miércoles, 26 de septiembre de 2018

DE LA PAZ INTERIOR Y MANSEDUMBRE DEL CORAZÓN

Paciencia, grabado de Giovanni Battista de’Cavalieri siguiendo a Hans Sebald Beham, 1561
  
Ya has comprendido, hija mía, cuánto te conviene ser paciente, y conservar la mansedumbre en la paciencia, esto es, llevando todas las cosas con igualdad de ánimo, y paz y tranquilidad de corazón. Porque mansedumbre no es otra cosa que una tranquilidad, fruto de la verdadera paciencia, de tal manera que nada sea capaz de contristarte, ni perturbarte, ya sea cosa temporal, ya eterna, con tal que no quieras estar fuera de mi gracia y amistad, ni apartada de mi voluntad. Porque esta en ninguna manera se debe descuidar, sino que antes debes procurar con todo cuidado el estar unida conmigo por la caridad. A más de esto, en cualquier pena o consolación que te viniere en cualquier lugar, si fuere para mi gloria y según mi voluntad, debes alegrarte de estar sujeta a ella, y siempre dispuesta para recibir la consolación o la tribulación, según lo que yo dispusiere. Si te hallares en esta disposición, ninguna cosa que te suceda exteriormente te podrá contristar, porque ninguna cosa te sucederá contra tu voluntad, mientras mi voluntad sea siempre la tuya, y no tengas otro querer que el mío; y así se hará siempre tu voluntad (como te he dicho) en todo. Porque en lo que te has de alegrar sumamente es en que se cumpla en ti mi voluntad, y con esta disposición tu interior estará en paz, aunque en lo exterior estés atribulada y desconsolada, pues no quieres sino lo que yo quiero. De este modo pues, hija mía, has de conservar la tranquilidad, procurando que no haya en ti turbación ni queja alguna, que la parte irascible esté inmoble y en silencio, y la concupiscible fundada en las virtudes esté elevada a mí, la parte racional alegrándose de esto, la conciencia en paz y serenidad, y toda el alma posea una entera tranquilidad.
   
JUAN JUSTO LANSPERGIO O.Cart., “Carta o coloquio interior de Cristo nuestro Redentor al alma devota” -traducción de fray Andrés Capella O.Cart., obispo de Urgel-, cap. XXVI. Vich, imprenta de Ignacio Valls 1822, págs 118-120.

martes, 25 de septiembre de 2018

PRESBÍTERO ESTADOUNIDENSE PARTE CON RUMBO DESCONOCIDO PARA NO SER ENVIADO A TRATAMIENTO PSIQUIÁTRICO POR SU OBISPO

Traducción de la noticia publicada en MAHOUND’S PARADISE el 22 de septiembre. Algunos detalles son gráficos, y no recomendados para personas susceptibles.
   
Hace unas horas, el nuevo obispo auxiliar de Chicago Mark Andrew Bartosic llegó intempestivamente a la Parroquia de la Resurrección en la zona noroeste de Chicago y le dijo al pastor Paul John Kalchik que tenía solo minutos para tomar sus pertenencias y dejar las instalaciones o la policía sería llamada para arrestarlo por allanamiento de propiedad.
  
Paul John Kalchik
  
El padre Kalchik estaba a punto de oficiar un matrimonio.
  
Poco después, el padre Kalchik partió a un lugar desconocido, acompañado por su hermano, quien había estado visitando la parroquia.
  
El obispo Bartosic ofició el matrimonio en su lugar, escapando precipitadamente hacia la puerta de la iglesia solo segundos después de concluir la ceremonia.
  
Mark Andrew “el actor” Bartosic,  obispo auxiliar de Chicago. Egresado de la universidad Santa María del Lago (conocido como “Seminario de Mundelein”, denunciado como uno de los seminarios gais en Estados Unidos, hasta el punto que lo llamaban “El palacio rosa”) en 1994, junto al convicto predador Daniel McCormack.
  
Ayer (21 de septiembre), el p. Kalchik había recibido del cardenal Blase Joseph Cupich y la archidiócesis para dirigirse a consejería siquiátrica y tal vez confinamiento [en la institución St. Luke en Silver Spring MA, fundada en 1981 por el presbítero abiertamente homosexual Michael Peterson y cuyo director Edward J. Arsenault III fue condenado a cuatro años de prisión -prorrogables por dos-, reducido a laico y multado con $300.000 USD por gastarse $270.000 dólares de la diócesis de Manchester NH en sus amantes, N. del T.] después de que estallara la controversia respecto al exorcismo y quema de una “bandera arco iris gay” en terrenos parroquiales la semana pasada.
  
Bandera arco iris antes y después de ser quemada
  
El padre Kalchik había llamado también a los católicos para “boicotear” las misas celebradas por el cardenal Cupich debido a la alegada involucración de Cupich en el actual escándalo de abuso sexual por parte de clérigos.
   
La bandera -un arco iris con una cruz sobrepuesta- había sido desplegada sobre el altar por el anterior párroco Daniel Montalbano en 1991 para señalar que la parroquia sería “gay-friendly”. Luego de ser bajada, fue redescubierta recientemente por el padre Kalchik.
  
Inauguración de la parroquia de la Resurrección de Chicago (Pascua de 1991). La bandera fue comprada por Daniel Montalbano por $1.000 USD (una cifra importante para una parroquia que escasamente recogía 4.000 dólares a la semana), e incluso el cirio pascual también tenía los colores LGTBI.
  
El presbítero Montalbano, un confidente del cardenal Joseph Louis Bernardin, falleció en 1997 a los 50 años de edad.
   
Montalbano fue encontrado muerto en una habitación de la rectoría detrás y encima del altar, literalmente colgado a un aparato masturbatorio de su propio diseño.

Hoy, un pequeño grupo de parroquianos no involucrados en el matrimonio pero que habían escuchado de la súbita aparición del obispo Bartosic, estaban asombrados fuera de la iglesia. El grupi incluía a dos empleados que fueron llamados precipitadamente por el obispo para reportarse a trabajar el lunes como si nada.
   
Un policía de Chicago y feligrés de dicha parroquia, me habló de alguos de los extraños sucesos de la semana pasada, incluyendo numerosas amenazas de muerte y violación contra el padre Kalchik, al menos dos probables atentados de irrupción o actos de vandalismo, uno de los cuales incluyó roper las llaves en todas las cerraduras de las puertas de la oficina parroquial. Y entonces hubo la visita de dos representandes archidiocesanos, ayer, ordenándole al padre Kalchik que dejara la parroquia y se recluyeran en confinamiento siquiátrico.
   
Mons. Dennis J. Lyle (izq.) y el rev. Jeremy Thomas (der.), funcionarios del arzobispado de Chicago
  
Uno de ellos era el presbítero Dennis Lyle, el mismo prelado que había visitado San Juan Cancio [una parroquia del Motu, N. del T.] unos pocos meses atrás para informarle a los parroquianos que su pastor, el p. Frank Phillips CR, había sido relevado de su puesto allí.
  
El padre Kalchik había escrito sobre su trauma sicológico después de haber sido acosado como niño y como un joven adulto por dos hombres -uno de ellos presbítero- en incidentes separados. Se asumió que no cumplirá con la orden arzobispal. Él no está “hospitalizado” como algunos medios han sugerido.
  
Los parroquianos que estaban afuera me dijeron que el padre Kalchik, que ha estado en la Parroquia de la Resurrección por once años, tiene todo el apoyo de su parroquia.
   
Indudablemente muchos de ellos solamente descubrirán lo que pasó, mañana, cuando vayan a Misa asumiendo que será celebrada por el p. Paul, encontrándose en cambio con el obispo Bartosic.

NOVENA EN HONOR A SAN FRANCISCO DE ASÍS

Novena compuesta por un fraile franciscano de Palma de Mallorca en 1850. Mons. Rafael Manso, Obispo de Mallorca, concedió por cada oración 40 días de Indulgencia. Puede rezarse en cualquier momento del año, y por devoción en preparación a sus fiestas (las dos primeras son celebradas por toda la Iglesia, las otras son exclusivas de la Orden Franciscana):
  • 4 de Octubre (Fiesta litúrgica).
  • 17 de Septiembre (Impresión de los Sagrados Estigmas).
  • 16 de Abril (Primera aprobación de la Regla franciscana por el Papa Inocencio III).
  • 25 de Mayo (Traslación de sus reliquias y dedicación de la Patriarcal Basílica de Asís).
  • 16 de Julio (Canonización por el Papa Gregorio IX).
  • 12 de Diciembre (Hallazgo del cuerpo de San Francisco de Asís en tiempo de Pío VII).

MODO DE PRACTICAR ESTA NOVENA
Para que el santo ejercicio de esta novena sea provechoso a tu alma, y puedas alcanzar por medio de ella lo que deseas, te esforzarás en imitar la virtud que en cada uno de estos nueve días te enseñará el santo Patriarca, y la que será el objeto de tu meditación. Puesto de rodillas delante del altar o imagen del santo, procurarás arreglar tus potencias y sentidos, y movido de una santa compunción, contrito y humillado dirás de esta manera:

NOVENA EN HONOR AL SERÁFICO PATRIARCA SAN FRANCISCO DE ASÍS
  
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
Dios omnipotente y Padre misericordiosísimo, que penetráis hasta lo más íntimo del corazón, aquí me tenéis rendido a vuestra divina presencia, movido de un vivo deseo de conocer mis pecados, para poderlos debidamente llorar, y obtener de vuestra inefable bondad el perdón de todos ellos. Alumbrad mi entendimiento con vuestras soberanas luces, inflamad mi voluntad con un rayo de vuestro divino amor, para que devota y fructuosamente medite en esta novena las virtudes, que con su ejemplo me enseñará mi seráfico padre San Francisco. Sostenedme, Dios mío, con vuestra gracia. María, Madre de Dios y madre de pecadores, ayudadme a alcanzar de vuestro divino Hijo el perdón de todas mis culpas, y la perseverancia final en su santo amor y temor. Amén.
 
DÍA PRIMERO - 25 DE SEPTIEMBRE
MEDITACIÓN SOBRE LA HUMILDAD DE SAN FRANCISCO.
En el instante mismo en que fue concebido el seráfico Patriarca, fue tal el resplandor con que el Cielo iluminó todo el valle de Espoleto, donde moraban sus padres, por manera que estremecido el Infierno de tan grande prodigio, movió implacable guerra contra el que iba a nacer, hasta acabar con su vida, si pudiese. Pero ¿qué podria conseguir Lucifer y sus ministros contra el que custodiaban millares de ángeles? Dios tiene destinado a San Francisco para exaltarle y engrandecerle, y San Francisco a la vez se humilla y abate; y esta misma humildad, con que especialmente le honra la Iglesia, le elevó a aquel trono de gloria, del que por su soberbia había sido destronado el ángel malo.
 
ORACIÓN
Señor mío Jesucristo, resplandor del Padre de las luces, que en señal de que el seráfico Patriarca venía a iluminar el mundo con las luces de su ejemplo y predicación, derramasteis en el momento de su concepción un raudal admirable de fulgores sobre el suelo de su patria; suplicoos, Señor mío, que por sus méritos y poderoso valimiento llegue al conocimiento de mi propia nada y al de mis pecados, para que verdaderamente arrepentido de todos ellos, los confiese con verdadero dolor, permaneciendo siempre humillado bajo el suave yugo de vuestra divina ley; con lo cual merezca el premio prometido a los humildes de corazón, que es el ser exaltado en la eterna gloria. Así sea.
 
Ahora diremos cinco veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri en memoria de las cinco llagas que imprimió Jesucristo Señor nuestro en el cuerpo de nuestro seráfico Padre.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
Seráfico Padre mío, prodigio de la gracia y copia la más viva de Cristo crucificado, he meditado una de vuestras heroicas virtudes, y prometo desde ahora arreglar conforme a ella mi comportamiento. Elegido vos para reparar el mundo, vuestra voz, cual clarín evangélico, resonó por todas partes, despertando a los pecadores del funesto letargo de la culpa. Despertad, Padre mío, mi adormecida conciencia, y haced que, avivado por la divina gracia, llore humildemente mis desaciertos y extravíos. Vos formasteis, cuando acá en la tierra morábais, la caritativa resolución de conceder cuanto se os pidiese por amor de Dios. Por este mismo amor suplícoos que de tal modo ejerciteis conmigo los oficios de padre, de manera que nunca desmerezca vuestra protección y amparo, cumpliendo siempre, a imitación vuestra, lo que sea del agrado de Dios. Y vos, dulcísima Madre mía, que tanto agraciasteis a vuestro siervo San Francisco, impetradme de vuestro divino Hijo la gracia particular que le pido en esta sagrada novena, si ha de ser a mayor gloria de Dios, provecho del prójimo y bien de mi alma. Para ello interpongo también la poderosa protección de mi seráfico Patriarca, ayudado de la cual y de la vuestra, me prometo una vida santa, una muerte dichosa y la bienaventuranza eterna. Así sea.
  
GOZOS EN HONOR AL SERÁFICO PATRIARCA SAN FRANCISCO
  
Pues con Dios tanta cabida
Tenéis, Padre soberano,
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
   
Vuestro nacimiento santo
Causó con igual porfía
Al mundo eterna alegría
Como al Infierno dio llanto:
El Cielo ansioso por tanto
Como un pesebre os convida.
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
   
Cuando os llegasteis a echar
En la nieve, Santo mío,
No tuvisteis miedo al frío,
Que a todos hace temblar:
Y pues no disteis lugar
A la pasión atrevida.
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
   
En una zarza, a mi ver,
De cambrones penetrantes,
¡Oh Francisco!, quereis antes
Arrojaros, que caer:
Y la que espinas fue ayer,
Hoy de tenerlas se olvida.
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
   
En apariencias de dama
Os tentó el demonio, y luego
Para apagar aquel fuego
De otro fuego hicisteis cama:
Vuestra fervorosa llama
Fue del Infierno temida.
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
   
Herido, mi Padre fiel,
En manos, pies y costado,
De Cristo crucificado
Hacéis un vivo papel:
Y pues sois a la de Aquél
Imagen tan parecida.
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
  
Entre resplandores bella,
Dejó el mundo vuestra alma,
A gozar dichosa palma
Se fue como clara estrella:
Y pues del lugar de aquella
Dio Lucifer su caída.
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
   
En pie quedó, como es cierto,
¡Oh divino Serafìn!,
Vuestro cuerpo, porque al fin
No tuvo en qué caer muerto:
Y en la esfera en que os advierto,
Sois de pobres acogida.
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
   
Y pues sois patrón y guía
De quien busca vuestro amparo,
Dadnos, Francisco, la mano,
Para imitar vuestra vida.
 
Antífona: ¡Oh mártir de deseo, San Francisco! ¡Con qué afecto tan tierno y compasivo sigues por el camino de la Cruz al que se la carga por tu amor! En vano suspiras por el martirio, pues ya el mismo Señor crucificado imprime en ti sus llagas, y hace que sientas la atrocidad de sus dolores. Atiende desde el Cielo a tus devotas ovejuelas, y alcánzales de Dios que vayan a aumentar el número de tus dichosos compañeros en la gloria.
  
℣. Ruega por nosotros, padre nuestro San Francisco.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que por los méritos del bienaventurado San Francisco adornaste tu Iglesia con una nueva familia, concédenos que, a imitación suya, despreciemos las cosas de la tierra, y nos hagamos dignos de ser partícipes de los dones celestiales: Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
      
DÍA SEGUNDO - 26 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
MEDITACIÓN SOBRE LA POBREZA DE SAN FRANCISCO.
Estando en gravísimos dolores la madre del seráfico Patriarca, sin que pudiese darle a luz, un ángel en apariencia de peregrino se acercó a la puerta de su casa, y dijo a los que en ella había: «Si queréis que la señora tenga un feliz y pronto alumbramiento, conducidla al establo, y cumplidos quedarán todos vuestros deseos». En seguida la condujeron al indicado lugar, y recobrando ésta de repente los perdidos alientos, vio nacido con felicidad el fruto de sus entrañas. ¡Oh viva imagen de Jesús! La pobreza de un establo os muestra el camino que habéis de seguir, y os posesiona la virtud que en este día quereis enseñarme. A la pobreza de espíritu llamábais vuestra madre, vuestra hermana y vuestra señora, y en desnudez y pobreza quisisteis vivir y morir.
 
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús de mi vida, que con admirable providencia dispusisteis que naciese el seráfico San Francisco en un establo, para que desde el instante de su nacimiento comenzase a ser imagen vuestra: haced que así como supo desprenderse de todo afecto terreno, siendo su único deseo el copiar en sí la pobreza del pesebre y la desnudez del Calvario, no dejando a sus hijos otro patrimonio que la pobreza; sepa yo imitar a vuestro siervo San Francisco en esta heroica virtud, y que arrancando de mi corazón todo apego a las cosas terrenas, aprenda a ser un verdadero pobre de espíritu, y diga a imitación suya: «Dios y Señor mío, vos sois para mí todas las cosas»; y renunciándolo todo por vuestro amor, alcance el premio que teneis prometido a los pobres de espíritu, que es el Reino de los cielos. Amén.
  
Cinco Padrenuestros, con Ave María y Gloria Patri. La Oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 27 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
MEDITACIÓN SOBRE LA PENITENCIA DE SAN FRANCISCO.
Llevando a bautizar en la iglesia de San Rufino al recién nacido, dispuso Dios que un ángel en figura de peregrino se ofreciese a tener al niño en la pila mientras le bautizasen, lo que gustoso condescendió el que fuese destinado para este ministerio. Púsosele el nombre de Juan, nombre que encerraba el doble concepto de predicador y de penitente, para lo cual el Cielo le tenía destinado. Concluida la función desapareció el ángel peregrino, y luego se notó sobre el hombro derecho del niño Juan, que despues se llamó Francisco, una cruz roja, que llevó impresa toda su vida. ¡Oh signo de penitencia y de mortificación, cuán grabado quedaste en el alma del penitente San Francisco!
  
ORACIÓN
Omnipotente Dios, mi Criador y Salvador mío: por el sacramento del bautismo me habéis franqueado la entrada en los inmensos tesoros de vuestra gracia, y en retorno de tan gran beneficio me comprometí a abrazarme con la cruz de la mortificación. De esta virtud me proponéis un ejemplar el más cumplido y admirable en la persona del penitente San Francisco. Desde que emprendió este el camino de la cruz, que impresa llevó siempre en su hombro derecho, sus ayunos fueron continuos, sus disciplinas sangrientas y sus cilicios atroces. Sobre las punzantes espinas de una zarza y sobre las voraces llamas del fuego arrojaba su cuerpo desnudo, para mortificar la carne y rendir los esfuerzos de la concupiscencia. Haced pues, dulce Redentor mío, que yo aprenda a mortificar mis apetitos y a sujetar mis pasiones; y que caminando por la senda de la penitencia, llegue al término apetecido de vuestra gloria. Amén.
 
Cinco Padrenuestros, con Ave María y Gloria Patri. La Oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA CUARTO - 28 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
MEDITACIÓN SOBRE LA PACIENCIA DE SAN FRANCISCO.
Después de haber pasado el seráfico Patriarca treinta días en el desierto, entregado a continuas y asombrosas penitencias, sale a predicar por las calles y plazas de Asís. Unos le tienen por loco, otros le llenan de insultos, los muchachos le apedrean, y todos le desprecian. Su mismo padre le obliga a que comparezca ante el tribunal del obispo, y después de haberle cubierto de oprobios e injurias, le precisa a que haga renuncia de su mayorazgo. ¡Oh invicta paciencia de San Francisco! A todo se resigna su pacientisimo espíritu, y despojándose hasta del vestido que lleva, para entregarle a su enfurecido padre, exclama: «De buena gana lo renuncio todo, y desde hoy en adelante podré decir con toda verdad: ya no tengo más padre que el que está en los Cielos».
  
ORACIÓN
Amantísimo Dios, Padre pacientísimo y Señor mío, vos que hicisteis conocer a vuestro querido siervo San Francisco cuán grata os es la virtud de la santa paciencia, virtud que tan cumplidamente supo imitar, sufriendo con resignación, no solo los insultos y oprobios de los extraños, sí que también los más amargos atropellamientos de su mismo padre. Agudos fueron los dolores y penosísimas las enfermedades con que probasteis su admirable paciencia: inhumanos fueron los tratamientos con que, permitiéndolo vos, probaron su extenuado cuerpo los hombres, y hasta los mismos demonios. Por esta misma paciencia de mi padre San Francisco, suplícoos humildemente que me concedáis aquella fortaleza de ánimo que necesito, para que así pueda suportar con alegría los trabajos y penalidades que sea de vuestro agrado enviarme, a fin de que merezca conseguir la recompensa que tenéis prometida a los que con paciencia se abrazan con la cruz de los contratiempos, ultrajes y toda suerte de desgracias. Así sea.
 
Cinco Padrenuestros, con Ave María y Gloria Patri. La Oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO - 29 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
MEDITACIÓN DEL AMOR QUE SAN FRANCISCO TENÍA A DIOS.
Caldeado el corazón de San Francisco en la fragua del amor divino, en alas de caridad vuela con sus compañeros a impetrar del sumo Pontífice la confirmación de la regla que le había inspirado Jesucristo. Asegurado de la divina misión, no suspira más que amar a Dios, y que sea amado y loado de todos los hombres. El incendio de caridad que abrasa su corazon, y que San Buenaventura llama «un ascua de fuego abrasador», le inflama, le diviniza, le merece el nombre de Serafín. Este mismo le hacia decir a sus hijos: «Nada debemos desear, nada más debemos apetecer que al Criador, al Redentor y al Salvador, porque solo Él es el verdadero bien, el bien por excelencia, el único bien que debemos amar. Alabemos pues, bendigamos, glorifiquemos, adoremos y demos gracias al Altísimo, eterno y sumo Dios».
  
ORACIÓN
Amorosísimo Redentor y bienhechor de las almas, ¿quién será capaz de comprender la caridad que ardía en el abrasado corazón de vuestro siervo Francisco? Traspasada su alma con el encendido dardo de vuestro amor, os decia: «Dios mío y todas las cosas! ¡Quién sois vos, dulcísimo Señor y Dios mío, y quién soy yo, vil gusano de la tierra! Yo, Señor, deseo daros todo mi corazón, todo mi cuerpo y toda mi vida; quiero amaros, y quisiera tener ocasiones en que manifestaros mi amor». Haced pues, dulce amor de los corazones, que el mío, que tantas veces se ha olvidado de su Dios, ya no piense más que en su Criador, y no sepa vivir sino amando al único objeto digno de ser amado. Quiero amaros, dulce Jesus mío, y a imitación del amante San Francisco, digo con toda la efusión de mi alma: «La fuerza de vuestro amor aparte de mi mente cuanto está bajo del Cielo, para que víctima del amor divino muera por Aquel que por mí murió». Así sea.
 
Cinco Padrenuestros, con Ave María y Gloria Patri. La Oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO - 30 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
MEDITACIÓN DEL AMOR DE SAN FRANCISCO A LOS PRÓJIMOS.
El ardoroso volcán del divino amor, que había trasformado a Francisco en un abrasado serafín, le hacía decir que no podia reputarse amigo de Cristo, si no extendia su caridad a las almas que había redimido con su Sangre. Contemplábase deudor a sus prójimos de su oración, de su predicación, de sus penitencias y de su buen ejemplo. Su caridad le hacía pensar en la salvación de los hombres, del mismo modo que había pensado Jesucristo; y clamando a Dios de lo íntimo de su corazón por la salud espiritual de los hombres, oye al divino Salvador que le dice: «Muy solícito andas tú y tus hijos por la salvación de las almas; pide pues lo que quieras por su salvación, porque yo te suscité para luz de las gentes y reparación de la Iglesia». Alentado Francisco con estas palabras, y con la protección de María, pide la célebre indulgencia de Porciúncula, con la que a todos quiere abrir las puertas del paraíso. «¡Oh caridad admirable!, exclama San Buenaventura. ¡Oh caridad excelsa, que a imitación del Apóstol hace a Francisco un todo para todos, para salvarlos a todos!».
  
ORACIÓN
Misericordiosísimo Abogado de los hombres, que en prueba de la complacencia con que escucháis los clamores de vuestros siervos, concedisteis a vuestro siervo Francisco la milagrosa indulgencia de Porciúncula, y quisisteis renovar en él los excesos de vuestra gran caridad a los hombres; haced que mi corazón, a imitación del caritativo Francisco, no solo se compadezca de las miserias espirituales de mis semejantes, sí que tambien de las corporales. Estas le hacían tan compasivo, que se tenía por ladrón si no socorría la necesidad del que contemplaba más necesitado que él, desprendiéndose de sus vestidos y de su necesaria comida en alivio de las necesidades ajenas; y aquellas las lloraba con tanta amargura, que se tenía por indigno de la misericordia de Dios si no la lograba por los pecadores. Por esta tan abrasada caridad os suplico, Padre mío, que arda mi corazón en llamas de amor al prójimo, y que siendo con él misericordioso, alcance el eterno premio que teneis prometido a los compasivos. Amén.
 
Cinco Padrenuestros, con Ave María y Gloria Patri. La Oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO - 1 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
MEDITACIÓN DEL AMOR DE LA PASIÓN DE JESUCRISTO.
Jesús crucificado y los tormentos de la pasión de este divino Redentor, a manera de un hacecillo de mirra moraban en la mente de Francisco, y en él deseaba con ansias transformarse. En el principio de su conversión le aparece Jesucristo chorreando sangre de sus llagas, y a su vista quedan de tal modo impresos en su alma los horrores del Calvario, que a su recuerdo no puede contener las lágrimas ni los suspiros en todo el resto de su vida. Le preguntan ¿por qué tan tierna y amargamente llora?, y contesta: porque llora la pasión de Jesucristo, cuyos dolores quisiera se dejasen sentir en todo el mundo. Este piadoso recuerdo es el que encarecidamente encarga a sus hijos, y este es el que le transforma en la imagen de Jesús, cuando sobre el nuevo Gólgota recibe las llagas de su amado. Francisco no conoce otro tesoro, otro galardón, otra gloria que a Jesús, y éste crucificado. Francisco es el nuevo reparador del mundo.
  
ORACIÓN
Amantísimo Jesús crucificado, que para renovar la memoria de vuestra pasión y muerte, que tan olvidada tenía nuestra ingratitud, hicisteis que apareciese al mundo el seráfico Francisco, e imprimisteis en sus manos, pies y costado vuestras sagradas llagas, y fuese una viva imagen vuestra; humildemente os suplico por los méritos de este mi glorioso Patriarca, que derramando en nuestros corazones el espíritu de gratitud y reconocimiento, nos animeis a agradecer y corresponder al beneficio inestimable de nuestra redención. Haced, Señor, que a imitación de San Francisco, llevemos siempre impresos en nuestra alma los dolores agudísimos y los crueles tormentos que quisisteis padecer para rescatarnos de la muerte eterna. Imprimid, oh benignísimo Jesús, imprimid en nuestra mente la memoria de vuestra muerte, inflamad nuestros corazones con el fuego de vuestro amor, y haced que a imitación de San Francisco no deseemos otra gloria, otro tesoro, que a Jesús, y éste crucificado. Amén.
 
Cinco Padrenuestros, con Ave María y Gloria Patri. La Oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 2 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
MEDITACIÓN DE LA DEVOCIÓN DE SAN FRANCISCO AL SANTÍSIMO SACRAMENTO.
Aquel amor incomprehensible de Jesús al hombre, que le obligó a permanecer entre nosotros en el santísimo Sacramento de la Eucaristía, era el objeto de las fervorosas meditaciones del patriarca San Francisco, y el que le inundaba de estupor al paso que de júbilo. Comulgaba frecuentemente, dice San Buenaventura; pero con tanta devoción que volvía devotos a los que le miraban. El humildísimo concepto que tenía formado de sí mismo, y la angelical pureza que debe acompañar a los ministros de tan tremendo sacrificio, que simbolizada en un vaso de tersísimo licor le dio a conocer un ángel enviado del Cielo, le retrajeron de ascender a la dignidad sacerdotal. Movido de esta misma reverencia decia a los sacerdotes de su orden: «Tributad, hermanos míos, tributad todo el honor y reverencia que podáis al Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo». Si la bienaventurada Virgen María es tan altamente honrada porque trajo en su seno el sagrado cuerpo de Jesucristo, ¿cuál debe ser la santidad y pureza del que le hace bajar del Cielo a la tierra, le recibe en su pecho, y aun le da a gustar a los demas? Estremézcase toda la tierra, y humíllese confundido el hombre cuando ve en manos del sacerdote a Cristo, hijo de Dios vivo. ¡Oh obra estupenda y admirable! ¡Oh prodigio de amor! ¡Oh liberalidad inestimable! El Dios de los cielos y de la tierra se humilla hasta ocultarse por nuestra salud bajo las especies de pan. Humillémonos también nosotros, y postrémonos a su presencia.
  
ORACIÓN
Dulcísimo y amorosísimo Jesús, que tantas veces hicisteis gustar a vuestro siervo Francisco aquellas celestiales dulzuras, que gustan las almas que dignamente os reciben en el sacramento del amor: yo me confundo a vista del estupendo prodigio, que obrasteis por nuestro amor, y no puedo hacer otra cosa que humillarme en vuestra real presencia. ¡Cuán poco he imitado al serafín Francisco en aquella pureza y santidad de alma, que exigis a los que deben gustar el pan de los ángeles, que nos tenéis siempre preparado en la Eucaristía! Vos, Señor, hacíais sentir al patriarca Francisco las más delicadas dulzuras en medio de las más grandes tribulaciones. ¡Oh Señor! No merezco estos favores; pero por el amor que os obligó a quedaros en el augusto Sacramento del altar, dad una mirada benigna sobre esta mi pobrecita alma, derramando en ella una sola gota de aquel bálsamo suavísimo con que curáis las más profundas llagas; y haced que a imitación de San Francisco no ame, ni quiera, ni desee amar otra cosa, sino a vos, en agradecimiento del amor que me manifestais en el santísimo Sacramento. Amén.
 
Cinco Padrenuestros, con Ave María y Gloria Patri. La Oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 3 DE OCTUBRE
Por la señal…
Acto de contrición.
  
MEDITACIÓN DE LA DEVOCIÓN DE SAN FRANCISCO A LA INMACULADA VIRGEN MARÍA.
La santa Iglesia quiere que nosotros llamemos a la Virgen María esperanza nuestra: «Esperanza nuestra, Dios te salve». De tal manera tenía el patriarca San Francisco puesta en esta divina Madre su esperanza, que la constituyó su patrona y la de toda su Orden seráfica. En su honor, dice San Buenaventura, «ayunaba desde la fiesta de los apóstoles San Pedro y San Pablo, hasta su triunfante Asunción a los cielos; y en el primer capítulo que celebró, ordenó a sus hijos que cantasen todos los sábados una misa solemne en honor de la inmaculada Virgen María». Las iglesias consagradas a esta divina Señora eran el objeto de su mayor devoción, y su aseo y adorno el de su atención. Tantos obsequios, tantas oraciones y tantas devociones con que honraba a tan digna Madre, eran efecto de su amor; y este amor le hacía decir, que «ni en el Cielo ni en la tierra se conocía otro nombre, despues del de Jesús, del que reportasen los fieles mayores gracias, en quien depositaran mejor su confianza, ni de quien recibiesen mayor consuelo que del santísimo Nombre de María». Y María a la vez corresponde a la devoción de Francisco, depositando en sus brazos el fruto virginal de sus entrañas, y asegurándole su proteccion para con sus hijos y devotos.
  
ORACIÓN
Jesús y Señor mío, vos manifestasteis a mi padre San Francisco que el medio más seguro para llegar a vos es el de María vuestra Madre. Rogad pues por mí, ¡oh Madre de Dios!, ya que vuestro Hijo os escucha y os concede todo lo que le pedís. Es verdad que soy indigno de vuestra protección; pero vos nunca habéis abandonado al que ha recurrido a vos. ¡Oh María! A vos entrego mi alma: vos habéis de salvarla. Por los méritos de vuestro devoto Francisco os suplico que me alcancéis la perseverancia en la divina gracia, y el amor para con vuestro Hijo y para con vos. Alcanzadme, ¡oh Madre mía!, este favor de que yo, a imitación de mi padre San Francisco, siempre acuda a vos en todas mis tentaciones y peligros de perder la gracia. Asistidme especialmente en la hora de mi muerte: haced que expire pronunciando vuestro nombre y el de vuestro Hijo, diciendo: «Jesús y María, a vosotros encomiendo el alma mía. Amén».
 
Cinco Padrenuestros, con Ave María y Gloria Patri. La Oración y los gozos se rezarán todos los días.

RESTABLECIDAS RELACIONES VATICANO-PEKÍN, PERO CON LA LEALTAD AL PARTIDO COMUNISTA

  
El pasado 22 de Septiembre de 2018, en medio de la gira del antipapa Francisco Bergoglio por el Báltico, salió a la luz pública que el Vaticano readmitió en la comunión a los obispos excomulgados Joseph Guo Jincai (de Jinzhou), Joseph Huang Bingzhang (de Shantou), Paul Lei Shiyin (de Leshan, alegadamente concubinario), Joseph Liu Xinhong (de Anhui), Joseph Ma Yinglin (de Kunming), Joseph Yue Fusheng (de Harbin), Vincent Zhan Silu (de Mindon) y Anthony Tu Shihua (de Hanyang, fallecido el 4 de Enero de 2017), miembros de la Asociación Patriótica de Católicos Chinos (中國 天主教 愛國 會, Zhōngguó Tiānzhǔjiào Àiguó Huì; en adelante Asociación Patriótica o APCCh), como primer paso para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la República Popular China.
  
La reconciliación de estos siete de los “camaradas-prelados” es fruto de un acuerdo en materia de nombramiento de obispos firmado ese mismo día en Pekín por Mons. Antoine Camilleri, Subsecretario para las Relaciones de la Santa Sede con los Estados, y Wang Chao, Viceministro de Asuntos Exteriores de la China roja. A cambio, el gobierno comunista reconocerá a algunos de los obispos nombrados por el Vaticano, mientras que los otros no lo serán sino más tarde, informó una persona cercana a las discusiones. Señaló dicha fuente que en adelante, el Pontífice evaluaría los designados a obispos por el Partido, y que en caso de un veto, ambas partes iniciarían un proceso de diálogo para la designación de nuevos obispos.
   
Según el sinólogo italiano e investigador en la Universidad Renmin de Pekín, Francesco Sisci, «todos los obispos de China [fueron consultados y] están a favor del acuerdo, que tendrá efectos a largo plazo. El Vaticano tendrá presencia en China, y China tiene voluntad de relacionarse con el mundo en diferentes niveles, y eso es algo positivo». El jesuita Antonio Spadaro (tan impotable como Bergoglio), director del diario La Civiltà Cattolica, lo parangonó con el Concordato de 1953 suscrito por Pío XII y el Generalísimo Franco, mientras que el cardenal Joseph Zen ze-kiun, obispo emérito de Hong Kong, quien en enero de 2018 calificó tales tratativas como un acto de traición a la Iglesia clandestina, dijo en una entrevista al diario South China Morning Post que Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, debe renunciar, y añadió: «No creo que tenga fe. Es sólo un buen diplomático en un sentido muy secular y mundano».
    
«Las consecuencias serán trágicas y duraderas, no solo para la iglesia en China, sino para toda la Iglesia porque dañan su credibilidad. Tal vez por eso podrían mantener el acuerdo en secreto», dijo Zen ze-kiu, quien remarcó que el Vaticano vendió a los católicos de China al PCCh, que ante este acto, puede envalentonarse con sus medidas contra la religión. «¿Qué dirá el gobierno a los católicos en China: “Obedecednos, la Santa Sede ya está de acuerdo con nosotros”?», agregó el prelado, al tiempo que aseguraba que sólo la mitad de los católicos de la clandestinidad aceptarán las negociaciones, y se estaría a las puertas de una rebelión.
  
El acuerdo, aunque no se vislumbre a corto plazo, incidirá en las relaciones con la China nacionalista, que desde 1949 está replegada en Taiwán y que el régimen comunista considera -aunque no actualmente en público- “provincia renegada” (en chino 叛變 的 省份, pànbiàn de shěngfèn). De hecho, el Vaticano es el único país de Europa que mantiene relaciones diplomáticas oficiales con el gobierno de Taipei, al que reconoce como la legítima República de China junto a otros 16 países. Aunque el gobierno taiwanés dice que espera que con ello se mejoren las perspectivas en libertad religiosa y no teme que signifiquen un cambio en las relaciones existentes, las opiniones de la gente oscilan entre el optimismo cauto y los señalamientos de que el Vaticano está tratando con el mismísimo demonio y haciéndose el ciego ante la “Revolución Cultural silenciosa” del régimen de Xi Jinping.
  
Al día siguiente, la Asociación Patriótica expidió el siguiente comunicado, donde se muestra que su lealtad permanece intacta... al Partido Comunista:
El 22 de Septiembre, China y el Vaticano firmaron un acuerdo temporal sobre el nombramiento de los Obispos. Un vocero de la Iglesia Católica China hará un discurso sobre esto:
  
Me complace escuchar que China y el Vaticano han firmado un acuerdo temporal sobre el nombramiento de obispos. La Asociación Patriótica Católica de China y la Conferencia de Obispos Católicos de China lo apoyan sinceramente
  
La Iglesia Católica China ama profundamente a su madre patria. Nos adherimos a la magnífica tradición de patriotismo y amor a la religión, nos adherimos al principio de la iglesia independiente y autogobernante, mantendremos la dirección de la chinoización, nos adherimos al camino de la adaptación a la sociedad socialista y bajo el liderazgo del Partido Comunista de China, trabajaremos con la gente de todas las nacionalidades en el país para dar cuenta de la grandeza de la nación china. El revivido sueño chino ha hecho esfuerzos incansables.
  
La Iglesia Católica China comparte las mismas creencias que las Iglesias Católicas del mundo. Estamos dispuestos a llevar a cabo intercambios amistosos con otras iglesias católicas sobre la base de la independencia, el respeto mutuo, la igualdad y la amistad, y mejorar la comprensión y el entendimiento.
  
Esperamos sinceramente que las relaciones entre China y el Vaticano continúen mejorando.
   
China cuenta con doce millones de católicos, divididos entre la Asociación Patriótica controlada por el PCCh, y la Iglesia clandestina (leal a Roma). De los 101 obispos activos en el país, 65 pertenecen a la iglesia “oficial”. La división viene de 1951, cuando el internuncio Antonio Riberi fue expulsado del país tras rechazar la creación de una iglesia independiente en China por el recién ascendido gobierno comunista, que había empezado a expulsar a los clérigos extranjeros, destruir iglesias y a perseguir a los fieles locales. Luego, en 1957, a instancia del partido, fue fundada la Asociación Patriótica, que propuso nombrar dos obispos sin el aval de Roma, por lo que el año siguiente Pío XII publicó la encíclica Ad Apostolorum Principis, fulminando la excomunión contra éstos y la APCCh.
    
La APCCh ha sido hasta los años ochenta considerada cismática porque, si bien había conservado la liturgia tradicional, como consecuencia de su rechazo a reconocer a Pío XII como papa después del 1 de Octubre de 1949 (día de la victoria de Mao Zedong), no reconoce dogmáticamente la Asunción de María, ninguna de las canonizaciones posteriores a ese año (para ellos, San Pío X aún permanece como beato), ni las encíclicas Hauriétis Aquas ni Ad Cœli Regínam sobre el Sagrado Corazón de Jesús y la Realeza de Santa María respectivamente; además de que permanece silente ante las políticas de control de la natalidad impuestas por el partido. Después de los ochenta, cuando se desvanecían en gran parte los efectos de la Revolución Cultural (que golpeó también a la APCCh), reconocieron los documentos del Vaticano II y su liturgia, que los clandestinos ya habían aceptado -primero tenían que importar las traducciones desde Hong Kong y de Taiwán, pero luego se comenzaron a imprimir localmente- (lo que ha llevado al Vaticano a concluir que no hay cisma como tal). Incluso, en el año 2005, las autoridades comunistas permitieron que se oficiaran memoriales fúnebres por la muerte de Wojtyla.

Un elemento adicional es que China, en el aspecto geopolítico y económico, está fortaleciéndose como potencia, tanto por el proteccionismo de Donald Trump en los EE.UU. como por las sanciones contra la Rusia de Putin (su aliado militar) por parte de Occidente, la implementación de una Ruta marítima de la Seda mediante la compra de puertos (como El Pireo en Grecia, Róterdam en los Países Bajos, Amberes en Bélgica, entre otros), megaobras de ingeniería (el proyecto del canal de Nicaragua y una alianza de explotación petrolera en Venezuela), y acuerdos binacionales (el establecimiento de una base militar en Yibuti y otra en Pakistán). La única condición para establecer o afianzar relaciones con Pekín, es una sola: Dejar de reconocer a Taiwán como Estado soberano.
  
Como católicos, recordemos las palabras de Pío XI en su encíclica Divíni Redemptóris (19 de Marzo de 1937):
«Procurad, venerables hermanos, con sumo cuidado que los fieles no se dejen engañar. El comunismo es intrínsecamente malo, y no se puede admitir que colaboren con el comunismo, en terreno alguno, los que quieren salvar de la ruina la civilización cristiana».
Y el decreto del Santo Oficio del 1 de Julio de 1949:
«A la pregunta: Si todo fiel cristiano que profese la doctrina materialista y anticristiana del comunismo, y especialmente quien la defienda o propague, por ese solo hecho, como quien apostata de la Fe Católica, incurre en excomunión reservada especialmente a la Sede Apostólica - Afirmativo».
En conclusión, se puede y debe decir que la APCCh nunca estuvo en cisma... respecto de la herejía conciliar; y que Bergoglio es a las claras un comunista tanto en sus palabras como en sus obras. Pero esta jugada le costará supremamente cara. Y hemos de estar expectantes, que el Segundo Advenimiento está cerca.
 
Para esta reflexión, fueron tomados elementos de LA FM, EL CONFIDENCIAL, SOUTH CHINA MORNING POST, TRADITION IN ACTION y CONTANDO ESTRELLAS, entre otros. La caricatura es de GLORIA.TV

JORGE RONDÓN SANTOS
24 de Septiembre de 2018.
Fiesta de Nuestra Señora de la Merced.

lunes, 24 de septiembre de 2018

ORACIÓN DE LOS CAUTIVOS POR LA PATRIA

 
Hoy se celebra la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, que desde 1813 es  reconocida como Generala y Patrona del Ejército Argentino. Pero también es la patrona de los que están en cautividad, especialmente aquellos que están presos injustamente. Y de eso se puede apreciar detalladamente en la Argentina, donde por el odio revanchista de los terroristas comunistas (que actualmente acaparan prensa y ocupan altos puestos políticos y judiciales), los militares y policías que lucharon por la libertad en los años 70 y 80 del pasado siglo, hoy están en prisiones federales (hasta la fecha, 471 de ellos han muerto), bajo acusaciones de presuntas violaciones a los “derechos humanos”, cuando en realidad estaban combatiendo al comunismo importado desde la extinta Unión Soviética vía Cuba.

Esto, sin dudas, no es un caso aislado: Así sucede en España con la “Memoria Histórica” pepesoepodemita que pretende para los republiquetos ganar con leguleyadas una guerra que perdieron hace rato, sucede en Argentina y Chile por los gobiernos tanto izquierdistas como derechistas “light” (criminales los unos, lambetuercas los otros) de ambos países, y en Colombia se está ad portas de lo mismo por la “Jurisdicción Especial para la Paz”, consecuencia de los espurios e ilegítimos “acuerdos de La Habana” impuestos por los narco-terroristas de las FARC y Juan Manuel Santos Calderón alias “Santiago”, acuerdos a los que el actual gobierno de Iván Duque Márquez parece plegarse también (y desde la alt-historia, con Gustavo Francisco Petro Urrego alias “Comandante Aureliano” y “Comandante Andrés” irán para peor).

Decía el generalísimo Augusto Pinochet, y con justa razón: «Cuando la Patria está en peligro, se recurre a Dios y al Soldado. Cuando el peligro pasa, Dios es olvidado y el Soldado... ¡juzgado!».

ORACIÓN DE LOS CAUTIVOS (José Luis Milia)
  
¡Señor!, Tú sabes que nuestro cautiverio se debe a que, en cumplimiento de un juramento que prestamos ante Ti, fuimos a la guerra para defender a nuestra Patria.
  
Muchos pueden pensar que por esto, por ser cautivos, nos sobra tiempo para rezarte, pero Tú sabes, Señor, que en nuestro ser más profundo explota a cada instante la rebelión, y aunque nos sobre el tiempo para rezarte, solo Tú sabes lo que le cuesta rezar a quienes la injusticia y la venganza han privado de la libertad.
 
Es difícil rezar, y Tú que nos conoces sabes cuánto cuesta creer cuando uno se siente abandonado por amigos, por camaradas, por aquellos que nos mandaron a cumplir nuestro juramento y nos olvidaron en su conveniencia.
 
Sé que nos comprendes porque desde Getsemaní al Gólgota también Tú supiste del dolor de la soledad, de los azotes que mordían tus carnes, de la burla y el dolor de la bofetada, el manto y la corona de espinas. Porque Tú también en la Cruz tuviste que gritar tu angustia, tu cólera, tu desilusión, tu amargura: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?”.
  
Quizás sea esta la única oración que podamos hacer.
  
A Ti, Señor, Víctima Viva de todas las injusticias humanas, dirigimos nuestro grito. Humildemente te pedimos que los aceptes como oración de reconciliación para con los que nos persiguen, los que nos abandonaron y los que nos olvidaron. Amén.

LA VIRGEN DE LA MERCED COMENDADORA

Nuestra Señora de la Merced comendadora (Fernando Ortiz, Monasterio de la Encarnación y Nuestra Señora de Trápana, Osuna-Sevilla)
  
El término “Comendador” es aplicado exclusivamente en las órdenes militares o religiosas de caballería, al superior o prior de ciertos conventos, en especial a aquellos de monjas o frailes.
 
La Orden de la Merced, que se fundó como “Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos”, aplicó el término “Comendador” al superior de la Orden encargado de su respectivo Convento, siendo la máxima autoridad de la comunidad religiosa del lugar.
  
Dentro de la iconografía de la Virgen de la Merced, existe una variante poco conocida, la cual generalmente, se encuentra ubicada presidiendo los sitiales del coro en los conventos mercedarios. Esta variante iconográfica es conocida como “La Virgen de la Merced Comendadora”, que como su nombre lo indica, es para los frailes, la superiora o priora del convento, siendo la máxima autoridad del claustro mercedario.
  
Su presencia en el coro del convento y el nombre con el que se le conoce, no son casualidades, sino que vienen explicadas por una antigua tradición mercedaria relacionada con el fundador de la Orden, San Pedro Nolasco.
   
La imagen en trono de la virgen María, representa la aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco en el convento matriz de los mercedarios en Barcelona:
“El Santo fundador solía pasar las noches recogido en fervorosa oración en la capilla del convento. Una noche, él estuvo sobremanera preocupado al ver cuánta era la cautividad de los cristianos a manos de los sarracenos, y cuán pocos eran los frailes (y las limosnas) para la redención de los cautivos. En estos pensamientos andaba cuando le venció el sueño; llegada la hora del rezo de maitines, se sorprendió cuando la campana del convento no tocó a su hora, por olvido del hermano lego. Al notar la falta, de inmediato fue a la iglesia y la encontró toda alumbrada, con la Virgen sentada en la silla prioral, presidiendo el coro y los ángeles en torno a la Señora cantando melodiosamente el rezo de maitines.
 
¿Cuál sería la sorpresa cuando entró en el coro y vio a la Virgen, con el libro de las horas, rezando el oficio divino rodeada de ángeles? San Pedro Nolasco jamás olvidaría aquella visión.
  
La Virgen llevaba puesto el hábito blanco de la orden de la Merced, y los ángeles vestían de frailes mercedarios. El Santo, al ver la escena, se quedó estático, arrobado en contemplación, mientras los frailes del convento iban llegando al coro y contemplaban admirados la aparición”.
  

Desde aquel instante Nuestra Señora Santa María de la Merced fue “la Comendadora” de la comunidad y su imagen preside, desde entonces, el coro y la oración de los frailes mercedarios. Ella es y será siempre “la Comendadora” de la Orden Mercedaria.

domingo, 23 de septiembre de 2018

NOVENA EN HONOR AL SANTO ÁNGEL CUSTODIO

Novena compuesta por el Padre Fray Manuel Espinosa OFM, e impresa en Palma de Mallorca en 1856.
 
MODO DE REZAR LA NOVENA
Todas las devociones, súplicas y rogativas con que imploramos el patrocinio de los santos, deben tener por objeto primero a nuestro Dios y Señor, y su mayor honra y gloria, que resplandece en tan perfectas criaturas. David dirige a Dios las alabanzas y bendiciones continuas, las que llenan su corazón y ponen en movimiento su lengua: canta las maravillas del Altísimo en presencia de los ángeles, esto es, dice San Hilario, le da gracias por la vigilancia de estos bienaventurados espíritus sobre nuestra vida y costumbres. Después de esto se dirigen los elogios al Ángel, no solo para alabarle y agradecerle lo que hace por nuestro verdadero bien, sino para excitarnos a la imitación de sus virtudes en cuanto podemos con el auxilio de la gracia, y conseguir así nuestro último y dichoso fin.
 
Este Ángel nos muestra el camino de la virtud, nos guía en él, nos alienta, nos conduce como por la mano hasta la perfección, nos representa detestables los deleites de la carne, inútiles los cuidados del mundo, peligrosas las riquezas, vanas las honras mundanas: nos lleva por la verdad de la fe a Jesús, nos une con él por amor, nos estimula, y como que nos fuerza a procurar la exaltación de su nombre; todo esto hace en pocas palabras que hable a nuestro corazón, y en pocas significó Dios esto mismo a Moisés en el Éxodo, asegurándole que destinaría un Ángel, y señalando los oficios que había de hacer con él.
  
Será cosa importuna y aun temeraria que buscándonos a nosotros mismos, y no a Jesucristo, pretendiésemos por la intercesión del Ángel Custodio lo que no fuera conveniente para nuestra eterna salud, o que lo pidiésemos con fe muerta y alma manchada con el horror de la culpa.
 
Por tanto, el que hubiere de hacer esta novena procure ante todas cosas limpiar con la confesión su conciencia de toda mancha de pecado, y disponerse así para comulgar dignamente; y si tiene que hacer al santo Ángel alguna petición particular y avive su confianza, y no dude que se cumplirá si le conviene. Un hombre confía su salud a un médico, su proceso a un abogado, su vida, si es ciego, a un niño, y alguna vez a un perro; ¿y hallaremos dificultad en abandonarnos a la dirección del Ángel que Dios señaló por nuestro conductor? Para la consecución del mismo fin fuera muy del caso ejercitarse cada día de esta novena en actos de aquellas virtudes que el Ángel ama particularmente y de que hablo en el discurso que precede.
 
El tiempo para hacer esta novena será el que inspirare a cada uno su devoción, o el que tuviere por más conveniente según las necesidades en que se halla. Por lo demás se podrá empezar nueve días antes de la fiesta del mismo Ángel, y seguirla por el orden que se pondrá aquí. Sobre la distribución de los beneficios del Ángel, en los dios de la novena, advierto que el P. Jeremías Drexelio SJ los deduce de aquel suceso tan sabido como maravilloso, del arcángel San Rafael en casa de Tobías; pero dejando este caso, me ha parecido seguir al doctísimo Juan Gerson canciller de París, quien cuenta estos mismos beneficios que nos hace nuestro Ángel; por lo que hizo el Ángel con San Pedro cuando le visitó en la cárcel, y se refieren en el capítulo 12 de las Actas de los Apóstoles. Lo mismo que hizo el Ángel en esta ocasión de un modo exterior y sensible con San Pedro, hace todos los días invisiblemente cada Ángel de Guarda con su encomendado. David y San Pablo llamaron cárcel o destierro a esta vida: el demonio nos procura la muerte en todos los momentos: nosotros dormimos con seguridad, estando muchas veces presos con dos cadenas, que son la presunción de la divina misericordia y el ejemplo de otros; y estando también entre dos soldados, que son la esperanza de una vida larga y la costumbre de pecar; pero el Ángel se presenta al corazón del hombre, llama a sus puertas, le despierta, le ilumina para que conozca su situación, le libra de las cadenas, le saca de la cárcel, y restituye a la antigua y dichosa libertad de los hijos de Dios.
  
NOVENA EN HONOR AL SANTO ÁNGEL CUSTODIO
 
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
  
ORACIÓN PARA CADA DÍA
Oh Dios de bondad, Dios de misericordia y padre de toda consolación, que no contento con velar continuamente sobre nuestros intereses, nos señaláis un gobernador, un preceptor, una guía, escogiéndole de vuestra misma corte y de entre vuestros más favorecidos príncipes de la celestial Jerusalén, que asisten de oficio delante de vuestro trono, enviándole desde que nacemos al mundo, y aun antes de ver la luz de él, para que nos preceda, nos acompañe y nos conduzca a la patria, para la cual nos habéis criado, sin excluir de esta amable providencia ni al pobre mendigo, ni al pecador miserable, ni al justo débil, ni al varón robusto: es cierto, Señor, que si estuviese en nuestra mano esta elección no nos atreveríamos a pedir, ni aun imaginaríamos sin temeridad, que un Ángel nos cuidase; y Vos le habéis señalado con paternal desvelo y solicitud de cariñosa madre para la custodia de vuestros hijos. Alaben vuestra inefable bondad los espíritus bienaventurados, reconózcanla todas las criaturas, hagan digna acción de gracias a vuestro infinito amor los hombres favorecidos. Yo os las doy por este inestimable beneficio, y os suplico que no sea infructuoso en mi alma. Concededme una disposición agradable a Vuestros ojos, dadme un corazón agradecido para cantar vuestras alabanzas y corresponder a los saludables oficios de mi Ángel Custodio, para que oyendo su voz y obedeciéndole fielmente en esta vida, os alabe en su compañía en la bienaventuranza. Amén.
 
DÍA PRIMERO - 23 DE SEPTIEMBRE
  
El Ángel está presente: “Ángelus Dómini astítit” (Acta Apostolórum 12).
Oh santo Ángel, fiel custodio de mi alma, que como si fuerais inmenso, no solo estáis conmigo, sino que habláis dentro de mí; que sois por delegación lo que Dios es por naturaleza; que si Dios es la vida de mi alma, vos sois mi compañero de habitación y de viaje; que me seguís día y noche a donde quiera que vaya; que me veis, aunque yo no os vea; que cuando hablo, cuándo descanso, cuando paseo, cuando me retiro a los lugares más ocultos estáis a mi lado, recogiendo mis palabras, observando mis acciones, y refiriendo cuánto ejecuto con igual facilidad que lo conocéis: ¿cuántas veces he despreciado vuestra presencia, o he pretendido cerrar los ojos del alma para no veros y correr libremente en seguimiento de mis pasiones? ¿Cuántas veces os he ofendido con palabras y acciones desordenadas? Yo me he sujetado delante de cualquier persona a quien trataba con alguna veneración, he compuesto mi semblante, he arreglado las acciones, he moderado la vista; y si por descuido la he hecho testigo de alguna cosa que le pudiera servir de escándalo, me he lamentado de mi imprudencia, he mostrado sentimiento y he suplicado me perdonase; y delante de vos, en cuya comparación los mayores príncipes son gusanos de la tierra, no he guardado ningún respeto. Pero perdonad, glorioso Ángel mío, mi grosería y mi desatención: interceded con el Señor que os destinó, para que abra mis ojos, como los del criado de Eliseo, y renovando la fe de vuestra presencia me haga repetir muchas veces: “El Ángel está presente, él me observa, y no olvidará nada de cuanto hago”; y con esta justa y saludable consideración me arregle en todas mis operaciones a la voluntad de Dios. Y también os suplico me consigáis la gracia que pido en esta novena, si ha de ser para gloria del mismo Señor y bien de mi alma. Amén.
 
Se dirá tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri, y puede recogerse inmediatamente por un rato y hacer a Dios la petición del beneficio particular, que espera conseguir por la intercesión del santo Ángel.
 
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Oh fidelísimo compañero y custodio mío, destinado por la divina providencia para mi guarda y tutela, protector y defensor mío, que nunca os apartáis de mi lado: ¿qué gracias os daré yo por la fidelidad que os debo, por el amor que me profesáis, y por los innumerables beneficios que cada instante estoy recibiendo de vos? Veláis sobre mí cuando yo duermo, me consoláis cuando estoy triste, me alentáis cuando estoy desmayado, apartáis de mí los peligros presentes, me enseñáis a precaver los futuros, me desviáis de lo malo, me inclináis a lo bueno, me exhortáis a penitencia cuando he caído y me reconciliáis con Dios. Mucho tiempo ha que estaría ardiendo en los Infiernos, si vuestros ruegos no hubieran detenido la ira de Dios. Quizá estaba para darse la sentencia contra este árbol estéril, y vos la habéis prevenido, orando ante el trono supremo y diciendo al Señor: “Dejadle por otro año, que yo le beneficiaré con nuevas inspiraciones, le regaré con avisos celestiales, y le cuidaré para que produzca el debido fruto”. Hacedlo así, Espíritu soberano, y nunca me desamparéis. Consoladme en las cosas adversas, moderadme en las prósperas, libradme en los peligros, ayudadme en las tentaciones para vencerlas. Presentad ante los ojos de Dios mis oraciones, mis gemidos y todas las buenas obras que hiciere, para que siéndole agradables en esta vida, me consigan después la eterna, donde le alabe en vuestra compañía. Amén.
  
GOZOS EN HONOR DEL SANTO ÁNGEL DE LA GUARDA
   
Hoy gozosa el alma mía,
Ángel puro, a ti humillada,
Dulces himnos de alegría
En tu honor repetirá.
   
En la triste cárcel dura,
Donde el alma sufre tanto,
Sin amparo, mal segura,
Combatida y sola está;
Mas por ti, del ciego encanto
En que yace, alivio espera,
Y por ti su pena y llanto
Fin dichoso hallar podrá.
Dulces himnos de alegría
En tu honor repetirá.
   
Nace el hombre a ser vencido
En sangrienta lid dudosa:
El averno enfurecido
Su poder apresta ya:
Tú con mano poderosa
Le libertas de su furia,
Él con planta temerosa
Su peligro huyendo va.
Dulces himnos de alegría
En tu honor repetirá.
   
Mal conoce en cortos años
La virtud el niño tierno,
Del Infierno los engaños
¡Oh, qué mal evitará!
A su bien o mal eterno
Se encamina presuroso:
Débil planta, que al gobierno
Del cultor responderá.
Dulces himnos de alegría
En tu honor repetirá.
   
Oprimido siente y llora,
De fatigas rodeado:
¿Quién su clara alegre aurora
A sus ojos volverá?
Tú, señor, que siempre al lado
Le acompañas amoroso,
Tú le amparas, y el cuitado
Corazón aliento da.
Dulces himnos de alegría
En tu honor repetirá.
   
Cuando siente el peso grave
De la edad, que ve cumplida,
Cuando ya la frágil nave
Largo rumbo acabará.
¡Cual dolor en tal partida
Hallará de sustos lleno!
Si al pasar a eterna vida
Recto juez le aguarda ya.
Dulces himnos de alegría
En tu honor repetirá.
   
Tú, ¡oh Ángel bello!, la muerte
Tornarás descanso puro,
Que a su brazo siempre fuerte
Vano impulso se opondrá.
Él al puerto más seguro
Llegará si tú le guías,
Y el dragón del seno obscuro
Quebrantado gemirá.
Dulces himnos de alegría
En tu honor repetirá.
   
Hoy gozosa el alma mía,
Ángel puro, a ti humillada,
Dulces himnos de alegría
En tu honor repetirá.
   
Antífona: Oh Santos Ángeles de nuestra Guarda, defendednos en el último combate, para que no perezcamos en el tremendo juicio de Dios.
 
℣. Te alabaré, Dios mío, en presencia de los ángeles.
℞. Te adoraré en tu santo templo, y confesaré tu santo nombre.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que con inefable providencia te dignas enviar tus Santos Ángeles para que nos guarden: concede a nuestros humildes ruegos, que después de defendidos por su continua protección en la tierra en la tierra, seamos por toda la eternidad compañeros suyos en la Gloria. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo; que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO: 24 DE SEPTIEMBRE
Por la Señal...
Acto de Contrición y Oración Inicial   
  
Consuela al alma: “Ángelus Dómini astítit”
Oh santo Ángel, consolador de mi alma y fiel amigo en todas mis tribulaciones, el amor que tenéis por mí os trae solícito en procurarme lo que me conviene: me dais aliento contra mis cobardías, reparo contra mis flaquezas, luz en mis dudas, consuelo en mis tristezas. En medio de este valle de lágrimas, entre los lazos de que está sembrado el mundo, entre las contradicciones de las criaturas, entre la variedad de sucesos percibo vuestra delicada voz en el fondo de mi corazón: voz que me instruye, me conforta y me enseña a hacer buen uso de todo, refiriéndolo a mi Dios. “Ea, me decís, que no padeces sino lo que es conveniente a la gloria del Señor y necesario a tu corona: no desmayes, ten paciencia, el remedio llegará, esos trabajos tendrán por fruto un eterno consuelo, ellos son una parte de satisfacción por tus culpas pasadas; y así debes recibirlos y decir como los hermanos de José: es justo que padezca, porque ofendí a mi redentor y hermano”: muchas veces he andado, o poseído de tristeza por una persecución, como Elías; o como Agar, errante por el desierto y reducido a la última necesidad en fuerza de la tribulación: yo no veía camino ni senda; pero vos no estabais lejos de mí, ni os han faltado medios y recursos para mi consuelo. Vos sois el amigo ilustrado y prudente, que tomando sobre mí una razonable libertad, me dais siempre buenos consejos; el amigo inseparable, tan igual en la adversa como en la próspera fortuna; el amigo incorruptible, cuya fidelidad es superior a todas las pruebas. Vos me habláis siempre de Dios, y por Dios me representáis su bondad, sus beneficios y mi obligación. Haced que yo aprecie debidamente estos amorosos oficios, y que cooperando a vuestros deseos, nada me cause horror, tristeza ni amargura, sino el pecado; y sufra con gusto las tribulaciones por amor de mi Redentor, que las santificó en sí mismo; para que siendo aquí conforme a él, cante después sus alabanzas en vuestra presencia por todos los siglos. Y alcanzadme la gracia que os suplico, si es voluntad de mi Señor. Amén.
  
Tres Padre Nuestros, con Ave María y Gloria. La Oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO: 25 DE SEPTIEMBRE
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Acto de Contrición y Oración Inicial   
 
Ofrece a Dios nuestras obras: “Ángelus Dómini astítit”
Oh santo Ángel, celador ardentísimo de mi verdadero bien, que después de enseñarme por medio de las inspiraciones, de guiarme con vuestra luz, y de alentarme con la esperanza del premio, no cesáis de ofrecer y presentar a Dios mis obras, suplicándole que las reciba con agrado; ¿cómo agradeceré yo este vuestro amoroso cuidado? Bajáis del cielo a la tierra para acompañarme, defenderme, instruirme, llevarme al bien, y subir de la tierra al cielo para tratar el negocio de mi salud; hacer de abogado en mi causa, y presentar el amor de Jesucristo a mi alma, su pasión, su muerte, y la preciosa sangre que derramó por ella, para volverle propicio. No ignora el Señor las obras de sus criaturas; pero quiere que vos le hagáis relación, y encomendéis lo mismo que conoce y que le es agradable, así como lo eran en su presencia las limosnas de Cornelio, las obras de Tobías y las oraciones de sus siervos; así como lo es el sacrificio de su precioso Hijo, que la Iglesia pide sea llevado de este a aquel supremo altar por vuestra mano. ¡Ah, si yo acertara a emplearme siempre en obras dignas de mi profesión, y capaces de llenaros de gozo y de alegría, supliendo vuestra mano las imperfecciones que hace como necesarias mi miseria! Interceded con el mismo Señor, en cuya presencia estáis, para que me dé hambre y sed de justicia, que me traiga siempre dedicado a su santo servicio; de manera que obrando con una perfecta ambición, tengáis que recoger y ofrecer a mi Dios el amor con que le respeto, adoro y obedezco sobre todas las cosas; las obras de misericordia espiritual y corporal a favor de mi prójimo, las lágrimas que derramo en este lugar de destierro, las gotas de sudor que caen de mi frente en el cumplimiento de mis obligaciones, la mortificación de mi cuerpo, la paciencia en los trabajos, el cuidado en la pureza de mi conciencia, y los continuos gemidos por la patria. Todo esto será obra de mi Dios por vuestra intercesión y amparo, y siéndole fiel siervo en esta vida, le alabaré con vos en la gloria; y también imploro vuestra poderosa mediación para alcanzar la gracia particular que pido en esta novena, si así conviene a la gloria del Señor y utilidad de mi alma. Amén.
 
Tres Padre Nuestros, con Ave María y Gloria. La Oración y los gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA CUARTO: 26 DE SEPTIEMBRE
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Ilumina al hombre: “Lumen refúlsit in habitáculo”
Oh santo Ángel, ayo y maestro de mi alma, ¡cuántas luces celestiales derramáis en ella, para que yo conozca de dónde vengo, en dónde estoy, y adonde camino! Mil veces escucho en el fondo de mi corazón vuestras palabras, que son las mismas que decía el ángel San Gabriel a Daniel: “Yo he salido del cielo para enseñarte a despreciar lo terreno y aborrecer el pecado, a abrazar la virtud; y te alumbro, como la estrella que guió a los Magos, para que adorando al Salvador, dejes el camino del pecado, vuelvas a tu región, que es la bienaventuranza, por distinto camino, que es el de la humildad, de la pureza, de la paciencia, de la caridad”. Esta amable luz que ponéis delante de mis ojos, oh sagrado Ángel, luce en medio de las tinieblas de este mundo, en medio del comercio de las criaturas, en medio de la contradicción de mis pasiones, me instruye y me desengaña: unas veces me hace conocer que no estoy en la tierra sino como peregrino, y que es muy importante adelantar el paso mientras dura la luz; otras veces me propone que trastorne todo el orden de mis afectos, que es preciso aborrecer lo que amo, el exceso, el placer, la tibieza; y amar lo que aborrezco, el recogimiento, la moderación, la penitencia; otras veces me ofrecéis esta luz en una lección espiritual, en las palabras de un ministro de Dios, en los actos heroicos de muchas personas de mi mismo estado y condición, que no tienen otra ley que observar, ni otro Infierno que temer. ¿Y qué haría yo sin estas luces, sino caminar al precipicio, como un ciego abandonado a su propia conducta? Continuad vuestras inspiraciones, llamad por medio de ellas repetidas veces a las puertas de mi corazón, y no ceséis hasta que éste se levante de la habitación terrena, y suba a aquel grande monte, desde donde se descubre la ciudad santa de Jerusalén; y también os suplico me consigáis el favor que pido en esta novena, para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
 
Tres Padre Nuestros, con Ave María y Gloria. La Oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO: 27 DE SEPTIEMBRE
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Despierta al hombre: “Excitávit eum, dicens: surge velóciter”.
Oh santo Ángel, centinela vigilante y despertador infatigable de mi alma, que viéndome encerrado en la obscura prisión de mis culpas, cargado de las cadenas de mis desordenadas pasiones, y poseído del sueño de una vida descuidada y tibia, me habéis excitado, poniendo en movimiento todas las causas y medios convenientes para avisarme y despertarme, representándome mi propio peligro en el sueño, reconviniéndome con la bondad de mi Dios a quien ofendía, y con la dificultad que cada día se aumentaba, haciéndose más fuertes las pasiones; no me habéis abandonado como yo merecía. Destinado para mi custodia hasta el fin, habéis acreditado de muchas maneras el aprecio que tenéis por mi alma en repetidos avisos y llamamientos; enviándome a los tribunales de la penitencia que están abiertos, a los sacerdotes que tienen la potestad de reconciliarme con Dios y me esperan; declarándome la necesidad de este asilo, que es el único que me resta, y amenazándome con aquella separación de buenos y malos, que vos mismo habéis de hacer por orden de Dios. Sí, Espíritu piadosísimo, yo no puedo negar esta voz suave y fuerte con que me habéis llamado, diciendo: “Levántate luego, sal de ese miserable estado”: he percibido esta voz en mi habitación, en la calle, en la compañía, en la soledad, en el día y en la noche; y aun me parece que oía vuestros gemidos sobre mi funesto estado, a la manera que un padre suspira y se aflige sobre los desórdenes y desdichas de un hijo, y le dice: “¡Ah, hijo mío, en cuántas tribulaciones me has puesto!”. Vuestra ardentísima caridad ha suplicado a Dios que me enviase enfermedades, pobreza, persecuciones y trabajos, para que como otro pródigo volviera a mi padre: otras veces me habéis hablado como Jonatás a Saúl, respecto de David, y me habéis dicho: “No quieras ofender a tu Redentor Jesús que no te ha hecho ningún mal, antes sus obras son para ti muy preciosas. Ofreció su vida por salvarte, todo lo dio por bien empleado: mira que es muy amable este Señor”. ¿Y no me daré yo por entendido a estas tan dulces y saludables voces? ¿No prometeré el no ofender a mi Dios? ¿No derramaré lágrimas a vista de los beneficios de Dios, y de mi ingratitud? Continuad en llamar y excitar este corazón, Ángel mío, hasta penetrarlo, para que aborrezca la culpa, ame a su Criador y persevere en su gracia; y alcanzadme la particular que deseo, si es voluntad del Altísimo. Amén.
  
Tres Padre Nuestros, con Ave María y Gloria. La Oración y los gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO: 28 DE SEPTIEMBRE
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Aparta las ocasiones del pecado: “Præcíngere, et cálcea te cáligas tuas”.
Oh santo Ángel piadosísimo, interesado en mi verdadero bien, no solo me persuadís el horror a la culpa, sino que apartáis todas las ocasiones que me pueden precipitar en ella, procurando que no queden mis vestidos en la cárcel de este mundo, mi lecho en la piscina del vicio, ni la más pequeña prenda en este Egipto, para que no haga memoria de él, y pretenda volver a su comercio. Mil veces me han vuelto al pecado las ocasiones peligrosas. Aunque yo me asustaba de él cuando oía la voz de Dios por vuestra inspiración, o por la predicación de sus ministros, así como el ave se separa del nido al ruido de la piedra que le disparan; pero la fuerza de las inclinaciones y mi falta de resolución me volvían al antiguo estado. No obstante esto, como médico que obra por pura caridad, no os habéis enojado con este enfermo rebelde y frenético, que os injuriaba, que despreciaba vuestros consejos y remedios, que tenía en poco vuestra dignidad; antes excitado de la compasión a la vista de mi peligro, habéis velado con mayor solicitud, si lo puedo decir así, por darme la salud y asegurarme en ella; y conociendo mi debilidad natural, y haciendo la voluntad del Altísimo, quitáis las piedras que se hallan en el camino de esta vida, los escándalos, los lazos de que está lleno el mundo, o los ocultáis como la madre esconde el cuchillo, para que no lo vea el niño y quiera tomarlo para su daño. ¿De cuántos beneficios de este género os soy deudor sin conocerlo? ¿Cuántas veces habéis quebrado el lazo en que iba a caer, y he quedado libre? ¿Cuántas me habéis retirado de una conversación con que hubiera manchado mi conciencia, de una compañía en que hubiera perdido este tesoro que traigo en vaso frágil, y que debo conservar a todo coste? ¿Cuántas habéis impedido el mal que iba a cometer, y me habéis enseñado a despreciar los preceptos humanos, a no hacer caso sino de lo que Dios me manda, y a volver a mi prójimo bien por mal? Continuad estos generosos oficios, Ángel mío. Vos sois el tutor de este huérfano: yo os ofrezco un amor respetuoso y una obediencia puntual, para corresponder a vuestro cuidado y para que tengan efecto vuestras piadosas diligencias. Instruid mi ignorancia, confortad mi debilidad, avisadme los peligros, para que sean rectos mis pasos en esta vida, y alabe con vos a mi Criador en la gloria; y alcanzadme del mismo la gracia que pido en esta novena. Amén.
  
Tres Padre Nuestros, con Ave María y Gloria. La Oración y los gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO: 29 DE SEPTIEMBRE
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Alienta al progreso en las virtudes. “Séquere me”.
Oh santo Ángel, fuego abrasador, que procediendo de la caridad increada, deseáis comunicar este mismo fuego a mi corazón, para que siga con alegría el verdadero camino, alentándome con aquellas palabras que oyó Elías cuando se le mandó seguir sus jornadas hasta el monte de Dios, y Gedeón para pelear contra Madián. Vos me decís que os siga; y si me causa horror el camino, si hallo dificultades que me espantan como el monstruo marino a Tobías, vos me confortáis y aliviáis con una dulzura espiritual, que todo lo hace suave. Ya me exhortáis a resistir al enemigo, que se opone a los progresos del edificio místico que debo levantar en mi corazón, pasando de una virtud a otra con la bendición de mi Dios: ya me proponéis el aprovechamiento de otras almas, que siendo más delicadas, menos favorecidas, y en situación menos proporcionada que la mía para la virtud, la practicaron exactamente e hicieron su carrera: ya me mostráis la suavidad del yugo de Dios, cuya carga es peso puesto sobre las ruedas de su gracia, que se lleva con facilidad: ya me hacéis ver que la virtud, a diferencia del vicio, aunque tenga en el principio alguna aspereza, en el fin es suavísima y amabilísima, y que el gozo de recoger copiosos frutos recompensa superabundantemente la fatiga con que se sembró, sufriendo vientos, lluvias y escarchas. Así dilatáis mi corazón para que corra como David el camino de los mandamientos de Dios. ¿Y cómo no seré yo fiel en seguir vuestros avisos? Las veces que os habéis dejado ver de los ojos mortales ha sido en la forma de un joven, y en traje de caminante, para enseñarme que la renovación de mi juventud, a que me exhortáis, consiste en los repetidos deseos de servir a Dios con más fervor, en reparar cada día las fuerzas del alma con nuevos afectos y testimonios de amor a mi Criador, en quebrantar mi amor propio hasta en las cosas más pequeñas, en decirme a mí mismo todos los días: “Nada he hecho hasta aquí, hoy comienzo a servir a mi Dios”. ¿Y qué progreso no han hecho en las virtudes muchas almas con esta consideración práctica? Yo quiero seguir sus pasos y vuestras exhortaciones interiores, aborreciendo la ociosidad, amando el trabajo, buscando en todo a mi Dios, y siguiendo el camino que me inspiráis, sin que me merezca atención alguna ni la multitud, que regularmente yerra el camino, ni la relajación que sigue las leyes de la pasión. Asistidme para ejecutar lo que prometo; y alcanzadme el favor que solicito, especialmente en esta novena, para honra y gloria de Dios, y bien de mi alma. Amén.
   
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DÍA OCTAVO: 30 DE SEPTIEMBRE
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Debilita las fuerzas de la tentación. “Transeúntes autem primam, et secúndam custódiam”.
Oh santo Ángel, defensor valeroso de mi alma, ¡quién podrá contar vuestra vigilancia contra mis enemigos invisibles! Desde que Lucifer y los ángeles apóstatas fueron arrojados del Paraíso y precipitados en el Infierno, no hay medio, ni artificio de que no se valgan para hacernos participantes de su eterna desdicha. Desde la cuna nos arman lazos, los peligros nacen con nosotros mismos. ¿A cuántos he estado yo expuesto antes de desenvolverse el uso de mi razón? La vigilancia de mis padres era muy limitada para prevenirlos todos, si vos no desviarais los perniciosos intentos de los espíritus malignos, siempre inclinados a mi ruina; y después que fui crecido, ¿qué sería de mí, sitiado de tan crueles enemigos, que me inspiran un amor desordenado a los bienes de la tierra, que me tientan por la gula, que me corrompen por la impureza, que derraman en mi alma la ponzoña de una mortal envidia; que para este fin observan mis humores, examinan mis ocupaciones y cuidados, sondean mis movimientos y afectos más secretos? ¿Qué sería de mí, si vuestra bondad no contrastara su crueldad y su furor? Vos sois el enviado de Dios para rodear, auxiliar y defender las almas que le temen, como dijo David: el que defendió por vuestros compañeros a Moisés, a Elías y a los tres jóvenes hebreos: el que defendió a Judit en medio de un ejército pagano, a Inés de la violencia, a Cecilia de la infidelidad, y a Tobías de los peligros de un largo viaje: defendedme por vuestra custodia de los insultos de mis enemigos. Vos no dormís en esta batalla, peleáis como soldado valeroso y custodio de Israel, desarmáis el furor de mi adversario y volvéis contra él mismo sus flechas. Yo confieso lleno de dolor que he dormido en medio del riesgo, que he abandonado el sitio en que me mandabais estar, que he atado vuestras manos y me he entregado en las de mis enemigos, y así he experimentado y sentido todos los trabajos de un infame y duro cautiverio; pero ya lloro las ofensas que cometí contra mi Dios, desertando de su amabilísima compañía y haciendo infructuosos vuestros tiernos cuidados. Confieso que erré como la oveja, que apartándose del rebaño va a perecer. Buscadla vos como pastor caritativo: yo prometo no separarme en adelante de vuestro lado: en todas mis tentaciones, peligros y adversidades imploraré vuestra protección: alumbradme, alentadme, asistidme, salvadme porque perezco; y conducido por vuestra mano serviré a mi Dios en esta vida, para ocupar en la otra una de aquellas sillas, de que se hicieron indignos los ángeles rebeldes. Vos deseáis esto con una santa impaciencia, y que alabando al Señor para siempre, merezca por vuestra intercesión la gracia que pido en todos los días de esta novena. Amén.
  
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DÍA NOVENO: 1 DE OCTUBRE
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Conduce a la Bienaventuranza. “Venérunt ad portam férream, quic ducit ad civitátem, qum ultro apérta est eis”.
Oh santo Ángel, compañero inseparable del alma, que os encargó el Altísimo hasta presentarla en sus divinas manos, vos habéis de sacar la mía por la puerta de la muerte y por la calle del juicio particular a la Jerusalén celestial, y a la libertad segura. En aquellos críticos momentos, cuando mis enemigos emplearán contra mí todo su furor, porque se les acaba el tiempo; son superiores vuestras fuerzas a su arrogancia, vos los arrojaréis de mi habitación, y quedaréis en ella para guardarme en paz. En aquella última hora, cuando se retira el mundo, cuando se alejan los parientes, cuando acaban los amigos, cuando todo se desvanece como el humo, cuando me dejan solo en mi lecho de dolor; vos lleno de caridad no os separáis de mí, me asistís, me habláis con nueva fuerza al corazón, me inspiráis la repetición de los actos de las virtudes teologales, me excitáis dolor de mis culpas, alentáis mi confianza, me exhortáis a repetir los dulcísimos nombres de Jesús y María, a adorar mi Salvador crucificado, a esconderme en sus llagas, a lavarme en su Sangre preciosísima, a pedirle muchas veces misericordia: vos me llamaréis y yo responderé, alargaréis vuestra mano al alma que os siguió, se abrirán las puertas de esta cárcel, y yo iré con vos a la casa de mi Dios, como Lázaro fue al seno de Abrahán, y tantos otros siervos del Señor han ido a su presencia conducidos por vuestra mano, como el joven Tobías volvió con sanidad a la casa de su padre de un viaje tan largo y peligroso: vos habéis asistido a mi alma, la habéis guardado cuando iba, cuando volvía, cuando estaba entre los escollos del mundo, y no habéis permitido que se manchase, o la habéis convidado a purificarse en las saludables aguas de la penitencia. “Ahora conozco con toda claridad que Dios envió su Ángel para librarme de las peligros, y ponerme en salvo”; y ¡cuánto gozo para vos, Ángel glorioso! Ya habéis cumplido el designio del Altísimo, que os envió para guardarme en esta peregrinación, y volverme al lugar que me tenía preparado. Ya estamos en él; alegraos de ver bien logrados vuestros cuidados; alegraos por Dios que me ama, y me creó a su imagen; por Jesucristo, que me compró con su Sangre; por vos mismo, porque se aumenta vuestro número. Haced, Custodio mío, que tengan efecto todas estas palabras que habéis puesto en mi corazón y en mis labios; y para que sea así, alcanzadme todo lo que quiere mi Dios, lo que vos deseáis y lo que me importa: una pronta obediencia a vuestra voz, una reverencia continua a vuestra presencia, una imitación fervorosa de las virtudes que más amáis; con la gracia particular que pido en esta novena, para que sirva a Dios con fidelidad en esta vida, y le bendiga y alabe para siempre en la bienaventuranza. Amén.
  
Tres Padre Nuestros, con Ave María y Gloria. La Oración y los gozos se rezarán todos los días.