lunes, 10 de diciembre de 2018

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL USO (Y EL ABUSO) DE LA PALABRA “DERECHO”

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.
   
De la lucha iconoclasta al nuevo formalismo legalitarista
Hablando recientemente con un querido amigo mío (católico dubidativo, y he estado feliz de responderle las dudas –o, al menos, he estado feliz intentando hacerlo– tanto como católico, porque he tenido modo de seguir una obra de misericordia espiritual, como amigo, porque si no se ayuda en el momento de la necesidad, ¿qué amigo es?) a propósito de las temáticas inherentes a los autodenominados “nuevos derechos” (prevalentemente los denominados GLBT rights, pero en la discusión he podido también tratar un poco a propósito del derechumanismo, de lo que se ha convertido en un verdadero y propio culto laico de los derechos humanos, y los GLBT rights parecen haber devenido en el actual non plus ultra de estos últimos), me he planteado alguas preguntas: ¿Qué cosa son y cómo fueron concebidos los derechos, hoy? ¿Y en qué se ha convertido, hoy, el derecho en general?
 
Porque, en efecto, hoy parece que verdaderamente todo se ha convertido en derecho, o que se tenga un derecho a algo (a qué, no se sabe, basta con que se tenga un derecho), y quien intenta expresar críticas o controvertirlo es, en la mayoría de los casos, tachado de ser un retrógrado, un formalista (¡cuando luego, como intentaré explicar más adelante, son los mismos “cultistas” de los derechos los que son los verdaderos formalistas!), una persona cerrada y similares… pero ¿cómo están realmente las cosas?
   
Ahora intentaré hacer una pequeña reflexión deliberada, aunque sabiendo que, dada mi edad (y el hecho de estar todavía en el pleno de mis estudios) y dado que aunque he estudiado mal en sede universitaria la Filosofía del Derecho (una materia según yo fundamental, arruinada por culpa de una profesora incompetente, y que he procurado y procuro aún hoy estudiar por mí mismo, con los aspectos positivo y también negativos que este método comporta), podría tal vez cometer errores y llegar a soluciones erradas; en tal caso, si lo quieren dejaré la palabra a los amigos de RADIO SPADA ya laureados y operantes en el mundo del derecho (Ilaria Pisa, Massimo Micaletti, Pietro Ferrari), para continuar y completar la obra o, si es necesario, para corregirme.
  
Antes que todo, ¿qué cosa es el derecho? Según Cicerón (y según Ulpiano que lo retoma), “La justicia consiste en la constante y perpetua voluntad de atribuir a cada uno su derecho. Las reglas del derecho son estas: vivir honestamente, no hacer daño a otros, atribuir a cada quien lo suyo”; y, siempre según el Arpinate, “Seamos esclavos de las leyes para poder ser libres”. Este bello cuadro descrito –y recordemos que el Derecho Romano fue y es todavía la base fundamental de nuestro derecho y de nuestras leyes– es válido todavía hoy, ¿qué vemos hoy con nuestros propios ojos?
 
¿Dónde ha quedado el “vivir honestamente” (o según la razón y según la razón y el derecho naturales, ¡dos términos que en el mundo de hoy simplemente causan horror!), el “no hacer daño a otros” (que comporta una dimensión comunitaria y social, y no individualista y egoística, del derecho), y precisamente el “seamos esclavos de las leyes” (cuando se pretende, por todo y para todos, una libertad absoluta y desligada de cualquier límite y de cualquiera responsabilidad)?
 
Hoy prácticamente todo se convierte en objeto de derecho (y, por tanto, de un reconocimiento público)… incluso, para usar una definición de Stefano Rodotà, ¡el tener derechos es un derecho! Cierto, cada vez que oímos la palabra “derecho” somos golpeados, casi justamente, por esta palabra, que reclama una cierta autoridad, incluso una cierta sacralidad, así también cuando quedamos perplejos o incluso contrariados ante ciertas afirmaciones discutibles (“derecho” al bienestar –como reclamaban los indignados locales, el año pasado–, “derecho” al aborto, “derecho” a la eutanasia, “derecho” al matrimonio –en referencia al “matrimonio igualitario” objeto de ciertas campañas políticas gais-, incluso “derechos” a la masturbación –al menos según la feminista estadounidense Carol Queen, ideatriz del “National Masturbation Day”– y a la droga!) esta palabra puede también callar al adversario… si es un “derecho”, es automáticamente justo, ¡con mayor razón si es “negado”! ¿Pero las cosas son de verdad así? ¿Todo es realmente derecho?
  
Sobre todo, ¿podemos preguntarnos qué es derecho, y qué no lo es? Nadie se escandalice, en nuestro ordenamiento existe la fundamental distinción entre el derecho subjetivo y el interés legítimo, ¡y espero no se quiera acusar a Franco Gaetano Scoca, o, antes que él, a  Mario Nigro, Aldo Sandulli o Massimo Severo Giannini de ser insensibles o algo por el estilo! (porque, quien está contra los derechos, especialmente si estos son definidos –erróneamente o con razón– civiles, ¡no puede sino ser un insensible o un racista!) ¿Así se entiende pues, hoy, por derechos civiles, una frase actualmente devenida muy vaga y que a menudo sirve para justificar medíaticamente y políticamente objetivos de todo menos nobles, desde la destrucción del matrimonio, hasta las guerras imperialista (definidas “humanitarias” o “por la democracia”)? ¿Y no se arriesga, pues, a destrozar la concepción misma, unitaria, del derecho (construida, por otra parte, en oposición a la forma pluralista de derecho tradicional, romano y medieval), y de atomizar el modelo antropológico unitario puesto en la base del derecho mismo? (de hecho, hoy, existen los derechos de los ciudadanos, los derechos de los consumidores, los derechos GLBT suprarreclamados, incluso los derechos dados en base a las más diversas personalidades… ¡qué confusión!).
 
Con todo, hoy, se asiste a una extensión y a una banalización espantosa del concepto de derecho, tanto que se pone el deseo y el sentimiento (cuando no el capricho) como fundamento del derecho (que, en cambio, disciplina situaciones y cosas concretas, y, por otra parte, no todas, y éste –el hecho que el derecho y la ley no puedan disciplinar todo– es uno de los primeros argumentos que son enseñados en el curso de Derecho Privado de cualquier primer año de curso en Jurisprudencia [o Leyes, Derecho, o como se llame en cada universidad, N. del T.]), cosa que nunca había sucedido en milenios de historia del derecho y del pensamiento político y social…
 
También aquí (nadie se escandalice), contra esta verdadera y propia deriva sentimentalista y emotiva del derecho han escrito profesores como Lucio Pegoraro (uno de los autores de los manuales de Derecho Constitucional y Derecho Público sobre los cuales he estudiado), Francesco D’Agostino, Antonio Maria Baggio y Antonio Gambino (y, en el exterior, Robert George, profesor en Princeton, uno de los actuales alfiles y defensores del derecho natural), magistrados como Cesare Mirabelli (ex Presidente de la Corte Constitucional), Guido Piffer, Tommaso Emilio Epidendio y Giuseppe Ondei, filósofos como Umberto Scarpelli, Vittorio Possenti y Adriano Pessina, ¡no es ciertamente invención mía! (he sintetizado los nombres de algunos juristas y filósofos tomados de algunos artículos que he leído y que informaban sus declaraciones e intervenciones más extensas, naturalmente).
 
A proposito pues de derechos humanos (que han seguido un camino similar a los derechos civiles, tanto que hoy se define como un derecho humano, por ejemplo, ¡el aborto!), ésos son tales porque, justamente, recaen a todo ser humano (y con esto tornamos sobre el punto de la fractura de la concepción unitaria de derecho), mientras los derechos civiles y sociales atienden en cambio al hombre en cuanto parte de una colectividad organizada (pero todo esto entra en pugna con la hodierna concepción individualista y egoísta del ser humano y con la concepción fluída –o líquida, si se quiere decir– que se tiene hoy de la sociedad). Los derechos civiles son un quid pluris que se apoya necesariamente sobre los derechos humanos, respecto de los cuales está sub-ordinado, y por eso no puede ni debe haber conflicto entre las dos categorías de derecho, y si tal conflicto se presenta, eso es resuelto a favor de los derechos humanos: no puede darse que un derecho civil prevalga (especialmente si se trata de un derecho civil muy presunto, para usar un eufemismo, como el del aborto), en cuanto a su titularidad y ejercicio, sobre un derecho humano. Para citar al amigo Massimo Micaletti (a quien debo esta parte de mi artículo a propósito de los derechos humanos, que he intentado recuperar e integrar), “un buen campanazo de alarma para reconocer la enésima bárbara rabieta radical travestida de derecho civil es si esto genera un conflicto con uno o más derechos humanos” (in primis, el derecho a la vida); los ejemplos se desperdician, bastará señalar los tres clásicos: aborto, eutanasia (en el cual arrojan por la borda el “derecho santísimo de Dios”, para citar al Beato Juan Pablo II, a la vida) y el matrimonio y las adopciones gay (que lesionan el fundamental derecho del niño a tener un padre y una madre).
 
Los derechos humanos nacen con el derecho mismo, no lo han inventado ni el iluminismo ni el liberalismo (a menos que queramos creer a la mentira según la cual nuestros antepasados griegos, romanos –¡ni hablemos después de medievales!– y renacentistas eran solamente bárbaros bárbaros sanguinarios, antes del nacimiento de Locke, Rousseau o Voltaire), pero se dice que hoy nunca se ha hablado tanto de los derechos humanos ni que se les ha protegido tanto: evidentes son, sin embargo, las torturas cometidas tanto en el nombre de los derechos humanos (valga sobre todos el ejemplo de las “guerras humanitarias”) como sobre los derechos humanos mismos (cuando, precisamente, se desnaturalizan y definen como derechos humanos cosas que no lo son, como el aborto o, par tornar al ridículo ejemplo de arriba, la masturbación).
 
Los modernos derechos humanos (en su concepción originaria, y en su distorsión actual definible como derechumanismo) nacen en contraposición al jusnaturalismo tradicional (greco-romano –con padres nobles como Aristóteles y Cicerón–, católico –derivante de las reflexiones de Santo Tomás de Aquino– o genéricamente cristiano –como en el caso de la reflexión del holandés Huig de Groot–), ¿mas cuál fue el resultado final? Un derecho dejado al arbitrio del legislador, que no reconoce a nada ni a nadie por encima (o, kantianamente, dentro) de él, y que puede producir las leyes que quiera, sin límites morales y naturales… así vemos, al final de un proceso que ha visto la eugenética nazista y la reeducación comunista, el Estado liberal (que se proclama mejor y superior respecto al nazismo y al comunismo, pero no menos totalitario que éstos) que reescribe, arbitrariamente, los límites del matrimonio e incluso de la misma persona humana (pariendo hoy “cosas que nosotros humanos no habríamos podido imaginar”, como el matrimonio gay, bajo el empuje de la ideología de género, o las abominaciones biotecnológicas y bioéticas, bajo el impulso de la ideología transhumanista, o incluso el aborto y la eutanasia –que son la voluntad del más fuerte sobre el más débil que no puede defenderse– cubiertas por una pátina de derecho y de bondad); se me dirá, ¿cómo puedo parangonar al nazismo y al comunismo, con el liberalismo de los derechos humanos y del igualitarismo? Bien puedo, porque el liberalismo (en su última versión derechumanista) es, en cuanto a totalitarismo y antijusnaturalismo, igual al nazismo y al comunismo, y todas las tres ideologías políticas (porque muy a menudo se olvida que también el liberalismo es una ideología política, justo como el nazismo y el comunismo) se sirven del derecho (que ya no es más visto en su manera objetiva, pura y natural) a sus propios objetivos…
 
El tan arrogante juspositivismo, entre cuyos padres están, en el siglo pasado, Hans Kelsen y Norberto Bobbio, no se atreve (ni en su versión revisada del jusracionalismo) ni a ofrecer una razón última del por qué del derecho, ni a explicar cómo y por qué un derecho o una ley pueden ser como mínimo conformes a justicia: después de todo, si una ley es automáticamente justa porque es positivizada y producida por un Parlamento, prescindiendo de las discusiones sobre su eticidad y su justicia (que no pueden sino fundarse sobre el derecho natural, que no nos pertenece y del cual no podemos disponer libremente), ¿qué cosa nos impone considerar como injustas las leyes nazis?
 
El Estado no puede serlo todo (y lo digo yo, que por cierto, creo en un Estado fuerte), y por eso no pueden provenir ni todas las leyes (después de todo, ¿no eran el Tercer Reich, o la Unión Soviética, la fuente suprema y legítima, positivística, de sus leyes?) ni mucho menos toda la ética (pretendida, ésta, iluminista y después hegeliana), sino que debe necesariamente reconocer una fuente externa a él, a la que se debe conformar (cosa que han hecho, en el pasado, modelos universalmente reconocidos de derecho y de justicia, como las poleis griegas y Roma, y que hace también, en parte, el texto consititucional italiano, cuando usa el verbo “riconoscere” -reconocer- en el artículo 29), caso contrario no habría límite alguno a su fuerza y su poder (si yo, Estado, hago todas las leyes por mí mismo y no reconozco ninguna ley fuera de mí, ¿qué me puede limitar, qué me puede impedir el poder proceder contra mis ciudadanos, como hizo el Tercer Reich contra los judíos y los discapacitados, o como hicieron los Estados Unidos contra los negros?); después de los errores de la Segunda Guerra Mundial se nos ha contado (aunque no integralmente) lo que puede significar un excesivo abandono del derecho y de la ética en las manos del Estado (Estado legítimo y soberano, y no se entiende porqué las leyes inglesas y americanas eran más legítimas y soberanas que las alemanas o soviéticas), pero ¡precisamente a causa del enfoque juspositivista, esto no era posible en forma integral (después de todo, como se ha dicho, si las leyes nazis fueron hechas por el Parlamento de un Estado soberano, respetando todos los procedimientos, ¿por qué estaban equivocadas, si el horizonte positivo era el único reconocido?)! Y entonces, como se dijo, se decidió inventar una suerte de tercera vía, el jusracionalismo, pero los problemas ciertamente no han desaparecido, tampoco…
 
En resumen, ¿cuál es el estado del derecho, hoy? Así las cosas, no se la pasa muy bien, personalmente considero que se puede y se debe hablar de decandencia, si no de embrutecimiento: asistimos al espectáculo de un derecho que no es más comunitario y objetivo, sino individualista (pero con el individualismo, con el individuo que sustituye a la persona, ¡las sociedades se rompen!) y relativista, servil e ¡instrumentalizado por las más disparatadas ideologías políticas, que no tienen nada que ver con el derecho y la justicia!
 
He hablado al comienzo de la lucha iconoclasta y de formalismo legalitarístico: procederé ahora a explicarlo mejor.
 
Entre los años ’60 y ’80 del siglo pasado se asistió, en Europa y Norteamérica (y, también por motivos y con modalidades diferentes, en la República Popular China, durante la Gran Revolución Cultural) a una verdadera y auténtica subversión iconoclasta del derecho, juzgado como “patriarcal”, “burgués”, “represivo”, de todo: el derecho era el símbolo y el producto del “viejo” mundo y del “viejo” hombre, ¡y como tal estaba destruido! Solamente después nos acordamos del error (precisamente iconoclasta) hecho y, por toda respuesta se redescubre el valor de la legalidad (entendida, en muchos casos, en forma prevalentemente formal), llegando a querer recomprender todo, sobre todo para lo que concernía a los temas éticos, bajo el álveo del Estado (única fuente del derecho: ¡si se abandonaba la iconoclastia, no se estaba sin embargo regresando al derecho natural!) y para cubrirlo todo bajo el aspecto de los derechos humanos (sin embargo, paradójicamente desligado de cualquier alusión al bien común); en tal modo, se pensaba, se estaban cortadas las raíces “patriarcales” y “represivas” del derecho (habiendo eliminado todo indicio, en la legislación y de la doctrina, no solo al catolicismo, sino también al simple derecho natural) y se reservaba al Estado, y no a los individuos y a sus ideologías políticas y religiosas, la producción de la ética (¿pero así es un Estado sin una ideología política de referencia? Y también el liberalismo, como se dijo, lo es, a la par del nazismo y el comunismo).
 
Traigo los nombres de dos juristas italianos como ejemplo de tal camino: Stefano Rodotà (1933-2017) y Gustavo Zagrebelsky. En los años ’80 Rodotà es uno de los exponentes destacados del PCI, y entre las otras cosas había precisamente tronado contra esta verdadera multiplicación de los derechos (que, del resto, ¡son una multiplicación tanto de las ocasiones de control por parte del Estado como de las ganancias para el mercado, en la cara tanto de los libertarios como de los anticapitalistas!), salvo después hoy hablar del “derecho a tener derechos”; Zagrebelsky (famoso por la sentencia europea que había inicialmente condenado a Italia por la exposición pública del Crucifijo y por haber justificado, en nombre de la democracia y de la soberanía popular –mas evidentemente no de la justicia y del derecho–, la elección que la turba de judíos hizo de Barrabás en vez de Jesús) es el padre de la teoría del “derecho dúctil”, consistente en un derecho no fuerte ni punitivo y en un –teórico– arretramento del Estado, ¿pero cuál es el resultado último de este “derecho dúctil”? El Estado entra prepotentemente en una agonía que no le compete y sanciona, por ley y por sentencia, la justicia del aborto y de la eutanasia (¡lejos del derecho “dúctil”, visto que el aborto y la eutanasia son todo menos que “dúctiles”!) y (en nombre de la “laicidad” y, también aquí, de los “derechos”) eliminar no solo el Crucifijo, sino cualquier otra traza de lo sagrado y lo tradicional (y, por ende, lo comunitario) de la vida social y popular de una Nación.
  
El derecho pierde de vista su aspecto social, comunitario y justo (trasformándose in un aspecto individual, egoísta y agnóstico) y deviene al mismo tiempo en instrumento del Estado para imponer, sin cadena alguna, una ideología (y aquella derechumanista y políticamente correcta es, y con mucho, ¡una ideología, no menos feroz que las pasadas, incluso si hipócritamente se cubre y justifica por buenos motivos!).
 
Para la “izquierda”, las leyes representan un obstáculo para los “nuevos derechos” (a pesar, pues, del hecho que para imponer tales, reales o presuntos, derechos, se recurra, incluso arbitrariamente, a la misma ley), para la “derecha” las leyes son un obstáculo para las “libertades fundamentales” (quizá porque para los defensores del capital las libertades y los derechos fundamentales son siempre los de los ricos y de los fuertes, y no de los débiles y de los explotados), pero en entrambos casos son solamente las cadenas de las cuales liberarse lo más pronto posible, ¡a pesar del derecho mismo y de la justicia!
  
Para sintetizar y traer un poco los resúmenes y dirigirnos a la conclusión, hoy en día la palabra “derecho” (que, por otra parte, no viene aparejada NUNCA la palabra “deber”) es entendia en manera meramente individualista (del “álterum” y del “honéste vivére” de ciceroniana y ulpiana memoria no se habla más) y usada en todos los modos y en todas las salsas, llegando a intecambiar la libertad (que no puede no estar finalizada y aparejada con la responsabilidad ) con la licencia, a igualar el bien común (el fin último de todo acto jurídico y político) con cualquier situación subjetiva (desde la indiferente del punto de vista jurídico y político, a aquella nociva), en fin a considerar el deseo –y más frecuentemente el capricho– como fuente del derecho (una cosa que nunca ha sucedido en ningún sistema jurídico y político, a prescindir de las coordenadas geográficas y temporales, religiosas e ideológicas); si todo esto es dramático, todavía más dramático es el caso de los juristas (desde los simples estudiantes hasta el operador) que caen en estas trampas modernas y correctas, pero en este caso su ignorancia no tiene excusa…
  
Solo el derecho natural puede evitar que el derecho se desnaturalice y que se convierta en esclavo de los Estados y gobiernos (llevando a la Rechtsbeugung -prevaricación-, la desviación del derecho, tema muy querido para mí) y de las más distintas ideologías políticas (sean estas el nazismo o el comunismo ayer, o, actualmente, el derechumanismo y lo políticamente correcto)… eliminado el jusnaturalismo (después de todo, si no existe una verdad absoluta o un pensamiento justo, si no existe ninguna ley natural insita en el hombre, que deviene fuente del derecho, ¿qué impide al Estado producir él mismo el derecho?) por el tan arrogante juspositivismo (y sería también interessante profundizar el vínculo entre el positivismo jurídico y el positivismo científico), ¡se tienen los lager nazistas y comunistas!
 
Pío XII, en sus primeros discursos y en su primera Encíclica (la “Summi Pontificátus”, escrita en octubre de 1939, a más de un mes de iniciada la Segunda Guerra Mundial), había hablado explícitamente de la “modernolatría”, y en sus últimos años (famoso por demás es un discurso a los hombres de la Acción Católica pronunciado en octubre de 1952) había explícitamente hablado de una política, una economía y un derecho “sin Dios”, en ambos casos condenando a este mundo moderno (“un mundo que solo e impropiamente osa definirse libre”), olvidado de Dios y antes incluso de la razón natural.
 
Pío XI, al aproximarse de las grandes ideologías totalitarias por un lado y de la finanza y de la plutocracia liberal apátrida, había indicado un remedio: la Realeza, Social y Espiritual, de Nuestro Señor Jesucristo.
 
Son, estos, también los remedios que, ante un nuevo avance de la misma finanza y plutocracia, y en el avance de un nuevo totalitarismo democrático y derechumanista (por otra parte, compañeros, ¿cuántos saben que el banco de inversiones Goldman Sachs, entre los primeros responsables de este desastre financiero y social en que nos encontramos, es un grande patrocinador de los matrimonios gais, o que el especulador y criminal George Soros está entre los grandes financiadores de las campañas a favor de la droga libre?) Ya han sido indicados: la Realeza de Cristo y el redescubrimiento y el retorno al derecho naturae; está en nosotros seguirlos y hacerlos nuestros, en nuestra vida pública (con más razón si somos juristas) y privada (que debe explicarse en un avida pública coherente y consecuente).

Roberto De Albentiis
Promoción 1991, estudiante del Liceo Classico y laureado en Jurisprudencia; se interesa también en la Ciencia Política, Economía, Historia y Filosofía, pero sabe relajarse con el cine, videojuegos y conciertos de metal.

COMENTARIO EN EL ORIGINAL ITALIANO
El problema no es que hoy haya simplemente un derecho positivo internacional (derechos humanos) y un derecho estatal que van contra el derecho natural, imponiéndose y justificándose a sí mismos con la autoridad del singular (voluntad) y la autoridad de los estados o de las entidades internacionales. El problema es aun más grave, es de orden ideológico, o mejor, cognitivo. Está la ideología de los derechos humanos en sí para ser viciada por las contradicciones y perversiones (conceptuales y éticas). Poquísimos creen en los derechos humanos como meros instrumentos jurídicos nacidos con las declaraciones y otros actos. Incluso las declaraciones presuponen la existencia de los derechos humanos prescindiendo de la formulación jurídica. Aquí se tiene una unión obscena entre jusnaturalismo y juspositivismo, por la cual se atribuyen elementos del derecho natural (absolutez, universalidad, inmutabilidad) a derechos subjetivos internacionales. Esto muestra la doble naturaleza (moral-ideológica y jurídica) de los derechos humanos.
  
Sé ya que lo que dije no será aceptado, pero el concepto de derechos humanos en sí es absurdo y equivocado. La deriva hacia los “nuevos” derechos no es una perversión de los derechos humanos o (solo) una imposición de las entidades que gobiernan, sino una consecuencia lógica derivada de una teoria contraddictoria y vaga, usada como pretexto y autoengaño para legitimar los impulsos perversos de la voluntad.
  
Intentaré explicarme mejor. La ideología de los d.h. prevé (1) la existencia de derechos subjetivos naturales (atributos del sujeto), cuyo elenco (2) está en la Declaración, que sería un instrumento jurídico no fundante, sino tutelante de él.
  
(1) En realidad no existe ningún derecho subjetivo natural (derecho humano), porque un derecho subjetivo tiene la necesidad de un sujeto que da el derecho y lo garantiza, en función de un pacto o contrato. No existe tal sujeto (no puede ser tampoco la Naturaleza), luego no hay fundamento de los d.h., o mejor, los derechos humanos existen sólo a nivel jurídico.
  
La ausencia de fundamento es o ignorada o mistificada por las personas, haciendo coincidir los derechos humanos con la posibilidad física (libertad), y concibiendo erróneamente la libertad como legitimación, permiso.
  
(2) El elenco de los d.h. es vago, en parte contradictorio y sin clara jerarquía. En el nivel lógico es posible reducir todo a tres preceptos:
1. derecho a hacer todo lo que se quiera (vulgarmente dicho, autodeterminación),
2. derecho a ser ayudado a hacer lo que se quiera hacer,
3. obligación de creer en los derechos humanos; no violar los derechos. De aquí resulta claro el proliferar de los nuevos derechos.
  
En cuanto a las otras consecuencias, éstas derivan de otros preceptos: los derechos humanos son superiores a cualquier ley y son tutelados por organismos internacionales. Por ende, quien, por voluntad perversa, quiere tutelados sus “derechos” (tales por derivación lógica) no debe hacer otra cosa que hacer presión sobre los organismos internacionales que formalizan el principio correspondiente.

domingo, 9 de diciembre de 2018

SOROS, MULTADO EN HONG KONG

Tomado de LA COSA AQUELLA.
  
Ventas en corto al descubierto.
  
Definición: En EE.UU. se dice “naked short selling” (ventas cortas desnudas). Muchos las señalan como las culpables de precipitar a la bancarrota de algunas empresas. Es lo mismo que apostar a la baja pero sin tener realmente las acciones. No se han pedido prestadas. Se vende algo que no se tiene.
  
Voy a la bolsa y vendo 1.000 acciones de ABC al fondo Casares XXI. El gestor de ese fondo me paga 10.000 euros y yo le digo: te doy las acciones en tres días.
  
Durante ese tiempo confío en que ABC caiga en bolsa, y en que pueda encontrar a alguien que me venda 1.000 acciones para poder dárselas al Fondo Casares XXI. Estas ventas se llaman ventas al descubierto y provocan una caída todavía mayor de las acciones de ABC.
  
Cualquiera puede vender acciones de ABC. No hace falta asegurarse tenerlas primero. Si vendo en lugar de 1.000, 20.000 acciones (ya son muchas acciones para la compañía ABC), mi propia venta está hundiendo el valor, y por lo tanto, favoreciendo mi apuesta. Pero yo estoy descubierto porque no me he asegurado tener las acciones de ABC en el momento de venderlas.
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Soros Fund Management, la oficina familiar de $25 mil millones de los multimillonarios húngaros, fue multado con USD $200,000 por un regulador de valores en Hong Kong por su agresivo “corto al descubierto” de una compañía que cotiza en la bolsa.
  
El comercio en cuestión se produjo en 2015, cuando la firma realizó un cortocircuito en una emisión de acciones de bonificación de Great Wall Motor según  Bloomberg, que citó una presentación por la SEC. La firma de Soros fue multada por la Comisión de Futuros de Valores de Hong Kong.
“El SFC considera que SFM no solo no actuó con la debida habilidad, cuidado y diligencia en el manejo de las acciones de bonificación, “Pero también falló en supervisar diligentemente a los miembros de su personal e implementar sistemas y controles adecuados y efectivos para garantizar el cumplimiento de los requisitos de ventas en corto”, dijo.
Después de “erróneamente” dar cuenta de 1,6 millones de acciones de bonificación a las que tenía derecho Soros, la firma vendió su totalidad de 2.4 millones de acciones en GWM a corto. Sin embargo, la compañía todavía no había cargado las acciones en sus libros, por lo tanto, la posición ‘corta’ de 1.6 millones de acciones fue efectivamente una posición corta.
El fabricante de automóviles chino anunció la emisión de acciones de bonificación en agosto de 2015. La unidad local de Soros Fund Management, conocida como SFM HK Management Ltd., Su custodio le notificó que tenía derecho a 1.6 millones de acciones de bonificación como resultado de la posesión de 808,000 acciones de Great Wall Motor.
  
El equipo de soporte comercial de la oficina familiar reservó los 1.6 millones de acciones que se asignarán a su sistema de comercio sin separarlas en una cuenta restringida, Según lo requerido por la política interna. Como resultado, su sistema indicó que tenía 2,4 millones de acciones de Great Wall Motor disponibles para negociación, cuando solo un tercio de ellas era elegible para negociación en ese momento. la declaración de SFC dijo.
 
La información errónea llevó a los administradores de su cartera a realizar un pedido para vender 2.4 millones de acciones de Great Wall Motor el 2 de octubre de 2015. haciéndolo 1.6 millones de acciones cortas.
El comercio es simple, aunque controvertido: cuando una seguridad determinada está siendo acortada agresivamente por el mercado, a los corredores les puede resultar difícil encontrar acciones para pedir prestadas y entregarlas a los clientes que desean agregar a sus posiciones, o abrir nuevas posiciones.
  
Cuando las acciones no se pueden encontrar, o son demasiado caras para pedirlas en préstamo, En cambio, las empresas pueden optar por abrir un corto “desnudo”. En un corto ‘desnudo’, un corredor abre el comercio y utiliza pagarés u otras garantías para garantizar que el comercio se liquide. Los reguladores y los ejecutivos bancarios culparon a los vendedores cortos por desempeñar un papel importante en el colapso de Lehman Brothers y Bear Stearns.
  
Esta fue la segunda vez en cinco años que la firma de Soros (que ya no participa en la gestión diaria) ha sido acusada de cortocircuito ilegal y desnudo, sin embargo, según el SFC, no había evidencia de que la firma hubiera actuado de mala fe.
  
La SEC prohibió los shorts desnudos “abusivos” en los Estados Unidos, aunque no es ilegal en todos los mercados. Los críticos han abogado por regulaciones más estrictas contra él. De acuerdo con las regulaciones posteriores a la crisis, los corredores de bolsa de los EE. UU. deben ser capaces de entregar acciones dentro de un período de tiempo restringido si pretenden permitir que los clientes acorten una seguridad determinada.

NOTICIAS DE LA SECTA VATICANA

Traducción de los Comentarios de los Padres de TRADITIO.
  
  
El “Rosario gay” está siendo introducido en las parroquias conciliares de todo el mundo.
Ya el non-sancto Wojtyla Katz-JP2 corrompió el Santo Rosario al introducir una cuarta década de los “Misterios Luminosos” de la New Age.
Ahora el “Rosario gay” introduce una quinta década de “Misterios Arcoiris”, cuyo objetivo es promover la total aceptación de las parejas sodomitas.
 
No fue suficiente para el non-sancto Wojtyla Katz-JP2 en 2002 corromper el Santísimo Rosario por la adición de cinco “Misterios Luminosos” de la New Age. Ahora lo que está circulando en círculos conciliares es el “Rosario gay” para promover los objetivos LGBTQXYZ.
  
Fue el presbítero francmasón Aníbal Bugnini quien comenzó con la idea de destruir el Rosario después del anti-concilio Vaticano II (1962-1965), pero fue incapaz de realizar esta destrucción porque estaba demasiado ocupado en destruir la Misa y los Sacramentos en la iglesia deuterovaticana. [Parte de la información para este comentario proviene del servicio LifeSite News].
 
Lanzado en la fiesta de San Nicolás, el 6 de Diciembre de 2018, el “Rosario gay”, alias el Rosario de los Dolores modernos, incluye la adición de cinco “Misterios Arcoiris” [que son: (1) la violencia contra la mujer, (2) la preservación del medio ambiente, (3) los migrantes y refugiados, (4) la discriminación racial, y (5) la “aceptación total” de los LGBTQ, N. del T.], incluyendo una oración por la “total aceptación” de las parejas sodomitas. No se proveyó la versión latina (probablemente no la hay, un hecho que confirma adicionalmente la falsía de este “rosario”):
Oramos por una bienvenida a las personas LGBTQ por parte de todas las iglesias, templos, mezquitas y sinagogas. Oramos por las parejas LGBTQ, sus hijos y familias extensas. Oramos para que puedan ser apoyados y amados, con plena aceptación como personas verdaderamente creadas a imagen de Dios, una creación que Dios vio como “buena”, y que merecen vivir cada aspecto de la vida al máximo.
De hecho, la Neoiglesia ya ha implementado el objetivo de este “rosario” permitiendo a su clero perpetrar “al máximo” sus crímenes pedófilos. Por supuesto, este “rosario” es anticatólico y anticristiano, como San Pablo declara:
Y en manera semejante, los hombres también, dejando el uso natural de las mujeres, han ardido en sus lujurias, uno ante el otro; hombres con hombres, haciedo lo que es inmundo y recibiendo en sí mismos la recompensa que es debida a su error... Quienes habiendo conocido la justicia de Dios, no entienden que los que hacen tales cosas son dignos de muerte: y no solamente ellos que lo hacen, sino también los que les consienten que lo hagan (Romanos 1:27,32/Versión Douay-Rheims).
 
Verdaderos Católicos, los fieles conciliares necesitan prepararse para ser golpeados por la introducción de más perversiones. De hecho, el grupo conciliar que está produciendo el “rosario gay” (Contemplative Rebellion) planea alentar a los hombres homosexuales a besarse entre sí durante el “signum pacis” en el servicio protestante-masónico-pagano del Novus Ordo.
 
  
Un furioso Francisco Bergoglio está desbocado erradicando organizaciones seudotradicionalistas del “Indulto”: Él ha liquidado a los Franciscanos de la Inmaculada, ha expulsado a los Trapenses de Aquisgrán, ha golpeado a la Fraternidad de la Familia Christi.
Pronto, el cardenal conciliar Robert Sarah, jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe [Novus Ordo], está planeando imponer en el lote de los grupos “indultados” el importe al inválido protestante-masónico-pagano Nuevo Rito en latín.
  
Primero, fueron los Franciscanos de la Inmaculada. Francisco Bergoglio envió una visita canónica y los ha liquidado. Su delito ha sido que ellos intentaron moverse contra la Revolución modernista: intentaron alejarse de la falsa Nueva Liturgia de 1969 y volver a la medio-falsa Nueva liturgia latina de 1962. Francisco Bergoglio cerró sus organizaciones, y fueron expelidos y cazados por la persecución. Los prelados neoconservadores que intentaron ayudarlos fueron expulsados y suprimidos.
  
Después, fueron los cisterciences de Aquisgrán. Ellos habían tenido la temeridad de abandonar el la Cena novusordiana y la falsa Liturgia de las Horas novusordiana y habían restaurado incluso la Misa Latina plenamente Tradicional anterior a 1962 y el Oficio del Uso Cisterciense. Fueron quizá el único grupo de eclesiásticos en la secta que estaban usando plenamente el rito litúrgico tradicional. Anathema! Francisco Bergoglio pronto lo arregló. Fueron exterminados y exiliados a los cuatro vientos. Fueron expulsados de su abadía de Mariawald. Ya no son más.
  
Entonces fueron las Hermanitas de María, Madre del Redentor, en Francia. Estuvieron moviéndose de vuelta a la tradición por medio de la Nueva Liturgia latina semi-Novus Ordo de 1962. ¡Visitas canónicas al rescate! Los examinadores conciliares encontraron que ellas estaban rezando mucho y yendo demasiadas veces a la Confesión. ¡Ese no es un problema experimentada por la vasta mayoría de conciliares! Así que Francisco Bergoglio envióles un comisario para erradicarlas. Sin embargo, están luchando y pueden devenir en independientes.
  
Más recientemente, Francisco Bergoglio decidió atacar a la Fraternidad de la Familia Christi en la archidiócesis conciliar de Ferrara-Comacchio. El anterior arzobispo conciliar, Luigi Negri, era neoconservador. Él había tenido el coraje de rescatar algunos de los refugiados de los Franciscanos de la Inmaculada, contra los cuales Bergoglio ha levantado una vendetta constante desde su elección. El anterior arzobispo fundò un instituto en 2014, y fue puesto bajo el control de la Comisión Pontificia “Ecclésia Dei” en 2016. Esta es la misma Comisión que ahora está negociando con la Neo-FSSPX de Fellay-Pagliarani tanto como para conquistar y dividirlos. Una visita canónica fue enviada a la Fraternidad de la Familia Christi en 2018. El 3 de Diciembre de 2018, Bergoglio envió allí un comisario para tomar el mando y exterminar a la Familia Christi. El comisario, Daniele Libanori (obispón auxiliar de Roma), es un neojesuita marxista/modernista, tal como Bergoglio mismo y muchos de sus secuaces.
 
Si fuera un presbítero de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP) o del Instituto Cristo Rey y Sumo Sacerdote (ICRSS), o de alguna otra organización operante bajo supervisión de la Comisión Ecclésia Dei, estaría sintiendo en mi nuca el aliento del diablo justo ahora. Pronto, el cardenal conciliar Robert Sarah, jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe [Novus Ordo], está planeando imponer en el lote de los grupos “indultados”, como ya se anunció, los Propios del Novus Ordo, llevando a los indultistas a patadas y gritos a los importes del inválido protestante-masónico-pagano Nuevo Rito en latín. Incluso eso no será tolerado al final. Entre tanto, Francisco Bergoglio ha maquinado su propia sucesión a tal punto que un Antipapa modernista le seguirá.
   
La Neo-FSSPX quiere hacer un pacto con el diablo y tragarse el veneno de la “prelatura personal”. Esto es un suicidio puro. El obispo Richard Williamson está nuevamente esquivando el tema, pero aún está el obispo Jean-Michel Faure y los otros dos obispos de la Resistencia, mas un número de obispos independientes, por no hablar de una creciente población de sacerdotes católicos tradicionales y laicos que han vuelto la espalda a la Seudoiglesia corrupta y sus Antipapas.
 
Petrus Romanus, Corresponsal Internacional de TRADITIO Network.

sábado, 8 de diciembre de 2018

«MIRA A TU PUEBLO, OH BELLA SEÑORA»


Mira a tu pueblo,
¡Oh bella Señora!,
Que lleno de júbilo
Hoy Te honra.
También yo alegre
Corro a tus pies;
Oh Santa Virgen,
Ruega por mí.

Tu piadosísimo
Y dulce Corazón
Es refugio
Al pecador.
Tesoros y gracias
Abarcan en sí,
Oh Santa Virgen,
Ruega por mí.

En este mísero
Valle infeliz,
Todos te invocan
Auxiliadora.
Este bello título
Te conviene:
Oh Santa Virgen,
Ruega por mí.

Del vasto océano
Propicia Estrella
Te veo brillar
Siempre más bella.
Al puerto guíame
Por Tu merced:
Oh Santa Virgen,
Ruega por mí.

Piadosa muéstrate
Con el alma mía,
Madre de los míseros,
Santa María.
Madre más tierna
Que tú no hay:
Oh Santa Virgen,
Ruega por mí.

A mí vuélvete
Con dulce mirada
Reina amable
Del paraíso;
Potentísima te hizo
El Eterno:
Oh Santa Virgen,
Ruega por mí.

En el más terrible
Extremo de la agonía,
Hazme vencer
Al malvado dragón.
Vúelveme propicio
Al sumo Rey:
Oh Santa Virgen,
Ruega por mí
 
Canto atribuido a Mons. Guido María Conforti. Imprimátur concedido por el Arzobispado de Milán el 14 de Junio de 1907.

martes, 4 de diciembre de 2018

EL CREADOR DEL FMI, JUDÍO

Rescatado de los archivos de LA YIHAD EN EURABIA. Cortesía APOSTOLADO CABALLERO DE LA INMACULADA.
  

Harry Dexter White (izquierda) y John Maynard Keynes, durante el acuerdo de Bretton Woods.
 
Dedicamos esto a quienes son tan dados a acusar de “conspiracionismo” ante cualquier alusión a la connivencia de gran capital, judaísmo racial y comunismo.
 
Para empezar, os dejo dos estractos de un artículo de Francisco Cabrillo:
Mucho menos conocido es, sin embargo, que el más importante de los padres de la criatura, Harry Dexter White, era un comunista convencido, con respecto al cual existen pruebas de que, en los años cuarenta, pasaba información confidencial a miembros del partido comunista norteamericano que, a su vez, la hacían llegar a la Unión Soviética. White era un alto funcionario del Tesoro de los Estados Unidos, en la administración Roosevelt, a quien se encargó que diseñara un plan de reforma del sistema monetario internacional, para ser puesto en práctica una vez terminada la Segunda Guerra Mundial. En los años finales de la contienda, nuestro personaje mantuvo largas discusiones con el representante británico, que era nada menos que John Maynard Keynes, quien había diseñado también un proyecto de reforma, que tenía algunos puntos de discrepancia con el de White. Como es sabido, el que finalmente prevaleció fue el plan norteamericano -conocido precisamente como “Plan White”- que sirvió de base a los históricos acuerdos de Bretton Woods, uno de cuyos resultados fue precisamente la creación del Fondo Monetario Internacional.

En 1999 fueron desclasificados y abiertos a los investigadores parte de los archivos secretos del KGB soviético; y en ellos se han encontrado numerosas referencias cifradas, en las que White aparece no sólo como un informador privilegiado para la Unión Soviética, sino también como uno de sus activos más valiosos en los Estados Unidos. Ante la evidencia, el hecho ha pasado a ser generalmente aceptado por los especialistas en la historia económica del período de la segunda Guerra Mundial. Pero a algunas personas, especialmente en el Fondo Monetario Internacional, está conclusión no les ha gustado demasiado. Y uno de sus funcionarios, James M. Boughton, no dudó en publicar, poco después de que se hicieran públicos los nuevos datos, en las páginas de History of Political Econmy -la revista más importante, seguramente, entre las dedicadas a la historia del pensamiento económico- un artículo con un título tan expresivo como sorprendente: El caso contra Harry Dexter White: falto de pruebas.
Cabrillo deja a un lado las conexiones judías del individuo, que se pueden seguir en el artículo de la wikipedia sobre el personaje. Vamos a ver qué nos depara. Primero, es un converso (¿criptojudío?):
Harry Dexter White was born in Boston, Massachusetts, the seventh and youngest child of Jewish Lithuanian Catholic immigrants, Joseph Weit and Sarah Magilewski, who had settled in America in 1885 (Harry Dexter White nació en Boston, Massachusetts, siendo el séptimo y menor de los hijos de los inmigrantes judeo-lituanos católicos Joseph Weit y Sarah Magilewski, que se establecieron en Estados Unidos en 1885).
Internacionalismo, multilateralismo, progresismo de la mano del gran capital:
White was a Keynesian New Deal Democrat. As head of the independently-funded Office of Monetary Research, White was able to hire staff without the normal civil service regulations or background enquiries. Some of those he hired had previously experienced security-clearance trouble in other government positions (White era un keynesiano y demócrata simpatizante del New Deal. Como jefe de la autónoma Oficina de Investigación Monetaria, White pudo contratar personal sin las regulaciones normales de servicio civil o verificación de antecedentes. Algunos de los por él contratados habían tenido previamente problemas de habilitación de seguridad en otras posiciones gubernamentales).
As a dedicated Rooseveltian internationalist, his energies were directed at continuing the Grand Alliance and maintaining peace through a liberal trade regime. He believed that powerful, multilateral institutions could avoid the mistakes of Versailles and prevent another worldwide depression. His political views were close to that of Henry A. Wallace and he was considered a progressive (Como un internacionalista rooseveltiano consumado, sus energías se dirigieron a continyar la Gran Alianza y mantener la paz a través de un régimen de librecambio. Creía que las instituciones multilaterales y poderosas podían evitar los errores de Versalles y prevenir otra depresión mundial. Sus posiciones políticas eran cercanas a las de Henry A. Wallace y eran consideradas  progresistas).
In 1934, Jacob Viner, a professor at the University of Chicago working at the Treasury Department, offered White a position at the Treasury, which he accepted. Within a few years, White met with John Maynard Keynes and other leading international economists (En 1934, Jacob Viner, un profesor de la Universidad de Chicago que trabajaba en el Departamento del Tesoro, le ofreció a White un puesto en el Tesoro, el cual aceptó. En pocos años, White conoció a John Maynard Keynes y otros internacionalmente renombrados economistas).
After the December 1941 attack on Pearl Harbor, White was appointed assistant to Henry Morgenthau, Jr., the Secretary of the Treasury, to act as liaison between the Treasury and the State Department on all matters bearing on foreign relations. He was also made responsible for the “management and operation of the Exchange Stabilization Fund without a change in its procedures.” White eventually came to be in charge of international matters for the Treasury, with access to extensive confidential information about the economic situation of the USA and its wartime allies (Después del ataque en Diciembre de 1941 sobre Pearl Harbor, White fue nombrado asistente del Secretario del Tesoro Henry Morgenthau, Jr., para realizar un convenio interadministrativo entre el Departamento del Tesoro y el Departamento de Estado en todos los asuntos concernientes a las relaciones exteriores. También fue responsable del “manejo y operación del Fondo de Estabilización de Intercambios sin cambiar sus procedimientos”. White eventualmente vino a ser el encargado de asuntos internacionales para el Tesoro, con acceso a gran cantidad de información confidencial sobre la situación económica de los Estados Unidos y sus aliados de guerra).
Sigue un párrafo de Morgenthau y su famoso plan para la destrucción de Alemania (que según se estima hubiera llevado a la muerte de 25 millones de alemanes) del que trataremos en más detalle en otra ocasión:
‘There is the illusion that the New Germany left after the annexations can be reduced to a ‘pastoral state’. It cannot be done unless we exterminate or move 25,000,000 people out of it’ (Hay la ilusión de que la Nueva Alemania que queda después de las anexaciones puede ser reducida a un ‘estado pastoril’. No puede hacerse a menos de que exterminemos o desplacemos a 25 millones de personas) [1].
¿25 millones?, eso es cuatro veces los famosos seis millones de víctimas del holocausto, más uno de propina.
  
On November 7, 1945, defecting Soviet spy Elizabeth Bentley told investigators of the Federal Bureau of Investigation (FBI) that in late 1942 or early 1943 she learned from Soviet spies Nathan Gregory Silvermaster and Ludwig Ullmann that one source of the government documents they were photographing and passing on to her and NKVD spymaster Jacob Golos was Harry Dexter White (El 7 de Noviembre de 1945, la espía soviética desertora Elizabeth Bentley le dijo a los investigadores del FBI que a finales de 1942 o principios de 1943 ella escuchó de los espías soviétcos Nathan Gregory Silvermaster y Ludwig Ullmann que la fuente de los documentos gubernamentales fotografiados por ellos y enviados a ella y su líder de espías de la NKVD Jacob Golos era Harry Dexter White).
Nathan, Jakob… Y nada les para:
On July 31, 1948 Bentley told the House Committee on Un-American Activities that White had been involved in espionage activities on behalf of Soviet Union during World War II,[18] and had passed sensitive Treasury documents to Soviet agents. Bentley said White’s colleagues passed information to her from him. In her 1953 testimony Bentley said that White was responsible for passing Treasury plates for printing Allied military marks in occupied Germany to the Soviets, who thereupon printed currency with abandon,[19] sparking a black market and serious inflation throughout the occupied country,[20] costing the U.S. a quarter of a billion dollars (El 31 de Julio de 1948, Bentley le dijo al Comité del Congreso sobre Actividades antiestadounidenses que White había estado involucrado en actividades de espionaje en favor de la Unión Soviética durante la II Guerra Mundial, y había entregado documentos sensibles del Tesoro a agentes soviéticos. Bentley dijo que los colegas de White le entregaron información a ella de parte de él. En su testimonio de 1953, Bentley dijo que White era responsable de entregar placas del Tesoro para imprimir sellos militares de los Aliados en la Alemania ocupada a los soviéticos, quienes imprimieron dinero tan irreflexivamente que provocaron un estraperlo y una seria inflación dentro del territorio ocupado, que le costó a Estados Unidos 250 millones de dólares).
En circunstancias normales, un país que se respete así mismo ahorca en la plaza pública a un traidor de esta calaña. A este le encargaron sus amigos la creación del FMI, que pasa por una idea “norteamericana”.
  
Otro mas:
In her 1953 testimony before Joseph McCarthy’s Senate subcommittee, she elaborated, testifying that she was following instructions from NKVD New York rezident Iskhak Abdulovich Akhmerov (who operated under the cover name “Bill”) to pass word through Ludwig Ullmann and Nathan Gregory Silvermaster for White to ‘put the pressure on for the delivery of the plates to Russia. (En su testimonio de 1953 ante el subcomité del Senado de Joseph McCarthy, ella declaró, testificando que seguía instrucciones del agente residente de la NKVD en Nueva York Iskhak Abdulovich Akhmerov (que operaba bajo el nombre código “Bill”) para enviar un recado mediante Ludwig Ullmann y Nathan Gregory Silvermaster a White a fin de ‘presionar para la entrega de la bandeja a Rusia).
Esto es muy bonito:
Senator William Jenner’s Interlocking Subversion in Government Departments Investigation by the Senate Internal Security Subcommittee (SISS) looked extensively into the problem of unauthorized and uncontrolled powers exercised by non-elected officials, specifically White. Part of its report looked into the implementation of Roosevelt administration policy in China and was published as the Morgenthau Diary (La investigación del senador William Jenner para entrelazar la subversión en el departamento de gobierno, por el Subcomité del Senado para la Seguridad Interna (SISS) revisó extensivamente el problema de los inautorizados y descontrolados poderes ejercidos por funcionarios no elegidos, específicamente White. Parte de su reporte dio cuenta de la implementación de las políticas de la administración de Roosevelt en China y fue publicado como el Diario Morgenthau) [36].

The committee also heard testimony by Henry Morgenthau’s speechwriter, Jonathan Mitchell, that White had tried to persuade him that the Soviets had developed a system that would supplant capitalism and Christianity (El comité también escuchó el testimonio del redactor de discursos de Henry Morgenthau, Jonathan Mitchell, a quien White había tratado de persuadir de que los soviéticos habían desarrollado un sistema que suplantaría el capitalismo y la Cristiandad).
  
¿Funcionarios no electos ejerciendo funciones no autorizadas sin control? ¿Plan para destruir la Cristiandad? ¿Conspiracionismo?
 
Más:
Another example of White acting as an agent of influence for the Soviet Union was his obstruction of a proposed $200 million loan to Nationalist China in 1943, which he had been officially instructed to execute, at a time when inflation was spiraling out of control (Otro ejemplo de White actuando como un agente influyente para la Unión Soviética fue su obstrucción a una propuesta de préstamo de US$200 millones a la China Nacionalista en 1943, que él había tenido instrucciones oficiales de realizar, en una época en que la inflación estaba en descontrolado espiral).
Es decir también contribuyó al triunfo de Mao en China. Y sin embargo, acaban limpiándole el expediente, diciendo que no fue traidor.
White’s family still protests his innocence. Stephen C. Schlesinger writes: ‘Among historians, the verdict about White is still unresolved, but many incline toward the view that he wanted to help the Russians but did not regard the actions he took as constituting espionage’. (La familia White aún protesta su inocencia. Stephen C. Schlesinger escribe: ‘Entre los historiadores, el verdicto sobre White está todavía sin resolver, pero muchos tienden a la opinión de que él quería ayudar a los rusos pero que no pueden considerarse las acciones que tomó como un espionaje)
En realidad tiene razón, no fue un traidor. Dexter trabajó lealmente para “los suyos”.
Para rematarla:
A combination of naivity, superficiality and supreme confidence in his own judgement -together with his background- explains the course of action White took’ (‘Una combinación de ingenuidad, superficialidad y suprema confianza en su propio juicio -junto con su trasfondo- explica el curso de acción que White tomó’).
De chiste, dice que todo se debió a su candidez, superficialidad, y exceso de confianza en sí mismo. Ja, Ja, Ja.
There is no question of treachery, in the accepted sense of betraying one’s country’s secrets to an enemy. But there can be no doubt that, in passing classified information to the Soviets, White knew he was betraying his trust, even if he did not thereby think he was betraying his country’ (No es cuestión de traición, en el sentido aceptado de entregar los secretos del propio país al enemigo. Pero no puede haber duda que, al enviar información clasificada a los soviéticos, White sabía que estaba traicionando su confianza, incluso si no pensaba que estaba traicionando a su país).
Lo dicho.

lunes, 3 de diciembre de 2018

SAN FRANCISCO JAVIER, PATRONO DE LAS MISIONES EXTRANJERAS

«Híceme flaco con los flacos, para ganar a los flacos. Híceme todo para todos, para salvarlos a todos». (I Corintios 9, 22)

San Francisco Javier
  
Cristo confió a sus Apóstoles la misión de ir a predicar a todas las naciones. En todas las épocas, Dios ha suscitado y llenado de su Espíritu divino a hombres dispuestos a continuar esa ardua misión. Enviados con la autoridad y en el nombre de Cristo por los sucesores de los apóstoles en el gobierno de la Iglesia, esos hombres han conducido al redil de Cristo a todas las naciones, con el propósito de completar el número de los santos. Entre los misioneros que más éxito han tenido en la tarea, se cuenta al ilustre San Francisco Javier, a quien San Pío X nombró patrono oficial de las misiones extranjeras y de todas las obras relacionadas con la propagación de la fe. Francisco Javier fue sin duda uno de los misioneros más grandes que han existido. A este propósito, vale la pena citar, entre otros, el testimonio sorprendente de Sir Walter Scott: «El protestante más rígido y el filósofo más indiferente no pueden negar que supo reunir el valor y la paciensia de un mártir con el buen sentido, la decisión, la agilidad mental y la habilidad del mejor negociador que haya ido nunca en embajada alguna». Francisco nació en Navarra, cerca de Pamplona, en el castillo de Javier, en 1506. Su lengua materna era, por consiguiente, el vascuense. El futuro santo era el benjamín de la familia. A los dieciocho años, fue a estudiar a la Universidad de París, en el colegio de Santa Bárbara, donde en 1528, obtuvo el grado de licenciado. Ahí conoció a Ignacio de Loyola, a cuya influencia opuso resistencia al principio. Sin embargo, fue uno de los siete primeros jesuítas que se consagraron al servicio de Dios en Montmartre, en 1534. Junto con ellos recibió la ordenación sacerdotal en Venecia, tres años más tarde, y con ellos compartió las vicisitudes de la naciente Compañía. En 1540, San Ignacio envió a Francisco Javier y a Simón Rodríguez a la India. Fue esa la primera expedición misional de la Compañía de Jesús.
  
Francisco Javier llegó a Lisboa hacia fines de junio. Inmediatamente, fue a reunirse con el P. Rodríguez, quien moraba en un hospital donde se ocupaba de asistir e instruir a los enfermos. Javier se hospedó también ahí y ambos solían salir a instruir y catequizar en la ciudad. Pasaban los domingos oyendo confesiones en la corte, pues el rey Juan III los tenía en gran estima. Esa fue la razón por la que el P. Rodríguez tuvo que quedarse en Lisboa. También San Francisco Javier se vio obligado a permanecer ahí ocho meses y, fue por entonces cuando escribió a San Ignacio: «El rey no está todavía decidido a enviarnos a la India, porque piensa que aquí podremos servir al Señor tan eficazmente como allá». Antes de la partida de Javier, que tuvo lugar el 7 de abril de 1541, día de su trigésimo quinto cumpleaños, el rey le entregó un breve por el que el Papa le nombraba nuncio apostólico en el oriente. El monarca no pudo conseguir que aceptase como presente más que un poco de ropa y algunos libros. Tampoco quiso Javier llevar consigo a ningún criado, alegando que «la mejor manera de alcanzar la verdadera dignidad es lavar los propios vestidos sin que nadie lo sepa». Con él partieron a la India el P. Pablo de Camerino, que era italiano, y Francisco Mansilhas, un portugués que aún no había recibido las órdenes sagradas. En una afectuosa carta de despedida que el santo escribió a San Ignacio, le decía a propósito de este último, que poseía «un bagaje de celo, virtud y sencillez, más que de ciencia extraordinaria».
  
Francisco Javier partió en el barco que transportaba al gobernador de la India, Don Martín Alfonso de Sousa. Otros cuatro navios completaban la flota. En la nave del almirante, además de la tripulación, había pasajeros, soldados, esclavos y convictos. Francisco se encargó de catequizar a todos. Los domingos predicaba al pie del palo mayor de la nave. Por otra parte, convirtió su camarote en enfermería y se dedicó a cuidar a todos los enfermos, a pesar de que, al principio del viaje, los mareos le hicieron sufrir mucho a él también. Entre la tripulación y entre los pasajeros había gentes de toda especie, de suerte que Javier tuvo que mediar en reyertas, combatir la blasfemia, el juego y otros desórdenes. Pronto se desató a bordo una epidemia de escorbuto y sólo los tres misioneros se encargaban del cuidado de los enfermos. La expedición navegó cinco meses para doblar el Cabo de Buena Esperanza y llegar a Mozambique, donde se detuvo durante el invierno; después siguió por la costa este del África y se detuvo en Malindi y en Socotra. Por fin, dos meses después de haber zarpado de este último puerto, la expedición llegó a Goa, el 6 de mayo de 1542, al cabo de tres meses de viaje (es decir, el doble del tiempo normal). San Francisco Javier se estableció en el hospital hasta que llegaron sus compañeros, cuyo navio se había retrasado.

Goa era colonia portuguesa desde 1510. Había ahí un número considerable de cristianos, y la organización eclesiástica estaba compuesta por un obispo, el clero secular y regular, y varias iglesias. Desgraciadamente, muchos de los portugueses se habían dejado arrastrar por la ambición, la avaricia, la usura y los vicios, hasta el extremo de olvidar completamente que eran cristianos. Los sacramentos habían caído en desuso; fuera de Goa había a lo más, cuatro predicadores y ninguno de ellos era sacerdote; los portugueses usaban el rosario para contar el número de azotes que mandaban dar a sus esclavos. La escandalosa conducta de los cristianos, que vivían en abierta oposición con la fe que profesaban y así alejaban de la fe a los infieles, fue una especie de reto para San Francisco Javier. El misionero comenzó por instruir a los portugueses en los principios de la religión y formar a los jóvenes en la práctica de la virtud. Después de pasar la mañana en asistir y consolar a los enfermos y a los presos, en hospitales y prisiones miserables, recorría las calles tocando una campanita para llamar a los niños y a los esclavos al catecismo. Estos acudían en gran cantidad y el santo les enseñaba el Credo, las oraciones y la manera de practicar la vida cristiana. Todos los domingos celebraba la misa a los leprosos, predicaba a los cristianos y a los hindúes y visitaba las casas. Su amabilidad y su caridad con el prójimo le ganaron muchas almas. Uno de los excesos más comunes era el concubinato de los portugueses de todas las clases sociales con las mujeres del país, dado que había en Goa muy pocas cristianas portuguesas. Tursellini, el autor de la primera biografía de San Francisco Javier, que fue publicada en 1594, describe con viveza los métodos que empleó el santo contra ese exceso. Por ellos, puede verse el tacto con que supo Javier predicar la moralidad cristiana, demostrando que no contradecía ni al sentido común, ni a los instintos verdaderamente humanos. Para instruir a los pequeños y a los ignorantes, el santo solía adaptar las verdades del cristianismo a la música popular, un método que tuvo tal éxito que, poco después, se cantaban las canciones que él había compuesto, lo mismo en las calles que en las casas, en los campos que en los talleres.
    
Cinco meses más tarde, se enteró Javier de que en las costas de la Pesquería, que se extienden frente a Ceilán desde el Cabo de Comorín hasta la isla de Manar, habitaba la tribu de los paravas. Estos habían aceptado el bautismo para obtener la protección de los portugueses contra los árabes y otros enemigos; pero, por falta de instrucción, conservaban aún las supersticiones del paganismo y praticaban sus errores (el P. Coleridge, S. J. escribe con razón: «Probablemente todos los misioneros que han ido a regiones en las que sus compatriotas se hallaban ya establecidos . . . han encontrado en ellos a los peores enemigos de su obra de evangelización. En este sentido, las naciones católicas son tan culpables como las protestantes. España, Francia y Portugal son tan culpables como Inglaterra y Holanda»). Javier partió en auxilio de esa tribu que «sólo sabía que era cristiana y nada más». El santo hizo trece veces aquel viaje tan peligroso, bajo el tórrido calor del sur de Asia. A pesar de la dificultad, se puso a aprender el idioma nativo y a instruir y confirmar a los ya bautizados. Particular atención consagró a la enseñanza del catecismo a los niños. Los paravas, que hasta entonces no conocían siquiera el nombre de Cristo, recibieron el bautismo en grandes multitudes. A este propósito, Javier informaba a sus hermanos de Europa que, algunas veces, tenía los brazos tan fatigados por administrar el bautismo, que apenas podía moverlos. Los generosos paravas que eran de casta baja, dispensaron a San Francisco Javier una acogida calurosa, en tanto que los brahamanes, de clase elevada, recibieron al santo con gran frialdad, y su éxito con ellos fue tan reducido que, al cabo de doce meses, sólo había logrado convertir a un brahamán. Según parece, en aquella época Dios obró varias curaciones milagrosas por medio de Javier.
  
Por su parte, Javier se adaptaba plenamente al pueblo con el que vivía. Lo mismo que los pobres, comía arroz, bebía agua y dormía en el suelo de una pobre choza. Dios le concedió maravillosas consolaciones interiores. Con frecuencia, decía Javier de sí mimo: «Oigo exclamar a este pobre hombre que trabaja en la viña de Dios: “Señor, no me des tantos consuelos en esta vida; pero, si tu misericordia ha decidido dármelos, llévame entonces todo entero a gozar plenamente de Ti”». Javier regresó a Goa en busca de otros misioneros y volvió a la tierra de los paravas con dos sacerdotes y un catequista indígenas y con Francisco Mansilhas a quienes dejó en diferentes puntos del país. El santo escribió a Mansilhas una serie de cartas que constituyen uno de los documentos más importantes para comprender el espíritu de Javier y conocer las dificultades con que se enfrentó. El sufrimiento de los nativos a manos de los paganos y de los portugueses se convirtió en lo que él describía como «una espina que llevo constantemente en el corazón». En cierta ocasión, fue raptado un esclavo indio y el santo escribió: «¿Les gustaría a los portugueses que uno de los indios se llevase por la fuerza a un portugués al interior del país? Los indios tienen idénticos sentimientos que los portugueses». Poco tiempo después, San Francisco Javier extendió sus actividades a Travancore. Algunos autores han exagerado el éxito que tuvo ahí, pero es cierto que fue acogido con gran regocijo en todas las poblaciones y que bautizó a muchos de los habitantes. En seguida, escribió al P. Mansilhas que fuese a organizar la Iglesia entre los nuevos convertidos. En su tarea solía valerse el santo de los niños, a quienes seguramente divertía mucho repetir a otros lo que acababan de aprender de labios del misionero. Los badagas del norte cayeron sobre los cristianos de Comoín y Tuticorín, destrozaron las poblaciones, asesinaron a varios y se llevaron a otros muchos como esclavos. Ello entorpeció la obra misional del santo. Según se cuenta, en cierta ocasión, salió solo Javier al encuentro del enemigo, con el crucifijo en la mano, y le obligó a detenerse. Por otra parte, también los portugueses entorpecían la evangelización; así, por ejemplo, el comandante de la región estaba en tratos secretos con los badagas. A pesar de ello, cuando el propio comandante tuvo que salir huyendo, perseguido por los badagas, San Francisco Javier escribió inmediatamente al P. Mansilhas: «Os suplico, por el amor de Dios, que vayáis a prestarle auxilio sin demora». De no haber sido por los esfuerzos infatigables del santo, el enemigo hubiese exterminado a los paravas. Y hay que decir, en honor de esa tribu, que su firmeza en la fe católica resistió a todos los embates.
  
El reyezuelo de Jafna (Ceilán del norte), al enterarse de los progresos que había hecho el cristianismo en Manar, mandó asesinar ahí a 600 cristianos. El gobernador, Martín de Sousa, organizó una expedición punitiva que debía partir de Negatapam. San Francisco Javier se dirigió a ese sitio; pero la expedición no llegó a partir, de suerte que el santo decidió emprender una peregrinación, a pie, al santuario de Santo Tomás en Milapur, donde había una reducida colonia portuguesa a la que podía prestar sus servicios. Se cuentan muchas maravillas de los viajes de San Francisco Javier. Además de la conversión de numerosos pecadores públicos europeos, a los que se ganaba con su exquisita cortesía, se le atribuyen también otros milagros. En 1545, el santo escribió desde Cochín una extensa carta muy franca al rey, en la que le daba cuenta del estado de la misión. En ella habla del peligro en que estaban los neófitos de volver al paganismo, «escandalizados y desalentados por las injusticias y vejaciones que les imponen los propios oficiales de Vuestra Majestad . . . Cuando nuestro Señor llame a Vuestra Majestad a juicio, oirá tal vez Vuestra Majestad las palabras airadas del Señor: “¿Por qué no castigaste a aquellos de tus subditos sobre los que tenías autoridad y que me hicieron la guerra en la India?». El santo habla muy elogiosamente del vicario general en las Indias, Don Miguel Vaz, y ruega al rey que le envíe nuevamente con plenos poderes, una vez que éste haya rendido su infome en Lisboa. «Como espero morir en estas partes de la tierra y no volveré a ver a Vuestra Majestad en este mundo, ruégole que me ayude con sus oraciones para que nos encontremos en el otro, donde ciertamente estaremos más descansados que en éste». San Francisco Javier repite sus alabanzas sobre el vicario general en una carta al P. Simón Rodríguez, en donde habla todavía con mayor franqueza acerca de los europeos: «No titubean en hacer el mal, porque piensan que no puede ser malo lo que se hace sin dificultad y para su beneficio. Estoy aterrado ante el número de inflexiones nuevas que se dan aquí a la conjugación del verbo “robar”».
  
En la primavera de 1545, San Francisco Javier partió para Malaca, donde pasó cuatro meses. Malaca era entonces una ciudad grande y próspera. Albuquerque la había conquistado para la corona portuguesa en 1511 y, desde entonces, se había convertido en un centro de costumbres licenciosas. Anticipándose a la moda que se introduciría varios siglos más tarde, las jóvenes se paseaban en pantalones, sin tener siquiera la excusa de que trabajaban como los hombres. El santo fue acogido en la ciudad con gran reverencia y cordialidad, y tuvo cierto éxito en sus esfuerzos de reforma. En los dieciocho meses siguientes, es difícil seguirle los pasos. Fue una época muy activa y particularmente interesante, pues la pasó en un mundo en gran parte desconocido, visitando ciertas islas a las que él da el nombre genérico de Molucas y que es difícil identificar con exactitud. Sabemos que predicó y ejerció el ministerio sacerdotal en Amboina, Ternate, Gilolo y otros sitios, en algunos de los cuales había colonias de mercaderes portugueses. Aunque sufrió mucho en aquella misión, escribió a San Ignacio: «Los peligros a los que me encuentro expuesto y los trabajos que emprendo por Dios, son primaveras de gozo espiritual. Estas islas son el sitio del mundo en que el hombre puede más fácilmente perder la vista de tanto llorar; pero se trata de lágrimas de alegría. No recuerdo haber gustado jamás tantas delicias interiores y los consuelos no me dejan sentir el efecto de las duras condiciones materiales y de los obstáculos que me oponen los enemigos declarados y los amigos aparentes». De vuelta a Malaca, el santo pasó ahí otros cuatro meses, predicando a aquellos cristianos tan poco generosos. Antes de partir a la India, oyó hablar del Japón a unos mercaderes portugueses y conoció personalmente a un fugitivo del Japón, llamado Anjiro. Javier desembarcó nuevamente en la India, en enero de 1548.
  
Pasó los siguientes quince meses viajando sin descanso entre Goa, Ceilán y Cabo de Comorín, para consolidar su obra (sobre todo el «Colegio Internacional de San Pablo» de Goa) y preparar su partida al misterioso Japón, en el que hasta entonces no había penetrado ningún europeo. Entonces, escribió la última carta al rey Juan III, a propósito de un obispo armenio y de un fraile franciscano. En ella decía: «La experiencia me ha enseñado que Vuestra Majestad tiene poder para arrebatar a las Indias sus riquezas y disfrutar de ellas, pero no lo tiene para difundir la fe cristiana». En abril de 1549, partió de la India, acompañado por otro sacerdote de la Compañía de Jesús y un hermano coadjutor, por Anjiro (que había tomado el nombre de Pablo) y por otros dos japoneses que se habían convertido al cristianismo. El día de la fiesta de la Asunción del mismo año, desembarcaron en Kagoshima, en tierra japonesa.
  
En Kagoshima, los habitantes los dejaron en paz. San Francisco Javier se dedicó a aprender el japonés. Lejos de poseer el don de lenguas que algunos le atribuyen, el santo tenía más bien dificultad en aprender los idiomas. Tradujo al japonés una exposición muy sencilla de la doctrina cristiana que repetía a cuantos se mostraban dispuestos a escucharle. Al cabo de un año de trabajo, había logrado unas cien conversiones. Ello provocó las sospechas de las autoridades, las cuales le prohibieron que siguiese predicando. Entonces, el santo decidió trasladarse a otro sitio con sus compañeros, dejando a Pablo al cuidado de los neófitos. Antes de partir de Kagoshima, fue a visitar la fortaleza de Ichiku; ahí convirtió a la esposa del jefe de la fortaleza, al criado de ésta, a algunas personas más y dejó la nueva cristiandad al cargo del criado. Diez años más tarde, Luis de Almeida, médico y hermano coadjutor de la Compañía de Jesús, encontró en pleno fervor a esa cristiandad aislada. San Francisco Javier se trasladó a Hirado, al norte de Nagasaki. El gobernador de la ciudad acogió bien a los misioneros, de suerte que en unas cuantas semanas pudieron hacer más de lo que había hecho en Kagoshima en un año. El santo dejó esa cristiandad a cargo del P. de Torres y partió con el hermano Fernández y un japonés a Yamaguchi, en Honshu. Ahí predicó en las calles y delante del gobernador; pero no tuvo ningún éxito y las gentes de la región se burlaron de él.
   
Javier quería ir a Miyako (Kioto), que era entonces la principal ciudad del Japón. Después de trabajar un mes en Yamaguchi, donde apenas cosechó algo más que afrentas, prosiguió el viaje con sus dos compañeros. Como el mes de diciembre estaba ya muy avanzado, los aguaceros, la nieve y los abruptos caminos hicieron el viaje muy penoso. En febrero, llegaron los misioneros a Miyako. Ahí se enteró el santo de que para tener una entrevista con el mikado (cuyo poder era puramente aparente) necesitaba pagar una suma mucho mayor a la que poseía. Por otra parte, como la guerra civil hacía estragos en la ciudad, San Francisco Javier comprendió que, por el momento, no podía hacer ningún bien ahí, por lo cual volvió a Yamaguchi, quince días después. Viendo que la pobreza evangélica no producía en el Japón el mismo efecto que en la India, el santo cambió de método. Vestido decentemente y escoltado por sus compañeros, se presentó ante el gobernador como embajador de Portugal, le entregó las cartas que le habían dado para el caso las autoridades de la India y le regaló una caja de música, un reloj y unos anteojos, entre otras cosas. El gobernador quedó encantado con esos regalos, dio al santo permiso de predicar y le cedió un antiguo templo budista para que se alojase mientras estuviese ahí. Habiendo obtenido así la protección oficial, San Francisco Javier predicó con gran éxito y bautizó a muchas personas.
   
Habiéndose enterado de que un navio portugués había atracado en Funai (Oita) de Kiushu, el santo partió para allá. Uno de los miembros de la expedición era el viajero Fernando Méndez Pinto, quien dejó una descripción muy completa y divertida de la procesión que organizaron los portugueses para acompañar ceremoniosamente a su admirado Javier en su visita al gobernador de la ciudad. Desgraciadamente, Méndez Pinto era un escritor muy imaginativo, de suerte que no se puede dar crédito a lo que nos cuenta sobre las actividades y peripecias del santo en Funai. Francisco Javier resolvió partir en ese barco portugués a visitar sus cristiandades de la India antes de hacer el deseado viaje a China. Los cristianos del Japón, que eran ya unos 2000 y constuían la semilla de tantos mártires del futuro, quedaron al cuidado del P. Cosme de Torres y del hermano Fernández. A pesar de los descalabros que había sufrido en el Japón, San Francisco Javier opinaba que «no hay entre los infieles ningún pueblo más bien dotado que el japonés».
   
La cristiandad había prosperado en la India durante la ausencia de Javier; pero también se habían multiplicado las dificultades y los abusos, tanto entre los misioneros como entre las autoridades portuguesas, y todo ello necesitaba urgentemente la atención del santo. Francisco Javier emprendió la tarea con tanta caridad como firmeza. Cuatro meses después, el 25 de abril de 1552, se embarcó nuevamente, llevando por compañeros a un sacerdote y un estudiante jesuítas, un criado indio y un joven chino que hubiera sido su intérprete si no hubiese olvidado su lengua natal. En Malaca, el santo fue recibido por Diego Pereira, a quien el virrey de la India había nombrado embajador ante la corte de China.
   
San Francisco tuvo que hablar en Malaca sobre dicha embajada con Don Alvaro de Ataide, hijo de Vasco de Gama, que era el jefe en la marina de la región. Como Alvaro de Ataide era enemigo personal de Diego Pereira, se negó a dejarle partir, tanto en calidad de embajador como de comerciante. Ataide no se dejó convencer por los argumentos de Francisco Javier, ni siquiera cuando éste le mostró el breve de Paulo III por el que había sido nombrado nuncio apostólico. Por el hecho de oponer obstáculos a un nuncio pontificio, Ataide incurría en la excomunión. Desgraciadamente, el santo había dejado en Goa el original del breve pontificio. Finalmente, Ataide permitió que Francisco Javier partiese a la China en la nave de Pereira, pero no dejó que este último se embarcase. Pereira tuvo la nobleza de aceptar el trato. Como el fin de la embajada hubiese fracasado, el santo envió al Japón al otro sacerdote jesuita y sólo conservó a su lado al joven chino, que se llamaba Antonio. Con su ayuda, esperaba poder introducirse furtivamente en China, que hasta entonces había sido inaccesible a los extranjeros. A fines de agosto de 1552, la expedición llegó a la isla desierta de Sancián (Shang-Chawan), que dista unos veinte kilómetros de la costa y está situada a cien kilómetros al sur de Hong Kong.
    
Por medio de una de las naves, Francisco Javier escribió desde ahí varias cartas. Una de ellas iba dirigida a Pereira, a quien el santo decía: «Si hay alguien que merezca que Dios le premie en esta empresa, sois vos. Y a vos se deberá su éxito». En seguida, describía las medidas que había tomado: con mucha dificultad y pagando generosamente, había conseguido que un mercader chino se comprometiese a desembarcarle de noche en Cantón, no sin exigirle que jurase que no revelaría su nombre a nadie. En tanto que llegaba la ocasión de realizar el proyecto, Javier cayó enfermo. Como sólo quedaba uno de los navios portugueses, el santo se encontró en la miseria. En su última carta escribió: «Hace mucho tiempo que no tenía tan pocas ganas de vivir como ahora». El mercader chino no volvió a presentarse. El 21 de noviembre, el santo se vio atacado por una fiebre y se refugió en el navio. Pero el movimiento del mar le hizo daño, de suerte que al día siguiente pidió que le transportasen de nuevo a tierra. En el navio predominaban los hombres de Don Alvaro de Ataide, los cuales, temiendo ofender a éste, dejaron a Javier en la playa, expuesto al terrible viento del norte. Un compasivo comerciante portugués le condujo a su cabaña, tan maltrecha, que el viento se colaba por las rendijas. Ahí estuvo Francisco Javier recostado, consumido por la fiebre. Sus amigos le hicieron algunas sangrías, sin éxito alguno. Entre los espasmos del delirio, el santo oraba constantemente. Poco a poco, se fue debilitando. El sábado 3 de diciembre, según escribió Antonio, «viendo que estaba moribundo, le puse en la mano un cirio encendido. Poco después, entregó el alma a su Creador y Señor con gran paz y reposo, pronunciando el nombre de Jesús». San Francisco Javier tenía entonces cuarenta y seis años y había pasado once en el oriente. Fue sepultado el domingo por la tarde. Al entierro asistieron Antonio, un portugués y dos esclavos (el fiel Antonio describió los últimos días del santo, en una carta a Manuel Teixeira, el cual la publicó en su biografía de San Francisco Javier).
    
Uno de los tripulantes del navio había aconsejado que se llenase de barro el féretro para poder trasladar más tarde los restos. Diez semanas después, se procedió a abrir la tumba. Al quitar el barro del rostro, los presentes descubrieron que se conservaba perfectamente fresco y que no había perdido el color; también el resto del cuerpo estaba incorrupto y sólo olía a barro. El cuerpo fue trasladado a Malaca, donde todos salieron a recibirlo con gran gozo, excepto Don Alvaro de Ataide. Al fin del año, fue trasladado a Goa, donde los médicos comprobaron que se hallaba incorrupto. Ahí reposa todavía, en la iglesia del Buen Jesús. Francisco Javier fue canonizado en 1622, al mismo tiempo que Ignacio de Loyola, Teresa de Avila, Felipe Neri e Isidro el Labrador.
   
MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SAN FRANCISCO JAVIER
I. El amor de Dios, que San Francisco Javier había bebido en los Ejercicios espirituales de San Ignacio, de tal modo abrasaba su corazón, que su único deseo era trabajar en la extensión de su gloria. Amor divino, abierto está mi corazón, consumido con los ardores que abrasan el alma del gran Javier. En cuanto a vosotros, placeres de la tierra, desde ahora os dejo; hasta aquí me he consagrado al mundo, a sus vanos honores y a sus placeres falaces. «Muy justo es amar sobre todas las cosas a Aquél en quien puedo encontrar el cumplimiento de mis deseos». (San Euquerio)
  
II. El amor al prójimo le hizo emprender largos y penosos viajes para la conversión de las almas. Este amor lo condujo a los hospitales donde, para vencerse a sí mismo y aliviar a los enfermos, llevó el heroísmo hasta succionar el pus de sus úlceras. ¿Estoy yo animado del mismo celo y del mismo amor por el prójimo? ¿Qué hago para aliviar sus necesidades temporales y espirituales?
  
III. El amor a los sufrimientos le hizo desear quedar prisionero en China por el resto de sus días y padecer allí el martirio. Se privó de todos los placeres aun más inocentes, y ejerció en su cuerpo muy grandes austeridades, en expiación de sus pecados y de los del prójimo. ¡Qué cobarde que soy yo! en los sufrimientos digo siempre: «¡Basta!», y San Francisco Javier exclamaba: «¡Todavía más, Señor, más todavía!». Dios mío, no tengáis en cuenta mi repugnancia; aumentad mis sufrimientos, pero aumentad al mismo tiempo mi paciencia y mi amor.
      
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis querido unir a vuestra Iglesia los pueblos de la India mediante la predicación y los milagros del bienaventurado Francisco, concedednos, en vuestra misericordia, que imitemos las virtudes de aquél de quien hoy honramos los gloriosos méritos. Por J. C. N. S. Amén. 

domingo, 2 de diciembre de 2018

SANTA BIBIANA, VIRGEN Y MÁRTIR

«El mundo está crucificado para mí, y yo estoy crucificado para el mundo». (Gálatas 6, 14).
 
Santa Bibiana de Roma

La iglesia romana de Santa Bibiana existía ya en el siglo V. El “Liber Pontificális” afirma que fue dedicada por el Papa San Simplicio y que en ella se hallaban los restos de la santa. Sin embargo, no sabemos nada cierto acerca de la época y las circunstancias de su martirio. Los datos que dan sobre ella y su familia el Martirologio Romano y las lecciones del Breviario, están tomados de una leyenda posterior que no merece ningún crédito. Según dicha leyenda, Santa Bibiana fue martirizada en tiempos de Juliano el Apóstata. Había nacido en Roma. Era hija de Dafrosa y Flaviano, el prefecto de la ciudad. Sus padres eran muy buenos cristianos. Los perseguidores arrestaron a Flaviano, le quemaron el rostro con un hierro candente y le desterraron a Acquapendente, según se lee en el Martirologio Romano, el 22 de este mes. Después de la muerte de Flaviano, Dafrosa, que se mostró tan fiel a Cristo como su marido, estuvo encarcelada algún tiempo en su propia casa y finalmente fue decapitada. Bibiana y su hermana Demetria fueron castigadas con la confiscación de todos sus bienes, de suerte que durante cinco meses sufrieron grandes pobrezas. Las dos vírgenes pasaron ese tiempo en su casa, orando y ayunando. Durante el juicio, Demetria cayó muerta delante del juez. Este confió a Bibiana al cuidado de Rufina, mujer muy artera, para que poco a poco, la hiciese cambiar de parecer. Pero los halagos de Rufina se estrellaron contra la constancia de Bibiana. Viendo que no conseguía apartarla de la fe y de la práctica de la castidad, Rufina empezó a emplear métodos brutales que resultaron igualmente infructuosos. Finalmente, la santa falleció atada a una columna, mientras la azotaban con látigos cargados de plomo. Los verdugos abandonaron el cuerpo para que se lo comieran los perros. Pero al cabo de dos días, como los perros no se acercasen al cadáver, un sacerdote llamado Juan se lo robó durante la noche y lo sepultó cerca del palacio de Licinio, en la misma casa en que estaban enterradas su madre y su hermana. La tradición ha asociado el nombre de Juan con el de San Pimenio, quien fue tutor de Juliano el Apóstata antes de que éste abandonase la Iglesia. Cuando Juliano empezó a perseguir a los cristianos, Pimenio huyó a Persia. Más tarde, volvió a Roma y encontró en la calle al emperador. Este exclamó al verle: «¡Gloria sea dada a mis dioses y diosas por veros de nuevo!». El santo replicó: «¡Gloria sea dada a mi Señor Jesucristo, el nazareno que fue crucificado, porque no os he visto en mucho tiempo!». Juliano mandó que le arrojasen al punto al Tíber. Como lo ha demostrado Delehaye, esta leyenda procede de fábulas hagiográficas ligeramente más antiguas, en particular, que las relacionadas con la vida de los santos Juan y Pablo. Por otra parte, no es imposible que el nombre de Pimenio se derive de la palabra griega “poimén” (ποιμήν), que significa pastor; en ese caso, se trataría de la leyenda de “San Pastor”.

El P. Delehaye ha estudiado muy a fondo la leyenda de Santa Bibiana, en Étude sur le légendier romain (1936), pp. 124-143; en un apéndice publica el autor dos textos de particular importancia (pp. 259-268) titulados Pássio Sancti Pygménii y Vita Sancti Pastóris. En realidad, el personaje principal de esta leyenda es Pimenio o Pigmenio, no Bibiana. El Hieronymianum menciona a esta última. Véase también el artículo de M. E. Donckel, Studien über den Kultus der hl. Bibiana, en Romische Quartalschrift, vol. XLIII (1935), pp. 22-33; y Quentin, Les martyrologes historiques, pp. 494-495. Como la leyenda cuenta que Santa Bibiana estuvo encarcelada con unos locos, antiguamente se la veneraba mucho como patrona de los epilépticos y enfermos mentales.
  
MEDITACIÓN SOBRE EL DESPRECIO DEL MUNDO
I. No ames al mundo, no te dejes prender por sus caricias falaces; halaga a sus partidarios sólo para perderlos. Les presenta miel en copa de oro, pero esta miel está envenenada. El amor de Jesús, por el contrario, comienza por la amargura y termina en la dulcedumbre. Cristiano, has sido creado para el cielo, no olvides tu glorioso destino. «¿Qué haces en el siglo, hermano mío, tú que eres más grande que el mundo?». (San Jerónimo).
  
II. No temas al mundo. El temor tanto como el amor al mundo, desvía del servicio de Dios. El mundo es un insensato, un enemigo de Jesucristo; es imposible darle contento, hagas lo que hicieres. Si tienes un poco de valor, será impotente contra ti; triunfa sólo de los cobardes. Yo no quiero temeros sino a Vos, oh Dios mío; que hable el mundo como quiera, yo temeré tus juicios y no los suyos. No es el mundo, no son sus partidarios los que un día me juzgarán. Vos seréis, Señor, y Vos me juzgaréis no según las máximas del mundo, sino según los preceptos del Evangelio.
 
III. Hay que despreciar al mundo, pisotearlo; para lograrlo, basta considerar la vanidad de sus promesas y la manera cómo trata, todos los días, a sus más caros favoritos. ¿Qué les da en cambio de los sacrificios que se han impuesto, sino amargas decepciones? «El mundo nos grita que nada puede hacer por nosotros; Vos, Señor, prometéis socorrernos; ¡Y he aquí que nosotros dejamos a quien nos sostiene para correr tras quien nos abandona!». (San Agustín).
  
El desprecio del mundo. Orad por la paz entre las naciones cristianas.
  
ORACIÓN
Oh Dios, dispensador de todo bien, que habéis reunido en vuestra sierva Bibiana la flor de la virginidad con la palma del martirio, dignaos, por su intercesión, unir nuestros corazones a Vos con los vínculos de la caridad, a fin de que, libres de todo peligro, obtengamos las recompensas eternas. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 1 de diciembre de 2018

SECUENCIA «Mœsta Sion muta vocem», DEL PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

La Anunciación (Miniatura perteneciente al Codice Corale 2, siglo XIV)
  
Secuencia tomada del antiguo Eucologio de Lisieux, año 1818. Traducción nuestra.
    
LATÍN
Mœsta Sion, muta vocem,
Sume psalmum, et felícem
Dic vicem mortálium.
  
Lapsus homo suspirábat,
Cœlo pulsus exulábat;
Fert Deus auxílium.
  
Quem Prophétæ prædicárunt,
Quem tot annos expectárunt,
Justum pluunt sídera.
  
Radix Jesse mittit florem:
Terra profert Salvatórem:
Virgo fit puérpera.
   
Hic languóres nostros suscípiet;
Hic ætérnam pacem stabíliet,
Omne scelus ábluet.
   
Hic decrétum nobis contrárium,
Quo peccáti fit mors stipéndium,
Immolátus díluet.
  
Qui Redémptor expectáris,
O spes rebus in amáris!
Instant mala, quid moráris?
Veni, lapsos érige.
 
Et tu, Virgo paritúra,
Dei mater mox futúra,
Mater virgo permansúra,
Invocántes prótege. Amen.
  
TRADUCCIÓN
Sion afligida, cambia tu voz,
Toma los salmos, para cantar
El retorno de la felicidad a los mortales.
   
El hombre caído suspiraba,
Llamando a la cerrada puerta del Cielo,
Ahora Dios le da sus auxilios.
 
Los astros hacen descender al Justo
Aquel que predijeron los profetas,
Aquel a quien esperaron por tantos años.

La rama de Jesé produjo una flor:
La tierra manifiesta al Salvador:
La Virgen ha dado a luz.
 
Vino a tomar nuestras debilidades;
Vino a establecer la paz eterna;
Vino a lavar todos los crímenes.
 
Por su inmolación diluyó
El decreto que nos era contrario,
Por el cual la muerte era el pago del pecado.
   
Tú que eres esperado como Redentor,
¡Oh esperanza de todas las amarguras!
Preguntan los malvados, ¿por qué tardas?
Ven, levanta a los caídos.

Y tú, Virgen que darás a luz,
Pronto serás la Madre de Dios,
Madre que permanece Virgen:
Protege a los que te invocan. Amén.