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sábado, 12 de agosto de 2017

LA NO-BIBLICIDAD DEL DIEZMO PROTESTANTE-SECTARIO

Tomado de RELIGIÓN EN LIBERTAD. Imagen y Correción de estilo, a cargo del editor.
  
En la mayoría de sectas, así como en las congregaciones protestantes, es muy común pagar el diezmo, que segun ellos significa 10% del dinero que ganan trabajando (semanal, o mensual), y esto se destina al pastor o a la congregación. Ahora bien, ¿el diezmo realmente es el 10% de tu sueldo?
 
  
El diezmo bíblico del Antiguo Testamento
Es importante para poder responder a esta pregunta diferenciar entre el “diezmo protestante” y el “diezmo bíblico”. El primero se refiere al 10% de tus ganancias económicas, mientras que el segundo siempre se cobró en especies.
  
Veamos ahora algunas citas del Antiguo Testamento que aclaran esto:
  • “Pasó algún tiempo, y Caín hizo a Yahveh una oblación de los frutos del suelo. También Abel hizo una oblación de los primogénitos de su rebaño, y de la grasa de los mismos. Yahveh miró propicio a Abel y su oblación, mas no miró propicio a Caín y su oblación, por lo cual se irritó Caín en gran manera y se abatió su rostro. Yahveh dijo a Caín: «¿Por qué andas irritado, y por qué se ha abatido tu rostro? ¿No es cierto que si obras bien podrás alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar»”. (Génesis 4, 3-7)
  • “El diezmo entero de la tierra, tanto de las semillas de la tierra como de los frutos de los árboles, es de Yahveh; es cosa sagrada de Yahveh. Si alguno quiere rescatar parte de su diezmo, añadirá la quinta parte de su valor. Todo diezmo de ganado mayor o menor, es decir, cada décima cabeza que pasa bajo el cayado, será cosa sagrada de Yahveh”. (Levitico 27, 30-32)
 
Estas citas no nos hablan de dinero sino de alimentos, por tanto son conceptos muy diferentes. Dios en el AT pedía que la decima parte de los alimentos, frutos, ganado, etc. que tenían se lo ofrecieran en sacrificio. Entonces, podemos ver que esto no tiene nada que ver con el concepto actual de diezmo. Las sectas y protestantes suelen acudir siempre al texto de Malaquías 3, 10 para justificar la práctica del diezmo. Sin embargo, alli habla de diezmo como “alimento”, por eso dice: “traed alimento a mi casa”. Además, este tenía que darse al templo por norma o ley, como indica Malaquias 3, 7; y para poder ver qué piden las leyes debemos acudir a otros pasajes de la Biblia donde se demuestra que este diezmo era en ganado, en especies agricolas, etc.: Deuteronomio 14, 28-29; 2 Cronicas 31, 6-7.
   
¿Para quién era destinado el Diezmo?
Servía para el sostenimiento de los Levitas, porque estos no tenían herencia en la tierra en común con las otras tribus. (Lev. 27, 30-33; Núm. 18, 21-32; Dt. 14, 27-29). De este fondo, también se tomaban ciertas porciones para aliviar las necesidades de los extranjeros, los huérfanos, y las viudas. Al tercer año el diezmo de ese año debía ser entregado directamente en las aldeas locales, y puesto a disposición, no sólo de los Levitas, sino también de los “extranjeros, los huérfanos, y las viudas” (Deut. 12, 5-7; 14, 22-29; 26, 12-14).

Los levitas tendrían que dar diezmo de los diezmos de todo lo que recibieran, teniendo cuidado de hacerlo con seguridad. (Deuteronomio 12,19 y 14, 27). No sólo los levitas tenían derecho al diezmo, también el extranjero, el huérfano y la viuda. (Deuteronomio 14, 22-29).
 
Ahora bien, recordemos: nosotros ya no estamos en el antiguo pacto sino en el nuevo, y muchas cosas de la Biblia quedaron suprimidas y fueron sustituidas por las nuevas, es por ello que no debemos quedarnos en el AT sin referirnos al NT. Lamentablemente los grupos proselitistas, sectas y muchas denominaciones cristianas no católicas no usan el Nuevo Testamento en este tema, sino que solamente citan y citan textos del Antiguo para engañar y confundir al católico. Recordemos qué enseñó San Pablo:
Ef. 2, 15: “anulando en su carne la Ley de los Mandamientos con sus preceptos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo Hombre Nuevo, haciendo la paz”.
La Ley de Moises (ceremonial) fue ANULADA fue en Cristo Nuestro Señor. Hombres nuevos somos, no hombres viejos.
Heb. 7, 18-19: “Queda por tanto, abrogado el mandamiento anterior, a causa de su flaqueza e inutilidad, ya que la ley no llevó nada a la perfección, pues no era más que introducción a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios”.
La Antigua Alianza, y con ella el “sabad” o sábado, la circuncisión, sacrificios sangrientos, y multitud de otras leyes judías como el diezmo terminaron, siendo reemplazadas por la Nueva Alianza de Cristo Jesús. Es por eso que si ya no necesitamos sacrificios, ni guardar el sábado, tampoco es necesario dar el diezmo de las cosechas como se pedía en el Antiguo Testamento. Entonces podemos preguntarnos: ¿qué debemos dar?
  
El Diezmo en el Nuevo Testamento
No existe ni una sola cita del Nuevo Testamento en la que Jesús o alguno de los Apóstoles digan que haya que pagar el diezmo y menos todavía que eso fuera el 10% del salario. Ni siquiera el de los alimentos y animales.
  
En los Evangelios solamente viene tres veces la palabra diezmo y habla de los fariseos que lo daban (Mt. 23, 23; Lc. 11,42). ¿Qué enseñanza sacamos de esto?
  
Pues que a Dios no se le compra con dinero, eso es lo de menos, mientras el que ayunaba y daba diezmo no fue justificado, el publicano que se humilló ante Dios fue justificado, y es que a Dios le interesa más que tú le entreges tu corazón a que le entregues dinero.
 
Los fariseos cumplían estrictamente con el deber del diezmo, e igual Jesús les increpó:
“¡Pobres de ustedes, fariseos! Ustedes dan para el Templo la décima parte de todo, sin olvidar la menta, la ruda y las otras hierbas, pero descuidan la justicia y el amor a Dios. Esto es lo que tienen que practicar, sin dejar de hacer lo otro”. (Lc. 11, 43; Lc. 16, 14-15).
 
En el Nuevo Testamento se habla de ayuda, colecta, apoyo, compartir todo lo que tenían, pero nunca de 10% semanal o mensual y en dinero. (Lc. 10, 3-7; 1 Tim. 5, 18).
 
La idea entonces en el Nuevo Testamento es la de dar, ayudar y apoyar según las posibilidades de cada uno y nunca marcando una cantidad fija. Se habla incluso de compartir todo con los hermanos, no solo el 10% de tus bienes. Veamos algunas citas:
  • “Cada uno dé según lo que decidió personalmente, y no de mala gana o a la fuerza, pues ama al que da con corazón alegre poderoso es Dios para bendecirles de mil maneras, de modo que nunca les falte nada y puedan al mismo tiempo cooperar en toda obra buena”. (2 Cor. 9, 7-8)
  • “En cuanto a la colecta en favor de los santos, haced también vosotros tal como mandé a las Iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros reserve en su casa lo que haya podido ahorrar, de modo que no se hagan las colectas cuando llegue yo”. (1 Cor. 16, 1-2)
  • “Os doy un consejo sobre el particular: que es lo que os conviene a vosotros, ya que desde el año pasado habéis sido los primeros no sólo en hacer la colecta, sino también en tomar la iniciativa. Ahora llevadla también a cabo, de forma que a vuestra prontitud en la iniciativa corresponda la realización conforme a vuestras posibilidades. Pues si hay prontitud de voluntad es bien acogida con lo que se tenga, y no importa si nada se tiene. No que paséis apuros para que otros tengan abundancia, sino con igualdad. Al presente, vuestra abundancia remedia su necesidad, para que la abundancia de ellos pueda remediar también vuestra necesidad y reine la igualdad”. (2 Cor. 8, 10-14).
 
Conclusión
Siempre se nos enseña a ser generosos, pero según las posibilidades de cada uno.
 
Es más, incluso en las primeras generaciones cristianas el concepto de diezmo es desconocido, podemos citar a San Justino mártir que corroborará esto:
“Luego se hace la distribución y participación de la eucaristía, para cada uno. Enviándose su parte, por medio de los diáconos, a los ausentes. Los que tienen y quieren, cada uno según su libre determinación, da lo que bien le parece, y lo recogido se entrega al que preside. Y él socorre con ello a huérfanos y viudas, a los que por enfermedad o por otra causa están en la indigencia, a los que están en las cárceles, a los forasteros de paso, y, en una palabra, él se constituye provisor de cuantos se hallan en necesidad”. (San Justino, Apologia I, cap. 67).
 
Años más tarde, será San Ireneo quien nos enseñará que el diezmo de la antigua ley quedo sin valor:
“No se condena, pues, el sacrificio en sí mismo: antes hubo oblación, y ahora la hay; el pueblo ofrecía sacrificios y la Iglesia los ofrece; pero ha cambiado la especie, porque ya no los ofrecen siervos, sino libres. En efecto, el Señor es uno y el mismo, pero es diverso el carácter de la ofrenda: primero servil, ahora libre; de modo que en las mismas ofrendas reluce el signo de la libertad; pues ante él nada sucede sin sentido, sin signo o sin motivo. Por esta razón ellos consagraban el diezmo de sus bienes. En cambio quienes han recibido la libertad, han consagrado todo lo que tienen al servicio del Señor. Le entregan con gozo y libremente lo que es menos, a cambio de la esperanza de lo que es más, como aquella viuda pobre que echó en el tesoro de Dios todo lo que tenía para vivir (Lc. 21, 4)”. (San Ireneo de Lyon, Contra las Herejias, Libro IV, cap. 18, 2)
 
Dios les bendiga
  
Jesús Urones

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