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martes, 28 de febrero de 2017

VIENEN COSAS TERRIBLES EN LOS PRÓXIMOS MESES

La foto es de una carroza que participó en el Mardi Gras de Viareggio (Toscana, Italia). Y lo que sigue es un comentario que vimos en un artículo reciente:
Dice Fra Cristóforo, colaborador en el sitio italiano ANONIMI DELLA CROCE, que según fuentes de la Casa Santa Marta, Bergoglio se reúne frecuentemente y en forma secreta con Justin Welby y otros prelados anglicanos (por cierto, Bergoglio dijo en la iglesia anglicana de Todos los Santos en Roma que está estudiando la posibilidad de un viaje a Sudán del Sur, junto con el Primado Cantuariense), como también se encuentra con los pastores Heiner Bludau (Decano de la iglesia luterana de Italia) y Paolo Ricca (teólogo valdense).
  
No solo eso, sino que en la Comisión designada bajo la presidencia de Arthur Roche (secretario de la Congregación para el Culto Divino), para la reforma del Servicio Novus Ordo (y quizás también de la Indultada) hay también delegados anglicanos y luteranos, con el fin de crear un “rito común” para un futuro conglomerado de las distintas denominaciones cristianas, aunque conservando cada una sus “carismas” propios, de la cual Bergoglio quiere ser su presidente (no es de extrañarse, ya que él se presenta como mero “obispo de Roma” en lugar de Papa -aunque de todos modos, NO ES PAPA NI ES CATÓLICO, NUNCA LO FUE Y JAMÁS POR JAMÁS LO SERÁ-).
 
¿Y la FSSPX? Bien, gracias. Bernard Fellay viaja frecuentemente al Vaticano, y está dispuesto a aceptar la Prelatura Personal y tener como sede central la iglesia de Santa María Inmaculada en el Esquilino, no lejos de Letrán, traicionando a Mons. Marcel Lefebvre y su legado (como pasó con la Unión San Juan Vianney). Si no es el 13 de Mayo, será el 7 de Julio, y si tardare, sed pacientes. Willy caerá también, más tarde, pero caerá irremisiblemente.
 
QUERIDO HERMANO QUE LEES ESTAS PALABRAS, ¡LEVÁNTATE Y SAL PRONTO DE LA ROMA APÓSTATA, Y SI YA ESTÁS FUERA, NO VUELVAS ATRÁS! EL SEÑOR VIENE PRONTO, CON BRAZO VENGADOR, PARA DESTRUIRLA Y BORRAR DE LA TIERRA SU MEMORIA.
 
ACTUALIZACIÓN (3 de Marzo de 2017)
La comisión consta de representantes de todas las tres denominaciones, todos ellos atados por el secreto.
 
El periodista, que es bien conocido por informar detalladamente todo cuanto sucede en el Vaticano, ha dicho que si bien esta noticia es meramente un “rumor” en este momento, sus “fuentes usualmente son buenas”.
 
De acuerdo a sus fuentes, la comisión está encontrando pequeñas dificultades en en contrar un terreno común en la “liturgia de la palabra”. Tosatti reporta: “Después de la confesión de pecados, la petición de perdón y la recitación del Gloria, tendrían lugar las lecciones y el Evangelio”.
 
También dijo que la comisión está supuestamente estudiando el problema del Credo. Las iglesias protestantes prefieren rezar el Credo de los Apóstoles, aunque reconocen el Credo de Nicea. La Iglesia Católica los alterna [N. del T. Son los conciliares quienes alternan entre los dos Credos en su servicio Novus Ordo, mientras que el Catolicismo tradicional emplea el Credo de los Apóstoles en el Divino Oficio, y el de Nicea-Constantinopla en el Santo Sacrificio de la Misa]. Así que incluso este punto no representaría mayor problema.
 
La presentación de las ofrendas igualmente no presenta mayor obstáculo en el proyecto.
 
Según Tosatti, el tema central se encuentra en la Eucaristía, puesto que el entender Católico de la Eucaristía es profundamente diferente al de los luteranos o el de otras denominaciones protestantes. Los Católicos creen en la Transubstanciación y en la Presencia Real de Jesús en la Eucaristía, mientras que los protestantes creen que es solamente un memorial.
 
Tosatti informa que una posible “solución” que se propone es que las palabras de la Consagración sean remplazadas por el silencio (Casualmente como la anáfora siria de Addai y Mari, a la cual los herejes nestorianos le suprimieron las Palabras de la Consagración porque los acusaba de herejía, y dicha alteración fue aprobada por Walter Kasper en 2001):
¿Pero cómo puede celebrarse una liturgia común que difiere claramente en la enunciación justo en el punto más importante del evento?
 
Una de las posibles soluciones propuestas sería el silencio. Ello podría significar que después del Sanctus, en el momento en que normalmente durante la Misa [Novus Ordo, N. del T.] el presbítero diría las palabras: “Santo eres en verdad, Padre…”, los diferentes celebrantes permanecerían en silencio, cada uno repitiendo mentalmente “su propia” fórmula.
 
El silencio se rompe en la congregación con la recitación del Padre nuestro. Aún no es claro cómo se formarán las filas para recibir la “Comunión”.
 
A la luz de este rumor bien fundado, deberíamos percatarnos en los apuntes de Francesco Coccopalmerio, un colaborador cercano del Papa Francisco y actual Presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos. El cardenal vaticano ha sugerido que dejemos de pensar en los sacramentos tan rígidamente como si fueran o válidos o inválidos. Por amor del ecumenismo, él opinó que deberíamos empezar a ver que los sacramentos quizás tengan validez “imperfecta” o “parcial”. Abajo sus palabras exactas, como se publicó en su entrevista exclusiva con Edward Pentin de National Catholic Register:
Nosotros decimos, todo es válido; nada es válido. Quizá tenemos que reflexionar sobre este concepto de validez o invalidez. El Concilio Vaticano II dijo que hay una verdadera comunión [entre Católicos y protestantes] incluso si todavía no es definitiva o plena. Verás, ellos dan un concepto no tan decisivo, o todo o nada. Hay una comunión que es casi buena, pero algunos elementos faltan. Pero, si dices que algunas cosas están faltando y que por ello no hay nada, estás equivocado. Hay piezas faltantes, pero ya hay una comunión. Lo mismo puede decirse, o algo similar, de la validez o la invalidez de la ordenación. Yo dije que hay que pensar sobre ello. Es una hipótesis. Quizá hay algo, o quizás no, un estudio, una reflexión.

NO VALE LA PENA, ¡OH CONCILIARES!, RASGAROS AHORA LAS VESTIDURAS POR BERGOGLIO, PORQUE SIMPLE Y LLANAMENTE ÉL ESTÁ TERMINANDO LO QUE RONCALLI, MONTINI, WOJTYLA Y RATZINGER COMENZARON.

ORACIÓN “Ave, fácies præclára”, A LA SANTA FAZ DE NUESTRO SEÑOR

Quæ pro nobis in Crucis ara
Es facta sic pállida.
 
Anxsietáte denigráta
Sudóre sanguíneo rigáta;
Te texit lintheóla,
 
In qua mansit tua forma
Quæ Passiónis norma
Est cunctis prælúcida.
 
Hæc cordi meo sit impréssa
Per te, Jesu, neque cessa
Hoc cremáre indeféssa
Tui amóris fácula.
 
Post hanc vitam cum beátis
Contemplári voluptátis
Possim Vultum Deitátis
In perénni glória. Amen.
  
℣. Signátum est super nos lumen vultus tui, Dómine.
℟. Dedísti lætítiam in corde meo.
  
℣. Salvum fac servum tuum.
℟. Deus meus, sperántem in te.
  
℣. Salvum me fac in misericórdia tua, Dómine.
℟. Non confúndar, quóniam invocávi te.
  
℣. Illúmina fáciem tuam super servum tuum.
℟. Et doce me justificationes tuas.

℣. Dómine Deus virtútum, convérte nos.
℟. Et osténde fáciem tuam, et salvi érimus.

℣. Dómine, exáudi oratiónem meam. 
℟. Et clamor meus ad te véniat.
 
ORATIO
Deus, qui nobis signátis lúmine Vultus tui memoriále tuum ad instántiam Verónicæ sudário impréssam imáginem relínquere voluísti, per Passiónem et Crucem tuam tríbue nobis quǽsumus, ut ita nunc in terris per spéculum et in ænigmáte ipsam adoráre et venerári valeámus, ut fácie ad fáciem veniéntem Júdicem te secúri videámus. Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
   
TRADUCCIÓN
Salve, oh Faz preclara
Que por nosotros palideciste
Sobre el ara de la Cruz.
 
Oscurecida por el miedo
E irrigada de sangre,
Te enjugó un lienzo.
 
En el cual quedó tu imagen
Que en todo es espléndido
Estandarte de compasión.
  
Impreso sea en mi corazón
Por ti, oh Jesús, y nunca cese
De arder la indefectible
Llama de tu amor.
 
Después de esta vida, con los bienaventurados
Poder contemplar quisiera
La Faz de la Divinidad
En la perenne gloria. Amén.
     
℣. Resplandezca sobre nosotros, Señor, la luz de tu Faz.
℟. Tú que has llenado de alegría mi corazón.
  
℣. Salva a tu siervo.
℟. Que espera en Ti, Dios mío.
  
℣. Sálvame Señor, según tu misericordia.
℟. No sea yo confundido cuando te invoco.
  
℣. Ilumina tu Faz sobre tu siervo.
℟. Y enséñame el camino de tu justicia.

℣. Señor Dios de las virtudes, conviértenos.
℟. Muéstranos tu Faz, y seremos salvos.

℣. Señor, escucha mi oración.
℟. Y llegue a Ti mi clamor.
 
ORACIÓN
Oh Dios, que quisiste dejarnos como recuerdo a nosotros, que fuimos signados por la luz de tu Rostro, tu imagen impresa en el Sudario a instancias de la bienaventurada Verónica, te suplicamos nos concedas, por tu Pasión y tu Cruz; que podamos ahora sobre la tierra venerarla y adorarla en un espejo y en enigma, para que un día confiadamente podamos verte cara a cara cuando vengas como Juez. Tú que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
   
Oración compuesta por el Papa Inocente IV en 1243, quien otorgó Indulgencia de 3 años cada vez que se rece ante la imagen de la Santa Faz que se venera en la Basílica de San Pedro, o ante copias auténticas de la misma.

EL MITO DE AL-ANDALUS, NACIDO EN LA PÉRFIDA ALBIÓN

Por Gabriel Oliveiro para RADIO SPADA. Traducción nuestra.
 
En el imaginario colectivo hodierno, el nombre al-Andalus evoca un lugar en el confín entre la realidad y la fantasía; un espacio y un tiempo míticos donde diferentes estilos de vida y creencias religiosas se abrazaron en un connubio perfecto de tolerancia y pacífica convivencia. En la opinión común, la España islámica viene descrita como una civildad multiétnica y multicultural ante lítteram, capaz de fascinar también la sociedad contemporánea que no raramente lleva a ejemplificar el modelo. Una comunidad capaz de amalgamar y hacer coexistir las tres principales fes monoteístas (sic), paternalmente vigiladas y tuteladas por la comprensiva y longánime clase dirigente musulmana.
 
¿Pero de veras fue así? ¿Qué tanto hay de verdad en esta concepción, y cuánto en cambio es el producto de alteraciones posteriores?
  
Comencemos con decir que el mito de al-Andalus es relativamente reciente y se desarrolla prevalentemente en los ambientes culturales anglosajones a partir del siglo XVIII. Los ingleses, animados por una evidente aversión en contra de la España católica, comenzaron a contraponer el pasado islámico de la península al posterior período descrito como oscurantista, retrógrado y en rápida descomposición iniciado con los Reye Católicos y proseguido con sus descendientes. Una operación nacida con el intento de desacreditar un país rival, oponiéndole una sociedad antitética y de alto valor social y cultural nefastamente deshecha por la sed de conquista y de la codicia de los soberanos católicos. Como se puede notar entonces, en aquel contexto, la descripción de la ya desaparecida al-Andalus no se funda (sería también difícil pretenderlo) en el análisis científicos de las fuentes, sino que tiene su linfa vital en una exigencia genuinamente política de propaganda antiespañola.
 
Otra fuente en la que el mito se alimenta es la de los escritos de los exiliados musulmanes, obligados durante las distintas fases de la Reconquista a dejar voluntaria o forzadamente la que consideraban ser su patria. Resulta sin embargo improponible una interpretación literal de este enorme material en cuanto no es una reseña histórica fidedigna, sino el producto de una literatura nostálgica decididamente poco realista. Como es fácil imaginar, el dolor de la pérdida genera una distorsión, una idealización de la realidad que la vuelve artificial, ficticia. Bastaría revisar pocos renglones de aquellos escritos y las enfáticas descripciones de cosas y lugares, para admitir su manifiesta inverosimilitud. Importantísimos manuscritos en árabe coleccionados en el “Fondo Kati” ahora conservados en Tombuctú (actual Mali), pueden darnos un ejemplo muy concreto y tangible de cuál fue el estado de ánimo de los muchos musulmanes obligados a dejar España, tierra de sus abuelos, descrita como un lugar lleno de toda suerte de delicias.
  
También autores franceses (pero no solo) del siglo XIX contribuyeron a la creación y a la difusión de esta concepcióne idílica de la sociedad andalusí y de su herencia cultural. En este caso las razones se encuentran en la fascinación ejercida en esa época por el exotismo romántico y en el gusto orientalizante puesto de moda en toda Europa. Se comenzó a buscar “en el jardíno de casa” los vestigios di un oriente más próximo y al alcance de la mano, cuyo redescubrimiento era seguramente más fácil y menos dispendioso. La literatura que le sigue y se difunde en todo el continente, generó una serie de descripciones noveladas, casi completamente alejadas de la realidad, pero capaces de forjar una percepción basada exclusivamente en la expectativa irracional y no sobre incontrovertibles datos reales y tangibles.
  
Víctima ilustre de este equívoco fue tambíen Edmondo De Amicis, que después de haber hecho un viaje en búsqueda de la España “auténtica” (la morisca, obviamente) externó su decepción al constatar que en las calles de Córdoba no había conseguido encontrar aquellos personajes y costumbres del sabor oriental, descritos en los muchos libros que había leíddo. Probablemente el máximo ejemplo de folclor exótico que llegó a encontrar en aquellas tierras, fue el de las comunidades gitanas; orientales sí, pero específicamente distintas a lo que esperaba encontrar.
  
Como hemos visto, el mito de al-Andalus tuvo origen fuera de sus confines y se desarrolló siglos después de su caída definitiva, pero entre el siglo XIX y el XX también ilustres historiadores ibéricos comenzaron a representar a la musulmana como una sociedad tolerante, armónicamente multicultural y próspera económica y culturalmente. El más famoso fue Américo Castro, cuya tesis describe la sociedad española actual como el producto de una armónica mescolanza de las tres culturas ya citadas. Analizando a fondo la visión de Castro se nota, sin embargo, que también estaba afectada por el mismo vicio de fondo que acanalaba la inglesa y este era la necesidad (política y no histórica) de contraponer un pasado glorioso al trágico presente de la España nacional que lo había condenado al exilio.
  
Aún hoy el mito de al-Andalus cuenta con numerosos y apasionados adeptos, sobre todo en ciertos ambientes nacionalistas y separatistas andaluces; perennemente comprometidos en el esfuerzo de fundar su legitimidad política sobre un pasado épico del cual pretenden descender. Naturalmente no hacen ninguna alusión al hecho que casi ninguno de ellos puede vanagloriarse ni de de una lejana parentela con los dichos moros, debiéndose contentar con una descendencia, genética y cultural, de los colonos provenientes de las regiones del norte y de Castilla, que repoblaron las tierras un tiempo musulmanas.
  
Otros sostenedores del mito los podemos encontrar en los grupos denominados “islamófilos” pertenecientes a los ambientes de la izquierda “antagonista” española y europea, dispuestos a exaltar más por deber ideológico que por un real conocimiento de los hechos, la realidad pasada y presente, leída en clave antioccidental o anticlerical.
  
Ahora que hemos escudriñado la génesis de la idealización, no podemos eximirnos de contar la historia a través de las fuentes, las únicas capaces de aportarnos la clave de lectura necesaria para comprender la verdad y la esencia de un pasado seguramente menos poético de como nos ha sido hasta ahora descrito.
  
COMENTARIO DEL TRADUCTOR
Esta vez el comentario es gráfico:
   
No les parezca indiferentes a los portugueses el tema de al-Andalus, porque tal proyecto separatista reclamará también las regiones de Alentejo y el Algarve.

lunes, 27 de febrero de 2017

DEL CELO INDISCRETO, POR FRA GIROLAMO SAVONAROLA

Tomado de SOCIEDAD RELIGIOSA SAN LUIS REY DE FRANCIA
  
De Fray Jerónimo Savonarola a fray Stefano Capodiponte
 
La paz de Cristo que sobrepasa toda comprensión domine tu corazón en Cristo” (Fil. 4,7), queridísimo hermano. Habiendo estado muy presionado por muchos empeños no he podido satisfacer antes tu deseo: porque incluso olvidándome de mí, a veces no llego a cumplir aquello que pienso y deseo. Ahora sin embargo obligado por tu caridad y tu celo indiscreto, estoy obligado a recomendarte que camines en la vocación para la cual has sido llamado.
  
Acuérdate que en el cielo están solo los buenos, en el infierno sólo los malos; pero en este mundo los buenos y los malos se encuentran juntos; así que jamás podrás encontrar buenos sin malos. He aquí por qué muchos que desean vivir bien, pero sin someterse a personas más ancianas, buscan algo imposible en este mundo. Ellos quieren vivir con los santos, excluyendo a todos los hombres malos e imperfectos. Y como no encuentran esto, abandonan su vocación y se entregan a vagabundear. Son engañados por el demonio, caen en error y en pecado, y a continuación no vuelven más a la vía recta de la sabiduría.
   
Hijo mío, el bien vivir consiste en hacer el bien y en el soportar el mal, y así perseverar hasta la muerte. Y ¿quien podría vivir mal entre los santos sino un hombre perverso y privado totalmente de la gracia de Dios? No merece gran alabanza vivir bien entre los buenos. Digo esto no porque aquellos con los cuales te encuentras sean malos; por el contrario, son buenos, si bien algunos tal vez sean imperfectos; sino porque tú, de una pajuela tiendes a hacer un travesaño.
   
Ciertamente que hay que huir de los hombres malos y perversos, y se debe estar con los buenos; porque “con el santo serás santo y elegido con los elegidos, mientras que con los perversos te pervertirás” (Salmo 17, 26). Pero si tú quisieses huir de todos los malos, tendrías que salir de este mundo. Verdaderamente ya has salido de este mundo, y pensabas que entrarías inmediatamente en el paraíso. En cambio has entrado en la antecámara del paraíso, pero todavía no en el paraíso. En el mundo ha vivido entre escorpiones; pero en el convento te toca vivir entre perfectos, entre los que van adelantando en la vida espiritual, y entre imperfectos; pero no entre malvados.
    
Si tú, pues, encuentras algún falso hermano, no debes maravillarte; más bien deberías maravillarte de lo contrario. De hecho se encontró alguno que otro impío y perverso perseguidor de los buenos en la familia de Abraham, y en la de Isaac, y en la de Jacob, de Moisés, de David e incluso entre los de la casa del Señor nuestro Jesucristo. Por eso, ¿cómo puedes pensar que en este mundo haya una casa sin ningún malo?
    
Te equivocas, hermano, te equivocas: esta es una grave tentación, armada con astucia por obra del diablo. Por eso “busca la paz y persíguela”; “camina ante el Señor”; “humíllate bajo la poderosa mano de Dios”; entre las espinas busca de recoger las rosas: “estima a los otros como mejores que tú”. Si ves algo que no te gusta, piensa que ha sido con buena intención: muchos son interiormente mejores de lo que parecen.
    
Cálmate, pues, hermano mío, cálmate: ejercítate en la humildad, en la sumisión y en la obediencia; reza ininterrumpidamente, y ten sabido que la morada del Señor está en la paz. Ora por mí y dale mis recuerdos a tu maestro y a tus condiscípulos. Cuídate.
 
Desde Florencia, el 22 de mayo de 1492.
Fra Jerónimo de Ferrara, OP

domingo, 26 de febrero de 2017

LA CÁBALA HOMOSEXUAL EN EL VATICANO II, LIDERADA POR UN JUDÍO

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO
  
El presbítero laicizado Gregory -nacido Gerhard- Baum está riéndose del Catolicismo.
Ahora a los 93 años, él confiesa que fue el sodomita que dirigió en el anti-concilio una camarilla “gay” que traería la herejía del “ecumenismo” que enseña que “todas las religiones son iguales” y “todos adoramos el mismo Dios”, y que los judíos no sean convertidos al cristianismo.
Además, Baum impulsó la noción marxista de la “justicia social” y la asesina “Teología de la liberación” contra los líderes conservadores.
El pseudoconcilio Vaticano II fue un hervidero de herejía, marxismo y, como lo prueba el caso del presbítero Baum, el punto de partida de la sodomía institucionalizada.
  
Ya a los 93 años, Gregory Baum, un perito en el Vaticano II (1962-1965), admite que él era el homosexual oculto en el conciliábulo y llevó allí una conspiración “gay”. El presbítero Baum reveló el secreto en su nuevo libro The Oil Has Not Run Dry: The Story of My Theological Pathway (El aceite no se acaba: La historia de mi caminar teológico).
    
La camarilla secreta “gay” en el Vaticano II propuso el primer borrador para la declaración Nostra Ætate, que reivindicó la tradicionalmente condenada herejía “ecuménica” de que “todas las religiones son iguales” y que “todos adoramos el mismo Dios”. Ese documento también incluye que los judíos no debían ser convertidos al cristianismo, sino que ellos podían continuar por su propio camino (noción enteramente contraria a las enseñanzas del Apóstol San Pablo en el Nuevo Testamento). Además, Baum impulsa la noción marxista de la “justicia social” y la asesina “Teología de la liberación” contra los líderes conservadores en Latinoamérica, abrazadas por el jesuitismo arrupiano y por Jorge Bergoglio, ahora Antipapa Francisco I del Novus Ordo.
 
El expresbítero Baum (hijo del protestante Franz Siegfried Baum y la judía Bettie Meyer) admitió que fue un mentiroso en el Vaticano II. Él no tiene los cojones para admitir que es homosexual porque, como él dijo, asumirlo honestamente “habría reducido mi influencia como teólogo crítico. Estaba dispuesto a ser escuchado como un teólogo que confía en un Dios como Salvátor Mundi y comprometido con la justicia social, la teología de la liberación y la solidaridad global”. Baum también fue influyente en la iglesia conciliar de Canadá a pesar de sus posiciones abiertamente heréticas sobre la sexualidad, donde presionó a los obispos conciliares canadienses para negarse a adherir a las enseñanzas de Humánæ vitæ, la encíclica escrita por Montini-Pablo VI en 1968 contra el uso de métodos y prácticas anticonceptivas. El presbítero Baum primero se involucró en la sodomía a los 40 años en Londres, y antes de la navidad de 1977 se casó con la divorciada Shirley Flynn, que quince años atrás abandonó el Instituto de la Bienaventurada Virgen María (más conocido como Hermanas de Loreto o Damas Inglesas). Con ese matrimonio, sin resolverse aún la solicitud de dispensa de los votos, Baum incurrió automáticamente en excomunión.
  
El presbítero Baum tuvo un rol clave durante el conciliábulo. Él se desempeñó en varios cargos dentro de las comisiones encargadas de preparar los documentos. Comenzó su trabajo en noviembre de 1960, y acabó con la clausura del conciliábulo en diciembre de 1965. El juscanonista monseñor Vincent Foy denunció que Baum había “hecho más que cualquier persona para dañar la Iglesia en Canadá. [Parte de la información para este Comentario proviene de LIFE SITE NEWS y CHURCH MILITANT].
  
Verdaderos Católicos, con las confesiones de los heréticos modernistas ante el umbral de la muerte, los Católicos tradicionales están confirmados en el juicio de que el conciliábulo fue un hervidero de herejía, marxismo y, como lo prueba el presbítero Baum, el ascenso de los sodomitas.

sábado, 25 de febrero de 2017

ARTURO SOSA ABASCAL: “LAS PALABRAS DE JESÚS DEBEN SER REINTERPRETADAS”

Arturo Sosa Abascal, alias “Me la sudan el Evangelio y la Doctrina”.

Apartes de la entrevista concedida por el General de los Jesuitas, Arturo Sosa Abascal, a Giuseppe Rusconi para el blog Rossoporporo y el diario suizo ítalohablante Giornale del Popolo de Lugano, traducida al español por Helena Faccia Serrano:
GIUSEPPE RUSCONI: El cardenal Gerhard L. Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha dicho a propósito del matrimonio que las palabras de Jesús son muy claras y que “ningún poder en el cielo y en la tierra, ni un ángel ni el Papa, ni un concilio ni una ley de los obispos, tiene la facultad de modificarlas”.
ARTURO SOSA ABASCAL: Antes que nada sería necesario comenzar una buena reflexión sobre lo que verdaderamente dijo Jesús. En esa época nadie tenía una grabadora para registrar sus palabras. Lo que se sabe es que las palabras de Jesús hay que ponerlas en contexto, están expresadas con un lenguaje, en un ambiente concreto, están dirigidas a alguien determinado.
G. R.: Pero entonces, si hay que examinar todas las palabras de Jesús y reconducirlas a su contexto histórico significa que no tienen un valor absoluto.
A. S. A.: En el último siglo han surgido en la Iglesia muchos estudios que intentan entender exactamente qué quería decir Jesús... Esto no es relativismo, pero certifica que la palabra es relativa, el Evangelio está escrito por seres humanos, está aceptado por la Iglesia que, a su vez, está formada por seres humanos… ¡Por lo tanto, es verdad que nadie puede cambiar la palabra de Jesús, pero es necesario saber cuál ha sido [esa palabra]!
G. R.: Entonces, ¿también es discutible la afirmación en Mateo 19, 3-6: “Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”?
A. S. A.
: Me identifico con lo que dice el Papa Francisco. No se pone en duda, se pone en discernimiento…
G. R.: Pero el discernimiento es valoración, es elección entre distintas opciones. Ya no hay la obligación de seguir una única interpretación
A. S. A.: No, la obligación existe siempre, pero de seguir los resultados del discernimiento.
G. R.: Pero la decisión final se funda sobre un juicio en relación a distintas hipótesis. Por lo tanto, toma en consideración también la hipótesis de que la frase “Pues lo que Dios ha unido... no sea exactamente como aparece. En resumen, pone en duda la palabra de Jesús.
A. S. A.: No la palabra de Jesús, sino la palabra de Jesús tal como nosotros la hemos interpretado. El discernimiento no elige entre distintas hipótesis, pero se pone a la escucha del Espíritu Santo que, como Jesús prometió, nos ayuda a entender los signos de la presencia de Dios en la historia humana.
G. R.: Pero, ¿cómo se discierne?
A. S. A.: El Papa Francisco discierne siguiendo a San Ignacio, como toda la Compañía de Jesús: hay que buscar y encontrar la voluntad de Dios, decía San Ignacio. No es una búsqueda en broma. El discernimiento lleva a una decisión: no se debe sólo valorar, sino que hay que decidir.
G. R.: ¿Y quién debe decidir?
A. S. A.: La Iglesia ha confirmado siempre la prioridad de la conciencia personal.
G. R.: Por lo tanto, si la conciencia, después del discernimiento, me dice que puedo hacer la comunión aunque la norma no lo prevea…
A. S. A.: La Iglesia se ha desarrollado a lo largo de los siglos, no es un pedazo de hormigón. Nació, ha aprendido, ha cambiado. Por esto se hacen los concilios ecuménicos, para intentar centrar los desarrollos de la doctrina. Doctrina es una palabra que no me gusta mucho, lleva consigo la imagen de la dureza de la piedra. En cambio la realidad humana es mucho más difuminada, no es nunca blanca o negra, está en un desarrollo continuo.
G. R.: Me parece entender que para usted la praxis del discernimiento tiene prioridad sobre la doctrina.
A. S. A.: Sí, pero la doctrina forma parte del discernimiento. Un verdadero discernimento no puede prescindir de la doctrina.
G. R.: Pero puede llegar a conclusiones distintas a la doctrina.
A. S. A.: Esto sí, porque la doctrina no sustituye al discernimiento, como tampoco al Espíritu Santo.
  
COMENTARIO PERSONAL
El entrevistador es tan inteligente que al darse cuenta de la herejía de Arturo Sosa Abascal SJ, le confronta con los mismos argumentos expuestos por Sosa. Y Sosa, sosteniendo el subjetivismo protestante y modernista, negó el dogma de que la Sagrada Escritura es divinamente inspirada e inerrante, y que el Magisterio Infalible de la Iglesia es el único que la puede interpretar en forma auténtica y definitiva, hasta el punto de que afirma que “la doctrina no sustituye al discernimiento, como tampoco al Espíritu Santo”.
  
No es la primera vez que los teólogos deuterovaticanos insultan la Sagrada Escritura, ni que sólo los jesuitas lo hagan: El camaldulense Guido Innocenzo Gargano, biblista y patrólogo de renombre (citado por Walter Kasper Bacher), docente en las pontificias universidades Gregoriana y Urbaniana, el 16 de enero de 2015 dijo en su ensayo “Giustizia e misericordia nelle parole di Gesù sul matrimonio” (Justicia y misericordia en las palabras de Jesús sobre el matrimonio) para la revista Urbaniana University Journal que “Para los duros de corazón vale siempre la ley de Moisés”, el cual ha sido contestado por Gonzalo Ruiz Freites IVE en el libro “L'uomo non separi ciò che Dio ha unito. Studio sugli insegnamenti del Nuovo Testamento su divorzio e seconde nozze in risposta al Prof. Guido I. Gargano” (El hombre no separe lo que Dios ha unido. Estudio sobre las enseñanzas del Nuevo Testamento sobre el divorcio y las segundas nupcias, en respuesta al profesor Guido I. Gargano).
  
Sin agraviar a San Ignacio de Loyola ni a San Francisco Javier, pero por algo en los tiempos de la gran polémica entre los jesuitas y los dominicos de España se acuñó esta frase, plena de visos proféticos: “Si cum jesuítis, nunquam cum Jesu itis (Si vais con jesuitas, con Jesús nunca iréis), y el Diccionario de la Real Academia Española asocia a la entrada Jesuita, además de su definición habitual, el significado de “Hipócrita, taimado”. Además, los jesuitas contemporáneos han entronizado como norma agéndi el laxismo de Luis Molina y Claudio Acquaviva, que les valió en su momento las críticas de los dominicos y del jansenismo, y la supresión mediante el breve Dóminus ac Redémptor del Papa Clemente XIV el 21 de Julio de 1773.
  
¿De dónde procede el espíritu de Arturo Sosa Abascal: de Epicuro o de Diógenes el Cínico? Lo que está claro es que ese espíritu NO ES EL DIVINO ESPÍRITU SANTO, PROCEDENTE DEL PADRE Y DEL HIJO, Y QUE DESCENDIÓ EL DÍA 15 DE MAYO DEL AÑO 33 SOBRE EL SAGRADO COLEGIO APOSTÓLICO PRESIDIDO POR SU SANTIDAD SAN PEDRO I, Y QUE LE OTORGÓ A SUS SUCESORES LEGÍTIMOS LA INFALIBILIDAD AL PRONUNCIARSE EX CÁTHEDRA EN MATERIA DE FE Y COSTUMBRES.

OTRAS PLUMAS: “FELLAY HA HECHO MÁS DAÑO AL CATOLICISMO TRADICIONAL QUE TODA LA SECTA DEUTEROVATICANA”

Tomado de TRADITIO.
 
 
Personalmente, espero que Bernard Fellay venda su Neo-FSSPX a la Contra-Iglesia que es gobernada por Francisco Bergoglio y la aniquile. Estos últimos 23 años de opresión han matado a muchas almas y arruinado a muchas familias. Bernie debe de una vez por todas o venderla o declarar que su Neofraternidad no volverá a “Roma” hasta que “Roma” (la que el Arzobispo Lefebvre llamaba la “Falsa y Modernista Roma”) retorne a la Fe Católica.
 
Si Bernie la vende, apuesto que habrá muchos sacerdotes de la Fraternidad que lo abandonarán a él y a su pseudo-FSSPX. La última vez que estuvo cerca de la venta, uno de cada seis de sus sacerdotes defeccionó de él y su Neofraternidad. Al igual que muchos otros laicos de la FSSPX, yo estoy presto a dejarlo y encontrar sacerdotes verdaderamente tradicionales para la verdadera Misa y los otros Sacramentos en el Rito Romano Tradicional (la fraternidad fellayana usa la pre-Novus Ordo “Misa de 1962”).
 
En mi opinión y la de un creciente número de Católicos tradicionales, BERNIE FELLAY HA HECHO MÁS DAÑO AL CATOLICISMO TRADICIONAL QUE TODA LA SECTA DEUTEROVATICANA.
  
Lance.

CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA “Horréndum illud scelus”, CONTRA EL CLERO SODOMITA

“Si alguno durmiere con varón como si fuera con una mujer, los dos cometieron abominación: ambos han de ser muertos; caiga su sangre sobre ellos”. (Levítico XVIII, 22)
  
En nuestros días donde la relajación moral y la liberalización de las costumbres son la generalidad, como dijera un comediante cubano: “La homosexualidad era delito, luego fue tolerada y ahora está protegida... llegará el día en que será obligatoria”. Incluso, vemos que la pretensa autoridad religiosa tolera y se complace hacia el clero sodomita, máxime cuando Antipapa Francisco Bergoglio dijo “¿quién soy yo para juzgar?”.

Pero el problema del clero homosexual no es nuevo: En el Renacimiento paganizante, era un fenómeno presente, y de gran preocupación para el Papa San Pío V, no sólo por el escándalo y la cantidad de almas que van a parar al Infierno, sino porque de tal improceder se agarran los herejes protestantes para atacar la Fe Católica (aunque irónicamente, el traductor protestante Casiodoro de Reina fue acusado de homosexual; y los primeros impulsores de las leyes manfloro-friendly son los protestantes liberales -después de los judíos, por supuesto-). Por esta razón, escribió varios documentos importantes para combatir ese vicio a partir del primer año de su pontificado, siendo la más importante la Constitución Apostólica “Horréndum illud scelus”, que hoy nos permitimos publicar en latín y español, en la cual se ordena que ya que los clérigos sodomitas no se apartan de ese vicio ni por el temor al Infierno en que se precipitan, sean castigados con la pena de muerte por el brazo secular, que aplica esa misma sentencia contra los laicos sodomitas (eran tiempos donde la corrección política no existía).
 
Consideramos que es muy oportuno traer a la mente los principios eternos e inmutables expresados ​​por San Pío V en su Constitución Apostólica; y aunque parezca duro, las palabras del Santo Papa, donde utiliza las mismas advertencias de San Pablo, son dignas de ser admiradas y tenidas como fieles y constantes ante los fieles, que jamás y nunca deben dejar de condenar tan horrible delito como es la sodomía, que por algo es uno de los cuatro pecados que claman venganza al Cielo.
  
CONSTITÚTIO APOSTÓLICÆ “Horréndum illud scelus”, CONTRA QUOSCÚMQUE CLÉRICOS, TAM SÆCULÁRES QUAM REGULÁRES, NEFÁNDI CRÍMINIS REOS
  
Pius epíscopus, servus servórum Dei, Ad perpétuam rei memóriam

Horréndum illud scelus, quo pollútæ fœderátæ Civitátes a treméndo Dei judício coflagrárunt, acerbíssimum Nobis dolórem inurit, gravitérque ánimum Nostrum commóvet, ut ad illud, quántum potest, compriméndum, stúdia nostra conferámus.
 
§. 1. Sane Lateranénsi Concílio dignóscitur constitútum, ut quicúmque Clérici, illa incontinéntia, quæ contra natúram est, propter quam ira Dei venit in fílios diffidéntiæ, deprehénsi fuérint laboráre, a Clero dejiciántur, vel ad agéndum in Monastériis pœniténtiam detrudántur (Cf. Decretales, Liber V, Títulus XXXI, Cap. IV).

§. 2. Verum ne tanti flagítii contágium, impunitátis spe, quæ máxima peccándi illecébra est, fidéntius invaléscat, Cléricos hujus nefárii críminis reos, grávius ulciscéndos deliberávimus, ut qui ánimæ intéritum non horréscunt, hos certe detérreat civílium legum vindex gládius sæculáris.

§. 3. Ítaque quod Nos jam in ipso Pontificátus nostri princípio hac de re decrévimus (Const. Cum Primum), plénius nunc, fortiúsque perséqui intendéntes, omnes, et quoscúmque Presbýteros, et álios Cléricos sæculáres, et reguláres cujuscúmque gradus, et dignitátis, tam dirum nefas exercéntes, omni privilégio clericáli, ómnique offício, dignitáte, et benefício Ecclesiástico præséntis Cánonis auctoritáte privámus. Ita quod per Júdicem Ecclesiásticum degradáti, potestáti statim sæculári tradántur, qui de eis illud idem cápiat supplícium, quod in láicos hoc in exítio devolútos, legítimis repéritur sanctiónibus constitútum.
 
Nulli ergo ómnino líceat hanc páginam nostræ ablatiónis, abolitiónis, permissiónis, revocatiónis, jussiónis, præcépti, statúti, indúlti, mandáti, decréti, relaxatiónis, cohortatiónis, prohibitiónis, innodatiónis, et voluntátis infríngere vel ei ausu temerário contráire. Si quis autem hoc attentáre præsúmpserit, indignatiónem omnipoténtis Dei, ac beatórum Petri et Páuli apostolórum ejus novérit incursúrum.
 
Datum Romæ apud S. Petrum, Anno Incarnatiónis Domínicæ 1568. Ante diem tértium Kaléndæ Septémbris, Pontifficáti nostri Anno tértius. PIUS PP. V.
  
CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA “Horréndum illud scelus”, CONTRA LOS CLÉRIGOS, TANTO REGULARES COMO SECULARES, REOS DEL CRIMEN NEFANDO
  
Papa San Pío V, Siervo de los Siervos de Dios, para perpetua memoria.
  
Ese horrible crimen, en cuenta del cual ciudades corruptas y obscenas fueron destruidas por el fuego a través de la condenación divina, nos causa el dolor más amargo e impacta nuestra mente, impulsándonos a reprimir ese crimen con el mayor celo posible.
  
§. 1. Muy oportunamente el III Concilio de Letrán decretó que cualquier miembro del clero que sea capturado en esa incontinencia contra natura, dado que la ira de Dios cae sobre los hijos de difidencia, sea removido del orden clerical o forzado a hacer penitencia en un monasterio (Cf. Decretales del Papa Gregorio IX, Libro V, Título XXXI, Cap. IV).
 
§. 2. Para que el contagio de tan grave ofensa no pueda avanzar con mayor audacia aprovechándose de la impunidad, que es la mayor incitación al pecado, y con el fin de castigar más severamente a los clérigos culpables de este nefario crimen y que no están asustados por la muerte de sus almas, Nos determinamos que deben ser entregados a la severidad de la autoridad secular, que impone por la espada la ley civil.

§. 3. Por lo tanto, el deseo de seguir con mayor rigor lo que hemos decretado desde el comienzo de nuestro pontificado (Const. Cum Primum), establecemos que cualquier sacerdote o miembro del clero, tanto secular como regular, de cualquier grado o dignidad, que cometa un crimen tan execrable, por la fuerza de la presente ley sea privado de todo privilegio clerical, de todo puesto, dignidad y beneficio eclesiástico, y habiendo sido degradado por un juez eclesiástico, que sea entregado inmediatamente a la autoridad secular para que sea conducido al suplicio, según lo dispuesto por la ley como el castigo adecuado para los laicos que están hundidos en ese abismo.
  
A nadie, pues, sea lícito infringir o contrariar temerariamente esta página contentiva de nuestra remoción, abolición, permiso, revocación, orden, precepto, estatuto, indulto, mandato, decreto, relajación, exhortación, prohibición, innodación y voluntad. Si alguno presumiere intentarlo, sepa que incurrirá en la indignación de Dios omnipotente y los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo.
  
Dado en Roma junto a San Pedro, en el año 1568 de la Encarnación del Señor, a 3 de las Calendas de Septiembre (30 de Agosto), año III de Nuestro Pontificado. SAN PÍO V.

EL PAPEL DE “La Gauche” EN LA PEDERASTIA

ADVERTENCIA: RECOMENDAMOS DISCRECIÓN. Y SÉPASE QUE ESTAMOS EN CONTRA DEL MALTRATO Y EL ABUSO DE MENORES.

Por Fernando Paz para LA GACETA.
 
Del ‘Libro rojo del cole’ al ‘¿Por qué no?
LA PEDERASTIA, UNA VIEJA HISTORIA DE PROGRES
 
En las últimas décadas han proliferado las acusaciones de pederastia dirigidas a distintos colectivos, desde profesores a instructores militares o deportivos pasando, no faltaba más, por sacerdotes. Y es de justicia reconocer que, en mayor o menor medida, las acusaciones han tenido su razón de ser.
  
Por supuesto, ninguno de esos colectivos ha justificado los delitos que cualesquiera de sus componentes pudiera haber cometido. Antes o después, todos ellos han reaccionado tomando las medidas que han creído más oportunas -frecuentemente eficaces- para evitar que tales cosas sigan sucediendo aunque, obviamente, existe algo llamado “tasa de inevitabilidad”.
 
Desde luego, lo que nunca ha sucedido es que nadie haya teorizado acerca de la bondad de las relaciones pedófilas. ¿Nadie?
 
Un pasado que olvidar
Lo que viene a continuación no es un simple eco del pasado: es el relato de unos antecedentes. Antecedentes que revelan toda su trascendencia a la luz de lo que empezamos a saber está sucediendo: el rapto de nuestros hijos a manos de ciertos grupos organizados, que han adoptado una filosofía pansexualista por toda convicción. A estos, hoy como ayer, ningún precio les parece excesivamente oneroso si eso les acerca a la consecución de sus objetivos.
  
Los años setenta vieron el despliegue de ciertas ideas que, durante décadas, habían venido circulando únicamente en ambientes restringidos del progresismo marginal. Las propuestas radicales de los que más tarde serían consagrados como “ideólogos de género” empezaron a abrirse paso en aquellos años -de acuerdo a una estrategia muy eficaz- entre la opinión pública. Enfocados como “extensión de derechos”, pocos se atrevieron a cuestionar el reconocimiento legal de asuntos como la homosexualidad -hasta entonces considerada una patología- o el aborto -hasta entonces considerado un crimen-.
 
Después de los grandes temas sexuales, la normalización de la pederastia fue el lógico corolario del Mayo francés y su pansexualismo. Liberados de ese prejuicio burgués en que dieron en considerar a la conciencia, proclamaron la sola validez de la voluntad humana. Resurgieron los fantasmas de Wilhelm Reich y de Alfred Kinsey: mientras que la promiscuidad y la homosexualidad pasaron a ser prácticas reconocidas y habituales, la pedofilia debía ser reivindicada como “actividad natural, reprimida por dos mil años de cultura judeocristiana”, ya que era, junto al incesto, el último tabú sexual.
  
Comenzó entonces una campaña de agitación que rebasó los límites de la mera reclamación académica: en enero de 1977, “Le Monde” mostraba su indignación porque tres hombres habían sido condenados a una prisión “excesivamente larga” por haber mantenido relaciones con menores a los que, además, habían fotografiado. El artículo era una suerte de manifiesto pedófilo, firmado por los intelectuales “comprometidos” más destacados de Francia: Louis Aragon, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Roland Barthes, Jack Lang y André Glucksmann, entre otros. Los abajo firmantes -cuyas opiniones disfrutaban de una singular aura de respetabilidad- eran considerados como parte del patrimonio nacional francés, de modo que no fue desdeñable su efecto sobre la opinión pública.
 
Pero la campaña no había hecho más que empezar. Cuatro meses más tarde, dirigieron una petición al parlamento francés pidiendo la derogación del concepto de minoría de edad sexual y la despenalización de las relaciones sexuales con menores hasta los 15 años. Esta vez, a los habituales, se les sumaban otros tres intelectuales de peso como eran Michel Foucault, Jacques Derrida y Louis Althusser. Y además, el líder homosexual Guy Hocquenghem, el escritor Philip Sollers y la pediatra Françoise Dolto.
 
En pleno, el Estado Mayor del progresismo galo
Por esas mismas fechas de 1977, el diario de izquierdas “Libération” publicaba un artículo en el que daba cuenta de la formación del FLIP (Frente de Liberación de los Pedófilos). En dicha información, no ocultaba su simpatía por los miembros de la organización, protagonistas de lo que la prensa progresista consideraba “la aventura pedófila” (sic). Y en 1981, el propio “Libération” llegaría a ceder sus páginas para que un pederasta relatase sus actos sexuales con una criatura de apenas cinco años. “Mimosos infantiles”, se permitió titular, regocijado.
 
Con anterioridad, en la propia Francia, uno de los líderes de la revuelta estudiantil sesentayochista, Daniel Cohn-Bendit, no había sentido ninguna restricción a la hora de publicar alguna de sus hazañas en este terreno. En su obra Le Grand Bazar, de 1975, escribió acerca de la época en la que trabajó en una guardería:
“Muchas veces me ocurrió que algunos chavales abrían mi bragueta y comenzaban a hacerme cosquillas. Yo reaccionaba de manera distinta según las circunstancias, pero su deseo me planteaba un problema. Les preguntaba: ‘¿Por qué no jugáis juntos, entre vosotros? ¿Por qué me habéis elegido a mí y no a los otros chavales?’ Pero si ellos insistían, yo les acariciaba”.
  
La liberación de los niños
Se crearon guarderías en las que se pretendía que los niños tuvieran derechos sexuales. Se iniciaba a los niños para que tuvieran relaciones entre ellos, y se debatió la posibilidad de que los adultos tuvieran acceso sexual a los niños. El libro de cabecera de estos progresistas era “La Revolución en la Educación”, en el que se podían leer cosas como que 
“la deserotización de la vida de familia, desde la prohibición de la vida sexual entre niños hasta el tabú del incesto, es funcional para la preparación del tratamiento hostil del placer sexual en la escuela y la consecuente deshumanización y sumisión del sistema laboral”.
  
Entre tanto, por las mismas fechas, en las filas del feminismo radical comenzó a abrirse paso la idea de que, junto a la liberación de la mujer, había que propiciar la de los homosexuales y los niños. Ambos eran víctimas por igual de los varones heterosexuales y del patriarcado.
  
Los niños podían no sólo ser aliados en la lucha por la liberación del macho, sino incluso compañeros de juegos sexuales que reemplazaran a los varones adultos (Simone de Beauvoir había mantenido un par de relaciones lésbicas con menores en las que, al menos en uno de los casos, veía un sustitutivo de sus patéticos fracasos sentimentales con Sartre).
  
Y una de las feministas más destacadas, y reverenciada desde hace cuarenta años por los grupos radicales, Kate Millet, en su “Política Sexual” (1969), escribió que “puede existir tanto una relación erótica entre un hombre y un niño como entre una niña y una mujer mayor”. En su particular y orwelliano lenguaje, este tipo de relaciones recibe la denominación de “relaciones intergeneracionales no explotadoras”.
  
Desde su concepción feminista radical, Millet considera que hay que liberar al sexo de los límites represivos que se le han impuesto. Y, en consecuencia, el siguiente paso debe darse en la dirección del incesto:
“Siempre me he preguntado por el poder del tabú del incesto, porque al mismo tiempo que la sexualidad de los niños y de los adultos alcanza más y más libertades, la proximidad de miembros de la familia le hace a uno experimentar y desafiar este tabú. El tabú del incesto ha sido siempre una de las piedras angulares del pensamiento patriarcal. Hemos de proclamar la emancipación de los niños…”
    
Casi por las mismas fechas, mediados los setenta, el Libro rojo del cole, traducción de una obra danesa elaborada desde una óptica marxista declarada, reputaba comprensivamente como “hombres faltos de amor” a los pederastas. También por entonces, refiriéndose a un pederasta francés, la prensa de ese país se deshacía en efusiones sentimentales: “cuando Benoît habla de los niños, sus ojos de pastor griego se preñan de ternura” (Libération, 20-junio-1981).
 
A fines de 1979, la revista berlinesa Zittu, de orientación radicalmente progresista, titulaba “Amor con niños ¿se puede?”. Como minorías perseguidas, los medios de izquierda consideraron a los pedófilos víctimas del sistema capitalista.
  
Dichas relaciones intergeneracionales fueron apoyadas por el conocido izquierdista Reinhard Röhl, editor de la revista Konkret, más tarde acusado por su hija, Anja, de haber abusado de ella cuando tenía entre 5 y 14 años.
 
Dispuestos a todo
No se puede ocultar la presión que el lobby gay ha efectuado a fin de conseguir una rebaja de la edad de aprobación legal para las relaciones homosexuales. En el Reino Unido consiguieron que la administración laborista disminuyese dicha edad hasta los 16 años. En los Estados Unidos, el movimiento pedófilo NAMBLA -que ha proclamado en numerosas ocasiones su opción por la abolición de todo establecimiento de edad legal cualquiera para las relaciones sexuales-, encontró igualmente numerosos apoyos entre la comunidad gay.
  
En España, Jaime Mendía, portavoz de la Coordinadora Vasca para el Día del Orgullo Gay en el año 2008, declaró al diario “El Mundo”:
“Todas las personas tienen que tener derecho a disfrutar de la sexualidad, también un niño de ocho añitos (…) Las relaciones intergeneracionales cada día están más perseguidas penal y socialmente, despertándonos un día sí y otro también con más que dudosos éxitos policiales…cuando una persona tiene algún tipo de relación con cualquier persona, aunque sean menores, no tiene por qué hacer daño a nadie”.
 
En ocasiones, confiados en el respaldo de todo género del que gozan, no se resisten al sarcasmo. Así, Jorge Corsi, psicólogo procesado por la justicia argentina por pederastia, jugando con los tradicionales roles de la infancia en familia, sentencia que
“si el niño debe respeto y obediencia a los mayores, cuando un mayor propone a un niño una actividad sexual, lo que corresponde es que el niño acepte, obedezca y respete”.
 
Cada día, de un modo casi imperceptible, se va incorporando al debate una tímida, aunque creciente, actitud de comprensión hacia la pedofilia. El 1 de diciembre de 2011, el diario “El País” publicaba un artículo del catedrático de Filosofía de la Universidad de Barcelona, Manuel Cruz, en el que se leían las siguientes reflexiones:
“La referencia a la pederastia en el contexto de los debates acerca de la sexualidad en nuestra sociedad parece jugar un papel análogo al que desempeña Auschwitz en las discusiones éticas contemporáneas (…) es obvio que hoy ya no se sataniza sin más el sexo, pero sí parecen estas siendo satanizadas lo que se consideran formas desviadas del mismo”. 
Y concluye, pleno de lógica: “Desviadas, por cierto ¿respecto a qué?”

viernes, 24 de febrero de 2017

LA DOBLE HEREJÍA DEL “NUEVO CATECISMO CATÓLICO”: SEMIARRIANISMO Y GNOSIS

LA DOBLE HEREJÍA DEL “NUEVO CATECISMO CATÓLICO”: SEMIARRIANISMO Y GNOSIS.

En realidad hay que decir que se trata del Nuevo Catecismo herético que no es de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, sino de la Nueva Iglesia Conciliar, (o Postconciliar, como más guste), Anti-Iglesia del Anticristo (religioso, el Pseudoprofeta), o Contra-Iglesia. Pues de eso se trata, de otra Iglesia, que no es la Iglesia de Dios ni la Iglesia verdadera fundada por Nuestro Señor Jesucristo, pues sólo así pudo tener lugar un Concilio Ecuménico no infalible, y por propio principio ilegítimo; pues todo Concilio Ecuménico legítimo de la Santa Madre Iglesia Católica, es por definición, infalible. Únicamente un falso Concilio Ecuménico pudo ser falible.
   
La verdadera y única Iglesia de Dios, de Jesucristo, queda reducida a un pequeño rebaño fiel (púsillus grex), es la reducción de la Iglesia representada en el Apocalipsis en la visión de la Medición del Templo. Puesto que Roma perderá la fe y será la sede del Anticristo, como lo anunció Nuestra Señora en La Sallete, y por lo cual Nuestro Señor dijo “¿Cuando vuelva encontraré aún fe sobre la tierra? (Lc. 18,8).
 
Se basa este Nuevo Catecismo supuestamente en el Concilio de Calcedonia (405) que se celebró en contra del Monofisismo (del griego μόνος, monos, «uno», y φύσις, physis, «naturaleza») "una sola naturaleza", ya que estos pretendían defender la divinidad de Cristo en contra del dualismo personal de los nestorianos (quienes afirmaban una doble personalidad en Cristo, es decir, una persona divina y una persona humana), y esto a su vez para refutar a los apolinaristas que afirmaban que Cristo no tenía alma humana, con el fin de garantizar la unión de la divinidad y la humanidad en Cristo; divinidad que a su vez era negada por los arrianos. Como se ve, de una herejía, se pasaba al extremo opuesto con otra herejía.
 
El Nuevo Catecismo, citando el Concilio de Calcedonia, dice en el numeral 467:
“Los monofisitas afirmaban que la naturaleza humana había dejado de existir como tal en Cristo, al ser asumido por su persona divina de Hijo de Dios. Enfrentado a esta herejía, el cuarto Concilio Ecuménico en Calcedonia, confesó en el año 451: ‘Siguiendo, pues, a los Santos Padres, enseñamos unánimemente que hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro Jesucristo: perfecto en la divinidad, y perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y verdaderamente hombre compuesto de alma racional y cuerpo; consubstancial con el Padre según la divinidad, y consubstancial con nosotros según la humanidad,…’ ”. (Catecismo de la Iglesia Católica, ed. San Pablo, Bogotá, año 2000, p.158-159). Las negritas son nuestras para resaltar el error del texto, pues la traducción correcta es consubstancial con el Padre, y de la misma naturaleza con nosotros.
  
Esta afirmación de la consubstancialidad de Cristo con todos los hombres es una enorme herejía y raya en el más crudo y sutil de los errores gnósticos y cabalistas. Pues como es sabido, la Gnosis en general, y la Cábala (gnosis judía) en particular, siempre han afirmado cual común denominador, la divinidad del hombre, ya sea de su ser (esse como flujo o rayo divino, al estilo del Maestro Eckhart) o de su naturaleza (alma con chispa divina o espíritu divino, al estilo más común de la gnosis).
 
Lo grave y lo curioso de esta afirmación herética, es que está literalmente tomada de la traducción del griego al latín, del texto del Concilio de Calcedonia, traducción mal hecha que, como podemos ver, se encuentra también en el Denzinger-Schonmetzer (texto griego-latín) numeral 301, y en el Denzinger (texto español) numeral 148, y que habría que investigar de dónde y cuándo viene el error de dicha mala traducción del griego al latín, y que después pasa del latín al español y demás lenguas vernáculas.
 
El problema radica en que en griego el término homousios (ομοούσιος) tiene un doble significado y por lo mismo es equívoco o ambiguo, ya que está compuesto de dos palabras: homo (de ομο = igual) y usia (ουσία), término este que tiene un doble sentido o significado, ya sea que se entienda como esencia/naturaleza, o que se entienda como substancia/subsistencia, de aquí su ambigüedad o equivocidad, porque no es lo mismo esencia/naturaleza, que substancia/subsistencia; de tal modo que el gran término atanasiano homousios, con el cual se combatió el arrianismo es gramaticalmente ambiguo en griego, pero que los Padres griegos distinguían y aplicaban correctamente según el caso en consonancia con la doctrina católica en contra de la herejía; es decir que el sentido del término homousios gramaticalmente depende de su determinación filosófica y dogmáticamente de su determinación teológica dado por la Iglesia.
 
Pues el término homousios compuesto por el término usia que es equívoco, no tiene la inequivocidad o univocidad que tiene el término consubstancial en latín y en español.
 
Así pues, cuando los Padres Conciliares utilizaban en griego el término homousios para hablar de la unidad de la naturaleza divina del Padre y del Hijo, y usaban el mismo término para hablar de Cristo en su naturaleza humana en relación con la de todos los hombres, no lo hacían en el mismo sentido teológico y doctrinal. Es decir, que utilizaban el mismo término para expresar dos conceptos distintos, pero entendiéndolo correctamente en cada caso.
 
Aunque el término gramaticalmente es el mismo, el significado teológico es distinto, y por eso estaba bien utilizado dentro de la concepción doctrinal de la Iglesia, pero si se traducen los textos del Concilio del griego al latín, y después del latín a las lenguas vernáculas, como por ejemplo el español, el término griego homousios, hay que traducirlo bien, según sea el caso. Se lo debe traducir en un caso por consubstancial y en otro caso por connatural (de la misma naturaleza).
  
Así, decir que Cristo es consubstancial con el hombre por la naturaleza humana, del mismo modo como es consubstancial con el Padre por la naturaleza divina, es el culmen apoteósico y el triunfo de la Gnosis y de la Cábala, pues es la afirmación pura y dura de la divinidad ontológica, entitativa del hombre.
  
Por esto es que en Redémptor Hóminis, Juan Pablo II decía gnóstica y heréticamente, que Cristo se había unido a todo hombre por el hecho de la Encarnación, y así, quedaba divinizada ontológica, entitativamente la naturaleza humana. Por eso Juan Pablo II en su idilio gnóstico-cabalístico decía que Cristo Redentor por la Encarnación se une con todo hombre para siempre y que revela plenamente el hombre al mismo hombre, puesto que el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado.
 
Se entienden, así, las palabras de Nuestro Señor, que ni una iota, es decir ni una letra por pequeña que sea, puede cambiarse, y esa iota fue la que modificaron los arrianos o semiarrianos que relativizaron el homousios agregándole una iota, es decir: a la palabra homousios le agregaron una letra iota, con lo cual pasaba hacer homoiusios entonces, ya no se trata de igualdad substancial sino de semejanza natural, y estos eran los semiarrianos. De igual o misma (homoos = ὁμοος) substancia se pasó a substancia semejante (homoios = ὁμοιος).
 
No hay que olvidar que el término en latín, consubstancial, que goza de una precisión dogmática exclusiva, fue acuñado y definido por el Magisterio Infalible de la Iglesia, ya que el término en griego, homousios, por el mismo genio de la lengua, no logra desambiguar y por eso depende del sentido que se le dé, según la teología de la Iglesia. Queda claro que el término homousios en griego es ambiguo y no tiene la misma precisión que el término latino consubstancial, ya que ousia (ουσία) significa en griego tanto la esencia o la naturaleza (substancia segunda), como la substancia primera, el supuesto, el subsistente, el ente. El término latino consubstantiáliter, tiene una precisión metafísica y teológica que no tiene el término griego homousios, dado que el término ousia del cual proviene, es ambiguo o equivoco en griego, pues puede significar tanto la esencia o naturaleza como la substancia subsistente como ya se dijo.
 
De todos modos esa traducción del griego al latín que incluso trae el Denzinger, que no se sabe de dónde viene y habrá que investigar algún día, es una mala, errónea y herética traducción.
 
Y para descartar que sea un puro error de traducción inadvertido de las autoridades que hicieron el Nuevo Catecismo, y mostrar la mentalidad herético-modernista con la que actuaron, en plena consonancia con el Pseudo Concilio Vaticano II, basta notar cómo al exponer el Credo Niceno Constantinopolitano, donde está el término en latín, consubstancial al Padre lo cambian, ahora sí según su conveniencia herético-modernista, y ponen, de la misma naturaleza, descartando el consubstancial. Con esto se identifican con la herejía arriana o semiarrianos.
  
Esto fue lo que escandalizó al mismo Maritain, considerado Padre del Concilio Vaticano II y de Dignitátis Humánæ sobre la Libertad Religiosa, que llegó a decir que era una fórmula herética, pues reafirma:
“Con el pretexto de que la palabra ‘sustancia’ y, a fortiori la palabra ‘consustancial’ son hoy imposibles, la traducción francesa de la misa hace decir a los fieles, en el Credo, una fórmula que es errónea en sí, e incluso estrictamente hablando, herética. Nos hace decir que el Hijo, engendrado, no creado, es ‘de la misma naturaleza que el Padre’: que es exactamente el homoiousios de los arrianos o semiarrianos, contrapuesto al homoousios o consubstantiális, del Concilio de Nicea. Por rechazar una iota, se padeció en ese tiempo persecución y muerte”. (Revista 30 Días, nº 56, 1992, p.32).
Según la misma Revista, el filósofo Etienne Gilson también hacia la misma crítica, pues no es lo mismo consubstancial que connatural (de la misma naturaleza).
 
De igual modo como todos los hombres somos de la misma naturaleza, como todos los pájaros son de la misma naturaleza (connaturales), el Hijo es de la misma naturaleza que el Padre, pero no sólo es de la misma naturaleza, sino que además, es consubstancial al Padre. Hay, además, de la unidad esencial, la unidad de identidad substancial, la identidad substancial y entitativa en la misma subsistencia divina, es decir, la substancia subsistente, en su mismo subsistir que es la que no puede haber jamás entre Dios y criatura alguna; incluso, para que se vea bien, nosotros podemos ser como dioses por participación de la gracia divina sobrenatural y por la visión beatífica consumada en el cielo, pero siempre por participación, jamás por consubstancialidad; esto es en última y definitiva síntesis, la oposición fundamental entre el cristianismo y la gnosis judeo-cabalística, de aquí la gran tentación de la serpiente: seréis como dioses, que fue un pecado de gnosis.
 
El neoarrianismo y el gnosticismo cabalístico quedan, así, proclamados en la Nueva Iglesia Postconciliar. Han sucumbido a la tercera y última gran tentación. Estos son los errores gnósticos y cabalistas del modernismo que hoy imperan desde Roma, cumpliéndose así la profecía de Nuestra Señora en La Salette cuando dijo, Roma perderá la fe y será la sede del Anticristo.
 
P. Basilio Méramo
Bogotá, 20 de Febrero de 2017

jueves, 23 de febrero de 2017

RATZINGER Y LOS NEOCATECUMENALES

Tomado de INFOCATÓLICA. Vía CATÓLICOS ALERTA (reiteramos que el autor es un conciliar)
  
Es un hecho conocido que Benedicto XVI apoyó mucho al Camino desde sus tiempos de profesor en Alemania. De hecho, fue él personalmente quien introdujo el Camino en Alemania. Algunos alumnos italianos le hablaron de Kiko Argüello y Carmen Hernández, y quiso conocerlos. Después de encontrarse con Kiko y escuchar lo que era el Camino (1), recomendó a dos párrocos alemanes amigos suyos que diesen las catequesis en sus parroquias, y en ellas sigue habiendo comunidades neocatecumenales hoy, tanto tiempo después.
  
Más importante aún: cuando era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, comenzó la revisión para la aprobación de los “mamotretos”, es decir, de las transcripciones orales de las catequesis que se utilizan para las diversas etapas (o “pasos”) de una comunidad neocatecumenal a lo largo del camino. La revisión fue larga y terminó en 2010, cuando Benedicto XVI ya era papa, con la aprobación del “Directorio Catequético del Camino Neocatecumenal” (2). Esto es algo esencial, porque esos pasos y esas catequesis son lo que convierte al Camino en lo que su propio nombre indica: un camino de catequesis para pequeñas comunidades, al estilo del catecumenado de la Iglesia primitiva.
 
Durante su pontificado, se aprobaron también las pequeñas especificidades de la Misa en el Camino (celebración en pequeñas comunidades, traslado del rito de la paz a antes de la plegaria eucarística, comunión habitual bajo las dos especies, moniciones a las lecturas, “ecos” previos a la homilía y una forma diferente de recibir la comunión). Estas especificidades se aprobaron en buena parte por intervención personal del propio Benedicto, que suavizó un tanto la intención mucho más estricta del entonces Prefecto de la Congregación para el culto, el "Cardenal" Arinze.
 
En el año 2012, también durante el pontificado de Benedicto XVI se aprobaron las paraliturgias de los pasos que mencionábamos antes. Las diversas etapas del itinerario de una comunidad neocatecumenal están marcadas por celebraciones paralitúrgicas que explicitan lo condensado en el rito del Bautismo actual (profesión de fe, renuncia a Satanás, exorcismo, el signo de la sal, el effetá, etc.), al igual que sucedía en el catecumenado de la Iglesia primitiva (recuperado tras el Concilio Vaticano II). Otra aprobación esencial para el Camino Neocatecumenal que, desde su origen, tiene una dimensión litúrgica muy fuerte.
 
Asimismo, en 2008 el Consejo Pontificio para los Laicos aprobó los Estatutos definitivos del Camino Neocatecumenal (que habían sido aprobados ad experiméntum en tiempos de Juan Pablo II). Desde esa fecha, el Camino adquiría naturaleza canónica de jure en la Iglesia, como un “itinerario de iniciación cristiana posterior al bautismo o para recibir este sacramento”. Como dijo Benedicto XVI, “la Iglesia ha reconocido en el Camino un don particular que el Espíritu Santo ha dado a nuestro tiempo, y la aprobación de los Estatutos y del «Directorio catequístico» son un signo de ello” (3)
 
En el triste conflicto con los “obispos” de Japón, Benedicto XVI hizo todo lo que pudo para mantener las Comunidades en la tierra del sol naciente, rechazando varias veces las peticiones de los “obispos” japoneses que preferían un catolicismo más “inculturado” y menos misionero. Finalmente, el Papa accedió a sus peticiones respetando su misión como “obispos”, pero mantuvo el seminario Redemptoris Mater para Japón en Roma, bajo su jurisdicción.
  
No podemos dejar de mencionar los gestos significativos de Benedicto XVI de apoyo al Camino Neocatecumenal al celebrar el aniversario de los 40 años de la creación del Camino junto con los iniciadores del mismo y un buen grupo de fieles y sacerdotes. O al enviar a familias en misión en varias ocasiones, con palabras cariñosísimas de ánimo y bendición: “vuestra acción apostólica tiende a integrarse en el corazón de la Iglesia”, “el crucifijo que recibiréis será vuestro inseparable compañero de camino, mientras proclamáis con vuestra acción misionera que solamente en Jesucristo, muerto y resucitado, hay salvación. De Él seréis testigos mansos y gozosos, recorriendo con sencillez y pobreza los caminos de todos los continentes, sostenidos por la incesante oración, atentos a la palabra de Dios y alimentados por la participación en la vida litúrgica de la Iglesias particulares a las que seréis enviados”, “podéis testimoniar con vuestra historia que el Señor no abandona a quienes confían en Él. Seguid difundiendo el Evangelio de la vida” (4).
  
Me ha salido una lista aún más larga de lo que esperaba, a pesar de que no está completa. Todo esto supone, sin duda, razones de sobra para que el Camino Neocatecumenal esté agradecido a Benedicto XVI. Sin embargo, creo que no está ahí “lo más importante” por lo que dar gracias a Benedicto XVI. A mi entender, lo más importante que el Camino Neocatecumenal debe agradecer a Benedicto XVI es el hecho de que corrigiese y modificase algunas prácticas del Camino. Es decir, justo lo que un lector sugirió hace algunas semanas como uno de los logros del pontificado del Papa anterior.
   
Intentaré explicarme. Los procesos de aprobación que he mencionado más arriba, han supuesto también, como es normal, diversas indicaciones y correcciones de la Iglesia con respecto a las prácticas de algo nuevo como es el Camino. Por ejemplo, la aprobación de algunas diferencias en la celebración de la Eucaristía supuso el rechazo de otras diferencias (como recitar el gloria sólo en Pascua, Navidad y Solemnidades, recitar el Credo sólo a partir del paso correspondiente del Catecumenado, etc.). También la aprobación de las Catequesis conllevó la inclusión de infinidad de citas del Catecismo de la Iglesia Católica, para que todo se entendiera como debe ser, según la fe de la Iglesia, y la corrección de frases confusas o erróneas. Asimismo, las paraliturgias de los pasos del neocatecumenado aprobadas fueron corregidas en algunos casos (pocos, creo), para evitar, por ejemplo, que un simple rito pudiera parecer un sacramento, etc.
  
Creo que no me equivoco si digo que a nadie le gusta que le corrijan y, en general, todos preferimos los elogios y aprobaciones. Es parte de nuestra naturaleza caída. Las correcciones de la Iglesia, sin embargo, son un signo de amor, al igual que las correcciones de Dios: “El Señor corrige a los que ama, como un padre a su hijo predilecto”. La Iglesia exhorta a todos los hombres, pero sólo corrige a sus hijos. En ese sentido, las correcciones de la Iglesia y la obediencia a las mismas son un signo de catolicidad, de ser hijos de la Iglesia. Si Benedicto XVI mostraba su amor por los miembros del Camino al aprobar los Estatutos o al enviar a las familias en misión, aún más estaba mostrando ese amor al recordarnos que debíamos estar siempre en comunión con los obispos u obedecer a las indicaciones de la Congregación para el Culto. Una madrastra deja que los hijos hagan lo que quieran para evitar problemas, una verdadera madre los corrige porque los ama.
  
Además, como decía Chesterton, necesitamos desesperadamente una Iglesia que acierte precisamente cuando nosotros nos equivocamos. Por eso la Iglesia tiene autoridad y por eso la tiene en particular el Papa, para atar y desatar, para confirmarnos en la Verdad, como dijo Cristo a Pedro. Junto a los carismas que el Espíritu Santo suscita en la Iglesia, se encuentra siempre el carisma jerárquico de la autoridad eclesial, que discierne lo que es de Dios y lo que no, apartando elementos inconvenientes meramente humanos y quedándose con lo bueno, lo que construye la Iglesia, lo que es según el Plan de Dios. Esto, que es necesario para todos los católicos, es especialmente importante para grupos como el Camino, cuyos miembros somos más bien tirando a brutos y de dura cerviz, los “pobres, ciegos y cojos” de los que hablaba Isaías.
 
El Camino no es nada más (¡y nada menos!) que un grupo que forma parte de la “Iglesia”. Lo que importa es ser miembros de la “Iglesia”, del Cuerpo de Cristo (C. A.: ¿De qué Iglesia, ciertamente no de la fundada por Nuestro Señor Jesucristo) lo demás son minucias. Si no tengo la fe de la Iglesia, aunque sea un catequista con pico de oro que hace llorar a los que le escuchan, no soy más que un ciego que guía a otros ciegos. Si no obedezco a la Iglesia, ya puedo tener visiones y levitar en la oración, que mi espíritu no será el Espíritu de Dios. Si no amo a la Iglesia, de nada me valdrá marchar a la misión a los confines del mundo, porque en lugar de recoger con Cristo, estaré desparramando. Por ello, cada corrección de la Iglesia, ¡bendita corrección!, nos recuerda nuestra realidad de criaturas e hijos de la Iglesia. “Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda, pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza”. (C. A.: Repetimos. lamentablemente, esa iglesia de la que se habla aquí, es las conciliar, fundada por el llamado CV2)
  
Así pues, deberíamos atesorar las correcciones de la “Iglesia”, como signos de cariño de nuestra Madre, direcciones en el camino hacia el cielo, garantías del Espíritu Santo, prendas del amor de Dios y gracias especialísimas para unos siervos inútiles que las necesitan desesperadamente. Bendita sea la “Iglesia” y bendito el Papa Benedicto XVI (sic) por todo lo que han hecho por nosotros, pero especialmente por sus correcciones.
  
Bruno M.
  
NOTAS
(1) El propio Card. Ratzinger mencionó en alguna ocasión la impresión que le había causado ese encuentro.
(2) Decreto de aprobación del Directorio catequético, 26 de diciembre de 2010.
(3) Discurso de Benedicto XVI a numerosos miembros del Camino Neocatecumenal, 20 de enero de 2012.
(4) Discurso en el envío de 200 familias en misión, 12 de enero de 2006; Discurso a los miembros del Camino Neocatecumenal, Aula Pablo VI, 17 de enero de 2011.