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jueves, 14 de marzo de 2019

LO QUE SE HACE POR UNA CORONA: FRANCMASONES CONDECORAN A FELIPE VI PUIGMOLTÓ-BORBÓN

Noticia tomada de OK DIARIO. Comentario propio.
   
  
La Gran Asamblea de la Masonería Española ha concedido, “en votación blanca y sin mácula”, su más alta distinción, la medalla de la Orden Masónica del Fundador con distintivo rojo, al rey.
  
Según ha informado la Gran Logia de España en un comunicado, el título que les corresponde a esta distinción concedida a Felipe VI es el de “Caballero de la Orden Masónica del Fundador de los Francmasones Antiguos, Libres y Aceptados de la Única y Reconocida Gran Logia de España”.
  
La concesión por unanimidad de la Gran Asamblea coincide con el 40 aniversario de la legalización de la Masonería en España, “tras una de las persecuciones más sistemáticas que ha vivido en ningún país del mundo”.
 
Con esta concesión al Jefe del Estado, la Masonería quiere “manifestar su gratitud a la sociedad española, por los valores de entendimiento fraterno que desde 1978 han amparado y protegido la existencia ininterrumpida de la Masonería en España”.
  
La Orden Masónica del Fundador con distintivo rojo constituye la más alta condecoración que puede conceder la Masonería Española y está reservada a soberanos, jefes de Estado y personalidades que destaquen “por su labor en bien de la humanidad, la promoción del conocimiento de la Masonería en la sociedad o el desarrollo de las libertades cívicas y de la educación”.
  
También se puede conceder a aquellos masones que se hayan destacado “de forma sobresaliente en relación con las obligaciones normales de un Gran Oficial o que con su carácter y moralidad ejemplar hayan proyectado a la sociedad las virtudes de la Orden”.
 
La Masonería Española también ha concedido “la Orden del Fundador con distintivo blanco, al Respetable Hermano Terry Abrahams, Pasado Gran Maestro Provincial de Murcia, y al Muy Venerable Hermano Miguel Ángel Paredes, Pasado Gran Superintendente, que la recibe a título póstumo”.
  
COMENTARIO DE JORGE RONDÓN SANTOS: Sorprende que, en vez de esperarse al 50º aniversario de su legalización tras la constitución, la Gran Logia de España decida entregarle la condecoración a Felipe VI Puigmoltó-Borbón y Grecia, en arte “rey de España” al cumplirse los cien años de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús por parte de su bisabuelo Alfonso XIII el 30 de Mayo de 1919, consagración que le costó su (ilegítima) corona por llevarle con ello la contraria a los tres puntos, como lo relatara él al padre Mateo Crawley-Boevey poco después de la ceremonia:
«Padre, he tenido un gran gusto en cumplir en el Cerro de los Ángeles un deber de católico, pues el enemigo de nuestra fe está dentro de la ciudadela. Y le doy una prueba: en este mismo salón me vi obligado a recibir una delegación de la francmasonería internacional. Unos doce señores. He aquí lo que me dijeron: “Tenemos el honor de hacerle ciertas proposiciones y garantizar con ellas que V. M. conservará la Corona y España servirá fielmente a la Monarquía, a pesar de las crisis tremendas que la amenazan, y reinará en un ambiente de paz”. Y al preguntar qué proposiciones eran aquellas, dicho señor me presentó un rico pergamino diciéndome: “Con su firma pedimos a Su Majestad, dé su adhesión a las siguientes proposiciones: 1ª, su adhesión a la Masonería; 2ª, decretar que España será un Estado laico; 3ª, para la reforma de la familia, decretar el divorcio y 4ª, instrucción pública laica”. Sin titubear un instante, respondí: “Esto ¡jamás! No lo puedo hacer como creyente. Personalmente soy católico, apostólico y romano”. Y como quisieran insistir, los despedí con una venia. Al salir, me dijo el mismo señor: “Lo sentimos, pues V. M. acaba de firmar su abdicación como rey de España y su destierro”. “Prefiero morir desterrado, repliqué con viveza, que conservar el trono y la corona al precio de la traición y la perfidia que me propone”».

Las condecoraciones masónicas son un regalo envenenado, porque si los receptores las rechazan, les impiden acceder o mantenerse en el poder (preguntadle si quereis a Carlos Mountbatten-Windsor, Príncipe de Gales, quien por rechazar la invitación a hacer parte de esa sociedad secreta -desde el siglo XVIII, todos los reyes y príncipes herederos de UK son masones-, le terminaron tirando al medio su vida privada y alejándolo de suceder a su nonagenaria madre); pero si las aceptan (como es previsible sucederá en el caso de Felipe, porque a su mujer las condecoraciones y medallas se la ponen dura), igual también les irá mal, porque la masonería destruye las naciones donde la reciben, por ser idiotas útiles de la judería.
  
Fuentes del Palacio de La Zarzuela dijeron no tener conocimiento ni acuse de la medalla, y los mismos masones ven con hilaridad y espanto tal movida politiquera del gran maestro de la Gran Logia de España, Óscar “me tapo las tetas con dos cocos mientras me cocino los huevos” de Alfonso Ortega, a quien por cierto cabe preguntar ¿por qué no le ofreció la condecoración de marras a Juan Carlos, que los recibió con la constitución de 1978, cual colofón a su perfidia y perjurio contra Dios, la Patria y el Caudillo?

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