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domingo, 1 de octubre de 2017

CUANDO FRANCO SALVÓ A 2200 ‘Pied Noirs’ EN ARGELIA, Y SE GRANJEÓ LA ADMIRACIÓN DE CHARLES DE GAULLE

29-30 DE JUNIO DE 1962: FRANCO EN SOCORRO DE LOS PIEDS NOIRS: UNA PAGINA DESCONOCIDA DE NUESTRA HISTORIA
  
  
El 29 y 30 de junio de 1962, la España del General Franco acudió en socorro de los oraneses maltratados por los esbirros del General Joseph Katz, fletando dos ferrys, el “Victoria” y el “Virgen de Africa”.
   
Para arribar a los muelles de Orán, fue absolutamente necesario negociar con las reticentes autoridades francesas, e incluso poner sobre la mesa un ultimátum, arriesgándose a un grave incidente diplomático…
  
El 30 de junio, a las 10 de la mañana, a pesar de la oposición de De Gaulle, el General Franco dio la orden a sus capitanes de embarcar esta “miseria humana” que esperaba ya varios días bajo un sol tórrido, sin la menor asistencia, un hipotético embarque hacia Francia.
  
Franco hizo saber a De Gaulle que él estaba dispuesto a cualquier esfuerzo, incluso militar, para salvar a esas pobres gentes indefensas, abandonadas en los muelles de Orán y amenazados de ser ejecutados en cualquier momento por los bárbaros del FLN (Frente de Liberación Nacional). Para que la cosa no quedara en palabras, ordenó a su aviación y a su marina de guerra tomar rumbo inmediatamente hacia Orán.
   
Finalmente, gracias a la determinación del General Franco y temiendo un conflicto armado, De Gaulle cedió, y el sábado 30 de junio, a las 13:00 hs., dos ferrys españoles llegaron a la costa y embarcaron dos mil doscientos ojerosos pasajeros, 85 vehículos y un camión.
   
Con ocasión del embarque, los valientes capitanes españoles todavía tuvieron que oponerse a que se introdujera en los barcos, de pabellón español, una compañía de la CRS [Compagnie Republicaine de Securité, perteneciente a la Policía], con el fin de pasar lista a los pasajeros y detectar a los miembros fichados de la OAS (Organizaciòn Armada Secreta).
   
Estos capitanes explicaron no haber comprendido jamás la actitud arrogante e inhumana de las autoridades francesas en una situación tan dramática, ante lo que no era otra cosa que una mera “operación de asistencia a personas en peligro de muerte”.
   
Contra viento y marea, a las 15:30 hs., los muelles de Orán, abarrotados de gente, se vaciaron, y los barcos españoles, aunque con una importante sobrecarga, pudieron por fin hacerse a la mar con destino al puerto de Alicante.
  
Durante toda la travesía, se mezclaron las lágrimas de angustia, de pena… y de alegría de estas pobres gentes, rumbo hacia un nuevo exilio, conscientes de haber escapado de lo peor… Cuando por fin la costa española se apareció en el horizonte, un júbilo general se apoderó de estos “refugiados” que se desgañitaban gritando “¡Viva España! ¡Viva Franco!”. Habían escapado, un buen número de ellos, a una muerte programada por las autoridades francesas. Jamás lo olvidaron.
   
En memoria de Jean Lopez, peluquero en Aïn-El-Turck (Orán), que se hizo cargo de llevarme hasta la metrópolis y de embarcarme (yo tenía quince años). Jean fue eliminado precisamente en el puerto de Orán por los ATO (Auxiliares Temporales Ocasionales, cuerpo interino de policía del FLN). No volví a verle…
  
A su viuda y a sus dos hijas, con todo mi afecto.
  
  
Contextualicemos esta carta, publicada en el diario francés JEUNE NATION y traducida por José Antequera: Los ‘Pied Noirs’ (Pies negros) eran los franceses y descendientes de franceses residentes en Argelia desde la época del Imperio Colonial, y su apelativo se debe al uso de zapatos -cosa desacostumbrada entre los bereberes-. Ellos habían quedado atrapados en la guerra civil entre el independentista Frente de Liberación Nacional y el pro-francés Organización del Ejército Secreto (OAS por su sigla francesa), luego de que el presidente de la IV República Francesa, el general Charles de Gaulle, decidiera otorgarle la independencia a Argelia. Y en una actitud inusual, el gobierno francés había dejado a su suerte a los pied noirs; situación ante la cual Franco se decidió a realizar un rescate humanitario a como diera lugar. Pero por lo visto, De Gaulle no le tuvo mayor rencor a Franco (que por cierto, no se conocían personalmente), pues una vez se retiró de la política, fue a visitarlo en 1970 en el Palacio de El Pardo. Esta fue la impresión de De Gaulle sobre el Generalísimo, como recordara once años después Gregorio Marañón Moya:
“No conocía a Franco personalmente. Y tenía muchas ganas de hacerlo. Esta ha sido nuestra primera entrevista. Es inteligente. Tiene bastante imaginación y buena memoria. Pero le he encontrado viejo, muy viejo. ¿Sabe usted que después del rey de Suecia es el político del mundo que más dura en el poder?”

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