domingo, 27 de octubre de 2019

MES DE OCTUBRE AL SANTÍSIMO ROSARIO - DÍA VIGESIMOSÉPTIMO

Tomado de El Rosario: Meditaciones para los 31 días del mes de Octubre, de la autoría del licenciado Juan Luis Tercero. Publicada en Ciudad Victoria, México, en el año 1894 por la Imprenta Oficial de Víctor Pérez Ortíz. Imprimátur concedido el 12 de Marzo de 1894 por Mons. José Ignacio Eduardo Sánchez y Camacho, Obispo de Ciudad Victoria-Tamaulipas (actual Tampico).
         
CAPÍTULO XXXI. MISTERIO CUARTO: LA ASUNCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA A LOS CIELOS
«Regocijémonos todos en el Señor, celebrando el festivo día en que honramos a la dichosa María Virgen, con cuya asunción se gozan los ángeles y cantan alabanzas al Hijo de Dios».
 
Esta es la voz de la Iglesia al celebrar la asunción de nuestra Reina, el gran misterio de su exaltación a las alturas después de pasar por el sepulcro, a semejanza de la ascensión de su Hijo Cristo resucitado.

Este gran misterio, principio de los triunfos definitivos de gloria de la Dolorosa, que, antes en su camino como el Mesías, ha bebido del amargo torrente, en gran manera interesa la ciencia y la piedad de los hijos fieles de esa Reina de la Iglesia, y guarda espléndida proporción de sabiduría y de amor con los otros misterios de nuestra amabilísima y dichosa Madre.
  
Sí; todo es armonía y magnificencia en esta maravillosa obra maestra del Dios de piedad: el portento de la Encarnación del Verbo reclama con el portento de la Concepción Inmaculada de la Madre de Dios, y el de la Inmaculada, con el de la divina Maternidad. Este reclama, a la vez, con el de la incomparable humildad de la Esclava del Señor y sus otras incomparables virtudes; pero tantas grandezas reclaman prodigiosos méritos posteriores que harán a la humilde a Inmaculada Madre Virgen, aptísima para algo superior a esas anteriores grandezas, la Corredentora de sus hermanos, la Madre incomparable del dolor. Mas, de aquí vendrá poderosísima razón para que la magnánima Reina de los mártires sea no menos la Reina, digamos así, de los resucitados, la triunfadora que en la victoria sobre la muerte tendrá el lugar primero después de su Hijo. Y estas magnificencias aún tendrán su coronamiento cuando la Escogida, la Unica, vaya a sentarse en ese “solio estrellado” en donde reinará para siempre a la diestra de su Hijo sobre todas las criaturas.
 
Pero entretanto, gocemonos en contemplar ese tránsito de la amorosísima paloma, ese tránsito de este valle de gemidos, más allá de las riberas de las aguas, exhalando virginal fragancia de sus vestiduras y rodeada de flores de rosal y lirios de los valles, como si fuesen días de primavera.
 
La muerte no ha ejercido en Ella imperio sino servicio de sierva obsequiosa; Ella ha languidecido de amor y ha enviado a decir a su Amado, que no difiriese más la hora del santo abrazo de su ternura; y aquél que amó a los suyos tanto y a su Predilecta sobre to dos, señaladamente la amó en el día en que la llamaba a su Reino y en que a ese reclamo de su Inmaculada, respondía: «levántate y date prisa, amiga mía, paloma mía, hermosa mía y ven, que ya pasó el invierno». «“En tus manos, Señor, contestó Ella, encomiendo mi espíritu”; cerró los virginales ojos y espiró», según frase acertadísima que textual copiamos de nuestra venerable escritora María de Ágreda.
  
Los apóstoles congregados de todas las partes del mundo rodean el lecho santo de la Reina, y el cielo ha descendido a la tierra en ese Cenáculo en que la sabiduría, la omnipotencia y la ternura del Padre, del Hijo y del Consolador, han obrado tantos prodigios. «Los ángeles entonan cánticos, ya próxima a espirar la Reina; los cánticos de Salomón y otros nuevos. Una fragancia divina y la música celestial se dejan percibir hasta de los extraños a la santa casa, moradores próximos a ella. Un resplandor admirable se deja ver por todos, y el Señor ordena que para testigos de esta nueva maravilla concurra mucha gente de Jerusalén que ocupaba las calles». Esto escribe nuestra venerable Maria de Ágreda; creemos a ella y no podríamos creer lo contrario; como que, aparte de lo respetable de tal testimonio de la humilde monja española, es todo ello eminentemente verosímil, por más que no conste en libro bíblico. Si de gran número de santos, cuyas vidas han concluido con esos prodigios, constan con certeza maravillas de conciertos celestiales, esplendores y fragancias, sobre todo tratándose de aquellos santos más humildes y empeñados en obscurecerse, ¿qué no habremos de tener por verosímil en grado eminente, tratándose de la Reina de la humildad y de la abnegación?
 
Esa alma incomparable, esa alma que á un santo conocedor de nuestra Reina, San Dionisio Areopagita, y a otro santo, Tomás de Aquino, por su inteligencia y sabiduría llamado “Sol de las escuelas”, esa alma de María ha parecido algo como infinito, es llevada a los cielos a tomar posesión de inmensa gloria, mientras que la ciudad de Jerusalén se conmueve toda y admirados concurren muchos confesando el poder de Dios y la grandeza de sus obras.
  
El cuerpo santísimo de la Hermosa queda en el sepulcro; llega el tercero día; Tomás, el apóstol incrédulo de la resurrección de Cristo, compurga ahora su antigua tardanza en creer; ha llegado después que la Reina fue sepultada; quiere consolarse con ver los sacratísimos restos y van a mostrársele. Esto no era más que un ardid del cielo para que la resurrección y asunción de la Inmaculada se revelasen a los ojos. El sepulcro está vacío, la Madre de Dios ha resucitado; y esto es muy reciente, porque hace pocas horas han cesado los cantos angélicos que perseveraban durante más de dos días que asistían los apóstoles velando en el sepulcro.
  
«Se ha hecho, pues, la Asunción de María Santísima a los cielos, los ángeles se alegran, y entre alabanzas bendicen al Señor», canta la Iglesia. «María Virgen ha sido transportada al tálamo celeste en que el Rey de los Reye s tiene su trono sobre las estrellas»; «al olor suavísimo que de ti exhalas, oh Señora, te seguimos apresurados con el alma; ¡cuánto amor inspiras a las doncellitas!». «Sublimada has sido, Santa Madre de Dios, sobre todos los coros de los ángeles, a los reinos celestiales». Cánticos son todos con que la Santa Iglesia Católica, en la gran fiesta de la Asunción, no cesa de hacer justicia a la Madre de Dios y al Hijo de esa Madre, y que en esa justicia jamás agotará las alabanzas debidas a tan gran Madre de tan gran Hijo, pues no sería tal Madre ni sería Dios tal Hijo, si la alabanza de ellos conociese términos o límites.
  
«Comienza hoy el cántico de los cánticos», palabras de la lección primera del Breviario, que en otras circunstancias fueran vulgares y sin importancia alguna; pero admirables y profundas en esta sublime oportunidad, porque nada menos es como si dijésemos: el gozo de aquellas palabras hechas por el Espíritu Santo para enamorar a las almas sus amadas, comienza hoy a ser ya pleno, imperecedero. «Béseme el Señor con ese beso celestial (así comienza el santo libro bíblico del Cantar de los cantares), que hace feliz al alma para siempre… Hágame entrar el Rey misericordiosísimo y santísimo a ese santuario de su caridad perpetua».
  
¡Oh Santísima Virgen, digna eres como el Cordero, de todo gozo y de gozo para siempre!
  
«Hoy, pues, vuelve a decir la Iglesia por los labios del elocuentísimo y santo Doctor San Juan Damasceno, el Arca santa y animada del Dios vivo, que concibió en sus entrañas a su Criador, descansa en el templo del Señor no construido por mano alguna; David canta a su Hija y los ángeles conciertan con él sus coros; los arcángeles la celebran, las virtudes la glorifican, los principados saltan de júbilo, conmuévense las potestades, regocíjanse las dominaciones, los tronos están de fiesta, los querubines la alaban y los serafines preconizan su gloria. En este día, el edén del nuevo Adán recibe a este Paraíso animado, en quien fue abrogada la condenación, plantado el árbol de la vida y cubierta nuestra desnudez».
  
«Hoy, la Virgen inmaculada, a quien no desfloró ningún afecto terrenal, y que vivió siempre con el pensamiento puesto en las cosas celestiales, no ha vuelto a la tierra; sino que, como era un cielo animado, la recibieron los astros celestes. En efecto, ¿cómo pudiera morir aquella de quien vino a todos la verdadera vida?  Ella debió sin duda doblegarse bajo la ley que aquél mismo a quien engendró, sobrellevara, y como hija del viejo Adán sufrió la antigua sentencia (porque tampoco la esquivó su Hijo que es la vida misma); pero como Madre del Dios vivo, se elevó justamente a Él».
  
A esa Reina, por tanto, que va a ocupar el solio mayor que pudo ver el cielo para deificarla con sus favores y por medio de Ella favorecer al humano linaje, elevemos ya desde hoy cuantas peticiones reclamen nuestras necesidades; porque, como dice suavísimamente San Bernardo: «en María no puede faltar ni la facultad, ni la voluntad de hacer dádivas a los humanos. A la piedad de María no faltó nunca la fe, la gravedad a su palabra, la eficacia a su voto. No olvides encomendar a María cuanto te propongas ofrecer a Dios. María es la honra del Paraíso, el gozo del cielo. María es la Iglesia de la virginidad. La virginidad de María es mayor que la pureza de los ángeles. Pensando en María, no errarás; rogando a María, no desesperarás. Por María, el cielo ha quedado lleno, y el infierno vacío. En María puso Dios el sol y la luna, a Cristo y a la Iglesia. En María han encontrado los ángeles la alegría, los justos la gracia, los pecadores el perdón para siempre. En María, por María, de María, la benigna mano del Omnipotente, cuanto había criado lo ha vuelto a criar; sin María nada se ha rehecho, así como sin Dios nada se hizo; por manos de María pasa lo que Dios quiere darnos».
  
Entra a los cielos, ¡oh Reina! Adelántate, ¡oh bendita entre todas las criaturas, y comienza ya tu reinado! Ya te apiadarás de nosotros, que somos tus hermanos, y te pedimos humildemente que no nos dejes perecer.

sábado, 26 de octubre de 2019

LA MASONERÍA DETRÁS DE LA PROFANACIÓN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS

Tomado de RELIGIÓN LA VOZ LIBRE.
   
   
DESCARADO GUIÑO VISUAL A LOS ILUMINATI POR PARTE DE La Sexta TV AL INFORMAR SOBRE LA PROFANACIÓN DE FRANCO - Por si alguien todavía tiene alguna duda sobre quién ha ordenado esa profanación. Ojo, no es sólo la pirámide encima del Valle de los Caídos (demostración de que han pasado por encima), sino las dos columnas al otro lado, sobre otra pirámide encima de las nubes, queriendo significar que le han vencido.

LÍBANO: LAS REVUELTAS NO SON ESPONTÁNEAS

Noticia tomada de ASIA NEWS.
 
LÍBANO: LA REVUELTA PIERDE LA ESPONTANEIDAD
Por Pierre Balanian.
  

Beirut (AsiaNews) – La intifada libanesa iniciada hace 10 días se desvió. Señales siempre más evidentes demuestran que la revuelta iniciada espontáneamente comenzaba a ser guiada por poderes oscuros. Hace 2 días en Trípoli un grupo conocido con el nombre de “guardianes de la ciudad”, creado por universitarios hace años para proteger la ciudad de las mafias de las basuras, emitió un comunicado. Se trata de un pedido dirigido a la comunidad internacional, en el cual se pide poner al Líbano bajo la tutela del Art. 7 de la ONU para proteger a los manifestantes.
 
La declaración que pide la intervención extranjera fue redactada por un universitario cercano a Ashraf Rifi, un turbio individuo sunita, relacionado con los servicios secretos de los países del Golfo. Ashraf Rifi, ex ministro del Interior libanés, tuvo un rol importante en prestar ayuda logística, armas y en enrolar combatientes para enviar desde Líbano a Siria al inicio del conflicto sirio.
  
Desde el eslogan que pedía justicia social, después se aumentaron las voces de quienes piden la caída del régimen -como durante la primavera árabe- en un país como el Líbano, pero que no es un régimen, sino más bien un gobierno multiétnico y religioso elegido democráticamente.
  
Se cantaron himnos de la Primavera árabe y desde el inicio de la revuelta en Daraa (Siria).
  
Un grupo que es considerado cercano a la Fuerzas libanesas -todos lo saben, pero nadie lo admite-, cercano a los países del Golfo y a los EEUU, creó puestos de control cerrando las calles y controlando los documentos de identidad. Es una práctica nefasta que recuerda el inicio de la guerra civil de 1975, cuando las personas eran asesinadas en base a la confesión (religiosa) que constaba en el documento de identidad.
  
La clausura de los bancos por días, desde luego no es un caso que haya que subvalorar. De hecho, la gente espera que los bancos reabran para precipitarse a retirar todos sus depósitos, con todo lo que esto podrá provocar con tal comportamiento.
  
Ayer, después de los insultos a Hezbolá por parte de grupos que se desplazaban de una parte a la otra para repetir las mismas instigaciones, hubo un enfrentamiento entre militantes chiítas y estos grupos, considerados como una quinta columna.
  
En un discurso televisivo Hassan Nasrallah habló por más de una hora y pidió a los seguidores de Hezbolá retirarse de las calles. “Estas manifestaciones -dijo- no son espontáneas. Detrás hay financiadores, embajadas extranjeras, personajes corruptos desde el Interior y partidos políticos. Tengo informaciones ciertas, no son análisis que no desean la guerra civil en Líbano.
  
Nasrallah luego dijo que el vacío de poder es inaceptable para Hezbolá, que no lo permitirá. Subrayó la importancia del movimiento popular y alabó la primera victoria: haber obtenido la carta de reformas propuesta en tiempos récord por Hariri, con un presupuesto de restauración sin agregar impuestos.
  
Los manifestantes chiítas se retiraron de las plazas inmediatamente después del discurso de Nasrallah para concentrarse en las zonas chiítas y manifestar su apoyo al secretario general. En pocos minutos el número de manifestantes disminuyó y las 2 plazas, Riyad El Solh y la plaza de los Mártires que hacían un bloqueo único y unido de manifestantes, se convirtieron en dos plazas divididas gracias a la disminución de manifestantes.
  
Chiítas que se estaban retirando del centro fueron alcanzados por disparos de armas de fuego que provocaron 2 heridos en la calle de Barbir. La intervención de las fuerzas del orden fue inmediata.

NOTICIAS SECRETAS DEL SÍNODO

Tomadas de GLORIA NEWS
  
  
  
Al finalizar los trabajos sinodales este viernes 25 de octubre, Francisco Bergoglio habló sobre los ídolos paganos que habían sido presentados en varios eventos sinodales y permanentemente en varios altares en la iglesia de Santa María en Traspontina, cerca al Vaticano:
«Buenas tardes, me gustaría decir unas palabras sobre las estatuas de la pachamama que fueron retiradas de la iglesia de la Traspontina, que estaban allí sin intenciones idólatras y fueron arrojadas al Tíber. En primer lugar, esto sucedió en Roma y, como obispo de la diócesis, pido perdón a las personas que se sintieron ofendidas por este gesto.
  
Luego les informo que las estatuas, que crearon tanto clamor mediático, fueron encontradas en el Tíber. Las estatuas no están dañadas.
  
El comandante de los Carabineros quiere que se informe de este hallazgo antes de que la noticia sea pública. Al momento la noticia es confidencial y las estatuas están conservadas en la oficina del Comandante de los Carabineros italianos.
  
El Comando de los Carabineros estará encantado de seguir cualquier indicación que querrá dar sobre el modo de publicación de la noticia y sobre otras iniciativas que se quieran tomar al respecto, por ejemplo, informa el comandante, “la exposición de las estatuas durante la Santa Misa de clausura del Sínodo”, se verá. Delego al Secretario de Estado para que responda a esto.
  
Esta es una bella noticia, gracias».
 
  
  
En la eucaristía de las catacumbas llevada a cabo por algunos delegados sinodales el 20 de octubre, el radical cardenal brasileño Cláudio Aury Alfonso Frank Hummes OFM, de 85 años, lanzó un ataque contra el “Superior de los lefebvristas, la Fraternidad [Sacerdotal] de San Pío X”, el padre Davide Pagliarani.
  
En vez de hablar de Cristo, Hummes mencionó en su sermón que este Superior dijo en una entrevista que su comunidad estaba en contra del Sínodo sobre la Amazonia.
  
A esto Hummes le contestó en tono triunfalista, diciendo que no se puede estar en contra del Sínodo, porque éste era “un fruto legítimo del Concilio Vaticano II”.
  
Pero dado que los lefebvristas se opusieron al Concilio Vaticano II, era lógico que tenían que estar en contra del Sínodo, concluyó Hummes. Por este brillante pensamiento él cosechó risas de su excitada audiencia.
  
Envalentonado por esto, llamó al estado que él mismo había construido “una verdadera ironía”.
  
Después levantó sus brazos y agradeció a Dios por “el hermoso fruto” del Concilio Vaticano II, aunque la Iglesia experimentó un dramático colapso después de este Concilio.
  
Hummes fue promovido en el 2016 a prefecto de la Congregación para el Clero por Benedicto XVI.
     
  
  
“No me sorprendió la propuesta de un rito amazónico”, dijo el 24 de octubre en la conferencia de prensa sobre el Sínodo de la Amazonia el cardenal Beniamino Stella, el prefecto del Congregación para el Clero. “Pero es necesario trabajar mucho sobre esto, profundizar el tema y tomarse tiempo”.
  
Entre los cardenales de la curia romana, Stella, quien es un liberal duro, es quizás el más cercano a Francisco.
  
Continuó diciendo que el celibato sacerdotal es “la gran belleza de la vida de un sacerdote”, agregando que “la Iglesia ha permanecido como la única institución que predica un compromiso para siempre: para las sacerdotes, para la vida consagrada y para el matrimonio”.
  
Pero después explicó que [supuestamente] le corresponde a un solo hombre, Francisco, decidir si abolir o no el celibato.
     
  
  
Bernardo Küster publicó en Twitter (26 de octubre) una imagen supuestamente mostrando al notorio obispo Erwin Kräutler caminando cerca al Vaticano y de manos con una mujer no identificada.
  
Küster es un periodista brasileño que expuso que el Sínodo bergogliano de la Pachamama fue pagado a $2 millones de dólares por la pro-abortista Fundación Ford.
   
La imagen muestra a ambas personas de espaldas y esta borrosa. La forma del hombre se parece a Kräutler.
    
RorateCaeli publicó la misma foto diciendo que “fue proporcionada por brasileños en Roma que atestiguaron este escándalo”.
     
Su fuente le dijo a RorateCaeli: «Kräutler ha estado caminando desvergonzadamente agarrado de manos de arriba para abajo con esta joven mujer». Kräutler, prelado territorial de Xingú, es conocido por considera al bautismo un “símbolo del colonialismo”.

CARDENAL MARONITA ADVIERTE SOBRE EL CLERO CASADO

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   
Moran Mor Nasralá Pedro Sfeir, Patriarca Maronita de Antioquía y de todo el Oriente
   
El fallecido cardenal maronita Nasralá Pedro Sfeir defendió en octubre de 2005 el sacerdocio célibe, llamándolo la “joya más preciosa en el tesoro de la Iglesia Católica”.
   
Como ocurre en los distintos ritos orientales, el clero maronita es casado (aunque los obispos y patriarcas son escogidos de entre los sacerdotes célibes -monjes-).
  
Al dirigirse al XI Sínodo de Obispos, Sfeir dijo que “si admitir hombres casados resuelve un problema, crea otros igual de graves”.
  
Sfeir señaló que un sacerdote casado tiene que cuidar a su familia: “Otra dificultad que enfrenta un sacerdote casado surge si él no disfruta de una buena relación con sus parroquianos; su obispo no puede transferirlo a causa de la dificultad de transferir a toda su familia”.

NOVENA EN HONOR A SAN CARLOS BORROMEO

Traducción de la Novena publicada por un devoto del Santo e impresa en Livorno por Carlo Giorgi, impresor archidiocesano, año 1780. El himno fue traducido por el Dr. Frey Pedro María Torrecilla, y los Gozos son de origen valenciano, sin autor ni fecha conocidos.
  
AL DEVOTO LECTOR
Las virtudes y la santidad de San Carlos Borromeo exigen la admiración de las Almas buenas, y deberían ser imitadas por todo hombre. Yo me enorgullezco de haceros algo grato, oh devoto Lector, presentándoos algunas breves Oraciones dedicadas a este Santo, las cuales servir pueden para hacer con algún método su Novena. Mientras este Santo moró entre nosotros, dio a cada uno indudables pruebas de su Amor, y después de su muerte con milagros y gracias innumerables ha socorrido a sus devotos, y a los que lo han escogido como su protector. Él está pronto para interceder a los recurentes alguna gracia del Señor, siempre que sepan merecerla y sepan pedirla. Para pedirla, he aquí un medio oportuno con la recitación devota de esta Novena: para merecerla es necesario que vos tengáis el corazón limpio de todo pecado. Yo os lo deseo de todo corazón, y os auguro felicidad.
  
NOVENA A HONOR Y GLORIA DE SAN CARLOS BORROMEO, ARZOBISPO DE MILÁN

   
Haciéndose la exposición del Santísimo Sacramento, se iniciará con el himno Pange Lingua, y no haciéndose, se principiará como sigue:
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Oh Dios, venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
℣. Gloria sea al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en todos los siglos de los siglos. Amén.
  
DÍA PRIMERO - 26 DE OCTUBRE
Vuestra Santidad, ¡oh gloriosísimo San Carlos!, fue anunciada al mundo antes de vuestro feliz nacimiento, después que habiendo aparecido sobre vuestra cámara un insólito resplandor a guisa de un rayo de sol, que aclara las tinieblas, fue un manifiesto indicio  de que Vos debíais ser grande en la Iglesia de Dios; y humildemente os pido queráis impetrar del eterno Creador un rayo de su Divina Gracia para esclarecimiento de mi mente, y para poderos imitar en la piedad y en la devoción.
  
Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Antífona: He aquí el gran Sacerdote, que agradó a Dios mientras vivió, y fue hallado perfectamente justo, viniendo a ser el instrumento de la reconciliacion en tiempo de la ira del Señor.
  
HIMNO “Iste Conféssor Dómini
Este fiel Confesor, a quien piadoso
El orbe rinde cultos, este día
Mereció, todo lleno de alegría,
Subir al trono excelso más dichoso.
 
Piadoso, humilde, sabio y recatado
Llevó una vida sobria, incensurable,
Mientras fue en este mundo miserable
Su cuerpo del espíritu animado.
  
Por su excelsa virtud frecuentemente
Los miembros, que se postran poseídos
Del mal, ya sus rigores comprimidos,
Consiguen la salud perfectamente.
  
Por tanto nuestro Coro la debida
Alabanza le rinde en dulce canto,
Para que con su ruego pío y santo
Nos ayude hasta el fin de nuestra vida.
  
Demos salud, honor, virtud eterna
Al que en el solio de gloria refulgente,
Siendo Dios Uno y Trino juntamente
El mundo universal rige y gobierna. Amén.
  
GOZOS
  
Para lograr el empleo
De la gloria a que aspiramos,
Hoy vuestro amparo aclamamos,
¡Oh gran Carlos Borromeo!
  
Príncipe os eligió Dios
De su Iglesia, y está claro
Que de ella fuisteis reparo,
Siempre ilustrándola vos,
Y pues tan alto trofeo
Los fieles por vos gozamos.
Hoy vuestro amparo aclamamos,
¡Oh gran Carlos Borromeo!
  
Bien el Concilio de Trento
Lo dice, por vos instado,
Pues haberle celebrado
Dio a toda la Iglesia asiento;
Y pues esta gloria veo
Que por vuestra celebramos.
Hoy vuestro amparo aclamamos,
¡Oh gran Carlos Borromeo!
  
Que fuisteis firme se ve,
Tanto que estribaba en vos
La fe, y así os hizo Dios
La columna de la fe;
Y pues por vos siempre feo
Al hereje lo miramos.
Hoy vuestro amparo aclamamos,
¡Oh gran Carlos Borromeo!
  
Vuestro nacimiento ilustre
Jamás os desvaneció,
Pues solo humilde aspiró
A gozar del Cielo el lustre;
Y como aqueste deseo
Cumplido en vos le notamos.
Hoy vuestro amparo aclamamos,
¡Oh gran Carlos Borromeo!
  
Fueron en vos las grandezas
Mayores para que os sobre,
Amar y estimar al pobre,
Dándole vuestras riquezas:
Y porque en vos siempre creo
Viva caridad miramos.
Hoy vuestro amparo aclamamos,
¡Oh gran Carlos Borromeo!
  
Pío Cuarto vuestro tío
Fue en la tierra vicario de Dios,
Y hubo de Dios mucho en vos,
Pues nunca os faltó lo pío:
Y viendo en vos tal trofeo,
Cuando tan pío os llamamos.
Hoy vuestro amparo aclamamos,
¡Oh gran Carlos Borromeo!
  
Dejáis eterna memoria
De la púrpura y capelo,
Pues otro traje en el Cielo
Gozáis vestido de gloria:
Y porque con tal aseo
Veros todos deseamos.
Hoy vuestro amparo aclamamos,
¡Oh gran Carlos Borromeo!
  
Arzobispo os autoriza
El Pontífice que os ama,
Y si Milán os aclama
Todo el mundo os solemniza;
Y siendo vos su recreo,
Los que a su gloria anhelamos.
Hoy vuestro amparo aclamamos,
¡Oh gran Carlos Borromeo!
  
De toda virtud archivo
Fuisteis docto y penitente,
En milagros eminente,
Y es de Dios retrato al vivo:
Y pues en tan alto empleo
Prodigioso os admiramos.
Hoy vuestro amparo aclamamos,
¡Oh gran Carlos Borromeo!
  
La Iglesia que en vos confía
Su devoción fervorosa,
En vuestro culto obsequiosa
Os consagra este día;
Porque su ardiente deseo
El Cielo admitir veamos.
Hoy vuestro amparo aclamamos,
¡Oh gran Carlos Borromeo!
        
℣. Este es el que despreció su vida en el mundo, y ha venido al reino celestial.
℟. Él intercede por los pecados de todos los pueblos. 
  
ORACIÓN
Señor, guardad vuestra Iglesia con la protección continua de San Carlos, vuestro confesor y pontífice, y que la intercesión de este santo, a quien su solicitud pastoral condujo a la gloria eterna, para siempre nos haga fervorosos en vuestro amor. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Si no está expuesto el Santísmo Sacramento, en vez del Tantum Ergo, se dirán las Letanías de la Santísima Virgen.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 27 DE OCTUBRE
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
℣. Oh Dios, venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
℣. Gloria sea al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Considerada la vanidad y la caducidad de las cosas mundanas, Vos desdeñásteis, ¡oh glorioso San Carlos!, ser un gran príncipe secular: os disteis a mayor austeridad de vida, os consagrasteis todo a Dios tomando el orden Sacerdotal, rechazásteis riquezas, honores, oficios honorabilísimos y prorecciones respetables; ah, os pido, que yo, reflexionando una vez en las quimeras del mundo, conciba un santo aburrimiento, y no piense en otra cosa que en la adquisición de la salvación eterna.

Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. El himno y los Gozos se dirán todos los días.
      
DÍA TERCERO - 28 DE OCTUBRE
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
℣. Oh Dios, venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
℣. Gloria sea al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en todos los siglos de los siglos. Amén.
  
Vuestra caridad hacia el prójimo fue tan grande, ¡oh glorioso San Carlos!, que no sólo las puertas de vuestro palacio estaban siempre abiertas a los pobres y a los peregrinos, a los cuales donábais generosas limosnas, sino que vendisteis incluso la mayor parte de vuestros bienes en beneficio de los miserables, a los cuales sin distinción alguna acogíais con señales de verdadero amor; os suplico me inflaméis de un igual afecto por mis semejantes, a fin que pueda imitaros aquí en la tierra, para poder gozaros en el Cielo.

Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. El himno y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA CUARTO - 29 DE OCTUBRE
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
℣. Oh Dios, venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
℣. Gloria sea al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Cuán abstinente fuisteis, ¡oh mi glorioso San Carlos! Vuestros ayunos eran cotidianos y austeros, vuestras penitencias asiduas y rigurosas. Un áspero y duro cilicio os ceñía siempre las carnes, y las disciplinas lo estragaban. Las tablas desnudas eran vuestro lecho las más veces, y pocas horas bastaban para reposo a vuestro fatigado cuerpo. Haced que yo, enamorado de tan bella virtud, me abstenga  al menos de cometer los pecados, que tanto os desagrada, a Vos, y que tanto ofenden a Dios.

Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. El himno y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA QUINTO - 30 DE OCTUBRE
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
℣. Oh Dios, venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
℣. Gloria sea al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en todos los siglos de los siglos. Amén.
  
El celoso cuidado con el cual custodiasteis siempre vuestros sentidos, ¡oh glorioso San Carlos!, fue ocasión de una de las más bellas virtudes vuestras, la castidad. Casi desde vuestra niñez supisteis huir las malas compañías, las prácticas escandalosas y las ocasiones de pecado. Vos siempre amasteis la pureza de las costumbres y la ilibatez del corazón; obtenedme que también yo, huyendo los malos ejemplos, ame siempre ser casto y puro a los ojos vuestros y de mi Señor.

Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. El himno y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA SEXTO - 31 DE OCTUBRE
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
℣. Oh Dios, venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
℣. Gloria sea al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Vos, gloriosísimo San Carlos, nacido de una familia conspicua y noble, fuisteis tan humilde, que despreciásteis todas las pompas y todas las galas: Vos quisisteis no solo vestir pobremente, que huisteis siempre de los aplausos, y los elogios a vos debidos. Vos con pies descalzos, con la cuerda al cuello, y con la cruz sobre las espaldas fuisteis muchas veces visto ofreciéndoos al Señor por los demás pecadores; procuradme una semejante humildad de espíritu, a fin de que conociéndome a mí mismo, comience de una vez a vivir cristianamente.

Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. El himno y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO - 1 DE NOVIEMBRE
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
℣. Oh Dios, venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
℣. Gloria sea al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
La exactitud con la cual cumplisteis siempre a vuestros deberes, es una admirable distinción vuestra, glorioso San Carlos. Vos incesantemente sudasteis por el bien espiritual de las almas a vos confiadas, no os espantaron las fatigas y los males; que también en el tiempo de la horrible peste que devastaba vuestra Milán. no cesasteis nunca de socorrer a los pobres moribundos administrándoles de propia mano los Santos Sacramentos; os suplico me impetréis del Señor una pronta actividad para el cumplimiento de las obligaciones de mi estado.

Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. El himno y los Gozos se dirán todos los días.
  
DÍA OCTAVO - 2 DE NOVIEMBRE
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
℣. Oh Dios, venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
℣. Gloria sea al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
Vuestra doctrina y vuestro celo, oh gloriosísimo San Carlos, fue un impenetrable escudo contra los impíos profanadores de nuestra santa Religión; y vos siempre con imperturbable constancia y firmeza de ánimo conservasteis intacta y estable la Católica Fe, que siempre predicasteis de escrito y a viva voz, quedando concluido por vuestro medio el Sacro Concilio de Trento, el cual fue tan útil y ventajoso a nuestra creencia: obtenedme una igual constancia y una viva fe, para que nunca me deje seducir por las lisonjas malvadas de los impíos.

Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. El himno y los Gozos se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO - 3 DE NOVIEMBRE
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
℣. Oh Dios, venid en mi ayuda.
℟. Señor, apresuraos a socorrerme.
℣. Gloria sea al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, y en todos los siglos de los siglos. Amén.
   
La muerte no os aterró ni os sorprendió, oh glorioso San Carlos, porque a esta ya estábais preparado, mientras que en ella siempre habíais pensado en el Sacro Monte de Varallo; y luego que vino a truncar el hilo de vuestros preciosos días, Vos con invicta constancia la esperásteis; luego fuisteis a gozar el premio de vuestras virtudes. Ah, impetradme, os ruego, la gracia de vivir bien para poder después morir santamente.

Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria. El himno y los Gozos se dirán todos los días.

MES DE OCTUBRE AL SANTÍSIMO ROSARIO - DÍA VIGESIMOSEXTO

Tomado de El Rosario: Meditaciones para los 31 días del mes de Octubre, de la autoría del licenciado Juan Luis Tercero. Publicada en Ciudad Victoria, México, en el año 1894 por la Imprenta Oficial de Víctor Pérez Ortíz. Imprimátur concedido el 12 de Marzo de 1894 por Mons. José Ignacio Eduardo Sánchez y Camacho, Obispo de Ciudad Victoria-Tamaulipas (actual Tampico).
         
CAPÍTULO XXX. LA MADRE DE DIOS EN LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO SOBRE LOS APÓSTOLES
¡Reina del cielo, alégrate, hoy el prometido Espíritu del Señor llena toda la tierra.

Tu reinado, el reinado de tu Hijo por medio de ti, oh Santísima Virgen, ha comenzado ya. Lo que tu Hijo tendría de hacer, mas no podría hacerlo visiblemente al fundar su Iglesia, ya desde los días de Pentecostés, lo haces tú como una reina madre en la ausencia de su hijo, o como reina viuda, fiel a su real esposo. El Espíritu de Dios es enviado al mundo, pero no sin contar con tu cooperación; así como mediante ella fue enviado a encarnar en tu seno el Unigénito.
   
Al Evangelio basta una palabra para darnos a entender cuál era la importancia de ese ministerio, de ese reinado de la Virgen .Santa en esos momentos solemnes que siguieron a la Ascensión; elevado ya a los cielos el Nazareno, congregados los apóstoles, los demás discípulos y las santas mujeres en el Cenáculo, y próximo el Paráclito a descender sobre todos, la Inmaculada preside la dichosísima congregación; para caracterizar el valor sublime de esa gran Iglesia, al Evangelio, decimos, basta una palabra: «Todos perseveraban unánimes en la oración… con María, Madre de Jesús».

Esto quiere decir, a semejanza de lo que se afirmó del Verbo divino, «sin el cual nada se hizo», que sin María, nada se hizo. María preside a la Iglesia en el Cenáculo en su fundación, y esa presidencia todo lo explica. María en su humildad ocupa el lugar último en la narración de ese gran hecho, y ésto nada menos nos hace ver que ocupa el primero. San Bernardo lo observa desde luego con su dichosa elocuencia filial: «Humillándose María tanto más cuanto era mayor, no sólo entre todos sino en todo, con razón ha quedado colocada como primera, pues siéndolo tomaba para sí el lugar último».

Colocada así nuestra Reina, su verdadero ministerio es mayor de lo que parece, y como nota un gran sabio y piadoso cristiano de nuestro siglo: «María intervino y obró allá (en el Cenáculo) ejerciendo el mismo ministerio, la misma acción, que tendrá siempre en la Iglesia y que irá manifestándose más y más cada vez: en la obra de nuestra salvación, dice Guéranger, reconocemos tres intervenciones de María, tres circunstancias en que es llamada a unir su acción a la del mismo Dios. La primera en la encarnación del Verbo, que no viene á tomar carne en su casto seno, sino después que Ella ha dado su consentimiento con aquél solemne fiat que salva al mundo; la segunda, en el sacrificio realizado por Jesucristo en el Calvario, donde Ella asiste para participar de la ofrenda expiatoria; la tercera, en fin, el día de Pentecostés, en que recibe al Espíritu Santo, al mismo tiempo que los apóstoles, para poder emplearse eficazmente en el establecimiento de la Iglesia que se desarrolla bajo sus auspicios» (Juan Santiago Augsto Nicolás, La Virgen María y el plan divino, parte III).

Es necesario no dejarlo de ver, no desconocerlo, proclamarlo muy alto, porque es la verdad, verdad sólida, profunda, hermosísima, tan hermosa como un cielo, como un cielo único (non hujus creatiónis), grande como ninguno después del cielo de los cielos Jesucristo, y esta verdad es, que el silencio y el laconismo del Evangelio, después que se contenta con decir «con María, Madre de Jesús» tratándose de la gran inauguración, sea de los milagros de Jesucristo, sea de los milagros del Espíritu Santo, es silencio y laconismo de intención, divinamente pensado y calculado. El poco hablarse, el poquísimo hablarse de “la Madre de Jesús” en las bodas de Caná y en la Pentecostés, entraña todo un mundo de elocuencia, es todo un Evangelio, el Evangelio de María, de María Madre de Jesús, y por ende, Madre de Dios. Quien quiera deducir del número de palabras y no de su peso, a lo protestante, la importancia bíblica, evangélica, de una intención del Espíritu Santo, yerra diametralmente, yerra infinitamente. La importancia de la mención de María como Madre de Jesús, en Caná y en la Pentecostés, no es menor que la de un Evangelio, es tanta como la de ser Madre de Dios, en comparación de lo cual, después de Dios y de la humanidad de su Hijo, queda inferior todo cuanto puede haber de grande e importante.
  
Así, pues, el ministerio de María en el Cenáculo al descender el Espíritu Santo, a fundar y vivificar su Iglesia, es tan real y grande, como al descender a su vientre inmaculado el Verbo divino a encarnarse. Aquel fiat de Nazaret para la Encarnación, tiene intima correspondencia con otro fiat que ha hecho descender al Santificador: «La cooperación de Nuestra Virgen con el Espíritu Santo en la Encarnación del Hijo de Dios, dice el gran sabio que hemos citado, reclama igual cooperación en el Cenáculo de Jerusalén para la manifestación de tan elevado misterio. En Nazaret presta a Dios su casto seno, y en él obra el Espíritu Santo la Encarnación del Verbo: en Jerusalén proporciona a la Iglesia el testimonio de este misterio, y el Espíritu obra sobre la inteligencia de los apóstoles para que lo entiendan. En Nazaret el Espíritu Santo desciende sobre Ella, y por su testimonio conviértese en Madre de nuestra fe». «Tu voz, oh María, exclama un antiguo intérprete (esa misma voz que, en la Visitación, llenó a Isabel del Espíritu Santo y del conocimiento de la maternidad divina), ha sido la voz del Espíritu hablando a los apóstoles, de suerte que cuantos misterios necesitaban complemento, confirmación o testimonio, les han sido aclarados, desarrollados y confirmados por tu boca sacratísima como fiel intérprete de este Espíritu de Verdad».

Maestra nuestra, diremos a tan esclarecida Señora, ¿qué te falta para que seas la dichosísima, la más semejante a nuestro Jesús y a nuestro Paráclito? Esa tu advocación de Reina de los apóstoles, es la de nuestra Preceptora, Instructora, Maestra y Reveladora, y una vez más se ilustra que hay razón en saludarte como Destructora y Vencedora de todas las herejías.
  
Mas el Espíritu Santo, nuestro amadísimo Consolador ha traídonos no sólo la verdad sino la caridad, difundiendo esa en las mentes, ésta en los corazones, y ¿quién coopera tanto como tú en esa difusión de la Verdad y de la Caridad, oh Maestra de toda verdad y ejemplar de toda caridad?
  
Esa verdad santa, de la que se dijo (Sabid. cap. VII vers. 22) que es espíritu de inteligencia, único, múltiple, limpio, sin mancha, suave, penetrante, sutil, que todo lo ve, ¿en qué grado no la recibiría nuestra Reina para comunicarla después a sus hijos? Y esa caridad santa de la que se dijo (I Corintios, cap. XIII) que era sufrida, que era benigna, sin emulación; que no obra precipitada ni temerariamente, ni se ensoberbece; que no se irrita ni piensa mal, ni se goza en lo malo y se congratula de toda verdad; que cree todo lo bueno y todo lo espera y lo soporta, ¿en qué grado no se daría a la Inmaculada Madre del Nazareno por el celeste Esposo de Ella, dador de todos los dones, para hacer de ellos partícipes a sus apóstoles?
  
Ninguno, pues, como la Madre de la Verdad y del Amor hermoso, recibió para sí y para nosotros tantos dones en la Pentecostés; ninguno cooperó tanto como nuestra Madre; cuanto nosotros podríamos decir en aspiración de esos dones magníficos, para merecerlos y recibirlos, o en agradecimiento de ellos después de recibidos, lo elijo y de una manera que a toda criatura excede infinitamente: «Ven, Espíritu Criador, visita nuestras almas, llena con tu celeste gracia estos corazones que tu criaste. Haz brillar la luz a nuestros sentidos, infunde el amor en nuestros pechos y conforta nuestra flaqueza con la virtud de tu fortaleza. Vuélvenos la alegría de tu Salvador y confírmanos con tu Espíritu Santo».

Esas voces de alabanza y de buena nueva con que los dichosos moradores de Sión, hijos de María, se expresan en todos los idiomas y muestran y derraman en otros los dones recibidos de lo alto, son la efusión de esa plenitud, así como lo fue cuando la Santa Virgen prorrumpió en otro tiempo en su inmortal «Magníficat». Ahora ese “Magníficat” se renueva; ¡qué gozo el de nuestra Reina! ¡Qué agradecimiento! ¡Qué embeleso en semejantes triunfos del Padre Omnipotente, del dulcísimo Unigénito, del Consolador Espíritu eterno de Caridad! «Glorificad al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia», canta la Reina, arrasados en lágrimas los ojos, que vuelve con grande misericordia a todos esos convertidos, no menos que a sus conversores, a ese Pedro, a ese Juan, a esos dos Santiagos, a ese Felipe, a ese Bartolomé, a esos Persas, Medos y Elamitas, Asirios y Griegos, Egipcios, Libios y Romanos, tanto judíos como prosélitos, cretenses o árabes, primicias abundantes y variadas de la nueva grande Iglesia.
    
«Haced todo lo que os ordenare», dijo la Santa Madre de Dios en las bodas de Caná a los que no tenían vino, refiriéndose a su Hijo. «Hablad lo que os inspirare», dirá hoy la Inmaculada Reina a los apóstoles, refiriéndose al Espíritu Santo. Pedro levantará su voz, «voz del Señor sobre muchas aguas», después que el Señor ha tronado en lo alto, y el nombre de Jesús el Nazareno, el nombre de Jesucristo, es proclamado con valentía por aquel tímido apóstol que a la voz de otra mujer había negado cobardemente a su Dios y Señor; el atentado sacrilego de los matadores del Santo Hijo de la misericordiosa Madre, es reprochado por San Pedro con reconvención fraterna y tiernísima de perdón; y la salvación de tantos verdugos, se obra en esos dichosos momentos. La hora de los triunfos ha llegado, y el asombro de prodigios mayores que de muertos resucitados, de soles obscurecidos y de lunas enrojecidas como de sangre, el asombro de prodigios de arrogantes judíos, fariseos y publícanos derramando lágrimas, anuncia que al fin hay algo muy grande y del todo divino en esa Cruz desde la cual como en un trono se propuso reinar Cristo.

Pensad, hermanos nuestros, los que amáis con nosotros a la dulce Madre de Jesucristo, qué sentiría la Señora ante esas palabras del Jefe de la Iglesia. No podéis pensar sino que son dictadas al apóstol por la intercesión de esa Esposa del Espíritu divino. Así como en Caná, cuando sucede el prodigio del agua convertida en vino, la Señora a quien se debe, calla humildemente, así ahora la Reina se oculta de suerte que toda la gloria de tan insignes conversiones sea para Pedro, y sobre todo, para Dios: «non nobis Dómine, non nobis, sed nómini tuo da glóriam».
  
«Haced penitencia», responde el Príncipe de los. apóstoles a los nuevos conquistados del gran Rey, y la Reina inspirará en sus corazones ese dolor que una vez sentido cautiva de amor para siempre, arranca lágrimas de ternura y hace hoy saltar de regocijo los huesos antes quebrantados por el tedio de la incredulidad y del crimen. La Misericordiosa unirá a los recuerdos de David penitente, las emociones de actualidad, viendo una vez más en María, la pecadora María Magdalena, las lágrimas de otros días, lágrimas que fueron el encanto de la Inmaculada como lo fueron de su inmaculado Hijo.

Por fin, en ese gran día para siempre memorable de Pentecostés, se inauguraba ese registro numerosísimo, incontable de conversiones, de lágrimas, de rendimientos de corazones quebrantados, a la vez que por el dolor dichosísimo de la penitencia, por el amor ternísimo y agradecidísimo del que es perdonado.
  
La Reina de la Misericordia inauguraba allí su imperio; la Humilde, la Magnánima, la Clemente, podía recibir ya las deprecaciones de todos aquellos, como las iba a recibir sin interrupción de allí para lo sucesivo en todos los días, en todas las horas de un porvenir que aún dura y que no acabará sino con los siglos. Ea, Señora, abogada nuestra, ruega por nosotros para alcanzar el perdón de Jesús, de ese fruto bendito de tu vientre.
  
Allí en ese día y en ese Cenáculo, estábamos presentes a tus ojos, oh Santísima Virgen, todos los hijos de tu dolor. Haz que la meditación de tan dulces acontecimientos nos arranque, al fin, de todo trato con el espíritu del mal, de toda mala inclinación, de todo gusto depravado y nos afirme en el propósito de ser todos de María para Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu Santo sean hoy y para siempre jamás, nuestro amor y nuestro gozo. Amén.

viernes, 25 de octubre de 2019

JUDÍOS EXIGEN QUE LA BIBLIA Y EL CORÁN ADVIERTAN DEL ‘ANTISEMITISMO’

Traducción de la noticia publicada en DAILY MAIL (Inglaterra). Sabemos de entrada que es una noticia vieja, pero la traemos a colación igualmente, porque es una constante en estos últimos años que los judíos siempre quieren hacerse las víctimas de los males que ellos mismos causan.
   
LÍDERES JUDÍOS CLAMAN POR NUEVAS EDICIONES DE LA BIBLIA Y EL CORÁN PARA QUE LLEVEN ADVERTENCIAS PROVOCADORAS DESTACANDO PASAJES ANTISEMITAS
  • Un catálogo de políticas para combatir el antisemitismo destaca numerosas sugerencias.
  • Fue producido luego de una conferencia organizada por el Congreso Judío Europeo.
  • La conferencia discutió el antisemitismo en línea y en varios textos religiosos.
  • Los líderes se reunieron a comienzo de la semana en Viena para discutir las nuevas sugerencias políticas.
Por James Wood
Líderes judíos están llamando por nuevas ediciones de la Biblia y el Corán que lleven mensajes de advertencia que destaquen pasajes antisemitas en los textos sagrados.
  
Las recomendaciones han sido hechas en un nuevo documento llamado ‘An End to Antisemitism! A Catalogue of Policies to Combat Antisemitism’ (¡Un final al antisemitismo! Un catálogo de políticas para combatir el antisemitismo).
 
Fue producido siguiendo una conferencia internacional organizada por el Congreso Judío Europeo, en la cual académicos reunidos para discutir cómo el prejuicio y la discriminación pueden ser frenados.

Ariel Muzicant, Vicepresidente del Congreso Judío Europeo, y coautor del nuevo documento que sostiene en su mano, mostrando el título ‘An End to Antisemitism! A Catalogue of Policies to Combat Antisemitism’.
  
Entre las políticas mencionadas en el documento estaba la idea de mensajes de advertencia en los textos sagrados, un tema discutido en un capítulo titulado «recomendaciones respecto a Grupos e Instituciones religiosas».
  
El documento reza: «Las traducciones del Nuevo Testamento, el Corán y otras literaturas cristianas o musulmanas necesitan glosas marginales, e introducciones que enfaticen la continuidad con herencia judía en el cristianismo y el islam, y advertir a los lectores sobre pasajes antisemitas en ellos. Mientras algunos esfuerzos se hacen en esta dirección en el caso de la cristiandad, estos esfuerzos necesitan extenderse y hacerse consistentes en ambas religiones».
Hay varios temas en el Nuevo Testamento que han venido bajo fuego por su uso como justificación para actitudes antisemitas. Estos incluyen la culpabilidad de los judíos por la muerte de Jesús y la aparente naturaleza testaruda del pueblo judío y su deslealtad a Dios.
  
Mientras, en el Corán hay algunas consideraciones negativas sobre los judíos, y retratos negativos del pueblo. 
  
El arzobispo de Canterbury Justin Welby había hablado anteriormente sobre cómo los textos religiosos pueden ser explotados o malinterpretados para promover actitudes discriminatorias.
  
El arzobispo [anglicano] de Canterbury Justin Welby había hablado anteriormente sobre cómo las enseñanzas teológicas habían sido usadas en el pasado para esparcir el antisemitismo. Habló sobre cómo había infectado el cuerpo de la Iglesia.
    
Escribiendo en una colección de ensayos publicados en 2016, dijo: «Es una verdad vergonzosa que, por medio de sus enseñanzas teológicas, la iglesia, que debería haber ofrecido un antídoto, compuso la difusión de ese virus. El hecho de que el antisemitismo haya infectado el cuerpo de la Iglesia es algo de lo cual nosotros como cristianos debemos estar profundamente arrepentidos. Vivimos con las consecuencias de nuestra historia de negación y complicidad».
  
El documento, que fue producido por académicos que incluyen a Dina Porat y Lawrence H. Schiffman, también llama a que todos los textos y pasajes antisemíticos en la herencia del cristianismo y el islam «sean identificados y rechazados».
  
Académicos y líderes reunidos en viena a comienzos de año para discutir cómo se puede acabar con el antisemitismo. Aquí retratados (de izquierda a derecha) están Ariel Muzicant, Vicepresidente del Congreso Judío Europeo; Heinz Fassmann, Ministro federal para la Educación, la Ciencia y la Investigación; Mathias Doepfner, CEO de Axel Springer SE; Danielle Spera, directora del Museo Judío de Viena; Kenneth Jacobson, Vicedirector nacional de la Liga Antidifamatoria; Pawlo Klimklin, Ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania; y Dina Porat, presidenta del Centro Kantor.
  
Otras recomendacines incluyen que los líderes y pensadores religiosos «denuncien como escritos profanos» escritos canónicos o cuasi-canónicos de religiosos antisemitas.
  
El documento declara que la justificación para estos cambios es porque los mensajes divinos siempre son comunicados por medio de seres humanos y por tanto sujetos a error.
  
Dice: «La revelación de Dios está estropeada por la falibilidad humana. Comenzando por el Nuevo Testamento, la revelación divina se expresa en los textos sagrados cristianos, que también expresan una forma de odio. Las manifestaciones de este odio resultaron en una tradición de antisemitismo que le dio legitimidad moral a crímenes contra el pueblo judío, epítome de los cuales es la Shoá».
   
El canciller austríaco Sebastian Kurz, el presidente del Congreso Judío Europeo Moshe Kantor, y el portavoz del Partido Popular Europeo Manfred Weber, retratados durante una conferencia sobre antisemitismo en Viena, Austria. La conferencia siguió a la publicación de un documento destacando varias sugerencias políticas.
  
Una vez que los «contenidos antisemitas de una memoria antisemita son identificados», los líderes religiosos y sus seguidores necesitan que les sean dichos, concluye el documento.
  
Otras áreas destacadas, siguiendo la conferencia, incluyen dirección del antisemitismo en línea y dentro de organizaciones de investigación e instituciones académicas.
  
Esto incluye asegurar que los algoritmos de los buscadores de internet privilegien las descripciones positivas del judaísmo y descripciones adecuadas de la historia del antisemitismo.
  
Los académicos han estado reaccionando a las recomendaciones sugeridas plasmadas en los documentos.
  
La Dra. Christine Joynes, profesora de teología en Oxford, dijo a The Times que ella tenía «cierta simpatía» sobre la sugerencia de una biblia anotada. Pero dijo: «Toda la Biblia necesita una advertencia de salud para que sea leída por medio de los lentes de la sana crítica y en el contexto histórico».
  
Mientras que Muhammad Abdel Haleem, profesor de Estudios islámicos en la Universidad de Londres, y que también habló con The Times dijo que el Corán es enteramente negativo hacia los judíos. Dijo: «Si alguien quiere involucrarse en comportamientos antisemitas o antiislámicos, lo hará añadas o no advertencias y notas al pie».

LOS SANTOS “DESCANONIZADOS” POR LA IGLESIA CONCILIAR

Artículo escrito por Nicholas D.C. Wansbutter, Esq. para DURENDAL. Traducción vista en INFOCAÓTICA.

SAN CRISPÍN Y OTRAS “DESCANONIZACIONES”
 
Hoy es la fiesta de San Crispín, una fecha que según Shakespeare, marcaría “desde hoy (1415) y hasta el fin del mundo” el recuerdo de la victoria inglesa en Agincourt. ¡Pero ni Enrique V ni Shakespeare tuvieron que vérselas con la Iglesia del Vaticano II! San Crispín fue quitado del calendario en 1969 como parte del proceso de “actualización” que destruyó casi todo a su paso. Muchos otros santos fueron quitados del mismo modo, pero lo que es más problemático, muchos santos fueron efectivamente “descanonizados” (incluso a pesar del hecho de que las canonizaciones son infalibles de acuerdo con la mayoría de los teólogos y que, por lo tanto, nadie puede ser descanonizado). He aquí algunos pocos ejemplos:

San Simón de Trento — popular niño mártir asesinado ritualmente por judíos el 24 de marzo de 1475. En 1965 el arzobispo Alessandro Gotardi, de la diócesis de Trento, declaró la inocencia de los asesinos. Como resultado del decreto del arzobispo, la Congregación de Ritos del Vaticano prohibió la veneración de sus reliquias así como la celebración de Misas en nombre de Simón. Este ejemplo de descanonización de un santo preconciliar es particularmente problemática porque a nadie se le ocurre insinuar que dicho santo no haya existido ni negar los milagros que se le atribuyen —fue puramente una movida política—. Dado que es políticamente incorrecto venerar a un niño que fue asesinado ritualmente por judíos (a pesar de un juicio que se realizó 110 años después de la muerte de San Simón y que sostuvo el veredicto del primer juicio, y a pesar de que incluso algunos académicos judíos admiten que ese primer veredicto fue válido, cf. http://www.traditioninaction.org/History/A_010_BloodyPassovers.htm), tuvo que ser quitado. Sin embargo, el apacentar a los no católicos difícilmente es una razón apropiada para cuestionar la indefectibilidad de la Iglesia (ver abajo). Incidentalmente, San Simón de Trento no es un santo anterior a la creación de la Congregación para las Causas de los Santos, puesto que el mismo Papa que confirmó esta canonización fue el que instituyó dicha Congregación en 1588 (en el mismo año en que San Simón fue canonizado).
   
San Guillermo de Norwich — otro niño católico (éste, ingles) que fue asesinado ritualmente por judíos (†1144), cuyo culto también fue suprimido, aunque al menos en este caso (a diferencia de San Simón) no parece haber habido un cultus popular.
 
Santa Úrsula — uno de los santos descanonizados por los heresiarcas vaticanosegundistas más famoso y milagroso. Ella fue parte de un grupo de once mil vírgenes masacradas por los hunos cerca de Colonia alrededor del año 383. A pesar del hecho de que su cultus siempre fue muy activo, incluyendo numerosas iglesias y calles que tomaron su nombre, su culto fue suprimido en 1969 (Wikipedia lo niega, pero numerosos otros sitios novordistas confirman la supresión).
 
Santa Catalina de Alejandría — gran mártir de la Iglesia primitiva, uno de los santos más venerados de la Edad Media, una de los Catorce Santos Auxiliadores — removida del calendario litúrgico en 1969 por haber dudas acerca de su “historicidad”. Estoy esperando la descanonización de Santa Juana de Arco, ¡siendo que La Pucelle debe haber estado alucinando cuando hablaba con Santa Catalina!
  
Ahora bien. Creo que esto es una muy grave materia porque los jerarcas del Vaticano II implícitamente la Iglesia preconciliar erró al mandar a la Iglesia universal la veneración de estos individuos. Como establece Santo Tomás de Aquino: “Dado que el honor que damos a los santos es de alguna medida una profesión de fe, es decir, un creer en la gloria de los santos [qua sanctórum glóriam crédimus], debemos creer píamente que en esta materia el juicio de la Iglesia no está sometido a error”. Como tal, incluso las canonizaciones anteriores a la Congregación para la Causa de los Santos son parte del Magisterio ordinario infalible.
  
Sin embargo, los modernistas dicen que la Iglesia sí erró en este punto cuando suprimen estos cultos. Los argumentos sobre la ambigüedad histórica son realmente irrelevantes puesto que a través de la tradición y la confirmación de los milagros, santos como Úrsula y Catalina de Alejandría terminaron siendo agregados al calendario. San Simón de Trento fue agregado por decreto del Papa Sixto V, disparando la infalibilidad del Papado y del Magisterio Extraordinario de la Iglesia. Objetivamente, esto es una herejía y una de las más netas (aunque menos “celebrada”) de la Iglesia postconciliar.
  
Uno no puede menos que notar el significado cultural de la remoción de santos que tuvieron un papel tan significativo en la historia cultural de naciones y localidades. ¿Hacemos de Enrique V un mentiroso al suprimir el santo que invocaba? ¿Y qué pasa con la basílica de Colonia bautizada con el nombre de Santa Úrsula?

En la Fiesta de los Santos Crispín y Crispiano, Mártires, a.D. MMXI

MES DE OCTUBRE AL SANTÍSIMO ROSARIO - DÍA VIGESIMOQUINTO

Tomado de El Rosario: Meditaciones para los 31 días del mes de Octubre, de la autoría del licenciado Juan Luis Tercero. Publicada en Ciudad Victoria, México, en el año 1894 por la Imprenta Oficial de Víctor Pérez Ortíz. Imprimátur concedido el 12 de Marzo de 1894 por Mons. José Ignacio Eduardo Sánchez y Camacho, Obispo de Ciudad Victoria-Tamaulipas (actual Tampico).
         
CAPÍTULO XXIX. MISTERIO TERCERO: LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO SOBRE LOS APÓSTOLES
«¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo!» «El Espíritu del Señor ha llenado el mundo universo… Aleluya. Levántese Dios y sean disipados sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen».
 
«Oh Dios, que has iluminado con la luz del Espíritu Santo los corazones de los fieles, concédenos el sentir rectamente en ese mismo Espíritu y el gozar siempre de sus consuelos. Por Jesucristo Nuestro Señor».

«¡Cuán bueno y suave es, oh Señor, tu Espíritu en nosotros!».
 
Este es canto y oración de la Santa Iglesia en la gran fiesta del Pentecostés o cuando invoca en especial misa al Espíritu Santo.
  
Este misterio, objeto de la fe y del amor para incipientes y para perfectos, es, como todos los del símbolo católico, admirable. La economía de su manifestación, de su preparación, revelación y dispensación, toda es sabiduría, bondad, misericordia y caridad eterna.
 
«Tanto amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo Unigénito», dice el Evangelio. También podemos decir: «Tanto amó Dios al mundo, que le dio a su Espíritu Santo». «Tanto amaron al mundo el Padre y el Unigénito, que le dieron a su Espíritu Santo».

El Padre nos crió, el Hijo Verbo de Dios nos redime, el Espíritu Santo nos santifica y glorifica. Las tres altísimas personas verdaderas y distintas, son una sola y misma divinidad, una misma esencia divina. En Jesucristo, mediador de ellas, Verbo hecho hombre, la Divinidad se ha hecho en cierta manera visible por la operación teándrica de su humanidad en beneficio de los mortales, que no entramos todavía por la muerte en el gozo del cielo. Pero si en las tres divinas personas hay distinción, no hay separación; y, así mismo, si en las obras suyas hay distinción no hay tampoco separación.
   
A semejanza de esta distinción y unidad, Dios quiere la cooperación nuestra en la adquisición de la salvación y recompensa. «Quien te crió sin ti no te salvará sin ti, decía San Agustín. Cooperación no sólo de fe, sino de obras; no sólo de fe para con el Legislador y Juez, para con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, para con el bautismo, la remisión de los pecados y la vida eterna; no sólo de fe sino también de obras; porque, dice Jesucristo: “si me amáis guardad mis mandamientos, y yo rogaré al Padre y él os dará otro Consolador para que permanezca con vosotros por siempre” (San Juan XIV, 16)».
   
Y a la vez que quiere Dios de nosotros esa doble cooperación, quiere de parte de su alta Majestad, no menos, la gradual manifestación y dispensación de sus inmensos favores, gradación misteriosa y soberanamente razonable, porque resplandece en ella el prototipo del Ser divino, de las Relaciones divinas. El Padre es el principio, el Hijo el medio, el Espíritu Santo la consumación; el Padre obra por el Hijo con el Espíritu Santo; Dios o Dios Padre se difunde en el Hijo por el Espíritu Santo en su Iglesia, en sus escogidos. Y todo vuelve a la unidad de donde salió y en todo hay que exclamar con efusión de fe, de amor, de esperanza, de santo temor y de agradecimiento: «Digno es el Cordero, que ha sido sacrificado, de recibir alabanzas dignas de Dios… alabanzas de gloria y de bendición» (Apoc. V).
  
«Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo; alabémosle y ensalcémosle por todos los siglos»; gracias a ti, oh Dios, gracias oh verdadera y una Trinidad, una y suma Deidad, Santa y una Unidad.
   
Estos son los esplendores, estos los afectos de ese gran día, de esa gran obra de la Pentecostés. «No os separéis de Jerusalén, ha dicho en el último convite á sus discípulos el que va a ascender en triunfo a sentarse a la diestra de su Padre; esperad ahí el cumplimiento de la promesa, el bautismo del Espíritu Santo, para no muchos días después de ahora». Y esto ha sucedido al cabo de diez días, de diez días santamente ocupados en guardar los mandamientos, los diez mandamientos del Señor, como observa algún intérprete (Hesiquio), ocupados en la oración, en la concordia y caridad de Dios y del prójimo, presididos, gobernados por el humildísimo ascendiente de la discreta y animosa Madre del Verbo y Esposa del Paráclito.

Venían los días de las primicias del nuevo trigo, se contaban ya después de la muerte de Jesús, cincuenta días para la publicación de la ley de amor y de gracia, como se contaron cincuenta después de la Pascua de Egipto hasta el día del Sinaí. Perseveraban en oración esos dichosísimos fieles, y el ya invisible Jesucristo, envía en forma visible al otro Consolador. Oímosle ya en voz como de trueno o viento impetuoso y vémosle en forma como de lenguas de fuego. Las profecías de Isaías y de Joel se cumplen con admirable originalidad. El don de hablar todas las lenguas y el aliento para confesar a Jesucristo resucitado y glorioso, transforma a la pequeña grey. Jesucristo cumple y confirma cuanto tiene anunciado y solemnemente repetido: «Amadme, guardad mis mandamientos. Yo rogaré al Padre y os dará otro Paráclito para que permanezca con vosotros para siempre, el Espíritu de Verdad que el mundo no puede recibir… No os dejaré huérfanos, vendré á vosotros… El que me ama será amado por mi Padre y yo le amaré y me le manifestaré».

La gran promesa del Dios de los siglos y del Hijo de Dios, hoy se cumple en los apóstoles y en los ciento veinte fieles del Cenáculo; y ya luego en los tres mil que San Pedro inflama en el mismo fuego del Espíritu Santo, y así como incendio que cunde a todas partes, en muchos fieles de la Judea y de Samaria y de todas las naciones hasta el fin de los siglos.

Con qué efusión alzaría el canto esa nueva Iglesia, alentada por la magnánima Virgen Madre: «Alabad al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Alabad al Señor todas las naciones, alabadle todos los pueblos».
  
El Dios de misericordia y paciencia, fuerte y suave en la dispensación de sus obras, con ese modo sapientísimo y reclamado por la naturaleza misma del hombre, todas las maravillas de la Pentecostés pudo haberlas hecho antes, en el mismo día de la muerte del Redentor, o en el de la Resurrección. Pero no es eso lo que la humana y tarda inteligencia nuestra entendería, contemplaría ni agradecería sin un milagro innecesario y discordante, con el orden general de sucesión de tiempo en el desarrollo de la Creación, de la Redención, Santificación y Glorificación.
  
Así, pues, como nuestro Jesús podía decir y dijo: «Las obras que hago no son mías, sino de mi Padre»; así también podía decirse del Espíritu Santo: la obra de la Pentecostés es hecha por Jesucristo en el Espíritu Santo. Por eso del Padre se pudo decir (usque modo operátur) que «no cesa de obrar», y del Espíritu Santo, que permanece en la Iglesia rigiéndola y vivificándola («Manébit apud vos». «Dóminum et vivificántem»); y del Verbo humanado se dijo por el contrario: que «pasó haciendo el bien».
  
Si Jesucristo por su santa humanidad se adapta tanto a hacernos más inteligible y por ende más amable la bondad infinita del Padre, no menos predisponemos para hacer más inteligible y amable al hermosísimo, amorosísimo y dichosísimo Espíritu Santo. Amar, pues, al Espíritu Santo, es amar á Jesucristo y al Padre. Y así como es debido y hermoso alegrarse y amar el santo día de la Resurrección, lo es entregarse á tan felices afectos con el gran día del Espíritu Santo, cual si fuese de otro Jesucristo y, mejor, del mismo Jesucristo en la persona de otro que con él es un solo y mismo Dios.
  
Con razón, pues, el Crisóstomo dice con su poderosa elocuencia, de ese gran día: «Hoy la tierra se nos ha hecho cielo, no porque de los cielos bajasen las estrellas a la tierra, sino por haber ascendido los apóstoles a los cielos; porque se ha derramado copiosa gracia del Espíritu Santo y a todo el Orbe lo ha hecho cielo, no mudando su naturaleza, sino enmendando su voluntad. Ha encontrado a un publicano y lo ha hecho evangelista; ha encontrado a un perseguidor y lo ha mudado en apóstol; ha encontradoaá un ladrón y lo ha introducido en el paraíso; encontró a una meretriz y la hizo igual a las vírgenes; encuentra magos y los cambia en evangelistas; ha puesto en fuga a la malicia, ha introducido la benignidad, ha exterminado la servidumbre, ha introducido la libertad, ha perdonado la deuda, ha derramado la gracia de Dios. Por eso la tierra se ha vuelto cielo y esto no dejaré de decirlo cuantas veces pudiere» (En Cornelio Alápide).

Obra del Padre es la misión de Jesucristo, obra del Hijo la infusión del Espíritu Santo, por la salvación de los hombres; y, todo, obra de Dios. Otro Jesucristo es, pues, el Espíritu Santo; oigámoslo de San Agustín: «Cuánta, dice, cuán inefable es la piedad del Redentor. Introdujo al hombre en el cielo y envió a Dios a la tierra. Cuán grande es el cuidado del Autor por la restauración de su hechura. Pues he aquí que de nuevo se nos envía de las alturas otra Medicina; he aquí que de nuevo la Majestad se digna visitar por sí misma a sus enfermos. He aquí que de nuevo las cosas divinas se nivelan con las humanas, esto es, el Vicario Sucesor del Redentor viene entre nosotros a consumar con la virtud peculiar de su Espíritu Santo, los beneficios comenzados por el Salvador; lo que uno redimió, el otro santificará; y lo que aquél adquirió, éste cuidará y conservará» (En Cornelio Alápide).

Es tan cierta esa hermosa verdad, que, como es de notarse en ese pasaje, San Agustín al Espíritu Santo le llama “Vicario”, esto es, Sucesor de Jesucristo; pues el Espíritu Santo quiso descender al mundo para imitar la venida del Verbo, esto es, de Jesucristo, y completar su empresa y sus hechos. Por lo que, la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, fué semejante al descenso de Jesucristo al mundo, esto es, a su Encarnación:
  • «Primero. En cuanto a la substancia, porque así como la susbtancia del Verbo desciende a la carnc, así el Espíritu Santo desciende substancialmente a los apóstoles;
  • Segundo. En cuanto al modo, porque así como el modo de la Encarnación fue la unión hipostática, así la hipóstasis del Espíritu Santo se unió a los apóstoles de un modo semejante; el Verbo encarnado fue como el fuego en el carbón, el Espíritu fue como fuego que se posaba en los apóstoles;
  • Tercero. En cuanto a la causa, que fue el amor inmenso y divino por el que el Espíritu Santo, lo mismo que Cristo, descendieron para beneficio de los hombres, y esto, substancial y personalmente;
  • Cuarto. En cuanto a las propiedades, porque así como por la Encarnación del Verbo, Dios se hizo hombre y en cierta manera el hombre se hizo Dios, de una manera semejante con el Espíritu Santo hay una comunicación de idiomas entre Él y los apóstoles, por la cual, así como de los apóstoles se dice que quedaron hechos espirituales, santos, divinos por el Espíritu divino y santo que recibieron, así el Espíritu Santo se dice apóstolico, profético, doctor, predicador;
  • Quinto. Y finalmente en cuanto los frutos y efectos: el Verbo encarnado nos limpió de los pecados, nos iluminó, nos dio toda gracia, nos perfeccionó, nos hizo dichosos y nos condujo a la gloria eterna; así en todo, el Espíritu Santo» (En Cornelio Alápide).
Razón tenemos, pues, para gloriarnos en el Espíritu Santo por su dichosa infusión en los apóstoles; de esta Santa Persona tenemos que decir lo mismo que del divino Verbo: ha habitado entre nosotros, hemos visto su gloria, gloria digna del Paráclito, amor del Padre y del Hijo, lleno de gracia y de Verdad.
  
Así como la gloria del Padre no deja de ser proclamada: «Señor, Señor Dios Nuestro, ¡cuán admirable es tu nombre en toda la redondez de la tierra!». La gloria del Hijo lo es también solemnísimamente: «¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, hossana en las alturas!». Así igualmente la gloria del Paráclito: «el Espíritu del Señor ha llenado toda la tierra; hossana, alleluya»; Gloria al Padre, gloria al Verbo, gloria al Paráclito; «os alabamos, os bendecimos, os adoramos, os glorificamos; gracias os damos, Trinidad Santísima, por la dignación con que os habéis apiadado de nosotros y mostrádonos tanta gloria; Señor Dios Rey celestial, Dios Padre Omnipotente, Señor Jesucristo Hijo Unigénito; Señor Dios, Cordero ele Dios; Tú sólo eres altísimo, oh Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria del Padre».
   
Dichosa Creación de nuestro buen Padre celestial, dichosa Redención de nuestro buen Rey Jesucristo, dichosa venida, dichosa consolación, dichosa santificación de nuestro buen Espíritu de amor y de caridad eterna.
  
¡Oh Santísima Trinidad! y Tú, obra perfectísima suya, Hija del Padre, Madre del Hijo y Esposa del Paráclito, ruega por nosotros para que entendamos y amemos el gran dón del Espíritu Santo, que con el Hijo y el Padre es el amor y bien para el que hemos sido criados, redimidos y santificados.

jueves, 24 de octubre de 2019

SOBRE LA EXHUMACIÓN DEL GENERALÍSIMO POR EL DICTADOR PEDRO SÁNCHEZ, EN CONTUBERNIO CON LA JERARQUÍA APÓSTATA

Hoy se llevó a cabo el acto de mayor bajeza de toda la democracia, hoy el PSOE llevó a termino un acto de venganza, profanando la tumba de Francisco Franco, el hombre que salvó a España del mayor genocidio católico de la historia, llevado a cabo por los socialistas del PSOE durante la segunda república.
   
Lo triste es que no sólo nadie ha salido en su defensa, sino que los que provocaron la guerra,  quedan impunes con monumentos, calles, colegios y plazas en su memoria, Largo Caballero, La Pasionaria, Carrilo y un largo etcétera, a pesar de que la Unión Europea los equipara al nazismo y deben de quitarse.
   
Esto también invalida la amnistía de la transición, pues se beneficia continuamente a un bando en detrimento del otro.
   
El PSOE no causó la guerra sólo: tuvo a la URSS, al PCE y a los separatistas vascos y catalanes. Y hoy, 80 años después de perder la guerra que ellos mismos crearon, ha llevado a cabo la profanación con el apoyo del PP, Podemos, los separatistas vascos y catalanes, la obsecuencia de un Tribunal Supremo politizado e incensado por el Vaticano comunista y la ingrata Conferencia Episcopal Española. Pero Dios es el Juez supremo, y con toda justicia a cada quien pondrá en su sitio.
  
🙋🏻‍♂🇪🇸

JORGE RONDÓN SANTOS
24 de Octubre de 2019
Fiesta de San Rafael Arcángel