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sábado, 5 de agosto de 2017

HONESTIDAD INTELECTUAL; PREPARACIÓN DEL ALMA

Tomado de RADIO CRISTIANDAD.
“Haced caso a este viejo incrédulo que sabe lo que dice: la obra maestra de la propaganda anticristiana es haber logrado crear en los cristianos, sobre todo en los católicos, una mala conciencia, infundiéndoles la inquietud, cuando no la vergüenza, por su propia historia. A fuerza de insistir, desde la Reforma hasta nuestros días, han conseguido convenceros de que sois los responsables de todos o casi todos los males del mundo. Os han paralizado en la autocrítica masoquista para neutralizar la crítica de lo que ha ocupado vuestro lugar. Feministas, homosexuales, tercermundialistas y tercermundistas, pacifistas, representantes de todas las minorías, contestatarios y descontentos de cualquier ralea, científicos, humanistas, filósofos, ecologistas, defensores de los animales, moralistas laicos: habéis permitido que todos os pasaran cuentas, a menudo falseadas, sin discutir. No ha habido problema, error o sufrimiento histórico que no se os haya imputado. Y vosotros, casi siempre ignorantes de vuestro pasado, habéis acabado por creerlo, hasta el punto de respaldarlos. En cambio, yo (agnóstico, pero también un historiador que trata de ser objetivo) os digo que debéis reaccionar en nombre de la verdad. De hecho, a menudo es cierto. Pero si en algún caso lo es, también es cierto que, tras un balance de veinte siglos de cristianismo, las luces prevalecen ampliamente sobre las tinieblas. Luego ¿por qué no pedís cuentas a quienes os las piden a vosotros? ¿Acaso han sido mejores los resultados de los que han venido después? ¿Desde qué púlpitos escucháis contritos ciertos sermones?”
Este texto fue escrito por el sociólogo y escritor belga Léo Moulin (1906-1996); aparece en la página de Wikipedia titulada “Anticatolicismo”, y un poco más resumido en otros sitios de Internet; entre ellos el blog Aqua Viva (aquí), que menciona que el mismo fragmento está en las páginas 17 y 18 del libro Leyendas Negras de la Iglesia, de Vittorio Messori.
 
A esta verdad de índole entre profana y trascendental que expresó el pensador bruselense (que desde su posición consideró cristianos aun a ciertos herejes que no pertenecen a la verdadera Esposa de Cristo), los católicos que nos empeñamos en permanecer fieles, debemos agregar la convicción sobrenatural de nuestra fe, basada en la genuina revelación (Sagradas Escrituras y Santa Tradición), en los Padres y Doctores de la Iglesia, en el Magisterio imperecedero del genuino Papado y en las prácticas de piedad formuladas y recomendadas por esas fuentes.
  
En una época en que inclusive desde sectores que se dicen tradicionales no se actúa de conformidad con los signos de los tiempos, y se insiste en presuntos acontecimientos de restauración anteriores a la Parusía y al triunfo del Corazón Inmaculado de María, es cuando más tenemos que persistir en la verdadera senda: oración, mortificaciones, participación en el Santo Sacrificio de la Misa, preparación para la resistencia con alma de pie de gallo.
 
¡Nuestra Señora de la Inhóspita Trinchera, guíanos!

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