viernes, 27 de julio de 2018

DE LA OBLIGACIÓN DE DENUNCIAR LOS HEREJES, DE LOS SOSPECHOSOS DE HEREJÍA, Y LIBROS PROHIBIDOS

San Nicolás de Bari abofeteando a Arrio
    
P. ¿Qué es denunciación? R. Que es: Delátio críminis facta Superióri. Divídese en evangélica, y judicial. La primera es la que se hace al Superior como a Padre, y la segunda la que se la hace como a Juez; y de esta trataremos aquí. Dos son las diferencias que hay entre ella y la acusación. La primera, que en la acusación está el acusador obligado a probar el delito, por ser la parte que pide en juicio, mas no el que denuncia, cuyo intento sólo es manifestarlo al superior. La segunda, que el acusador pide la vindicta del delincuente, y el denunciador nada pide, sino que todo lo deja al arbitrio del Superior, para que obre lo que juzgare más conveniente.
 
P. ¿El que no puede probar el delito está obligado a denunciar al hereje? R. Que lo está, y lo contrario condenó el Papa Alejandro VII en la proposición siguiente, que es la 5. Quamvis evidénter tibi constet Petrum esse hæréticum, non tenéris denuntiáre, si probáre non possis.
  
P. ¿Puede omitirse la denuncia del hereje por causa de la corrección fraterna? R. Que no. Así lo declaró el mismo Alejandro VII en su Constitución que empieza: Licet álias. Y así cuantos tuvieren noticia del hereje, están obligados a denunciarlo, a no ser que lo sepan bajo el sigilo inviolable de la confesión sacramental. Y esto aunque el hereje se haya enmendado, y aun en el caso de que haya muerto. De esta obligación nadie está exento, ni los padres, hijos, hermanos, maridos, o mujeres; porque siendo la herejía un crimen que cede en perjuicio del bien común de la Iglesia, prepondera sobre todo otro interés particular.
   
De la excomunión en que incurre el que cuanto antes no denuncia al hereje, nadie le puede absolver antes de hacer la denuncia; y si la omite deliberada y culpablemente, se hace por su omisión sospechoso de herejía. No obstante, si el penitente ignoraba la obligación de denunciar, y propone seriamente hacerlo cuanto antes pueda después de la confesión, podría ser absuelto; pues por una parte se supone no haber incurrido en la excomunión, y por otra se cree bien dispuesto.
  
Dos cosas conviene notarse sobre esta particular. La primera, que no puede ser denunciado alguno, sólo por leves sospechas de si es hereje, ni por haberlo oído a sujetos que merecen poca fe, porque sin grave fundamento no se puede exponer al prójimo a un peligro tan conocido de infamia. La segunda, que el precepto de denunciación sólo obliga, prout nunc, respecto del hereje propio y pertinaz. Y así no debe ser denunciado un hombre sencillo, o un Predicador pío, por sólo oírle alguna proposición herética o errónea proferida por ignorancia, o con inadvertencia.
  
P. ¿Qué es sospecha? R. Que es: Opínio mali ex lévibus indíciis provéniens. La de herejía puede ser en tres maneras, leve, vehemente, y vehementísima. Leve es la que nace de leves conjeturas, y así se desvanece con una leve defensa. Vehemente es la que se funda sobre sólidos principios, y que muchas veces concluyen ser hereje el que tal hace o dice; como el que no manifiesta a los herejes, o es solicitante en confesión. Vehementísima es la que se origina de dichos o hechos, que precisan al Juez a persuadirse que su autor es hereje; como en los que veneran los ídolos; comunican in sacris con los herejes; ejercen las ceremonias judaicas, turcas, y otras semejantes.
  
P. ¿Qué libros deben tenerse por prohibidos? R. Que hay innumerables Bulas, y Decretos de los Sumos Pontífices, que prohiben la lección, retención, defensa, e impresión de los libros de los herejes, y de otros Autores que sienten mal de la fe católica, bajo gravísimas penas; y así sería salir de nuestra esfera querer referir todas sus disposiciones en este punto; por lo que nos ceñiremos a lo más esencial y preciso.
  
Decimos, pues, que conforme a las disposiciones de los Sumos Pontífices, se prohibe por el Santo Tribunal de la Inquisición de España, con la pena de excomunión mayor latæ senténtiæ, la retención o lección de los libros de los herejes que tratan de Religión. En esta regla están incluidos los que tratan de la Sagrada Escritura, de los misterios de la fe, del culto divino, o escriben de sagrada teología, o las vidas de los Santos, o las historias de los Monjes o Clérigos, mas no si su asunto es político o de cosas naturales. Por nombre de libro se entiende también cualquier oración, sermón, o disputa que contenga herejía. Los Autores que sobre lo dicho admiten parvidad de materia, la reducen a muy pocas líneas; y aun cualquier lección, por breve que sea, no estará libre de culpa venial, siendo deliberada. Para incurrir la dicha excomunión se requiere que los dichos libros se retengan o lean, etc. sciénter; pero la incurrirá el que los entregue a otro para que los lea, oyéndolos él.
  
Según el tenor de la Constitución de Julio III, que empieza: Cum meditátio, los expresados libros han de entregarse reáliter, et cum efféctu, a los Obispos o Inquisidores donde los hubiere, bajo la pena de excomunión mayor. Por lo que ninguno puede quemarlos por propia autoridad, ni entregarlos al que tuviere licencia para leer libros prohibidos. Bien que esto se entiende cuando lo estuvieren bajo la pena de excomunión; pues no lo estando con ella, podrá hacer de ellos lo que quisiere, con tal que enajene el dominio, o lo pierda quemándolos, o dándolos a quien tuviere dicha licencia; y por eso no podrá prestarlos, porque esto no es perder el dominio.
  
En el Indice Tridentino y Romano se hallan muchos libros prohibidos reducidos a tres clases. En la primera se colocan los de Lutero, Calvino, y otros herejes, los cuales se prohiben por respeto a sus autores, y así quedan generalmente prohibidos cualquiera que sea su materia. En la misma clase se contienen los libros de los herejes impresos o que se impriman, conteniendo proposiciones, sapiéntes hærésim, temerarias, o semejantes. En la segunda clase se colocan los libros de Católicos, prohibidos, no por sus Autores, sino por contener doctrina herética, errónea, o que engendre sospecha de herejía. Estos se prohiben bajo la pena de excomunión lata, no reservada. En la tercera se incluyen otros muchos contenidos en dicho Índice; como los que tratan de la magia, astrología judiciaria, y los que ofenden el honor o fama del prójimo, o provocan a la impureza. También se prohíbe el leer o imprimir la Sagrada Escritura en lengua vulgar, no haciéndose con las debidas licencias. Sobre esto debe tenerse presente el edicto de la Inquisición de España del año de 1796. Y debe advertirse, que los libros prohibidos en un idioma, están prohibidos y condenados en todos, como consta de la instrucción añadida a las reglas del Índice por autoridad de Clemente VIII.
  
FRAY MARCOS DE SANTA TERESA OCD. Compendio Moral Salmaticense, tomo I, tratado séptimo, cap. II, punto 5º. Pamplona, Imprenta de José Rada, 1805, págs. 191-195

jueves, 26 de julio de 2018

EL FEMINAZISMO SICÓPATA EN ACCIÓN: CREAN VIDEOJUEGO DONDE MATAN NIÑOS POR NACER

Como si no fuera bastante con los excesos, atropellos, inconsistencias y mediatismo del movimiento feminista (o mejor, FEMINAZI), se suma un videojuego creado por una de las desadaptadas que conforman dicho movimiento sectario extremista en Argentina, para más deshonra a la gente de ese país (sumándose a los impresentables Ernesto “Ché” Guevara Sheinermann, Cristina Elisabet Fernández Wilhelm vda. de Kirchner, Máxima -Zorreguieta Cerruti- de los Países Bajos, Mauricio Macri Blanco Villegas y Jorge Mario Bergoglio Sívori -Antipapa Francisco I Bergoglio- en el “Muro de la Infamia”).
 
En el marco del debate sobre la despenalización del aborto en Argentina, una desarrolladora de software creó una extensión mod (modificación en la jerga de los videojuegos) del clásico juego Doom con el objetivo de burlarse del movimiento provida y, de paso, vender el aborto como si fuera diversión.
  
El videojuego se llama “Doom Fetito” y ha sido creado por la activista Florencia Rumpel Rodríguez. El objetivo es disparar hasta “matar” a un “bebé gigante” para obtener como recompensa misoprostol, un fármaco que induce al aborto.
  
Imagen promocional del videojuego mod “Doom Fetito”
  
Florencia Rumpel Rodríguez
  
Rumpel, quien participó del Game Jam Antifascista a comienzos de año y ya había creado un videojuego abortista llamado “¿Qué pensás hacer?”, indicó en una reciente entrevista al website especializado Kotaku que la figura del bebé como “jefe final” del videojuego se inspiró en el niño por nacer de cartón que se utiliza en las marchas provida de Argentina (como siempre, la ridiculización como recurso de la izquierda cuando se queda sin argumentos con qué rebatir):
“Encontré un tweet comparando el feto de cartón con un jefe de Half Life y pensé que sería muy adecuado para un mod de Doom”.
“He amado Doom desde que era joven, y gracias al episodio Beyond the Filter y todo lo que Liz Ryerson [compositora, fanática de Doom, diseñadora y crítica de videojuegos estadounidense, N. del E.] escribió sobre el tema, supe que hacer un mod de él sería una cosa posible de hacer”, agregó la desarrolladora y activista.
 
Antes de que el jugador (con un avatar que sobre su armadura lleva el pañuelo verde de los abortistas) “enfrente” al bebé, primero debe matar a sacerdotes católicos, policías nazis inspirados en Wolfenstein 3-D y mujeres provida (de las que Rumpel dice que “están haciendo algo simplemente ridículo”).
 
Al finalizar el videojuego se muestra el mensaje: “¡Has derrotado al fetito! ¡Dale este misoprostol a los necesitados para que también puedan vencerlo!”.
   
Silvina Spataro, directora de campañas de la plataforma provida internacional CitizenGO, conversó con ACI Prensa y calificó el videojuego de “vergonzoso y de mal gusto”, siendo un “fruto de la cultura de la muerte reinante, a través de los medios de comunicación”.
  
Además lo considera “nocivo”, “porque de esta manera se anestesia la conciencia de los niños y adolescentes, se rebaja el valor de la vida y se plasma como la figura del enemigo, justamente a aquellos que buscan defender y exaltar la vida”.
  
“Ponen como objetivo eliminar al niño por nacer, en lugar de protegerlo, muestran el verdadero rostro de los abortistas”, denunció Spataro.

Fuentes: Varias de Internet.
  
COMENTARIO
La sicópata y cobarde Florencia Rumpel Rodríguez es una corruptora más que en últimas le hace de idiota inútil a las élites genocidas satánicas como Hillary Diane Rodham Clinton, György Schwartz Szűcs alias “George Soros”, los Bush, los Rockefeller y los Rotschild, dopando las mentes débiles para que acepten como normal el exterminio de la humanidad para facilitarle el dominio al Anticristo, que es el fin último de las políticas de imposición del aborto (práctica que según el ex-satanista y convertido al catolicismo Zachary King, es la ofrenda máxima que se hace a satanás en las “Misas Negras” para asegurar los maleficios), la eutanasia y el matrimonio homosexual.
   
Con actuaciones como estas lo único que patentizan es que TIENEN MIEDO ante el imparable auge de los movimientos en defensa de la vida y la familia, y que las filas del extremismo radical están siendo diezmadas por deserciones (como la de Sara Winter -Sara Fernanda Giromini-, que de activista de FEMEN en Brasil pasó a ser provida luego de que sus antiguas camaradas la abandonasen a la muerte luego de un aborto) y peleas internas en torno a la personalidad (ver el caso de Oksana Schacko -fundadora y ex-activista de FEMEN-, quien se suicidó el pasado lunes 23 dejando una nota que decía “sois unos falsos”), que muestran a las claras que simplemente son agentes de distracción.

A LOS NEOCATECUMENALES

«La reprobación de la Iglesia constantiniana es la marca inequívoca de toda herejía». (NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA)

miércoles, 25 de julio de 2018

50 AÑOS DE INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA “Planificación Natural de la Familia” POR MEDIO DE “Humánæ Vitæ”

  
Actualmente (desde hace varias décadas) presenciamos en los países occidentales una violenta campaña contra la familia, en el que uno de sus frentes ha sido precisamente el ataque contra el Matrimonio en cuanto institución establecida y elevada por Dios a la categoría sacramental, toda vez que se separa el fin principal (la procreación y la educación cristiana de los hijos) de los secundarios (la ayuda mutua de los esposos -tanto material como espiritual- y la sedación de la concupiscencia), saltando a la vista las consecuencias conocidas (aborto, fecundación in vitro, vientres de alquiler, “amor libre” -tanto hetero como homosexual-, adicción y exaltación de la pornografía, etc.).
   
Y este desmoronamiento tiene su potenciación cuando, hace 50 años, el antipapa Giovanni Battista Montini Alghisi/Pablo VI firmara la seudoencíclica “Humánæ Vitæ”, que además de subvertir la escala de principios sobre el matrimonio, dio carta de constitucionalidad a la llamada “Planificación Natural de la Familia”, la cual como es sabido entra en la condena oficial que Pío XI hiciera contra los métodos anticonceptivos en la encíclica “Casti Connúbii”:
«Ningún motivo, sin embargo, aun cuando sea gravísimo, puede hacer que lo que va intrínsecamente contra la naturaleza sea honesto y conforme a la misma naturaleza; y estando destinado el acto conyugal, por su misma naturaleza, a la generación de los hijos, los que en el ejercicio del mismo lo destituyen adrede de su naturaleza y virtud, obran contra la naturaleza y cometen una acción torpe e intrínsecamente deshonesta.
  
[...] Cualquier uso del matrimonio en el que maliciosamente quede el acto destituido de su propia y natural virtud procreativa, va contra la ley de Dios y contra la ley natural, y los que tal cometen se hacen culpables de grave delito» (Papa Pío XI, Encíclica “Casti Connúbii” sobre el Matrimonio Cristiano, 31 de Diciembre de 1930, #20 y #21).
Observad pues la distancia que media entre esta declaración doctrinal vinculante al ser Ex Cátedra, y la manifestación montiniana dándole licitud a la PNF, que aparte de ser contraria a las Sagradas Escrituras y al Magisterio Católico Tradicional, es calumniosa ya que atribuye a la Iglesia algo que JAMÁS POR JAMÁS ha aprobado:
«Si para espaciar los nacimientos existen serios motivos, derivados de las condiciones físicas o psicológicas de los cónyuges, o de circunstancias exteriores, la Iglesia enseña que entonces es lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes a las funciones generadoras para usar del matrimonio sólo en los periodos infecundos y así regular la natalidad sin ofender los principios morales que acabamos de recordar.
  
La Iglesia es coherente consigo misma cuando juzga lícito el recurso a los periodos infecundos, mientras condena siempre como ilícito el uso de medios directamente contrarios a la fecundación, aunque se haga por razones aparentemente honestas y serias. [...] Es verdad que tanto en uno como en otro caso, los cónyuges están de acuerdo en la voluntad positiva de evitar la prole por razones plausibles, buscando la seguridad de que no se seguirá» (Antipapa Pablo VI, Encíclica “Humánæ Vitæ” sobre la regulación de la natalidad, 25 de Julio de 1968, #16).
Y que en la exhortación post-sinodal Amóris Lætítia encuentran no su oposición sino su lógica consecuencia:
«con frecuencia presentamos el matrimonio de tal manera que su fin unitivo, el llamado a crecer en el amor y el ideal de ayuda mutua, quedó opacado por un acento casi excluyente en el deber de la procreación» (Antipapa Francisco I, Exhortación apostólica post-sinodal “Amóris Lætítia” sobre el amor en la familia, 8 de Abril de 2016 -firmada el 19 de Marzo-, #36).

Aquí Bergoglio (y Víctor Manuel “Tucho” Fernández, autor en la sombra de Amóris Lætítia), repite casi verbátim el discurso del cardenal belga Leo-Jozef Suenens en el aula conciliar el 6 de Julio de 1964, donde palabras más o menos reduce el matrimonio a una definición sicológica donde prevalece el elemento emocional y por ende, ve los hijos como un intruso en la “comunión de amor conyugal”:
«Puede suceder que hayamos aceptado las palabras de la Escritura “creced y multiplicaos” hasta de dejar eclipsadas otras palabras divinas: “Los dos serán una sola carne…” (…) A la Comisión le corresponderá determinar si no habremos concedido excesiva importancia al primero de los fines, que es la procreación, en desmedro de una finalidad igual de imperativa, que es el cultivo de la unión conyugal».
Un episodio desconocido y que sale a la luz en el nuevo libro El nacimiento de una encíclica: «Humanae vitae» a la luz de los Archivos vaticanos de la autoría de Gilfredo Marengo es el que se relaciona a continuación:
  
El 4 de Octubre de 1967, durante el primer Sínodo de los obispos celebrado en el Vaticano, Pablo VI le pidió al cardenal Secretario de Estado Jean Villot que solicitara pareceres sobre la contracepción en vista de la publicación de una encíclica. Solamente 26 de los 200 obispos que estaban presentes respondieron por escrito, de los cuales estaban a favor:
  • el belga Leo-Jozef Suenens (arzobispo de Malinas-Bruselas, primado y ordinario militar de Bélgica y cardenal-presbítero de San Pedro ad Víncula);
  • el alemán Julius August Döpfner (arzobispo de Múnich-Frisinga y cardenal-presbítero pro hac vice de Santa María della Scala);
  • los estadounidenses Lawrence Joseph Shehan (arzobispo de Baltimore, primado de facto de los Estados Unidos y cardenal-presbítero de San Clemente de Letrán), John Joseph Krol (arzobispo de Filadelfia y cardenal-presbítero de Santa María de la Merced y San Adriano en Villa Albani), John Francis Dearden (arzobispo de Detroit y cardenal-presbítero de San Pío X en la Balduina), y John Joseph Wright (obispo de Pittsburgh -siendo obispo auxiliar de Boston, fue quien instigó por el entredicho al Centro San Benito y la excomunión del padre Leonard Feeney por su postura pro “Extra Ecclésiam nulla salus” en 1949; veinte años después del incidente fue designado prefecto de la Congregación para el Clero y creado cardenal-presbítero de Jesús Divino Maestro en Pineta Saccheti-);
  • los franceses Alexandre Charles Renard (arzobispo de Lyon, primado de las Galias y cardenal-presbítero de la Santísima Trinidad en Monte Pincio), Pierre-Paul-Émile Martin SM (arzobispo de Nouméa, Nueva Caledonia -se pronunció en nombre de los obispos de las islas de los Mares del Sur-), y Claude Marie-Joseph Dupuy (arzobispo de Albi-Castres-Lavaul);
  • los canadienses Paul-Émile Legér (arzobispo de Montréal y cardenal-presbítero de Santa María de los Ángeles), Philip Francis Phocock (arzobispo coadjutor de Toronto -en 1971 asumirá como titular de dicha sede-), y George Bernard Flahiff CSB (arzobispo de Winnipeg -creado en 1969 cardenal-presbítero de Santa María de la Salud en Primavalle-);
  • el sudafricano Denis Eugene Hurley OMI (arzobispo de Durban);
  • el brasileño Aloísio Leo Arlindo Gerhardt Lorscheider OFM (obispo de Santo Ângelo -en 1973 será promovido a arzobispo de Fortaleza, tres años después creado cardenal-presbítero de San Pedro en Monte de Oro, y en 1995 trasladado como arzobispo de Aparecida);
  • el indonesio Justinus Darmojuwono (arzobispo de Semarang, ordinario militar de Indonesia y cardenal-presbítero de los Santísimos Nombres de Jesús y María en la Vía Lata), en nombre de la Conferencia Episcopal de Indonesia;
  • el danés Hans Ludvig Martensen SJ (obispo de Copenhague);
  • el sirio Neófito -Elías- Edelby Battouk BA (obispo auxiliar del Patriarcado de Antioquía de los greco-católicos melquitas y arzobispo titular de Edesa en Orsoena de los greco-católicos melquitas -en 1968 será designado archieparca de Alepo de los greco-católicos melquitas-);
  • y el inglés George Andrew Beck AA (arzobispo de Liverpool);
justificándose en varios discursos que Pío XII diera en los años 50 a las obstetras italianas aconsejando la PNF (los discursos en plaza pública del Papa cuando habla como doctor privado no son objeto de infalibilidad, cabe recordar).
 
Los que se opusieron fueron los siete restantes:
  • el estadounidense Fulton J. Sheen (obispo de Rochester);
  • el filipino Rufino Santos y Jiao (arzobispo de Manila, primado de las Filipinas y cardenal-presbítero de Santa María de los Montes);
  • el iraquí Mar Ignacio Gabriel I Tappouni (Patriarca de Antioquía de los sirocatólicos y cardenal-obispo);
  • el italiano Giuseppe Siri (el tan mentado “Papa Gregorio XVII”, arzobispo de Génova y cardenal-presbítero de Santa María de la Victoria);
  • el hindú Joseph Attipetty (obispo de Verapoly);
  • el alemán Guillermo Hartl de Laufen OFM Cap. (vicario apostólico de la Araucanía en Chile);
  • y el polaco Karol Jozef Wojtyła (arzobispo de Cracovia y cardenal-presbítero de San Cesáreo en Appia -en 1978 fue electo “Papa Juan Pablo II”, y Bergoglio le canonizó el 14 de Abril de 2014-),
enfatizando en que ya la cuestión había sido definida en  “Casti Connúbii”.
      
Montini rechazó los argumentos del bloque mayoritario porque los consideraba demasiado modernistas para su gusto, y encomendó al teólogo pontificio Mario Luigi Ciappi OP la redacción de una nueva encíclica, la cual se llamó “De nascéndæ prolis” (Sobre el nacimiento de la prole) y, firmado su original latín el 9 de Mayo de 1968, estaba para ser publicada el día 23. En ella se enfatizó que el fin primario del matrimonio es la procreación y educación cristiana de los hijos, y se buscaba dar por terminado el debate doctrinal. Pero el español Eduardo Martínez Somalo (responsable de la sección española de la Secretaría de Estado) y los franceses Jacques-Paul Martin (prefecto de la Casa pontificia) y Paul Joseph Jean Poupard (responsable de la sección francesa de la Secretaría de Estado) objetaron el proyecto por ser demasiado doctrinal, y propusieron uno más “pastoral” el 8 de Junio. Luego, Mons. Paul-Pierre Philippe OP, ex-secretario del Santo Oficio, criticó el modelo Martin-Poupard, y realizó varias correcciones, las cuales entregó el 22 de Junio a Montini, quien con asesoría de Mons. Carlo Colombo (su teólogo de cabecera) llegó al texto final que aprobó el 8 de Julio y publicó diecisiete días después: la “Humánæ Vitæ” que todos conocen y por la que muchos protestaron (el propio Suenens, el teólogo Charles E. Curran Beisner de la Universidad Católica de América en Estados Unidos, las Conferencias Episcopales de Canadá, Alemania, Austria y Suiza, el “Catecismo holandés” y el cardenal Carlo María Martini Maggia).

Regresando en materia, la reflexión que sobre esta trágica efemérides hiciera el profesor Roberto de Mattei en su artículo del 6 de Julio para CORRISPONDENZA ROMANA y que fue traducida para su propia página (y sobre la cual hemos hecho este análisis), concluye con las siguientes palabras:
«Nuestra interpretación de las palabras del cardenal Suenens no está forzada. En coherencia con su discurso, el cardenal primado de Bélgica encabezó en 1968 la revuelta de los obispos y teólogos que se alzaron contra la Humánæ Vitæ. La declaración del episcopado belga del 30 agosto de ese mismo año contra la encíclica de Pablo VI fue, junto con la del episcopado alemán, una de las primeras redactadas por una conferencia episcopal, y sirvió de modelo de protesta a otros episcopados.
  
A los herederos de aquella protesta que nos proponen reinterpretar Humánæ Vitæ a la luz de Amóris Lætítia, respondemos enérgicamente que seguiremos interpretando la encíclica de Pablo VI a la luz de Casti Connúbii y del Magisterio perenne de la Iglesia».
De más no está decir que De Mattei es un neoconservador que pretende al igual que Ratzinger Tauber hacer una lectura “tradicional” al magisterio conciliar deuterovaticano, cuando la realidad es que la Doctrina Católica y el Vaticano II se repelen entre sí como quiera que son fundamento de dos religiones diferentes y contrapuestas; y que la PNF entra en la condena citada por Pío XI. Por otra parte, el rechazo que mostraron las conferencias episcopales de Bélgica y Alemania a la encíclica montiniana, no es sino la consecuencia de la pérdida de autoridad del Papado conciliar, simbolizada por la renuncia de Montini a la tiara pontificia en 1964.
  
Es importante que nosotros los Católicos conozcamos, amemos y defendamos el Magisterio Católico Tradicional de los verdaderos Pontífices, a fin de que nuestra vida refleje la Oración y Creencia por la cual estamos luchando contra el Vaticano II y sus apostasías.
   
JORGE RONDÓN SANTOS
25 de Julio de 2018
Solemnidad de San Santiago Apóstol, Patrono de España.

EL CURIOSO CASO DE LAS BIBLIAS PROTESTANTES

Traducción del artículo publicado por Joseph Heschmeyer en CATHOLIC ANSWERS.
  
   
Quizá ninguna área de la apologética católico-protestante involucra tantas falsedades descaradas como la historia de la Biblia. Para ser exactos, hay muchos temas teológicos en los cuales los Católicos y los protestantes están en desacuerdo, pero por el gran número de argumentos populares protestantes que son explícita e innegablemente falsos, nada supera a la cuestión de la procedencia de la Biblia y la cantidad de sus libros.
   
Por supuesto, hay muchos debates históricos tanto dentro como fuera de los círuclos cristianos. Por ejemplo, está la lucha anual sobre si Cristóbal Colón fue un hombre grande o terrible. Es un tema sobre el cual las personas razonables, mirando la misma evidencia, pueden estar en desacuerdo. Pero imaginaros si un lado de ese debate afirmara que no había evidencia de que Cristóbal Colón siquiera cruzara el Atlántico. Ése es el nivel de argumentación que se encontrará en el mundo surreal de muchas versiones protestantes de la historia de la Biblia: el de las pretensiones extravagantes y falsedades fácilmente refutables.
  
Por ejemplo, tal vez estés familiarizado con el creacionista de la “tierra joven” Ken Ham y su website Answers in Genesis (Respuestas en el Génesis). El sitio vende un DVD llamado Why 66? The Canon of Scripture (¿Por qué 66? El canon de la Escritura), presentado por “el aclamado teólogo y profesor británico de la Biblia Brian Edwards”, identificado como “uno de los apologistas favoritos de Ken Ham”. Edwards se gasta casi una hora tratando de defender la idea de que el canon protestante de sesenta y seis libros es el correcto, y su presentación está plagada de egregios errores factuales. Tal vez el más penoso de ellos es su reclamo de que “es verdad que algunos de los primeros líderes de la Iglesia más allá del Nuevo Testamento citaban de los Apócrifos, aunque comparado a su muy raro uso del Antiguo Testamento, pero no hay evidencia de que los trataran como Escritura” (Edwards afirma esto en el minuto 16:26 del vídeo).
  
¿No hay evidencia de que ellos trataran a los “Apócrifos” (o más exactamente, los deuterocanónicos) como Escritura? Tonterías. En el libro segundo, capítulo VIII de Sobre la Doctrina Cristiana (c. 397 A.D.), San Agustín enumera “el canon completo de las Sagradas Escrituras, sobre el que ha de versar nuestra consideración”, y su lista era exactamente el canon Católico (setenta y tres libros). Después de enumerar por entero el canon Católico (incluyendo los libros deuterocanónicos) él explica que esos libros son la plena expresión de “la autoridad del Antiguo Testamento”.
  
O considera lo que la Iglesia entera enseñó en el I Concilio de Éfeso en el año 431, que cita a Eclesiástico 32, 19 y se refiere al libro como “Escritura divinamente inspirada”. Y la evidencia apunta a un reconocimiento incluso más temprano de los deuterocanónicos como Escritura. En una Carta a Sexto Julio Africano, Orígenes Adamancio (c. 184-253) se refiere a la historia de “Susana en el libro de Daniel, que es usado en las iglesias” —esta es una historia no encontrada en la versión corta protestante de Daniel— y finalmente que “las iglesias usan [el libro de] Tobías” (que los protestantes rechazan).
  
Julio Africano había argumentado que los Cristianos deberían usar solamente los libros del Antiguo Testamento considerados canónicos por los judíos (un argumento comúnmente usado por los apologistas protestantes). A esto, respondió Orígenes:
¿Estamos para suponer que esa Providencia que en las sagradas Escrituras ha ministrado para la edificación de todas las iglesias de Cristo, no ha enseñado para aquellos que fueron comprados con un precio, por los cuales Cristo murió; el cual, aunque Hijo suyo, Dios que es caridad no lo perdonó, sino que lo entregó por todos nosotros, que con Él puede darnos libremente todas las cosas?
Significativamente, él entonces cita Prov. 22, 28: “No traspases los términos puestos por tus padres”, sugiriendo que un Antiguo Testamento cristiano era noticia vieja a comienzos del siglo III.
  
Extrañamente, el mismo Edwards incluso admite que el primer canon bíblico conocido por el hombre, el Fragmento Muratoriano datado aproximadamente al año 170, dice que “el libro de la Sabiduría, escrito por los amigos de Salomón en su honor” es canónico. Edwards concede esto, pero solamente “porque de otra manera alguien que sepa mucho sobre esto vendrá y me recordará después que yo no lo dije”, y afirma que eso debe haber sido un “desliz de pausa por el copista”, como si la pluma de algún escriba descuidado resbalara y añadiera varias palabras por error.
  
Créase o no, podemos actualmente retroceder mucho antes del Fragmento Muratoriano. La “Epístola de Bernabé[No confundir con el espurio Evangelio de Bernabé”, N. del T.], que data entre el 70-130, cita Sabiduría 2, 12 como las palabras de “el profeta”, y la Epístola del Papa San Clemente I cita a Judit en el año 97, durante la vida de San Juan Apóstol. No necesitas mi palabra (o la de Edwards) para esto: tú mismo puedes leer estos textos por ti mismo, y decidir si Edwards está diciendo la verdad cuando afirma que no hay evidencia de que los primeros Padres de la Iglesia trató esos libros como Escritura.
  
Pero Edwards no es el único en hacer estas aserciones atrozmente falsas. El pastor de megaiglesia Mark Driscoll (llamado “uno de los veinticinco pastores angloparlantes más influyentes de los últimos veinticinco años”) ha afirmado que aunque “estos libros fueron leídos por algunos del pueblo de Dios, fueron tratados como los libros populares cristianos en nuestro tiempo, como los de C. S. Lewis; ellos nunca fueron aceptados como Escritura, por muchas razones”. E incluso Bible.org, el duodécimo website cristiano más popular del mundo, afirma en su estudio sobre “How We Got the Bible” (Cómo obtuvimos la Biblia) que “la colección de sesenta y seis libros fueron [sic] debidamente reconocidos por la primera iglesia como la escritura completa autorizada a la que no se le puede añadir o sustraer nada”.
     
¿Cómo este sitio defiende una afirmación tan descaradamente falsa? Sosteniendo que “el Concilio de Jamnia (año 90) oficialmente reconoció nuestros treinta y nueve libros del Antiguo Testamento” y que “el Concilio de Atenasio [sic] (año 367) y el Concilio de Cartago (año 397) reconoció como inspirados los veintisiete libros de nuestro actual Nuevo Testamento”.
  
Ahora, el Concilio de Jamnia nunca existió, y el III Concilio Cartaginense en 397 adhirió al canon Católico de la Escritura, no el canon protestante (puedes leerlo por ti mismo). ¿Qué sobre el Concilio de Atenasio [sic] en el año 367? No hay tal concilio. Parece ser una extremadamente confusa referencia a una carta escrita por San Atanasio en el 367 (la Carta festal Nº 39), en la cual enlista los libros que él considera canónicos... una lista que explícitamente incluye el de Baruc (que los protestantes afirman que no es canónico).
  
Así que notarás que ninguna de las evidencias de Bible.org dice lo que afirman. Ninguna de esas fuentes (mucho menos “la primera Iglesia” como un todo) afirmó que “la colección de 66 libros” de la Biblia protestante fuese “la escritura completa autorizada a la que no se le puede añadir o sustraer nada”.
  
Es difícil saber si estos apologistas protestantes y otros que hacen argumentos similares están intentando edulcorar los hechos o son solamente ignorantes, pero en cualquier caso, no son casos de un pastor diciendo algo incorrecto sobre la marcha. Estamos hablando de libros, conferencias pre-preparadas, y series de estudios bíblicos conteniendo declaraciones tan obviamente falsas que tomaría solo segundos de investigación para echar por tierra. Dándoles el beneficio de la duda, hace años envié unos mensajes por correo electrónico a Mark Driscoll y Brian Edwards (el último de los cuales prometío “tocarlo más tarde” -esto fue en el 2012-), solo para encontrar que ellos aún regurgitan sus primeros reclamos, sin ninguna corrección, años después.
  
En este punto, tales errores no parecen más ser errores inocentes o algo que puede ser denominado un “desliz de pausa por el copista” Las preguntas obvias siguen. ¿Por qué recurren a las falsedades si había un buen argumento que podía hacerse para una Biblia de sesenta y seis libros? Y sin esas falsedades, ¿hay alguna razón para creer que los protestantes tienen el canon escritural correcto?

POEMA “¡¡Santiago y cierra España!!”

Tomado de REINO DE GRANADA (Círculo Tradicionalista General Carlos Calderón).
  

Camina Santiago Apóstol
predicando la fe santa...
 
Camina Santiago Apóstol
por las veredas cristianas
y su corazón entrega
abrasado en sus palabras.
 
Por el Redentor divino
emprende la gran Cruzada
y va tejiendo oraciones
como rosas perfumadas
que en los pechos, apagados
a la fe, dan su fragancia
e infunde vida y eleva
hacia un cielo de esperanzas,
rendidos ante el milagro
que brota de sus plegarias.
 
¡Así camina el Apóstol
predicando la fe santa!...
 
El Salvador de los hombres
su estela de luz le traza
para que por ella el mundo
hacia su Amor le llevara.
Y Santiago peregrino,
en cabalgadura blanca,
con estandarte radioso
y con redentora espada,
difunde la fe de Cristo
por los ámbitos de España.
 
⚜ ⚜ ⚜
  
A su paso un bello día
y a la mágica sonata
que el viento canta al mecerse
del Ebro en la linfa clara,
junto a su fértil orilla,
bañada de nieve y nácar,
sobre el Pilar sacrosanto
que los ángeles labraran,
surgió la Virgen María
para encender la Cruzada
que emprendiera el Santo Apóstol
con estas dulces palabras:
 
—¡Por los siglos de los siglos
España será cristiana!
 
⚜ ⚜ ⚜
 
Vuelve, Santiago, tus ojos
hacia esta tierra adorada...
Sigue predicando a Cristo
e inúndanos en tu gracia.
Nosotros vamos contigo,
tras el fulgor de tu espada,
dando al viento la Bandera
que conservamos sin mancha;
 
esta Bandera bendita,
emblema de la esperanza,
que entre sus pliegues sagrados
luce el lema de tu España;
esta Bandera invencible
que el Caudillo de tu Raza
en estas horas de angustia
coa heroísmo levanta;
esa Bandera que mira
con patrióticas nostalgias
el Príncipe valeroso
por el que ansía la Causa;
 
esa Bandera sublime
que fue gloriosa mortaja
de los valientes soldados
de Montejurra y de Lácar;
a que entre nimbos de gloría
y con cantos de batalla
alzó el REY con sus legiones
por su DIOS y por su PATRIA.
 
Vamos contigo a la lucha,
dispuestos en cuerpo y alma
a seguir tus derroteros
pensando sólo en España...
 
⚜ ⚜ ⚜
 
Ayúdanos en la empresa,
y atiende nuestras plegarias
encendiendo a los que llevan
la luz de la fe apagada
por rencores, egoísmos
y predicaciones falsas,
con las palabras que un día.
entre las espumas blancas,
en las márgenes del Ebro
la Virgen dio a tu Cruzada.
  
Diles muy quedo, muy quedo,
para dejarles grabadas
por siempre en sus corazones,
aquellas dulces palabras:

—¡Por los siglos de los siglos
España será cristiana!

SE SUICIDÓ UNA FUNDADORA DE FEMEN

PEDIMOS PERDÓN POR LA IMAGEN QUE VERÉIS A CONTINUACIÓN, PERO COMO MATERIAL ILUSTRATIVO PARA LA NOTICIA NOS ES IMPERIOSO EL PUBLICARLA.
 
  
El pasado lunes 23 de Julio de 2018, en la ciudad de París donde estuvo refugiada desde el año 2013 huyendo de la justicia ucraniana que la investigaba por cinco delitos, fue encontrada colgando del techo de su apartamento la activista y pintora ucraniana Oksana Schacko de 31 años de edad, quien en vida fuera una de las fundadoras del movimiento FEMEN en Abril de 2008, junto con las ucranianas Anna Hutsol y Aleksandra Shevchenko (Inna, hermana de esta última, se sumaría poco después).
  
El movimiento FEMEN nació en Ucrania en el marco de las protestas antigubernamentales, y se ha hecho tristemente célebre porque sus activistas protestan enseñando las tetas (siendo Oksana la primera en hacerlo) con pintadas obscenas y arengas agresivas contra políticos, economistas y prelados cristianos (NUNCA SE LES HA VISTO PROTESTAR CONTRA LOS MUSULMANES NI CONTRA LOS JUDÍOS EN SU PROPIO TERRENO, POR FÍSICO Y DURO MIEDO) en pro del aborto y la ideología de género. Oksana era cismática “ortodoxa” antes de convertirse en atea radical en el año 2000 y, desde el año 2014, dejó el activismo callejero y la organización en medio de una pugna de poder con Inna Shevchenko, dedicándose a la pintura de iconos como forma de protesta.
   
El feminismo (o más correctamente llamado, FEMINAZISMO) nunca ha propugnado por las mujeres sino para masculinizarlas y destruir la sociedad, acabando con ellas mismas en el proceso. Y las consecuencias saltan a la vista en este caso, pues en los dos últimos años pasados Oksana Schacko (a quien blasfemamente equiparaban con Santa Juana de Arco) intentó suicidarse en igual número de oportunidades, lográndolo esta vez. Con toda seguridad, el odio que ella profesó contra Dios y la Iglesia a causa de una absurda ideología y por el cual entregó su cuerpo, le pasó cara factura.
    
QUE SU ALMA ARDA EN EL INFIERNO POR TODA LA ETERNIDAD.

martes, 24 de julio de 2018

EL ABORTO, CONSECUENCIA DE LA LASCIVIA SOCIAL

  
«La razón por la que tenemos tan masiva matanza de los inocentes es porque nos hemos convertido en una sociedad fornicaria, una sociedad adúltera, una sociedad masturbadora, una sociedad homosexual y una sociedad anticonceptiva. Las personas no castas son personas egoístas. Ellas no repararán en asesinar si un niño por nacer fuese un lastre para su indulgencia y placer sexual». (P. John Anthony Hardon SJ).

SANTA CRISTINA DE BOLSENA, VIRGEN Y MÁRTIR

«Todos buscan sus propios intereses y no los de Jesucristo». (Filipenses 2, 21).

Santa Cristina de Bolsena
 
Santa Cristina demostró ya a la edad de doce años cuán a pecho tomaba los intereses de Jesucristo. Luego de una visión, rompió los ídolos de su padre Urbano sin preocuparse por los castigos a que la exponía este acto de celo, y distribuyó a los pobres el oro y la plata de que estaban hechos. Su padre, quien era magistrado militar y quería que fuese virgen vestal, la hizo azotar y abofetear brutalmente por sus sirvientes, que quedaron sin fuerzas. Fue arrojada en una hoguera y salió de ella sana y salva; la arrojaron a un lago para que se ahogara y salió flotando con piedra y todo; se le cortó la lengua, y siguió alabando a Dios. Murió finalmente, atravesada con flechas. Sus reliquias son veneradas en Palermo de Sicilia.
  
MEDITACIÓN - TODOS BUSCAN SUS INTERESES
I. Cada cual procura sus intereses. El avaro busca las riquezas; el voluptuoso, los placeres; el soberbio, los honores. Saca de esta verdad dos conclusiones: la primera, que no hay que contar con la abnegación de los hombres, sino que hay que confiar en la bondad de Dios; la segunda, que debes deplorar la ceguera del mundo que se adhiere enteramente a bienes pasajeros, mientras descuida los bienes eternos. Que la gloria de Dios sea el fin de todas tus acciones, y no tu gloria propia o tu placer.
 
II. Muy pocas personas hay que busquen la gloria de Jesucristo; hasta es lo más frecuente que los que parecen consagrados a los intereses de Dios, busquen todavía su propia gloria o algún interés temporal. ¿Cuál es el fin que persigues en todo lo que emprendes? En vano pretenderás trabajar por Dios: tu conducta y tus acciones desmienten tus palabras. «¿Puede acaso la lengua negar lo que hace la mano y la palabra destruir lo que ejecutan los actos?» (Tertuliano).
  
III. El mejor medio que hay para procurar tus intereses y trabajar para ti mismo es servir a Dios, porque es el medio que tienes para poner orden en tu negocio más grande, que es la salvación de tu alma. Dios mío, ¡cuán bueno sois! Nada puedo hacer por ti sin trabajar para mi. Y, a la vez, ¡cuán culpable soy para querer más perderme ofendiéndoos que salvarme sirviéndoos! Dios puede ser feliz sin mí, sin Él yo no puedo ser sino desgraciado. «Dios no tiene necesidad de tenernos por servidores, y nosotros tenemos necesidad de tenerlo por Señor». (San Agustín).
 
El cuidado de la salvación. Orad por los enemigos de la Iglesia.
 
ORACIÓN
Que la bienaventurada Cristina, virgen y mártir, implore por nosotros vuestra misericordia, Señor, ella que siempre os fue agradable por el mérito de su castidad y por la valentía en confesar vuestro santo Nombre. Por J. C. N. S. Amén.

domingo, 22 de julio de 2018

HASTA DÓNDE LLEGA LA PERVERSIÓN

   
Durante los días de la marcha por el aborto en Argentina, hubo quienes llegaron al punto de atarle pañuelos verdes a niñas y hacerlas participar en tal acto (lo que evidentemente hace recordar que en Gotemburgo (Suecia), los directivos de la guardería Förskolan Hagahuset obligaron a 120 niños a participar del desfile del mal llamado “orgullo gay el 11 de Junio de 2015 en esa ciudad.

   
Desde luego, una sociedad asi de corrupta y corruptora, además de ser arrojada al mar como dice el Evangelio (Mateo XVIII, 6), merece ser subyugada por la invasión judeo-islámica que so capa de inmigrantes y refugiados está realizando su “guerra santa” en Occidente.

sábado, 21 de julio de 2018

ORACIÓN A SAN ELÍAS PROFETA, FUNDADOR DE LA ORDEN CARMELITA

  
Oh gran San Elías, que fuiste suscitado por Dios para restaurar el culto del único Dios verdadero entre Su pueblo, tiende tu mirada sobre la pobre y sufriente humanidad, convierte a los que están apartados de Dios, restaura la única y verdadera Iglesia de Cristo en todas las naciones, que por tu oración el justo castigo debido a nuestros pecados e ingratitudes pueda ser alejado, y que la paz y la justicia de Dios puedan reinar en todas partes.
   
Oh santo Profeta del Altísimo, quien por la palabra del Señor cerraste los cielos y los abriste de nuevo, y quien por la palabra del Señor Dios volviste a la vida al hijo muerto de la viuda, ten compasión de nosotros y ayúdanos en nuestras necesidades; obten para nosotros la gracia de llevar pacientemente nuestros dolores presentes, que por tu oración las mercedes de Dios puedan llover sobre nuestras almas la verdadera paz y toda gracia y bendición.
   
Oh devotísimo siervo de la Virgen Madre de Dios, quien por la pureza de tu vida y por tu celo por la honra de Dios te fue dada la especial misión de orar por su venida para que el mundo pudiera tener su Salvador prometido, alcánzanos una verdadera devoción a la Santísima Virgen María, para que siendo dignos de su maternal protección podamos permanecer siempre fieles por su poderosa intercesión.
  
Oh glorioso San Elías, que fuiste raptado al Cielo en un carro de fuego y quien, como está escrito, retornará antes del fin del mundo para aplacar la ira del Señor, y para convertir los corazones de los padres a los hijos, y los corazones de los hijos a sus padres, convierte nuestros corazones a nuestro Padre Celestial, para que haciendo Su santísima Voluntad aquí en la tierra, podamos ser recibidos por Él en su Reino celestial por toda la eternidad. Amén.

viernes, 20 de julio de 2018

ENCÍCLICA “Iníquis Afflictísque”, SOBRE LA DURÍSIMA SITUACIÓN DEL CATOLICISMO EN MÉXICO

   
Ante la persecución religiosa suscitada en México por la “Ley de tolerancia de cultos” (mejor conocida como “Ley Calles”), promulgada por el presidente masón y comunista marrano Francisco Plutarco Elías-Calles Campuzano el 14 de Junio de 1926 (y cuya rémora persiste aún en la Constitución Política y el artículo 404 del Código Penal Federal mexicanos, sin contar los de los códigos de cada estado), y que imponía grandes y odiosas limitaciones al culto Católico, los obispos se vieron en necesidad de cerrar los templos el 31 de Julio, y los laicos a organizarse en resistencia primero en la Liga de Defensa de la Libertad Religiosa y luego como milicia armada: los Cristeros.
  
Frente a esto, el Papa Pío XI publicó la encíclica “Iníquis Afflictísque”, donde a la par que deplora la política anticatólica del régimen, elogia a los católicos que defienden los Derechos de Dios y su Iglesia aún con su vida. Este es un documento que sin duda debe contribuir actualmente a fortalecer a los hermanos de México en estos tiempos en que el populismo izquierdista-genderista enarbolado irónicamente por el protestante AMLO amenaza con desatar una nueva persecución institucional contra el Remanente fiel, esta vez con la consabida connivencia y manguala de la apóstata “Jerarquía eclesiástica”.
  
CARTA ENCÍCLICA “Iníquis Afflictísque”, SOBRE LA DURÍSIMA SITUACIÓN DEL CATOLICISMO EN MÉXICO
  
Pío PP. XI
  
A los Venerables Hermanos, los Patriarcas, Primados, Arzobispos, Obispos y demás Ordinarios en paz y comunión con la Sede Apostólica.
 
Venerables Hermanos, Salud y Bendición Apostólica.
  
INTRODUCCIÓN
 
1. Violenta persecución en México.
Que no haya otro remedio sino de algún especial auxilio de Dios misericordioso para las condiciones inicuas y aflictivas en que está el catolicismo en la República Mexicana, lo dijimos al terminar el año anterior en la alocución que dirigimos a los Cardenales reunidos en el consistorio; y no habéis vosotros dejado de instar a vuestros fieles con pastoral cuidado, coincidiendo con Nuestra opinión y deseos, que más de una vez hemos manifestado, a fin de que conmoviesen al divino Fundador de la Iglesia con preces abundantes para que cure tan graves males. Tan graves males, decimos, puesto que a nuestros queridos hijos de México están atormentando desde hace tiempo y lo mismo en estos días, otros también, hijos nuestros, que se han apartado de la milicia de Cristo y del común Padre de todos. Y si en los tiempos primitivos de la Iglesia y en otras ocasiones se han cometido atrocidades contra los cristianos, tal vez en ninguna parte y en ningún otro tiempo sucedió que, desechados y violados los derechos de Dios y de la Iglesia, y sobrepuesta con el objeto de excusar la arbitrariedad cierta especie legal con artimañas premeditadas, unos pocos han quitado la libertad a la mayoría, sin ninguna consideración para con los ciudadanos, y sin ningún miramiento a los méritos de los antepasados.
  
2. Ordena preces por los mexicanos.
Queremos, pues, que por medio de súplicas empleadas para el efecto en privado y en público, y ordenadas para ello, no os falte a vosotros y a los fieles todos el testimonio más grande de Nuestra buena voluntad; estas preces que ya han comenzado a rezarse, es necesario y de suma importancia que de ninguna manera se interrumpan, más aún, que continúen fervorosamente. Pues dirigir y acomodar las circunstancias de las cosas y de los tiempos, por medio del cambio de las opiniones y los ánimos de los hombres, de manera que sirvan para el bien de la sociedad humana, no es propio de los mortales, sino del Ser divino, el cual es el único que puede poner fin y término a tales vejaciones.
  
3. Frutos heroicos de las oraciones.
Y no os parezca, Venerables Hermanos, que tales súplicas las habéis ordenado inútilmente porque los gobernantes de la República Mexicana, por su despiadado odio contra la religión, han continuado urgiendo sus malas leyes con más acritud y fiereza: puesto que fortalecidos el clero y la multitud de los católicos por la más abundante efusión de la gracia divina para resistir pacientemente, han dado de sí tal ejemplo y espectáculo, que Nosotros mismos con un solemne documento de la autoridad apostólica lo colocamos a la luz de todo el orbe católico con toda razón y justicia. El mes pasado en el día en que ante una gran concurrencia de fieles decretamos el honor de los beatos a los mártires de la Revolución Francesa, Nuestro pensamiento volaba espontáneamente hacia los católicos mexicanos, a los cuales asistía el mismo deliberado propósito que a aquellos, es decir, resistir a la pasión y violencia ajena, antes que apartarse de la unidad de la Iglesia y de la autoridad de la Sede Apostólica. ¡Oh alabanza preclara de la divina esposa de Cristo, a la cual nunca ha faltado a través de los siglos una descendencia noble y generosa, dispuesta a luchar y a padecer y a morir por la santísima libertad de la fe!
  
I. BREVE HISTORIA DE LA INICUA PERSECUCIÓN
 
4. Recuerdo general de los detalles persecutorios.
Los tristes tiempos de la Iglesia mexicana, Venerables Hermanos, no hay para qué de nuevo los traigamos a la memoria. Basta que tengamos presente esto solo: que en la edad reciente, las agitaciones políticas, ciertamente frecuentes, las más de las veces han redundado en perturbación y destrucción de la religión, a la manera como sucedió principalmente en los años 1914 y 1915, cuando hombres de barbarie inveterada se portaron tan feroz y ásperamente contra ambos cleros, contra las sagradas vírgenes, contra los lugares y las cosas dedicadas al culto divino, que no perdonaron a ninguna injuria o ignominia y a ninguna violencia.
  
5. Trato irrespetuoso a los Nuncios.
Y puesto que estamos ante un asunto conocidísimo, acerca del cual Nosotros hemos protestado públicamente y se ha informado con abundancia en los diarios, no hay para qué lamentemos extensamente con vosotros cómo en estos últimos años de los delegados apostólicos enviados a México, despreciando toda justicia, fidelidad y humanidad, a uno lo echaron de la República, y al otro, que por causa de salud había pasado breve tiempo fuera del territorio, se le prohibió volver, y a otro finalmente no se le trató con menor hostilidad y se le mandó al fin salir de la nación. En lo cual —pasando por alto que no hubiera habido ningún intérprete y conciliador de la paz más apto que aquellos ilustres varones— nadie deja de ver cuan injusto deshonor se infirió a su dignidad arzobispal y al honorífico cargo que desempeñaban, y principalmente a Nosotros, cuya autoridad representaban.
  
6. La Ley de 1917 y sus disposiciones vejatorias.
Todo esto es muy desagradable y muy grave; pero, Venerables Hermanos, las cosas que después debemos decir, están tan en contra de los derechos de la Iglesia como las que más, y son a la vez las más deplorables para los católicos de esa nación.
   
Y en primer lugar veamos aquella ley promulgada el año 1917 y llamada “constitución política” de la República federada de México. Por lo que atañe a Nosotros, después de haber sancionado la separación de la República respecto de la Iglesia, ningunos derechos le quedan a ésta, como condenada a muerte, y ningunos derechos puede adquirir en lo futuro; se da a los magistrados la potestad de interponer su autoridad en los asuntos del culto de la disciplina interna de la Iglesia. Los ministros sagrados quedan comparados con los obreros y demás empleados, con esta diferencia, que aquellos no sólo deben ser mexicanos de nacimiento y no exceder un numero determinado, que deben definir los legisladores de cada uno de los estados, sino que también se ven privados de sus derechos políticos y civiles, a manera de hombres facinerosos o insanos. A esto se añade que se les ha mandado que junto con diez de los ciudadanos declaren al magistrado que ellos han tomado posesión de algún templo o se han trasladado a otro lugar. No es permitido en México pronunciar los votos religiosos, ni la existencia de órdenes y congregaciones religiosas. No es lícito ejercer el culto público, a no ser dentro de los templos y bajo la vigilancia de los gobernadores; los mismos templos se consideran propios de la nación: y por el mismo título los palacios episcopales y canonicales, los seminarios, las casas religiosas, los hospitales y todas las instituciones dedicadas a la beneficencia son sustraídas a la Iglesia. Esta ya no tiene dominio sobre ninguna cosa; y todos los bienes que poseía cuando la ley se promulgó fueron adjudicados a la Nación, dándose a cualquiera denunciar lo que la Iglesia parecía poseer por medio de otros: a este derecho o acción, con el objeto de fortalecerlo se ha prevenido por la misma ley que le asiste el favor de la mera presunción. Los ministros sagrados no pueden recibir nada en testamento, a no ser de sus parientes próximos. No se reconoce a la Iglesia ninguna potestad sobre el matrimonio de los cristianos, el cual por lo tanto sólo entonces es válido cuando lo es por derecho civil. Hay libertad de enseñanza, pero con estas condiciones, que a los sacerdotes y a los hermanos religiosos no les es lícito enseñar ni dirigir las escuelas de primera enseñanza y que la instrucción de los niños, aún en los colegios privados, debe estar huérfanos de religión. Se ha establecido, asimismo que todo cuanto la Iglesia ordene acerca del orden de los estudios y del certificado de haber pasado el curso de los estudios en sus escuelas no tiene ningún valor público.
   
7. La Iglesia, sociedad perfecta, protesta de los atropellos.
Ciertamente, Venerables Hermanos, los que instituyeron, aprobaron y sancionaron tal ley ignoraban que la Iglesia, sociedad perfecta con propio derecho, ha sido constituida por Cristo Redentor y Rey de los hombres para el bien común, y que tiene plena libertad concedida por Dios para desempeñar su cargo —esta ignorancia en el siglo XX después de Cristo parece increíble en una nación católica y entre hombres bautizados—, o creyeron soberbia y locamente que podían ellos echar abajo y destruir la casa del Señor, “edificada firmemente y bien fundada sobre piedra firme” (Mat. 7, 28), o ardían en la pasión vehemente de dañar de cualquier manera a la Iglesia. Así, pues, ¿cómo podían callar los arzobispos y obispos mexicanos después de la promulgación de tan inicua ley? Y poco después ¿cómo podían dejar de reclamar en cartas tranquilas pero llenas de fuerza; tener Nuestro Antecesor su, exposición como verdadera; aprobarla los obispos todos en común de algunas naciones y la mayoría de los de otras en iniciativas particulares; y confirmarla Nosotros mismos el 25 de Enero de este año, cuando escribimos a todos los obispos mexicanos Nuestra carta consolatoria?
  
8. Los obispos mitigan y esperan mejores tiempos.
Confiaban a su vez los mismos obispos, que los gobernantes mexicanos llegarían a comprender, tranquilizadas poco a poco las cosas, cuánto daño amenazaba y cuánto peligro a casi todo el pueblo por causa de los artículos de aquella ley con los cuales se disminuía la libertad religiosa, y que, por lo tanto, por causa de la paz, no harían ninguno o casi ningún uso de aquellas determinaciones y que llegarían entre tanto a una manera tolerable de vivir. Pero, aunque los obispos aconsejaban mitigación y a causa de ello el clero el pueblo tuvieron infinita paciencia, se perdió toda esperanza de tranquilidad y de paz.
  
9. Nueva Ley persecutoria, más severa.
Pues por una ley promulgada por el presidente en Julio de este año (1926), ya entonces no le queda a la Iglesia casi nada de los derechos y de la libertad en aquellas regiones; el ejercicio del sagrado ministerio de tal manera se halla impedido, que es castigado con penas severísimas como un crimen capital. Con este uso tan perverso de la potestad pública Nos conmovemos, Venerables Hermanos, mucho más de lo que es creíble. Pues todo aquel que venera a Dios nuestro Creador y Redentor amantísimo, todo aquel que quiere obedecer a los mandamientos de la Santa Madre Iglesia, éste, este inocente decimos, debe ser tenido como culpable, éste debe ser privado de los derechos comunes, y debe ser llevado a la cárcel pública con los criminales. Oh, ¡qué bien cuadra a los autores de tales cosas aquello que dijo Cristo Nuestro Señor a los príncipes de los judíos: “esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas”! (Luc. 22, 53). De estas leyes la que se ha dado más recientemente no viene ya a interpretar la antigua, como quieren, sino a hacerla peor y mucho más intolerable; pero las prescripciones de ambas de tal manera las urgen el Presidente de la República y sus Ministros, que ninguno de los gobernadores de los estados federados y ninguno de los magistrados y de los jefes militares se dan reposo en la persecución de los católicos.
  
10. Campaña de difamación.
A la persecución se siguen las injurias: pues acostumbran unas veces a recriminar a la Iglesia ante el pueblo, otras por medio de impudentísimas mentiras pronunciadas en discursos públicos, quitando a cualquiera de los nuestros la potestad de hablar y de rebatir, con escarnios e injurias, otras por medio de revistas y de diarios enemigos de la verdad y de la acción católica. Y si al principio en los comentarios públicos, mediante la exposición de la verdad y la refutación de las falsedades pudieron los nuestros prestar algún auxilio a la Iglesia e intentar su defensa, a estos ciudadanos, inflamados del amor a la patria, ya no les es permitido clamar por la libertad y la fe tradicional y del culto divino, con paga o sin ella. Pero Nosotros conscientes de nuestra misión apostólica levantaremos la voz; y la pasión de los adversarios por un lado, y la heroica virtud y la constancia de los obispos, de los sacerdotes, de las congregaciones religiosas y de los laicos por otro lado, sépalas todo el orbe católico de labios del Padre común.
  
11. Clausura de instituciones católicas.
Los sacerdotes extranjeros y los religiosos son expulsados; los colegios destinados a la educación cristiana de los niños y de las niñas son clausurados porque o tienen algún nombre religioso o poseen alguna imagen o estatua sagrada; no por otro motivo son clausurados bastantes seminarios, escuelas, hospitales, monasterios, y los edificios que contienen templos.
  
12. Limitación del número de sacerdotes y de sus funciones.
Casi en cada una de las ciudades o estados se ha determinado y limitado al mínimum el número de los sacerdotes destinados a desempeñar las sagradas funciones, los cuales además no pueden desempeñarlas si no están inscritos ante el magistrado y han obtenido permiso del mismo. En algunas partes tales son las condiciones que se han puesto para desempeñar el misterio sagrado, que si no se tratase de cosa tan lamentable, movería a risa: por ejemplo que los sacerdotes tengan una edad determinada; que hayan contraído matrimonio civil; que no bauticen sino con agua corriente. En cierto Estado se ha decretado que dentro de sus límites no haya más que un Obispo; por lo cual los otros dos obispos han debido desterrarse de sus propias diócesis. Forzados por la condición de las cosas, algunos otros obispos han debido salir de su sede episcopal; otros han sido llevados a los jueces; muchos han sido detenidos; y los demás están a punto de serlo.
  
13. Terrorización de las conciencias.
De todos los mexicanos que se ocupan en la instrucción de la juventud o en otros oficios públicos, se les ha preguntado si están con el Presidente de la República o si alaban la guerra hecha a la religión católica; y han sido obligados asimismo, bajo pena de ser apartados de su oficio, a participar en compañía de los soldados y de los obreros en cierta manifestación, organizada por la Asociación socialista que llaman Confederación Regional Obrera Mexicana; esta manifestación, organizada en México, D.F. y en las demás ciudades en el mismo día y disuelta después de impíos discursos dirigidos al pueblo, tuvo como fin que, después de haberse llenado a la Iglesia de injurias, se aprobara en medio de clamores y aplausos populares la acción y los trabajos del mismo Presidente.
  
14. Enjuiciamiento y encarcelación.
Y no paró aquí la arbitrariedad y crueldad de los enemigos. Hombres y mujeres que defendían la causa de la religión y de la Iglesia ya sea de viva voz, ya con escritos o pequeños comentarios, han sido llamados a juicio y encarcelados; asimismo han sido encarcelados íntegros capítulos de canónigos con ancianos o enfermos; los sacerdotes y otros del pueblo han sido muertos sin misericordia alguna en los caminos, en las plazas, frente a los templos. ¡Ojala que tos que tantas y tan grandes culpas cometen se arrepientan alguna vez y se acojan penitentes a la misericordia de Dios: y estamos persuadidos que Nuestros hijos, muertos injustamente, no piden de Dios otra venganza para sus verdugos que ésta!
  
II. LA DEFENSA CATÓLICA
 
15. Carta pastoral aclaratoria de los obispos.
Vamos ahora a exponer, aunque sea brevemente, Venerables Hermanos, cómo los obispos, los sacerdotes y los fieles de México se han levantado y “han opuesto un muro alrededor la casa de Israel y se han organizado en guerra” (Ezeq. 13, 5).
  
Por cierto no puede dudarse de que los Obispos mexicanos, por unánime consentimiento, debían probar todos los medios posibles para atender a la libertad y a la dignidad de la Iglesia. Y, primeramente, en una carta dada a todo el pueblo después que demostraron fácilmente que el clero siempre se había conducido pacíficamente, y que asimismo había tratado con los gobernantes de la República con prudencia y con paciencia y había tolerado leyes injustas con ánimos tranquilos, después de haber resumido la doctrina de la Iglesia acerca de su constitución divina, avisaron a los fieles que debían perseverar de tal manera en la religión cristiana, que debían obedecer más a Dios que a los hombres (Act. 5, 29), siempre que se imponían leyes que por su estructura estaban en oposición a la constitución y la vida de la Iglesia.
   
16. Nuevas cartas definen la posición de la Iglesia frente a la ley de persecución.
Después de haber sido promulgada por el Presidente la inicua ley, por medio de otras cartas comunes afirmaron lo siguiente: que admitir tal ley era lo mismo que negar la Iglesia y entregarla a los gobernantes de los Estados, los cuales por lo demás desistirían de su empeño; que preferían abstenerse del público ejercicio de sus sagradas funciones; y que por lo tanto el culto, que no podía ejercerse sin los sacerdotes, quedaba totalmente suspendido a partir del ultimo día del mes de Julio, en el cual comenzaba a tener vigor aquella ley. Y como los gobernadores mandasen que los templos se entregasen en todas partes a la custodia de laicos, que debía elegir el Presidente del Municipio, y de ninguna manera debía entregarse a los que fueran nombrados o designados por los Obispos o Sacerdotes, por haberse trasladado la posesión de los templos a las manos de los civiles, casi en todas partes los Obispos ordenaron que no admitiesen la elección hecha por los magistrados civiles, y que no entrasen en aquellos templos que dejaban de estar en posesión de la Iglesia; en algunas otras partes sin embargo, según la variedad de las circunstancias, se proveyó de otra manera.
   
17. Actitudes conciliatorias de la Iglesia.
Pero no penséis, Venerables Hermanos, que los Obispos mexicanos dejaron pasar alguna ocasión y oportunidad de calmar los ánimos y de llegar a la concordia de la conciliación, aunque desconfiasen del buen éxito, y, más aún, desesperasen. Pues consta muy bien que los Obispos reunidos en México en representación de todo el Episcopado Mexicano, enviaron al Presidente de la República una carta sumamente correcta y respetuosa, en favor del Obispo de Huejutlan, el cual había sido tomado preso y llevado en forma indigna con gran acompañamiento de soldados a la ciudad vulgarmente llamada Pachuca; pero no es menos cierto que el Presidente les contestó con una carta llena de ira y de odio. Y como algunos esclarecidos varones, deseosos de la paz, interpusiesen espontáneamente sus oficios para que el mismo Presidente tuviera a bien hablar con el arzobispo de Morelia y el Obispo de Tabasco, después de haber tratado durante mucho tiempo de asuntos gravísimos, disputándose de una y otra parte, no se logró ningún éxito o resultado.
  
18. Moción respetuosa a la Cámara es rechazada.
Después deliberaron los Obispos si debían pedir al Congreso de la Unión, encargado de las leyes, la abrogación de aquellas que eran contrarias a los derechos de la Iglesia, o más bien, como lo habían hecho antes, resistir pacientemente o como suelen decir pasivamente: pues por muchos motivos pensaban que tal súplica sería enteramente inútil. Presentaron sin embargo el escrito suplicatorio, redactado sabiamente por católicos muy peritos en el derecho y diligentemente meditado por los Obispos: a esta petición de los Obispos, gracias a la diligencia de los socios de la Federación para defender a la libertad religiosa, de la que hablaremos después, muchos de los fieles de ambos sexos dieron su asentimiento por escrito. Lo que tenía que pasar, los Obispos lo habían previsto acertadamente, pues el Congreso Nacional rechazó el escrito propuesto, por unanimidad de sufragios con una sola excepción, y por el único motivo de que los Obispos carecían de personalidad jurídica, habían recurrido al Romano Pontífice y no querían reconocer las leyes nacionales.
  
19. Resolución de heroica resistencia pese a las amenazas de los gobernadores.
¿Qué más le quedaba por hacer a los Obispos sino manifestar que nada cambiarían en su manera propia de proceder y en la del pueblo, antes de que se suprimiesen las leyes injustas? Los gobernadores de los Estados, abusando de su poder y de la maravillosa paciencia de los ciudadanos, amenazaron al clero y al pueblo mexicano con cosas todavía más graves; pero ¿cómo era posible vencer y superar a hombres que estaban dispuestos a sufrir cualesquiera atropellos antes que se llegase a una transacción tal que sufriera detrimento la causa de la libertad católica?
  
20. Los sacerdotes fieles a la jerarquía sufren.
Los sacerdotes por su parte imitaron maravillosamente e hicieron suya la constancia de los obispos en medio de las mayores calamidades: los ejemplos egregios de virtudes que ellos nos han dado y de los cuales hemos recibido Nosotros grande consuelo los proponemos y los alabamos ante todo el universo católico “porque son dignos de ello” (Apoc. 3, 4). Y en este asunto, cuando pensamos que a pesar de que en México se han utilizado todos los artificios, y que todo el esfuerzo y todas las vejaciones de los adversarios se han dirigido principalmente a este punto, es decir, a que el clero y el pueblo se aparten de la jerarquía sagrada y de la Sede Apostólica, y que sin embargo de todos los sacerdotes, que pasan de cuatro mil, solamente uno u otro ha faltado a su obligación, no hay nada que no podamos esperar del clero mexicano. Pues estos ministros sagrados unidos estrechamente entre sí obedecieron reverente y libremente a los mandatos de sus obispos, aunque esto las más de las veces no podía hacerse sin grave perjuicio para ellos; ellos mismos, como no podían vivir de su sagrado ministerio y por otra parte como la Iglesia reducida a la pobreza no tenía con qué sustentarlos, debieron sobrellevar con paciencia y fortaleza la pobreza y la miseria.
  
21. La acción sacerdotal; se extreman las medidas.
Celebrar misa en privado; mirar por las necesidades espirituales de los fieles en la medida de sus fuerzas y fomentar y mantener el fuego de la piedad en todos fue la constante preocupación de ellos; y además con su ejemplo, con sus consejos y exhortaciones procuraban levantar la mente de los fieles hacia lo alto, y confirmar los ánimos para perseverar pacientemente. ¿Quién se admirará que la ira y la rabia de los enemigos se haya dirigido principalmente contra los sacerdotes? Pero ellos, siempre que fue necesario, no dudaron en sobrellevar con rostro sereno y con fortaleza de ánimo la cárcel y la misma muerte. Pues lo que se ha anunciado en los últimos días ha sobrepasado las mismas leyes injustas de que hemos hecho mención y sólo es compatible con la máxima impiedad; pues repentinamente se hace irrupción en las casas donde los sacerdotes están celebrando, y se viola irreverentemente la sagrada eucaristía, y los mismos sacerdotes son llevados a la cárcel.
 
22. Los fieles también oponen resistencia.
Tampoco se hablará bastante de los esforzados fieles de México, los cuales entendieron muy bien cuánto les interesa a ellos que la nación católica en asuntos santísimos y gravísimos —cuales son el culto a Dios, la libertad de la Iglesia y la eterna salvación de las almas—, no dependa del arbitrio y la audacia de unos pocos, sino que sea regida por leyes justas, que estén conformes con el derecho natural, divino y eclesiástico y finalmente con la bondad de Dios.
 
23. Ejemplar conducta de las asociaciones católicas.
Pero merecen una alabanza verdaderamente singular las asociaciones católicas, que en la presente situación vienen a ser como legiones que custodian al clero, pues sus socios, en cuanto de ellos depende, no solamente se preocupan de alimentar y sustentar a los sacerdotes, sino que también vigilan los templos, instruyen los niños en la doctrina cristiana, y como guardias procuran, avisando a los sacerdotes, que ninguno de ellos quede falto de la debida custodia. Esto en general: sin embargo, deseamos decir algo de las principales asociaciones para que cada una de ellas sepa que el Vicario de JESUCRISTO las aprueba y las alaba vehementemente.
  
24. La Asociación de los Padres de Familia, los Caballeros de Colón y Federación de defensa.
Y para venir a Nuestro propósito, la Sociedad de los Caballeros de Colón, la cual se extiende por toda la república, está formada afortunadamente por hombres activos y trabajadores, que por el manejo de los negocios, por la abierta profesión de fe y por el deseo de ayudar a la Iglesia son muy recomendables; y lleva adelante principalmente dos cosas, que en el tiempo presente son sumamente oportunas: Nos referimos a la asociación de padres de familia de toda la nación, los cuales se proponen no solamente educar cristianamente a sus hijos, sino también defender el derecho que los padres cristianos tienen de educar libremente a sus hijos, y puesto que ellos frecuentan las escuelas públicas, de enseñarles plena y debidamente la doctrina cristiana; Nos referimos también a la Federación para defender la libertad religiosa, fundada últimamente cuando se vio evidentemente que males enormes amenazaban al catolicismo. Esta Federación, extendida por toda la nación, tiene por objeto que sus socios trabajen asidua y concordemente para que de todos los católicos se forme un ejército ordenado e instruido que se oponga a los adversarios.
  
25. La Acción Católica de la Juventud y de las Madres.
No de otra manera que los Caballeros de Colón merecen de la Iglesia y de la patria otras dos asociaciones, las que tienen como objeto propio la llamada acción católica social: es decir la Sociedad Católica de la Juventud Mexicana y la Unión o Asociación Católica de Madres Mexicanas. Ambas sociedades, además de los intereses que les son propios, tienen cuidado de fomentar y ayudar las iniciativas de la Federación en defensa de la libertad religiosa, que antes hemos mencionado. Pero no podemos en este punto tratarlo todo detenidamente: una sola cosa deseamos referir, Venerables Hermanos, y es que todos los socios y socias de estas asociaciones de tal manera están libres del miedo, que no solamente no rehuyen sino que buscan los peligros y aún se alegran cuando deben sufrir alguna acerbidad de los enemigos. ¡Oh espectáculo hermosísimo, dado al mundo, a los ángeles y a los hombres! ¡Oh gesta que debe ser celebrada con la alabanza eterna! Pues como ya anteriormente hemos dicho, son muchos los caballeros de Colón o los directores de la Asociación o las madres de familia o los jóvenes, que han sido encarcelados, llevados por las calles rodeados de soldados, encerrados en cárceles inmundas, tratados duramente, colmados de penas y de multas.
  
26. Heroísmo de mártires de la juventud.
Más aún, Venerables Hermanos, aún de aquellos adolescentes y jóvenes hay algunos —y no podemos contener las lágrimas—, que llevando en las manos el Rosario, y aclamando a Cristo Rey, sufrieron espontáneamente la muerte; a nuestras jóvenes llevadas a la cárcel se las ha tratado con injurias indignísimas, esto se ha divulgado de intento para apartar a las demás de sus obligaciones.
 
27. La Iglesia no sucumbirá como no sucumbió en el pasado.
Cuándo, Venerables Hermanos, Dios pondrá fin en su benignidad y moderación a estas calamidades nadie puede preverlo: pero esto es lo único que sabemos, que al fin algún día la Iglesia Mexicana descansará de esta tempestad calamitosa, porque, como nos lo dicen los divinos oráculos, “no hay sabiduría, no hay prudencia, no hay consejo contra Dios” (Prov. 21, 30), y contra la Inmaculada Esposa de Cristo “no prevalecerán las puertas del infierno” (Mat. 16, 18).
  
La Iglesia, que ha nacido para la inmortalidad, desde el día de Pentecostés, desde el cual fue enriquecida por las luces y los dones del Paráclito y salió por primera vez de su retiro del Cenáculo a la luz y a la fama de los hombres, ¿qué otra cosa hizo en este espacio de veinte siglos y entre todas las gentes sino a ejemplo de su Fundador pasó haciendo el bien? (Act. 10, 38). Estos beneficios de todo género debieron conciliar el amor de todos hacia la Iglesia; pero sucedió lo contrario, como, por lo demás, el mismo Divino Maestro lo había anunciado clarísimamente (Mat. 10, 17-25). Así pues, la navecilla de PEDRO unas veces con vientos favorables siguió su curso maravillosa y gloriosamente, pero otras veces pareció que iba a ser tragada por las olas y quedar totalmente sumergida: pero acaso ¿no está gobernada por aquel divino Piloto, quien en el tiempo oportuno calmará las iras de los vientos y de las olas? Las vejaciones con que es atormentado el nombre católico, Cristo que es el único que todo lo puede, manda que sirvan para la utilidad de la Iglesia: pues esto, según testimonio de HILARIO, es propio de la Iglesia, que entonces vence cuando es herida, entonces es entendida cuando es contradicha, y entonces triunfa cuando es abandonada (S. Hilario Pictaviense, De Trinitáte, 1ibro VII, n. 4 [Migne, Patrología Latina X, col. 202]).
  
28. Por prejuicios desconocen la magna obra civilizadora de la Iglesia en México.
Y si todos aquellos que en la República de México se ensañan contra sus hermanos y ciudadanos, los cuales no son reos de ningún crimen a no ser de guardar las leyes de Dios, considerasen las cosas de su patria con la mente libre de prejuicios y las meditasen atentamente, no podría menos de suceder que reconocieran y confesaran que cuanto hay en su patria de civilización y de cultura y de humanidad, cuanto de bueno, cuanto de bello, ha nacido sin duda ninguna de la Iglesia. Pues nadie ignora que desde el primer momento en que se organizó allí el cristianismo los sacerdotes, y principalmente los religiosos que actualmente son detenidos y tratados con tanta ingratitud y acerbidad, aunque impedidos por grandes dificultades, las cuales las creaban por una parte los colonos con su excesivo deseo del oro, y por otra parte los indígenas todavía fieros, sin embargo con gran trabajo consiguieron que no solamente el esplendor del culto divino y los beneficios de la fe católica, sino también las obras y las instituciones de caridad y finalmente los colegios y las escuelas para enseñar las letras a los indígenas y para cultivar las disciplinas sagradas y profanas y las artes liberales y los oficios, abundaran en aquella extensa región.
 
EPÍLOGO
  
29. Oración a la Virgen de Guadalupe por la paz religiosa de México.
No queda más, Venerables Hermanos, sino que imploremos y roguemos a Nuestra Señora de Guadalupe, celeste patrona de la nación mexicana, que quiera, que borradas las injurias que a ella misma se le han inferido, restituya a su pueblo los dones de la paz y de la concordia. Pero si por el secreto designio de Dios, aquel día tan deseado todavía estuviera lejos, llene los ánimos de los fieles mexicanos de todos los consuelos y los fortalezca para luchar por la libertad de la Religión que profesan.
  
30. Bendición Apostólica.
Entre tanto, como prenda y auspicio de las gracias y de Nuestra benevolencia paterna, a vosotros, Venerables Hermanos, a aquellos principalmente que dirigen las Diócesis mexicanas, al clero y a todo vuestro pueblo, os damos con amor la Bendición Apostólica.
  
Dado en Roma, en San Pedro, el día 18 del mes de Noviembre del año 1926, quinto de Nuestro Pontificado. PÍO PAPA XI.