sábado, 20 de febrero de 2016

ARABIA SAUDITA, EL FUTURO PARAÍSO DEL ESTADO ISLÁMICO

Traducción tomada del artículo publicado en THE NATIONAL INTEREST
  
¿Arabia Saudita puede ser la próxima Siria?
Por Schuyler Moore*
  
El grupo Estado Islámico (ISIS o Dáesh) está en curso de colisión contra la pared. Como las coaliciones nacionales están tomando un papel relevante en la lucha contra ISIS, el grupo será cada vez más incapaz de operar con la misma intensidad que en años anteriores, y será despojado de los territorios que una vez poseyó -este declinar tomaría años o incluso décadas, pero irremisiblemente caerá-. Pero aunque el ISIS pueda ver mermados sus recursos y sienta incrementarse la presión de la comunidad internacional, sus miembros simplemente no desaparecerán tan pronto como el grupo lo haga. ISIS está conformado principalmente de combatientes extranjeros con pocos vínculos a los países donde están luchando, y en el evento de una relocación, un país en particular representa una alternativa atrayente: Arabia Saudita. Con disturbios internos, la amenaza de inestabilidad económica impulsada por la volatilidad de los precios del petróleo (Arabia Saudita es un Estado petro-dependiente) y una historia llena de conflictos con sus vecinos, la Casa de Saud está madura para la insurgencia y puede ser el próximo lugar ideal para los yihadistas que buscan un nuevo punto de reunión. Tan pronto como el ISIS pierda fuerza y sea expulsado de sus territorios de sustento, Arabia Saudita está en peligro de convertirse en el próximo epicentro del terrorismo en la región.
 
El Estado Islámico (o Daesh) recibe sustento doctrinal del islamismo radical wahabita de Arabia de los Saud, pero probablemente pueda ser también el lugar de su reestructuración.
 
FACTORES INTERNOS DE RIESGO
Arabia Saudita siempre ha afrontado cambios únicos a nivel demográfico y socioeconómico. De los casi 28 millones de personas que viven en su territorio, los inmigrantes constituyen una tercera parte de la población y más de tres cuartas partes de la fuerza laboral. Aproximadamente el 70% de la población tiene menos de 30 años, y dentro de ese grupo de edad, el desempleo se acerca al 30%. Tanto los sauditas como los extranjeros están sujetos a la ley islámica, la 'sharía', con estrictos principios wahabitas, dictadas por la familia real y los líderes religiosos, los ulemas. Estas rígidas normas a menudo causan tensiones en el seno de la población inmigrante y la nativa. Mientras que algunos en el reino anhelan la modernización, los ultraconservadores llaman constantemente a una mayor rigidez en la práctica religiosa, causando fricción dentro de la familia real y la población saudita en su conjunto. El ascenso del rey Salman el año pasado solo echó más leña al fuego mientras la política interna de la familia real "añade otra capa de incertidumbre, abriendo la puerta a los grupos terroristas que podrían aprovecharse de la inestabilidad".
  
Arabia Saudita se ha visto muy afectada por la caída del precio de petróleo y sufrió uno de sus déficits más altos en la historia. Los hidrocarburos son su mayor fuente de ingresos, ya que el 80% de su dinero presupuestario proviene de la extracción de petróleo. El reino también ha dependido tradicionalmente de su constante afluencia de riqueza petrolera para proporcionar empleos gubernamentales bien pagos a sostenedores clave, pero con el vertiginoso desplome de los precios del petróleo, Arabia Saudita puede perder su capacidad para mantener la popularidad a través de oportunidades laborales. La gran riqueza de Arabia Saudita indudablemente sobrevivirá a la inestabilidad, pero la crisis petrolera se suma a una creciente lista de incertidumbres que asuelan al país. Esas circunstancias no solamente alientan a las organizaciones terroristas para ver a Arabia Saudita como un lugar atractivo, pero también crean un ambiente en el cual los ciudadanos saudíes jóvenes y desempleados pueden atizar el fuego de la insurgencia.
  
HISTORIA DE LA INSURGENCIA
Desde que Arabia Saudita permitió a Estados Unidos establecer bases permanentes sobre su territorio en 1990, ha enfrentado a una facción creciente del Wahhabismo conservador radical que ha objetado cualquier tipo de relaciones amistosas con el mundo Occidental. Los ultraconservadores han considerado siempre esta relación con los Estados Unidos como un punto de conflicto (Osama bin Laden fue uno de esos disidentes), y esa base radical ha sido responsable de la mayoría de ataques terroristas en el reino. Recientemente, Arabia Saudita ha tomado medidas drásticas dentro de sus fronteras modernizando sus esfuerzos en contraterrorismo, mientras al mismo tiempo intenta contener futuras amenazas penalizando a los saudíes que luchan en el extranjero. Sin embargo, esas medidas pueden ser insuficientes y tardías.
  
Arabia Saudita no siempre manejó una fuerte política contra la lucha extranjera. De hecho, hubo un tiempo en el que su gobierno alentó activamente a sus jóvenes a viajar a apoyar a sus hermanos musulmanes, bien sea en Iraq, Afganistán o Chechenia. Sin embargo, el gobierno saudí ha visto fracasar su estrategia cuando los militantes saudíes han regresado y conducido ataques en casa usando las técnicas que adquirieron cuando combatían por fuera. Arabia Saudita es actualmente una de las mayores fuentes mayores fuentes de combatientes extranjeros en Irak y Siria, con unos 2.000 ciudadanos saudíes unidos al Estado Islámico. Además, este país de Golfo es el hogar del mayor número de usuarios de Twitter simpatizantes de los yihadistas en el mundo. La reciente política de mano dura sobre los luchadores en el extranjero es casi una respuesta a los temores de que esos terroristas regresen un día a su país y lleven la guerra a las goteras de Arabia Saudita, como sucedió en el pasado, y un reconocimiento implícito de que Arabia Saudita pueda convertirse en un nuevo centro para el terrorismo.

PRESIÓN EXTERNA
Sumado a la presión interna proveniente del desempleo generalizado, una creciente población de migrantes y precios del petróleo en picado, Arabia Saudita enfrenta también muchos problemas de origen externo. La participación de Arabia Saudita en el conflicto de Yemen agota sus recursos y socava su buena voluntad política. Por otra parte, la firma del acuerdo nuclear con Irán fue percibido en el reino como una pérdida y un signo de debilidad de la comunidad sunita, que siempre ha luchado para contener a su vecino chiita. El Dáesh ya ha enfilado sus miras hacia Arabia Saudita por sus lazos con los Estados Unidos, y en retaliación, el gobierno ha arrestado en 2015 a casi un centenar de personas por supuestos vínculos con el grupo ISIS. Esa percepción de debilidad y desaciertos en el gobierno saudí provee el material ideal para una insurgencia que busca un enemigo común, y el ISIS puede aprovechar esta oportunidad en el escenario de ser expulsado de sus actuales bastiones.
  
¿Pero por qué Arabia Saudita específicamente? Los brigadistas internacionales en Siria e Iraq vienen de todo el mundo -Libia es actualmente un bastión de apoyo del ISIS, como también muchos otros lugares a lo largo del Medio Oriente y el Norte de África. ¿Por qué Arabia Saudita podría sufrir los embates de la reubicación?

Arabia Saudita también tiene el potencial de convertirse en un enemigo unificador para los terroristas, ya que tiene fuertes lazos con Occidente para avivar la censura radical pero sin la estabilidad de muchos países occidentales para contrarrestar un movimiento insurgente. Ello provee una plataforma de reclutamiento a raíz de su población joven y en gran medida desempleada, y al mismo tiempo por su tendencia a la integración internacional por su creciente población de inmigrantes. El gobierno saudí está aumentando sus operaciones en Yemén y contribuyendo con recursos militares a Siria, todo ello mientras su economía se resiente del desplome de los precios del petróleo. La familia real está atrapada en un gran dilema, arriesgándose a la censura por los conservadores radicales si se moderniza y al descontento popular si impone un wahabismo más estricto a la población. Más aún, Arabia Saudita es el hogar de dos de los lugares más sagrados del islam, La Meca y Medina, lo que la hace un lugar de reunión natural. Todos estos factores hacen que Arabia Saudita sea un lugar ideal para la insurgencia y sugieren que el reino sufrirá consecuencias cuando los combatientes sauditas de un Estado Islámico en declive regresen de Iraq y Siria.

Es poco probable que el ISIS sea definitivamente eliminado. Más probablemente continuará bajo una forma modificada, cambiando de ubicación y continuando ataques en una escala más reducida y bajo diferentes nombres. Pero los combatientes dispersados tratarán de hallar un lugar de reunión para reconsolidar su poder, y Arabia Saudita proporciona un ambiente óptimo. Mientras ISIS acapara nuestra atención en el presente, debemos también considerar las repercusiones de su decadencia y estar alerta a los nuevos desafíos que emergeran como consecuencia de esto en otras regiones.
 
* Schuyler Moore es actualmente analista en una firma de consultoría aeroespacial y de defensa establecida en Washington, D.C. Ella estudió Relaciones Internacionales en la Universidad de Harvard, y ha publicado artículos sobre el Levante, Medio Oriente y Asia central en las revistas National Interest y en Diplomat. Antes de su ocupación actual, ella trabajó con la National Defense University en Washington, D.C. Las opiniones expresadas en este artículo no reflejan la política o posición de cualquier organización oficial. Este artículo apareció por primera vez en The Bridge.

miércoles, 17 de febrero de 2016

NOTA SECRETA DEL VIAJE DE PACHO: ATACAN CON LÁSER EL AVIÓN

Noticia tomada de RUSSIA TODAY
 
Atacan con láser el avión del "papa" Francisco en México
El avión de pasajeros de Alitalia que trasladaba al papa Francisco de Cuba a Ciudad de México fue atacado con láser por unos gamberros al aterrizar.

 
Los representantes de la compañía aérea italiana Alitalia han comunicado este miércoles que el aterrizaje del vuelo AZ4000, en el que viajaba el "papa" Francisco, fue sometido a peligro cuando durante en el aeropuerto de la Ciudad de México unos desconocidos dirigieron el rayo de un puntero láser contra el aparato, informa RIA Novosti.
 
"El capitán informó inmediatamente a la torre de control de lo que había visto, de acuerdo al procedimiento normal", dijo la empresa en un comunicado. "Es decisión de la torre de control informar a las autoridades competentes", agregó.
 
Los rayos láser podrían haber provocado quemaduras en la retina del piloto y cegarlo durante unos minutos. Eso es casi imposible de conseguir con un simple puntero, pero sí es cierto que la luz distrae la vista y la atención del piloto y le impide ver con claridad la pista de aterrizaje. En respuesta a los crecientes ataques con rayos láser algunos científicos han llegado a sugerir que los pilotos lleven gafas especiales que les protejan la vista.

COMENTARIO PERSONAL
No podemos menos que decir que los sujetos en cuestión habrían hecho una broma, peligrosa, pero hilarante. Aparte, enfatizamos que NO DESEAMOS UNA MUERTE VIOLENTA para Bergoglio, porque sería el colmo que lo proclamen mártir de su secta. Por el contrario, rogamos a Dios para que le dé una larga vida, a fin de que se arrepienta de sus pecados y de la cantidad de almas que diariamente precipita al Infierno por causa suya.

¿OFENSAS O DEUDAS? EL NUEVO PADRE NUESTRO

Tomado de SAN MIGUEL ARCÁNGEL
  
  
Esta oración fue cambiada de su tenor tradicional hace ya algunos años por el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano)…. Wojtyla Katz/Juan Pablo II solicitó que en todas parte se rece igual y exhortó a los episcopados a llegar a un único Padre Nuestro. Orden sobremanera curiosa, pues la misa en latín se rezaba en todas partes iguales y ahora no. Por desgracia nadie ha dicho lo obvio, lo sensato: Debe prevalecer el Padre Nuestro de la Tradición, salvo que haya un gravísimo error en la traducción.
 
Consultemos la Sagrada Escritura. La oración viene expresada in extenso en Mt. 6, 9-13, y en resumen en Lc. 11, 2-4. Fijémonos solamente en una frase cuyo cambio es injustificable. En San Mateo se lee “Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”; mientras San Lucas expresa: “Perdónanos nuestros pecados así como nosotros perdonamos a todo el que esté en deuda con nosotros” San Mateo agrega una breve explicación: “Porque si vosotros perdonáis a otros sus faltas, también os perdonará a vosotros vuestro Padre celestial. Pero, si no perdonáis a los hombres las faltas suyas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestros pecados”.
 
La nueva liturgia ha cambiado la traducción por esta versión: “Perdónanos nuestra ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Es curioso, si molestaba la voz “deuda”, usada por Jesús mismo, ¿por qué no se empleó “pecado”? Se prefirió acudir a un vocablo nuevo que no aparece en el Evangelio: Ni en el texto mismo de la oración, sea la versión de San Mateo, o la de San Lucas, ni en la explicación agregada por el primero. La nueva traducción no es feliz; porque “ofensa” tiene un matiz muy restringido con respeto a “pecado” o “falta” que son más amplias. Una ofensa implica una relación personal que puede estar ausente en un pecado o falta. Quien viola una norma de tránsito, comete una falta, pero no intenta ofender a nadie. He conocido a personas que niegan haber pecado, porque jamás ha estado en su ánimo el ofender a Dios. Dado que no tienen relación con Dios, según ellos, están muy lejos de ofenderle… Aparte de prestar generoso flanco a esta torcida interpretación (lo que ya es un defecto de la nueva traducción que habría evitado la voz “pecado” usada por San Lucas o la voz “falta” usada por San Mateo), podemos preguntarnos si el único modo de “estar en deuda” con alguien se debe a una ofensa personal, a un pecado o a una falta. La respuesta obvia es no. Es verdad que, si ofendo a alguien, si peco o cometo una falta, quedo obligado a la restitución correspondiente. Debo reparar para extinguir la deuda. Sin embargo hay otro sentido que no podemos silenciar y que es importantísimo. Y no creamos que, por no estar incluido en la brevísima explicación añadida por San Mateo, sea ajena a la Sabiduría infinita que la enseñaba. Ocurre que me constituyo deudor de toda persona que me hace un favor. Por lo mismo estoy obligado a retribuir. Ya lo dice el antiguo refrán: “amor con amor se paga”. ¿Hay algo más gratuito que el amor? Y, sin embargo, la sabiduría popular había advertido atinadamente que el amado quedaba en deuda y obligado a satisfacer por ella. Dios nos ha dado la vida, la salud, la inteligencia, la libertad, tantos y tantos bienes imposibles de enumerar. Quedamos en deuda con Él. ¿Nos pedirá cuenta de ella? Si nosotros somos generosos y perdonamos a los que, de la misma manera, quedan en deuda con nosotros, la considerará saldada. Creo que es muy difícil perdonar la ingratitud de aquel que nos debe un favor y se desentiende completamente de la deuda así contraída. Tal vez nada sea más difícil de perdonar. El Padre Nuestro, el enseñado por Jesús, incluía este aspecto, tan relevante y de diaria ocurrencia, excluido por la versión novísima.
 
Pero hay más. En versión original y auténtica, el Padre Nuestro era un buen apoyo de la doctrina del Purgatorio que los protestantes niegan. Porque justamente ese sitio tiene por misión el que paguemos “nuestras deudas”. La confesión borra el pecado. Pero es obvio que, además, es preciso restablecer el orden y restituir, si viene el caso. Esa deuda no extinguida por la confesión es cancelada en el Purgatorio. De paso esta doctrina justifica las famosas “indulgencias” que la Iglesia tan generosamente concede y que Lutero jamás entendió. La indulgencia borra la deuda que se paga en el Purgatorio; por ello se aconseja tanto que las apliquemos a nuestros difuntos. Como vemos, con la nueva traducción se perdió algo más que una palabra.
 
Repitamos la operación que hicimos cuando estudiamos la traducción del Gloria a ver si obtenemos un resultado similar.
Griego = Latín = Español
καὶ (kai) = et = y
ἄφες (aféis) = dimítte = perdona
ἡμῖν (hemón) = nobis = a nosotros (nos)
τὰ ὀφειλήματα (ta ofeilémata) = débita = las deudas (débitos)
ἡμῶν (hemón = notra = nuestras
ὡς καὶ (hos kai) = sicut et = como también
ἡμεῖς (hemón) = nos = nosotros
ἀφίεkμεν (afíemen) = dimittímus = perdonamos (condonamos)
τοῖς ὀφειλέταις (tois ofeilétais) = debitóribus = a los deudores
ἡμῶν (hemón) = nostris = nuestros
 
En español debemos invertir levemente el lugar que ocupan los pronombres (nuestras, nuestros) para expresarnos de modo normal. Podemos decir, pues, que la traducción tradicional es perfecta, sigue al “original” y a la versión “auténtica” palabra por palabra. Nada, pues, justifica la nueva versión.
 
Más no sólo la nueva es claramente inferior a la antigua, lo que ya es motivo más que suficiente para rechazarla, sino que su imposición tuvo un efecto devastador en los países que tuvieron la ineptitud de adoptarla. Porque ¿Qué habrá de verdadero en una Iglesia que no fue capaz, en pasado, ni siquiera de traducir bien el Padre Nuestro? Creo que éste fue uno de los capítulos mejor logrados en la faena de “auto demolición” de nuestra Iglesia. Si se interpretó mal el Padre Nuestro, ¿se interpreta bien el Evangelio? Si se interpretó mal el Padre Nuestro, ¿se interpreta bien el Evangelio en moralidad sexual?…
  
Hay otro aspecto de la cuestión que no puede ser ignorado. Ya aludimos a la nueva óptica generada por “el culto al hombre”, blasfemia impuesta al pueblo de Dios por Pablo VI. Si el objetivo central de nuestro amor es el hombre, cuido el lenguaje de modo de agradarlo a él; más si mi corazón va tras de Nuestro Señor Jesucristo, evito toda infidelidad, amo hasta la más ínfima de sus expresiones, por lo que jamás hubiera aceptado cambiar sus palabras por dura que fuesen a los oídos contemporáneos. Tenemos aquí, pues otro ejemplo del nuevo espíritu que gobierna en la Iglesia y que fue tan bien expresada por Pablo VI en el discurso de clausura del Vaticano II, responsable de lo que llamamos “el espíritu del Concilio”.

Juan Carlos Ossandón Valdés, “La misa nueva de Pablo VI” (Breve examen crítico), Editorial Monasterio – Santiago de Chile 2008

viernes, 12 de febrero de 2016

CARDENAL SE NIEGA A ACUDIR A INTERROGATORIO JUDICIAL

Traduccción y ampliación del Comentario de los Padres de TRADITIO.
 
CARDENAL ENCUBRIDOR DE PEDERASTAS SE NIEGA A ENFRENTAR ANTE LA JUSTICIA AUSTRALIANA LAS PRUEBAS DE SU COMPLICIDAD
 
"Diantres, no podré ir", dice el "cardenal" George Pell, quien fue citado a comparecer ante una Comisión Real en Australia para responder ante los cargos de Complicidad en el encubrimiento de casos de pedofilia por los presbíteros de su iglesia cuando fue "arzobispo"de Sydney.
Pell está temeroso de abandonar la seguridad de la inmunidad diplomática provista por Francisco Bergoglio a Pell y otros cómplices de pedofilia como el "cardenal" Bernard Law, y el pervertido "cardenal" Raymond Burke.
 
El Vaticano se ha convertido en estos últimos años en el "puerto de salvación" para un número de despreciables prelados de la iglesia conciliar a quienes los usurpadores del Papado les cobijan con una supuesta protección de "inmunidad diplomática". Vale decir que el Vaticano (oficialmente la Santa Sede) ni siquiera es un Estado, sino un Sujeto de Derecho internacional en razón de su historia, para más precisión, es solamente un territorio creado en 1929 por Benito Mussolini mediante los Pactos de Letrán como una monarquía teocrática. Un ejemplo de estos despreciables es el "cardenal" Bernard Law, cabeza del escándalo de pederastia en Boston que expuso por primera vez ante el mundo entero a los perversos presbíteros de la secta montiniana, vive actualmente bajo protección de Bergoglio en el Palacio de la Cancillería. El cardenal-arzobispo conciliar Raymond "Bully" Burke, que consagró en 2002 como "monja" deuterovaticana al transexual Joel-Julie Green y hoy funge como "tradicionalista", también está residenciado allá bajo protección bergogliana.
 
Ahora, el 8 de Febrero de 2016, el "cardenal" George Pell, quien fue llamado a comparecer ante la Comisión Real sobre las Respuestas Institucionales frente a los Abusos Sexuales contra Menores en Australia para responder a las acusaciones de complicidad en los crímenes de pederastia de sus presbíteros cuando era "Arzobispo" de Sydney, dijo hallarse mal de salud para concurrir personalmente, y por ello le fue otorgado declarar desde el Vaticano por vía de teleconferencia (aunque el médico Richard Sallie le ofreció sus servicios asistenciales para el viaje). El individuo clama que está demasiado enfermo para volar más allá de las fronteras vaticanas, pero no lo suficiente como para encabezar el Secretariado Económico de Francisco Bergoglio y negociar los cargos en la Unión Europea contra el Banco Vaticano por lavado de dinero (blanqueo de capitales), fraude y peculado.

Verdaderos Católicos, hay personas con la misma condición de salud que Pell y pueden viajar largas distancias -pero Pell no es una de ellas-. ¡Qué "enfermedad" tan conveniente! Pell, quien irónicamente lleva el nombre de San Jorge (príncipe y patrono de la caballería) y el lema episcopal "Nolíte timére" -No temáis-, no quiere escapar de la inmunidad diplomática que hoy goza si permanece dentro de las fronteras del pseudo-Estado que Francisco Bergoglio felizmente provee a Pell, Law, Burke, y todos los prelados cómplices de la pedofilia y la perversión que puebla a la jerarquía del deuterovaticanismo bergogliano.

lunes, 8 de febrero de 2016

ORACIÓN A LA SANTA FAZ DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

 
Oh Jesús, que por causa de vuestra Pasión os convertisteis en «el oprobio de los hombres y Varón de dolores», yo adoro vuestra divina Faz, en la cual resplandecen la belleza y la dulzura de la divinidad, ¡aún cuando por mí habéis llegado a ser «como el rostro de un leproso»! Mas en estas facciones desfiguradas, reconozco vuestro amor infinito, y mi corazón arde en deseos de amaros y de haceros amar de todos los hombres. Las lágrimas que brotan abundantemente de vuestros ojos me parecen perlas preciosas que quisiera recoger, a fin de adquirir, con su valor infinito, las almas de los pobres pecadores.

Oh Jesús, cuya Faz es la sola belleza que arroba mi corazón, yo acepto el no contemplar en este mundo la dulzura de vuestra mirada, el no sentir los inexpresables besos de vuestra boca; pero os suplico que imprimáis en mí vuestra divina Imagen y me abraséis en vuestro Amor, a fin que me consuma rápidamente, y que pueda llegar a contemplar vuestra Faz gloriosa en el Cielo! Así sea.

(Oración escrita por Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz).

Indulgencia de 300 días cada vez, aplicable en favor de las Benditas Ánimas del Purgatorio. (San Pío X, 13 Febrero de 1905).

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Su Santidad el Papa San Pío X otorgó el 9 de Diciembre de 1905 a todos los que mediten en cualquiera de los instantes de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo ante esta Imagen de la Santa Faz (fiel representación a partir de la Sábana Santa de Turín).
  1. Todas las indulgencias concedidas anteriormente por los Soberanos Pontífices a la Corona de las Cinco Llagas:
    • Indulgencia Plenaria tres veces al año (cualquier Viernes de Marzo, y las fiestas de la Santa Cruz -Invención, 3 de Mayo; Exaltación, 14 de Septiembre), a cuantos rezaren la Corona al menos dos veces al mes.
    • Indulgencia Plenaria en la hora de la muerte a cuantos recen la Corona, desde el Domingo de Pasión hasta el Sábado Santo inclusive.
    • Siete años y siete cuarentenas cada vez, a cuantos oyeren recitar la Corona, desde el Domingo de Pasión hasta el Sábado Santo inclusive.
    • Un año de indulgencia cada vez, a cuantos oyeren recitar la Corona en cualquier otra época del año.
  2. La Bendición Apostólica.

sábado, 6 de febrero de 2016

RECUERDOS IDOS: PROCESIONES

Procesión dentro de la Iglesia Palmariana (así eran las procesiones antiguas)
   
Cuando beatificaron a los 26 Protomártires del Japón y arribaron a Manila algunas de sus reliquias, se hizo una magna procesión de acción de gracias:
El día de la Purificación de Nuestra Señora en el año de 1630, a las dos de la tarde, la procesión salió de nuestro Convento [de San Francisco de Intramuros] en Manila por la puerta principal, que hace frente con [la iglesia de] San Agustín. Cuatro grupos de terciarios encabezaron esta procesión, cada uno con su capitán y los oficiales. Inmediatamente seguía un estandarte del Salvador, y un trio de flautas con otros instrumentos, y una danza; después de éstos la cruz [procesional] con sudarium y los candeleros, acompañados por su música; seguido por doce personas con doce velas de cera blanca que iban iluminando [un estandarte de] uno de los Santos Mártires de Japón, colgado de un asta, en un marco ricamente adornado, el cual era cargado por un sacerdote vestido con capa de coro. Con este mismo ceremonial iban los otros santos japoneses, cada uno tomando a su cuenta otras ciudades que esmeradamente trabajaron para su presentación, y la variedad de danzas y detonaciones que acompañaron dichos santos, en cuya admiración debería ser notada. Después de los Santos legos mártires japoneses siguieron los religiosos, a los cuales precedía un estandarte de damasco carmesí, en cuyo campo estaban descritos vivamente tres de cada lado, estandarte que el factor Don Cristóbal de Mercado cargó en medio de dos oficiales reales, el tesorero y el auditor. Las imágenes esculpidas siguieron esta pintura, cada una en su paso, ricamente engalanado, cuyo costo fue estimado en dos millones de reales.
  
El primer paso de San Gonzalo García fue cargado por los estudiantes del Colegio de San José, estudiantes de los reverendísimos PP. Jesuitas. El segundo, de San Francisco de San Miguel de la Parrilla, fue cargado por los frailes de nuestra comunidad. El de San Felipe de Jesús de las Casas fue cargado por los reverendísimos PP. de la Recolección. El de San Francisco Blanco fue cargado por los reverendísimos PP. Jesuitas. Los seguía la cruz en que San Martín de la Ascensión fue crucificado y traspasado, cruz cargada por nuestro Venerable cofrade Fray Antonio de Santa María. Tras ella iba la imagen de San Martín, acompañada por los reverendísimos Frailes Agustinos. Tras ellos iba el manto de San Pedro Bautista, ricamente adornado, y elevado en un asta, que fue cargado por Fray Diego del Villar, nuestro Definidor. Le seguía la tabla original sobre la cual fue escrita la sentencia que el emperador Taicosama [el regente Toyotomi Hideyoshi] pronunció contra los dichos Santos Mártires, llevada por Fray Juan Bautista, religioso de esta Provincia [de San Gregorio Magno] y actual Guardián de nuestro Convento en Manila. Siguiendo esta sentencia estaba la comunidad de N. P. Santo Domingo, que cargaban la imagen de San Pedro Bautista. Finalmente, la imagen de N. P. San Francisco los seguía, cargado por cuatro prelados de la Iglesia Catedral de Manila, acompañados por el resto del Capítulo Catedralicio y del clero, siendo todos dirigidos por el Ilustrísimo Señor Obispo de Cebú, Don Fray Pedro de Arce, actual administrador del arzobispado, con ornamento pontifical, acompañado por los Reverendísimos Provinciales de las Sagradas Órdenes Religiosas, con capas corales.
  
Al final de la procesión está el Gobernador [General] de las Islas, Don Juan Niño de Tabora, con su Real Audiencia, la Ciudad y el resto de sus distritos vecinos, todos elegantemente vestidos. Entonces [la procesión] entró en la catedral, y comenzó el rezo de Vísperas, oficiadas por el Señor Obispo de Cebú, cantadas por siete coros dirigidos por Fray Martín de Carmona, nuestro cofrade, distinguido músico, como maestro del coro. Con las Vísperas, la primera demostración de ese día terminó, seguida a la noche por la exhibición de varios fuegos de artificio. Y en los días restantes, hubo sermones y Misas cantadas con toda grandeza y solemnidad, y en la tarde, comedias y corridas de toros y otros entretenimientos festivos.

viernes, 5 de febrero de 2016

HISTORIA DEL CATOLICISMO EN JAPÓN


El catolicismo se introdujo en Japón a mediados del siglo XVI. La religión fue generalmente tolerada hasta el principio del siglo XVII, pero el shogunado Tokugawa (1603-1867) la proscribió y persiguió a sus adherentes. Cuando se restauraron las relaciones con Occidente a mediados del siglo XIX, el catolicismo fue reintroducido y ha continuado existiendo en Japón con variable suerte.
  
Los comerciantes portugueses fueron los primeros en localizar Japón en 1543, siendo seguidos por San Francisco Javier, misionero jesuita, que llegó en 1549 con dos compañeros. La predicación de San Francisco Javier tuvo algún éxito, aunque sus esfuerzos se complicaban por la barrera del idioma.

San Francisco Javier, Primer misionero en Japón
 
En enero de 1552, San Francisco Javier había remarcado el espíritu de conversión de los primeros neófitos. "Yo los vi", escribió, "regocijándose con nuestros éxitos, manifestando un celo ardiente por extender la fe y ganar para el bautismo a los paganos que conquistaban". Él previó los obstáculos que bloquearían el progreso de la fe en ciertas provincias, el absolutismo de este o aquel daimyo (señor feudal), una clase en ese momento muy independiente del Mikado (Imperio) y en revuelta contra su autoridad suprema. De hecho, en la provincia de Hirado dónde convirtió a cientos, y donde seis años después, se bautizaron 600 paganos en tres días, una mujer cristiana (la proto-mártir) fue decapitada por orar ante una cruz. En 1561 los Daimyos forzaron a los cristianos a abjurar de su fe, "pero ellos prefirieron abandonar todas sus posesiones y vivir en el Bungo, pobres con Cristo, en lugar de ricos sin Él", escribió un misionero el 11 de octubre de 1562. Cuando, bajo el shogunado de Yoshiaki, el cristiano Oda Nobunaga, apoyado por Wada Koresama, dominó la mayor parte de las provincias y restauró la unidad monárquica, ocurrió lo que había esperado San Francisco Javier.
  
En Miyako (el Kioto moderno) la fe fue reconocida y se construyó una iglesia el 15 de agosto de 1576. Entonces la fe continuó extendiéndose sin oposición notable, cuando los Daimyos siguieron la primacía del Mikado (Ogimachi, 1558-1586) y Oda Nobunaga. La tolerancia o favor de la autoridad central provocó por todas partes la extensión de la religión católica.
  
Los refuerzos llegaron para continuar el trabajo del santo y fueron recibidos generalmente bien por los gobernantes locales que a menudo los asociaban con el lucrativo comercio portugués. La actividad se concentró sobre todo en Kyushu (Nagasaki), aunque se establecieron las comunidades cristianas en Honshu.
  
En 1563 Omura Sumitada, se volvió el primer Daimyo que recibía el bautismo, y en 1579 no menos de seis daimyo se habían convertido. Por ese tiempo el número de cristianos rondaba los 100.000. En 1579 el jesuita Alessandro Valignano llegó para dirigir la primera de tres inspecciones de la misión. Cuando se fue, estaba acompañado por cuatro muchachos que formaron una embajada dirigida a Roma en nombre del Daimyo cristiano de Kyushu.
  
Para entonces el catolicismo había atraído la atención de figuras nacionales. El unificador nacional Oda Nobunaga favoreció a los misioneros y les hizo generosas concesiones. Su sucesor Toyotomi Hideyoshi continuó esta política hasta 1587, cuando ordenó abruptamente que los misioneros dejaran el país al comprender la magnitud de la influencia cristiana en Kyushu.
   
Comenzaron las directivas anticristianas de los períodos Azuchi-Momoyama (1587 - 1600) y Edo (1600 - 1868). Hideyoshi emitió un aviso en Hakata (ahora Fukuoka) el 23 de julio de 1587 condenando las conversiones que él llamaba "forzadas", táctica más que frecuente para eliminar al "enemigo". El aviso fue seguido al día siguiente por un decreto que obligaba a los misioneros jesuitas (Bateren) a abandonar Japón "dentro de los 20 días siguientes". Aunque algunas Iglesias cristianas fueron destruidas, ningún misionero dejó Japón permanentemente como resultado de estos decretos debido al intenso celo cristiano de extender la fe del Señor sobre las almas orientales. Llegaba el fin de la recepción favorable...
  
Después de la muerte de los 26 mártires de Nagasaki, no hubo en principio otras acciones hostiles públicas, y el trabajo misionero continuó discretamente. Por este tiempo la iglesia había alcanzado, a pesar de todo, la mayor expansión, con un número de cristianos estimado en 300.000.
   
Tokugawa Ieyasu, que se hizo el gobernante de facto en 1600, al principio tolerará la presencia de los misioneros por causa del comercio portugués aprovechable, pero cuando llegaron los comerciantes holandeses e ingleses protestantes, que alentaron su odio religioso, actuó más libremente contra los misioneros católicos.

El shogunado de Tokugawa Ieyasu significó el comienzo de la persecución
 
La última confrontación entre Ieyasu y Toyotomi Hideyori, hijo del último Hideyoshi, hizo a Ieyasu volverse contra la Iglesia, sabiendo que su rival tenía considerable apoyo en Japón occidental dónde la influencia cristiana era más fuerte.
   
Al salir Ieyasu victorioso, en 1614 el shogunado de Tokugawa elaboró la razón anticristiana elaborada en la Declaración sobre la Expulsión del Bateren, bosquejada por el monje budista Zen Konchiin Suden al mandato de Ieyasu el 1 de febrero de 1614. Allí se ordenaba a los misioneros dejar el país. La mayoría de ellos partió pero unos 40, incluyendo sacerdotes japoneses, se quedaron para continuar su trabajo en secreto.
  
Año tras año después de 1614 el número de martirios fue de 55, 15, 25, 62, 88, 15, 20... En poco tiempo comienza la persecución organizada.
 
Los reinados de Ieyasu -que es mejor conocido en los anales cristianos por el nombre de Daifusama- y de sus sucesores Hidetada e Iemitziu, fueron los más desastrosos. Esta persecución duró medio siglo con algunos breves intervalos de paz.
  
El año 1622 fue particularmente fructífero en héroes cristianos. El martiriologio japonés cuenta 128 con nombre original, nombre cristiano y lugar de ejecución. Se ejecutó a 51 cristianos sólo en Nagasaki. Antes de esto las cuatro órdenes religiosas, los dominicos, franciscanos, agustinos y jesuitas, habían tenido sus mártires, pero el 10 de septiembre de 1622, 9 jesuitas, 6 dominicos, 4 franciscanos, y 6 laicos cristianos fueron dejados morir en una estaca después de ser testigos de la decapitación de aproximadamente 30 creyentes.
  
Desde diciembre hasta fines de septiembre de 1624, hubo 285 mártires. El capitán inglés, Richard Cocks (Calendario de Papeles Estatales: Indias Orientales coloniales, 1617-1621, pág. 357) relata: "ví 55 martirizados en Miako en una oportunidad... y entre ellos niños de 5 o 6 años de edad quemados en los brazos de su madre, mientras exclamaban: 'Jesús, recibe nuestras almas'. Muchos más fueron a prisión y esperaban hora tras hora que los vinieran a matar, pero muy pocos se volvieron paganos". No podemos entrar en los detalles de estas horribles matanzas, las expertas torturas del Monte Unaen, la crueldad refinada de la trinchera.
   
De estos 285, alrededor de 50 también fueron quemados vivos en Edo (ahora Tokio). Se estima que unos 3000 creyentes fueron martirizados; esto no incluye a muchos que murieron como resultado de los sufrimientos en la prisión o en el destierro. A esta altura se hace bastante incomprensible la excusa de "espías" que inició la matanza.
  
Después de 1627 la muerte creció más y más terrible para los cristianos; en 1627, murieron 123, durante los años que siguieron, 65, 79, y 198.
  
En 1633 fueron ejecutados unos 30 misioneros, y en 1637, salieron sólo cinco en libertad. El Levantamiento de Shimabara de 1637-38, incitó al gobierno a romper contacto con Occidente, salvo algunos comerciantes de la compañía holandesa de India oriental, confinada a Dejima. Los subsecuentes intentos misioneros de entrar y trabajar en el país fueron infructuosos.
  
La persecución siguió incesantemente siempre que había misioneros, y la última conocida fueron 5 jesuitas y 3 seglares que sufrieron la tortura de la trinchera desde el 25 hasta el 31 de marzo de 1643. La lista de mártires conocidos (por nombre original, nombre cristiano, y lugar de ejecución) alcanza los 1648 nombres. Si agregamos a este grupo la lista de los misioneros, o más tarde la lista de los viajeros holandeses entre 1649 y 1660, el total llega a 3125, y esto no incluye a los cristianos que fueron desterrados, cuya propiedad fue confiscada, o que murieron en la pobreza.
  
Al cierre del reino de Iemitzu (1650) un inmenso número de cristianos, de los que hay poco registro, pereció.
   
Sin contar a los miembros de Órdenes Terceras y Congregaciones, los jesuitas tuvieron, según el martiriologio (Delplace, II, 181-195; 263-275), 55 mártires, los franciscanos 36, los dominicos 38, los agustinos 20. Pío IX y León XIII declararon dignos de culto público a 36 mártires jesuitas, 25 franciscanos, 21 dominicos, 5 agustinos y 107 laicos cristianos.
  
Cuando en 1854, el Comodoro Mathew Perry forzó una entrada a Japón, se supo que la fe cristiana, después de dos siglos de intolerancia, no había muerto. En 1865, sacerdotes de las Misiones extranjeras encontraron 20.000 cristianos practicando su religión en secreto en Kiushu. La libertad religiosa no se les concedió por la ley japonesa hasta 1873. Hasta ese momento, en 20 provincias, 3404 habían sufrido por la fe en el destierro o en la prisión; 660 de éstos murieron, y 1981 regresaron a sus casas. En 1858, 112 cristianos murieron por tortura. Un misionero calcula que en total unos 3.200 murieron por la fe.
  
¿Casualidad? Curiosamente, tras un breve descanso que siguió a dos siglos y medio de persecución, las dos únicas aldeas católicas de Japón eran a mediados de este siglo Hiroshima y Nagasaki. Las mismas que fueron víctimas del bombardeo aliado que no afectó a ninguna otra ciudad o punto estratégico que pudiese realmente dañar el poder militar japonés. Dos sencillas ciudades sin importancia alguna, desaparecieron bajo el fuego atómico que destruyó implacablemente, una vez más, a la castigada pero fuerte cristiandad, alimentada de los santos y mártires que generosamente regaron con su sangre aquellas tierras que sustentan hoy a los pocos descendientes que resurgieron de las cenizas provocadas por el odio que tantos tienen a Nuestro Señor Jesucristo...

LOS 26 SANTOS MÁRTIRES DE JAPÓN

¡Por la cruz en que expiraste, San Felipe de Jesús, haz que los pueblos de Hispanoamérica su gloria encuentren en la Cruz!
  
Santos Mártires de Japón

Primogénito de once hijos del matrimonio español formado por Don Alonso de las Casas y Doña Antonia Martínez, Felipe nació en la Ciudad de México el 1 de mayo de 1572. Su pila de Bautismo se conserva en la Catedral Primada Metropolitana de México.
 
Por corto tiempo fue novicio del Convento Franciscano de Santa Bárbara, en Puebla. Sus padres lo mandaron a las Islas Filipinas con caudal para comerciar, sobre todo en el ramo de la joyería y la platería.
 
Luego de profundas meditaciones para discernir el llamado de Dios, entró al Convento de Santa María de los Ángeles de Religiosos Descalzos Franciscanos, en Manila, donde fue modelo de observancia, austeridad, modestia, servicio y caridad. Profesó el 22 de mayo de 1594 con el nombre de Felipe de Jesús.
 
Al no haber Obispo entonces en aquellas tierras, le fue concedido trasladarse a su Patria para recibir el Sacerdocio y se embarcó al 12 de julio de 1596 en un galeón llamado “San Felipe”; pero a dos semanas de navegación, un tifón hizo zozobrar al navío, que encalló en el Puerto de Hurando, Japón. Ahí sufrió cárcel, hambre y vituperios de los gentiles. A varios religiosos franciscanos, agustinos y jesuitas, así como a laicos catequizandos, se les obligó a caminar por 30 días desde Meaco a Nagasaki, previa la mutilación de una oreja.
 
26 cruces fueron dispuestas en la Colina de Nagasaki aquel 5 de febrero de 1597. El joven criollo mexicano abrazó la suya y la bendijo con lágrimas de alegría y ansiedad. Fue el primero en expirar, clamando por tres veces el Santo nombre de Jesús. 
  
Estos son los 26 mártires de Nagasaki:
  1. San Francisco, carpintero de Kyoto, resuelto y fiel, quién insistió en seguir a los mártires hasta que él mismo fue arrestado y unido al grupo. Algunas de las crónicas lo llaman Adauto, debido a un caso similar en la iglesia primitiva.
  2. San Cosme Takeya, fabricante de espadas de Owari. Fue bautizado por los jesuitas y trabajó como catequista con los franciscanos en Osaka.
  3. San Pedro Sukejiro, un hombre joven de Kyoto, enviado por el Padre Organtino para cuidar a los mártires en su camino a Nagasaki. Su devoción al deber le aseguró la gracia de unírseles.
  4. San Miguel Kozaki, un nativo de Ise, de 46 años y fabricante de arcos. Él ya era cristiano cuando se encontró con los frailes y su habilidad como carpintero era una gran ayuda para la construcción de los conventos franciscanos y las iglesias de Kyoto y Osaka. Él también confió en ellos con algo que él valoraba por encima de todo: su propio hijo Tomás.
  5. San Santiago Kisai, un hermano lego jesuita. Era un hombre de profunda devoción a la Pasión de Cristo. Con sesenta y cuatro años de edad, había conocido una vida de penalidades, y se destacaba por su bondad y paz de corazón. Nacido en Okayama, había estado a cargo de los invitados a la residencia jesuita.
  6. San Pablo Miki, Nacido en el distrito de Tsunokuni, era el hijo de un soldado valiente, Miki Handayu. Educado en las escuelas jesuitas de Azuchi y Takatsuki, había presenciado las altas y bajas de la Iglesia en Japón. Pablo Miki valoraba su vocación de extender el evangelio por sobre todo lo demás, y estaba cerca de ordenarse como sacerdote. El mejor predicador del país se quedó callado cuando la espada del verdugo estrelló su corazón. Tenía sólo treinta años.
  7. San Pablo Ibaraki, nacido en Owari, de una familia samurai. Bautizado por los jesuitas, su fe pasó por un tiempo de prueba, y sólo en sus últimos años pudo encontrar paz en su alma, gracias a los franciscanos en Kyoto. Él llevó la vida de un hombre pobre cerca del convento franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles, trabajando en una pequeña cervecería para apoyar a su familia, y todavía podía permitirse el lujo de ayudar a otros más pobres que él. También era activo como predicador.
  8. San Juan de Gotō, un retrato de inocencia y alegría, con una corta vida de 19 años usada totalmente en el servicio de Dios. Nacido en las islas Gotō de padres ya cristianos, él estudió con los jesuitas en Nagasaki, y después en la escuela jesuita en Shiki (Amakusa), un centro de entrenamiento para catequistas que también ayudaban a los misioneros como pintores o músicos. Su próximo puesto fue Osaka dónde trabajó bajo las órdenes del Padre Morejon hasta que el Señor le ofreció la corona del martirio.
  9. San Luis Ibaraki, el más joven del grupo, de sólo 12 años. Nació en Owari y era sobrino de Pablo Ibaraki y León Karasumaru. Un muchacho cariñoso que siguió cantando y riéndose cuando le cortaron una oreja, después cuando hacían la larga marcha a Nagasaki y también en la cruz. Demostró su temple cuando se negó a apostatar. "Tenemos al pequeño Luis con nosotros -escribió el Padre Francisco Blanco en la víspera del martirio- y está tan lleno de valor y con tan alto espíritu que asombra a todos".
  10. San Antonio, nacido en Nagasaki de padre chino y madre japonesa. Era un muchacho de 13 años. Había recibido su primera educación en la escuela de los jesuitas en Nagasaki y fue entonces al convento franciscano en Osaka. Lo más amargo que el chico tuvo que ver fue a su madre llorando no lejos de la cruz. Murió como mártir cantando.
  11. San Pedro Bautista. Superior de la Misión franciscana en Japón, antes embajador de España, un padre para los leprosos pobres, un capitán de mártires. Desde San Esteban del Valle (Avila, España) donde nació, hasta la Colina de Nishizaki, su vida de 50 años es demasiado rica en méritos y santidad para resumirla aquí.
  12. San Martín de la Ascensión, nacido en Guipúzcoa, España. Él tenía 30 años. Su pureza de corazón era extraordinaria, y ésta puede ser una pista a su afición por cantar. Al decirle sus superiores que estaba listo para ir a las Filipinas, fue a Sevilla. En el viejo convento franciscano pasó las noches en oración, tomando turnos con otro fraile. Su trabajo misionero en Japón (Osaka) tuvo corta vida, pero su muerte fue excepcional.
  13. San Felipe de Jesús, mejicano, 24 años. Un vaso de plata que Dios supo realzar. Su joven vida fue un laberinto de caminos contradictorios, un concurso de fuerza entre Cristo y Felipe, sin que ninguno de los dos deseara conceder la derrota. Al final, Cristo salió vencedor, y Felipe estuvo ansioso por recuperar el tiempo perdido: él sería el primero en morir.
  14. San Gonzalo García, 40 años, nacido en el remoto Bazain (India) de un padre portugués y una madre india. Catequista con los jesuitas y comerciante en Macao, ingresó con los franciscanos como hermano lego, y fue la mano derecha de San Pedro Bautista. Hablaba portugués tartamudeando, pero cuando confrontó a Hideyoshi, el gobernante absoluto de Japón, su japonés salió perfecto. Es el santo patrono de Bombay.
  15. San Francisco Blanco, nació en Monterrey (Galacia, España) y vino a Japón con San Martín de la Ascención. Él también había viajado a pie a Sevilla antes de abordar una nave para México y seguir a Filipinas. Un hombre tranquilo, de hablar suave y sumamente inteligente.
  16. San Francisco de San Miguel, 53 años, nacido en La Parrilla (Valladolid, España). Era tan modesto en vida que bien merece un elogio especial después de la muerte. "Viendo su buen corazón, fuerza física y simplicidad, fue aceptado dentro de la Orden como hermano lego", dice un viejo cronista apropiadamente. El hermano Francisco tenía su propio estilo de humor también: "La campanilla de la cena tocará mañana", solía responder cuando se le decía que rompiera su ayuno. Cuando estaba en Manilla disfrutó respirando "los vientos desde Japón" pero una vez que puso el pie en la misión japonesa tuvo que pasar por una noche oscura del alma en que sintió que era inútil y que sería mejor regresar a Filipinas. Murió en silencio, así como había vivido.
  17. San Matías. No sabemos nada sobre su edad, lugar de nacimiento o fecha de bautismo, sólo su nombre y la razón de por qué se unió a los mártires. Los soldados estaban buscando a otro Matías que no podían encontrar. El santo se ofreció a sí mismo y los soldados lo aceptaron gustosos. Dios también lo aceptó.
  18. San León Karasumaru, de Owaru, era hermano más joven de San Pablo Ibaraki. Bonzo en su juventud, luego se convirtió por los jesuitas japoneses y siempre llevó una vida ejemplar. Cuando llegaron los franciscanos, él se volvió su mayor apoyo. Cuando tenían que construir una iglesia, comprar un pedazo de tierra o hacer funcionar un hospital, los monjes contaban con León. Celoso catequista y hombre de oración, fue una figura principal entre los mártires laicos.
  19. San Buenaventura. Su joven vida va por los inescrutables caminos de la Providencia. Bautizado de niño, pronto perdió a su madre, y su madrastra lo envió a un monasterio budista. Un día, él se enteró de su bautismo, y vino a visitar el convento franciscano en Kyoto, su lugar de nacimiento, ávido por tener mayor información. Aquí encontró paz de alma. En su camino a la cruz él oró por la fe de su padre y la conversión de su madrastra.
  20. Santo Tomás Kozaki. Con los modales rudos de un muchacho rural, este chico de catorce años tenía un hermoso corazón, parecido a las Perlas de su Ise nativo. Él ya era cristiano cuando conoció a los franciscanos mientras ayudaba a su padre como carpintero, y se quedó en el convento franciscano una vez que el trabajo terminó. Era sincero, resuelto y totalmente dedicado en su servicio a Dios. La carta de despedida a su madre, escrita desde el castillo de Mihara, es otra piedra preciosa en la saga de los 26 Mártires.
  21. San Joaquín Sakakibara, 40 años, nativo de Osaka. En agradecimiento por su bautismo, recibido de un catequista cuando estaba gravemente enfermo, Joaquín ayudó en la construcción del convento franciscano en Osaka y se quedó allí como cocinero. De carácter muy fuerte, se destacaba por su bondad y prontitud al servir, una preparación digna para la corona de los mártires.
  22. San Francisco. Nacido en Kyoto, 48 años. Era médico y un predicador celoso. Cuando todavía era pagano, llevaba un rosario que había pertenecido a Otomo Sorin, el señor cristiano de Bungo. La Divina Providencia lo trajo al contacto con los franciscanos. Después de su Bautismo y la conversión de su esposa, vivió al lado del convento franciscano, tratando a los enfermos gratuitamente, y guiándolos a Cristo.
  23. Santo Tomás Dangi. Farmacéutico, con una disposición sumamente violenta. Maduró con la ayuda de Dios en un catequista de buen corazón. Un cristiano de muchos años, él abrió su tienda al lado del convento franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles, y mientras vendía la medicina también tuvo el cuidado de mostrarles a sus clientes el camino al Cielo.
  24. San Juan Kinuya, 28 años, de Kyoto. Tejedor de seda y comerciante, había sido bautizado recientemente y había movido su tienda al lado del convento. Sus tejidos de seda, lisos, suaves y de colores brillantes, expresaban la calidad de sus oraciones y de su amor. Y Dios aceptó la vida de trabajo y oración de Juan.
  25. San Gabriel, nativo de Ise, 19 años, otra de las jóvenes vidas ofrecidas a Dios. Convertido por el Hermano Gonzalo, hizo un rápido progreso en su camino a Dios, superando todo tipo de obstáculos. Gabriel trabajó como catequista.
  26. San Pablo Suzuki, 49 años, de Owari. Su cruz estaba al final de la fila y su voz, toda fuego y celo, podría oírse sin impedimento. Él había recibido el bautismo 13 años antes. Un hombre de carácter impetuoso -y con muchas cicatrices en su cuerpo para testificarlo- que se destacó por su celo apostólico y era uno de los mejores catequistas que ayudaba a los franciscanos. También estaba a cargo del Hospital de San José en Kyoto.
 
En 1627, el Papa Urbano VIII proclamó Beatos a Felipe de Jesús y Compañeros Mártires. Fue hasta el 8 de junio de 1862 cuando el hoy Beato Papa Pío IX canonizó a los Mártires de Nagasaki, ante la regocijada y piadosa presencia, en Roma, de varios obispos mejicanos, entre ellos el de Guadalajara, Don Pedro Espinoza y Dávalos. La Nación Mexicana declaró a San Felipe su Patrono y decretó el 5 de febrero como Fiesta Nacional. Sólo que el Congreso Constituyente en 1917, en esa fecha y en Querétaro, la hizo festividad en honor a la Carta Magna.
  
Don Francisco Orozco y Jiménez, quinto Arzobispo de Guadalajara, promovió, con el Obispo de Nagasaki, la construcción de una iglesia en el lugar del martirio de “San Felipito” (como él cariñosamente le llamaba), y en 1926 escogió el lugar en que habría de dedicarse un templo en el Sector Libertad tapatío. También escribió y difundió una obra sobre el Santo Protomártir, editada en español y en japonés.
 
El Padre Mateo Chávez Plascencia y el Padre Víctor Gabriel Saucedo fueron pioneros en la obra material del templo a San Felipe de Jesús en Guadalajara. El primero de ellos le dedicó la letra de un bello Himno, al que compuso Don Ignacio Aréchiga. Aún se entona en las festividades.
 
Cuando se cumplió el Primer Centenario de la Canonización de San Felipe de Jesús, en 1862, el Sr. Cura Rafael Meza Ledesma (primer párroco) fue el principal iniciador y animador de festejos jubilares, aprobados y secundados en el ámbito diocesano por el Cardenal José Garibi Rivera, quien promovió intensas celebraciones a nivel nacional. Hasta esas fechas pudo lograrse el principio de la construcción de un templo y monumento en Nagasaki. El Episcopado Mexicano declaró solemnemente a San Felipe de Jesús como Segundo Patrono de la Nación Mexicana, precedido, obviamente, por Santa María de Guadalupe.

ORACIÓN (de la Misa de San Felipe de Jesús)
Oh Dios, que entre los primeros mártires del Japón, coronaste el primero de todos al beato Felipe, ligado a la cruz y traspasado de tres lanzadas: concédenos benigno, que protegidos con su patrocinio, seamos igualmente coronados con él en los cielos. Por J. C. N. S. Amén.

miércoles, 3 de febrero de 2016

EL AUXILIO DE DIOS ES NECESARIO PARA EVITAR EL CONTAGIO DEL DIABLO

El obstáculo más odioso que el amor divino encuentra sobre la tierra, es la envidia de Satanás, que busca, sirviéndose de una usurpación monstruosa, suplantar en nuestras almas a Dios, que las crió.

Unámonos a la Iglesia al implorar en la Colecta la asistencia sobrenatural que necesitamos para evitar el contacto impuro de la serpiente:
Da, quǽsumus, Dómine, pópulo tuo diabólica vitáre contágia: et te solum Deum pura mente sectári. Per Dóminum. (Suplicámoste, Señor, hagas que tu pueblo evite los contagios diabólicos y te siga a ti, solo Dios, con alma pura. Por J. C. N. S. Amén). -Oración colecta del XVII Domingo después de Pentecostés-

Dom Prósper Gueranger, OSB. El Año Litúrgico (I Edición española), Tomo V pág. 49. Editorial Aldecoa (Burgos-España), 1956.