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viernes, 6 de abril de 2018

MEDITACIONES PARA LA PASCUA: SÁBADO DE LA SEMANA DE PASCUA

MEDITACIONES PARA LA PASCUA
     
Tomado de “Meditaciones para todos los días del año - Para uso del clero y de los fieles”, P. Andrés Hamon, cura de San Sulpicio (Autor de las vidas de San Francisco de Sales y del Cardenal Cheverus). Segundo tomo: desde el Domingo de Septuagésima hasta el Segundo Domingo después de Pascua. Tercera edición inglesa, Benziger Brothers, Nueva York, 1894.
 
SÁBADO DE PASCUA
    
+ EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (20, 1-9)
En aquel tiempo, pasado el Sábado, María Magdalena fue al sepulcro por la mañana, cuando todavía reinaban las tinieblas: y vió la piedra quitada del sepulcro. Corrió entonces, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo a quien amaba Jesús, y díjoles: “Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto”. Salió entonces Simón, y el otro discípulo, y fueron al sepulcro. Y corrían los dos juntos, y el otro discípulo corrió más que Pedro y llegó antes al sepulcro. Y, habiéndose inclinado, vió los lienzos puestos, pero no entró. Llegó entonces Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos puestos, y el sudario que había cubierto su cabeza no estaba puesto con los lienzos, sino doblado en otro sitio. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro: y vió y creyó: porque aún no habían entendido la Escritura, según la cual era necesario que él resucitara de entre los muertos.
  
RESUMEN PARA LA VÍSPERA EN LA NOCHE
Meditaremos mañana en las dos visitas hechas a la tumba de Nuestro Señor, como las relata el Evangelio del día: La una por las santas mujeres, y la otra por San Pedro y San Juan.
 
— Enseguida tomaremos la resolución: 1º De llevar al servicio de Dios el mismo fervor que tuvieron las Santas Mujeres cuando buscaron a Jesús resucitado; 2º De animarnos a la práctica de la virtud por medio del buen ejemplo que nos muestre nuestro prójimo. Nuestro ramillete espiritual serán las palabras de San Agustín: “Si tales personas lo hicieron, ¿por qué yo no?”.
 
MEDITACIÓN PARA LA MAÑANA
 
Adoremos a Jesús, quien ha resucitado glorioso del sepulcro, permitiéndose el ser buscado por las Santas mujeres y por los Apóstoles San Pedro y San Juan. Él actúa por amor. Él se esconde del alma con el fin que ella pueda buscarlo; que, buscándole, pueda desearle más y más, y que, deseándole más y más, pueda crecer en amor y merecimientos. Oh, ¡cuán amable es Jesús en todos sus caminos! ¡Rindámosle nuestro homenaje de adoración, alabanza y amor!
 
PUNTO PRIMERO - LA VISITA DE LAS SANTAS MUJERES AL SEPULCRO
Temprano en la mañana (Jn. 20, 1), pasado el sábado, antes del amanecer, las santas mujeres fueron al sepulcro del Salvador y, encontrando removida la piedra que cerraba la entrada al mismo; corrieron, llenas de miedo, a decirle a los Apóstoles que el cuerpo del Señor se lo habían llevado. Los Apóstoles tomaron estos relatos como sueños solamente, y no creyeron. FUE UNA INCREDULIDAD QUE ENTRÓ MARAVILLOSAMENTE EN LOS DESIGNIOS DE DIOS, porque probaba que los testigos y predicadores de la resurrección no pertenecían al número de aquellas mentes crédulas que creen sin ninguna prueba todo cuanto les dicen. Ellos no solamente eran hombres centrados, que no creen sino después de exámenes estrictos y sobre evidencias firmes, sino también hombres cautos, que estaban dispuestos no a creer en meras pruebas indiferentes, y a no ceder a menos que la evidencia fuese perfectamente clara. Ahora, esto era precisamente lo que se necesitaba, tanto para decidir la adhesión del universo entero al gran hecho de la resurrección, base de toda nuestra creencia, como para enseñarnos a no ser ni demasiado crédulos ni demasiado incrédulos. CREER A LA LIGERA, Y SIN DISCERNIMIENTO, ES SER IMPRUDENTE Y CARECER DE BUEN SENTIDO; NO CREER, PORQUE ESTAMOS DETERMINADOS A NO HACERLO, SIN SIQUIERA TENER LA VOLUNTAD DE EXAMINAR SI EXISTEN RAZONES SÓLIDAS PARA CREER, ES UNA INFIDELIDAD.
  
La sabiduría consiste en mantenernos entre los dos extremos: no creer nada a la ligera, para que no seamos decepcionados; prestarnos voluntariamente a examinar las razones, con una disposición a creer que puede ser probado. ¿Es este nuestro modo de proceder? ¿No hemos puesto a veces en ridículo, antes de hacer cualquier examen, la simplicidad de los que creen en ciertos hechos extraordinarios? ¿Somos tan reservados en nuestras críticas como en nuestros elogios? Cuando estudiamos un hecho que nos parece extraño, ¿lo hacemos con prejuicios y un deseo de encontrar que es falso? ¿Llevamos a este estudio el candor y el amor a la verdad?
  
PUNTO SEGUNDO - LA VISITA DE SAN PEDRO Y SAN JUAN AL SEPULCRO
Menos prontos que los otros Apóstoles para condenar a las santas mujeres, San Pedro y San Juan salieron hacia el sepulcro (Jn. 20, 3). ELLOS VAN ALLÍ GOZOSOS, PORQUE VEN EN LA AUSENCIA DEL CUERPO LA PRUEBA DE QUE ÉL HA RESUCITADO, CONFORME LO HABÍA PREDICHO. La fe y el amor parece que les dan alas, y corren a toda prisa al sepulcro. ¡Maravilloso efecto de la fe y el amor! El que cree y ama hace todo felizmente; corre, vuela; nada le detiene; no siente la dificultad; no conoce lo imposible. Con su mira fija sobre el cielo, y con el amor en su corazón, su coraje no conoce límites. No solamente San Pedro y San Juan salen gozosos, sino que ENTRE ELLOS HAY UNA SANTA EMULACIÓN, que nos enseña a rivalizar unos a otros en ser el más fervoroso, el más humilde, el más caritativo. San Juan llega el primero, indudablemente por ser más joven, pero no entra: permanece fuera en la puerta, mortificando de esta forma su curiosidad y, al mismo tiempo, cediéndole a San Pedro el honor de ser el primero en entrar, a fin de honrar en él al jefe del apostolado, el doctor de la fe cuyas huellas el rebaño debe seguir. Pedro llega, mira los vestidos de lino, con el sudario doblado en un lugar aparte. San Juan entra después, mira como San Pedro, y ambos creen sin dudar, no como María Magdalena, que su Maestro había sido trasladado, sino que Jesús realmente resucitó, y por tanto verdaderamente era Dios. ¡Qué hermosa lección de mortificación, humildad y fe el de estos santos Apóstoles!

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