑOR FELLAY ¿QUIERE TERMINAR COMO RIFÁN, QUE POR UNA DIÓCESIS Y POR VOLVER A ROMA TRAICIONÓ A MONS. CASTRO-MAYER?
   

jueves, 6 de febrero de 2014

HORA SANTA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, POR EL PADRE MATEO CRAWLEY-BOEVEY (del mes de Febrero)

HORA SANTA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
      
III Febrero
 
Dichosa soledad del Sagrario... ¡Qué bien descansa el alma así, entre las sombras del santuario, a los pies de Jesucristo, que es la luz!
   
Dejemos, siquiera por un momento, el mundo de vanidades y falsías, y acerquémonos al Paraíso delicioso del Corazón Sagrado de Jesús... Él está aquí y nos llama... Roguémosle confiadamente que cierre los ojos a todas nuestras culpas y que nos abra, en esta Hora Santa, la llaga del Costado, en la que salva a los pecadores, donde santifica a los buenos y en la que endulza las amarguras de la vida y los horrores de la muerte...
   
(Pausa)
    
(Pedidle que acepte esta Hora Santa, como la plegaria de todos nuestros hogares).
    
(Lento)
   
¡El cielo interrumpió su cántico de gloria, los ángeles se estremecieron de emoción al ver llorar a Jesucristo por amor del hombre!... Ese llanto lo guardó María en esta Hostia para nosotros los amigos, los fieles que ahora le adoramos... ¡Oh, si cada lágrima de Jesús hubiera sido vencedora de un alma... si cada gemido suyo hubiera conquistado para siempre una familia! Pero todavía es tiempo para darle la posesión de esta tierra ingrata, que Él vino a redimir... La Hora Santa precipitará su triunfo.
    
(Hagamos, pues, violencia al Corazón abandonado del Maestro, para que apresure su reinado en el vencimiento decisivo de su amor... Hablémosle sin más demora y con toda el alma).
    
“Jesús amado, atraídos hacia ti por tus clamores, compadecidos por tu soledad y sedientos del advenimiento de tu reino, henos aquí, ¡oh, Divino agonizante de Getsemaní!, tristes con tu mortal tristeza, olvidados de ese mundo que te olvida, aquí nos tienes pobres de fe, enfermos de espíritu, inquietos de la vida, decepcionados de la tierra, dolientes y caídos... aquí nos tienes reclamando nuestra parte de agonía y de dolor en el dolor y la agonía de tu dulce Corazón!...”.
    
Ábrenos en esta Hora Santa tu herida preciosísima, a fin de confiarte en ella una esperanza y un consuelo que te alivien... ¡Ah! y mañana, con tu gracia, te daremos una gloria inmensa, en el triunfo social de tu Sagrado Corazón...
    
¡Apresúrate, Señor, y reina, en recuerdo de tu agonía crudelísima del Huerto!...
   
(Meditemos la soledad y las angustias de Getsemaní y del Sagrario).
   
Almas piadosas, penetremos en espíritu en aquel jardín tan lleno de pérfidas sombras para Jesucristo. ¡Ah!, qué convicción de fe tan consoladora nos alienta y nos alumbra. Aquél que está en la Hostia, mudo, silencioso, pero siempre agonizante y redentor, es el mismo Nazareno que desfalleció entre los olivos, al peso de angustias infinitas... Sorprendámoslo, ¿queréis?, sorprendámoslo en su agonía eucarística, pues tenemos más derecho que los ángeles.
   
Vedlo, está moribundo, y ¡oh dolor!, está siempre solo... Sus enemigos fraguan un complot... Los indiferentes tienen preocupaciones de tierra y dicen que no tienen ni amor, ni tiempo para el pobre Jesucristo... Los amigos, los apóstoles de predilección, con excepción rarísima, están fatigados del combate y muchos duermen, mientras el Maestro aguarda desamparado y triste, la muerte y la traición. No así vosotros, creyentes, que estáis en esta hora compartiendo la amargura de su soledad... Endulzadla con un cántico, cuya suavidad le haga olvidar la ingratitud del hombre.
    
(Hagamos una solemne acción de gracias, y, todos de rodillas, bendigamos al Señor por las inagotables larguezas de su amor menospreciado).
    
(Lento y cortado)

LAS ALMAS: Por habernos prevenido con el don gratuito e inapreciable de la fe.
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por el tesoro de la gracia y por la virtud de la esperanza en aquel cielo que es el término de los dolores de esta vida.
(Todos en voz altaGracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por el arca salvadora de tu Iglesia, perseguida y siempre vencedora.
(Todos en voz altaGracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por la piedad incomprensible con que perdonas toda culpa, en los sacramentos del Bautismo y de la santa Confesión.
(Todos en voz altaGracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por las ternuras que prodigas a las almas doloridas que, sufriendo te bendicen en sus penas y en la Cruz.
(Todos en voz altaGracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por los ardides santos de tu caridad, en la conversión maravillosa de los más empedernidos pecadores...
(Todos en voz altaGracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por los bienes de la paz o de la prueba, de la enfermedad o la salud, de la fortuna o la pobreza, con que sabes rescatar a tantas almas...
(Todos en voz altaGracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por los singulares beneficios a tantos ingratos, mal nacidos, que abusan de situación, de dinero y de talentos, que sólo a ti, Jesús, te deben...
(Todos en voz altaGracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por el obsequio que nos hiciste al confiarnos el honor y la custodia de tu Madre, el Corazón de María Inmaculada...
(Todos en voz altaGracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por tu Eucaristía sacrosanta, por ese cautiverio y por esa compañía tuya deliciosa, prometida hasta la consumación de las edades...
(Todos en voz altaGracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Y en fin, por aquel inesperado Paraíso, que quisiste revelarnos en la persona de tu sierva Margarita... por el don maravilloso, incomprensible, de tu Sagrado Corazón...
(Todos en voz altaGracias infinitas a tu amable Corazón.
   
(Meditemos en la prisión de Jesucristo el Jueves Santo, continuada en la Santa Eucaristía).
    
¿Habéis pensado alguna vez en esta frase, insondable en el misterio de caridad que entraña: “Jesús cautivo, Jesús encarcelado por amor en el Sagrario”? Miradle a través de esa reja; tras de aquellos muros del tabernáculo, está Jesucristo prisionero, vencido por su propio Corazón... Así, hace veinte siglos, el Jueves Santo, por la noche, se dejó conducir maniatado, del huerto de la agonía a la prisión en que le arrojó el inicuo juez... Y esa noche afrentosa, horrenda en la soledad y desamparo del Maestro, y lejos, muy lejos de todos los que Él amaba, se prolonga en todos los Sagrarios de la tierra...
   
La blasfemia, la negación, la indiferencia, la impureza, la soberbia, el sacrilegio... todo ese clamoreo deicida, todo ese torrente de fango y de ignominia, tiene el triste privilegio de llegar hasta sus plantas, de subir hasta su rostro y profanarlo como el beso del traidor... ¡Y Jesucristo no se va!... ¡Es el Cautivo del amor, su Corazón le ha traicionado! ¡Está ahí, envuelto en el ultraje humano...; está ahí, sentado en al banquillo de los reos... tiene un gran delito: haber amado con pasión de Dios, al hombre!... ¡Vedlo, así le paga éste... con olvido y soledad!...
    
LAS ALMAS: ¡Oh, amabilísimo Cautivo!, encadena también estas almas, que quieren compartir la soledad de tu prisión... te piden que su cautividad, como la tuya, sea eterna... y te suplican para ello que les des por cárcel, en la vida y en la muerte, el abismo insondable de tu Costado herido. ¡Sí, arrójanos en él a todos, como rehenes por los grandes pecadores, por aquéllos que reniegan de tu altar y blasfeman de tu Cruz!... Queremos que se salven para ti, y por la gloria de tu nombre... ¡Redímelos, Jesús Sacramentado, cabalmente a ellos, los verdugos de este Gólgota, en que vives perdonando sus ofensas!...
   
Divino Salvador de las almas, cubierto de turbación me postro en tu presencia, y dirigiendo mi vista al solitario tabernáculo, siento oprimido el corazón, al ver el olvido en que te tienen relegado tantos de los redimidos... 
   
Pero, ya que con tanta condescendencia, permites que, en esta Hora Santa, una mis lágrimas a las que vertió tu humilde Corazón, te ruego, Jesús, por aquellos que no ruegan, te bendigo por aquellos que te maldicen y con todo el ardor de mi alma, te alabo y adoro con esta gran plegaria, en todos los Sagrarios de la tierra.
   
Aceptad, Señor, el grito de expiación que un sincero pesar arranca de nuestras almas afligidas: ellas te piden piedad.
   
Por mis pecados, por los de mis padres, hermanos y amigos.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por las infidelidades y los sacrilegios.
(Todos en voz altaPiedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por las blasfemias y profanaciones de los días santos...
(Todos en voz altaPiedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por el libertinaje y los escándalos públicos.
(Todos en voz altaPiedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por los corruptores de la niñez y de la juventud.
(Todos en voz altaPiedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por la desobediencia sistemática a la Santa Iglesia.
(Todos en voz altaPiedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por los crímenes de los hogares, por las faltas de los padres y los hijos.
(Todos en voz altaPiedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por los atentados cometidos contra el Romano Pontífice.
(Todos en voz altaPiedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por los trastornadores del orden público, social cristiano.
(Todos en voz altaPiedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por el abuso de los Sacramentos y el ultraje a tu Santo Tabernáculo.
(Todos en voz altaPiedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por la cobardía o los ataques de la prensa, por las maquinaciones de sectas tenebrosas.
(Todos en voz altaPiedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Y por fin, Jesús, por los buenos que vacilan, por los pecadores que resisten a la gracia... 
(Todos en voz altaPiedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
(Pausa)
   
(Meditemos en la condenación de Jesús, y en su ignominia al ser tratado como loco: misterios de caridad y de dolor que se perpetúan en el Sacramento del Altar).
   
Hemos callado un breve instante, y se ha hecho el silencio en el fondo de ese pobre tabernáculo... ¡Ay! el mundo, sin embargo, ha seguido y seguirá condenando en su clamor de culpa al Prisionero del Altar..., y si consiente en libertarle, es sólo para exhibirle como loco, para llevarle después al desierto del olvido humano... y de ahí a la muerte afrentosa de una Cruz... Pero oíd al mismo Jesús, expuesto ahí donde le veis, como cuando le presentó Pilatos al pueblo enfurecido: el Hombre-Dios quiere quejarse dulcemente a vosotros, sus amigos; escuchadle, creyentes fervorosos, como le oyó San Juan, en los latidos angustiosos de su Corazón despedazado.

“¡Háblanos Tú, Maestro!”.
   
(Lento y cortado)
  
JESÚS: Alma tan querida, mira mi frente, marcada con la sentencia de muerte, fulminada por una de mis propias creaturas... Mi amor es infinito..., el tuyo ha sido pobre..., la sentencia me la diste también tú. Mira mis manos atadas por aquellos que piden vergonzosa libertad... ¿No has tenido tú, a las veces, tus horas de licencia y de pecado? Mis cadenas las forjaste también tú...
   
Mírame, cubierto con manto blanco de insensato; he amado tanto, que el mundo me condena como loco... lo fui de amor en mi Calvario; lo soy en la Hostia del altar... ¿no te has avergonzado nunca de la locura redentora de Jesús? ¿No me has herido con respeto humano también tú? Mírame afrentado, porque quise dar la paz al mundo... Mírame desamparado... Soy vergüenza de los sabios, soy desecho de los grandes, soy risa de los pueblos... soy el reo de los gobernantes..., ¡pero, para todos, cuando lloran su pecado, para todos soy Jesús!...
   
Dime: y tú ¿no has sido infiel, o no me has herido nunca?... ¿No me has abandonado en mi Pasión?... Respóndeme yo quiero darte, en esta Hora Santa, el ósculo de paz, y de perdón... ¡Respóndeme!
   
(Breve pausa)
   
LAS ALMAS: ¿Qué tengo yo, ¡oh, Divino prisionero!, que Tú no me hayas dado?
¿Qué sé yo, si no estoy a tu lado?
¿Qué merezco yo, si a ti no estoy unido?
¡Perdóname los yerros que contra ti he cometido!
Pues me creaste sin que lo mereciera;
Y me redimiste sin que te lo pidiera;
Mucho me hiciste en crearme;
Mucho en redimirme;
Y no serás menos poderoso en perdonarme...
Pues la mucha sangre que derramaste,
Y la acerba muerte que padeciste,
No fue por los ángeles que te alaban,
Sino por mí y demás pecadores que te ofenden...
Si te he negado, déjame reconocerte;
Si te he injuriado, déjame alabarte;
Si te he ofendido, déjame servirte;
Porque es más muerte que vida,
La que no está empleada en tu santo servicio...
    
(Pausa)
    
(Consideremos la soledad del Viernes Santo, prolongada en todos los Sagrarios).
   
¡Qué sombrío debió ser en el Calvario y también en el Sepulcro, el anochecer del Viernes Santo! Allá, en la montaña, en el Gólgota, las manchas de una sangre divina pisoteada con furor... Más abajo, en la cueva de la tumba, la inercia, el silencio y el frío de la roca y de la muerte... ¡Ahí tenéis en ese altar el Gólgota; ahí tenéis la tumba en el Sagrario! Contemplad, y decid si no es verdad que Jesucristo sigue siendo la víctima del hombre.
    
Allá fuera, ruge la tempestad de la negación y la blasfemia. Estamos ahora reparando ese ultraje, en un momento de oración...; pero dentro de un instante, terminada la Hora Santa, cerradas las puertas de este templo, quedará Jesús solo con sus ángeles, en aquel sepulcro y esperando que la alborada le traiga el eco de un clamor humano...
    
¡Ah, y si supiéramos la vida de recuerdo, de plegaria permanente por nosotros, la vida de perpetua inmolación del Corazón de Jesucristo en esa Hostia!... Que Él mismo nos lo diga:
   
(Cortado)
   
JESÚS: “Hijos míos: estoy angustiado... estoy herido, vengo llorando una inmensa desventura... de lejos llego con el Corazón atravesado, ¡aquí me tenéis despedido del lecho de agonía de un desgraciado moribundo!... Me ha rechazado porque dice que es justo y que no me necesita... ha dicho que muere tranquilo, sin dejar que Yo le abrace y le perdone...; ha expirado sin mirar mi Cruz, sin bendecir mis llagas...; ya murió sin aceptarme... ¡Y le había amado tanto!... Le había redimido con mi sangre... ¡y no ha tenido para mí, ni el último latido, ni su última mirada!
    
¡Vosotros, que me amáis, consoladme de esa herida... endulzadla, orando con fervor por los pobres moribundos!... 
    
(Pedid por los agonizantes).
   
Acercaos... Dejadme sentir el calor de afecto de vuestras almas fidelísimas, porque “la mía está bañada en el rocío de la noche”... He aguardado, en vano, que un hogar me brinde el hospedaje que se da al último y al más pobre peregrino... He llamado... le ofrecí mi paz... ¡la necesitaba tanto!... Y aquí me tenéis...; regreso con la amargura del rechazo..., mientras tanto, ¡cuánto sufre esa familia desgraciada!... no hay dicha en ella..., no hay consuelo, ni resignación... ni amor.
   
(Breve pausa)
    
Dadme vuestro amor, prestadme el fervor de vuestras oraciones, ofrecedme el holocausto de vuestros sacrificios, para vencer a tantos obstinados, que luchan contra la ternura de mi Corazón, que los persigue sin descanso. Contad las espinas de mi corona; ellas podrán deciros los consuelos y las flores de cariño, rechazados por las almas queridas de vuestro propio hogar..., por tantos seres, muy amados de vuestros corazones y del mío..
    
¡Oremos juntos porque venza en ellas la paciencia y la misericordia de mi Corazón, que los espera aquí, en la Santa Eucaristía! Tengo sed de verme rodeado en esta Hostia de los pródigos vencidos, de las ovejas recobradas, de los hijos convertidos por la dulzura del reproche, por mis lágrimas, por las gracias especiales concedidas los primeros viernes y aquí, en la Hora Santa. ¿Qué aguardáis? Pedid, ¡oh sí, pedid con fe! Pues este vuestro Dios quiere vengar su cautiverio, haciendo la felicidad del mundo... Llamad a la herida de mi pecho, y se abrirá de par en par mi Corazón... Pedid, pues. ¡Quiero ser Jesús!... cumpliendo con vosotros mis promesas!
   
(Pausa)
   
LAS ALMAS: ¡Oh, buen Jesús, absorto en tus dolores..., confundido por tu soledad y tus tristezas, he olvidado mis pedidos y las necesidades de mi alma pobrecita!... Adivina Tú las flaquezas de tu siervo, y cura sus heridas más secretas... Mi hogar también espera en esta Hora Santa la bendición de tu Corazón, agonizante; no suprimas en él, si así es tu voluntad, no agotes el manantial de lágrimas de mi familia atribulada: ¡pero acércate a los míos y enséñales a padecer amando, puestos los ojos en tus ojos celestiales, y cobijadas sus almas combatidas en tu alma divinamente acongojada! ¡Que mi casa sea Nazaret y la Betania de tu Corazón, Señor Jesús!
   
Y mira, amabilísimo Maestro; bendice también desde esa Hostia los tesoros del hogar, que nos robó la muerte; bendice a nuestros muertos, y dales pronto el descanso eterno de tu cielo... Hemos padecido con esas ausencias desgarradoras, pero, al verte agonizar también a Ti por nuestro amor, hemos dicho, resignados: “¡Hágase tu voluntad!”. No te olvides de ellos, ¡oh!, y acuérdate también, hermoso Nazareno, de aquellos que en el mundo viven enteramente huérfanos de cariño... de los olvidados por los hombres en el banquete de la vida..., de tantos que la tierra menosprecia en su soberbia, y que padecen hambre de amor y de justicia. Tú sabes cómo hiere aquel desdén de los hermanos... ¡Te ruego, pues, que te apiades de ellos, en tu gran misericordia!
    
(Pausa)
    
Tendría que pedirte mucho más en mi indigencia, pero todo ello lo remediarás Tú, que velas por las flores y las avecitas del Santuario... Quiero que los últimos momentos de esta Hora Santa expiren en el olvido de mí mismo, y te lleven sólo mis ansias incontenibles, mi aspiración apasionada por tu triunfo en el reinado de tu amante Corazón. Sí, para todos estos que te amamos, tus intereses son los nuestros..., queremos, todos, tu reinado...
    
¡Pedimos, pues, Señor, que cumplas con nosotros las promesas que hiciste a tu confidente Margarita María, en beneficio de las almas que te adoran en la hermosura indecible, en la ternura inefable, en el amor incomprensible de tu Sagrado Corazón!... ¡Por eso te gemimos con tu Santa Iglesia, te suplicamos por la Virgen Madre, te exigimos por el honor inviolable de tu nombre, que establezcas ya, que apresures el reinado de tu amante Corazón!
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
1ª. Pronto, Jesús, sí, reina presto, antes que Satán y el mundo te arrebaten las conciencias y profanen en tu ausencia todos los estados de la vida.
(TodosVenga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
2ª. Adelántate, Jesús, y triunfa en los hogares, reina en ellos por la paz inalterable, prometida a las familias que te han recibido con hosannas.
(TodosVenga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
3ª. No demores, Maestro muy amado, porque muchos de éstos padecen aflicciones y amarguras, que Tú sólo prometiste remediar.
(TodosVenga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
4ª. Ven, porque eres fuerte, Tú el Dios de las batallas de la vida, ven mostrándonos tu pecho herido, como esperanza celestial en el trance de la muerte.
(TodosVenga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
5ª. Sé Tú el éxito prometido en nuestros trabajos, sólo Tú la inspiración y recompensa en todas las empresas...
(TodosVenga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
6ª. Y tus predilectos, quiero decir los pecadores, no olvides que para ellos, sobre todo, revelaste las ternuras incansables de tu amor...
(TodosVenga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
7ª. ¡Ah, son tantos los tibios, Maestro, tantos los indiferentes a quienes debes inflamar con esta admirable devoción!
(TodosVenga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
8ª. Aquí está la vida, nos dijiste, mostrándonos tu pecho atravesado... permite, pues, que ahí bebamos el fervor, la santidad a que aspiramos.
(TodosVenga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
9ª. Tu imagen, a pedido tuyo, ha sido entronizada en muchas casas; en nombre de ellas te pedimos sigas siendo en todas el Soberano y el Amigo muy amado.
(TodosVenga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
10ª. Pon palabras de fuego, persuasión irresistible, vencedora, en aquellos sacerdotes que te aman y que te predican como Juan, tu apóstol regalado.
(TodosVenga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
11ª. Y a cuantos enseñan esta devoción sublime, a cuantos publiquen sus inefables maravillas, resérvales, Jesús, una fibra vecina a aquélla en que tienes grabado el nombre de tu Madre.
(TodosVenga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
12ª. Y, por fin, Señor Jesús, danos el cielo de tu Corazón a cuantos hemos compartido tu agonía en la Hora Santa; por esta hora de consuelo y por la Comunión de los primeros Viernes, cumple con nosotros tu promesa infalible... te lo pedimos en el trance decisivo de la muerte.
(TodosVenga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
(Pausa)
   
Debemos separarnos, Jesús, pues va a terminar la hora mil veces dulce y santa de tu inefable compañía... ¡Oh, vente oculto en mi alma, al nido del hogar, donde serás Esposo, Padre, Hermano, Amigo, el Rey de la familia... ven! Y al despedirnos, dejo aquí ante tu Corazón Sacramentado, el mío todo entero, en el clamor de una última plegaria; ¡escúchala, Jesús benigno!
   
(Cortado)
    
Cuando los ángeles de tu Santuario te bendigan en la Hostia sacrosanta... y yo me encuentre en la agonía... sus alabanzas son las mías, acuérdate del pobre siervo de tu Divino Corazón.
    
Cuando las almas justas de la tierra te aclamen encendidas en amor... y yo me encuentre en la agonía... sus loores y sus lágrimas son las mías... acuérdate del pródigo vencido por tu Divino Corazón.

Cuando los sacerdotes, las vírgenes del templo y tus apóstoles, te aclamen soberano, te prediquen a las almas y te entronicen en los pueblos..., y yo me encuentre en la agonía... su celo y sus ardores son los míos, acuérdate del apóstol de tu Divino Corazón.
   
Cuando tu Iglesia ore y gima ante el altar, para rescatar contigo al mundo, y yo me encuentre en la agonía... su sacrificio y su plegaria son los míos..., acuérdate del fiel amigo de tu Divino Corazón.
   
Cuando en la Hora Santa, tus almas regaladas, amando, sufriendo y reparando, te hagan olvidar perfidias y traiciones... y yo me encuentre en la agonía..., sus coloquios contigo y sus consuelos son los míos, acuérdate de este altar y de esta víctima de tu Divino Corazón.
   
Cuando tu divina Madre te adore en la Sagrada Eucaristía y repare allí los crímenes sin cuento de la tierra... y yo me encuentre en la agonía..., sus adoraciones son las mías..., acuérdate del hijo de tu Divino Corazón.

Mas, no ¡Señor!, olvídame si quieres, con tal que, en mi muerte, me dejes olvidado para siempre, en la llaga venturosa de tu amable Corazón.
   
(Pausa)
   
¿Qué tengo yo, Señor Jesús, que Tú no me hayas dado?... ¡Despójame de todo, de tus propios dones, pero abrásame en la hoguera de tu ardiente Corazón!
¿Qué sé yo, que tú no me hayas enseñado?... Olvide yo la ciencia de la tierra y de la vida, pero conózcate mejor a ti, ¡oh Divino Corazón! 
¿Qué valgo yo, si no estoy a tu lado? ¿Qué merezco yo, si a Ti no estoy unido?... Úneme, pues, a ti con vínculo que sea eterno... ¡renuncio a todas las delicias de tu amor, con tal de poseer perfectamente este otro Paraíso, el de tu tierno Corazón! 
Y en él sepulta, ¡oh, sí!, los yerros que contra ti he cometido... y castiga y véngate de todos ellos, hiriendo con dardo de encendida caridad, al que tanto te ha ofendido. 
Y si te he negado, déjame reconocerte en la Eucaristía en que Tú vives...
Si te he ofendido, déjame servirte en eterna esclavitud de amor eterno... porque es más muerte que vida la que no se consume en amar y hacer amar tu olvidado, tu amante, tu Divino Corazón.
   
¡VENGA A NOS TU REINO!
   
(Padrenuestro y Avemaría por las intenciones particulares de los presentes. Padrenuestro y Avemaría por los agonizantes y pecadores. Padrenuestro y Avemaría pidiendo el reinado del Sagrado Corazón mediante la Comunión frecuente y diaria, la Hora Santa y la Cruzada de la Entronización del Rey Divino en hogares, sociedades y naciones).
  
(Cinco veces) ¡Corazón Divino de Jesús, venga a nos tu reino!

Acto final de consagración
   
Jesús dulcísimo, Redentor del género humano, míranos postrados humildemente delante de tu altar; tuyos somos y tuyos queremos ser, y a fin de estar más firmemente unidos a Ti, he aquí que hoy día cada uno de nosotros se consagra espontáneamente a tu Sagrado Corazón.

Muchos, Señor, nunca te conocieron; muchos te desecharon, al quebrantar tus mandamientos; compadécete, Jesús, de los unos y de los otros y atráelos a todos a tu santo Corazón.

Sé Rey, ¡oh, Señor!, no sólo de los fieles que jamás se separaron de Ti, sino también de los hijos pródigos que te abandonaron; haz que vuelvan pronto a la casa paterna, no sea que perezcan de miseria y de hambre.
   
Sé Rey para aquéllos a quienes engañaron opiniones erróneas, y desunió la discordia, tráelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que luego no quede ya más que un solo rebaño y un solo pastor.
   
Sé Rey de los que aún siguen envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo. A todos dígnate atraerlos a la luz de tu Reino.
   
Mira, finalmente, con ojos de misericordia, a los hijos de aquel pueblo, que en otro tiempo fue tu predilecto; que también descienda sobre ellos, como bautismo de redención y vida, la sangre que reclamó un día contra sí.
   
Concede, Señor, a tu Iglesia incolumidad y libertad segura; otorga, a todos los pueblos la tranquilidad del orden; haz que del uno al otro polo de la tierra resuene esta sola aclamación: ¡Alabado sea el Divino Corazón por quien hemos alcanzado la salud; a El gloria y honor, por siglos de los siglos! – Así sea.

lunes, 3 de febrero de 2014

EL DOBLE DISCURSO DE LA POLÍTICA

En la democracia, todos los políticos tienen un discurso semejante, aunque sean de colores distintos.


Por eso, NO CREO EN LA DEMOCRACIA, ANTESALA DEL COMUNISMO ANTICRISTIANO.

domingo, 2 de febrero de 2014

CARTA DEL PADRE BASILIO MÉRAMO, DEFENDIÉNDOSE DE LAS CALUMNIAS DE FORO CAÓTICO

Desde RADIO CRISTIANDAD


LO QUE NO SE ENTIENDE NI SE QUIERE ENTENDER Y POSIBLEMENTE NO ENTIENDAN
Lo que Foro Católico no entiende ni quiere entender, y quizás no sea su culpa, pues si falta entelequia, nada se puede hacer, ya que como es sabido, lo que natura no da, Salamanca no presta.
En su celo desaforado, se denota una carencia teológica elemental que lo lleva a interpretar sin ninguna base doctrinal lo que la Iglesia ha definido más allá de los límites que toda definición por fundamento, principio y esencia implica, es decir, limitar, delimitar. Definir, es limitar las cosas según su propia esencia y no más allá de ella, porque eso llevaría a confundirla con las otras esencias que no son ella.
Con respecto al Papa solo (unilateralmente), no quieren entender, que es únicamente infalible cuando habla ex cathedra y nada más. Pues la otra infalibilidad que puede ejercer el Papa, pero no ya solo (unilateralmente) sino con todo el Magisterio Universal de la Iglesia, sea este el ordinario, o el extraordinario, pero quede claro, ya no se trata del magisterio único y exclusivo del Papa solo, sino de toda la Iglesia docente, es decir, de todos los Obispos, incluido el Papa como su cabeza, son infalibles, cuando todos reunidos en Concilio o dispersos por el mundo, cada uno en sus diócesis, declaran o enseñan que una verdad es de fe.
Pero como no se tiene la más mínima idea sobre el asunto, desconocen que:
-1° El Concilio III de Constantinopla (VI Ecuménico 680-681) condenó al Papa Honorio : “Juzgamos que, justamente con ellos, fue lanzado fuera de la santa y católica Iglesia de Dios, y anatematizado también Honorio, otrora Papa de Roma, pues verificamos, por sus escritos enviados a Sergio, que en todo siguió el pensamiento de este último y confirmó sus principios impíos”. (Ds. 552). Condenación de los Monotelitas y del Papa Honorio, 28 de marzo de 681.
-2° El Papa San León II condena también al Papa Honorio: “Anatematizamos también a los inventores del nuevo error: Teodoro obispo de Pharan, Ciro de Alejandría, Sergio, Pirro… y también Honorio que no ilustró esta Iglesia apostólica con la doctrina de la tradición apostólica, sino que permitió por una traición sacrílega que fuese maculada la fe inmaculada”. (Ds. 563). Confirmación del Concilio de Constantinopla III por el Papa San León II en agosto de 682.
-3° El Papa Adriano II (867-872) dirige al Concilio IV de Constantinopla (VIII Ecuménico 869-870) una declaración pontificia que admite la eventualidad de que el Papa caiga en herejía: “Leemos que el Pontífice Romano siempre juzgó a los jefes de todas las iglesias (esto es, los Patriarcas y Obispos); pero no leemos que jamás nadie lo haya juzgado. Es verdad que, después de muerto, Honorio fue anatematizado por los Orientales; pero se debe recordar que él fue acusado de herejía, único crimen que torna legítima la resistencia de los inferiores a los superiores, así como al rechazo de sus doctrinas perniciosas”. (Billot, Tract. de Eccl. Christi, t. I, p. 611).
- 4° En el Decreto de Graciano (siglo XII, alrededor de 1140) figura el siguiente canon atribuido a San Bonifacio mártir: “Ningún mortal tendrá la presunción de argüir al Papa de culpa, pues, incumbido de juzgar a todos, por nadie debe ser juzgado, a menos que se aparte de la fe”. (Canon “Si Papa”).
- 5° El Papa Inocencio III (1198-1216) afirma en un sermón: “La fe es para mí a tal punto necesaria, que, teniendo a Dios como a mi único Juez en cuanto a los demás pecados, sin embargo, solamente por el pecado que cometiese en materia de fe, podría ser yo juzgado por la Iglesia”. (Billot, Tract. de Eccl. Christi, t. III, p. 610).
- 6° San Roberto Belarmino refuta de un solo plumazo las objeciones y dudas que puedan surgir al considerar que hubo adulteraciones en los textos al decir: “Sobre eso se debe observar que, aunque sea probable que Honorio no haya sido hereje y que el Papa Adriano II engañado por documentos falsificados del VI Concilio, haya errado al juzgar a Honorio como hereje, no podemos sin embargo negar que Adriano, juntamente con el Sínodo Romano e inclusive con todo el VIII Concilio General, consideró que en caso de herejía el Pontífice Romano, puede ser juzgado”. (De Rom. Pont., lib. II, c. 30, p. 418). Luego, no se puede insistir en seguir afirmando lo contrario, es decir que un Papa legítimo no pueda caer en herejía, pues se caería en el absurdo teológico de considerar como hereje (no sólo a mí), sino aún peor, al Papa San León II, al Papa Adriano II, al Papa Inocencio III y a San Roberto Belarmino, por si fuera poco. Por lo tanto, no le queda más a Foro Católico que reconsiderar y en consecuencia retractarse, so pena de quedar sindicados como pertinaces en la herejía, que injusta e ignaramente me quieren endosar.
- 7° Desconocen además, o no entienden, lo que el canon 1323, §3 del Código de Derecho Canónico de 1917 dice que debe constar manifiesta o explícitamente toda verdad que sea declarada como dogma de fe, pues de lo contrario no es tal: “No se ha de tener por declarada o definida dogmáticamente ninguna verdad, mientras eso no conste manifiestamente”. Y como dice en el mismo canon, § 2: “El dar definiciones solemnes pertenece tanto al Concilio Ecuménico como al Romano Pontífice cuando habla ex cátedra”. Y nada más.

Téngase esto bien presente y claro, para que no vengan a decir, con visiones torcidas o miopes, como por ahí hacen al decir que se niega la infalibilidad del Magisterio Ordinario Universal, puesto que el mismo canon, § 1, afirma: “Hay que creer con fe divina y católica todo lo que se contiene en la palabra de Dios escrita o en la tradición divina y que la Iglesia o por definición solemne o por magisterio ordinario universal, propone como divinamente revelado”. Y para que no quede duda de lo que es el Magisterio Ordinario Universal de la Iglesia, en el comentario a este canon que trae el Derecho Canónico dice: “El magisterio ordinario universal de la Iglesia, es el ejercido por todos los obispos del mundo en sus diócesis bajo la dependencia del Romano Pontífice. Las enseñanzas del magisterio ordinario, tienen igual valor que las del solemne”. Con todo esto, queda bien claro, que el Papa no formula dogmas cada vez que abre la boca siendo infalible, sino única y exclusivamente cuando él sólo habla ex cathedra, o cuando hace uso como cualquier otro obispo en sus diócesis, del Magisterio Ordinario Universal de la Iglesia, o cuando todos reunidos en Concilio extraordinariamente ejercen el Magisterio Universal de la Santa Madre Iglesia.
-8° Lo definido por la Iglesia, respecto a la infalibilidad del Papa solo (aisladamente) es: “Enseñamos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que el Romano Pontífice cuando habla ex cathedra, -esto es, cuando cumpliendo su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, define por suprema autoridad apostólica que una doctrina sobre la fe y costumbres debe ser sostenida por la Iglesia Universal-, por la asistencia divina que le fue prometida en la persona del bienaventurado Pedro, goza de aquella infalibilidad que el Redentor divino quiso que estuviera provista su Iglesia en la definición de la doctrina sobre la fe y las costumbres; y por tanto, que las definiciones del Romano Pontífice son irreformables por sí mismas y no por el consentimiento de la Iglesia”. (Dz. 1839).
Pero esto no quiere decir que el Papa puede definir cualquier cosa, pues la infalibilidad necesaria para poder confirmar a sus hermanos en la fe, como consta en la misma declaración del Concilio Vaticano I con Pío IX, afirma que: “No fue prometido a los sucesores de Pedro el Espíritu Santo, para que por revelación suya manifestaran una nueva doctrina, sino para que, con su asistencia santamente custodiaran y fielmente expusieran la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir el depósito de la fe”. (Dz. 1836).
Y más adelante, se aclara el versículo que tanto esgrimen en favor de su distorsión, al decir: “Esta Sede de San Pedro, permanece siempre intacta de todo error, según la promesa de nuestro divino Salvador hecha al príncipe de sus discípulos: Yo he rogado por ti, a fin de que no desfallezca tu fe y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos [Lc. 22, 32]“. (Dz. 1836).

Con lo cual queda explícitamente claro que ese pasaje está relacionado y se refiere a la enseñanza de San Pedro y todos sus legítimos sucesores sólo y exclusivamente cuando ejerce la suprema autoridad apostólica, definiendo ex cathedra una doctrina sobre la fe y las costumbres, como ya se había visto más arriba. Una y la misma fe, es la que confirma infaliblemente.
- 9° No se puede confundir la infalibilidad del Papa solo, cuando habla ex cathedra, con la infalibilidad de la Iglesia Universal (todos los Obispos incluido el Papa como su cabeza) sea Magisterio Ordinario o Extraordinario.
-10° Que el Padre Calderón o algún otro, niegue o ponga en duda que las canonizaciones de los santos sean infalibles y de fe divina, eso no quiere decir, ni permite inferir abusiva y precipitadamente, que digo o afirmo lo mismo, eso demuestra la ligereza y miopía de Foro Católico, porque los hechos dogmáticos como es el caso de las canonizaciones, se asimilan a las verdades reveladas, como es sabido, y esto, es de fe; y al decir de fe, quiero decir que hay que creerlo, como todas las definiciones dogmáticas sean de fe o de costumbres.
Sobre lo cual Marín Sola O.P. escribe precisando el tema con claridad: “Está revelado que todo hecho dogmático es infaliblemente verdadero, si la Iglesia lo define”. (La Evolución Homogénea del Dogma Católico, BAC, Madrid 1963, p. 444).
“La proposición universal revelada no es solamente que ‘la Iglesia es infalible’, sino que ‘la Iglesia es infalible en todos los hechos dogmáticos’, o lo que es lo mismo, que ‘todos los hechos dogmáticos, una vez definidos, son infalibles’. Y esa proposición tiene el mismo sujeto que la siguiente: ‘este hecho dogmático definido es infalible’. Por eso es de fe divina”. (Ibídem, p. 448).
“Aunque la canonización no sea directamente la doctrina misma de fe, pues es un hecho, está sin embargo, necesariamente relacionada con la doctrina de fe. ¿Por qué? Porque en la canonización se prescribe a toda la Iglesia el culto del santo canonizado, y ese culto u honor es como una profesión de fe del dogma de la gloria de los santos. Luego si la Iglesia es infalible en la doctrina de fe, sería impío el creer que sea falible en la profesión de esa misma fe, esto es, en la canonización”. (Ibídem, p. 459).
” ‘Creo que tal santo canonizado está en el cielo, porque Dios ha revelado que la Iglesia es infalible en la canonización de todo santo’. Tal acto es evidentemente de fe divina”. (Ibídem, p. 469). Luego no me adjudiquen lo que no digo, porque esto es por mala fe o por ignorancia, o peor aún por ambas.
+ P. Basilio Méramo
Bogotá, 1 de Junio de 2013