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martes, 12 de enero de 2016

EL “REINO DE DIOS” QUE QUIEREN LOS JUDÍOS ES EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

Cuando el blog de MAURICE PINAY publicó que unos judíos quemaron parte de la iglesia de la Multiplicación de los Panes y los Peces en Tabgha (noticia que nosotros tradujimos al español), fue resaltado que los criminales pintaron un grafiti que traduce “Serán destruidos los falsos ídolos de los galileos”.
 
Dicho acápite es una paráfrasis de la oración judía llamada Aleinu, que junto con el Shemá Yisrael son las dos oraciones fundamentales del judaísmo rabínico fundamentalista, las cuales dicen:
Shemá Yisrael
.שְׁמַע יִשְׂרָאֵל, יְהֹוָה אֱלֹהֵינוּ, יְהֹוָה אֶחָֽד
.בָּרוּךְ שֵׁם כְּבוֹד מַלְכוּתוֹ לְעוֹלָם וָעֶד
 
וְאָהַבְתָּ אֵת יְהֹוָה אֱלֹהֶיךָ, בְּכָל-לְבָֽבְךָ, וּבְכָל-נַפְשְׁךָ, וּבְכָל-מְאֹדֶֽךָ. וְהָיוּ הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה, אֲשֶׁר אָֽנֹכִי מְצַוְּךָ הַיּוֹם, עַל-לְבָבֶֽךָ: וְשִׁנַּנְתָּם לְבָנֶיךָ, וְדִבַּרְתָּ בָּם בְּשִׁבְתְּךָ בְּבֵיתֶךָ, וּבְלֶכְתְּךָ בַדֶּרֶךְ וּֽבְשָׁכְבְּךָ, וּבְקוּמֶֽךָ. וּקְשַׁרְתָּם לְאוֹת עַל-יָדֶךָ, וְהָיוּ לְטֹטָפֹת בֵּין עֵינֶֽיךָ, וּכְתַבְתָּם עַל מְזֻזֹת בֵּיתֶךָ וּבִשְׁעָרֶֽיךָ:
 
וְהָיָה אִם-שָׁמֹעַ תִּשְׁמְעוּ אֶל-מִצְוֹתַי, אֲשֶׁר אָנֹכִי מְצַוֶּה אֶתְכֶם הַיּוֹם, לְאַהֲבָה אֶת יְהֹוָה אֱלֹֽהֵיכֶם, וּלְעָבְדוֹ בְּכָל-לְבַבְכֶם וּבְכָל נַפְשְׁכֶם. וְנָֽתַתִּי מְטַֽר-אַרְצְכֶם בְּעִתּוֹ, יוֹרֶה וּמַלְקוֹשׁ, וְאָֽסַפְתָּ דְגָנֶךָ וְתִירֽשְׁךָ וְיִצְהָרֶֽךָ. וְנָֽתַתִּי עֵשֶׂב בְּשָֽׂדְךָ לִבְהֶמְתֶּךָ, וְאָֽכַלְתָּ וְשָׂבָֽעְתָּ. הִשָּֽׁמְרוּ לָכֶם פֶּן-יִפְתֶּה לְבַבְכֶם, וְסַרְתֶּם וַעֲבַדְתֶּם אֱלֹהִים אֲחֵרִים וְהִשְׁתַּחֲוִיתֶם לָהֶם. וְחָרָה אַף- יְהֹוָה בָּכֶם, וְעָצַר אֶת-הַשָּׁמַיִם וְלֹא-יִהְיֶה מָטָר, וְהָאֲדָמָה לֹא תִתֵּן אֶת-יְבוּלָהּ וַאֲבַדְתֶּם מְהֵרָה מֵעַל הָאָרֶץ הַטֹּבָה אֲשֶׁר יְהֹוָה נֹתֵן לָכֶם: וְשַׂמְתֶּם אֶת דְּבָרַי אֵלֶּה עַל-לְבַבְכֶםוְעַל-נַפְשְׁכֶם וּקְשַׁרְתֶּם אֹתָם לְאוֹת עַל-יֶדְכֶם, וְהָיוּ לְטוֹטָפֹת בֵּין עֵינֵיכֶם: וְלִמַּדְתֶּם אֹתָם אֶת-בְּנֵיכֶם, לְדַבֵּר בָּם, בְּשִׁבְתְּךָ בְּבֵיתֶךָ, וּבְלֶכְתְּךָ בַדֶּרֶךְ, וּבְשָׁכְבְּךָ וּבְקוּמֶֽךָ: וּכְתַבְתָּם עַל-מְזוּזוֹת בֵּיתֶךָ וּבִשְׁעָרֶֽיךָ: לְמַעַן יִרְבּוּ יְמֵיכֶם וִימֵי בְנֵיכֶם עַל הָֽאֲדָמָה אֲשֶׁר נִשְׁבַּע יְהֹוָה לַאֲבֹֽתֵיכֶם לָתֵת לָהֶם, כִּימֵי הַשָּׁמַיִם עַל-הָאָֽרֶץ:
  
וַיֹּאמֶר יְהֹוָה אֶל-מֹשֶׁה לֵּאמֹֽר: דַּבֵּר אֶל-בְּנֵי יִשְׂרָאֵל וְאָֽמַרְתָּ אֲלֵהֶם: וְעָשׂוּ לָהֶם צִיצִת עַל-כַּנְפֵי בִגְדֵיהֶם לְדֹֽרֹתָם, וְנָֽתְנוּ עַל-צִיצִת הַכָּנָף פְּתִיל תְּכֵֽלֶת. וְהָיָה לָכֶם לְצִיצִת, וּרְאִיתֶם אֹתוֹ וּזְכַרְתֶּם אֶת-כָּל-מִצְוֹת יְהֹוָה, וַֽעֲשִׂיתֶם אֹתָם, וְלֹא תָתוּרוּ אַֽחֲרֵי לְבַבְכֶם וְאַֽחֲרֵי עֵינֵיכֶם, אֲשֶׁר-אַתֶּם זֹנִים אַחֲרֵיהֶֽם: לְמַעַן תִּזְכְּרוּ וַעֲשִׂיתֶם אֶת-כָּל-מִצְוֹתָי, וִהְיִיתֶם קְדֹשִים .לֵאלֹֽהֵיכֶֽם: אֲנִי יְהֹוָה אֱלֹֽהֵיכֶם, אֲשֶׁר הוֹצֵאתִי אֶתְכֶם מֵאֶרֶץ מִצְרַיִם, לִהְיוֹת לָכֶם לֵאלֹהִים, אֲנִי יְהֹוָה אֱלֹהֵיכֶם: אֱמֶת

(¡Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es Uno!
¡Bendito sea el Nombre de su reino por siempre y para siempre!
  
Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes: Y has de atarlas por señal en tu mano, y estarán en la frente entre tus ojos: y las escribirás en las jambas de tu casa, y en tus portadas.

Si obedeciereis cuidadosamente mis mandamientos que yo ordeno hoy, amando al Señor vuestro Dios, y sirviéndolo con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, Yo daré la lluvia de vuestra tierra en su tiempo, la temprana y la tardía; y cogerás tu grano, y tu vino, y tu aceite. Daré también hierba en tu campo para tus bestias; y comerás, y te hartarás. Guardaos, pues, que vuestro corazón no se engole, y os apartéis, y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis ante ellos; y así se encienda el furor del Señor sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis cerca de la buena tierra que os dio el Señor. Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis por señal en vuestra mano, y estarán en la frente entre vuestros ojos. Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas, ora sentado en tu casa, ó andando por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes: Y las escribirás en las jambas de tu casa, y en tus portadas: para que se incrementen vuestros días, y los días de vuestros hijos, sobre la tierra que juró el Señor a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.
  
El Señor habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles que se hagan flecos (Tzitzit) en los remates de sus vestidos, en todas sus generaciones; y pongan en cada fleco de los remates un cordón de cárdeno: Y serviros de estos flecos, para que cuando la viereis, recordéis todos los mandamientos del Señor, para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales fornicáis: para que les recordéis, y cumpláis todos mis mandamientos, y seáis santos a vuestro Dios. Yo, el Señor, vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios: Yo, el Señor, vuestro Dios).
   
Ailenu (Es nuestra obligación)
,עָלֵינוּ לְשַׁבֵּחַ לַאֲדוֹן הַכֹּל
,לָתֵת גְּדֻלָּה לְיוֹצֵר בְּרֵאשִׁית
,שֶׁלֹּא עָשָׂנוּ כְּגוֹיֵי הָאֲרָצוֹת
.וְלֹא שָׂמָנוּ כְּמִשְׁפְּחוֹת הָאֲדָמָה
,שֶׁלֹּא שָׂם חֶלְקֵנוּ כָּהֶם
וְגוֹרָלֵנוּ כְּכָל הֲמוֹנָם.
,שֶׁהֵם מִשְׁתַּחֲוִים לְהֶבֶל וָרִיק
.וּמִתְפַּלְּלִים אֶל אֵל לֹא יוֹשִׁיעַ
,וַאֲנַחְנוּ כֹּרעִים ומִשְׁתַּחֲוִים ומוֹדים
לִפְנֵי מֶלֶךְ מַלְכֵי הַמְּלָכִים
.הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא
,שֶׁהוּא נוֹטֶה שָׁמַיִם וְיֹסֵד אָרֶץ
,וּמוֹשַׁב יְקָרוֹ בַּשָּׁמַיִם מִמַּעַל
.וּשְׁכִינַת עֻזּוֹ בְּגָבְהֵי מְרוֹמִים
,הוּא אֱלֹהֵינוּ אֵין עוֹד
.אֱמֶת מַלְכֵּנוּ אֶפֶס זוּלָתוֹ
:כַּכָּתוּב בְּתּוֹרָתוֹ
,וְיָדַעְתָּ הַיּוֹם וַהֲשֵׁבֹתָ אֶל לְבָבֶךָ
כִּי יְהֹוָה הוּא הָאֱלֹהִים 
בַּשָּׁמַיִם מִמַּעַל 
וְעַל הָאָרֶץ מִתָּחַת. אֵין עוֹד
(Es nuestra obligación exaltar al Señor de todo,
Atribuirle la grandeza al Creador de la existencia,
Porque no nos ha hecho como a las naciones de la tierra,
Ni nos hizo ser como las demás familias de la tierra;
No nos ha asignado nuestra porción como la de ellos,
Ni nuestro destino como el de todas sus multitudes,  
Porque ellos adoran cosas vanas y vacías,
Y oran a un dios que no puede salvar.
Pero nosotros nos inclinamos, en adoración y acción de gracias
Ante el Supremo Rey de reyes,
El Santo, bendito sea su Nombre,
Que extendió los cielos y estableció la tierra,
Cuyo trono de su gloria está por sobre los cielos,
Y su presencia poderosa en las excelsas alturas.
Él es nuestro Dios, no hay otro.
Verdaderamente es nuestro Rey, no hay otro,
Como está escrito en la Torá:
Reconoce hoy y medita en tu corazón
Que el Señor es Dios,
Allá arriba, en el cielo,
Y aquí abajo, en la tierra. Y no hay otro).
 
El estudioso judío Max Margolis, en su artículo “La teología del Antiguo Libro de Oración”, publicado en el anuario 1897-1898 de la VIII Conferencia central anual de Rabinos estadounidenses, manifestó lo siguiente acerca de las oraciones de sus correligionarios:
Los judíos oran para que pueda llegar ese tiempo en el que todas las criaturas habrán de adorar al Dios de Israel, y que todos se conviertan en una sola hermandad para hacer su voluntad de todo corazón. Las presentes divisiones nacionales y sectarias, en consecuencia, representan una anomalía. [...] En el presente, el reino de la arrogancia, Roma, el típico anticristo, el enemigo de Dios y de su pueblo, ejerce influencia sobre el mundo. Tan pronto como la impiedad cierre su boca y el mal desaparezca como el humo, los justos se regocijarán. Porque en lugar del arrogante imperio mundial, el reino de Dios se establecerá, la teocracia en Monte Sion; «porque está escrito: El Señor reinará para siempre, tu Dios, Sion, de edad en edad». [...] En ese tiempo glorioso del futuro, Dios será el rey, y el hijo de David su vicegerente en la tierra. Toda la humanidad formará una sola familia, un Israel; todo el mal será desvanecido, y el reino de la justicia será inaugurado. Israel permanece en el primer plano aquí, no menos que en la elevada profecía que a la presente está vinculada a los libros de Isaías y Miqueas. Aún la esjatología del Libro de Oración es judeocéntrica. [...] 
  
Los judíos dan gracias a Dios porque el ha hecho la porción de Israel muy diferente a la de los goyim, lo que es un pensamiento deuteronomista: «Ellos [los ídolos] son la parte que el Señor tu Dios le dio a todos los pueblos bajo el cielo; pero a vosotros el Señor os tomó, y os hizo salir de Egipto, para ser ante él el pueblo de su heredad'. 'Porque ellos adoran cosas vanas y vacías, a un dios que no puede salvar». Los atributos de los dioses de los goyim son tomados de los profetas, y el «dios que no puede salvar» es tomado de Isaías 45, 20. La frase sirve para indicar el rechazo judío hacia Cristo, la segunda persona de la Trinidad; puesto que el Evangelio dice que su nombre era Jesús: «porque él ha de salvar a su pueblo de sus pecados». [...] El judaísmo talmúdico es anticristiano. [...]
  
El reino de Dios, que en este momento sólo existe idealmente, y sólo en la medida en que sea reconocido por los judíos, deberá ser realizado en todo el mundo, toda la idolatría será aniquilada”. (MAX MARGOLIS, The Theology of the Old Prayer-Book - La teología del Antiguo Libro de Oración, en Year Book of the 8th Annual Central Conference of American Rabbis - Anuario de la VIII Conferencia central anual de los Rabinos estadounidenses, págs. 4-5. Cincinatti, Ohio, 1898).
  
Páginas 4 y 5 del precitado libro, donde extrajimos los apartes traducidos arriba (los recuadros son nuestros).
  
En resumidas cuentas, del texto de Margolis podemos inferir que:
  • Los judíos consideran a Jesucristo como un “dios que no puede salvar”, y a la Iglesia Católica como el imperio de la arrogancia (o Edom).
  • El “reino de Dios” por el que propugnan los judíos es el Nuevo Orden Mundial donde ellos serán los amos y poderosos, y para construirlo, deben destruir las religiones y los Estados-Nación.
  • A fin de destruir todas las religiones y a los Estados-Nación, predican una falsa fraternidad que con el tiempo ha cambiado de nombre, pero con el mismo programa: Protestantismo, Masonería, Comunismo, Sionismo -judío, protestante y deuterovaticano-, Ecumenismo, Ecologismo, y demás, quienes sirven como idiotas útiles a la Judería Internacional.
  • Ese Nuevo Orden Mundial significa el reinado del mesías que los judíos esperan (que necesariamente es el Anticristo), para que les establezca por encima de los Gentiles.

Y para que no se crea que esto es una mala interpretación o la paranoia hablando por nuestro medio, he aquí una cita de otro autor rabínico:
“El judaísmo enseña una creencia en el mesías, pero un elemento primario en la fe mesiánica en el judaísmo es su contenido histórico. El núcleo de esta creencia es la visión de un nuevo orden mundial de justicia, libertad y paz que remplace la época presente de opresión del hombre por el hombre y de la nación por la nación. El término mesías significa «ungido»; esto hace alusión al hecho de que los grandes líderes de la antigüedad eran ungidos con aceite. Como la creencia en el nuevo orden mundial, a veces llamada el Reino de Dios, obtuvo su mayor proliferación, se le agrega el elemento de la expectación de que su inauguración debería efectuarse a través del rol mediador de un líder ideal, un «ungido», que guiaría a los hombres a transformaciones interiores morales y espirituales que deberán traducirse en una nueva forma de interrelaciones humanas”. (Rabino Ben Zion Bokser, Judaism and the Christian Predicament - El judaísmo y el predicamento cristiano. Alfred A. Knopf, Inc, New York. 1967. Pág. 333).
 
Retornando a las oraciones judías precitadas, su espiritualidad es anticristiana y anticatólica, tanto es que cuando rezan el Aleinu, la costumbre que tenían era de escupir antes de llegar a la parte de וּמִתְפַּלְּלִים אֶל אֵל לֹא יוֹשִׁיעַ (“rezan a un dios que no puede salvar”), en señal del odio y repudio que muestran contra Jesús, toda vez que
  • Por una parte, el verbo hebreo יוֹשִׁיעַ (yoshia, salvar) sugiere el nombre יֵשׁוּעַ (Yeshua, Salvador).
  • Por otro, en gematría, la numerología judía, la palabra וָרִיק (variq, vacío) tiene el valor numérico 316, equivalente al de la palabra יֵשׁוּ (Yeshu), acrónimo de la frase talmúdica יִמַּח שְׁמוֹ וְזִכְרוֹ, que traduce “Que su nombre y memoria sean borrados”, que aplican en maldición contra Jesús.  
  
Los judíos siempre odian a Jesucristo y a su Iglesia, y sus oraciones y liturgia lo manifiestan. Por ello esperan con ansia el advenimiento de su mesías (que necesariamente es el Anticristo), y para ese propósito construyen el Nuevo Orden Mundial, valiéndose de la Masonería y el Comunismo. Pero lógico, ya que rechazaron a Jesucristo, y cometieron el pecado de deicidio, ellos seguirán en su obstinación hasta el Juicio final, cuando el Anticristo los engañará y ellos serán condenados eternamente, junto a su padre satanás el diablo.

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