miércoles, 26 de diciembre de 2018

FALLECIÓ EL PADRE GERARDO SOLÍS

Nos informó Mons. Martín Dávila Gándara, fundador y superior general de la Sociedad Sacerdotal Trento, que anteayer, 24 de Diciembre de 2018, falleció el padre Gerardo Solís Jaimes.
  
El padre Gerardo Solís Jaimes fue uno de los primeros sacerdotes ordenados por Mons. Moisés Carmona Rivera, en Junio de 1987, y colaborador de la Sociedad Sacerdotal Trento como capellán de la misión Inmaculado Corazón de María en San Juan Tetelcingo y Atempa de Chilapa (Guerrero).
  
Se ruega una oración por su alma.

martes, 25 de diciembre de 2018

NUESTRA SEÑORA DE BELÉN

  
«Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel» (San Mateo 2, 6).
 
   
Así refiere San Mateo en su Evangelio la profecía que señalaba a la ciudad de Belén como cuna de Jesús. Belén significa en árabe بَيْت لَحْم (Bayt Lahm, casa de la carne) y en hebreo בֵּית לֶחֶם (Bet Léhem, casa del pan). Es sin duda alguna, la de Belén, una de las más bellas advocaciones de cuantas se dan en la cristiandad a la Santísima Virgen María. Lo afirmo en tanto y en cuanto es acercarnos a la Virgen en el misterio de su maternidad, es acompañarla desde la Anunciación a la Presentación del Niño en el Templo. Es hacer con ella el camino desde Nazaret a Belén, visitar a la prima Santa Isabel, buscar posada, alumbrar en el pesebre, recibir a los pastores y vivir la Epifanía. Meditar los misterios que envuelven a Santa María de Belén es acercarnos a la génesis misma del Redentor. Es el nacimiento del Verbo. María de Belén es la mediadora que en Adviento nos acerca al encuentro con su Hijo en la Natividad.
   
Muchos dicen que la del Belén es una de las advocaciones más antiguas que tiene la Virgen, ya que es la misma maternidad lo que se venera y recuerda. El dogma de la maternidad divina de María se remonta al Concilio de Éfeso en el siglo V. Este dogma dice que la Virgen María es verdadera Madre de Dios, por haber engendrado por obra del Espíritu Santo y dado a luz a Jesucristo, no en cuanto a su Naturaleza Divina, sino en cuanto a la Naturaleza humana que había asumido. La Iglesia lo afirma desde siempre.
 
María con el Niño ha sido desde los albores de la cristiandad el tema pictórico y escultórico más representado por la iconografía religiosa. Como antecedentes de la Virgen de Belén podemos señalar la pintura de las catacumbas de Santa Priscila en Roma, en la que aparece la Virgen nimbada con el Niño en su regazo ya en el siglo III. Será el arte cristiano oriental el encargado de fijar esta iconografía mariana en los siglos siguientes. El arte occidental se nutrirá de los modelos bizantinos flexibilizando sus formas de representación. Respondiendo a la devoción y culto a la Virgen en Europa durante la baja Edad Media, los pintores flamencos primitivos multiplicaron las imágenes de María. A finales del siglo XV, XVI y hasta el Concilio de Trento, tuvieron auge en los Países Bajos las representaciones de la Virgen de la leche. El tema de la Virgen de Belén hay que encuadrarlo dentro de las denominadas Vírgenes de Ternura, que irrumpe en la plástica mariana en el período gótico con una gran fuerza como respuesta a ese naturalismo de raíz franciscana que conduce a representar a María no como el trono de Jesús, sino como la Madre del Niño Divino, en actitudes amorosas y variadas, que van desde la Virgen acostada en su lecho acariciando al Niño, o la Virgen amamantando a Jesús o llevándolo en sus brazos mientras éste acaricia su cara con la mano, o la Virgen de Belén que lo sostiene en sus brazos amorosamente envuelto en pañales o desnudo sobre ellos, o el descanso en la huida a Egipto. Esta temática es frecuentada por los artistas barrocos, alcanzando escenas de una emocionada humanidad. Al presentar así estas tiernas versiones de la Virgen con el Niño, en actitudes amorosas, íntimas, cargadas de matices y sutilezas, los autores logran una gran aceptación por parte del público y, en consecuencia, una multiplicación de los mismos y su expansión por el mundo.
 
En el ámbito de la cultura hispánica la devoción a Nuestra Señora de Belén, aparece en la ciudad de Córdoba, propiciada por el obispo Osio; quien trajo al regreso del Concilio de Nicea, una imagen mariana que recordaba el nacimiento de Jesús en Belén. Así se estableció en Córdoba esta devoción. Más tarde en el siglo XIV se encontró en la misma ciudad una pintura de Nuestra Señora de Belén, que llegaría a ocupar, pasados los años, el lugar de honor de la capilla del eremitario, como Patrona de las Ermitas de Córdoba.
 
En el contexto de la reconquista y más tarde en la evangelización de las colonias, Nuestra Señora de Belén pasó a convertirse en una de las imágenes más difundidas por las órdenes religiosas de predicadores. Muchas de las imágenes de la Virgen de Belén se propagaron gracias a la influencia franciscana, pues, el Misterio de la Navidad se ha celebrado especialmente desde que los franciscanos difundieron su culto. Muchas de ellas reciben culto en alguno de los conventos de alguna rama femenina de la Orden de San Francisco. Esta advocación no tardó en americanizarse y ocupó un papel muy especial como ente aglutinador de los cristianos. Tanto así que en la Guatemala del siglo XVII se funda una orden hospitalaria de Belén que tuvo mucho que ver en la difusión de la misma. En Venezuela es patrona y símbolo del estado de Araguá y de Tumurémo. En Perú la advocación nace merced al hallazgo milagroso en El Collao. La imagen de la Virgen apareció flotando sobre las aguas y fue colocada en la iglesia de Belén de Cuzco. Los indígenas captaron pronto y sagazmente en estas Vírgenes de Belén la maternidad de María, puesta de relieve en el Niño Jesús, envuelto en pañales y sin corona, que lleva en sus brazos, por lo que acabaron denominándolas "Mamachas". En el Cuzco es célebre la participación de Mamacha Belén en la procesión del Corpus Christi y su posterior encuentro con el Patriarca San José. Sin salir de Perú hay que señalar que se le profesa también un gran fervor en la ciudad de Chachapoyas. En Argentina la devoción se centra especialmente en la ciudad de Catamarca donde, incluso se construyó una enorme estatua de la Virgen en un cerro que domina todo un valle. La Virgen de Belén en Colombia se vincula al municipio de Salazar de las Palmas. En San Juan de Puerto Rico se tiene gran devoción a un cuadro flamenco que representa a la Virgen de Belén que tiene altar privilegiado en la catedral de dicha ciudad, ya que es patrona de la archidiócesis.
 
Está bastante extendida esta advocación en más de sesenta lugares de España. Se representa en cuadros e imágenes en muchas catedrales, iglesias y conventos, aún sin ser titular de la misma. Entre otros pueblos, la Virgen de Belén es patrona de Belorado (Burgos), Cabeza de Buey (Badajoz), de Cañamero (Cáceres), de Jacarilla (Alicante), Carrión de los Condes (Palencia), de Almansa (Albacete) donde son famosas sus fiestas. En Zafra se celebra una romería en honor de la Virgen de Belén. En Andalucía es patrona de Palma del Río (Córdoba) y de Noalejo (Jaén). Ya en la provincia de Sevilla es patrona de las Navas de la Concepción, Pilas, Tomares y de Gines.
 
La Virgen de Belén fue elegida desde el año 1688 como Patrona de la Real Congregación de Arquitectura; y el Papa Pío VI, mediante decreto de la Sagrada Congregación de Ritos del 23 de Mayo de 1778, le concedió a los Hermanos Betlemitas (la única orden fundada en América) celebrarla con grado de Doble mayor, con Misa y Oficio propios para el tercer Domingo después de Epifanía, siempre que no fuesen de Septuagésima o Sexagésima. Posteriormente hacia 1950 se escogió como Patrona del Ministerio de la Vivienda. Actualmente, hay voces que sugieren a la Virgen de Belén como protectora de las campañas antiabortistas.

ORACIÓN
Oh Dios, que por nosotros quisiste nacer del seno intacto de la bienaventurada Virgen María en Belén, te suplicamos nos dés, que nos auxilien los méritos y las oraciones de tu Madre santísima para recibir el fruto de nuestra reparación. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

MENSAJE DE NAVIDAD

   
Amados hermanos en Jesús y María, saludos especiales con ocasión de este nuevo aniversario del Nacimiento según la carne de nuestro Salvador.
   
Es de agradecer a todos vosotros vuestra lealtad en el seguimiento de este humilde espacio de promoción y defensa de la Fe Católica Tradicional. Queremos con sinceridad cordial que esta santa temporada signifique para todos vosotros nuevos aumentos en gracia y fervor, en especial para lo que viene, para resistir a la influencia de un mundo y una seudo-iglesia que van corriendo cuesta abajo hacia el abismo, y no quieren irse solos.

Recordemos que estamos celebrando el Nacimiento de Jesucristo nuestro Señor, no ninguna fiesta mundana, así que NO IMITEMOS AL MUNDO. EVITEMOS LA EMBRIAGUEZ, LAS FIESTAS DESHONESTAS, LAS COMILONAS, LOS COSTOSOS REGALOS Y UN LARGO ETCÉTERA, cosas que el mundo hace y por las cuales infaliblemente ocurren muchos disgustos y hasta tragedias. El buen católico debe acudir a la Confesión y la Comunión (si le es posible acudir a un Sacerdote Católico tradicional; en caso de imposiblilidad, un Acto de contrición y la Comunión espiritual suplen) para celebrar dignamente el Primer Advenimiento de Nuestro Señor, y ofrecer oración y buenas obras para ser hallado digno de las Moradas eternas en la Parusía (QUE NO ESTÁ TAN LEJOS COMO ALGUNOS QUIEREN HACER CREER).
  
¡SANTA NAVIDAD PARA TODOS VOSOTROS, AMADOS HERMANOS!
   
En unión de oraciones,
   
JORGE RONDÓN SANTOS
25 de Diciembre de 2018
Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, y fiesta de Santa Anastasia Virgen y Mártir.

lunes, 24 de diciembre de 2018

“OBISPO” PORTUGUÉS NIEGA LA VIRGINIDAD DE MARÍA SANTÍSIMA

Como siempre pasa todos los años, los payasos de la Iglesia Conciliar (que creen ser graciosos, pero sólo dan pena y rabia) no encuentran una cosa en qué hacer gala de su odio contra la Verdad revelada y definida por el Magisterio de la Iglesia Católica.
  
Resulta que en el diario portugués OBSERVADOR, las periodistas Marta Leite Ferreira y Raquel Martins publicaron un artículo sobre siete preguntas sobre la Navidad, preguntas que fueron respondidas por el obispo de Oporto Manuel da Silva Rodrigues Linda y el presbítero Anselmo da Silva Borges SMBN, profesor en la Universidad de Coímbra. Como es habitual, la ignorancia, el sesgo y la herejía dijeron presente, pero mejor vedlo por vosotros mismos (mediando traducción, por supuesto, para quienes no dominamos la lengua de Camões. DETALLES GRÁFICOS NO APTOS PARA MENORES NI PERSONAS DEMASIADO IMPRESIONABLES).
LAS RESPUESTAS A LAS CUESTIONES DIFÍCILES SOBRE LA NAVIDAD (INCLUSO LAS MÁS INCONVENIENTES)
María sólo es virgen en el sentido teológico. Jesús no nació en Belén, ni tiene 2018 años, ni nació el 25 de diciembre. Las explicaciones sobre 7 dudas del obispo de Oporto, D. Manuel Linda, y del padre Anselmo Borges.
   
Por Marta Leite Ferreira y Raquel Martins
23 de Diciembre de 2018.
   
Es aquella época del año otra vez. El Observador telefoneó al obispo de Porto D. Manuel Linda y al padre Anselmo Borges en busca de las respuestas a las preguntas más difíciles sobre la fecha natalicia. Y obtuvo las explicaciones para algunas de las principales dudas, entre ellas las más inconvenientes.



Manuel Linda y Anselmo Borges
 
María era virgen (pero apenas en sentido figurado). Nadie sabe cuándo Jesús nació (y probablemente ni siquiera fue en Belén). La Navidad no es así tan cristiana porque es más transversal que eso (y sí, las personas de otras religiones tienen el mismo derecho de gozar este feriado, quieran o no).
   
En víspera de Navidad, es todo lo que precisa saber sobre lo que realmente estamos para festejar.
  
¿Por qué es que la Navidad se celebra el 25 de diciembre?
Los cristianos celebran la Navidad el 25 de diciembre porque había una fiesta pagana que acontecía para la época del solsticio de diciembrem que acontece el 21 de diciembre (y que este año comenzó precisamente a las 22h23 del viernes pasado). “Los cristianos tenían que hacer una fiesta, pero les costaba honrar un dios que no era el de ellos. Entonces, comenzaron a sustituir la razón de la fiesta, no para honrar al emperador de Roma sino para honrar al Sol que nace en las alturas, que es Jesús”, explica al Observador D. Manuel Linda, obispo de Oporto.
  
Esto mismo subraya el padre Anselmo Borges, sacerdote, ensayista y profesor universitario en la Universidad de Coímbra : “Cuando el Cristianismo se impuso, había una fiesta en el Imperio Romano que era la fiesta del Sol Invicto. Nosotros celebramos la Navidad en el solsticio de invierno [boreal, N. del T.], cuando los días comienzan a crecer en el hemisferio norte. Y como para los cristianos la verdadera luz es Jesús, entonces comenzaron a celebrar la Navidad, el nacimiento de Jesús, en sustitución de esa fiesta”.
  
Incluso antes de esa celebración había otra llamada Saturnalia, que en la cultura romana honraba al dios Saturno y se celebraba entre el 17 de diciembre y el 24 de diciembre. Con la llegada de la fiesta del Sol Invicto y, más tarde, con las fiestas de la Natividad, las costumbres de la Saturnalia (que eran de índole pecaminosa a los ojos de los cristianos) comenzaron a ser eliminadas. Las fechas, esas, permanecieron pero con un nuevo significado. Y así se pasó a celebrar la Navidad en el siglo VI.
  
Entonces, ¿en qué día nació Jesucristo?
Nadie lo sabe.
  
La Biblia, a través de los evangelios de San Mateo y de San Lucas, nos dan algunas pistas: Jesucristo nació en la misma época en que Quirino era presidente de la Siria, mientras Herodes era rey de Israel y cuando César Augusto hacía un empadronamiento en el Imperio Romano. Entre tanto, algunos de esos datos pueden no ser correctos: Publio Sulpicio Quirino sólo fue nombrado gobernador de la Siria en el 6 d.C. cuando Arquelao, hijo y sucesor de Herodes en la Judea como tetrarca, fue depuesto. Fue también en ese año que ocurrió el primer empadronamiento de la historia del Imperio Romano (por el cual María y José se dirigían a Belén). Ahora, el año 6 no es una fecha posible para el nacimiento de Jesús si hubiera de hecho venido al mundo mientras Herodes era vivo. Herodes el Grande, estuvo al frente de Israel desde 57 a.C. hasta su muerte, que pudo haber acontecido en el 1 a.C. o en el año 4. Pero esas dos fechas acontecieron antes de la posesión de Quirino.
  
D. Manuel Linda dice ser muy improbable, imposible incluso, que se venga a descubrir la verdadera fecha del nacimiento de Jesús. Los registros civiles solamente aparecieron en Portugal con la instauración de la República y la Iglesia misma, que ya hacía este registro con más tiempo, solo comenzó a hacerlo hace entre 400 y 500 años. Asúmese que Jesús nació hace 2018 años (o sea, que este 25 de diciembre celebraría 2018 años) por causa “de un monje del siglo VI que se equivocó”, cuenta Anselmo Borges: “Los cristianos comenzaron por ser perseguidos, mas después se convirtieron en mayoría en el Imperio Romano al convertirse al Cristianismo. En el siglo VI, hubo un monje llamado Dionisio el Exiguo, que fue encargado de estabelecer la fecha de nacimiento de Jesús y que se equivocó en un margen de entre 4 y 6 años”.
  
O sea, de un modo general, se dice que Jesús nació tal vez entre los años 4 a.C. y 6 a.C.. Las cuentas tienen por base que Jesús durante los días del reinado de Herodes, que ese rey ordenó que todos los niños primogénitos de dos años o menos fuesen muertos para que su reino no fuese amenazado y que Herodes dejó de gobernar en el 4 a.C.. Ante estos datos, el intervalo posible (teniendo en cuenta la edad máxima que Jesús tendría en esa época y las fechas del reinado de Herodes) sugiere que todos estos hechos acontecieron entre el 6 a.C. y 4 a.C..
  
San Lucas también da otros datos que sugieren el mismo intervalo de tiempo. En el capítulo 3, el evangelista escribe que “Jesús, cuando comenzó su ministerio, tenía cerca de treinta años de edad”. Sábese que Jesús comenzó ese ministerio durante el tiempo en que Juan el Bautista ministró en el desierto. Y sábese también que Juan el Bautista comenzó el ministerio en el año quince del imperio de Tiberio César, cuando Poncio Pilatos era presidente de la Judea, Herodes era tetrarca de la Galilea, Filipo era tetrarca de la Iturea y de la provincia de Traconítide, Lisanias era tetrarca de Abilene y tanto Anás como Caifás eran sumos sacerdotes.
  
El único período de tiempo que se ajusta a todos esos factores es el intervalo entre el 27 d.C. y el 29 d.C.. Por eso, si Jesús tenía “cerca de treinta años de edad” en ese período de tiempo, entonces el parto debe haber acontecido entre el 4 a.C. y el 6 a.C.
  
Si el año de nacimiento de Jesús es difícil de descubrir, el mes y el día son casi imposibles de desvelar. Pero una de las teorías más famosas dice que él vino al mundo en septiembre. Uno de los motivos que sustenta esa hipótesis es la descripción que San Lucas hace del tiempo en que Jesús nació: “Ahora, había en aquella misma comarca pastores que estaban en el campo, y guardaban, durante las vigilias de la noche, su rebaño”. Algunos registros históricos dicen que los pastores no acostumbraban ir para el campo en el invierno porque el tiempo era demasiado húmedo en la Judea. Es exactamente por causa del clima frío que el empadronamiento que llevó a María y José a Belén no debe haber acontecido en el invierno, sino probablemente durante el verano o en el inicio del otoño.
  
Más allá, la teoría de que Jesús nació en septiembre depende del nacimiento de Juan el Bautista. Dice San Lucas que el padre de Juan el Batista era un sacerdote llamado Zacarías que estaba sirviendo en un templo cuando el ángel Gabriel le apareció y anunció que Isabel tendría un hijo. Zacarías volvió a casa e Isabel estaba, de hecho, grávida. Sólo después es que el ángel Gabriel visitó a María para anunciar la concepción de Jesús, ya Isabel iba en el sexto mes de gestación.
  
Ahora, los registros históricos dicen que los sacerdotes de la división de Abías servían en los templos entre los días 13 y 19 de junio. Si en esa época Isabel estaba en el inicio de la gravidez, entonces el sexto mes de gestación debe haber acontecido en diciembre o enero. Y asumiendo que María también concibió a Jesús poco antes de eso, entonces él debe haber venido al mundo nueve meses después de ella haber visitado a su prima, o sea, en agosto o… septiembre.
  
Pero hay algunos problemas con esa teoría. En primer lugar, porque las temperaturas mínimas en Belén en el invierno en esa época debían ser semejantes a las que se hacen sentir en el norte e interior de Portugal. En ese caso, más allá del frío poder no ser impedimento, un empadronamiento en el invierno, aunque más riguroso, podía siempre ser obligatorio por causa del cariz dictatorial del régimen de César Augusto al frente del Imperio Romano.
  
Y después porque la matemática relacionada con la gestación de Isabel y de María puede estar errada: es verdad que fue estabelecido por David un calendario para servir en los templos cuando Salomón era rey, pero él fue modificado en los tiempos del exilio babilónico. Se tienen registros históricos que dicen que la división de Abías, a que Zacarías pertencía, servía en los templos en junio, otros sugieren que solo acontecía en octubre. Si así fuera, entonces Jesús sólo habrá nacido en diciembre o enero.
  
¿Y cómo puede Jesús ser hijo de una virgen?
Jesús no es hijo de una mujer virgen, explican tanto el padre Anselmo Borges como el obispo D. Manuel Linda. Él fue concebido por María y José como cualquier otra persona y es “verdaderamente hombre”. La virgindad sólo está asociada a María como metáfora para probar que Jesús era una persona muy especial.
  
El evangelio de San Lucas, uno de los más confiables de la Biblia, cuenta que un ángel llamado Gabriel fue enviado por Dios a la ciudad de Nazaret, en Galilea, para visitar a María, presentada como “una virgen desposada con un hombre”. Díjole el ángel: “María, no temas, porque hallaste gracia delante de Dios. Y he aquí que en tu vientre concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás el nombre de Jesús. Este será grande y será llamado hijo del Altísimo. Y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre. Reinará eternamente en la casa de Jacob y su reino no tendrá fin”.
  
María quedó confundida porque nunca había tenido relaciones sexuales con ningún hombre. Mas el ángel Gabriel esclarecióla: “Descenderá sobre ti el Espíritu Santo y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso también el Santo, que de ti ha de nacer, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí que también Isabel, tu prima, concibió un hijo en su vejez. Y este es el sexto mes para aquella que era llamada estéril. Porque para Dios nada es imposible”.
  
A pesar de estas palabras, el obispo de Oporto refiere al Observador que “nunca debemos referirnos a la virgindad física de la Virgen María”: “El Antiguo Testamento dice muchas veces que Jesús iría a nacer de una doncella, hija de Israel, que fuese simple, pobre y humilde. Pero en verdad eso es apenas una referencia a la devoción plena de esa mujer a Dios. El don de ser madre de Dios le fue dado a María por ella tener un corazón indiviso. Lo que importa es la plena donación”, explica D. Manuel Linda. Y agrega: “Hay con certeza mujeres con el himen roto [que es asociado a la señal física de la pérdida de la virgindad por una mujer] que son más virgenes en el sentido de la plena devoción a Dios que algunas con el himen intacto”.
  
Anselmo Borges da un ejemplo práctico para explicar el simbolismo de la virgindad normalmente conferida a María: “En mi tierra, había un señor que era muy inteligente. No había estudiado pero curaba a mucha gente. Tenía un don. Entonces las personas comenzaron a decir que el señor había llorado en la barriga de su madre. Nadie lo había visto llorar allá dentro, pero era una forma de decir que era alguien especial”, cuenta el profesor y sacerdote. Algo semejante acontece con Juan el Bautista, primo de Jesús, que nació de Isabel cuando ella ya era vieja y no podía tener hijos.
  
O sea, decir que Jesús nació de una mujer virgen es una verdad teológica, pero no necesariamente una verdad biológica. Anselmo Borges hasta añade que “la teología no es un tratado de biología” y que la virgindad de María sirve apenas para “decir la importancia de Jesús en cuanto hijo especial de Dios”: “María y José solamente más tarde es que se percatan del hijo especial que han tenido. Cualquier madre se espanta con los hijos y con María y José aconteció lo mismo. Nuestra Señora es especial porque se convirtió al mensaje de Jesús. A veces lo entendía y otras veces no”, concluye Anselmo Borges.
  
Hay otras ideas erradas sobre la vida de Jesús aparte de que el haya nacido de una mujer virgen. Por ejemplo, acostúmbrase decir que los padres de María se llamaban Ana y Joaquín, pero eso no está en ningún lugar de la Biblia. Sólo que todos esos aspectos pasaron a ser “tradición”, adjetiva D. Manuel Linda.
  
Anselmo Borges concuerda y dice que eso acontece porque la biografía de Jesús comenzó a ser escrita al contrario. Probablemente, Jesús no nació en Belén como dice la Biblia: en verdad, debe haber nacido en Nazaret. Solo que como para los cristianos Jesús es “el verdadero Mesías”, entonces eso significa en teoría que, tal como José, hace parte del linaje del rey David, que era de Belén. Jesús también debe haber estado exiliado en Egipto, como sugiere la Biblia. Sólo que él es visto como “el verdadero libertador”. Ahora, Moisés es de origen egipcio y era visto como un libertador del pueblo de Israel. De ahí se ha creado este paralelismo entre los dos.
  
¿La Navidad dejó de ser una fiesta cristiana?
Tal vez, pero eso no tiene que ser necesariamente una cosa mala, considera el padre Anselmo Borges. “Independientemente de si ser cristiano o no, fue a través de Jesús que llegó a la humanidad la convicción de la dignidad humana. No es por casualidad que la Declaración de los Derechos Humanos fue hecha en el contexto judeo-cristiano. El concepto de ‘persona’ apareció en el occidente a partir de los debates que hubo para percibir la figura de Jesús y el misterio de la Santísima Trindad. Ese concepto viene al mundo a través del Cristianismo”, defiende el profesor de filosofía.
  
Anselmo Borges cita a dos filósofos para sustentar esa idea: uno es agnóstico y llámase Jurgen Habermas, y otro es ateo y se llama Ernst Bloch. Habermas defendía que “la idea de la democracia en el sentido de un hombre valer un voto es la traducción para la política de la idea cristiana de que todos los hombres y mujeres son hijos de Dios”, traduce el padre portugués: “En teoría, ¿por qué es que el voto de un analfabeto ha de valer tanto como el de una persona letrada? Por causa de la idea cristiana de que todos los hombres y todas las mujeres están en igualdad de circunstancias por todos ser hijos de Dios”, agrega. Bloch, considerado uno de los filósofos marxistas alemanes más influyentes del siglo XX, decía que “ningún ser humano puede ser tratado como gado y que eso lo sabemos a través de Jesus”.
 
Una de las amenazas al sentido más religioso de la Navidad es el consumismo de la época. El Estudio de Navidad 2018 publicado por la Deloitte previó que cada agregado familiar en Portugal gastaría en promedio 314 euros, lo que aunque es menos 7,1% de los gastos estimados en 2017, es casi la mitad del registrado en 2008. Anselmo Borges dice que, a veces, las personas “se consumen a consumir” y que “se olvidan de lo esencial”. Entre tanto, eso sólo acontece porque “queremos ser amados y Jesús quiso decir que Dios nos ama”: “Es por eso que la Navidad es una fiesta de alegría y de confianza a pesar de todos los problemas. A pesar de nosotros consumirnos a consumir, no es por ventura que somos más solidarios unos con los otros y tomamos más consciencia de la dignidad de unos de los otros”.
 
El obispo de Oporto también desvaloriza el problema del consumismo de cuadra. Es verdad que “para una parte significativa de nuestra población la Navidad es consumo” y que “del hijo (sic) de Dios no quedó nada, ni siquiera el nombre” (antes los regalos eran dados por el Niño Jesús, ahora lo son por el Papá Noel creado por la Coca Cola. Pero por otro lado, la fiesta siempre fue asociada a las mayores celebraciones religiosas, resalta D. Manuel Linda: “Cuando hay fiestas son necesarios los regalos, y gustamos tener una ropa mejor. No estoy contra esa idea. Estoy en contra, sí, cuando todo  lo demás se diluye a cuenta de eso. Pero no hago del consumismo el campo de mi batalla”.
  
Cuestionado sobre si la Navidad dejó de ser una fiesta cristiana, D. Manuel Linda responde que “hasta las personas que no viven mucho la dimensión religiosa de la Navidad tienen una noción de lo que ella significa en las celebraciones que hacen”: “En las sociedades occidentales, y en la Europa en particular, hay una fortísima disminución de la práctica religiosa. Eso hace que nos podamos olvidar de los hechos de nuestra historia cristiana. Es posible que la Navidad esté por sufrir la erosión que la propia vivencia cristiana está sufriendo. Pero nuestra cultura aún registra esta idea de que la Navidad es una época diferente”.
 
¿Quien es ateo puede gozar el feriado de 25 de diciembre? ¿O puede recusarlo?
No solo puede, sino también gozar los feriados religiosos obligatorios. Es eso lo que la ley determina en Portugal.
 
Según el artículo número 234 del Código del Trabajo, son considerados obligatorios los feriados de Año Nuevo (1 de enero), Viernes Santo (19 de abril de 2019), Domingo de Pascua (21 de abril de 2019), Día de la Libertad (25 de abril), Día del Trabajador (1 de mayo), Día de Portugal (10 de junio), Día de la Asunción de Nuestra Señora (15 de agosto), Dia de la Implantación de la República (5 de octubre), Dia de Todos los Santos (1 de noviembre), Día de la Restauración de la Independencia (1 de diciembre), Día de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre) y Día de Navidad (25 de diciembre).
 
En esos feriados, dice el artículo número 236 del Código do Trabalho, “tienen que cerrar o suspender su labor todas las actividades que no son permitidas los domingos”. Aunque el trabajador asuma ser ateo (esto es, que no crea en la existencia de cualquier ser divino), el punto dos de ese mismo artículo subraya que “el instrumento de reglamentación colectiva de trabajo o el contrato de trabajo no puede establecer feriados diferentes de los indicados en los artículos anteriores”.
 
Entre los feriados obligatorios, sólo el del Viernes Santo es el que puede ser celebrado en otra ocasión, en concordancia con “el significado local de la Pascua”. De resto, apenas hay dos feriados facultativos: uno es el martes de Carnaval, que en 2019 se va a celebrar el 5 de marzo; el otro son los feriados municipales, que varían de ciudad en ciudad. El hecho de un trabajador poder gozar de esos dos feriados tiene que estar previsto en el contrato firmado entre él y la entidad empleadora o entonces debe estar explicado en la reglamentación colectiva de trabajo. Así mismo, en sustitución de cualquiera de esos feriados facultativos, el trabajador puede gozarlos en otro día siempre que eso sea acordado con el empleador.
  
En otras palabras, aunque un trabajador no sea fiel a cualquier religión, en un feriado religioso obligatorio tiene el derecho de gozarlo porque, de cualquier modo, no tiene dónde trabajar. Eso es explicado al Observador por José Vera Jardim, presidente de la Comisión de Libertad Religiosa: “Es la misma cosa que imaginar el caso de un individuo que sea monárquico y diga que no quiere celebrar el 5 de octubre porque ese es un feriado para los republicanos. Aunque él quiera trabajar no puede hacerlo porque es feriado. Es lo mismo”.
  
¿Y si fuera de otra religión?
Si una persona pertence a una religión que no tiene como feriado el 25 de diciembre, por ejemplo, también está obligado por ley a no trabajar en ese día. Pero también está previsto que, si quisiere gozar otro feriado que conste en el calendario de su religión, tiene derecho a hacerlo siempre que compense las horas de trabajo de ese día en otra época. Es lo que consta en la Constitución de la República y en la Ley de Libertad Religiosa. Y también fue lo que el presidente de la Comisión de Libertad Religiosa, explicó al Observador.
  
El artículo 41 de la Constitución de la República portuguesa garantiza que “la libertad de conciencia, de religión y de culto es inviolable” y especifica que “nadie puede ser perseguido, privado de derechos o sujeto de obligaciones o deberes cívicos por causa de sus convicciones o práctica religiosa”. En otras palabras, todas las personas tienen derecho a poner en práctica los hábitos relacionados con la religión que siguen.
  
Esto está en concordia con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y con la Convención Europea de los Derechos del Hombre, que en el artículo 18 y 9 respectivamente defienden que todas las personas tienen derecho “a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”, así como de “manifestar la religión o convicción, en solitario o en común, tanto en público como en privado, por la enseñanza, por la práctica, por el culto y por los ritos”. En Portugal también existe la Ley de Libertad Religiosa, que incluye todos esos derechos.
  
Ahora, acontece que la Ley de Libertad Religiosa, en el artículo número 2, especifica que “nadie puede ser privilegiado, beneficiado, prejuzgado, perseguido, privado de cualquier derecho o cargado de cualquier deber por causa de sus convicciones o práctica religiosa” y que “el Estado no discriminará ninguna iglesia o comunidad religiosa relativamente a las otras”. Acontece que los feriados religiosos obligatorios del calendario portugués son cristianos (ligados al catolicismo) a pesar de Portugal ser un Estado laico. José Vera Jardim explica que eso acontece porque “los Estados, por más laicos que sean, marcan en los calendarios los feriados religiosos obligatorios en consonancia a las Iglesias dominantes, digamos así: “Portugal tiene estos feriados porque tiene un acuerdo con la Iglesia Católica por causa de nuestras raíces históricas”, añade.
 
Vera Jardim dice que no podía ser de otra manera, o si no “era una algarabía” por causa de la cantidad de religiones inscritas en Portugal y, consecuentemente, de la cantidad de días santificados que habría en los calendarios. El problema es que muchas de ellas tienen un calendario propio: el presidente de la Comisión afirma que la Navidad comienza a ser celebrada por varias religiones, no como un feriado santificado sino apenas como una celebración en familia. Con la Pascua, por ejemplo, eso no acontece. Entonces, ¿cuál es la solución?
   
La solución es la que está en el artículo 14 de la Ley de Libertad Religiosa: “Los funcionarios y agentes del Estado, y demás entidades públicas, lo mismo que los trabajadores en régimen de contrato de trabajo, tienen el derecho de, a su pedido, suspender el trabajo en el día de descanso semanal, en los días de las festividades y en los períodos horarios que les sean prescritos por la confesión que profesan”. Para gozar de ese derecho el trabajador debe pertenecer a una religión registrada en Portugal, explica José Vera Jardim: “Todas las religiones que consten en ese registro pueden comunicar los feriados y días santificados de ellas al inicio del año a un miembro del gobierno, que normalmente es el ministro de Justicia”.
  
En esos casos se queda dispensado de trabajar en los días comunicados por la Iglesia al inicio del año civil sin necesidad de probar de que realmente sigue esa religión. La entidad empleadora no puede pedir cualquier prueba de esa naturaleza o entonces estará violando la Constitución, que subraya que “nadie puede ser preguntado por cualquier autoridad acerca de sus convicciones o práctica religiosa, salvo para recoger los datos estadísticos no individualmente identificables, ni ser prejuzgado por rehusarse a responder”. Pero tiene una contrapartida: tiene que gozar los feriados obligatorios cristianos por el mesmo motivo que los ateos (las empresas son obligadas por ley a cerrar, salvo algumas excepciones) y si quisiera gozar de un feriado que no conste en el calendario portugués, debe compensar en otra época las horas que no trabaje en ese día.
   
Eso es lo que está previsto en la Ley de Libertad Religiosa: solo puede gozar de estos derechos quien trabaje “en régimen de flexibilidad de horario” y si hubiere una “compensación integral del respectivo período de trabajo”. “Hay Iglesias que el día semanal de oración no es el domingo, Los judíos y los adventistas tienen el sábado. Los testigos de Jehová también tienen algunos feriados. Esas religiones comunican al inicio del año los días santificados y pueden sustituir por trabajo. Esto es, tienen que trabajar horas extraordinarias para compensar. Es lo que viene en la ley. Ahí también depende un poco del tipo de trabajo que tienen y de la buena voluntad. La ley admite estos principios pero no regula todas las cosas. Mas en el fondo tienen que compensar a la entidad empleadora porque usó un feriado y gozó un día en que no trabajó”, dice Vera Jardim.
     
Es así con los trabajadores y con los estudiantes también. Quien va a la escuela queda dispensado de las aulas “en los días de semana consagrados al reposo y culto por las respectivas confesiones religiosas”, dice la Ley de Libertad Religiosa. Además, “si la fecha de presentación de exámenes de validación de los alumnos coincide con el día dedicado al reposo o al culto por las respectivas confesiones religiosas, podrán esas pruebas ser prestadas en segunda llamada, o en nueva llamada, en el día en que no se levante la misma objeción”, prevé la ley.
  
El presidente de la Comisión para la Libertad Religiosa asume que ya se ha dado el caso de un feriado religioso caiga en días de examen porque hay algunos de ellos que son marcados a los sábados. Pero según la doctrina, esos alumnos tienen derecho a una llamada especial. Entre tanto, ese derecho solo puede ser cumplido si fueren “preservadas las condiciones de normal aprovechamiento escolar”: “Si hubiere una fecha de días en que él no puede ir y los exámenes cayeran todos en ese día, entonces la prioridad debe ser el aprovechamiento escolar”, explica Vera Jardim.
  
Una situación de esta naturaleza ya aconteció con una procuradora del Ministerio Público que luchó entre 2011 y 2014 para que no tuviese que trabajar el sábado por ser adventista. El Supremo Tribunal Administrativo había comenzado por no dar la razón a la procuradora por no tener flexibilidad de trabajo y, por tanto, no tener la posibilidad de ella reponer las horas en que no trabajaría en los días santificados de la Iglesia Adventista del Séptimo Dia (casos en que la libertad religiosa no se aplica en esos términos). Mas el Tribunal Constitucional negó: dice que los procuradores, en verdad, trabajan también en horario flexible de turnos. La decisión del Tribunal Constitucional prevaleció y la procuradora ganó el caso.
  
Mas finalmente, ¿qué es exactamente la Navidad?
La Navidad es la época del año en que los cristianos recuerdan la venida de Jesucristo al mundo y las enseñanzas que él defendió. D. Manuel Linda, obispo de Oporto, explicó al Observador que esta época es también la época en que pensamos “en la dimensión humana de aquellos que con nosotros están en el mundo”. Y Anselmo Borges añade que la Navidad “trae un mensaje decisivo para toda la humanidad, que es el amor: “Dios es amor y ama a todos los hombres y mujeres. Ese amor manifiéstase en Jesús por palabras y obras. Jesús procedió como Dios, al interesarse por todos. Por eso es que estuvo tan próximo de todos, pero principalmente de aquellos de quien nadie está próximo, como los frágiles, los abandonados, los pobres y hasta los pecadores”.
 
El nacimiento de Jesús es explicado en la Biblia en el evangelio de San Lucas. Mientras María aún estaba embarazada de Jesús, César Augusto publicó un decreto que ordenaba el empadronamiento de todo el Imperio Romano. Todas las personas que estuviesen fuera de la ciudad natal tenían que regresar para participar en ese censo, había ordenado el emperador. Fue por eso que José fue de la ciudad de Nazaret de Galilea para Belén, en la Judea, que era la ciudad de David y José hacía parte del linaje dél.
     
Ya en Belén, mientras José y María esperaban empadronarse, llegó el tiempo de nacer el bebé. Dice el evangelio de San Lucas que Jesús fue envuelto en pañales y colocado en un pesebre “porque no había lugar para ellos en la hospedería”. Más tarde, José y Maria recibieron la visita de los reyes magos, que habían visto una estrella en el cielo y que los guió al establo. Entretanto, sabiendo del nacimiento de Jesús y cómo era presentado como “el rey de los judíos”, Herodes mandó matar a todos los primogénitos que tuviesen menos de dos años. Jesús escapó a la muerte porque José fue avisado del peligro por un ángel y huyó con María y el recién nacido.
  
COMENTARIO: Como era de esperarse, ante la dimensión del escándalo, Manuel da Silva Linda afirmó que él nunca negó la doctrina de su iglesia, y que el 25 de Diciembre en el servicio que presidirá en la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Oporto proclamará en su homilía “su total adhesión a la fe de la Iglesia sobre la virginidad de Nuestra Señora”, homilía que será retransmitida por Radio Renascença [la emisora radial oficial de la iglesia portuguesa, análoga a la COPE en España].
  
Ahora bien, desde los Padres de la Iglesia, como San Atanasio el Grande, San Ambrosio y San Agustín, San Siricio Papa, San Pedro Crisólogo, San León Magno, San Ildefonso de Toledo, San Gregorio Nacianceno y San Gregorio de Nisa; como también por los concilios de Calcedonia, Letrán, Constantinopla II y Trento, la Iglesia Católica enseña claramente que María Santísima fue siempre virgen antes, en y después de dar a luz a su Hijo Jesucristo nuestro Señor, en conformidad a lo expresado por Ella misma en la anunciación «¿Cómo puede ser posible que dé a luz un hijo, si no conozco varón? Ítem, he consagrado mi virginidad al Señor, y Él ha aceptado la oblación de su humilde esclava?» (cf. Lucas I, y Mística Ciudad de Dios). Este DOGMA DE FE ha sido tan constantemente sostenido que aún en fecha tan reciente como el 27 de Julio de 1960, la Suprema y Sagrada Congregación del Santo Oficio advirtió contra los teólogos Albert Mitteret, Ludwig Ott y Karl Rahner, que empezaron a cuestionarlo:
Varios estudios teológicos han sido publicados, en los cuales el delicado problema de la virginidad in partu de María es tratado con términos impropios y, lo que es peor, en una forma flagrantemente contradictoria con la doctrina tradicional de la Iglesia y el sentir piadoso de los fieles.
  
Incluso, entre los mismos anglicanos, negar la virginidad de María es una cuestión polémica: En 1984 el presbítero anglicano David Edward Page Jenkins, quien negaba el nacimiento virginal de Cristo y su Resurrección de entre los muertos como hechos históricos, fue consagrado “obispo” de Durham en la catedral de San Pedro en York (más conocida como York Minster). Al día siguiente, John Chetwynd-Stapylton Habgood, arzobispo anglicano eboracense, predicó un sermón defendiendo las opiniones de su sucesor en la sede de Durham. Esa noche, un rayo golpeó el techo de la catedral originando un fuego que causó daños en el techo y el interior del templo por valor de £1 millón de libras esterlinas (con una inflación acumulada de 212.19% entre 1984 y 2018, se tasarían a fecha de hoy en £3,121,864.30, unos US$ 3.966.337,96). El Times de Londres reseñó:
“Una centella del cielo la misma noche después de que el Arzobispo predicara en defensa de su nombramiento para Durham ante el sínodo congregado: Es difícil no acordarse de Elías y los sacerdotes de Baal”.
  
Fuera de eso, San Jerónimo le dijo al monje herético Joviniano (digno antecesor de Manuel Linda y de Anselmo Borges), quien negaba la concepción virginal, que ni entre los paganos se imaginaban semejante blasfemia, toda vez que creían que sus héroes o semidioses eran concebidos en el vientre de sus madres humanas sin intervención de varón alguno (casos de Perseo, Hércules y Buda).
 
La polémica sobre la fecha del nacimiento de Jesús ya fue resuelta de antemano, al ser más antigua la Natividad del Señor (Julio Africano, en el año 204, decía que los Cristianos la celebraban) que el Sol Invicto de Heliogábalo y Aureliano Césares (años 220 y 272 respectivamente). Y sobre el nacimiento de Jesús como heredero de la dinastía de David, nacido y consagrado rey en Belén (“casa del pan”), ya eso se halla definido (mal que le pese a Ratzinger, quien en el año 2007 hizo montar un “nazaret”) en la profecía de San Miqueas de Morasti, cuando dice:
“Y tú, Belén de Efrata, no eres ciertamente la menor entre las ciudades de Judá, porque de ti ha de nacer el que regirá a mi pueblo Israel”.
A fin de verificar que se cumpliera la profecía (conocida y temida por Herodes el Grande), Dios se valió de Augusto César para convocar el censo, y que San José y la Virgen partieran a Belén desde Nazaret. Y si el problema es el clima, ¿acaso al Dios que con una palabra creó el mundo y cuanto hay en él, le queda grande alterar el orden natural de las cosas para que naciera su Hijo en medio del invierno? ¿Acaso Dios no hizo caminar a los israelitas por el Mar Rojo y el desierto del Sinaí sin el menor daño de los elementos? No sabemos en qué Dios creerán esos herejes de Linda y Borges, pero el Dios en el que creemos nosotros ES OMNIPOTENTE Y CELADOR DE QUE SU PALABRA SE CUMPLA.
  
Si este par de imbéciles no les gusta la Tradición y el Magisterio, pero tampoco creen en la Escritura, ¿por qué diablos no se van y fundan su secta propia? Pero claro, son parte de la Secta mayor, la del Vaticano II, dirigida por un Bergoglio (por demás negador de la Inmaculada Concepción) que por esas palabras les promoverá grandemente en vez de llamarlos a orden (aunque en él la palabra Orden no existe en su diccionario). Claro, si para él la virginidad es mental y espiritual, sin importar cuánto le dieron al trote (muestra de ello es el nuevo Ordo Consecratiónis vírginis); y en ese orden de ideas, perfectamente ordenaría el Portador de Maldición reescribir el pasaje de Lucas I, 26-27:
María dijo al ángel: “¿Cómo puede ser esto, puesto que soy pura de corazón, una virgen teológica si no una virgen física, y todos saben que las vírgenes teológicas no pueden concebir y quedar en cinta sin importar cuánto sexo tengan?”.
  
PERO ESO SÍ, DIOS NO PASARÁ POR ALTO ESTO. VIENE UN JUICIO PARA PORTUGAL, PORQUE ASÍ COMO FUE AGRACIADO ESE PAÍS AL SER ESCOGIDO POR LA VIRGEN PARA HACER SU ÚLTIMA APARICIÓN PÚBLICA, SU CASTIGO POR LA BLASFEMIA CONTRA ELLA SERÁ INMENSO.

NOVENA DEL DULCÍSIMO NOMBRE DE JESÚS

Novena compuesta por el Padre Fray Antonio Garcés y Maestre OP. Imprimátur concedido por el canónigo José de Nadal, Vicario General y Oficial del Obispado de Barcelona; y Reimprimátur por el doctor Raimundo de Irabien y Uriondo, ministro del Consejo Real de Castilla, los días 10 y 11 de Agosto de 1766 respectivamente. Mons. Tomás Crespo Aguero, Arzobispo de Zaragoza, concedió cuarenta días de Indulgencia a cuantos hicieren esta Novena.
  
NOVENARIO DEL DULCÍSIMO NOMBRE DE JESÚS

     
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ORACIÓN PREPARATORIA
¡Oh Trinidad Santísima! Padre, Hijo y Espíritu Santo, y un solo Dios verdadero. En cuya presencia se postra mi alma, con deseos de alabaros y bendeciros, ordenando este Novenario a fin de daros gracias por vuestra infinita misericordia, venerando y alabándola en el Dulcísimo nombre de Jesús, que ofrece vuestra piedad; y para que este obsequio os sea de agrado, purificad piadoso, y enderezad mis pensamientos, palabras y obras según vuestra Divina voluntad; y si mis culpas lo impiden, me deseo arrepentir, diciendo de lo íntimo de mi corazón: Creo en Vos, y en todo lo que cree la Santa Madre Iglesia Católica Romana; espero, Señor, en vuestra infinita piedad y misericordia, que me habéis de perdonar, y os amo más que a todo lo criado; me pesa de haberos ofendido, por ser Vos sumo bien, a quien debo amar sobre todas las cosas: quitadme la vida antes que os ofenda.
   
¡Oh buen Jesús! ¡Oh piadosísimo Jesús! ¡Oh Jesús, Hijo de María Santísima! Lleno de piedad y misericordia, segun ella, mirad a mi alma. ¡Oh clementísimo Jesús! Humildemente os ruego, que por vuestra preciosísima Sangre, que derramaste por mí, me laves con ella las manchas de mis culpas. Mirad buen Jesús, a mi miserable alma, que sin Vos está perdida, pero confiada a vuestros pies, pidiendo misericordia, invocando el nombre de Jesús, al que está vinculada. ¡Oh Dulcísimo nombre de Jesús!, Nombre dulce. ¡Oh nombre de Jesús!, Nombre deleitable. ¡Oh nombre de Jesús!, que fortaleces a las almas. ¿Qué cosa es Jesús sino Salvador? Ea, pues, misericordiosísimo Jesús, por tu Santísimo nombre, sálvame; no permitas se condene mi alma, a quien criaste, y con tu preciosa Sangre redimiste. Mirad, Señor, en mí todo lo que es de Vos, y arrojad de mi alma todo lo que os disgusta. Usad conmigo de piedad por vuestro Dulcísimo nombre, para lograr ser feliz cuando me juzgues. ¡Oh Dulcísimo Jesús!, Salud para los que creen en Ti, consuelo de los que a Ti llegan afligidos. ¡Oh Dulcísimo Jesús!, Hijo de María Santísima, avivad mi fe, fortaleced mi esperanza, encendedme en la caridad, hacedme humilde y casto, y de todos modos virtuoso, para que pueda perfectamente amarte, en todo servirte, en solo Ti gloriarme, y que con mi alma, corazón, potencias y sentidos alabe continuamente el nombre de Jesús en esta vida, y después eternamente con los Ángeles en la Gloria.
   
DÍA PRIMERO - 24 DE DICIEMBRE
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Nombre de Jesús!, Nombre admirable. Por eso exclama David, diciendo: «Oh Señor, cuán admirable es tu nombre»: Venéranle los Ángeles, ámanle los Serafines, conociendo su grandeza. Y el Apóstol San Pablo dice: «Que al nombre de Jesús, todas las Criaturas doblan las rodillas, en el Cielo, en la Tierra, y en el Abismo». Y aun el mismo Cristo, estando para morir en la Cruz, según San Bernardo, inclinó la cabeza, haciendo reverencia a su Dulcísimo nombre de Jesús, que tenía sobre sí escrito. Ea, pues, Señor, dadme a conocer las excelencias de este Dulcísimo nombre, para amarle, bendecirle y reverenciarle con todas mis potencias y sentidos, para que pueda decir con San Bernardo: No reine en mí sino el amor al Dulcísimo nombre de Jesús. Todo me desagrada, como decía de sí este Santo, si no suena el nombre de Jesús. Jesús en mi lengua, celestial almíbar: Jesús en mis oídos, melodía sagrada del Cielo: Jesús en mi corazón, consuelo celestial. Para mover a las almas a que le tengan devoción, mandó vuestro siervo San Gregorio Papa en el Concilio Lugdunense que se incline la cabeza al oír el nombre de Jesús, concediendo Indulgencias a los que lo ejecuten con devoción. Y yo, deseando alabar y bendecir al Santísimo nombre de Jesús, os ordeno, piadosisimo Señor, a este fin este Novenario, saludándoos cinco veces, en reverencia de las cinco letras de quienes se compone Jesús, vuestro Dulcísimo nombre:
  
SALUTACIÓN AL NOMBRE DE JESÚS
Alegría de las almas
Es Jesús, gloria suprema,
Dulzura de los sentidos,
Del corazón dulce néctar.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
 
¡Oh suma bondad de Dios!
En el nombre de Jesús,
Fuente viva de piedad,
Nuestro amor, consuelo, y paz.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
 
Con el nombre de Jesús
Se endulza el alma y la lengua,
Más que con la miel y azúcar,
Con solas sus cinco letras.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
Para todos es Jesús
Firme esperanza y clemencia,
Y suma su gran bondad,
Que a los justos saborea.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
Sed, pues, Jesús, nuestro gozo,
Sed nuestro futuro premio,
Y sed también nuestra gloria
Eternamente en el Cielo.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
Alentando cuanto pudiere la esperanza, pedirá a su Divina Majestad el favor que desea conseguir.
 
GOZOS
 
¡Oh Jesús!, mi dulce amor,
¡Oh Jesús!, dulce renombre,
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad al pecador.
    
A ocho días de nacido,
Jesús, tu sangre derramas,
Y entonces Jesús te llamas;
Piedad ofreciendo herido:
Tu sangre así lo ha pedido,
Como la de Abel rigor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre, 
Perdonad al pecador.
    
El infierno, tierra, y cielo,
Siempre que a Jesús se nombra,
Aquél de temor se asombra,
Y estos explican consuelo:
De rodillas en el suelo
Rinden culto a vuestro amor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre, 
Perdonad al pecador.
    
Como escudo poderoso
Contra el soberbio Luzbel,
El Arcángel San Miguel
Usó este nombre glorioso:
Éste en la Cruz amoroso
Os aclamó vencedor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre, 
Perdonad al pecador.
   
Jesús difunde los gustos
A potencias, y sentidos,
Cuando llega a los oídos
De pecadores y justos: 
A unos les quita los sustos,
Y a otros infunde fervor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre, 
Perdonad al pecador.
   
¡Oh Soberana piedad!
Si el demonio capaz fuese,
Y por Jesús lo pidiese,
Lograse ver la Deidad.
Muy grave es nuestra maldad,
Mas no llega a tanto horror.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre, 
Perdonad al pecador.
   
¡Oh Jesús!, Pastor Divino,
Es vuestro nombre el cayado,
Y encamináis al errado,
Como a Pablo en el camino:
O como al grande Agustino
Le ilustró vuestro favor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad al pecador.
   
Aun siendo tan alevoso
Judas, no desesperara,
Si en aquel lance invocara
A Jesús, nombre amoroso:
Por olvidarlo ambicioso,
Se precipitó en su error.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad al pecador.
   
San Pablo, Apóstol Sagrado,
Este nombre pronunció
Tres veces, y lo mostró
Con un prodigio no usado:
Tres saltos dio en el tablado
Su cabeza con fervor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre, 
Perdonad al pecador.
   
A Ignacio martirizado
El pecho el tirano abrió,
Y en él de Jesús halló
El nombre impreso, y dorado:
¡Oh mérito bien pagado!
Con este premio de amor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad al pecador.
  
Jesús, por vuestra bondad,
Concedednos que al morir
Logremos el repetir;
¡Oh Jesús, Jesús, piedad!
Y al oir tal suavidad,
Demos muestras de dolor.
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre,
Perdonad al pecador.
  
¡Oh Jesús!, mi dulce amor,
¡Oh Jesús!, dulce renombre,
¡Oh Jesús!, por vuestro nombre, 
Perdonad al pecador.
  
Deprecación: Sea alabado el Nombre de Jesús por todos los siglos en el Cielo y en la tierra de todas las Criaturas.
 
ORACIÓN
¡Oh Buen Dios!, que quisiste que vuestro Hijo redimiese al linaje humano, poniéndole por nombre Jesús: os suplicamos humildemente por vuestra piedad, que amemos tíernísimamente a Jesús, venerando su Santísimo nombre, y que después continuemos sus alabanzas en la Gloria. Amén.
 
Sea bendito y alabado el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 25 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Oración preparatoria
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Padre amantísimo, Dulcísimo Jesús! en cuya invocación afianzan nuestras almas vuestra Divina piedad. Por vuestro Dulcísimo nombre ablandad nuestros corazones, pues siendo a modo de aceite, ablanda y luce; que por eso dijo San Bernardo, que es luz, comida y medicina espiritual: luz, que alumbra al pecador, alimento, que fortalece la debilidad de nuestras almas, medicina, que cura las llagas de nuestras culpas. Logremos, pues, por vuestro Santísimo nombre de Jesús, luz para que, conociendo por medio de ella vuestra suma bondad, la amemos; sea también vuestro Santísimo nombre manjar sabroso, para poder decir con San Bernardo: «Toda comida es desabrida: si no fuere sazonada con la dulce memoria del amabilísimo nombre de Jesús», y logremos por efecto de la devoción a este Dulcísimo nombre el alabarle y bendecirle, en agradecimiento a sus piedades, a cuyo fin ordeno este Novenario, saludándoos cinco veces en veneración de las cinco letras de quienes se compone el Dulcísimo nombre de Jesús.
  
La Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 26 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Oración preparatoria
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Bondad infinita de Dios! Antes como oculta, pues os nombrais el Dios de las venganzas, el Dios guerrero; pero lo mismo fue enviar al Mundo la Trinidad Santísima el Dulcísimo nombre de Jesús en el día de la Circuncisión, que parece se ocultó la Justicia Divina para dar lugar a la misericordia, que resplandeciese con la luz del aceite de este Dulcísimo nombre, convirtiéndose los Divinos rigores en piedades. Y aun por eso dijo San Pablo que «la Sangre de Jesús clamaba mejor que la de Abel»; porque si la de Abel pedía justicia, la que Jesús derramó en el día de la Circuncisión, clamaba al Padre Eterno, pidiendo misericordia. Pero qué mucho, si era en el día, que el Cielo le puso por nombre Jesús, en quien está depositada la piedad y clemencia. Ea, pues, Dulcísimo Jesús, no pida vuestra preciosísima Sangre, derramada por mis culpas, justicia contra mi alma; así lo confío de vuestra misericordia, la cual imploro por vuestro Dulcísimo nombre de Jesús. Y en agradecimiento a lo mucho que os debo, deseo alabaros y bendeciros, a cuyo fin ordeno este Novenario, saludándoos cinco veces en reverencia de las cinco letras de quienes se compone Jesús, vuestro Dulcísimo nombre.
  
La Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA CUARTO - 27 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Oración preparatoria
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Amor Divino!, que quedaste depositado, como en prenda, para dar a las Almas la Gloria, si la pidieren por la invocación del Dulcísimo nombre de Jesús; pues, como piadosamente dice San Buenaventura: «El que desee subir al Cielo, invoque el Dulcísimo nombre de Jesús; que se salvará». Por eso en cierta ocasión, el demonio que poseía el cuerpo de un hombre, dijo a Cristo: «¿Por qué, Jesús Nazareno, antes de tiempo has venido a atormentarnos?». Mandándole callar su Divina Majestad, le dijo: «enmudece». Como si dijera el Señor a los demonios: «Me pedís alivio de los tormentos invocando mi nombre de Jesús, callad, porque mi nombre no se ha de oír sino cuando haya de usar de piedad; y como vosotros no habéis de lograr alivio, porque así está determinado, enmudeced, no me llaméis Jesús». Confiamos nos seréis piadoso por la invocación de vuestro Dulcísimo nombre Jesús, librándonos del infierno y de su camino, que es el de los vicios. Y en agradecimiento a lo mucho que os debo, deseo alabaros y bendeciros, a cuyo fin ordeno este Novenario, saludándoos cinco veces en reverencia de las cinco letras de quienes se compone Jesús, vuestro Dulcísimo nombre.
  
La Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO - 28 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Oración preparatoria
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Nombre de Jesús, nombre admirable! De quien dice Santo Tomás de Aquino que lo llamó así el Profeta Isaías, porque en virtud del nombre de Jesús, cría Dios todas las cosas, ahuyenta los demonios, y cura todas las enfermedades del alma, y cuerpo. Y San Bernardino de Siena dice que «para arrojar a los demonios del Cielo, se valió el Arcángel San Miguel del nombre de Jesús, y al oírlo los demonios, huyeron hasta el Infierno». Ea, Dulcísimo Jesús, pues disteis tanta virtud a vuestro Santísimo nombre, concededme que al invocarle, huya el demonio de mí, dejándome con más libertad suelto de la cadena de la esclavitud del pecado, para caminar con pasos de ternura a Vos, mi sumo bien, a quien debo y deseo amar. Y en agradecimiento a lo mucho que os debo, deseo alabaros y bendeciros, y al nombre de Jesús piadoso, a cuyo fin ordeno este Novenario, saludándoos cinco veces en reverencia de las cinco letras de quienes se compone Jesús, vuestro Dulcísimo nombre.
  
La Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA SEXTO - 29 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Oración preparatoria
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Dulcísimo Jesús! Cuánto deben los cristianos a la luz amabilísima de vuestro Santísimo nombre. ¿Se entristece alguno?, dice el Padre San Bernardo, ponga en su corazón luego el amor al Dulcísimo nombre de Jesús, y se deshará el nublado de cualquiera tentación. ¿Cae alguno en pecado, camina desenfrenado al lago del infierno, ha llegado a desesperar de la misericordia de Dios? ¿Acaso, si invoca el nombre de Jesús, no respirará en la confianza en la divina misericordia? Ea, que sí, dice el Santo. ¡Oh Dulcísimo nombre de Jesús! En Ti confiamos, que nos serviréis de escudo contra los divinos enojos, nos seréis lenitivo que alivie nuestros dolores, como enseña San Bernardo. Sednos también, como dice el mismo Santo, sagrado aceite, que encienda nuestras almas en el fuego del divino amor. Y en agradecimiento a lo mucho que os debo, deseo alabaros y bendeciros, a cuyo fin ordeno este Novenario, saludándoos cinco veces en reverencia de las cinco letras de quienes se compone Jesús, vuestro Dulcísimo nombre.
  
La Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO - 30 DE DICIEMBRE
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Oración preparatoria
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Divino Pastor!, que recogéis a las almas, como a ovejas perdidas, con el cayado amable de Jesús, vuestro Dulcísimo nombre; y aun por eso el Apóstol San Pablo, persiguiendo a los cristianos, logró la dicha de que Vos le detuvieseis en el camino, saliéndole al encuentro, con solo decirle: «Yo soy Jesús Nazareno, a quien tu persigues», y al oír el Dulcísimo nombre de Jesús, cayó en tierra postrado, humilde y rendido, sujetándose a Vos en todo, por cuyo motivo fue después tan amante, en agradecimiento a este Dulcísimo nombre, que decía estaba dispuesto, por amor al nombre de Jesús, a padecer trabajos, azotes y la muerte; y aun los Apóstoles iban gozosos a padecer desprecios delante de los Gentiles, por amor a este Dulcísimo nombre de Jesús, en atención de que les era piedra imán que los había llevado en pos de su Divino Maestro. Ea, pues, Señor, concededme un amor tiernísimo a vuestro Dulcísimo nombre de Jesús, para que me recojáis por medio de esta devoción, como Pastor Divino, al amparo de vuestra clemencia, y esté defendida mi alma del lobo infernal del demonio; y en agradecimiento a lo mucho que os debo, deseo alabaros y bendeciros, a cuyo fin ordeno este Novenario, saludándoos cinco veces en reverencia de las cinco letras de quienes se compone Jesús, vuestro Dulcísimo nombre.
  
La Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 31 DE DICIEMBRE
Por la señal...
Oración preparatoria
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Nombre de Jesús! Torre de fortaleza, como dice el Espíritu Divino en los Proverbios. Fortaleza grande es, Señor, vuestro Dulcísimo nombre; de tal manera, que huye el demonio de las almas que están armadas con el escudo de este amabilísimo nombre, Jesús. Y aun San Bernardo observa que el demonio se apoderó de Judas por no haberse valido del nombre de Jesús, cuando dijo a los Judíos: «¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?». Repara el Santo que no dijo: «Yo os entregaré a Jesús», porque al haberle nombrado, le hubiera dado el nombre de Jesús luz para conocer su yerro, y convirtiéndole, le habría vuelto al Rebaño del Colegio Apostólico; y conforme a esto, dice San Eutimio, que «está lejos de desesperar quien invoca el nombre de Jesús». ¡Oh nombre de Jesús!, arma fuerte contra Luzbel, con cuyas cinco letras, como David con las cinco piedras rindió al gigante, rinden también las almas a los demonios, habiendo aprendido este modo de vencerlos de los Apóstoles, que dijeron a la Majestad de Cristo: «Señor, hasta los demonios se nos sujetan en vuestro nombre». Ea, pues, amantísimo Jesús, a vuestro nombre Dulcísimo nos acogemos como a torre de refugio contra el demonio; y para vencerlo, sintiéndonos de él combatidos, enfervorizad nuestro corazón cuando digamos: Dulcísimo Jesús, sed para mí, Jesús»; y en agradecimiento a lo mucho que os debo, deseo alabaros y bendeciros, a cuyo fin ordeno este Novenario, saludándoos cinco veces en reverencia de las cinco letras de quienes se compone vuestro Dulcísimo nombre.
  
La Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
 
DÍA NOVENO - 1 DE ENERO
Por la señal...
Oración preparatoria
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Dulcísimo Jesús! Padre amabilísimo, que vinisteis al mundo para enseñar a las almas a caminar al Cielo con vuestro ejemplo. Quisisteis al morir en la cruz tener sobre la almohada de la Corona de Espinas el nombre de Jesús, para enseñar a las almas que vuestro Dulcísimo nombre, como Celestial aceite, da luz en aquella hora, para librar a las almas del escollo de la desesperación, como la hacía el gigante Coloso, dando por las noches luz para guiar las naves que andaban entre escollos por el Mar. Logró este favor el Apóstol San Pablo, pues al cortarle el Gentil la cabeza, dio tres saltos en tierra, diciendo: «Jesús, Jesús, Jesús», después de cortada. Y de San Ignacio Mártir, dice San Bernardino de Siena, que murió enamoradísimo de este nombre, repitiéndole muchas veces, sin temer a los leones, ni tormentos de los Gentiles. Pero que mucho, si después de muerto, le encontraron en el corazón el nombre de Jesús, impreso con letras de oro. Y de San Pablo consta, que lo repetía muchas veces, pues en todas sus Epístolas se numeran más de doscientas y diez y seis. Ea, pues, dulcísimo Jesús mío, para lograr a la hora de mi muerte consuelo, fortaleza y dulzura al invocar entonces el Dulcísimo nombre de Jesús, enfervorizad mi alma y corazón, para que frecuentemente repita en mi vida el amabilísimo nombre de Jesús; quisiera nombrarlo con la dulzura que María Señora Nuestra. En agradecimiento a lo mucho que os debo, deseo alabaros y bendeciros, a cuyo fin ordeno este Novenario, saludándoos cinco veces en reverencia de las cinco letras de quienes se compone Jesús, vuestro Dulcísimo nombre.
  
La Salutación, los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.

domingo, 23 de diciembre de 2018

CORONA DE LAS CINCO LLAGAS DE NUESTRO REDENTOR JESUCRISTO

Fuente: Como ovejas sin pastor
   
En la oración de la Congregación de los Clérigos Descalzos de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo (Padres Pasionistas) en Roma, en el Retiro de los Santos Juan y Pablo, el Papa León XII, de santa memoria, por un decreto de la Sagrada Congregación de Indulgencias, con fecha 20 de Diciembre de 1823, concedió las siguientes indulgencias a todos los fieles que, con corazón contrito, digan con devoción la Corona de las Cinco Llagas de nuestro Divino Redentor, Jesucristo, meditando al mismo tiempo sobre ellas:
i. Indulgencia de un año, una vez al día, por rezar esta corona.
ii. Indulgencia plenaria (además de la Indulgencia parcial anterior) tres veces al año, esto es, en cualquier viernes de Marzo, en la fiesta de la Invención (3 de Mayo) y de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de Septiembre), o en cualquier día en la octava de estas fiestas, a todos los que hayan practicado la devociòn de decir esta Corona al menos diez veces cada mes previsto que en el mencionado día, estando verdaderamente penitentes, habiendo confesado y recibido la Santa Comunión, oren según la intención general de la Santa Iglesia.
El Soberano Pontífice Pío IX, mediatne decreto de la Sagrada Congregación de Indulgencias de fecha 11 de Agosto de 1851, extendió esta Indulgencia Plenaria a las fiestas de la Natividad, Circuncisión y Epifanía de Nuestro Señor Jesucristo, las fiestas de su Santísimo Nombre, Domingo de Pascua, la Ascensión, Corpus Christi, y la Transfiguración, o cualquier día en las octavas de estas fiestas, con las mismas condiciones señaladas anteriormente.
iii. Indulgencia de siete años y siete cuarentenas a todos los que digan esta Corona desde el Domingo de Pasión hasta el Sábado Santo inclusive; y la Indulgencia plenaria, cuando cumplan el precepto pascual.
 
La condición para ganar estas indulgencias era que la Corona debía ser bendecida por el Padre General de la Congregación de los Pasionistas, o por algún sacerdote que haya recibido la facultad para hacerlo [sea Pasionista o no, según rescripto de San Pío X, de fecha 18 de Mayo de 1907; privilegio extendido in tuito persónæ por el decreto Consílium suum perséquens de la Sagrada Penitenciaría Apostólica del 20 de Marzo de 1933]. La Colléctio Cæremoniárum et Precum ad usum clericórum excalceatórum SS. Crucis et Passiónis D. N. J. C. cuenta con la siguiente bendición para la Corona:
Como en este caso, donde no se indica ninguna estola en especial, la regla general es que en todas las bendiciones fuera de la Misa, el Sacerdote se pone por lo menos una sobrepelliz y la estola del color del día.
℣. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
℟. Qui fecit cœlum et terram.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
  
Orémus.
  
ORATIO
Rogámus te, Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus, ut has Corónas quinque vúlnerum dilectíssimi Fílii tui Dómini nostri Jesu Christi bene dícere dignéris, ut qui eas recitáverint, méritis Passiónis ejúsdem Fílii tui, grátiam in præsénti et aetérnam glóriam obtíneant in futúrum. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. ℟. Amen.
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Las Coronas se asperjan con agua bendita.
Después de ser bendecida la Corona, esta no puede ser vendida o prestada, o dada a otros, con el propósito de comunicarles las Indulgencias, según los decretos generales de la Sagrada Congregación de Indulgencias del 6 de Febrero de 1657, 5 de Junio de 1721 y 9 de Febrero de 1820, etc.
  
Esta corona consiste en cinco series de cinco cuentas cada una; y en cada una de ellas, en memoria de las Cinco Llagas de Jesucristo, se dice un Gloria Patri; y al final de cada serie de cinco, se añade un Ave María en devoción a los dolores de Nuestra Señora, pudiendo rezarse así o con las meditaciones siguientes (por cualquiera de las dos formas se ganan las Indulgencias indicadas ut supra, que son aplicables también a las Benditas Ánimas):
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
  
«María, mi tierna Madre, haz que en mí estén de fijo las Llagas del Crucifijo, para que nunca las olvide».
    
Primera llaga: el Pie izquierdo
Crucificado Jesús mío, adoro devotamente la dolorosa llaga de vuestro Pie izquierdo. ¡Ah!, por el dolor que sentisteis entonces, y por la sangre que derramásteis de ese pie, concededme la gracia de huir de las ocasiones de pecado, y de no caminar por las sendas de iniquidad, que conducen a la perdición.
  
Cinco Glorias, un Ave María y la deprecación «María, mi tierna Madre, haz que en mí estén de fijo las Llagas del Crucifijo, para que nunca las olvide».
 
Segunda llaga: el Pie derecho
Crucificado Jesús mío, adoro devotamente la dolorosa llaga de vuestro Pie derecho. ¡Ah!, por el dolor que sentisteis entonces, y por la sangre que derramásteis de ese pie, concededme la gracia de caminar constantemente por el camino de la virtud cristiana, incluso a la entrada del Paraíso.
  
Cinco Glorias, un Ave María y la deprecación «María, mi tierna Madre, haz que en mí estén de fijo las Llagas del Crucifijo, para que nunca las olvide».
  
Tercera llaga: la Mano izquierda
Crucificado Jesús mío, adoro devotamente la dolorosa llaga de vuestra Mano izquierda. ¡Ah!, por el dolor que sentisteis entonces, y por la sangre que derramásteis de esa mano, libradme de ser encontrado a vuestra izquierda con los réprobos, en el Juicio final.
  
Cinco Glorias, un Ave María y la deprecación «María, mi tierna Madre, haz que en mí estén de fijo las Llagas del Crucifijo, para que nunca las olvide».
    
Cuarta llaga: la Mano derecha
Crucificado Jesús mío, adoro devotamente la dolorosa llaga de vuestra Mano derecha. ¡Ah!, por el dolor que sentisteis entonces, y por la sangre que derramásteis de esa mano, bendecid mi alma y conducidla a vuestro Reino.
  
Cinco Glorias, un Ave María y la deprecación «María, mi tierna Madre, haz que en mí estén de fijo las Llagas del Crucifijo, para que nunca las olvide».
    
Quinta llaga: el Costado
Crucificado Jesús mío, adoro devotamente la llaga en vuestro sagrado Costado. ¡Ah!, por la sangre que derramásteis de él, encended en mi corazón la llama de vuestro amor, y dadme gracia para perseverar en amaros por toda la eternidad.
  
Cinco Glorias, un Ave María y la deprecación «María, mi tierna Madre, haz que en mí estén de fijo las Llagas del Crucifijo, para que nunca las olvide».
 
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
FUENTES

sábado, 22 de diciembre de 2018

SANTA FRANCISCA JAVIER CABRINI, ARDIENTE MISIONERA DE LAS AMÉRICAS

   
«Santa activa, audaz, sin desfallecimientos, siempre unida a Dios y confiada en el Corazón de Jesús, alma de cruzado y corazón compadecido con todas las desgracias» [1]
 
Santa Francisca Javier Cabrini
   
Así la describió el Papa Pío XII: «Heroína de los tiempos modernos […] imagen de la mujer fuerte, conquistadora del mundo, con pasos audaces y heroicos a través del curso de su vida mortal» [2].
  
María Francisca, hija de Agustín Cabrini, fue la menor de una familia de trece hijos. Su madre tenía ¡52 años! cuando abrió sus ojos prematuramente en Sant’Angelo Lodigiano, en Lombardía (Italia), el 15 de julio de 1850. Nació menuda, frágil y de aspecto tan enfermizo, que la llevaron inmediatamente a la iglesia para que la bautizaran por miedo de que falleciera pagana.
  
“Cecchina”, como la llamaban en casa, a pesar de débil y enfermiza, crecía con una sólida piedad. «Siendo muy niña, aprendió a amar la oración, siguiendo el espléndido ejemplo de sus padres, hermanos y hermanas» [3]. Fue confirmada a los siete años y recibió la primera comunión a los diez. A los 11 hizo voto de castidad.
   
Cuando terminaba el trabajo en su pequeña propiedad rural, Agustín tenía el hábito de reunir a su numerosa prole en la gran cocina y leer un libro de piedad. Frecuentemente leía las aventuras de los misioneros por el mundo. Cecchina oía con mucha atención, abrasada por el deseo de algún día ser también misionera.
   
A los 13 años de edad ingresó en una escuela dirigida por las Hijas del Sagrado Corazón, donde estudió cinco años, graduándose como maestra. A esa altura, con 18 años, pidió su admisión entre aquellas religiosas, pero no fue aceptada a causa de su frágil salud.
 
Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón
Comenzó entonces a dar lecciones de Catecismo a los niños. En 1874 fue llamada para reorganizar un orfanato muy mal dirigido en Cadogno. Más tarde, el obispo de Lodi, reconociendo sus extraordinarias cualidades morales, intelectuales y administrativas, le dijo un día: «Queréis ser misionera. El tiempo está pronto. No conozco ninguna comunidad de hermanas misioneras. Por lo tanto, debéis fundar una». Francisca apenas respondió: «Voy a conseguir una casa». Y el 14 de noviembre de 1880, con siete compañeras, tomó posesión de un antiguo convento franciscano abandonado, colocando en su puerta el letrero: Instituto de las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón. Estaba fundada su obra. Como patronos del nuevo instituto Francisca escogió a San Francisco de Sales y a San Francisco Javier [4].
  
El nuevo instituto creció rápidamente y en pocos años poseía casas en toda Italia. La Madre Cabrini pensó entonces en fundar una en la capital de la Cristiandad. Pero el cardenal vicario de la Santa Sede le respondió: «¡Cómo! ¿Una comunidad fundada hace apenas siete años quiere establecerse en Roma y ser aprobada? ¡Eso es demasiado!». Santa Francisca no se desanimó. Y poco después el mismo cardenal la autorizaba a abrir no una, sino dos casas en la Ciudad Eterna. León XIII la animó a proseguir con sus fundaciones y le recomendó que, en lugar de ir al Oriente como pedía, debía hacerlo a Occidente.
  
Sucedió entonces que el obispo de Piacenza, Mons. Juan Batista Scalabrini, muerto en olor de santidad, había fundado justamente la Congregación de San Carlos Borromeo, para atender a los miles de inmigrantes italianos que se dirigían al Nuevo Mundo. Y persuadió a la Madre Cabrini a unirse a su obra, secundando a los misioneros.
 
«Casi a los 40 años de edad, comienza aquella serie ininterrumpida de viajes, realizados con el entusiasmo y ardor que la hacían escribir, al surcar las aguas del mar Caribe, esta frase digna de un nuevo Alejandro: “El mundo me parece muy pequeño, y no descansaré hasta que sobre mi Instituto no se ponga el sol» [5].
  
Santa Francisca con seis monjas desembarcaron en Nueva York el 31 de marzo de 1889, en la primera aventura de una larga epopeya. En poco tiempo, a pesar de su extrema pobreza y de toda clase de dificultades, fundaron un orfanato. Para alimentar al creciente número de huérfanos que a él acudían, las monjas tenían que salir a las calles a pedir donaciones de ropa, alimentos o dinero.
  
«Todo lo puedo en aquel que me conforta»
Haciendo suyas las palabras de San Pablo «Todo lo puedo en aquel que me conforta» (Fil 4, 13), la Madre Cabrini abrió jardines de infancia, escuelas, colegios, hospitales y clínicas para inmigrantes pobres.
   
En poco tiempo, con una energía insospechada en aquel cuerpo pequeño y frágil, estableció casas en Argentina, Brasil, España, Francia, Inglaterra y Nicaragua.
  
En 1909, al considerarlo ventajoso para su instituto, Santa Francisca Javier se hizo ciudadana de los Estados Unidos a los 59 años de edad. «Ella entendió la mentalidad norteamericana y, de otro lado, los americanos, en su admiración por la completa dedicación de la “pequeña hermana” al trabajo de Dios, la asistieron generosamente» [6].
  
El 22 de diciembre de 1917, con 67 años de edad, la Madre Cabrini falleció repentinamente en el hospital que había fundado en Chicago, a consecuencia de una recaída de la malaria contraída en el Brasil.
  
Poco después de su muerte comenzó la fama de su santidad. Todos querían su beatificación. Pero sucedió que, de acuerdo con el canon 2101 del antiguo Código de Derecho Canónico, debían transcurrir 50 años después del fallecimiento del Siervo de Dios antes que se examinase la heroicidad de sus virtudes. Pío XI, que había conocido a la Madre Cabrini, concedió la dispensa necesaria. Así, el 21 de noviembre de 1937, Francisca Javier fue declarada venerable y, al año siguiente, el 13 de noviembre de 1938, se convirtió en la primera ciudadana norteamericana en ser beatificada. Como los milagros por su intercesión continuaban, fue canonizada el 7 de julio de 1946, apenas 29 años después de su muerte, y declarada Patrona de los Inmigrantes.
   
«Cartas que respiran llamas de amor»
En sus largos viajes marítimos, Santa Francisca Javier aprovechaba el tiempo para escribir a sus hijas que se habían quedado en Italia o en alguna de las casas del Instituto esparcidas por el mundo. Estas cartas son su testamento espiritual. En ellas se refleja su alma pura y sin mancha, llena de alegría y sentido común, pero sobre todo de espíritu sobrenatural y celo por la salvación de las almas.
   
El P. Octavio Turchi S.J., que hizo la introducción a sus cartas, exclama: «El primer grito oído en estas páginas es la voz de un apóstol, que ansía ganar almas para el Corazón de Jesús. Son cartas que respiran llamas de amor» [7].
  
El mayor apostolado que la Madre Cabrini hacía en sus viajes era el de presencia, atrayendo a todos por su bondad, afabilidad y espíritu sobrenatural. Ella no estaba contagiada de la mentalidad moderna, por la cual el religioso debe vivir como todo el mundo para supuestamente conquistar a todos. Al contrario, se esmeraba en vivir como virgen consagrada y no como persona del mundo.
  
Con las religiosas que la acompañaban en sus viajes marítimos, procuraba llevar la vida del convento, rezando el oficio y novenas, cantando himnos en alabanza de la Santísima Virgen. Lo cual llamaba mucho la atención de los otros pasajeros, que las tenían en gran estima, como ella misma dice: «Los demás pasajeros cuidan más de nosotras que de sí mismos. Nos dan todo lo que pueden para no vernos sufrir. Ellos nos tratan con mucho respeto y reverencia, y tienen una gran veneración por el hábito religioso. Algunos mercaderes piden nuestro consejo para sus negocios, y nosotros intentamos confortarlos con las inspiraciones que recibimos del Sagrado Corazón» (viaje de Génova a Nueva York, setiembre de 1894).
   
Celo apostólico, ejemplos conmovedores
De las muchas cosas bellas, edificantes y sabrosas que Santa Francisca Javier transmite a sus hijas, vamos a citar apenas algunos ejemplos que muestran su celo por la verdadera religión.
   
Del segundo viaje que hizo de Italia a Nueva York en abril de 1890, ella cuenta: «Un caballero protestante vino a vernos ayer en la noche […] Tuvimos una discusión y él terminó diciendo que yo estaba en la verdad. […] Él tiene mucha estima por nuestra religión, pero no la quiere abrazar porque ha visto a muchos sacerdotes sin el verdadero espíritu. Mas también en ese punto él entendió bien las razones que yo le di».
  
Como ella viajaba frecuentemente de Europa a los Estados Unidos y viceversa, se encontraba con muchos protestantes. Por ejemplo, una personalidad a quien ella hizo el bien en un viaje de Londres a Nueva York, en agosto de 1902: «Una dama inglesa protestante, gran escritora y colaboradora del 'Chicago Tribune', vino a conversar conmigo, y en el curso de la conversación mostró un secreto deseo de hacerse católica. Ella observó que continuaría escribiendo hasta que la iglesia Anglicana volviera a ser católica de nuevo, porque Inglaterra es la nación que dio más reyes santos a la Iglesia, más que cualquier otro país».
  
No obstante, su ardor iba también dirigido hacia la tripulación. Todo lo que podía hacer por esos pobres marineros, lo hacía. Hay muchos ejemplos en tal sentido, pero el espacio se acabó… Creemos que unos pocos hechos pueden dar una idea de como una religiosa, siendo lo que debe ser, no contagiada por falsos ecumenismos y teniendo un verdadero celo por la salvación de las almas, puede obrar maravillas. ¡Sobre todo siendo santa!
 
PLINIO MARÍA SOLIMEO
  
NOTAS
[1]. P. JOSÉ LEITE S.J., Santa Francisca Javier Cabrini, en Santos de cada Día, Editorial A.O., Braga, 1987, t. III, pág. 471.
[2]. Apud P. JOSÉ LEITE, id. ib.
[3]. CARDENAL AMLETO G. CICOGNANI, Travels of Mother Cabrini (Viajes de la Madre Cabrini), Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, Chicago, 1959, Prólogo, pág. vii.
[4]. Cf. http://www.ewtn.com/library/MARY/CABRINI.HTM.
[5]. P. JOSÉ LEITE, op. cit., pág. 472.
[6]. CARDENAL CIGOGNANI, op. cit., pág. x.
[7]. Travels, Introducción, pág. 27. Las citaciones de las cartas serán siempre de esta fuente.
  
ORACIÓN
Oh Señor Jesucristo, que para ganar almas para Ti condujiste en sus largos y repetidos viajes a la bienaventurada virgen Santa Francisca Javier, inflamada con la llama de amor de tu Sacratísimo Corazón, y que por ella suscitaste en tu Iglesia una nueva familia de vírgenes, te suplicamos nos concedas por su intercesión, revestirnos de las virtudes de tu mismo Corazón, y que merezcamos llegar al puerto de la eterna bienaventuranza. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.