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martes, 1 de enero de 2019

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO PARA EL AÑO NUEVO

  
El “Veni, Creátor Spíritus”, que según el himnólogo alemán Guido Maria Dreves SJ es “el mejor de todos los himnos”, fue compuesto por San Rabano Mauro hacia el siglo IX. La Iglesia lo recita en el Divino Oficio del día de Pentecostés y durante su octava, antes de los salmos de Tercia y antes del Magníficat en las Vísperas, de rodillas en la primera estrofa y lo demás de pie. También se entona cuando se suplica la presencia del Espíritu Santo, como la entrada de los Cardenales a cónclave, canonizaciones, la consagración de Obispos y ordenación de Sacerdotes, la profesión en comunidades religiosas, la Dedicación de una iglesia, durante la celebración de sínodos o concilios, en la coronación de los reyes; y en algunas universidades se entona al comienzo y cierre del año académico (como dato curioso, es el único himno católico conservado en el Libro de Oración Común de la iglesia anglicana).
  
Mediante Breve del Papa Pío VI, fechado a 26 de Mayo de 1796, a todos cuantos recen diariamente el Veni Creátor Spíritus y las siguientes oraciones, con la intención de orar por las intenciones generales de la Iglesia, se les concede Indulgencia plenaria una vez al mes, después de confesarse y comulgar. Indulgencia confirmada por la Sagrada Congregación de Ritos mediante decreto del 20 de Junio de 1889, y por la Sagrada Penitenciaría Apostólica mediante decreto del 9 de Febrero de 1934, que estableció la posibilidad de ganarla también por rezarlo el día de Pentecostés y durante su octava (en el Breve del 26 de Mayo de 1796, eran 300 días de Indulgencia), y el 1 de Enero para encomendar y dedicar el año entrante; además de cinco años de Indulgencia en cualquier otro día del año, cada mañana.

LATÍN
Veni, Creátor Spíritus,
Mentes tuórum vísita,
Imple supérna grátia,
Quæ tu creásti péctora.
  
Qui díceris Paráclitus,
Altíssimi donum Dei,
Fons vivus, ignis, cáritas,
Et spiritális únctio.
  
Tu septifórmis múnere,
Dígitus patérnæ déxteræ,
Tu rite promíssum Patris,
Sermóne ditans gúttura.
 
Accénde lumen sénsibus:
Infúnde amórem córdibus:
Infírma nostri córporis
Virtúte firmans pérpeti.
  
Hostem repéllas lóngius,
Pacémque dones prótinus:
Ductóre sic te prǽvio
Vitémus omne nóxium.
 
Per te sciámus da Patrem,
Noscámus atque Fílium,
Teque utriúsque Spíritum
Credámus omni témpore.
  
Deo Patri sit glória,
Et Fílio, qui a mórtuis
Surréxit, ac Paráclito,
In sæculórum sǽcula.
Amen.
  
℣. Emítte Spíritum tuum, et creabúntur.
℟. Et renovábis fáciem terræ.
 
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam.
℟. Et clamor meus ad te véniat.
  
[Sacerdótes addunt:
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spí­ri­tu tuo.]
 
Orémus
  
ORATIO
Deus, qui corda fidélium Sancti Spíritus illustratióne docuísti: da nobis in eódem Spíritu recta sápere; et de ejus semper consolatióne gaudére.
 
Dómine Deus omnípotens, qui ad princípium hujus anni nos perveníre fecísti: tua nos hódie salva virtúte; ut in hoc anno ad nullum declinémus peccátum, sed semper ad tuam justítiam faciéndam nostra procédant elóquia, dirigántur cogitatiónes et ópera. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
   
TRADUCCIÓN
Ven, creador Espíritu,
De los tuyos la mente a visitar;
A encender en tu amor los corazones
Que de la nada plúgote crear.
   
Tú que eres el Paráclito,
Llamado y don altísimo de Dios;
Fuente viva, amor y fuego ardiente,
Y espiritual unción.
   
Tú, septiforme en dádivas,
Tú, dedo de la diestra Paternal;
Tú, promesa magnífica del Padre,
Que el torpe labio vienes a soltar.
   
Con tu luz ilumina los sentidos,
Los afectos inflama con tu amor;
Con tu fuerza invencible corrobora
La corpórea flaqueza y corrupción.
   
Lejos expulsa al pérfido enemigo,
Envíanos tu paz;
Siendo Tú nuestro guía,
Toda culpa logremos evitar.
   
Denos tu influjo conocer al Padre,
Denos también al Hijo conocer;
Y del uno y del otro, oh Santo Espíritu,
En Ti creamos con sincera fe.
  
A Dios Padre alabanza, honor y gloria,
Con el Hijo que un día resucitó
De entre los muertos; y al feliz Paráclito,
De siglos en la eterna sucesión. Amén.
 
℣. Envía, Señor, tu Espíritu, y todo será creado.
℟. Y renovarás la faz de la tierra.
   
℣. Señor, escucha mi oración.
℟. Y llegue a ti mi clamor.
  
[Los Sacerdotes agregan:
℣. El Señor sea con vosotros.
℟. Y con tu espí­ri­tu.]
  
ORACIÓN
Oh Dios, que con la claridad del Espíritu Santo iluminaste los corazones de los fieles; concédenos este mismo Espíritu para obrar con prudencia y rectitud, y gozar siempre de sus consuelos inefables.
  
Oh Señor Dios omnipotente, que nos has permitido llegar al comienzo de este año, sálvanos con tu virtud, para que no caigamos en ningún pecado en este año, sino que nuestros pensamientos y obras se dirijan siempre al cumplimiento de tu ley. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

1 comentario:

  1. Feliz domínica de Pentecostés.
    Me gustaría señalar que la palabra infúnde se acentúa. Está en el párrafo: Accénde lumen sénsibus:Infúnde amórem córdibus

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