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miércoles, 25 de julio de 2018

EL CURIOSO CASO DE LAS BIBLIAS PROTESTANTES

Traducción del artículo publicado por Joseph Heschmeyer en CATHOLIC ANSWERS.
  
   
Quizá ninguna área de la apologética católico-protestante involucra tantas falsedades descaradas como la historia de la Biblia. Para ser exactos, hay muchos temas teológicos en los cuales los Católicos y los protestantes están en desacuerdo, pero por el gran número de argumentos populares protestantes que son explícita e innegablemente falsos, nada supera a la cuestión de la procedencia de la Biblia y la cantidad de sus libros.
   
Por supuesto, hay muchos debates históricos tanto dentro como fuera de los círuclos cristianos. Por ejemplo, está la lucha anual sobre si Cristóbal Colón fue un hombre grande o terrible. Es un tema sobre el cual las personas razonables, mirando la misma evidencia, pueden estar en desacuerdo. Pero imaginaros si un lado de ese debate afirmara que no había evidencia de que Cristóbal Colón siquiera cruzara el Atlántico. Ése es el nivel de argumentación que se encontrará en el mundo surreal de muchas versiones protestantes de la historia de la Biblia: el de las pretensiones extravagantes y falsedades fácilmente refutables.
  
Por ejemplo, tal vez estés familiarizado con el creacionista de la “tierra joven” Ken Ham y su website Answers in Genesis (Respuestas en el Génesis). El sitio vende un DVD llamado Why 66? The Canon of Scripture (¿Por qué 66? El canon de la Escritura), presentado por “el aclamado teólogo y profesor británico de la Biblia Brian Edwards”, identificado como “uno de los apologistas favoritos de Ken Ham”. Edwards se gasta casi una hora tratando de defender la idea de que el canon protestante de sesenta y seis libros es el correcto, y su presentación está plagada de egregios errores factuales. Tal vez el más penoso de ellos es su reclamo de que “es verdad que algunos de los primeros líderes de la Iglesia más allá del Nuevo Testamento citaban de los Apócrifos, aunque comparado a su muy raro uso del Antiguo Testamento, pero no hay evidencia de que los trataran como Escritura” (Edwards afirma esto en el minuto 16:26 del vídeo).
  
¿No hay evidencia de que ellos trataran a los “Apócrifos” (o más exactamente, los deuterocanónicos) como Escritura? Tonterías. En el libro segundo, capítulo VIII de Sobre la Doctrina Cristiana (c. 397 A.D.), San Agustín enumera “el canon completo de las Sagradas Escrituras, sobre el que ha de versar nuestra consideración”, y su lista era exactamente el canon Católico (setenta y tres libros). Después de enumerar por entero el canon Católico (incluyendo los libros deuterocanónicos) él explica que esos libros son la plena expresión de “la autoridad del Antiguo Testamento”.
  
O considera lo que la Iglesia entera enseñó en el I Concilio de Éfeso en el año 431, que cita a Eclesiástico 32, 19 y se refiere al libro como “Escritura divinamente inspirada”. Y la evidencia apunta a un reconocimiento incluso más temprano de los deuterocanónicos como Escritura. En una Carta a Sexto Julio Africano, Orígenes Adamancio (c. 184-253) se refiere a la historia de “Susana en el libro de Daniel, que es usado en las iglesias” —esta es una historia no encontrada en la versión corta protestante de Daniel— y finalmente que “las iglesias usan [el libro de] Tobías” (que los protestantes rechazan).
  
Julio Africano había argumentado que los Cristianos deberían usar solamente los libros del Antiguo Testamento considerados canónicos por los judíos (un argumento comúnmente usado por los apologistas protestantes). A esto, respondió Orígenes:
¿Estamos para suponer que esa Providencia que en las sagradas Escrituras ha ministrado para la edificación de todas las iglesias de Cristo, no ha enseñado para aquellos que fueron comprados con un precio, por los cuales Cristo murió; el cual, aunque Hijo suyo, Dios que es caridad no lo perdonó, sino que lo entregó por todos nosotros, que con Él puede darnos libremente todas las cosas?
Significativamente, él entonces cita Prov. 22, 28: “No traspases los términos puestos por tus padres”, sugiriendo que un Antiguo Testamento cristiano era noticia vieja a comienzos del siglo III.
  
Extrañamente, el mismo Edwards incluso admite que el primer canon bíblico conocido por el hombre, el Fragmento Muratoriano datado aproximadamente al año 170, dice que “el libro de la Sabiduría, escrito por los amigos de Salomón en su honor” es canónico. Edwards concede esto, pero solamente “porque de otra manera alguien que sepa mucho sobre esto vendrá y me recordará después que yo no lo dije”, y afirma que eso debe haber sido un “desliz de pausa por el copista”, como si la pluma de algún escriba descuidado resbalara y añadiera varias palabras por error.
  
Créase o no, podemos actualmente retroceder mucho antes del Fragmento Muratoriano. La “Epístola de Bernabé[No confundir con el espurio Evangelio de Bernabé”, N. del T.], que data entre el 70-130, cita Sabiduría 2, 12 como las palabras de “el profeta”, y la Epístola del Papa San Clemente I cita a Judit en el año 97, durante la vida de San Juan Apóstol. No necesitas mi palabra (o la de Edwards) para esto: tú mismo puedes leer estos textos por ti mismo, y decidir si Edwards está diciendo la verdad cuando afirma que no hay evidencia de que los primeros Padres de la Iglesia trató esos libros como Escritura.
  
Pero Edwards no es el único en hacer estas aserciones atrozmente falsas. El pastor de megaiglesia Mark Driscoll (llamado “uno de los veinticinco pastores angloparlantes más influyentes de los últimos veinticinco años”) ha afirmado que aunque “estos libros fueron leídos por algunos del pueblo de Dios, fueron tratados como los libros populares cristianos en nuestro tiempo, como los de C. S. Lewis; ellos nunca fueron aceptados como Escritura, por muchas razones”. E incluso Bible.org, el duodécimo website cristiano más popular del mundo, afirma en su estudio sobre “How We Got the Bible” (Cómo obtuvimos la Biblia) que “la colección de sesenta y seis libros fueron [sic] debidamente reconocidos por la primera iglesia como la escritura completa autorizada a la que no se le puede añadir o sustraer nada”.
     
¿Cómo este sitio defiende una afirmación tan descaradamente falsa? Sosteniendo que “el Concilio de Jamnia (año 90) oficialmente reconoció nuestros treinta y nueve libros del Antiguo Testamento” y que “el Concilio de Atenasio [sic] (año 367) y el Concilio de Cartago (año 397) reconoció como inspirados los veintisiete libros de nuestro actual Nuevo Testamento”.
  
Ahora, el Concilio de Jamnia nunca existió, y el III Concilio Cartaginense en 397 adhirió al canon Católico de la Escritura, no el canon protestante (puedes leerlo por ti mismo). ¿Qué sobre el Concilio de Atenasio [sic] en el año 367? No hay tal concilio. Parece ser una extremadamente confusa referencia a una carta escrita por San Atanasio en el 367 (la Carta festal Nº 39), en la cual enlista los libros que él considera canónicos... una lista que explícitamente incluye el de Baruc (que los protestantes afirman que no es canónico).
  
Así que notarás que ninguna de las evidencias de Bible.org dice lo que afirman. Ninguna de esas fuentes (mucho menos “la primera Iglesia” como un todo) afirmó que “la colección de 66 libros” de la Biblia protestante fuese “la escritura completa autorizada a la que no se le puede añadir o sustraer nada”.
  
Es difícil saber si estos apologistas protestantes y otros que hacen argumentos similares están intentando edulcorar los hechos o son solamente ignorantes, pero en cualquier caso, no son casos de un pastor diciendo algo incorrecto sobre la marcha. Estamos hablando de libros, conferencias pre-preparadas, y series de estudios bíblicos conteniendo declaraciones tan obviamente falsas que tomaría solo segundos de investigación para echar por tierra. Dándoles el beneficio de la duda, hace años envié unos mensajes por correo electrónico a Mark Driscoll y Brian Edwards (el último de los cuales prometío “tocarlo más tarde” -esto fue en el 2012-), solo para encontrar que ellos aún regurgitan sus primeros reclamos, sin ninguna corrección, años después.
  
En este punto, tales errores no parecen más ser errores inocentes o algo que puede ser denominado un “desliz de pausa por el copista” Las preguntas obvias siguen. ¿Por qué recurren a las falsedades si había un buen argumento que podía hacerse para una Biblia de sesenta y seis libros? Y sin esas falsedades, ¿hay alguna razón para creer que los protestantes tienen el canon escritural correcto?

1 comentario:

  1. «La “Iglesia primitiva” ha sido siempre la disculpa favorita del hereje». (Nicolás Gómez Dávila)

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