viernes, 25 de septiembre de 2020

NOVENA EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DEL PINO

Novena dispuesta por el Lic. Padre Don Fernando Hernández Zumbado, Prebendado de la Catedral de la Diócesis de Canarias, e impresa en Madrid por don Blas Román en 1782, y reimpresa por don Eusebio Aguado en 1859.
   
NOVENA EN OBSEQUIO Y CULTO DE MARÍA SANTÍSIMA, MADRE DE DIOS Y SEÑORA NUESTRA, CUYA SAGRADA IMAGEN, CON EL TÍTULO DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO, SE VENERA EN LA IGLESIA PARROQUIAL DEL LUGAR DE TEROR, DE LA ISLA DE LA GRAN CANARIA
  
     
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Dios inmortal de nuestras almas, Soberano y único bien, ¿cómo podremos dejar de amaros sin cometer la mayor injusticia? Sois, Señor, infinitamente amable por vuestras inmensas perfecciones, y nos habéis colmado de innumerables dones. De Vos hemos reci­bido todo cuanto somos y poseemos, y nos habéis dado a vuestro propio Hijo para re­conciliarnos con Vos, por el mérito de su Pasión y precio de su Sangre. ¡Mas ay!, ni vuestras perfecciones, ni vuestros dones os han ganado aún nuestro corazón. Este cora­zón, criado para amaros, se ha convertido contra Vos mismo. Rebelde a nuestro Dios e ingratos a nuestro Bienhechor, hemos violado vuestros preceptos, y os hemos vuelto injurias por beneficios. En este estado, ¿qué merecíamos de Vos sino rayos y castigos? Pero, ¡oh Padre de misericordias!, Vos mismo, que nos hacéis conocer nuestra rebeldía e in­gratitud, nos concedéreis lágrimas para llorarla. Aunque agraviado, nos miáai aún con ojos misericordiosos; tenéis siempre abiertos los brazos para recibir a los que vuelven a Vos, y gustáis de perdonar a los pecadores arre­pentidos. Nosotros nos arrepentimos, pésa­nos, Señor de infinita bondad, pésanos de haberos ofendido. Estamos ya resueltos a no pecar más, y satisfacer a vuestra justicia. Fortificad nuestra resolución, armadnos de vuestra fortaleza, y entonce resistiremos a todas las tentaciones, haremos frutos dignos de penitencia, practicaremos todo género de buenas obras, perseveraremos en la virtud, y conseguiremos la felicidad eterna. Amén.
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios y Señor de suprema Majestad, a Vos solo confesamos digno de nuestra adoración; mas no dudamo que aceptéis el culto que damos a esta lmagen de María Santísima. Nuestros padres nos han dicho, que dirigidos por un resplandor maravilloso encontraron en la eminencia de un Pino, rodeada de tres hermosos dragos, de cuyos ramos se formaba una especie de nicho; que una lápi­da muy tersa le servía de peana; que del tronco de aquel árbol nacía una fuente pe­renne de aguas medicinales. Pero si la veneramos no es por estos respetos, sino porque excita en nosotros la memoria de la más santa de vuestras criaturas, nos recuerda el ejemplo de sus virtudes para imitarlas, y la efi­cacia de su intercesión para invocarla con confianza. Bendito seais para siempre, Dios de inefable bondad, por habernos dado en María un modelo perfecto para nuestra imitación y un motivo justo para nuestra esperanza. Virgen poderosa y clemente, pedid siempre a favor vuestro todos los bienes del alma, y socorro del cuerpo, que ayuden a la virtud. ¿Qué acción más propia de vuestras piadosas entrañas? Sois Madre de un Dios salvador, y las repetidas gracias que hasta aquí nos habéis conseguido, son otras tantas prendas de lo que debemos esperar en esta ocasión. A Vos clamamos, a Vos suspiramos diciendo respetuosamente: Dios te salve, María, etc.
  
DÍA PRIMERO – 30 DE AGOSTO
ORACIÓN
Gloriosísima y siempre Virgen María, más perfecta que todos los justos y más pura que las Inteligencias; una y mil veces honramos los dones excelentes con que Dios os ha enriquecido liberalmente. Vuestra Concepción ha sido inmaculada, vuestra Natividad santa, vuestra vida inocente. ¡Qué integridad la de vuestro cuerpo! ¡Qué pureza la de vuestra alma! Seno fecundo, pero virginal; Corazón humano, pero bañado siempre en afectos divinos. Feliz y dichosa María, paraíso de deleites, en donde no entró jamás la serpiente engañosa; astro luminoso, en donde no se descubren manchas; mar tranquilo, en donde no se levantan tempestades. Gozaos, Señora, de vuestros privilegios, mas juntamente compadeceos de nuestras miserias. Concebidos en pecado nacemos con inclinación al mal, y toda nuestra vida es una continua guerra. El mundo nos solicita con sus encantos, el demonio con sus artificios, y la carne con sus placeres. Asustados del peligro nos acogemos a vuestra protección. Alcanzadnos, Madre piadosísima, que salgamos vencedores de toda tentación, para ser ahora imitadores de vuestra pureza, y después participantes de vuestra felicidad, por los méritos de vuestro Hijo divino, que vive y reina con Dios Padre en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.  Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar.
   
AFECTOS DEVOTOS PARA TODOS LOS DÍAS DE LA NOVENA
    
MARÍA, estrella del mar,
En los rumbos de esta vida
Nos alumbra y nos conduce,
Sirviendo de luz y guía:
Miremos para esta Estrella,
Invoquemos a María.
    
Navegamos en un golfo
Donde nuestra navecilla
Entre borrasca y escollo
A cada paso peligra:
Miremos para esta Estrella,
Invoquemos a María.
    
Si las olas con el viento
De la tentación se agitan,
Si zozobramos al golpe
De infortunios y desdicha,
Miremos para esta Estrella,
Invoquemos a María.
   
Si la ambición nos inquieta,
Si la soberbia nos hincha,
Si la detracción nos pierde,
Si nos consume la envidia,
Miremos para esta Estrella,
Invoquemos a María.
    
Si la cólera nos turba,
Si nos rinde la avaricia,
Si el deleite y la torpeza
Nos cierran y precipitan,
Miremos para esta Estrella,
Invoquemos a María.
    
Si el pecado nos asusta,
Si el Juicio nos horroriza
Pensando que no hay clemencia
Para una enorme malicia,
Miremos para esta Estrella,
Invoquemos a María.
    
Si nos aflige la guerra,
Si el campo se esteriliza,
Si el hambre, la langosta
Y el contagio nos castigan,
Miremos para esta Estrella,
Invoquemos a María.
    
En todas nuestras miserias,
En todas nuestras fatigas,
Y en la hora formidable
De la última agonía,
Miremos para esta Estrella,
Invoquemos a María.
   
Antífona: (San Cirilo de Jerusalén, Homilía contra Nestorio). ¿Quién puede explicar tus alabanzas, oh María, Madre y Virgen? Glorifiquémosla, hermanos dilectísimos, mientras adoramos a su Hijo, el Inmaculado Esposo de la Iglesia, a quien sea el honor y la gloria en los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN
Dignaos, Señor, conceder a vuestros siervos el don de la gracia celestial, a fin de que la solemnidad del Nacimiento de la Virgen Bienaventurada, cuyo alumbramiento ha sido para nosotros el principio de la Salvación, nos obtenga un acrecentamiento de paz. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 31 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
 
ORACIÓN
Gloriosísima y siempre Virgen María, más santa que todos los Santos y más fervorosa que los Serafines. ¡Qué bello huso habéis hecho de vuestro Corazón! Libre de todo amor propio y sin apego de las criaturas, le habéis ofrecido enteramente al Criador. Dios solo ha sido el dueño de vuestra alma: y todas las acciones de vuestra vida han sido otros tantos actos de caridad, siempre más preciosa y siempre más activa. Vuestra memoria ha sido para acordarse de los beneficios divinos; vuestro entendimiento para buscar nuevos medios de agradar más y más al Señor; vuestra voluntad para unirse toda y consagrarse entera a Dios. ¡Qué consagración tan perfecta! ¡Qué ardores, que incendios los de vuestro pecho, oh Madre del casto amor! Amor que ardéis siempre y no os apagáis jamás; Caridad que sois mi Dios, abrasadnos a todos con vuestras llamas; descúbrase este fuego divino en todos nuestros pensamientos, palabras y obras; vaya siempre en aumento, a manera de una luz brillante, hasta el día perfecto de la eternidad, en que os amaremos sin límites ni medida, Dios de nuestro corazón. Esta es la gracia que os suplicamos por la intercesión de María purísima, y por los méritos infinitos de vuestro adorable Hijo, que vive y reina con Vos en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Los Afectos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA TERCERO – 1 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
    
ORACIÓN
Gloriosísima y siempre Virgen María, Templo del Señor y Sagrario de la Divinidad. ¿Qué alabanzas os daremos que correspondan a vuestros méritos? Sois, Señora, la más respetable entre todas las criaturas, por la grandeza de vuestra dignidad; la más santa por la excelencia de vuestra gracia; la más elevada por la eminencia de vuestra gloria; la más amabre por la ternura de vuestro Corazón. ¡Con qué respeto os saludamos cmo Reina de los Ángeles y Madre del mismo Dios! Mas, ¡con qué ánimo os invocamos como asilo y refugio de pecadores! Superior a todos los bienaventurados en gloria, también los excedéis en piedad; y cuanto más os acercáis a la fuente de todos los bienes, tanto más gustáis de hacer correr arroyos sobre los que recurren a vuestra protección. ¡Oh piedad, oh protección de María! Vos, Soberana Señora, os complacéis ser para nosotros dulce Madre, y de tratarnos como hijos muy amados. Haced por vuestra intercesión que nos miremos todos como hermanos, herederos de unos mismos bienes y promesas. Alcanzadnos un amor fraternal, una estrecha unión, una bondad compasiva, una estable conformidad de dictámenes y afectos, para merecer pasar a la morada de la paz, en donde vuestro adorable Hijo vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Los Afectos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 2 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
    
ORACIÓN
Gloriosísima y siempre Virgen María, consuelo de afligidos y refugio de pecadores. ¡Con qué ánimo desde este valle de lágrimas clamamos a Vos, exaltada sobre todos los coros de los Ángeles! No sois, Señora, de la condición del hombre, que suele olvidarse de los desgraciados luego que él ha llegado a ser feliz. Vos, subiendo al Trono de vuestra exaltación, nos habéis llevado a todos en el seno de vuestras misericordias. En medio de vuestra felicidad atendéis a nuestras miserias, y os complacéis de ser depositaria de los tesoros divinos, para derramarlos sobre los que recurren a vuestra protección. ¡Oh piadoso uso de la autoridad y del poder! El cielo y la tierra, los hombres y los ángeles bendigan para siempre vuestra mano compasiva y liberal. ¡Qué felices seríamos nosotros si, a imitación vuestra, Madre de bondad, tuviéramos entrañas de dulzura para con los necesitados! Alcanzadnos, Señora, un corazón tierno y sensible a los clamores de aquellos que se acojan a nuestro asilo para consolar sus aflicciones o remediar su pobreza. Retírese lejos de nosotros la soberbia que desprecia al pequeño, y la dureza que se olvida del pobre. Seamos todos benignos y misericordiosos, para merecer en el último Juicio la bendición de vuestro Hijo divino, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Los Afectos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA QUINTO – 3 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
     
ORACIÓN
Gloriosísima y siempre Virgen María, luz del mundo y hermosura del Cielo. ¿Quién podrá elogiaros según vuestra dignidad? El Espíritu Santo os ha elegido por su Esposa, y de vuestra sangre inocente ha formado un Cuerpo divino. Sin dejar de ser pura habéis pasado a ser fecunda, y todo un Dios ha sido el fruto de vuestra fecundidad. ¡Qué destino, que grandeza la vuestra, Madre del mismo Dios! Mas, ¡oh incomparable Señora! Vos habéis sido tan humilde como grande, y vuestra extraordinaria virtud ha correspondido a vuestra maternidad divina. El mismo cielo se ha humillado a vuestras plantas; los Ángeles os han hecho, como su Reina, los más reverentes obsequios; y Vos no os atribuís otro nombre que el de Esclava del Señor. Júntense, pues, todas las voces para celebrar la multitud de vuestras excelencias; pero al mismo tiempo excítense todos los corazones a imitar el ejemplo de vuestra humildad. Por esta se os han abierto los más ricos tesoros de la gracia, y habéis sido enriquecida con dones los más preciosos. Alcanzadnos, Señora, que a imitación vuestra seamos humildes para entrar en parte de vuestras riquezas; que nos despojemos de todo amor propio; que confesemos nuestra pequeñez, y reconozcamos más y más la soberanía de vuestro Hijo divino, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Los Afectos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA SEXTO – 4 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
     
ORACIÓN
Gloriosísima y siempre Virgen María, conjunto de hermosuras y modelo de perfecciones. ¡Qué honrosamente habéis ennoblecido a todo el género humano! Vos, Señora, sois de nuestra propia naturaleza, hija de unos mismos padres y heredera de una misma sangre, pero nada habéis participado de nuestros defectos y pecado. Aquí en la tierra, lugar de miserias, habéis adquirido más santidad que los Ángeles en la región de la luz; y en un cuerpo mortal habéis conservado un alma más pura que las inteligencias. Vuestra singular pureza ha consagrado vuestro casto seno; y Vos, Virgen intacta, habéis merecido ser Madre dichosa del mismo Dios. ¡Cuánto debe ser nuestro reconocimiento para con Vos, gloria de Jerusalén, alegría de Israel, honra de nuestro pueblo! Dios os ha franqueado los más ricos tesoros de su gracia, y Vos habéis correspondido a ella con la fidelidad más constante. De aquí os ha venido tanto colmo de santidad y eminencia de gloria. Haced por vuestra poderosa intercesión, Madre de piedad, haced que nosotros seamos fieles a la misma gracia, y con su auxilio honremos la profesión de cristianos, apartándonos del pecado, y adelantando siempre de virtud en virtud, hasta tener la felicidad de ver en la celestial Sión a vuestro adorado Hijo, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Los Afectos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO – 5 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
    
ORACIÓN
Gloriosísima y siempre Virgen María, dulzura y esperanza nuestra. No en vano recurrimos a Vos en nuestras necesidades, y nos acogemos bajo las alas de vuestra protección. Vos, Madre dichosa del mismo Dios, habéis recibido un poder proporcionado a vuestra dignidad, y vuestra clemencia no es inferior a vuestro valimiento. ¿Qué no debemos esperar de vuestras entrañas compasivas, nosotros que somos los hijos de vuestro amor, y los herederos de la Sangre de vuestro dulce Jesús? Esta Sangre preciosísima nos ha redimido para el Cielo, pero nuestra voluntad aún se inclina a la tierra. ¡Con qué rubor hacemos la confesión de nuestras miserias! Conosemos que el mundo no ofrece sino falsedad en sus bienes, amargura en sus placeres, vileza en sus honores; sin embargo, ese mismo mundo no deja de tener atractivos para nosotros. ¡Oh, y cuánto necesitamos de un auxilio eficaz para no ser vencidos de una tentación tan violenta! Alcanzadnos, Señora, una gracia fuerte y poderosa para triunfar del siglo y sus vanidades. Haced por vuestra intercesión que nada reputemos grande sino Dios, nada precioso sino la virtud, nada deseable sino los bienes eternos, cuyo derecho nos ha merecido vuestro adorable Hijo, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Los Afectos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 6 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
    
ORACIÓN
Gloriosísima y siempre Virgen María, elevada sobre las estrellas y coronada de inmortalidad, gozad eternamente del premio debido a vuestros méritos; recoged el fruto copioso de vuestros trabajos. Vos, Señora, ejemplo perfecto de inocencia, no menos habéis sido dechado de mortificación. Vuestro santo cuerpo ha sufrido todos los rigores de la austeridad; vuestro espíritu puro ha recibido con gusto el cáliz de amargura que se le daba a beber. ¿Cómo no habíais de tener la mayor parte en los gozos y dulzuras del Cielo? Sean enhorabuena las Coronas y recompensas para Vos, Reina de todos los Santos; mas para nosotros pecadores sea la clemencia, el perdón, la gracia del arrepentimiento. Debíamos haber reducido a servidumbre nuestro cuerpo rebelde, y le hemos tratado con demasiada delicadeza. Justo era que bendijésemos la mano del Señor que nos afligía, y hemos prorrumpido en amargas quejas. Alcanzadnos, dulce Madre, el don de compunción y de entera reforma. Nuestra carne es enemiga de nuestro espíritu; sea también víctima de la penitencia. La voluntad de Dios es la causa de todos los sucesos; sea también objeto de nuestra adoración. Así, mortificados y sumisos por medio de una viva fe, podremos ser admitidos como Vos al torrente de delicias que beben los escogidos en el Cielo, por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Los Afectos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA NOVENO – 7 DE SEPTIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
          
ORACIÓN
Gloriosísima y siempre Virgen María, criatura la más perfecta, y Madre del Criador. ¡Qué preciosas han sido las riquesas de vuestra gracia! ¡Qué ricos son ya los tesoros de vuestra gloria! Aquí en la tierra os habéis adelantado a los mismos Ángeles en mérito y dignidad; ahí en el Cielo los excedéis también en felicidad y elevación. Exaltada sobre todos los coros de los bienaventurados, sos la Soberana del Universo; y nada hay superior a Vos sno el augusto Trono de vuestro Hijo divino. Este Señor os ha enjugado ya las tiernas lágrimas que os hacía derramar el deseo ardiente de estar unida a Él enteramente. Habéis entrado en posesión suya, y vuestro Corazón se halla anegado en gozos inefables y eternos. ¡Ojalá llegáramos finalmente a participar de vuestra dicha! Pero es necesario imitar antes vuestra virtud. Alcanzadnos, Señora, que a imitación vuestra, vivamos más unidos al Cielo con el corazón, que a la tierra con el cuerpo. Haced que miremos al mundo como un triste destierro y un duro cautiverio. Nuestro origen, nuestro Padre, nuestra herencia está en el Cielo; allí también deben estar nuestros pensamientos y nuestros afectos. ¡Oh Padre, oh herencia de los justos! Dirigid, Señor, a Vos todos nuestros deseos, para que Vos mismo seáis después toda nuestra recompensa, por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
    
Pedir la gracia que se desea alcanzar. Los Afectos y la Oración se rezarán todos los días.

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