domingo, 5 de agosto de 2018

NOTICIAS SOBRE LA PENA CAPITAL

   
1º BERGOGLIO RECHAZA LA DOCTRINA TRADICIONAL SOBRE LA PENA DE MUERTE: «NO SE PUEDE ADMITIR SU MORALIDAD».
  
Retablo de San Zenón (1459) describiendo el Calvario, en el cual el Buen Ladrón, San Dimas, admite la justicia de la pena capital para los pecadores graves.
El non sancto Wojtyla Katzorowsky/Juan Pablo II trató de cambiar la enseñanza en su “nuevo” Catecismo de 1997, pero las protestas incluso de los conciliares lo forzó a dar marcha atrás.
Ahora Francisco Bergoglio está tratando de imponer la misma falsa enseñanza, pero eso no disuelve el dogma del Papado que hace nula y vacía la acción de Bergoglio.
 
El Antipapa marxista Francisco Bergoglio está atentando nuevamente cambiar la doctrina e incluso la enseñanza bíblica. El 1 de Agosto de 2018, cambió el falso “nuevo” Catecismo de la Iglesia Católica a propósito para enseñar que la pena de muerte “no puede admitirse” (non posse admítti). En su soberbia, el decreto incluso admite el hecho que él está cambiando la doctrina, en desprecio del hecho de que dogmáticamente el oficio del papado (si Bergoglio de hecho fuera un verdadero Papa, y no lo es) tiene prohibido en su validez tomar tales acciones. El “cardenal” Blaise Cupich admitió al día siguiente que la novel declaración bergogliana nació fuera de la Iglesia Católica Romana, específicamente, del herético Conciliábulo Vaticano II (1962-1965).
 
Por el contrario, la Iglesia Católica Romana ha definido dogmáticamente que ningún papa tiene poder para cambiar la doctrina:
«Así, el Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro, no de manera que ellos pudieran, por revelación suya, dar a conocer alguna nueva doctrina, sino que, por asistencia suya, ellos pudieran guardar santamente y exponer fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el Depósito de la Fe». (Concilio Vaticano I, Constitución Dogmática “Pastor Ætérnus”, sobre la Iglesia de Cristo-, cap. IV, Del Magisterio Infalible del Romano Pontífice, 18 de Julio de 1870)
  
Jorge, tu herejía no se disuelve. El non sancto Wojtyla Katzorowski/Juan Pablo II intentó empujar la misma negación de la doctrina Católica cuando publicó el “nuevo” Catecismo en 1997. La oposición contra Wojtyla fue intensa. El juez de la Suprema Corte de los Estados Unidos Antonin Scalia y el candidato presidencial Patrick Buchanan en ese tiempo pagaron un aviso de página entera en el New York Times demostrando lógicamente cómo la posición wojtyliana no era católica y de hecho negaba la enseñanza constante de la Iglesia.
  
Como resultado, Wojtyla abandonó su falsa enseñanza cuando la versión latina autorizada del “Nuevo” Catecismo fue publicada (por supuesto, el “Nuevo” Catecismo, como la “Nueva” Misa, los “Nuevos” Sacramentos, la “Nueva” moralidad, y todo lo “nuevo” derivado del Conciliábulo Vaticano II es nulo y vacío -no es Católico-).
  
Enseña francamente el Teólogo Universal de la Iglesia Católica Romana, Santo Tomás de Aquino (Suma Teológica, parte II-IIæ, Cuestión 64) sobre la justicia de la pena capital: «por tanto, si un hombre es peligroso a la sociedad y la corrompe por algún pecado, laudable y saludablemente se le quita la vida para la conservación del bien común; pues “un poco de levadura corrompe a toda la masa” (1 Corintios 5, 6)». Luego, la aplicación de la pena capital no es requerida, sino que es “laudable y ventajosa”. Muy ciertamente puede ser admitida en la moralidad Católica, incluso en el derecho natural, contrario a la falsa enseñanza del herético antipapa Francisco Bergoglio.
 
En la Sagrada Escritura el principio es también representado en muchos lugares, especialmente en las palabras de San Dimas, el Buen Ladrón en la cruz junto a Cristo, quien fue crucificado por crímenes serios y le dice a su compañero criminal al otro lado de Cristo:
«¿Cómo, ni aun tú temes a Dios, estando como estás en el mismo suplicio? Y NOSOTROS A LA VERDAD ESTAMOS EN ÉL JUSTAMENTE, PUES PAGAMOS LA PENA MERECIDA POR NUESTROS DELITOS; pero éste [Cristo] ningún mal ha hecho». (Lucas 23, 40-41).
 
Para más información, clic en Preguntas frecuentes 10: “¿Cómo explicas estas creencias Católicas Tradicionales? en la Biblioteca de Archivos de TRADITIO Network, departamento de Preguntas frecuentes y Apologética Tradicional, sección “Castigo capital/Pena de muerte”. [Parte de la información para este Comentario fue contribución de National Catholic Register].
 
Verdaderos Católicos, incluso la mayoría de los propios feligreses conciliares de Francisco Bergoglio ignorarán esta falsa enseñanza, como hicieron con el non sancto Wojtyla Katzorowski/Juan Pablo II, quien tuvo la sensatez de retractarse. La Revuelta Protestante original fue diseñada por Martín Lutero Lindemann esencialmente desde fuera de la Iglesia Católica, que rechazó sus enseñanzas heréticas en forma decisiva en el dogmático Concilio de Trento. La Segunda Revuelta Protestante fue planeada dentro de la Iglesia, tanto que el 21 de Noviembre de 1964, una nueva constitución fue adoptada por el Conciliábulo Vaticano II y aprobada por el non beáto Montini Alghisi-Pablo VI, que fundó la iglesia del Novus Ordo, la cual no es Católica. Verdaderos Católicos, por supuesto, rechazad todo lo que viene como fruto de ese árbol envenenado.
   
2º GOBERNADOR DE NEBRASKA A BERGOGLIO: «LA PENA DE MUERTE ES MORAL, Y LA VOY A MANTENER»
  
John Peter “Pete” Ricketts Volmer (R), Gobernador de Nebraska, un hombre prominente de la secta neoeclesial de Francisco Bergoglio, no perdió tiempo para declarar que el falso decreto de Francisco Bergoglio contra la pena capital será ignorado.
El decreto de Bergoglio contradice la Sagrada Escritura y la Teología Católica Romana, e incluso la Ley natural.
Incluso el próximo asesino múltiple en el corredor de la muerte ahora afirma que es cristiano, y piensa que debería justamente morir por sus pecados.
 
Justo como nosotros los Padres de TRADITIO predijimos, al día siguiente de que Francisco Bergoglio atentara declarar que la pena de muerte era inmoral, incluso los propios conciliares lo criticaron por su decreto anticatólico. El primero en hacerlo, el día posterior a la publicación del decreto, fue el gobernador de Nebraska, John Peter “Pete” Ricketts (R), un miembro prominente de la secta neoeclesial de Francisco Bergoglio, que no perdió tiempo para declarar que el falso decreto de Francisco Bergoglio será ignorado, específicamente en el siguiente caso, de Carey Dean Moore, condenado en 1980 a un par de penas capitales por los asesinatos de dos taxistas de Omaha (NE) en un período de cinco días, a quien se le anunció su ejecución por sus crímenes capitales el 14 de Agosto de 2018.
  
El gobernador Ricketts ha declarado acertadamente que su posición sobre la pena de muerte es compatible con el Catolicismo. La que no es compatible con el Catolicismo es la posición de Francisco Bergoglio. Incluso el asesino, Moore, rechaza la falsa doctrina de Francisco Bergoglio. Mooere dice que es ahora cristiano y quiere morir por sus pecados, de acuerdo a las prescripciones de la Sagrada Escritura (Lucas 23, 40-41). [Parte de la información para este Comentario proviene del New York Times].
  
Verdaderos Católicos, en una era, como algunas en el pasado, cuando el papa no es Católico, los verdaderos Católicos deben levantarse con valor por la Fe Católica contra los herejes, de cualquier posición que sean. En el siglo IV, la gente y unos pocos obispos verdaderos se levantaron públicamente contra los papas heréticos de su tiempo. Como resultado, la Iglesia tiene expertos entre algunos de sus santos: San Atanasio de Alejandría, “Defensor de la Fe”; San Basilio “el Grande”; San Agustín de Hipona, Gran Doctor de la Iglesia; San Martín de Tours, el fundador del monasticismo en Occidente, por nombrar unos cuantos. En ese tiempo tomó más de un siglo salvar a la Iglesia de llos papas y obispos heréticos, pero finalmente los verdaderos Católicos ganaron.

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 5)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.
 
   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA QUINTO
No sin motivo, ciertamente, llama el Espíritu Santo a la Virgen bienaventurada: “Signum magnum”, milagro estupendo. Y con toda propiedad los Santos Padres la atribuyen y refieren de Ella un sin fin de parecidas cualidades. San Ignacio mártir, la llama “prodigio del Cielo, sagrado y muy sagrado espectáculo, digno de los ojos de Dios y de la justa admiración de los hombres y de los Ángeles”. San Germán, patriarca de Constantinopla se expresa en estos términos: “Todo es en vos maravilloso, todo grande. ¡Oh Madre de Dios!, y vuestras maravillas superan todo pensar y decir”. ¿No oís a San Juan Crisóstomo publicar a todos los vientos que esta divina Virgen ha sido y será eternamente Magnum miráculum, “un magno milagro”? (Sermo De Vírgine). San Epifanio nos anuncia que María es “maravilloso misterio de Cielos y tierra, y prodigioso milagro” digno de extasiar al universo mundo. “¡Oh Virgen sacratísima -sigue diciendo este Santo Padre-, Vos habéis puesto en arrobamiento a los ejércitos todos de Ángeles; porque ver una mujer vestida de sol en el cielo, es un prodigio que arroba a todos los habitantes del Cielo; ver a una mujer en la tierra llevar al sol entre sus brazos es una maravilla digna de extasiar a todo el universo» (Sermo De Láudibus Deíparæ). San Basilio, Obispo de Seleucia, habla de este modo: “Jamás vi -dice- sobre la tierra un prodigio que haya tenido algún parecido: un Hijo que es Padre de su Madre, un Hijo que es infinitamente de más edad que la Madre que lo dio a luz”. Están resonando en mis oídos las palabras de San Juan Damasceno, cuando nos declara que la Madre del Salvador es “El milagro de los milagros”; “tesoro y fuente de milagros”; “abismo de prodigios”; y que si el divino Poder ha hecho infinidad de obras maravillosas anteriormente a la Virgen, no venían a ser, por así decirlo, más que pequeños ensayos y preparativos hasta llegar al milagro de los milagros que se ha cumplido en esta divina Virgen. Era menester que se sucediesen todos estos milagros para llegar a la maravilla de las maravillas. Y por fin San Andrés, Arzobispo de Candía, nos asevera que, después de Dios, María es el hontanar de todas las maravillas que han venido verificándose en el universo; y que Dios ha hecho en Ella tales y tan numerosas maravillas, que sólo Él es capaz de conocerlas perfectamente y alabarlas como se merecen.
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

sábado, 4 de agosto de 2018

LA ENSEÑANZA CATÓLICA SOBRE LA PENA DE MUERTE

Traducción del artículo publicado en la sección ¿Cómo explicas estas creencias Católicas Tradicionales? de TRADITIO. Las citas bíblicas son traducidas siguiendo la versión de Mons. Félix Torres Amat.
   
     
La enseñanza de la Iglesia desde los primeros siglos, como está representada, por ejemplo, en los escritos de San Agustín, Santo Tomás de Aquino (Suma Teológica, parte II-IIæ, Cuestión 64, Artículo 2), y San Alfonso Ligorio (todos ellos Doctores de la Iglesia), como también en la Encíclica Casti Connúbii del Papa Pío XI, es que la sociedad tiene la autoridad para infligir penas sobre sus miembros, e incluso privarle la vida a un criminal, por la necesidad del bien común: (1) primeramente, para vindicar el orden moral y expiar el crimen, (2) segundamente, para defenderse a sí misma, (3) para disuadir a otros posibles ofensores, y (4) para reformar al criminal o impedir futuros crímenes.
      
Santo Tomás de Aquino iguala a un peligroso criminal con un miembro infectado, haciendo «laudable y saludable» matar al criminal a fin de impedir el avance de la infección y salvaguardar el bien común. Los verdaderos Católicos no pueden equivocarse siguiendo al Doctor Universal y Principal Teólogo de la Iglesia.
   
El Papa Pío XII, en un discurso (Ce premier Congrès/Este primer Congreso) sobre los límites morales de la investigación y tratamiento médicos al I Congreso Internacional de Histopatología del Sistema Nervioso, llevado a cabo en Roma el 13 de Septiembre de 1952, contrasó el derecho a la vida con el bien de la vida en el caso de un criminal justamente condenado:
«Aun en el caso de que se trate de la ejecución de un condenado a muerte, el Estado no dispone del “derecho” del individuo a la vida. Entonces está reservado al poder público privar al condenado del “bien” de la vida, en expiación de su falta, después de que, por su crimen, él se ha desposeído de su “derecho” a la vida». (Acta Apostólicæ Sedis XLIV (1952), pág. 787)
  
El dogmático Concilio de Trento decretó: «[Bien fundado es] el derecho y el deber de la legítima autoridad pública para castigar a los malechores por medio de penas conmensuradas con la gravedad del crimen, sin excluir, en casos de extrema gravedad, la pena de muerte». En el Catecismo de dicho Concilio, esta doctrina es más extensa:
«Otra suerte de muerte permitida es la que pertenece a aquellos magistrados, a quienes está dada potestad de quitar la vida, en virtud de la cual castigan a los malhechores según el orden y juicio de las leyes, y defienden a los inocentes. Ejerciendo justamente este oficio, tan lejos están de ser reos de muerte, que antes bien guardan exactamente esta ley divina que manda no matar. Porque como el fin de este mandamiento es mirar por la vida y salud de los hombres, a eso mismo se encaminan también los castigos de los magistrados que son los vengadores legítimos de las maldades, a fin de que reprimida la osadía y la injuria con las penas, esté segura la vida de los hombres». (Catecismo del Concilio de Trento, #688)
  
Debería señalarse que vindicar el orden moral no significa tomar venganza sobre el criminal, sino imponer sobre el criminal algún acto de pérdida o de sufrimiento como forma de compensación para enderezar el equilibrio de justicia. De tal castigo “vindicativo”, el Papa Pío XII declaró:
«Nos habíamos entonces afirmado que no sería justo el rechazar en principio y totalmente la funcióne de la pena vindicativa. Mientras el hombre esté sobre la tierra, también esta pena puede y debe servir  a su eterna salvación, siempre que él mismo no ponga obstáculo a la eficacia salutífera de la pena misma» (Discurso a la Unión de Juristas Católicos de Italia, 5 de Diciembre de 1954. En Acta Apostólicæ Sedis, XLVI, pág. 67).
   
Dados estos propósitos, una ejecución puede tener lugar si se reúnen las siguientes condiciones: (a) la culpa del prisionero es cierta; (b) el crimen es de mayor gravedad; (c) la pena es infligida después de un debido proceso por la autoridad del estado, no por individuos privados o por linchamiento, y (d) al prisionero le han dado la oportunidad de hacer las paces con Dios.
   
Dados estos criterios, los Católicos pueden diferir en sus juicios prudenciales sobre si una sociedad particular necesita emplear la pena capital para su propia protección. Decir que es errónea per se o sin justificación alguna es contrario a la enseñanza tradicional de la Iglesia. Un Católico no puede añadir sus juicios prudenciales a la lista de doctrinas de la Iglesia y prescribirlos como obligatorios. Sin embargo, el Estado puede siempre decidir conmutar la pena merecida.
    
Debería advertirse que los criminales atroces no son personas inocentes (como los niños no nacidos), sino que ante el derecho natural son objetivamente culpables de graves crímenes contra el bien común. Como explicara el Papa Pío XII:
«Aun en el caso de que se trate de la ejecución de un condenado a muerte, el Estado no dispone del “derecho” del individuo a la vida. Entonces está reservado al poder público privar al condenado del “bien” de la vida, en expiación de su falta, después de que, por su crimen, él se ha desposeído de su “derecho” a la vida».
  
Nuestro Señor mismo confirma esta potestad de la pena capital en la entrevista con Pilato antes de su Crucifixión:
«Por lo que Pilato le dice: “¿A mí no me hablas? ¿Pues no sabes que está en mi mano el crucificarte, y en mi mano está el soltarte?”. Respondió Jesús: “No tendrías poder alguno sobre mí, SI NO TE FUERA DADO DE ARRIBA...”». (Juan 19, 10-11)
   
Él también parece hablar sobre lo apropiado de la pena capital en otro pasaje:
«Mas quien escandalizare a uno de estos parvulillos que creen en mí, mejor le sería que le colgasen del cuello una de esas piedras de molino que mueve un asno, y así fuese sumergido en el profundo del mar» (Mateo 18, 6 / Biblia de Mons. Félix Torres Amat).
   
El principio es también representado en las palabras de San Dimas, el Buen Ladrón en la cruz al lado de Cristo, quien fue crucificado por robo (las versiones inglesas Douay-Rheims y la Confraternidad de la Doctrina Cristiana -como también las de Mons. Félix Torres Amat y la de Mons. Felipe Scío de San Miguel en lengua española- traducen el griego “kakoúrgōn” (κακούργων) en Lucas 23, 39 como “ladrones”, pero es realmente más general que eso; “malhechores” sería la traducción literal o, más generalmente, “criminales”). Él le dice a su colega criminal que está al otro lado de Cristo:
«¿Cómo, ni aun tú temes a Dios, estando como estás en el mismo suplicio? Y NOSOTROS A LA VERDAD ESTAMOS EN ÉL JUSTAMENTE, PUES PAGAMOS LA PENA MERECIDA POR NUESTROS DELITOS; pero éste ningún mal ha hecho». (Lucas 23, 40-41).
   
No debe olvidarse que la pena de muerte, como cualquier pena criminal, sirve como forma de expiación. Es por eso que las prisiones son llamadas penitenciarías. Como observa Santo Tomás en la Suma Teológica: «Mors illáta, étiam pro crimínibus, áufert totam pœnam pro crimínibus debítam in ália vita, vel partem pœnæ, secúndum quantitátem culpæ, patiéntiæ et contritiónis, non autem mors naturális» (La muerte infligida como pena por los delitos borra toda la pena debida por ellos en la otra vida, o por lo menos parte de la pena en proporción a la culpa, el padecimiento y la contrición. La muerte natural, sin embargo, no la borra). Además, en el caso de la pena capital, la pena expiatoria refleja el pecado de aquél cuyo grave crimen ha causado que pierda el derecho a la vida.

VISIÓN DE SANTO DOMINGO Y SAN FRANCISCO

“Visión de San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán” (Zacarías González Velázquez y Tolosa, Museo del Prado).
   
Refiere el beato Santiago de Vorágine en su Leyenda Dorada este episodio de la vida de Santo Domingo de Guzmán:
Un fraile menor, que había sido compañero de San Francisco durante muchos años, relató a muchos de los frailes de la Orden de Predicadores que cuando Santo Domingo estaba en Roma para la confirmación de su orden por el papa, vio en una noche a Jesucristo en el aire, sosteniendo tres lanzas en su mano (hambre, peste y guerra), y blandiéndolas contra el mundo, y su Madre corrió aprisa hacia Él, y le preguntó qué iba a hacer.
 
Y Él le respondió: «Todo el mundo está lleno de vicios, de soberbia, de lujuria y de abaricia, y por eso lo voy a destruir con estas tres grandes lanzas».
 
Entonces la Santísima Virgen se postró a sus pies y le dijo: «Hijo querido, ten piedad, y detén tu ira por tu misericordia».
  
Y Jesucristo le dijo: «¿No ves cuántos errores e injurias me hacen?».
  
Y Ella le respondió: «Hijo, atempera tu ira y deténla un poco, tengo un verdadero siervo y un noble luchador contra los vicios, que ha de recorrer todo el mundo y lo conquistará, y lo pondrá bajo tu señorío, y he de darles otro siervo en su ayuda que luchará como él hace».
  
Y nuestro Señor, su Hijo, dijo: «Estoy sosegado y recibo tu oración, pero debería ver a quién enviarás a tan grande oficio».
  
Entonces Ella le presento a Santo Domingo, y Jesucristo dijo: «Verdaderamente este es un buen y noble luchador, y hará tan dillgentemente lo que tú has dicho».
  
Luego Ella le mostró a Él y ofrecióle a San Francisco de Asís, y él lo elogió tanto como el primero.
  
Santo Domingo consideró diligentementene a su compañero en esa visión, porque nunca lo había visto antes, y lo encontró en el de la iglesia, y sabiendo que él que lo había visto en la visión sin otra compañía, y comenzó a besarlo y dijo: «Tú eres mi compañero, tú debes correr conmigo, y estaremos juntos, y ningún adversario nos superará».
  
Y luego él le relató en su orden las visiones que tuvo, y desde entonces ellos fueron un solo corazón y una sola alma en nuestro Señor, y ordenó que esta caridad debería guardarse como perdurable por aquellos que vengan después.

Abrazo de San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 4)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.
  
 
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA CUARTO
¿No es cosa singularmente admirable y admirablemente singular ver a una criatura producir a quien le ha creado, dar el ser a quien es el Ser, y la vida a aquél de quien la recibió? ¿Ver una estrella que produce al sol, una Virgen que da a luz y es Virgen antes del parto, en el parto y después del parto, siendo a la vez Hermana y Esposa, Hija y Madre de su Padre? ¿No es extraordinariamente prodigioso ver a una hija de Adán pecador engendrar al Santo de los Santos, engendrar a Dios, ser Madre del mismo Hijo que tiene a Dios por Padre y puede decirle: “Tú eres mi Hijo, hoy te he engendrado?” (Hebr. 5, 5.). ¿No excede toda admiración el ver a una criatura mortal y pasible hacer lo que para Dios es imposible? ¿No es cierto que Dios no puede, de por sí y por propia y natural virtud, engendrar a un Hijo que sea Dios como Él y hombre como nosotros: Dios infinito, inmenso, inmortal, inmutable, eterno, invisible, impasible, y hombre mortal, visible y pasible? Ciertamente. Sin género de duda, Dios no puede hacer esto. Y sin embargo, ¿no es verdad que nuestra admirable María al engendrar este mismo Hijo, engendra a un tiempo a un Dios y a un hombre: Dios igual a su Padre en dignidad, poder y majestad; y un hombre semejante a nosotros en impotencia, indigencia y debilidad? ¿No es para extasiar a Cielos y tierra eternamente ver a una Virgen de quince años recluir en sus entrañas a Quien los cielos no bastan para comprender; amamantar con su virginal leche al que es la vida eterna y principio de toda vida; reposar en su seno al que es la virtud, el poder de Dios, y que eternamente está reposando en el seno adorable de su Padre; llevar en sus brazos a quien da origen a todas las cosas con la virtud de su palabra; conservar, regir y gobernar al que es Criador, conservador y gobernador del universo; y tener poder y autoridad de Madre sobre el Hijo único de Dios, que es Dios como su Padre, y que por toda la eternidad ha estado sin dependencia alguna de su Padre?: porque si a partir de la Encarnación quedó sometido al Padre como lo está a su Madre, fue la misma Encarnación la que dio a este Padre divino la autoridad de que antes carecía sobre Él; y por ello ha sido entregado, sometido al poder de su Padre. ¡Cuántos prodigios y milagros! ¡Cuántas cosas grandes y maravillosas!
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

viernes, 3 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 3)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

    
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA TERCERO
María está envuelta en el sol eterno de la divinidad, en las perfecciones de la divina esencia que de tal manera la invade, llena y compenetra, que se ve plenamente transformada en la luz, sabiduría, poder, bondad, santidad de Dios, y en todas las otras grandezas, como vamos a ver luego ampliamente.

Tiene la luna bajo sus pies, para indicar que todo el Universo está debajo de Ella, no teniendo más que a Dios por encima de sí, y que todas las cosas están bajo su absoluto dominio.
  
La corona de doce estrellas representa las virtudes que en ella resplandecen soberanamente; los misterios de su vida, que vienen a ser otros tantos astros que brillan con mayor luminosidad que las lumbreras del firmamento; figura también los privilegios y prerrogativas con que Dios la ha distinguido, la menor de las cuales sobrepasa sin comparación cuanto de más brillante pueda haber en el Cielo; asimismo representa a todos los Santos del Cielo y de la tierra, que son su gloria y su corona con más razón aún que los Filipenses eran el gozo y la corona de San Pablo (Filip. 4, 1).
  
Pero ¿por qué motivo le ha dado el Espíritu Santo esta cualidad: “Signum magnum”, “un gran prodigio”? Sin duda para darnos a entender que es del todo milagrosa; para publicar por doquier las maravillas de que está llena; para exponerla a los ojos de los moradores de Cielos y tierra como un espectáculo de admiración, y hacerla objeto de embeleso a los Ángeles y a los hombres.
   
Con idéntico fin este divino Espíritu hace prorrumpir en su honor por el mundo entero y por boca de todos los fieles, este glorioso elogio: Mater admirábilis. ¡Oh Madre admirable, con cuánta razón sois así llamada! Porque realmente sois admirable en todas las cosas y de todas las formas.
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

jueves, 2 de agosto de 2018

“SOR LUCÍA” DEL VATICANO ¡ES UNA IMPOSTORA! (COMPROBADO POR INVESTIGADORES)

Tal vez alguno de nuestros lectores se acuerde de nuestro artículo EL TERCER SECRETO DE FÁTIMA: VERDADES SILENCIADAS Y MENTIRAS OFICIALES, publicado el 13 de Mayo de 2017, donde decíamos que a Sor Lucía de Fátima la ocultaron por miedo a revelar el verdadero Tercer Secreto de Fátima (e incluso la asesinaron a fines de Octubre de 1958) y que en su lugar presentaron a la impostora “Sor Lucía de Coímbra”, quien fue compañía obligada para todos los antipapas conciliares que viajaban a Fátima (Portugal).
  
Pues actualmente, a iniciativa del doctor Peter Chojnowski PhD, un equipo científico se dedicó a analizar las fotografías existentes, y ayer se conoció un resultado general (los detalles serán publicados en unas semanas): ¡NO SON LA MISMA PERSONA! Dicho de otra manera, se confirma la hipótesis del impostaje realizado por órdenes del Vaticano conciliar y con la complicidad de la jerarquía eclesiástica portuguesa y de la Orden Carmelita Descalza (del Novus Ordo) para legitimar, en últimas, a la Seudoiglesia y su Secreto falso.
  
A continuación traducimos la noticia publicada en NOVUS ORDO WIRE informando sobre esto, uniéndonos al reconocimiento al Dr. Chojnowski y a la expectación sobre los resultados finales de la investigación.
  
JORGE RONDÓN SANTOS
2 de Agosto de 2018
Fiesta de San Alfonso María de Ligorio, Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia; y de Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Getafe y Costa Rica; y aniversario de la dedicación de la Basílica de Santa María de los Ángeles (“La Porciúncula”).
   
¡BOMBAZO! EXPERTOS EN RECONOCIMIENTO FACIAL PRUEBAN QUE LA “HERMANA LUCÍA” DEL NOVUS ORDO VATICANO ERA UNA IMPOSTORA
¡Atrapados! ¡Estudio científico prueba que el Vaticano mintió!
 
  
Damas y caballeros, hay grandes noticias: Un equipo de expertos profesionales en reconocimiento facial ha concluído una investigación científica sobre la pregunta de si Sor Lucia dos Santos de Fátima, uno de los tres niños a los cuales Nuestra Señora se apareció en 1917, es de hecho la misma mujer que el Vaticano presentó como una adherente del Vaticano II y los “papas” conciliares desde 1958 hasta su propia muerte en 2005.
 
Los resultados están listos y pueden ser resumidos en dos palabras: ¡ROTUNDAMENTE NO!
  
El siguiente anuncio fue recién publicado en el blog del Dr. Peter Chojnowski, que inició este proyecto:
Ahora puedo publicar los resultados generales de las pruebas de reconocimiento facial que han sido realizadas usando la más actualizada tecnología disponible, analizados por los técnicos en software más sofisticados, y organizados y analizados por un investigador experto.
  
“Lo único similar era el hábito”, fueron las palabras que escuché del investigador en nuestra conversación telefónica sobre el resultado. Más detalles sobre las tecnicidades del resultado seguirán a este anuncio inicial.
  
Por recomendación, no revelaré el nombre de los investigadores, los nombres de las compañías involucradas, o los nombres de los programas usados. [Sí puedo decir que] ellos son los mejores. Ellos están trabajando en un informe comprensivo y definido sobre los resultados y será publicao en las semanas venideras. Quiero evitar cualquier interferencia en la investigación. Luego de que el informe final de reconocimiento facial esté completo, se lanzará la segunda fase de la investigación, que será encontrar la identidad de la Impostora y lo que le sucedió a nuestra querida Sor Lucía dos Santos.
  
Más información, pronto.
 
(Peter Chojnowski, “Fraud: Facial Recognition Technology With 2,400 Picture Comparisons Shows Sister Lucy I (Pre-1958) and Sister Lucy II (Post-1958) are Definitely NOT the Same Person” - Fraude: Comparación de 2400 imágenes con tecnología de reconocimiento facial muestra que Sor Lucía I (Pre-1958) y Sor Lucía II (Post-1958) definitivamente NO son la misma persona-, RadTrad Thomist, 1 de Agosto de 2018)
 
Las repercusiones potenciales, una vez sea publicada la evidencia profesional, son difíciles de estimar. Primero que todo, ¡significa que toda la versión Novus Ordo de Fátima está perdida, destruida! Las entrevistas, las apariciones públicas, el alegado testimonio de “Sor Lucía”…¡es todo perdido! ¡Poof!
  
Esto también tendrá un gran impacto sobre el Fátima Center fundado hace muchos años por el “P.” Nicholas Gruner. Mucho de su contenido, de su mensaje, de su teología, de sus análisis y avisos, ¡está basado en un fraude ahora documentado y probado! Por supuesto que esto no era sabido por los individuos involucrados con el Centro, pero ese no es el punto. ¡El punto es que mucho de su material es ahora apto para el cubo de basura!
  
Así que la “Sor Lucía” del Novus Ordo es falsa. Amigos, si los modernistas están deseosos de ir a tales extremos para darle creencia a su religión del Vaticano II y seguirlo, ¿es realmente difícil de creer que ellos han estado presentando “Papas” impostores también?
 
Quizás ahora el siguiente vídeo reciba más atención que antes:
  
  
No compartimos este vídeo para argumentar que el Cardenal Giuseppe Siri fue de hecho un Papa elegido, solamente muestra que cosas muy serias y siniestras han tenido lugar, cosas que debemos aún descubrir para derribar por entero la secta modernista y su diabólica subversión de la verdadera Iglesia Católica.
 
La verdadera Sor Lucía (izquierda), y la impostora (derecha)
 
¡Kudos (enhorabuena) al Dr. Peter Chojnowski por sacar este proyecto explosivo fuera del estadio! Aunque por muchos años las personas han estado especulando de que la “Sor Lucía” del Novus Ordo  probablemente no es la verdadera Sor Lucía dos Santos, fue Chojnowski quien tomó la iniciativa de fundar una organización no lucrativa, Sister Lucy Truth (La verdad de Sor Lucía), para resolver definitivamente esta cuestión contratando expertos para conducir un análisis científico profesional.
 
Los resultados están listos y serán hechos públicos en las próximas semanas. Os mantendremos informados sobre esta historia explosiva.
   
Por ahora, preparad palomitas de maíz y celebrad: ¡El Vaticano modernista ha sido trincado!

DON MINUTELLA RECONOCE A RATZINGER (QUIEN RECONOCE A BERGOGLIO) COMO PAPA

Traducción del artículo publicado en IL CAMMINO DEI TRE SENTIERI. El autor (Corrado Gnerre) plantea que el debate sobre qué hacer con un papa incurso en herejía sigue abierto, ignorando en el mejor de los casos (u omitiendo de mala fe, en el peor) que el debate fue cerrado por San Roberto Belarmino y el Derecho Canónico al señalar expresamente que ningún hereje puede ser Papa (y su elección es nula, incluso si los cardenales votaron unánimes), y si éste se hace hereje queda depuesto ipso facto y latæ senténtiæ.

Igualmente falta a la verdad histórica y teológica, ya que NUNCA existió ningún “Pedro de Torquemada”, sino el cardenal Juan de Torquemada OP (no confundir con su sobrino Tomás, el gran inquisidor), y en el libro tercero de la Summa de Ecclésia, el cardenal Torquemada sí sostenía que un Papa hereje (incluso a nivel meramente interno) quedaba fuera de la Iglesia de Dios y depuesto ipso facto de su autoridad, quedando en el concilio la tarea de condenar al hombre que por su infidelidad vacó la Sede Apostólica. Y el sedevacantismo, lejos de ser contradictorio, es la única posición teológica coherente que responde a la pregunta ¿Qué pasó con la Iglesia Católica a partir de la convocatoria al Vaticano II?
  
Con todo, sólo se puede rescatar una cosa de este artículo, y es la razón por la cual publicamos su traducción: es absurdo pretender oponer la figura de Joseph Alois Ratzinger Tauber a la de Jorge Mario Bergoglio Sívori, toda vez que ambos están en armonía y son dos caras de una misma medalla: LA MATERIALIZACIÓN DEL CONCILIÁBULO, que representa el no-regreso de un largo camino de Apostasía.
  
A PROPÓSITO DE DON MINUTELLA… NO NECESITA ESTAR EN COMUNIÓN CON EL PAPA FRANCISCO, SINO CON BENEDICTO XVI… EL CUAL SIN EMBARGO ESTÁ EN COMUNIÓN CON EL PAPA FRANCISCO…
  
 
En estas horas está reemergiendo sobre la red el caso de don Minutella.
  
Está reemergiendo por una posición que el sacerdote siciliano presenta con mucha claridad: presenciar la Misa en comunión con el papa Francisco (que él llama sencillamente Bergoglio) constituiría pecado mortal.
 
El sacerdote palermitano -a diferencia de cuanto ha sido escrito- no niega la validez de esta Misa. Por otra parte, si lo hubiese hecho, habría sido un marcado error teológico que ciertamente no habría nunca podido hacer, visto que para la validez de la Misa (no para su licitud) concurren el ministro, la materia y la forma. También un sacerdote excomulgado e incluso satanista, celebraría válidamente también si lo hace en forma ilícita.
  
Don Minutella, en cambio, insiste sobre el hecho de que participar en la Misa en comunión con el papa Francisco (una cum) constituiría un pecado grave porque el papa Francisco -para él- no sería un verdadero papa en cuanto claramente herético.
 
Con todo, a fin de salvaguardar a aquellos que ingenuamente pudiesen llegarse a convencer por tales argumentaciones, nos permitimos evidenciar dos puntos en los cuales la posición de don Minutella no solo está errada, sino también claramente contradictoria.
  
Es una posición errada porque no es “cierto” que la eventual herejía de un papa lo haga automáticamente decaer de su rol. En la historia ha habido una discusión teológica nutridísima y que todavía permanece abierta. Por ejemplo, hay una tesis sostenida por Pedro [sic] de Torquemada (conocido inquisidor español, por tanto conocedor sobre la Doctrina y no ciertamente imputable de pavidez) que dice así: El Papa, incluso si cayese en la herejía, no perdería su oficio. Pero los fieles no deben permanecer pasivos. Ellos deben manifestarle al Papa sus errores a fin de que se pueda corregir. No se le puede declarar “deposítus” (depuesto) ni “deponéndus” (por deponer). Pero otro eminente teólogo como Tomás de Vio (llamado el Cayetano) que sostiene esta otrra famosa tesis: El Papa herético no es depuesto ipso facto, pero puede ser depuesto por la Iglesia previa declaración. La declaración debe ser hecha por parte del Episcopado o del Colegio cardenalicio. Luego, según esta tesis, previa declaración de un órgano autorizado.
 
Cierto, don Minutella hace bien recordando que la doctrina afirma que presenciar una Misa celebrada por un sacerdote objetivamente cismático constituye pecado grave, aunque siendo obviamente válida la celebración, pero el punnto es que no está don Minutella en el deber y poder afirmar que el papa Francisco no es más el Papa… aunque sí es eventualmente legítimo juzgar como heretizantes e incluso heréticas algunas afirmaciones del Papa mismo.
  
Pero -decíamos- la posición de don Minutella es incluso claramente contradictoria. Él no se declara “sedevacantista” (posicióne también esta contradictoria, pero se tratará en otro discurso), pero está convencido de que el actual Papa es todavía Benedicto XVI. Luego la Misa sería celebrada en comunión con éste y no con Bergoglio. Pero ¿dónde está el problema? ¡Es que Benedicto XVI está en comunión con el papa Francisco! Por tanto -siguiendo su razonamiento- también Benedicto XVI sería herético, estando en comunión con el papa Francisco.
 
Cierto, don Minutella podría atrincherarse en el …y quizá qué piensa verdaderamente Benedicto XVI… pero aquí estaremos en las puras ilaciones y no más en las cuestiones verdaderas. De hecho, cada vez que Benedicto XVI ha hablado, lo ha hecho siempre a favor del papa Francisco.
  
Previmos que por esto que hemos escrito, don Minutella nos acusará de ser serviles, de no tener coraje, de estar asustados, que no tenemos coraje, etc… Si de veras lo fuésemos, habríamos escogido otra línea para nuestro Camino. Más que todos decíamos estas cosas porque queremos valientemente defender la auténtica posición católica y utilizar argumentos serios para combatir la crisis de la Iglesia. No se va a la guerra con armas antiguas y con fusiles que no hacen nada.
  
En realidad don Minutella ha descubierto la crisis de la Iglesia con el actual pontificado, cuando en cambio el problema es mucho más remoto.
  
Al respecto aconsejamos a nuestros lectores peregrinos (esto es, aquellos que siguen nuestro Camino) leer lo que escribimos hacía tiempo (clic aquí).

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 2)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.
 
   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA SEGUNDO
Como nuestra razón no sabe inclinarse a apreciar y amar una cosa sin conocer el motivo que la hace digna de estima y amor, el infinito celo en que se ve abrasado este único Hijo de María por los intereses de su queridísima Madre, le estimula grandemente a manifestarnos por boca de los Santos Padres y por los oráculos de las divinas Escrituras, aun en este valle de tinieblas, algo de las excelencias incomparables con que se ve enriquecida, reservándonos la parte que excede infinitamente a todo esto para el país de las luces, el Cielo.
 
Entre estos divinos oráculos, me ha parecido hallar uno en el capitulo doce del Apocalipsis, que viene a ser como un compendio de cuanto más grande y magnífico puede decirse y pensarse sobre esta maravillosa Princesa. Me refiero al expresado en estas palabras: “Apareció en el cielo una señal grande, un prodigio maravilloso, un milagro prodigioso: una mujer envuelta en el sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas”. ¿Cuál es este inmenso prodigio? Y ¿quién es esa prodigiosa mujer? San Epifanio, San Agustín, San Bernardo y multitud de Santos Doctores están de acuerdo en que se trata de la Reina de las mujeres, la Emperatriz de los hombres y de los Ángeles, la Virgen de las vírgenes; la mujer que ha llevado en sus virginales entrañas a un hombre perfecto, al Hombre-Dios. Y aparece en el cielo, porque del Cielo procede, y es su obra maestra, la Emperatriz, su gloria y felicidad; y porque nada hay en Ella que no sea celestial; y aun cuando estuvo con el cuerpo en la tierra, con su alma, con su pensamiento, con su corazón y amor estaba en el Cielo.
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

miércoles, 1 de agosto de 2018

LOS SUFRAGIOS NO APROVECHAN A LOS CONDENADOS AL INFIERNO

Surgió gran polémica porque algunos criticaban el hecho de que se afirme con seguridad en las notas necrológicas sobre los enemigos de la Iglesia que ellos están bajo condenación eterna, hasta el punto de acusarnos de jansenistas y fariseos sólo porque señalamos que en el fuero externo no dieron señales de arrepentimiento y conversión, y porque reiteramos que por ellos no se debe rezar en sufragio. Frente a esta situación, es importante traer a colación la doctrina Católica sobre el tema, y a este fin, publicamos este artículo escrito por el Angélico Santo Tomás de Aquino.
  
En el Infierno, ninguna redención es posible.
  
¿LOS SUFRAGIOS APROVECHAN A LOS QUE ESTÁN EN EL INFIERNO?
  
Objeciones por las que parece que los sufragios aprovechan a los que están en el Infierno:
  1. Según consta de este pasaje de la Escritura (II Mac. XII, 40), donde se dice que debajo de las túnicas de los que habían sido muertos, hallaron las ofrendas a los ídolos prohibidas por la ley a los judíos; y sin embargo despues se añade, que Judas envió a Jerusalen doce mil dracmas de plata para que se ofreciese sacrificio por los pecados de los que habían muerto. Consta, empero, que pecaron mortalmente aquellos, obrando contra la ley, y en este concepto que habían muerto en pecado mortal, y que por tanto fueron trasladados a los infiernos. Luego los sufragios aprovechan a los que están en el infierno.
  2. En el libro 4 de las Sentencias de Pedro Lombardo, distinción 45, consta por las palabras de San Agustin (Manual sobre la Fe, Esperanza y Caridad, cap. CX), que «a los que aprovechan los sufragios o les aprovechan, para que el perdón sea pleno, o para que les sea más tolerable su condenación». Pero solamente se dicen condenados los que están en el Infierno. Luego también á los que existen en el Infierno, aproyechan los sufragios.
  3. Dice San Dionisio (De la Jerarquía Eclesiástica, cap. último): «si las oraciones de los justos obran tanto aquí y según esta vida, ¿cuánto más obrarán despues de la muerte en aquellos que son dignos de las oraciones sagradas?». De lo cual puede colegirse que los sufragios aprovechan más á los muertos que á los vivos. Pero también aprovechan á los vivos, que están en pecado mortal, pues la Iglesia ora diariamente por los pecadores, á fin de que se conviertan á Dios. Luego también valen los sufragios á los muertos que están en pecado mortal.
  4. En las vidas de los Padres (libro 3, núm. 172; y libro 6, núm. 16), se lee que también el Damasceno en un sermón suyo (De los Difuntos) refiere que Macario habiendo encontrado en la vía el cráneo de un difunto, hizo oracion para saber a quien había pertenecido aquella cabeza; y esta le respondió que había sido de un sacerdote gentil, que estaba condenado en el Infierno; y sin embargo, confesó que la plegaria de Macario le había ayudado a él y a otros [1]. Luego los de la Iglesia aprovechan áun a los que están en el infierno.
  5. Refiere el mismo Damasceno en el dicho sermón, que rogando San Gregorio por Trajano, oyó una voz divina que le dijo: «oí tu voz y concedo el perdón a Trajano». Todo el Oriente y Occidente atestiguaron este hecho, añade este santo doctor (ibid). Pero consta que Trajano estuvo en el Infierno, «puesto que había hecho perecer cruelmente á muchos mártires»; como dice allí mismo el Damasceno. Luego los sufragios de la Iglesia valen también para los que están en el Infierno.

Contra esto, dice San Dionisio (De la Jerarquía Eclesiástica, cap. VII): «el sumo sacerdote no ora por los inmundos, puesto que en esto se apartaría del orden divino»; y añade a continuación, que no «pide el perdón por los pecadores, porque no sería oído en favor de ellos». Luego los sufragios no valen para los que están en el Infierno. Ademas, dice San Gregorio (Morália, o Exposición sobre Job, libro 34, cap. XVI): «la causa por la que no se ora entonces, esto es, despues del día del Juicio, por los hombres condenados al fuego eterno, es la misma que hace que no se ore por el diablo, y los ángeles destinados al suplicio eterno; y la misma que hace que los santos no rueguen por los infieles e impíos que han muerto; pues respecto de estos saben que fueron condenados al suplicio eterno, y no quieren llevar ninguno el mérito de su oracion ante la presencia del justo juez». Luego los sufragios no valen para los que moran en el infierno. Ademas, en el libro IV de las Sentencias, dist. 45 consta por las palabras de San Agustín (sermón 32, De las palabras de los Apóstoles), que los que mueren sin la fe, que obra por el amor, y sin los sacramentos de ella, en vano se les impide por los suyos tales deberes. Pero todos los condenados son tales. Luego no les aprovechan los sufragios. Conclusión. 1º No puede ser que se quite la pena, sin que sea antes expiada la culpa. 2º La gloria consiste esencial y radicalmente en el alma, como igualmente la miseria de los condenados; y por tanto no puede disminuirse la pena de estos, como ni ser aumentada la gloria de los santos en cuanto al premio esencial. 3º Es más seguro decir simplemente que los sufragios no aprovechan a los condenados, ni la Iglesia entiende orar por ellos

Responderemos que acerca de los condenados hubo tres opiniones; algunos dijeron que en esto debe distinguirse de dos modos: 1º. en cuanto al tiempo, diciendo que despues del día del Juicio nadie que esté en el Infierno será ayudado por sufragio alguno, pero que antes del día del Juicio algunos son ayudados por los sufragios de la Iglesia; 2º. en cuanto a las personas detenidas en el Infierno, entre las que decían haber algunos muy malos, esto es, los que murieron sin la fe ni los sacramentos, y a los tales no pueden aprovechar los sufragios de la Iglesia, porque no pertenecieron a ella ni por el mérito ni en cuanto al número; otros no hay muy malos, esto es, los que fueron de la Iglesia numéricamente y teniendo la fe, habiendo recibido los sacramentos, y haciendo algunas obras del género de las buenas; y a los tales deben aprovechar los sufragios de la Iglesia. Pero se presentaba a los que seguían esta opinion una duda que les perturbaba, esto es, porque parecía resultar de esto que, siendo la pena de Infierno finita según la intensidad, aunque infinita en duración, multiplicándose los sufragios, aquella pena se quitaría totalmente, lo cual es el error de Orígenes (De los principios, libro 1, cap. VI). Y por esto quisieron eludir este inconveniente de muchas maneras. Al efecto Prepositivo dijo que tanto pueden multiplicarse los sufragios por los condenados, que se encuentren libres de toda pena, no en absoluto, como supuso Orígenes, sino por algún tiempo, esto es, hasta el día del Juicio; pues entonces, reunidas de nuevo las almas a los cuerpos, reentrarán en las penas del Infierno sin esperanza de perdón. Pero esta opinion parece repugnar a la Providencia divina, que nada desordenado deja en las cosas. Mas la culpa no puede ser ordenada sino por la pena; por lo que no puede ser que se quite la pena, sin que sea expiada antes la culpa.
  
Y por esto, permaneciendo continuamente la culpa en los condenados, su pena en manera alguna se interrumpirá; y por esto los Porretanos [2] imaginaron otro modo diciendo que se procede por los sufragios en la diminución de la pena, como se procede en la división de las líneas, las que, siendo finitas, pueden sin embargo dividirse hasta lo infinito, y jamás son consumidas por la división, mientras se haga la sustracción, no según la misma cantidad, sino según la misma proporcion; como si primero se quita la cuarta parte del todo, y despues la cuarta de aquella cuarta, y así sucesivamente hasta el infinito. Igualmente dicen que por el primer sufragio se disminuye en algún tanto la parte de pena, y por el segundo se disminuye una parte de la que queda según la misma proporcion. Pero este modo es defectuoso bajo muchos puntos de vista: primero, porque la división infinita que conviene a la cantidad continua, no parece poder ser aplicable a la cantidad espiritual; segundo, porque no hay razón alguna para que el segundo sufragio disminuya ménos de la pena que el primero, si es de igual valor; tercero, porque la pena no puede ser disminuida, si no se disminuye también la culpa, como ni ser quitada, si no lo es esta; cuarto, porque en la división de la línea se llega al fin a lo imperceptible al sentido; porque el cuerpo sensible no es divisible hasta lo infinito; y así se seguiría que despues de muchos sufragios la pena remanente no se sentiría a causa de su pequeñez, y así no sería pena. Por lo cual otros hallaron otro modo. Al efecto Guillermo Altisiodorense (Sentencias, libro 4, tratado 14, cap. I) dijo, que los sufragios aprovechan a los condenados, no por la diminución o interrupción de la pena, sino por la confortación del paciente: como si un hombre llevara una carga pesada y se le echase agua al rostro: pues en este caso sería confortado para llevarla mejor, sin que por eso se hiciera en nada más ligera la carga. Pero esto no puede sostenerse tampoco, porque alguno está más o ménos gravado con el fuego eterno, como dice San Gregorio (Morália, libro 9, cap. XXXIX), según el mérito de su culpa: y de aquí es que por el mismo fuego unos son más abrasados y otros ménos. Luego, permaneciendo la culpa de los condenados sin inmutarse, no puede ser que sufra una pena más leve.
  
Ademas, tal opinion es presuntuosa, como contraria y vana a los dichos de los Santos, sin apoyo de autoridad alguna; y es irracional, ya porque los condenados en el Infierno se hallan fuera del vínculo de la caridad, según la que las obras de los vivos se continúan para con los difuntos, ya porque llegaron totalmente al término de la vida, recibiendo la última retribución por sus méritos, como también los Santos que están en el Cielo; porque lo que queda todavía de la pena o de la gloria del cuerpo, no les da la condicion de viadores; puesto que la gloria consiste esencial y radicalmente en el alma, como igualmente la miseria de los condenados. Y por tanto, no puede disminuirse la pena de estos, como ni ser aumentada la gloria de los santos en cuanto al premio esencial. Sin embargo, podría sostenerse de cierta manera el modo que alguuos establecen para explicar cómo los sufragios aprovechan a los condenados: como si se dijera que no les aprovechan en cuanto a la diminución o interrupción de la pena, ni en cuanto a la diminución de la sensación de esta, sino porque por estos sufragios se les sustrae alguna materia de dolor que podría existir en ellos, si se vieran de tal modo despreciados que no se tuviese por ellos cuidado alguno; cuya materia de dolor se les sustrae cuando se hacen por ellos sufragios. Pero esto no puede aceptarse tampoco, según la ley común; porque, como dice San Agustín en De la piedad con los difuntos, cap. 13 (lo cual es verdadero principalmente acerca de los condenados), que «no ven las cosas que se hacen o suceden en esta vida a los hombres». Por consiguiente, no saben cuándo se hacen por ellos los sufragios, a ménos que superiormente a la ley común se les dé divinamente este remedio a alguuos condenados, lo cual es de todo punto incierto. Por lo tanto es más seguro [3] decir simplemente que los sufragios no aprovechan a los condenados, ni la Iglesia entiende orar por ellos, según es notorio por las autoridades aducidas.

Respuestas a las objeciones:
  • Al argumento primero diremos, que no fueron encontradas en aquellos muertos las ofrendas de los ídolos, de manera que pueda sacarse una prueba de que las llevaban por reverencia a los ídolos; sino que las tomaron como vencedores, porque les eran debidas por derecho de la guerra. Y sin embargo, pecaron venialmente por avaricia; por lo que no fueron condenados al Infierno, y en este sentido podían aprovecharles los sufragios. O debe decirse según algunos, que viendo que les amenazaba peligro en el combate mismo, se arrepintieron del pecado, según aquello (Salmo LXXVII, 34): cuando los mataba, le buscaban: y esto puede juzgarse con probabilidad, y por eso fue hecha oblación en favor de ellos.
  • Al segundo, que en aquellas palabras la condenación se toma en sentido lato por cualquier castigo, de tal suerte que se incluya también la pena del Purgatorio, que es expiada a veces totalmente por los sufragios y otras no, pero se disminuye.
  • Al tercero, que en este concepto más bien es aceptado el sufragio en favor del muerto que por el vivo, porque más lo necesita, puesto que no puede auxiliarse a sí mismo, como puede el vivo; pero en otro concepto el vivo es de mejor condicion, porque puede pasar del estado de la culpa mortal al estado de gracia, lo cual no puede decirse de los muertos, y por esto no hay la misma razón de orar por los vivos que por los difuntos.
  • Al cuarto, que aquel auxilio no consistía en que se disminuyese su pena, sino únicamente, como allí se dice, en que orando él se les concedía el que mutuamente se viesen; y en esto no tenían un gozo verdadero, sino fantástico, mientras se cumplía lo que deseaban, como se dice también que los demonios se regocijan, mientras atraen los hombres al pecado, aun por esto en nada se disminuya su pena, como ni se disminuye el gozo de los ángeles porque se diga que se compadecen de nuestros males.
  • Al quinto, que del hecho de Trajano [4] puede también pensarse con probabilidad, que por las preces del Bienaventurado Gregorio fue llamado otra vez a la vida; y que así consiguió la gracia, por la cual tuvo la remisión de los pecados, y por consiguiente la inmunidad de la pena; como también se ve en todos aquellos que fueron milagrosamente resucitados, de los cuales consta haber sido muchos idólatras y condenados. De todos los tales conviene decir igualmente que no estaban destinados finalmente al Infierno, sino según la justicia presente de sus propios méritos. Mas según causas superiores por las que se preveían que habían de ser llamados a la vida, se debía disponer de ellos de otra manera. O debe decirse, según algunos, que el alma de Trajano no fue librada absolutamente del reato de la pena eterna, sino que su pena fue suspendida por tiempo, esto es, hasta el dia del Juicio. Sin embargo, no es preciso que esto se haga comúnmente por los sufragios, porque hay unas cosas que acontecen por ley común y otras que son concedidas especialmente a algunos por privilegio, como unos son los límites de las cosas humanas y otros los signos de las virtudes divinas, según dice San Agustín en De la piedad con los difuntos, cap. XVI.
SANTO TOMÁS DE AQUINO, Suma Teológica, Suplemento de la tercera parte, cuestión LXXI, art. 5. Traducción de Hilario Abad de Aparicio, doctor in utróque juris. Madrid, imprenta de José Moya, año 1883 (tomo V), págs. 380-383.
  
NOTAS
[1] Tiénese por fabulosa esta narración, pues no se encuentra en la Historia Lausiaca de Paladio de Galacia, a la cual se refiere aquel autor. 
[2] Estos son los discípulos de Gilberto, apellidado Porretano, obispo de Poitiers, condenado por este y otros errores en el concilio de Reims por el papa Inocencio II.
[3] Asi habla el Santo por pur a modestia, según observa el cardenal Cayetano; pues por lo demás, las otras opiniones están condenadas y en este artículo por el Angélico cumplidamente deshechas.
[4] Sobre estos hechos tan singulares pueden consultarse: (Anales, año 601), San Roberto Belarmino (Del Purgatorio, libro 11, cap. VIII), Dionisio Petavio (De los Ángeles, libro 3º, caps. VI-VII) y otros autores. Bástanos consignar que el Santo Doctor habla de estos hechos, no como quien afirma, sino como quien duda, pues en la Sentencia 1ª, distinción 41, cuestión 2ª. art. 2 dice, que después de trescientos años Trajano fue acaso resucitado. Esto en cuanto al Santo Doctor. Pero las obras de San Gregorio Niseno, según confesión de Nicéforo y Focio, fueron interpoladas por los origenistas; y por consiguiente los testimonios que de la oración contra ellos predicada puedan deducirse, carecen de autenticidad. Y en conclusión; aunque así no fuese el testimonio de alguno que otro Padre, ilusionado al principio por los errores origenistas, pero que no continuaron en él, como demuestra Petavio, esos dichos aislados, repetimos, y más aún los hechos que se citan nada prueban contra la doctrina general de la Iglesia, ni el unánime sentir de toda la Tradición católica

DE LA INDULGENCIA DE “LA PORCIÚNCULA”

   
Una de las cosas que más afligían al Padre San Francisco durante su vida en este mundo, la constituían las ofensas que se hacían a Dios con tantos pecados y la perdición eterna de tantas almas que los cometían. Una noche de 1216, en que más abundaba en estos sentimientos, se le apareció un Ángel de parte de Dios, dándole orden para que fuese a la pequeña iglesia (porziuncola chiesa) que él había reparado en honra de la Reina de los Ángeles.
    
Al llegar allí, entre vivísimos resplandores de gloria y majestad y multitud de ángeles y serafines que llenaban el templo, vio a Nuestro Señor Jesucristo, vivo y gloriosísimo, y a su divina Madre la Dulcísima Virgen María. Extático y fuera de sí San Francisco cayó en tierra y, así postrado, oyó la voz de Jesús que le decía:
“Pues tantas son tus lágrimas y afanes por la salvación de las almas, pídeme, Francisco, lo que quieras”.
  
Replicó Francisco:
“¡Señor y Dios Altísimo!, yo, miserable pecador, os suplico, por intercesión de vuestra Santísima Madre, que concedáis la gracia de que todos los que vengan confesados a esta iglesia alcancen perdón e indulgencia de todos sus pecados y queden en vuestra presencia lo mismo que quedaron después de recibir el santo bautismo”.
  
Respondió la voz divina:
“Mucho pides, Francisco, pero por ruegos de mi Madre, a quien has puesto por intercesora, te concedo esa gracia. Acude a mi Vicario en la tierra para que te la confirme”.
  
Francisco se presentó al Papa, que lo era entonces Honorio III, y, con sencillez y humildad, le dijo: “Santísimo Padre, vengo a solicitar una indulgencia plenísima para todos los pecadores que, habiéndose confesado, vengan a visitar la iglesia que yo he reparado”. Díjole el Papa: “No es costumbre conceder una indulgencia tan grande a tan poca cosa; pero, dime –añadió–, ¿cuántos años quieres que dure esta gracia?”. Replicó San Francisco: “Padre Santo, yo no pido años sino almas, y no soy yo, sino mi Señor Jesucristo quien lo quiere”. Al oír esto el Papa Honorio se sintió interiormente movido por Dios y dijo por tres veces: “Me place, me place, me place conceder esta gracia”.
 
Faltaba determinar el día en que se había de ganar este jubileo tan extraordinario, y vencer las dificultades que ponían los cardenales diciendo que esta indulgencia y jubileo, sin ninguna carga de ayunos, limosnas ni otras obras determinadas, menoscabaría los de Roma, Jerusalén, Santiago y otros que suele conceder la Iglesia.
   
San Francisco continuaba rogando a Dios y haciendo penitencia; hasta llegó a arrojarse desnudo, en el rigor del invierno, en un espinoso zarzal, ensangrentándose todo su cuerpo. Al instante el zarzal se vistió de verdor y brotó frescas y fragantes rosas, unas blancas y otras encarnadas. Además, una luz inefable sobre la engalanada zarza y multitud de ángeles convidaban a San Francisco con melodiosos cánticos para que fuese otra vez a la iglesia de la Porciúncula. San Francisco cogió del florido zarzal doce rosas blancas y doce encarnadas, todas muy hermosas, pasó con ellas la senda deslumbradora del monte, que todo parecía arder sin consumirse, entró en la iglesia y, delante de Jesucristo y de la divina Madre, que le aguardaban como la vez primera, cayó de rodillas y fijó su pensamiento en la indulgencia, oyendo estas palabras:
“Por los ruegos de mi Madre te concedí, Francisco, la gran Indulgencia, y para ganarla, sea el día en que mi apóstol Pedro, encarcelado por Herodes, se libró milagrosamente de las cadenas. Llévale a mi Vicario esas rosas que has tomado de la zarza, en testimonio de lo que has visto y oído. Yo moveré su corazón y cumpliré tu deseo”.
  
San Francisco fue a Roma, llevando las rosas consigo y acompañado de cuatro compañeros que habían sido testigos de la visión, y obtuvo la confirmación de la indulgencia para el 1 de agosto, desde las vísperas de ese día hasta la puesta del sol del siguiente 2 de agosto, según el mismo Jesucristo nuestro Señor se lo había concedido.
  
Muchos milagros se obraron después, a favor de la autenticidad de esta indulgencia, entre otros el haber manifestado el Señor cuán hermosas salían de los templos franciscanos las almas que habían entrado manchadas, y cuántas salían muy gloriosas del Purgatorio por las visitas que por ellas se hacían.
  
No es de extrañar, pues, que en dicho día se observe un movimiento de piedad y fervor en el cristianismo, que sólo con el de Cuaresma, en tiempo de Semana Santa, se puede comparar, pues no sólo los simples fieles, sino que también los religiosos, los sacerdotes, los obispos, los arzobispos, los cardenales y hasta los mismos Soberanos Pontífices, han acostumbrado ir a las iglesias franciscanas en este día, entrar y salir de ellas, y ganar así tantas veces el jubileo como visitas se practican
  
El Papa Honorio III en 1223 otorgó Indulgencia plenaria, cuantas veces se visite cualquiera de las iglesias de las tres Órdenes de San Francisco, y muchas otras iglesias y capillas que tengan este privilegio, entre las primeras Vísperas del 1 de Agosto y el atardecer del 2 de Agosto. Para ello se requiere Confesión (puede realizarse el 30 de Julio como muy temprano), Comunión y Oración por las intenciones de la Santa Iglesia. Indulgencia confirmada y ampliada por los Papas Gregorio XV mediante Breve del 4 de Julio de 1622; Beato Inocencio XI mediante Breve del 12 de Enero de 1687; Pío IX el 12 de Julio de 1847; y León XIII el 14 de Julio de 1894.
  
ORACIÓN PARA GANAR LA INDULGENCIA DE LA PORCIÚNCULA
¡Dios y Señor mío!, yo creo que estáis realmente presente en este santo templo; os adoro con toda la sumisión de mi alma; me arrepiento, Señor, de todos mis pecados y propongo la enmienda; os suplico, Dios mío, me concedáis la gracia de ganar la santa indulgencia que Vos mismo concedisteis a vuestro siervo el humilde San Francisco, y que aplico por mí mismo o por… (aquí se dice el nombre del alma de algún difunto por la que se quiere lucrar). A este fin os ruego, por las intenciones del Romano Pontífice, por la exaltación de la Santa Iglesia, por la paz de los gobiernos cristianos y por la conversión de todos los pobres y desgraciados pecadores.
 
Y Vos, oh Reina de los Ángeles, interceded por mí, supliendo, con vuestra poderosa mediación, mis defectos en esta plegaria. Amantísimo protector de todas las almas, benditísimo San José, amparadme con vuestra protección. Ángel de mi guarda, acompañadme en este santo ejercicio. Seráfico y glorioso Padre San Francisco y todos los Ángeles y Bienaventurados, interceded por mí. Amén. Seis Padrenuestros, Avemarías y Gloriapatris por la Propagación de la Fe y Triunfo de la Iglesia, Paz y concordia entre los gobernantes cristianos, Conversión de los pecadores y Extirpación de las herejías.
  
ORACIÓN (Del Misal Romano-Seráfico)
Oh Dios, que por medio de tu Santísima Madre, a quien has elevado sobre los coros angélicos, has querido que todos los bienes fuesen dispensados a los hombres, haz que en este día en el cual celebramos la memoria de la consagración de tu santuario, obtengamos por Ella la remisión de nuestros pecados y una gracia abundante que nos alcance la admisión en la sociedad de los espíritus bienaventurados y en el gozo de la ciudad celestial. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 1)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.
  
 
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA PRIMERO
“Que al Corazón de la Santísima Virgen se le llama con propiedad Corazón admirable, por ser un abismo de maravillas. Que nadie, a excepción de su Hijo Jesús, las conoce perfectamente, ni puede hablar dignamente de ellas”.
 
Jesús, Hijo único de Dios e Hijo único de María, al escoger a esta Virgen incomparable entre las demás criaturas por Madre nutricia y Señora, y al dárnosla, en su infinita bondad, por Reina, Madre y refugio en toda necesidad, ha querido que la honremos como Él la honra y que la amemos con el amor con que Él la ama. Y, pues, la ha exaltado y honrado sobre todos los hombres y sobre todos los Ángeles, quiere que también nosotros la rindamos mayor respeto y veneración que a los Ángeles y a los hombres. Y, pues, es nuestra cabeza y nosotros miembros suyos que debemos estar animados de su espíritu, seguir sus inclinaciones, caminar por sus sendas, y continuar su vida en la tierra cultivando las virtudes por Él practicadas, desea igualmente que nuestra devoción hacia su divina Madre sea una prolongación de la que El le profesó, es decir, que procuremos en nosotros los sentimientos de honra, de sumisión Y amor que en este mundo observó para con Ella y que ha de observar por toda la eternidad en el Cielo. La Virgen ha ocupado y ocupará siempre el primer puesto en su Corazón siendo, como hasta ahora por toda la eternidad, el objeto primero de su amor, después del Padre Eterno. Y ansía, por tanto, que después de Dios, sea ella el principal objeto de nuestras devociones y el primero de nuestra veneración. Así es que, después de los servicios que a su Divina Majestad debemos, ninguno tan grato ni mejor podemos hacerle que servir y honrar a su dignísima Madre.
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.